Convertir la novedad en valor

Francisco González Bree

Convertir la Novedad en Valor es un blog de Francisco González Bree sobre la Creatividad, la Tecnología y la Innovación. El autor analiza el impacto actual de la innovación en el rendimiento de las empresas y los estándares de vida de las personas y observa las necesidades del mercado y las tecnologías en un futuro no muy lejano.

WaspEsta semana hemos podido leer un artículo muy interesante de Amit S. Mukherjee para MIT Sloan Management Review sobre cómo inspirar la creatividad de los empleados. El autor considera que en la actualidad se dan dos estilos de liderazgo en las organizaciones. El primer estilo es el de los controladores que establecen estándares, controlan de cerca la ejecución, analizan los datos producidos y realizan la evaluación del desempeño en base al trabajo realizado. El segundo estilo es el de los empoderadores que prefieren mirar hacia adelante con informes directos que utilizarán para decidir el trabajo que se necesitará hacer en el futuro. El estilo de liderazgo de los empoderadores, que ha surgido recientemente de las industrias con mayores dosis de valor añadido y propiedad intelectual, resuelve algunas debilidades del estilo de los controladores. Por ejemplo, los empoderadores no tienen una visión cortoplacista en las revisiones del desempeño del trabajo considerando también el desarrollo a largo plazo. Sin embargo, el autor argumenta que ninguno de estos dos estilos de liderazgo es suficiente para satisfacer las necesidades actuales de las empresas. En el pasado, las revoluciones industriales y tecnológicas requerían que los empleados utilizasen la fuerza y no la inteligencia. Amit opina que ya no es suficiente con gestionar a las personas en base a la productividad y considera indispensable liderar también la creatividad.

En un interesante artículo la doctora Jennifer Mueller explica que existen multitud de sesgos contra la creatividad en la educación, la investigación y el mundo empresarial. El problema comienza con la educación ya que muchos profesores, a pesar de considerar que la creatividad es importante, la asocian con las artes. De esta manera minimizan el papel que podría tener la creatividad en otras disciplinas como las matemáticas, la ciencia o los deportes. Asimismo, es frecuente que a los estudiantes más creativos se les etiqueten como perturbadores considerando el pensamiento “fuera de lo establecido” como un problema más que como una virtud. Posteriormente, en el mundo de la ciencia y la investigación este problema se produce cuando, por ejemplo, las personas encargadas de evaluar las propuestas de subvenciones científicas suelen otorgar una clasificación más baja a las propuestas altamente novedosas y creativas. También en el mundo empresarial pasa algo parecido ya que varios estudios han encontrado que los ejecutivos se sienten poco preparados para reconocer y aceptar soluciones creativas. Estos resultados muestran que las nuevas ideas son rechazadas de forma sistemática en la mayoría de las empresas. Incluso en aquellas que dicen que quieren ser más innovadoras pero en las que los estilos de liderazgo no ayudan a crear el contexto para que aflore la creatividad.

Una solución a este desafío nos la ofrece Bhavna Dalal que destacaba en un artículo para Forbes India la importancia de crear equipos multidisciplinares fomentando la diversidad, utilizando métodos de innovación y entrenando nuestras habilidades creativas. Bhavna considera que el ingrediente clave para fomentar la creatividad es disponer tiempo de calidad. En otro interesante artículo de Brent Gleeson para Forbes, el autor propone que los líderes de hoy en día deben trabajar ciertos aspectos. Por un lado, los líderes deben crear una visión unificada que fomente la confianza y genere compromiso. En segundo lugar, los líderes deben ser capaces de tener una visión holística, reconocer las interconexiones con una visión unificada que fomente la colaboración, el trabajo en equipo y la consecución del objetivo común. En tercer lugar, el autor plantea la necesidad de motivar e incentivar. Los líderes exitosos son capaces de identificar qué componentes motivan a cada empleado y son capaces de incentivarlos adecuadamente pensando tanto en el presente como en el futuro. Estos líderes motivarán a los empleados teniendo en cuenta si son más adaptadores o innovadores. Los adaptadores suelen tener un nivel más bajo de asunción de riesgo. Suelen mejorar las cosas, trabajar dentro de marcos establecidos, con pocas soluciones ya aceptadas y prefieren las situaciones preestablecidas. Estas personas son fundamentales para que las cosas sigan funcionando. Por otra parte los innovadores suelen ser más creativos y asumen mayores riesgos. Hacen las cosas de forma diferente, retan, replantean, exploran muchas soluciones, establecen nuevas estructuras y son esenciales para tiempos de cambio.

