Convertir la novedad en valor

Francisco González Bree

Convertir la Novedad en Valor es un blog de Francisco González Bree sobre la Creatividad, la Tecnología y la Innovación. El autor analiza el impacto actual de la innovación en el rendimiento de las empresas y los estándares de vida de las personas y observa las necesidades del mercado y las tecnologías en un futuro no muy lejano.

Luis Ferrándiz

Francisco González Bree es Doctor en Business Administration y trabaja en la actualidad como director académico del Master in Business Innovation (MBI) de Deusto Business School. Colaboró como Director de Marketing en Anboto nombrada mejor start up del mundo en 2010 y en Sher.pa. Ha trabajado más de 15 años en puestos directivos en multinacionales y más de 6 años ayudando como tutor y mentor a decenas de empresas de todos los tamaños y sectores con sus planes y modelos de negocio.

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SteampunkEl término Steampunk es un subgénero literario de la ciencia ficción que incorpora elementos tecnológicos y artísticos de la revolución industrial. Es un movimiento retrofuturista que se inspira en autores de la talla de Julio Verne, autor de la obra Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino y Herbert George Wells autor de las obras La Máquina del Tiempo y Los Primeros Hombres en la Luna. El Steampunk se caracteriza por ensalzar de forma positiva el potencial humano que es capaz de aprovechar los beneficios de la tecnología. El Steampunk que, en la actualidad, ha llegado a convertirse en un movimiento artístico y sociocultural resalta la importancia de la educación, el conocimiento y la búsqueda del individuo por encima de una sociedad consumista masificada.

La revolución industrial es el periodo de inspiración para el movimiento Steampunk y también es el punto de arranque que propone la autora Carlota Pérez en un trabajo sobre las revoluciones tecnológicas en los últimos 250 años. La autora explica en su trabajo que en este periodo tan corto de tiempo hemos asistido a la irrupción de cinco grandes periodos de desarrollo tecnológico. En el año 1771 se inicia la revolución industrial en el Reino Unido con maquinaria, factorías y canales. En 1829 surge también en el Reino Unido la era del vapor, carbón, hierro y los ferrocarriles. En 1875 tenemos la era del acero y la ingeniería pesada surgida en tres países, el Reino Unido, Estados Unidos y Alemania. En 1908 aparece en Estados Unidos la era del automóvil, petróleo, petroquímicas y la producción en serie. En 1971 surge también en Estados Unidos la era de la tecnología de la información y las telecomunicaciones. En su trabajo, Carlota no nos ofrece una fecha y lugar para describir el momento actual que vivimos y que se caracteriza por el auge de la biotecnología, la nanotecnología, la bioelectrónica y los nuevos materiales. Algunos pensadores llaman a esta nueva revolución industrial “Second Machine Age” caracterizada por la gran expansión de las competencias y funciones de las máquinas inteligentes. Esta revolución conecta directamente con megatendencias tecnológicas como la inteligencia artificial, el aprendizaje automático, la realidad virtual, la realidad augmentada, la computación en la nube y la robótica avanzada, entre otras.

El desarrollo imparable de las megatendencias sigue alimentando el complejo debate sobre los impactos que tendrá la automatización en las empresas y en la sociedad. Hace tres años, el libro de Andrew McAfee y Erik Brynjolfsson “The Second Machine Age” había generado gran incertidumbre por el impacto que pueden tener las máquinas inteligentes en el empleo. Posteriormente, distintos estudios y trabajos han confirmado que, al mismo tiempo que se destruirá empleo, también se generarán muchos nuevos puestos de trabajos en actividades que todavía no se han inventado. Por ello, podemos explorar el impacto de la automatización en base a la realización de actividades y tareas que podrían ser desempeñadas en el futuro por: (1) humanos, (2) máquinas inteligentes, (3) equipos mixtos de humanos y máquinas inteligentes. La mayoría de los estudios abordan la automatización como una dicotomía teniendo en cuenta las dos primeras alternativas, la tarea o bien la realiza el humano o la máquina inteligente. En estos estudios la lógica es la siguiente: Cualquier actividad que no aporte valor añadido y sea automatizable es mejor que la haga una máquina inteligente ya que será más barata y eficiente.  De esta manera, la persona puede dedicar su tiempo a tareas de mayor valor añadido y difícilmente automatizables. En la actualidad, son muy escasos los estudios que analizan el potencial de construir equipos de personas y máquinas inteligentes. Una ventaja de esta alternativa es que estos equipos trabajarían de forma complementaria. Las computadoras están mejor preparadas para identificar patrones provenientes de grandes cantidades de información y los humanos están mejor preparados para entender patrones provenientes de ejemplos con pocas cantidades de información. Estos equipos serán fundamentales para las megatendencias que integren distintas ramas del conocimiento e industrias, tales como el desarrollo del vehículo autónomo.

