Convertir la novedad en valor

Francisco González Bree

Convertir la Novedad en Valor es un blog de Francisco González Bree sobre la Creatividad, la Tecnología y la Innovación. El autor analiza el impacto actual de la innovación en el rendimiento de las empresas y los estándares de vida de las personas y observa las necesidades del mercado y las tecnologías en un futuro no muy lejano.

Luis Ferrándiz

Francisco González Bree es Doctor en Business Administration y trabaja en la actualidad como director académico del Master in Business Innovation (MBI) de Deusto Business School. Colaboró como Director de Marketing en Anboto nombrada mejor start up del mundo en 2010 y en Sher.pa. Ha trabajado más de 15 años en puestos directivos en multinacionales y más de 6 años ayudando como tutor y mentor a decenas de empresas de todos los tamaños y sectores con sus planes y modelos de negocio.

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ExitEn los últimos años, diferentes estudios y artículos han resaltado la importancia de atraer talento en esta época de cambios acelerados. Dentro de una lógica basada en la innovación abierta las empresas están desarrollando estrategias para poder acceder al mejor talento a nivel global. Hace un par de años podíamos leer un interesante artículo de Jon Younger y Norm Smallwood para Harvard Business Review donde los autores hablaban de su libro sobre el “talento ágil”. En dicho artículo se explicaba que más de la mitad de los ejecutivos encuestados confirmaban que preferían apoyarse en el conocimiento de expertos externos, así como utilizar el talento de la nube. Los autores explicaban que el talento ágil puede tener un impacto enorme para las organizaciones pero resulta ser muy complejo de gestionar. Algunas de las recomendaciones que los autores nos daban para gestionar el talento ágil incluían construir una red de talento, potenciar el trabajo y las relaciones, gestionar la política y considerar a los proveedores de talento como aliados.

Atraer talento externo encaja perfectamente con esta nueva lógica dominante de la innovación abierta. Sin embargo, al poner tanto el foco en el talento externo algunas empresas están descuidando el talento interno. En un interesante artículo de Whitney Johnson para Harvard Business Review, la autora explica como algunas organizaciones están perdiendo a sus mejores empleados. Sucede que la mente humana está diseñada para aprender no solo cuando somos niños y niñas sino a lo largo de la vida. Cuando estamos aprendiendo alcanzamos mayores niveles de actividad cerebral lo que produce un efecto de bienestar mental. Sucede que nuestros cerebros quieren estar aprendiendo cosas constantemente. Whitney explica que cuando los empleados no pueden crecer y desarrollar su potencial empiezan a sentir que no importan para la organización. Por ello, el papel de los líderes a la hora de gestionar personas es tan importante. Si el talento siente que los líderes no están apostando por ellos se producirá un efecto muy negativo para la organización. El talento desconectará y dejará de estar implicado en el proyecto pudiendo incluso decidir abandonar la organización para buscar nuevos retos en proyectos externos. Para evitar este problema es importante que los líderes reconozcan que todos los empleados están dentro de distintas curvas de aprendizaje.

Todos los puestos de trabajo tienen un ciclo de vida que está directamente relacionado con una curva de aprendizaje. Cuando un empleado comienza un nuevo puesto está en la parte baja de la curva lo que supone lidiar con retos diarios. A medida que se avanza en la curva de aprendizaje se van adquiriendo competencias y confianza hasta un punto en el que se domina totalmente el puesto de trabajo. A partir de este punto de dominio o maestría del puesto de trabajo se iniciará un proceso de desmotivación debido a que la persona ya no tendrá tanto que aprender. Esto se acentuará si las tareas del puesto son repetibles y predecibles. Whitney estima que la máxima duración de la curva de aprendizaje para la mayoría de las personas es de cuatro años. A partir de este periodo, en el caso de que el empleado siga haciendo las mismas cosas de la misma manera empezará a desconectar e implicarse menos con ese puesto. Puede suceder que ante la imposibilidad de encontrar nuevos retos mentales dentro de la empresa, el empleado los tenga que buscar fuera. Por lo tanto, los buenos líderes serán aquellos que tengan en cuenta el factor de la curvas de aprendizaje de sus empleados. Los malos líderes no solo limitarán el crecimiento de sus empleados sino que reaccionaran mal cuando sus empleados busquen nuevos desafíos fuera de la empresa. Estos líderes se deberían preguntar la causa que ha llevado a sus empleados a perder el compromiso y la implicación en el proyecto. Sin embargo, lo que suele suceder en este punto es que el líder no asumirá que el origen del problema ha sido suyo al descuidar las curvas de aprendizaje y volcará la responsabilidad en el empleado.

