Convertir la novedad en valor

Francisco González Bree

Convertir la Novedad en Valor es un blog de Francisco González Bree sobre la Creatividad, la Tecnología y la Innovación. El autor analiza el impacto actual de la innovación en el rendimiento de las empresas y los estándares de vida de las personas y observa las necesidades del mercado y las tecnologías en un futuro no muy lejano.

Luis Ferrándiz

Francisco González Bree es Doctor en Business Administration y trabaja en la actualidad como director académico del Master in Business Innovation (MBI) de Deusto Business School. Colaboró como Director de Marketing en Anboto nombrada mejor start up del mundo en 2010 y en Sher.pa. Ha trabajado más de 15 años en puestos directivos en multinacionales y más de 6 años ayudando como tutor y mentor a decenas de empresas de todos los tamaños y sectores con sus planes y modelos de negocio.

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AstronautEl nuevo ministro de Ciencia, Innovación y Universidades Pedro Duque manifestaba esta semana que se encuentra ante un reto inmenso y que tratará de estar a la altura. No es para menos, ya que los indicadores muestran que la I+D+i lleva seis años perdiendo fuerza en relación al crecimiento económico de nuestro país. En mi último artículo para este blog explicaba que España se sitúa en la posición 14 de la economía mundial en base a su PIB. La previsión es que bajemos un puesto más en los próximos años. En el año 2009, España llegó a ser la octava potencia del planeta por PIB. Pero cuál es la situación de España en relación a la I+D+i. Según datos del Global Innovation Index 2017, España ocuparía el puesto 28 del mundo muy por debajo de lo que se esperaría por su potencial económico. Según datos del European Innovation Scoreboard 2017, España ocuparía la posición número 18 de los estados miembros de la Unión Europea. En mi artículo de la semana pasada mencioné un estudio reciente de la Fundación I+E y Deusto Business School en el que España alcanzaba la posición 19 de innovación en base a un índice sintético. El objetivo del estudio titulado I.D.E.A.S. (Iniciativas para el Desarrollo de una España Avanzada y Sostenible) era establecer la posición competitiva de España a nivel global en relación a los ejes estratégicos que desarrolla la Fundación I+E. Para dicho estudio se creó una gran base de datos de indicadores y variables con fuentes provenientes de organismos internacionales y oficiales.

El estudio realizado por los investigadores Dr. José Antonio Cano y este autor describe la hoja de ruta que España debería seguir para construir una economía basada en la innovación y el empleo de calidad. Resulta interesante que es la primera vez que se interrelacionan los ejes mostrando la información como un mapa del metro de una ciudad con cuatro líneas llamadas Industria, Innovación, Empleo y Educación. Dentro del mapa del metro encontramos alrededor de 25 estaciones. Un hallazgo relevante ha sido encontrar que muchas de las estaciones son comunes o coincidentes para las distintas líneas. Es decir que no podemos analizar el problema de la innovación en España de forma aislada sino que se requiere un enfoque sistémico. El pensamiento sistémico es un marco conceptual que busca comprender varios subsistemas o elementos interrelacionados. Este concepto tiene sus orígenes en el holismo, la teoría general de sistemas propuesta por Ludwig von Bertalanffy en 1937 y la cibernética. El pensamiento sistémico experimenta un gran avance por los trabajos de expertos del MIT como los científicos de sistemas Jay Wricht Forrester y Peter Senge con su libro The Fifth Discipline. El pensamiento sistémico es una herramienta muy útil  para el mundo económico y empresarial ya que permite modelizar las posibles interrelaciones que se pueden dar entre organizaciones e individuos en los ecosistemas de negocios.