En conclusión, es fundamental avanzar en el liderazgo de la creatividad y la innovación. Esto repercutirá en el rendimiento empresarial. Al mismo tiempo, según han confirmado varios estudios, los empleados se beneficiaran a nivel individual obteniendo un mayor bienestar, resiliencia e incluso felicidad.

19 junio, 2017 | 10:27

Dark PyramidEsta semana hemos conocido los resultados del Índice Mundial de Innovación 2017 (GII). Este estudio ha sido elaborado conjuntamente por la Universidad Cornell, INSEAD y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Las diez economías más innovadoras del mundo son Suiza, Suecia, Holanda, Estados Unidos, Reino Unido, Dinamarca, Singapur, Finlandia, Alemania e Irlanda. Resulta muy interesante ver en la página 43 del informe completo los cambios de posición en el top 10 desde el año 2014 al año 2017. Por ejemplo, el Reino Unido que era la segunda potencia del mundo en el año 2014 ha pasado a ocupar la quinta posición. Por su parte, Finlandia ha pasado de ocupar la cuarta posición en el año 2014 a ocupar la octava posición este año. El informe también destaca que India comienza a ser un polo de referencia en innovación y China es la primera economía de ingresos medios en ocupar un puesto entre los 25 primeros puestos del ranking.

España el año anterior aparecía en el puesto 27, pero este año tiene que conformarse con figurar en el puesto 28 de la clasificación. Para entender bien nuestras debilidades y fortalezas es interesante revisar el marco conceptual del estudio (página 48). Dicho marco conceptual aporta dos grandes bloques (inputs y outputs). Dentro de los inputs encontramos cinco áreas de estudio: las instituciones, el capital humano y la investigación, las infraestructuras, la sofisticación de los mercados y la sofisticación de los negocios. Dentro de los outputs encontramos variables relacionadas con el conocimiento, la tecnología y outputs creativos. Nuestras debilidades incluyen el coste de los despidos, dificultad para establecer nuevos negocios, acceso al crédito, número de patentes, gasto en educación y desconexión en la triple hélice de la innovación. Es decir, la colaboración entre los sectores público, privado y educativo. Las fortalezas españolas más destacables están relacionadas con la educación, el capital humano, las infraestructuras, el conocimiento y la tecnología. En concreto, destaca la calidad de nuestras universidades, los años dedicados a estudiar, el elevado número de matriculaciones en educación superior, el gasto en Investigación y Desarrollo de las empresas, los servicios digitales gubernamentales, la participación digital de los ciudadanos y los esfuerzos en sostenibilidad ecológica. También se menciona nuestro buen hacer en comercio, competitividad, escalabilidad de mercados, gastos en software y diseños industriales.

La pregunta que nos hacemos es si podemos mejorar este puesto. La respuesta es clara, sí podemos, pero tenemos que seguir evolucionado nuestro modelo productivo. En la actualidad crecemos al 3% y creamos medio millón de trabajos al año pero seguimos muy enfocados al “ladrillo” y al turismo. Esto no quiere decir que dejemos de trabajar estas industrias que dominamos, sino que reforcemos nuestro modelo incrementando el peso de la inversión en I+D sobre el PIB. En la actualidad dedicamos el 1,23% de inversión sobre el PIB en I+D. Este esfuerzo está muy alejado del objetivo de la Comunidad Europea que recomienda alcanzar el 3% para el año 2020. Hace unos días durante la presentación del informe de 2017 de la fundación Cotec se advertía que mientras el conjunto de la UE invierte un 25% más en I+D que antes del inicio de la crisis económica, España invierte un 10% menos. La presidenta de la fundación Cristina Garmendia indicaba que de seguir así, España no podrá desempeñar un papel protagonista ante las oportunidades y desafíos de los próximos años. En mi opinión, es importante contar con más profesionales que sean capaces de liderar y gestionar la innovación de organizaciones y empresas. La innovación es una disciplina transversal, compleja y en constante evolución. Por ejemplo, comentaba hace un año en un artículo para este blog que los profesionales  que nos dedicamos a la innovación estamos identificando un gran auge de los centros de innovación corporativos que operan en ecosistemas complejos. Los centros de innovación de las empresas están creciendo de forma inexorable con el objetivo de extender la innovación  a lo largo de la organización y siguen principalmente un modelo basado en la aceleración de startups internas y externas. Por ello es importante revisar el contexto que hace que la innovación sea un éxito, los procesos de innovación que utilizamos para llevar con éxito al mercado nuevos productos y servicios e incluso las métricas para medir la innovación.