A nivel de equipos de trabajo encontramos a los empleados distribuidos en diferentes curvas de aprendizaje. Al crear equipos los buenos líderes optimizan esas curvas de aprendizaje con una mezcla de personas. Un 15% de estas personas se encontrarían en el extremo inferior de la curva, comenzando a aprender nuevas habilidades. Un 70% se situarían en el punto dulce del compromiso del empleado. El 15% restante estaría en el nivel alto de maestría. A medida que se gestiona a los empleados a lo largo de la curva de aprendizaje, los buenos líderes hacen saltar a los que han llegado a la cima a nueva curva. Esta es una decisión que puede parecer contraproducente ya que estamos moviendo a los que más dominan el trabajo, sin embargo parece ser que es la mejor manera para alcanzar una organización con empleados con un mayor nivel de compromiso. La clave está en que los equipos también son máquinas de aprendizaje. A los equipos les gustan los desafíos, quieren aprender cómo resolverlos y una vez dominados desean emprender nuevos retos. En conclusión, los buenos líderes deben conocer todos los aspectos que influyen en la atracción y retención del talento externo e interno.

19 abril, 2016 | 21:35

Digital Collage El PactoEn la última semana hemos podido leer dos interesantes artículos que aportan algunas claves para conseguir entornos más creativos e innovadores. En el primer artículo la escritora Gwen Moran explica las lecciones principales aprendidas del Harvard Innovation Lab (I-lab). Este proyecto surge en el año 2011 para apoyar a todos los estudiantes de Harvard interesados en innovación y emprendimiento para sus proyectos. Cinco años después de su fundación la directora general de este prestigioso laboratorio Jodi Goldstein nos ofrece siete claves para nutrir la innovación. 

En primer lugar, Jodi nos propone ser como esponjas absorbiendo información. Es decir, los innovadores son intelectualmente curiosos y esa absorción de nueva información puede ayudar a encontrar nuevos retos de innovación que merezcan la pena. En segundo lugar, propone empezar enfocado en un área. Nuestros recursos son limitados y es importante empezar resolviendo un reto de innovación desde un foco o nicho. En tercer lugar, plantea que la competición es algo bueno. Esa competición de mercado, entre colegas profesionales etc. puede generar un sentido de urgencia y una motivación extra que estimule la innovación. En cuarto lugar, destaca la importancia de una ejecución correcta. Hace casi treinta años Roberts E.B. ya identificaba que la idea no es suficiente y proponía que la innovación es igual a invención más explotación. Esto quiere decir un proceso de creación de una nueva idea y un proceso de explotación, desarrollo y propagación comercial de la innovación. En quinto lugar, explica que para innovar es absolutamente necesario tener en cuenta la diversidad con equipos multidisciplinares que tengan diferentes puntos de vista. En sexto lugar, aborda el tema de ser humilde y saber asumir que quizás los primeros prototipos “de inspiración y de evolución” que desarrollemos estén mal. En último lugar, tenemos un tema relacionado con el anterior que es saber aprender de los errores.

