Convertir la novedad en valor

Francisco González Bree

Convertir la Novedad en Valor es un blog de Francisco González Bree sobre la Creatividad, la Tecnología y la Innovación. El autor analiza el impacto actual de la innovación en el rendimiento de las empresas y los estándares de vida de las personas y observa las necesidades del mercado y las tecnologías en un futuro no muy lejano.

Luis Ferrándiz

Francisco González Bree es Doctor en Business Administration y trabaja en la actualidad como director académico del Master in Business Innovation (MBI) de Deusto Business School. Colaboró como Director de Marketing en Anboto nombrada mejor start up del mundo en 2010 y en Sher.pa. Ha trabajado más de 15 años en puestos directivos en multinacionales y más de 6 años ayudando como tutor y mentor a decenas de empresas de todos los tamaños y sectores con sus planes y modelos de negocio.

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IcarusEsta semana hemos podido leer varios artículos que destacaban la importancia de la creatividad y la innovación en esta época de cambios acelerados. Sylvester Kaczmrek explicaba en un artículo para el Washington Business Journal que la irrupción de la inteligencia artificial está permitiendo a los directivos de las empresas centrarse más en la estrategia y la innovación. Según un estudio de Accenture al que el autor hace mención en su artículo, tan sólo el 10% del tiempo de un gerente se emplea en estrategia e innovación. Es decir, en una jornada de ocho horas los directores pasarán menos de una hora pensando y desarrollando estrategias para el futuro. Sylvester recomienda a los directivos trabajar en colaboración con las máquinas para ser más inteligentes, eficientes y efectivos.

El experto en aprendizaje automático Thomas Dietterich nos explicaba hace poco más de un año las ventajas que ofrecerá el tándem robot-persona. En opinión de Thomas, estas parejas hombre-computador a las que llama centauros podrían resolver problemas que por sí solos no podrían solucionar ni unos ni otros. Investigadores del MIT explicaban en otro interesante artículo hace un par de años que las computadoras y los humanos tienen distintas formas para procesar la información. Con relación a la identificación de patrones provenientes de grandes cantidades de información los ordenadores están mejor preparados para esta tarea. Sin embargo, los humanos son buenos entendiendo patrones provenientes de ejemplos con pocas cantidades de información. Por lo tanto, lo ideal sería crear un puente entre estos dos mundos promoviendo la colaboración entre humanos y ordenadores a fin de permitir una toma de decisiones mejorada. Recientemente podíamos leer un artículo de Rob Enderle para CIO en el que el autor coincidía en la idea de que el futuro de la inteligencia artificial será la unión entre humanos y máquinas. Esta unión optimizará la capacidad humana de resolver problemas complejos por medio de la creatividad y la vinculará con la capacidad de las máquinas de escanear cantidades masivas de información en busca de la mejor solución.

Sin embargo, podemos imaginar otro escenario quizás menos apetecible para algunos en el que tuviéramos que trabajar para una máquina. Es decir, no es que nuestro compañero fuese un robot, sino que el robot sería nuestro jefe. Hace tres semanas pudimos leer un interesante artículo de Tomas Chamorro-Premuzic y Gorkan Ahmetoglu para Harvard Business Review en el que los autores revisaban esta idea. Según los autores el tener un jefe robot tiene sus ventajas e inconvenientes. Entre las ventajas encontramos que recibiríamos retroalimentación objetiva, una mejora en la toma de decisiones y evitaríamos enfrentamientos emocionales. Algunos inconvenientes incluyen que todo puede salir mal ya que las máquinas no son infalibles, de hecho las máquinas se paran, atascan, colapsan y son susceptibles de ataques. Asimismo, hay personas que prefieren interactuar con humanos antes que con máquinas. Finalmente, estamos muy lejos de que los robots puedan emprender o inventar un nuevo producto. La inteligencia artificial te puede recomendar el hotel que deberías reservar pero todavía no es capaz de inventar el modelo de negocio de AirBnB.

En conclusión, a pesar del temor que suscita el avance de la inteligencia artificial, podemos apreciar que en muchos casos los humanos y las máquinas pueden trabajar de forma complementaria mezclando creatividad y análisis de datos. No es de extrañar que el Foro Económico Mundial prevea que para el año 2020 las tres habilidades humanas que se van a valorar más son la capacidad para resolver problemas complejos, capacidad de pensamiento crítico y creatividad.

19 agosto, 2016 | 13:57

PacoBree Collage SingularityRecientemente podíamos leer un artículo de Greg Satell para Forbes proponiendo que la singularidad tecnológica está cerca. Básicamente la singularidad tecnológica es el momento hipotético en el que el desarrollo exponencial de la tecnología desencadenará un crecimiento fuera de control que resultará en un momento de máxima incertidumbre para la civilización humana. El famoso matemático británico Alan Turing, considerado uno de los padres de la ciencia de la computación, ya realizó una predicción en el año 1951 augurando que en algún momento cabía esperar que las máquinas tomasen el control. En los últimos 60 años distintos expertos matemáticos y científicos como John von Neumann y Stanislaw Ulam se han interesado por la singularidad tecnológica. También el autor de ciencia ficción Vernor Vinge publicó un artículo muy referenciado sobre la singularidad tecnológica titulado “The Coming Technological Singularity: How to Survive in the Post-Human Era”. Vernor abordaba temas como la inteligencia superhumana, redes computacionales, interfaces cerebro-máquina y ciencia biológica haciéndonos reflexionar sobre las limitaciones del conocimiento humano y el desarrollo autónomo de la inteligencia artificial.