En conclusión, los expertos abogan por adoptar políticas positivas para el ecosistema innovador global que producirá beneficios para los ciudadanos. Los países más innovadores se caracterizan, entre otras cosas, por invertir en ciencia, capital humano, así como por desarrollar políticas fiscales que incentiven la innovación. Si analizamos el impacto de la innovación desde una perspectiva basada en zonas o regiones del mundo podemos apreciar que las regiones económicas innovadoras muestran mejores rendimientos en términos de empleo y estándares de vida. Si analizamos el tema desde el punto de vista empresarial encontramos una relación entre el rendimiento de la empresa y la elección de la estrategia de innovación, donde el nivel y el crecimiento del rendimiento es mayor en empresas con esfuerzos persistentes en I+D. La innovación es esencial para el progreso y el desarrollo económico.

11 junio, 2017 | 23:38

BridgeEsta semana hemos podido leer un interesante estudio de PwC realizado a más de 1200 líderes empresariales y ejecutivos globales sobre cómo las empresas están afrontando los retos de la innovación. Un punto que destaca el estudio es que más de la mitad de las empresas (54%) no saben cómo alinear sus estrategias de negocio e innovación navegando literalmente “a ciegas” en un entorno de cambios acelerados. Únicamente una cuarta parte de los líderes empresariales considera que su organización supera a los competidores en innovación. Este reto afecta a todas las industrias y se acentúa a medida que la empresa invierte más en sus recursos de innovación. El 65% de las empresas que están invirtiendo por encima del 15% de sus ingresos en innovación considera que la máxima prioridad estratégica es alinear la estrategia de negocio con la visión de innovación.

El informe también encontró que la estrategia es el factor determinante del éxito de una iniciativa de innovación, por encima del tamaño de la inversión. El informe también destaca que los ejecutivos y los líderes empresariales a menudo no saben ni cómo ni por dónde empezar cuando se enfrentan a los desafíos de innovación. La mayoría de los encuestados considera que la métrica más importante para evaluar el impacto de las iniciativas de innovación es el crecimiento en ventas (69%), seguida de la satisfacción de los clientes (43%) y el número de ideas nuevas (40%).

Los autores del estudio recomiendan conectar a las personas de estrategia e innovación de la empresa desde las primeras fases del proceso de innovación. En algunos artículos para este blog he explicado que en el mundo de la innovación hay que trabajar 2 aspectos, uno es hacer proyectos de innovación y otro es crear el contexto en la empresa para que la innovación tenga éxito. Con relación al primer aspecto, el proceso de innovación se suele caracterizar por una serie de etapas o fases que  empiezan por un desafío de innovación que intenta resolver un problema u oportunidad. Por ello, es importante empezar identificando las necesidades latentes del desafío de innovación. Posteriormente se trabaja en las fases iterativas de entendimiento, observación, descubrimiento, generación de ideas, prototipos y pruebas, implementación, lanzamiento y explotación. Durante todo el proceso se va aprendiendo y mejorando el proceso de innovación. En el estudio de PwC se identifica que es fundamental derribar los silos funcionales.