La línea de la innovación del mapa del metro nos ofrece datos interesantes. Dentro de la línea tenemos 5 estaciones importantes: (1) Crecimiento empresarial. Analizando la posición de España en materia de recursos financieros para la I+D+i, la posición de nuestro país está por debajo de la media y por debajo de los países más competitivos en general. (2) Recursos Humanos. En el análisis conjunto de los indicadores de recursos humanos para la I+D+i, España está en una posición poco competitiva del ranking. El porcentaje de investigadores en empresas está alejado del valor que muestran los países más avanzados. (3) Infraestructuras Científicas. Para que la innovación pueda desarrollarse, es necesario que existan infraestructuras tecnológicas y de soporte. En este sentido, España aparece claramente liderando el ranking, con distancia del resto de países de la UE, y de la OCDE, al disponer de 21 parques científicos y tecnológicos asociados a la International Association of Science Parks. (4) Aplicación al mercado. En el ranking conjunto de los indicadores de aplicación del conocimiento, España se encuentra considerablemente por debajo de la media, lo que apunta a un problema de aplicabilidad del conocimiento en España. La posición sería incluso muy inferior aún en el ranking de aplicabilidad si excluyéramos el indicador de productos nuevos para la empresa, el único en el que no sólo está por encima de la media de los países, sino que lidera la tabla. (5) Generación de conocimiento científico. En el análisis relativo a los indicadores de resultados directos de la I+D+i (generación de conocimiento científico), España está entre los países menos prolíficos en patentes por habitante, con valores similares a los de los países del Este, equivalente a un 20% de la media de la Unión Europea, lo que la sitúa en el promedio de países, sólo un puesto por debajo de la mediana. Sin embargo, el compendio de indicadores muestra claramente dos resultados diferenciados: mientras en marcas y diseños España está entre los siete primeros países, los datos de patentes están por debajo del promedio muestral. En los tres indicadores de patentes, España ocupa posiciones cercanas al número 20 del ranking. Suiza, Alemania y Países Bajos, que tenían recursos menores a los países nórdicos, lideran esta clasificación, lo que sugiere mayor eficiencia en I+D+i.

El estudio propone dentro de la línea de innovación cuatro iniciativas concretas que ayudarían a España a mejorar su posición. (1) Creación de una red de innovación con los principales actores del Sistema de Ciencia, Tecnología e I+D, a fin de contrastar y dinamizar las actuaciones propuestas en el documento I.D.E.A.S. Mejora del marco de aplicación de los incentivos fiscales a la I+D+i, con el objeto de garantizar mayor transparencia en los procedimientos y mejorar la coordinación interministerial en la gestión de los trámites asociados a la fiscalidad de la innovación. (3) Creación de Centros de Excelencia de gestión público-privada que ofrezcan respuestas a retos de la sociedad asociados a la innovación. (4) Establecer mecanismos para favorecer el retorno de la inversión realizada en actividades de I+D+i.

20 noviembre, 2016 | 18:12

Crazy CreativityEsta semana hemos podido leer un interesante artículo de Mike Maddock para Forbes sobre innovación y creatividad. El autor  argumenta que ante la necesidad de obtener ideas locas creativas y la imposibilidad de generarlas desde dentro de la organización, quizás la mejor opción sea subcontratarlas fuera. Esta necesidad de generar ideas locas creativas se ha disparado por motivos relacionados con la gestión del cambio y la innovación. En relación a la gestión del cambio los expertos siguen reforzando la idea de que cerca del 40% de las empresas que cotizan en el índice S&P 500 para el año 2040 habrán desaparecido. Distintos expertos están investigando cómo es posible que las empresas no estén siendo capaces de revertir este efecto. La explicación es sencilla y tiene una vertiente individual y una organizativa.

A nivel individual hay una tendencia importante en las personas a rechazar el cambio. Según expliqué en otro artículo para Cinco Días, el profesor de Calestous Juma del Centro Belfer de la Universidad de Harvard ha estudiado este tema revisando los rechazos de las personas a las innovaciones durante los últimos 600 años y sus hallazgos son claros. Calestous considera que el rechazo de las personas a la innovación se debe a cuatro factores, (1) respuestas intuitivas, (2) intereses creados, (3) objeciones filosóficas y (4) la psicología de la salud y nutrición. La solución del profesor a este problema es practicar una innovación inclusiva. A nivel organizativo encontramos que las empresas tienen una tendencia a evitar la ambidestreza. Este concepto de los autores O’Reilly y Tushman propone que las empresas deberían ser ambidiestras trabajando al mismo tiempo el ciclo operacional y el ciclo innovador. El primer ciclo se ocupa de trabajar el negocio actual con procedimientos, procesos, reglas y soluciones ya conocidas. El segundo ciclo se ocupa de los negocios del futuro.