Otra forma de explorar el impacto de la automatización puede ser en base a la entrega de productos/servicios a clientes y usuarios. En un estudio que realicé hace tres años abordé este tema conjuntamente con expertos de distintas empresas como IBM. Los resultados sugerían que las empresas en el futuro tendrán que encontrar la mejor mezcla entre servicios proporcionados por máquinas inteligentes y personas. Esta mezcla puede incluir: (1) servicios proporcionados por humanos, (2) servicios proporcionados por sistemas de autoservicio tecnológico (por ejemplo, un cajero automático) y (3) servicios proporcionados por sistemas artificiales inteligentes (por ejemplo, un asistente virtual como Siri de Apple o Sher.pa). En los casos en los que los servicios sean complejos, de alto nivel o surjan problemas puede que los clientes quieran ser atendidos por un humano. En otros casos en los que los clientes tengan prisa o quieran tener un control directo del servicio puede que los clientes prefieran utilizar el autoservicio tecnológico. Finalmente, algunos clientes y usuarios preferirán ser atendidos por sistemas artificiales inteligentes por distintos motivos como que les guste la tecnología. Sin embargo, esta opción tenderá a crecer en perjuicio de las otras dos. El motivo es que los sistemas inteligentes proporcionarán a las empresas que los desplieguen mayor productividad, reducción de costes y aumento de ventas. Estos sistemas inteligentes podrán ser reactivos o proactivos, podrán centrarse en tareas específicas o en multitareas y podrán servir a una gran variedad de clientes y usuarios en sus necesidades.

En conclusión, nos podemos inspirar en el movimiento Steampunk en el que la sociedad aprovecha las ventajas de la ciencia y la tecnología disfrutando de una vida más cómoda y emocionante pero sin llegar al descontrol o decadencia de otras tendencias como el cyberpunk. Para ello es necesario contar con más estudios que investiguen los beneficios de las colaboraciones y partenariados entre humanos y máquinas inteligentes.

27 marzo, 2017 | 21:24

Tunnel LightsEsta semana podíamos leer tres artículos muy interesantes sobre cómo cultivar el talento creativo y escoger la mejor estrategia para dinamizar la innovación en la organización. El primer artículo de Personnel Today resume algunos de los consejos que ofrecía Sir Ken Robinson en su conferencia inaugural en HR Tech World London. El renombrado experto en creatividad e innovación considera que la función de Recursos Humanos debe actuar como el motor principal en construir una cultura organizacional que integre el ciclo operacional y el ciclo innovador. Uno de los retos que identifica Sir Ken es que si creamos departamentos o equipos de creatividad estamos enviando el mensaje de que otras personas no lo son. Por lo tanto, Recursos Humanos puede fomentar nuevos estilos de liderazgo en los que se cultive el talento de todos, no sólo de los departamentos especiales.

En mi opinión, Sir Ken tiene mucha razón en lo que propone. En mis clases de creatividad e innovación explico que la autora Jane Henry sintetizaba hace más de 15 años en su libro Creativity and Perception in Management una seria de teorías de la creatividad. Estas teorías van desde los años 50 hasta nuestros días. Según Jane, en los años 50 se pensaba que creatividad estaba en manos de unos pocos elegidos. En los años 60 se empezó a considerar que la creatividad es una habilidad para la flexibilidad mental y lo más importante es que se podía aprender. En los años 70 se observó que el papel de la experiencia era importante para la creatividad. En los años 80 se incorporó la motivación intrínseca. En los años 90 se encontró que el clima organizacional y el contexto social eran importantes para favorecer la creatividad. Todos estos factores tienen alguna repercusión en la creatividad. Al mismo tiempo, existe otro concepto conocido como “serendipia” que favorece la creatividad. La serendipia define los descubrimientos o hallazgos afortunados e inesperados que se producen cuando se está buscando otra cosa distinta. En la actualidad, las empresas están gestionando la serendipia en centros de innovación dentro de ecosistemas innovadores. La conclusión de Sir Ken Robinson y Jane Henry es similar: la clave es nutrir el talento humano dentro de la organización y crear el ambiente adecuado donde pueda florecer.