En un artículo para Forbes, Brent Gleeson recomendaba 5 acciones para luchar contra los silos. En primer lugar, el autor propone crear una visión unificada que fomente la confianza, genere compromiso y convierta esa mentalidad de “mi departamento, mi unidad de negocio” en una mentalidad de “nuestra empresa”. En segundo lugar, capacitar a los líderes para que puedan reconocer si las múltiples tácticas y objetivos que emanan de la estrategia formulada por la dirección general pueden chocar entre ellas de forma negativa provocando todo tipo de situaciones, desde solapes hasta rivalidad interna. En tercer lugar, se plantea la necesidad de motivar e incentivar de forma personalizada y motivadora a los empleados. En cuarto lugar, es importante ejecutar y medir con eficacia. Contar con objetivos que sean específicos, medibles, asignables, realísticos alcanzables y motivadores ayudará enormemente. Estos objetivos individuales deben estar bien conectados con los objetivos grupales, de departamento, de división y finalmente de empresa. En quinto y último lugar se propone colaborar y crear. Es muy importante que los líderes fomenten interacciones entre unidades de negocio y departamentos para fomentar la colaboración y la creatividad.

El informe de PwC  también explora los diferentes enfoques de los modelos de ideación e innovación considerados más exitosos. Las empresas se están volviendo más inclusivas y están adoptando modelos de innovación abierta. Las empresas más innovadoras hoy en día están promoviendo la innovación tanto dentro como fuera de sus organizaciones, rompiendo las barreras tradicionales para traer un ecosistema mucho más amplio de ideas, conocimientos, talento y tecnología. El 61% de los encuestados dice que su empresa implementa un modelo de innovación abierto, seguido por el Design Thinking  (59%) y la co-creación con clientes, socios y proveedores (55%), muy por encima de la I + D tradicional (34%). Finalmente, el informe sugiere que el factor X de la innovación es la aportación que hacen los empleados. La mayoría de las compañías encuestadas (60%) consideran a los empleados internos como su socio más importante para la innovación.

En mi opinión, las recomendaciones que podemos extraer del estudio de PwC son fundamentales para conectar las estrategias de negocio e innovación. Sin embargo, construir ese puente es muy difícil debido a que estamos trabajando simultáneamente los dos aspectos más importantes de la innovación, hacer proyectos de innovación y crear el contexto para que la innovación tenga éxito. En un artículo muy interesante de Mark Bonchek y Barry Libert para Harvard Business Review, los autores explican que para cambiar tu estrategia, primero debes cambiar tu forma de pensar. La revolución digital está obligando a las empresas a pasar de los modelos de negocio centrados en productos y servicios a nuevas soluciones que aprovechen redes y plataformas. Estos cambios requieren disipar la miopía, desaprender viejos hábitos y mejorar como líderes por medio de la innovación.

04 junio, 2017 | 21:15

World DifferentEstas últimas semanas hemos podido leer varios artículos con opiniones muy interesantes sobre la creatividad. En un artículo de Anna Antinori y Luke Smillie los autores explican que un aspecto de nuestra personalidad que parece influir notablemente en nuestra creatividad es la apertura a la experiencia. Hace medio año comentaba en un artículo para este blog sobre otros estudios que llegan a la misma conclusión. Parece que explorar entornos desconocidos te harán más creativo. Luke y Anna aportan otra clave fruto de su investigación. Sucede que la gente creativa ve el mundo, literalmente, de forma diferente. Las personas abiertas a la creatividad tienen experiencias visuales diferentes que las personas normales.

En otro reciente artículo de Emma Seppälä para Quartz, la autora explora algunos factores que nutren la creatividad. Según un estudio de la Universidad de California se encontró que las personas son más creativas después de haber estado soñando despierto o dejando que sus mentes divaguen. El profesor de psicología Jonathan Smallwood encontró que cuando la gente afronta una tarea retadora, obtiene mejores resultados si trabaja primero una tarea fácil para después enfrentarse a la difícil. La idea es equilibrar el pensamiento lineal, que requiere un enfoque intenso, con el pensamiento creativo, que se deriva de la ociosidad. La combinación de los dos modos resulta ser ideal. El gran desafío es que nuestra vida moderna nos impide combinar estos modos de una forma ideal. Emma ofrece algunas técnicas para ser más creativos como buscar entornos extraños, obtener retroalimentación de diferentes fuentes, disponer de tiempo y espacio para poder reflexionar y meditar. En otro artículo de Eliot Gattegno para Techcrunch, el autor exploraba las dificultades que tienen las empresas para sacar la máxima creatividad de sus empleados. Según un estudio de Economic Geography citado por el autor, el factor que más influye en la productividad es el nivel educativo y no la creatividad.  De hecho, los bohemios, que son aquellos considerados creativos pero sin educación universitaria, contribuyen menos que los no creativos con estudios universitarios. El estudio concluye que, en general, es la educación y no la creatividad la que marca la diferencia en el rendimiento económico de las empresas.