En su artículo para Forbes, Mike aborda estas dos vertientes considerando que los líderes del negocio se enfrentan hoy en día a un reto enorme. Según sus datos sólo el 11% de los empleados aceptará el cambio independientemente de las amenazas a las que se enfrente la empresa. Es decir, en un equipo de 10 personas tan sólo una de ellas aceptará el cambio. Las otras nueve lo rechazarán aunque les lleva a la desaparición de la empresa. ¿Por qué ocurre esto? Sucede que las empresas contratan a las personas en base a una serie de competencias que son todas esas habilidades innatas y adquiridas que tiene esa persona para desempeñar el puesto de trabajo. La persona contratada deberá trabajar en base a unas responsabilidades, funciones y tareas. Ocurre que al final  todos estos procedimientos y procesos provocan que los empleados trabajen para ser más competentes, mejorando su trabajo de forma incremental día a día. Esto supone también que los empleados vayan adoptando las mejores prácticas de su industria. Finalmente por medio del benchmarking “comparadores” estos empleados irán consiguiendo ser más eficientes que sus competidores en las distintas áreas de la empresa. El problema es que todas estas prácticas refuerzan únicamente al ciclo operacional. De hecho, un ciclo operacional muy robusto puede acabar matando al ciclo innovador en el que las personas deberían ser capaces de hacer las cosas de manera diferente, desafiando el statu quo, replanteando y ofreciendo nuevas soluciones, estableciendo nuevas políticas y estructuras. Según los profesores de creatividad de la universidad de Harvard Susan Robertson y Anne Manning, cuando preguntan a los empleados de empresas encuentran comentarios como: mi empresa es muy conservadora, la gente siente terror de asumir riesgos, nadie fue despedido jamás por evitar riesgos, nos incentivan para no asumir riesgos, estamos enfocados en resultados a corto plazo, etc.

Estos problemas  y otros que menciona el autor Mike le han llevado a considerar que quizás la mejor opción para reforzar la creatividad y los cambios radicales dentro la empresa sea subcontratar una parte de la innovación. En principio la parte relacionada con la innovación incremental podría seguir estando bajo la gestión directa de la empresa ya que esta se nutrirá del conocimiento de la industria, escuchando a los clientes, colaborando con los proveedores y aliados estratégicos, etc. La innovación que Mike propone subcontratar es la que tiene que ver con la innovación radical y la innovación discontinúa. Recordemos que la innovación incremental supone pequeñas modificaciones y mejoras. La innovación radical significa cambios mayores que crean altos grados de incertidumbre y modifican las posiciones competitivas de las empresas e incluso pueden crear industrias nuevas (por ejemplo el coche eléctrico o el coche de hidrógeno). Las innovaciones discontinuas suponen cambios de paradigmas que crean nuevos mercados sacudiendo todo lo conocido hasta la fecha (por ejemplo en un futuro el vehículo autónomo o la inteligencia artificial). Mike propone subcontratar la innovación radical y discontinua a expertos externos que literalmente trabajarán para dejar a la empresa original fuera del negocio. Esta aproximación puede generar tanto temor que lo mejor es encargar el trabajo a consultores externos o incubar una empresa fuera de la organización que tenga la libertad de poner en cuestión el negocio actual de la empresa.  

Hace unos meses mencioné un estudio de Capgemini en el que se aprecia un auge de los centros de innovación corporativos. Los objetivos que se persiguen son la asociación con ecosistemas (51%) y la innovación de productos más el desarrollo de conceptos (28%). Por otra parte, el estudio confirma que la mayoría de los centros de innovación funcionan como aceleradoras de startups para fomentar el desarrollo de tecnologías (55%) y como laboratorios internos de innovación de las empresas (33%). En mi opinión, independientemente de si abrimos un centro de innovación o subcontratamos las ideas locas creativas fuera de la empresa la clave estará en seguir trabajando por incorporar la innovación en el ADN de la empresa y conseguir ser realmente una empresa ambidiestra.

13 noviembre, 2016 | 20:21

Chewbacca en la Gran Vía Paco BreeEl inesperado triunfo de Trump ha provocado un nivel de incertidumbre alto. Hace unas semanas la mayoría de los analistas había pronosticado que en el caso de que Trump ganase las elecciones las bolsas podrían sufrir una sacudida importante. Incluso Barclays estimaba que las bolsas podrían desplomarse entre un 11% y un 13% en el S&P 500 índice principal de la bolsa americana y referencia para el resto de los mercados del mundo.

Ahora los economistas están intentando explicar los motivos de la subida de las bolsas los días posteriores a las elecciones y aún más importante predecir lo que sucederá en los próximos meses. Con respecto a la primera cuestión parece que el cambio de actitud de Trump está influyendo positivamente en los mercados. Este cambio ya se pudo ver desde su conciliador discurso tras ser elegido presidente de Estados Unidos con su ya famosa frase “Es hora de unirnos como un solo pueblo”. En relación a la segunda cuestión es donde los analistas no se ponen de acuerdo. Parece que nadie sabe si el presidente que veremos en los próximos meses será el Trump “duro” que vimos antes de las elecciones o el Trump “conciliador” que estamos viendo estos días. Por otra parte veremos si finalmente Trump pone en práctica sus controvertidas políticas, desde construir un muro en la frontera de Estados Unidos con México, abolir el programa de salud  “obamacare” o imponer aranceles a China y salirse del Nafta. 