En los últimos 10 años una persona que ha profundizado en la singularidad tecnológica es el polímata Raymond Kurzweil que es inventor, músico, escritor, empresario  y científico especializado en inteligencia artificial. Desde hace 4 años es también director de ingeniería de Google. Su obra se caracteriza por haber realizado predicciones sobre el futuro de la humanidad en los libros “La era de las máquinas inteligentes, 1990” y “La era de las máquinas espirituales, 1999”. En este segundo libro Kurzweil propuso la "ley de rendimientos acelerados" en relación a los incrementos en las tasas de progresos tecnológicos y sus impactos. Su último libro “La singularidad está cerca, 2006” es el que conecta directamente con el título del artículo de Greg Satell mencionado al inicio en el que el autor justifica tres razones que nos acercan a la singularidad tecnológica. 

La primera clave está relacionada con la deceleración de la ley de Moore. Gordon E. Moore, cofundador de Intel y autor de la ley de Moore, propuso en 1965 que el número de transistores integrados por unidad de superficie se duplicaba cada año. En 1975 modificó su ley para cada 2 años y en 2007 decidió poner fecha de caducidad a su ley determinando que dejaría de cumplirse entre los años 2017 y 2022. La consecuencia más importante de la ley de Moore es que al mismo tiempo que aumentan las prestaciones de los ordenadores bajan sus precios para los consumidores. En un interesante artículo de Aaron Frank para Wired se explica que la ralentización de la ley de Moore en el fondo ayudará al desarrollo de la inteligencia artificial. Aaron explicá que la ITRS (International Technology Roadmap for Semiconductors) que cuenta con empresas como Intel y Samsung estima que para el año 2021 la ley de Moore ya no será efectiva. Esto provocará un salto cualitativo en el desarrollo tecnológico, desde máquinas de inteligencia artificial a máquinas de inteligencia natural con sistemas auto-evolutivos inspirados en modelos biológicos. Por ello Kurzweil propone una métrica diferente que mida el rendimiento tecnológico en base al número de cálculos por cada 1000 dólares americanos. También sugiere el avance hacia la computación cuántica que hará posibles nuevos algoritmos y el desarrollo de chips neuromórficos que tomarán el cerebro como modelo.

La segunda clave es que los robots ya están haciendo el trabajo de humanos. El primer robot industrial se introdujo en la línea  de montaje de GM en el año 1962. Barclays instaló el primer cajero automático en el año 1967. Desde entonces la automatización no ha parado. El libro de Andrew McAfee y Erik Brynjolfsson generaba hace un par de años un importante debate sobre el impacto que tendrá la tecnología en el empleo. El libro, titulado The Second Machine Age: Work, Progress and Prosperity in a Time of Brilliant Technologies, aborda un tema que sigue creciendo en interés. En un estudio de la Universidad de Oxford del año 2013 se propone que la mitad de los trabajos en Estados Unidos serán automatizados durante las dos próximas décadas. Sin embargo, tal cómo explica Mynul Khan en un interesante artículo la llegada de los robots creará muchos empleos nuevos para los humanos. Por otra parte, los robots no tienen todavía la capacidad de realizar tareas complejas como la negociación o la persuasión y no son tan eficientes en la generación de nuevas ideas. Esto significa que los trabajos que requieran creatividad, inteligencia emocional y habilidades sociales no podrán ser automatizados en el corto plazo.

La tercera clave es que en la actualidad estamos editando genes. En un interesante artículo de Albert Cortina y Miquel-Àngel Serra de principios de este año para el País se explican los retos que traerán el desarrollo de la inteligencia artificial y la convergencia de las tecnologías NBIC (Nanotecnología, Biotecnología, Tecnologías de la Información y de la Comunicación y Neuro-Cognitivas). Los autores abordan algunos de los retos filosóficos, morales e incluso espirituales de la ideología transhumanista. El futurista Kurzweil predice que la singularidad llevará a una fusión entre tecnología e inteligencia humana. Durante el proceso se propone el “mejoramiento humano” según el cual las personas adoptarían mejoras artificiales (genéticas, orgánicas y tecnológicas) avanzando hacia una superinteligencia a la que los humanos estarían conectados.

Esta semana  podíamos leer un artículo de Jessica Conditt para engadget en el que se explica que algunos expertos como Kurzweil prevén alcanzar la singularidad en algún punto entre el 2030 y el 2045. Sin embargo algunas predicciones de otros investigadores que analizan el tema son menos optimistas. Según un estudio con expertos en inteligencia artificial en 2013 se estima que hay un 50% de probabilidad de alcanzar una máquina inteligente de alto nivel para el año 2040 y una máquina superinteligente para el 2070. El filósofo Sueco Nick Bostrom, director del Future of Humanity Institute de la Universidad de Oxford y cofundador del Institute of Ethics and Emerging Technologies, argumentaba hace un año sopesando los beneficios y los riesgos que en cualquier caso sería una tragedia detener el desarrollo de la inteligencia artificial. Coincido con la idea de Nick pero es fundamental intentar entender los impactos positivos y negativos que tendrán estos avances para intentar alcanzar en todo momento un mundo mejor, tema sobre el que reflexionaremos en la tercera parte de estos artículos.

Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

Imagen de Belén Alarcón

Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

Imagen de Enrique Borrajeros

Enrique Borrajeros escribirá sobre temas relativos a la relación entidad – asesor, finanzas conductuales y tendencias y novedades en el asesoramiento financiero nacional e internacional.

Imagen de Francisco Márquez de Prado

Francisco Márquez de Prado, analizará activos y productos financieros, con sus ventajas e inconvenientes, para cada tipo de inversor.

Imagen de Íñigo Petit

Íñigo Petit tratará temas relacionados con la evolución de la industria de fondos de inversión y planes de pensiones y aspectos relacionados con la educación financiera

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