Por este motivo, el mensaje del autor es contundente, para la mayoría de puestos de trabajo primero se necesita una persona bien formada y en segundo lugar que sea creativa. Por otra parte, al analizar los trabajos de artistas creativos el autor explica que para este colectivo resulta tan importante el talento como el foco y la constancia o persistencia. Ya sea un músico de jazz, un escritor o un pintor, sus creaciones son fruto de años de experimentación y desarrollo lo que les permite improvisar una pieza artística en el momento. Pues bien, para las empresas el reto está en encontrar el equilibrio en todos estos aspectos. En otro estudio de Journal Accounting Organizations se encontró que cuanto más dependa una empresa de la creatividad de los empleados, más control deberá ejercer la empresa para evitar comportamientos disfuncionales. El motivo es que, en caso contrario, los empleados muy creativos pueden llegar a concentrase tanto en tareas individuales que pueden olvidar las metas del equipo y la empresa. Eliot explica que en los últimos años Google está abandonando la práctica de dejar un 20% del tiempo del empleado para proyectos  personales. A propósitivo, una idea que se suele atribuir a Google pero que realmente la empezó a implementar 3M en los años 50. Por lo tanto, en este punto llegamos a un dilema empresarial, la creatividad sin control puede resultar en que los empleados pierdan las metas de la empresa y la creatividad controlada realmente deja de ser creatividad. Por lo tanto, ¿Qué debe hacer la empresa?

En mi opinión, la respuesta es clara y está relacionada con la ambidestreza organizacional y las preferencias individuales de los empleados. Según he explicado en algunos artículos, el concepto de Ambidestreza de los autores O’Reilly and Tushman propone que las empresas deberían ser ambidiestras trabajando al mismo tiempo el ciclo operacional y el ciclo innovador. El primer ciclo se ocupa de trabajar el negocio actual con procedimientos, procesos, reglas y soluciones ya conocidas. Las personas que trabajan en este ciclo tratan de hacer las cosas mejor, trabajando en los marcos existentes, prefiriendo situaciones bien establecidas y en torno a soluciones ya aceptadas. El segundo ciclo se ocupa de los negocios del futuro. Para ello, las personas que trabajan en este ciclo son capaces de hacer las cosas de manera diferente, desafiando el statu quo, replanteando y ofreciendo nuevas soluciones, estableciendo nuevas políticas y estructuras. Para las empresas invertir para mejorar la ambidestreza organizacional es fundamental ya que potenciarán al mismo tiempo los comportamientos organizacionales controlados necesarios para el día a día y la creatividad necesaria para las innovaciones que nos garantizarán los éxitos futuros. Lo sorprendente es que la mayoría de las empresas tienen muy desequilibrada su ambidestreza organizacional y lo que es más grave, muchos líderes empresariales no son conscientes de que su organización padece este desequilibrio.

28 mayo, 2017 | 22:26

Creative DestructionHace una semana podíamos leer un interesante artículo de Tomas Chamorro-Premuzic para Forbes sobre cómo trabajar con los asesinos de la innovación. El autor argumenta que una de las barreras de la innovación es la aversión que tenemos las personas al cambio. Esta idea coincide con los resultados obtenidos por el profesor Calestous Juma en su estudio sobre el rechazo a las innovaciones. En dicha investigación el profesor explora cómo los obstáculos al cambio son claves para la adopción de nuevas tecnologías. En el estudio se revisan 600 años de controversias generadas por casos en los que las personas se han opuesto a ciertas innovaciones tecnológicas y sociales. Desde el rechazo que se produjo al café en el siglo XVII en Italia o posteriormente a los productos refrigerados hasta nuestros días. En la actualidad, esta oposición a la innovación la encontramos desde el rechazo a la robótica avanzada, la inteligencia artificial, hasta la agricultura biotecnológica. 