El segundo artículo complementa muy bien al primero ya que su autor Falguni Desal nos propone otras siete claves para que los líderes puedan apoyar los comportamientos de los empleados para fomentar entornos más innovadores. En primer lugar, Falguni habla de demandar velocidad generando un sentido de urgencia en la organización. En segundo lugar, el autor propone salir fuera de la empresa pasando más tiempo con competidores, clientes, analistas de mercado, nuevos proveedores etc. En tercer lugar, propone no dedicar mayor tiempo del necesario a refinar cosas que aporten poco valor como presentaciones internas etc. En cuarto lugar, plantea identificar claramente el problema, reto, o punto de dolor. En quinto lugar, Falguni recomienda a los líderes que sean accesibles creando foros y oportunidades para que los empleados puedan compartir sus ideas y dar sus puntos de vista. En sexto lugar, recomienda a los líderes que visiten otros países y culturas de forma que puedan regresar con nuevas perspectivas que inspiren los negocios. Finalmente propone mezclar todo dando a los mejores empleados trabajos en diferentes funciones, regiones y unidades de negocio.

Estos dos  artículos son de alguna manera complementarios ya que el primero se nutre de lecciones aprendidas con emprendedores mientras que el segundo resume algunas buenas prácticas observadas para fomentar una cultura innovadora en empresas. Lo que resulta particularmente interesante es la coincidencia en la mayoría de los puntos y en especial la importancia de fomentar la diversidad, pasar tiempo con gente externa y construir equipos multidisciplinares. Estas recomendaciones que parecen tener sentido común son, sin embargo, extremadamente difíciles de aplicar incluso para los grandes tecnológicos. Con relación a este tema concreto Suzanne McGee explica para The Guardian en un interesante artículo que los grandes tecnológicos siguen sin conseguir una mayor diversidad en sus organizaciones. Esta carencia es especialmente llamativa en la zona de Silicon Valley tal y como explica Todd L. Pittinsky en su artículo para Harvard Business Review. Todd es también el autor del libro publicado en el año 2012 Us Plus Them: Tapping the Positive Power of Difference (Leadership for the Common Good). En este libro el autor rebate la idea de que donde quiera que haya diferencia habrá tensión inherente y animosidad. Pone en cuestión la efectividad de nuestros intentos tradicionales para luchar contra los prejuicios y combatir el odio en la sociedad. Finalmente destaca la importancia que puede tener la diversidad en un mundo globalizado. En mi opinión la diversidad es fundamental para fomentar el "efecto medici" que según explicaba en un artículo anterior busca mezclar e hibridar para estimular la creatividad y la innovación.

12 abril, 2016 | 17:00

Don Quijote de la Mancha y Sancha PanzaHace un par de semanas podíamos leer un interesante artículo en relación a la conexión de algunos genios creativos con un lugar concreto. El artículo incluye una entrevista al conferenciante y escritor Eric Weiner que lanzó a principios de este año un libro titulado “La geografía de genios”. En dicho libro el autor explica cómo algunos genios creativos florecen en lugares concretos en momentos específicos del tiempo. De hecho a principios de los años 60 la Unión Soviética intentó hacer su propia versión de Silicón Valley en la ciudad de Zelenograd. Los resultados no fueron los esperados ya que resulta muy complicado imitar el modelo de Silicon Valley. Esto ha sucedido en otros lugares que también han intentado replicar el modelo de Silicon Valley sin éxito.