El segundo artículo es de la autora Anne Marie Knott para Harvard Business Review y ofrece algunas claves que explicarían los motivos por los que las  empresas cada vez trabajan peor la disciplina de la innovación. Lo realmente sorprendente, según la autora, no es que la innovación sea más difícil que en épocas anteriores sino que simplemente las empresas no dominan la disciplina de la innovación. Una de las claves es que muchas empresas siguen operando con una lógica basada en la competencia estratégica dentro de su industria o sector mientras que la revolución tecnológica está permitiendo que cada vez surjan más oportunidades multisectoriales. El tercer artículo es de Bob Weiler para Forbes y se centra justamente en este punto explicando que algunas tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, el internet de las cosas o la realidad virtual y augmentada están generando oportunidades entre sectores. En mi opinión, muchos expertos consideran que el desarrollo imparable de las tecnologías disruptivas será una fuente de innovación multisectorial pero es fundamental fomentar al mismo tiempo la creatividad y la innovación a nivel organizativo y a nivel individual. En caso contrario, según explica Anne muchas empresas seguirán empeorando en el liderazgo y gestión de la innovación lo cual impactará negativamente en el rendimiento de la empresa.

15 marzo, 2017 | 20:45

WhiteLineEsta semana podíamos leer un artículo muy interesante sobre cómo la mayoría de las personas se pueden sentir amenazadas por la creatividad. La doctora Jennifer Mueller ha investigado los sesgos contra la creatividad y  resume en un artículo para Quartz algunas de las conclusiones de su último libro Creative Change: Why We Resist It … How We Can Embrace It. Para Jennifer, el problema comienza con la educación ya que muchos profesores, a pesar de considerar que la creatividad es importante, la asocian con las artes. De esta manera minimizan el papel que podría tener la creatividad en otras disciplinas como las matemáticas, la ciencia o los deportes. Asimismo, es frecuente que a los estudiantes más creativos se les etiqueten como perturbadores considerando el pensamiento “fuera de la caja” como un problema más que como una virtud.

El mundo de la ciencia y la investigación también sufre este problema. A pesar de que el propósito de una revista científica es publicar nuevas ideas, un reciente estudio  realizado en el sector de la medicina encontró que 12 de los 14 artículos disruptivos más citados fueron originalmente rechazados de forma fulminante en las fases iniciales. En otro estudio se encontró que las personas encargadas de evaluar las propuestas de subvenciones científicas siempre otorgaban una clasificación más baja a las propuestas altamente novedosas. Un problema que han identificado los expertos que explicaría estos comportamientos está relacionado con la necesidad que tenemos los humanos de buscar respuestas correctas. Ante la creciente avalancha de información y estímulos de todo tipo  intentamos hacer frente a la complejidad por medio de la búsqueda de la simplicidad. Buscamos respuestas correctas a los problemas a los que nos enfrentamos, pero la paradoja es que una respuesta correcta no suele ser creativa. Es decir, que una elección será correcta si coincide con un paradigma de pensamiento y las ideas creativas necesariamente buscan romper los paradigmas. Un interesante hallazgo de Jennifer y sus colaboradores es que las personas que están motivadas para elegir una solución correcta demuestran tener un sesgo negativo claro (pero no reconocido) contra la creatividad. Esto sucede incluso cuando intentan aparentar lo contrario afirmando que aprecian la creatividad. 

Sucede que en el mundo empresarial pasa algo parecido ya que varios estudios han encontrado que los ejecutivos se sienten poco preparados para reconocer y aceptar soluciones creativas. Estos resultados muestran que las nuevas ideas son rechazadas de forma sistemática en la mayoría de las empresas, incluso aquellas que dicen que quieren más innovación. Hace unos meses Jennifer Deal, en otro interesante artículo publicado en el Wall Street Journal, indicaba que el problema no está en que las empresas tengan un déficit de ideas creativas, el gran problema es que los directivos no saben identificar cuáles son las ideas creativas sobre las que se debería actuar. Distintos investigadores como Justin Berg, Jenifer Deal, Jennifer Mueller o Jeff Lowenstein ofrecen puntos de vista similares en relación a este tema. Han descubierto que los directivos en posición de tomar decisiones tienden a evaluar las ideas en base a la viabilidad y encaje con lo que la organización está haciendo en la actualidad. Asimismo, prefieren ideas menos creativas que las que eligen sus clientes que tienden a ser más creativas. Esto sucede con más intensidad en las organizaciones que tienen culturas muy fuertes y estáticas. Los resultados de estas investigaciones son claros, no importa lo mucho que los líderes expresen su deseo de mayor creatividad, a la hora de la verdad cuando se tiene que gastar dinero para que una idea tenga éxito, el cálculo suele ser que una disrupción es impredecible y la imprevisibilidad se tiende a ver como un riesgo o una amenaza que hay que eliminar.

En conclusión, tan importante es fomentar que los empleados sean más creativos como que los líderes con poder de toma de decisiones sean capaces de seleccionar las mejores ideas creativas. Para ello, la mejor opción es dominar la disciplina de la innovación que es la que se ocupa precisamente de llevar con éxito las mejores ideas creativas a los distintos mercados.