Tomas explica que existen tres dimensiones que explican los razones del cambio. La primera dimensión es la estrategia que está relacionada con los planes de negocio para la innovación. La segunda dimensión es la cultura que integra reglas explicitas e implícitas que dictan las dinámicas de las interacciones sociales en las organizaciones. La tercera dimensión es el talento que impacta en las dos primeras en el sentido de que son los líderes de la organización los que pueden generar un tipo de estrategia y cultura que nutra la innovación. Sucede que uno de los grandes retos para que las organizaciones sean más innovadoras tiene que ver con la resistencia al cambio de las personas en las empresas. Estas personas que rechazan el cambio se pueden convertir en auténticos asesinos de la innovación ya que bloquearán todas las iniciativas destinadas a convertir proyectos novedosos en valiosos. Uno de los problemas que ha identificado el autor es que históricamente se han realizado muchos más estudios sobre las personas innovadoras que sobre los asesinos de la innovación. Sin embargo, la ciencia ha encontrado ciertas características de las personas que bloquean la innovación.

En primer lugar, poseen un modo de detección de amenazas. El experto en innovación Dr. Carlos Osorio considera muy importante el grado de creatividad y la tolerancia al riesgo a la hora de identificar si las personas son innovadoras. Hace algunos meses expliqué en otro artículo para este blog que varios estudios han encontrado que los directivos en posiciones de toma de decisiones tienden a evaluar las ideas en base a la viabilidad y encaje con lo que la organización está haciendo en la actualidad. Esto sucede con más intensidad en las organizaciones que tienen culturas muy fuertes y estáticas. Los resultados de estas investigaciones son claros, no importa lo mucho que los líderes expresen su deseo de mayor creatividad, a la hora de la verdad cuando se tiene que gastar dinero para que una idea tenga éxito, el cálculo suele ser que una disrupción es impredecible y la imprevisibilidad se tiende a ver como un riesgo o una amenaza que hay que eliminar. Tomas sugiere utilizar una estrategia basada en la amenaza: "si no innovamos, vamos a desaparecer". Parece ser que las personas están generalmente más preocupadas por perder lo que tienen que ganar algo que no poseen.

En segundo lugar, los asesinos de la innovación son muy hábiles para evitar el conflicto y practican una resistencia pasiva. Su actitud cordial les permite boicotear las ideas por detrás. La recomendación que nos ofrece el autor es desconfiar de la aparente buena disposición de aceptación y cooperación de las personas. Una vía puede ser poniendo en evidencia su rechazo para después argumentar los potenciales beneficios de la innovación y de esta forma obtener su involucración o al menos evitar su boicot. En tercer lugar, el autor menciona ciertos rasgos de personalidad que pueden favorecer el bloqueo de la innovación. En concreto, se menciona la complacencia en el sentido de cómo motivar a alguien que no tiene ambición. Una fórmula para motivar a estas personas es convencerlas de que la innovación no les provocará nada negativo y asegurarles de que no tendrán que contribuir mucho. Finalmente, encontramos que la obediencia a la autoridad puede ser un factor desmotivador.

En conclusión, resulta importante centrarnos en las cinco dimensiones que nos propone la Dra. Bettina von Stamm experta en innovación. Estas dimensiones son la estrategia y la visión, los estilos de liderazgo, los procesos, la cultura de la empresa y un entorno del trabajo que las facilite. Quizás dado el imparable crecimiento de la tecnología en los últimos años podríamos incorporar esta dimensión como una nueva variable. Las organizaciones que trabajen bien estas seis dimensiones serán más innovadoras y se adaptarán mejor al cambio.