Desde el mundo de la innovación encontramos muchas voces que alertan sobre posibles impactos negativos. En un interesante artículo de Nick Statt para “the verge” el autor explica que Silicon Valley está aterrada con Trump. Uno de los motivos principales es la política anti inmigración que finalmente pueda llevar a cabo. El CEO de Goggle Sundar Pichai es un inmigrante igual que el co-fundador de Google Serguéi Brin o el CEO de Microsoft Satya Nadella. Nick explica que todo Silicon Valley se fundamenta en la filosofía de premiar y reconocer a las personas por su gran trabajo y talento independientemente de su raza, clase y origen étnico. Asimismo la diversidad es fundamental para la innovación según expliqué en otro artículo hace unos meses. Para innovar es absolutamente necesario tener en cuenta la diversidad con equipos multidisciplinares que tengan diferentes puntos de vista. También es importante que los líderes visiten otros países y culturas de forma que puedan regresar con nuevas perspectivas que inspiren los negocios.

Centrándonos en la fiscalidad hoy podíamos leer un interesante artículo de Miriam Calavia y Pablo M. Simón para Cinco Días resumiendo los planes de Trump. Los analistas explican que una de las prioridades de Trump es una rebaja radical de impuestos. Los tramos se reducirían a tres de 12%, 25% y 33% y se eliminarían el impuesto de Sucesiones y el tributo sobre la renta para las personas con bajos ingresos. Trump también propone permitir la repatriación del dinero desde paraísos fiscales por medio de un pago único del 10%. Moodys considera que las grandes corporaciones con negocios fuera de EEUU serían las grandes beneficiarias de esta medida. Para las empresas bajaría el tributo equivalente al impuesto de Sociedades de España desde un 30% (el tipo efectivo es 27%) hasta un 15%. Por medidas como esta no todos son tan negativos sobre el próximo gobierno de Trump. Por ejemplo Ken Segall exdirector creativo de Apple explicaba en una entrevista que el plan de Trump de retornar al país las empresas deslocalizadas mediante bajadas de impuestos e incentivos fiscales puede favorecer la innovación. Eyal Bino señalaba en un artículo para Forbes que al final las empresas son también responsables de su futuro independientemente de quién sea elegido presidente. Para ello una recomendación que nos dan los expertos de innovación es que independientemente de quien gobierne en su país, las empresas deben invertir en sus BHAGs (Big Hairy Audacious Goals).

Esta semana podíamos leer un un interesante artículo de Larry Myler para Forbes en el que el autor nos recordaba este término explicando que las empresas más innovadoras poseen un BHAG que motiva a los empleados, es tangible, enfocado y sirve de mapa para la organización. Empresas que han aportado grandes BHAG incluyen Ford (democratizar el automóvil), Facebook (hacer un mundo más abierto y conectado), Google (organizar la información universal y hacerla más accesible y útil). Un verdadero BHAG debe ser claro y convincente. Sirve como un punto unificador de esfuerzo, y actúa como un catalizador claro para el espíritu de equipo. Posee una meta clara, por lo que la organización puede saber cuándo ha logrado la meta. El problema es que muchas empresas establecen metas que describen lo que esperan lograr en los próximos días, meses o años. Estas metas ayudan a alinear a los empleados del negocio para trabajar de forma eficiente en base a objetivos muy tácticos, como "lograr un crecimiento de las ventas del 10% en los próximos 3 meses". Por lo tanto es fundamental tener ambas cosas, un gran BHAG y objetivos tácticos cortoplacistas. Es por ello que resulta interesante recordar de nuevo este término de estrategia que fue acuñado en el 2004 por James Collins and Jerry Porras en su libro “Built lo Tast: Successful Habits of Visionary Companies”.

En conclusión, varios autores del mundo de la innovación nos explican esta semana que la elección de Trump puede tener impactos positivos y negativos según escoja una línea dura o conciliadora. Lo que queda claro también es que las empresas tienen mucho que hacer para ser más innovadoras. Una forma de empezar es revisando el BHAG que inspira a la organización.

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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

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Enrique Borrajeros escribirá sobre temas relativos a la relación entidad – asesor, finanzas conductuales y tendencias y novedades en el asesoramiento financiero nacional e internacional.

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Francisco Márquez de Prado, analizará activos y productos financieros, con sus ventajas e inconvenientes, para cada tipo de inversor.

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Íñigo Petit tratará temas relacionados con la evolución de la industria de fondos de inversión y planes de pensiones y aspectos relacionados con la educación financiera

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