07 marzo, 2017 | 21:25

MolinoEsta semana podíamos leer algunos estudios y noticias muy interesantes sobre la competitividad, el progreso tecnológico y la innovación. El primer artículo de los autores Ufuk Akcigit, John Grigsby y Tom Nicholas para Harvard Business Review analiza la edad de oro de la invención en Estados Unidos. Dicha época sucede entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX y está asociada con algunos de los grandes pioneros tecnológicos como Thomas Edison, Nikola Tesla o Graham Bell entre otros. Los autores profundizan en su estudio al conectar información de millones de patentes con áreas geográficas para identificar zonas claramente innovadoras. En aquella época, la innovación floreció en áreas densamente pobladas favoreciendo la interacción de las personas, donde los mercados financieros eran fuertes y los inventores tenían acceso a mercados bien conectados. Aquellas zonas que estaban más abiertas económica y socialmente a nuevas ideas disruptivas tendían a ser más innovadoras. Algunos ejemplos destacados podían ser los estados de New Jersey, Massachusetts o Connecticut entre otros.

El segundo estudio corresponde al EU Regions Competitiveness Index 2016 que analiza el nivel de competitividad de las regiones europeas. El estudio analiza dimensiones básicas (instituciones, estabilidad macroeconómica, infraestructuras, sanidad y educación básica), eficiencia (educación superior y aprendizaje a lo largo de la vida, eficiencia en el mercado laboral y tamaño de los mercados) e innovación (preparación tecnológica, sofistificación empresarial e innovación). Los resultados para España no son nada positivos ya que si observamos los cambios entre el año 2010 y el 2016 vemos que cuatro regiones han retrocedido (Cataluña, Valencia, Andalucía y Murcia). El resto de regiones en este intervalo de 6 años permanecen estables pero aún así continúan muy alejadas de las zonas más innovadoras de Europa. Teniendo en cuenta que estos días se está hablando de las grandes incertidumbres europeas y la polémica fórmula de la Unión a dos velocidades es fundamental apostar de forma decidida por la innovación. De otra manera será muy difícil que España realmente esté en la primera velocidad europea.

Esta semana también conocíamos los datos publicados por la Oficina Europea de Patentes (OEP) sobre solicitudes de patentes y concesiones. En 2016 se contabilizaron 1.588 solicitudes de patentes alcanzando un crecimiento respecto al año anterior del 2,6%. Por otra parte, se patentaron oficialmente 752 novedades lo que supone un crecimiento del 47,5%. Estos datos son positivos pero no suficientes. España ocupa el puesto 17 a nivel mundial y se encuentra por detrás de otras economías europeas como Alemania que alcanza las 25.086 patentes o Francia con 10.486 patentes. También debemos tener en cuenta que desde el año 2010 los esfuerzos en I+D+i con relación al PIB han bajado desde el 1,40% en 2010 hasta el 1,22% en 2015. Hace un año y medio la Unión Europea publicaba un informe sobre algunas estimaciones del gasto en I+D de los países de las principales economías. Mientras algunos países como Corea del Sur, Japón, Estados Unidos, Finlandia o Dinamarca superan ampliamente la barrera del 3% nosotros todavía seguimos muy lejos de este objetivo. El objetivo de la Comunidad Europea es alcanzar el 3% de inversión sobre el PIB en I+D para el 2020.

Robert Atkinson, coautor del estudio de innovación Global del ITIF, explicaba hace un año que adoptar políticas positivas para el ecosistema innovador global producirá beneficios para los ciudadanos. Los países más innovadores se caracterizan, entre otras cosas, por invertir en ciencia, capital humano, así como por desarrollar políticas fiscales que incentiven la innovación. Si analizamos el impacto de la innovación desde una perspectiva basada en zonas o regiones del mundo, podemos apreciar que las regiones económicas innovadoras muestran mejores rendimientos en términos de empleo y estándares de vida. Si analizamos el tema desde el punto de vista empresarial encontramos una relación entre el rendimiento de la empresa y la elección de la estrategia de innovación, donde el nivel y el crecimiento del rendimiento es mayor en empresas con esfuerzos persistentes en I+D. La innovación es esencial para el progreso y el desarrollo económico. En nuestras manos está mejorar nuestro puesto en los índices de innovación de cara a estar en el futuro en la primera velocidad europea.

Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

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Enrique Borrajeros escribirá sobre temas relativos a la relación entidad – asesor, finanzas conductuales y tendencias y novedades en el asesoramiento financiero nacional e internacional.

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Francisco Márquez de Prado, analizará activos y productos financieros, con sus ventajas e inconvenientes, para cada tipo de inversor.

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Íñigo Petit tratará temas relacionados con la evolución de la industria de fondos de inversión y planes de pensiones y aspectos relacionados con la educación financiera

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