14 mayo, 2017 | 23:06

InfectedHace una semana podíamos leer un interesante artículo de Nidhi Singh para Entrepreneur sobre los posibles futuros impactos negativos de la tecnología para la humanidad. Una de las personas que nos viene alertando desde hace algún tiempo sobre estos peligros es Stephen Hawking que opina que los avances de la Inteligencia Artificial pueden ser nuestra mayor amenaza, pudiendo llegar a terminar con la especie humana si no la manejamos con precaución. Por su parte, Jack Ma el fundador y presidente ejecutivo de Alibaba Group, nos alertaba este año de que en los próximos 30 años el mundo podrá tener mucho más dolor que felicidad debido al auge de la Inteligencia Artificial y mayor expectativa de vida de las personas.

Esta misma semana el mundo sufría un ciberataque a escala mundial afectando a instituciones y empresas de unos 150 países. Este impactante ataque cibernético afectó el normal funcionamiento de empresas y hospitales por medio del virus ransomware WannaCry. Los expertos coinciden en que los daños provocados por el ciberataque del viernes no son graves pero nos alertan de que se puede extender en los próximos días. Es lógico apreciar que la sociedad en general está cada vez más sensibilizada hacia esta amenaza potencial que algunos expertos elevan a la posibilidad de una futura ciberguerra mundial. En este supuesto extremo, la ciberguerra podría afectar infraestructuras críticas de sectores como la energía, el agua, el sistema financiero o la alimentación.

Hace un año podíamos leer en un artículo para Quartz que los ciberataques a infraestructuras críticas se habían multiplicado por 20 en cuatro años. Warren Buffett, inversor y empresario estadounidense, argumentaba que aunque en el corto plazo podemos evitar posibles ataques informáticos, biológicos y nucleares, en el medio y largo plazo es más complicado. El magnate explicaba en dicho artículo que mientras en un año sólo existe una posibilidad entre treinta de que suframos un ataque de este tipo, sin embargo a lo largo de 100 años la probabilidad de que ocurra alcanza el 96,6%. Son muchas las voces que nos están alertando. Hace tres años, más de 16.000 científicos, investigadores, académicos y figuras relevantes de la industria de la tecnología firmaron una carta abierta contra el desarrollo de armas de Inteligencia Artificial. Entre los firmantes se encuentran personas muy conocidas en el mundo de la tecnología, como Steve Wozniak o Elon Musk avisándonos de que la Inteligencia Artificial puede ser nuestra mayor amenaza pudiendo llegar a terminar con la especie humana si no la manejamos con precaución.

En un interesante artículo de John Naughton para The Guardian, el autor explicaba hace un año que las sociedades modernas están construidas sobre una combinación de individualismo, derechos humanos, democracia y libertad de mercado. Según el autor, estos cuatro pilares están siendo arrasados por la ciencia y la tecnología. La libertad individual es una ilusión generada por una mezcla de algoritmos bioquímicos ensamblados. Asimismo, no existe una voluntad propia real ya que el abanico de posibilidades está determinado por otros hasta el punto de que los grandes tecnológicos como Google, Facebook o Amazon saben con antelación nuestros deseos conscientes e incluso los inconscientes. El autor menciona en su artículo al historiador Yuval Noah Harari autor del libro Sapiens, una breve historia de la humanidad. Harari considera que, en la actualidad, vivimos una crisis existencial y es probable que la Inteligencia Artificial agrande mucho más el problema de la desigualdad haciendo que gran parte de la humanidad acabe siendo inútil mientras el poder y la riqueza estará en manos de una pequeña élite dueña de la Inteligencia Artificial. Parece lógico pensar que serán sobre todo los ricos y los poderosos los que acabarán beneficiándose en gran medida de los progresos tecnológicos y biológicos.

Sin embargo no todas las voces son negativas. En un interesante artículo de Will Knight para MIT Technology Review el autor se hacía eco de un interesante estudio de la Universidad de Stanford (EEUU) en el que se pretende ir evaluando la evolución y el impacto de la Inteligencia Artificial en la humanidad a lo largo de 100 años. El estudio ha contado con la colaboración de más de 20 expertos en disciplinas como la Inteligencia Artificial, la informática o la robótica por mencionar algunas de ellas. El informe explora en detalle el impacto de la Inteligencia Artificial en el transporte, hogar, salud, educación, comunidades con menos recursos, seguridad, privacidad, empleo y entretenimiento. La conclusión principal del estudio de la Universidad de Stanford es que la lnteligencia Artificial no supondrá (por lo menos hasta el año 2030) una amenaza inminente para la humanidad y por ello no existen motivos para preocuparse a corto plazo. Sin embargo, debemos tomarnos muy en serio nuestro progreso a medio y largo plazo impulsando los derechos humanos, la cultura de paz y los valores democráticos para construir sociedades más justas y equitativas.