El enfoque de Eric es muy interesante ya que se fija no sólo en Silicon Valley sino en otros lugares del mundo que durante un periodo fueron los centros de creatividad. Por ejemplo, en la antigua Grecia encontramos la ciudad de Atenas en la que florecieron grandes pensadores del mundo griego entre los que cabe destacar a Sócrates (-470 a -409), Platón (-427 a -347) y Aristóteles (-384 a -322). Otra ciudad interesante es Hangzhou de la que Marco Polo dijo a finales del siglo XIII que era “La ciudad más suntuosa y elegante del mundo”. Entre el siglo X y XIII florecieron todo tipo de innovaciones multidisciplinares que iban desde las artes, la literatura, la filosofía hasta la industria metálica, la tecnología, ciencia e ingeniería. Durante este periodo gobernó la dinastía Song que fue la primera en usar el papel moneda, la pólvora e identificaron el norte verdadero usando la brújula. Un par de siglos más tarde, durante el siglo XV surgió el Renacimiento en la ciudad de Florencia. Este movimiento cultural que posteriormente se extendería a toda Europa supuso una de las explosiones de creatividad más grandes que ha vivido la humanidad. Los Medici financiaron y apoyaron a investigadores, artistas, arquitectos, científicos y pensadores conectando y creando intersecciones entre disciplinas y culturas generando contextos de frontera. En este sentido cabe destacar la labor que realizó Lorenzo de Medici “Lorenzo el Magnífico”. Este efecto de búsqueda de innovaciones en las intersecciones de sectores es conocido como “efecto Medici” y está muy bien explicado en el libro con el mismo título del autor Frans Johansson. El efecto Medici aplicado a nuestros días busca generar innovaciones en las intersecciones entre industrias, sectores, funciones, disciplinas, tecnologías, aficiones, pasiones etc.

Avanzando unos siglos en el tiempo llegamos a la ciudad de Edimburgo que durante el siglo XVIII fue la cuna de la ilustración escocesa. En 1750 los escoceses eran de los pueblos más cultos de Europa con una tasa de analfabetismo del 25% que para la época era una tasa muy baja. Durante la segunda mitad del siglo XVIII se conocía a Edimburgo como la “Atenas del Norte”. Entre los genios creativos de este periodo encontramos a personalidades como David Hume, Adam Smith, James Watt, James Hutton o Adam Fergusson entre otros. Eric en su repaso de los puntos de creatividad más importantes de la historia de la humanidad también se fija en Calcuta y en Viena. Sobre Viena el autor explica que ha sido hogar de genios y artistas de la música como Mozart, Strauss y Beethoven. Pero no sólo la música floreció en Viena ya que en esta ciudad encontramos a personalidades como Sigmund Freud considerado el padre de la psicóloga moderna. Con relación a Calcuta el autor explica que a finales del siglo XIX y principios del siglo XX se publicaban más libros en esta ciudad que en ninguna otra del mundo con excepción de Londres. En la ciudad de Calcuta encontramos a Rabindranath Tagore poeta, filósofo y premio Nobel en 1913.

Podríamos preguntarnos qué factores pueden influir en que un lugar concentre una cantidad desproporcionada de genios creativos. En algunos casos este despertar de la creatividad sucedió después de alguna catástrofe como la peste negra que asoló a Florencia o el saqueo que sufrió Atenas por parte de los persas. En otros casos las ciudades estudiadas estaban abiertas a la multiculturalidad. También encontramos que la competitividad pudo jugar un papel importante como, por ejemplo, la rivalidad existente entre Miguel Ángel y Leonardo da Vinci. Finalmente estas ciudades solían favorecer el intercambio de ideas, desde los simposios de Atenas a los cafés en Viena. En conclusión, podemos ver que el lugar puede tener gran importancia a la hora de nutrir a los genios creativos. Sin ir más lejos el Barrio de Las Letras en Madrid fue un vecindario de genios en pleno Siglo de Oro español donde convivieron Quevedo, Calderón, Lope de Vega, Góngora y Cervantes. El 22 de abril se cumplirán 400 años del fallecimiento de Cervantes autor de la novela cumbre de la literatura en lengua española “Don Quijote de la Mancha”.

Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

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Enrique Borrajeros escribirá sobre temas relativos a la relación entidad – asesor, finanzas conductuales y tendencias y novedades en el asesoramiento financiero nacional e internacional.

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Francisco Márquez de Prado, analizará activos y productos financieros, con sus ventajas e inconvenientes, para cada tipo de inversor.

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Íñigo Petit tratará temas relacionados con la evolución de la industria de fondos de inversión y planes de pensiones y aspectos relacionados con la educación financiera

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