01 mayo, 2017 | 22:36

The HoleHace unos días podíamos leer un interesante artículo de Todd Rovak para CNBC conectando tres ideas del mundo de la innovación con los superhéroes de los cómics. La primera idea que se resalta es el uso de perspectivas de doble cara en el sentido de que las innovaciones deben resolver tanto las necesidades de nuestros clientes como las de nuestra empresa. En concreto, se recomienda seguir la aproximación que utilizaría Batman trabajando tanto las herramientas como el entrenamiento para innovar. Podemos intuir que dichas herramientas incluirían utilizar la creatividad y la incubación para encontrar el mayor número de soluciones posibles al reto. Usar la innovación abierta para trabajar no sólo con el talento interno sino también con talento de fuera de la organización. Utilizar técnicas que ponen al cliente y usuario en el centro de todo. Adoptar métodos ágiles tan habituales en las empresas de software. Utilizar métodos de lanzamiento de productos y métodos para testar todas las hipótesis de nuestros modelos de negocio.

La segunda idea que se propone es la búsqueda de las raíces de los problemas y retos así como posibles reacciones en cadena. El autor explica que en esta época de cambios acelerados la falta de tiempo de calidad para tomar decisiones es un factor limitador. Para ello es importante tener una visión holística y sistémica que nos permita no sólo poner el foco en un problema urgente como, por ejemplo, una queja de un cliente sino en sus causas. Son varios los superhéroes que nos podrían aportar inspiración para desarrollar una visión holística y sistémica de los retos. Por ejemplo, Superman con su gran velocidad y capacidad para volar o Spiderman con sus desarrollados sentidos y gran agilidad que le permiten ver y analizar las amenazas desde otras perspectivas distintas a las habituales.

En tercer lugar, Todd argumenta que igual que la fuerza del agua que concentrada en un punto y a gran presión es capaz de cortar el metal, lo mismo podemos hacer con la innovación. La mayoría de procesos de innovación comienzan identificando las necesidades latentes del desafío de innovación. Posteriormente se trabaja en las fases iterativas de entendimiento, observación, descubrimiento, generación de ideas, prototipos y pruebas, implementación, lanzamiento y explotación. Durante todo el proceso se va aprendiendo y mejorando el proceso de innovación. Estos procesos analizados de forma visual suelen ser divergentes en sus primeras fases para crear alternativas y después convergentes para elegir y enfocar las soluciones. Es en este punto convergente donde encontramos similitudes con la tercera idea propuesta con Todd. El motivo es que los superhéroes son capaces de descubrir el punto débil de su oponente y concentrar en ese punto todos sus poderes para tener éxito.

Los superhéroes son una fuente de inspiración para la innovación y resultan muy rentables en el mundo de los negocios. Sin embargo, es muy importante resaltar también otros valores poco mencionados. En un reciente artículo de Marie Boran para The Irish Times se explica que el legendario Stan Lee de Marvel Comics ha colaborado con el Smithsonian Institute para ofrecer un curso online sobre los superhéroes y su impacto en la cultura popular. Ante este resurgimiento de la popularidad de los superhéroes y cómo esto podría afectar el desarrollo del código moral de un niño, distintos expertos como el Dr. Christopher Robichaud, profesor de ética y política pública de la Escuela de Gobierno de Harvard Kennedy, aportan sus ideas. Algunos de los valores que podemos aprender de los superhéroes pueden ser entrega, valentía, humildad, esperanza, amor, servicio y perdón, entre otros. Quizá por ello los superhéroes llaman cada vez más la atención en el mundo de los negocios como una fuente de inspiración de la innovación y los códigos de valores.

19 abril, 2017 | 23:27

Iron Man Plaza de ColónEstas últimas semanas hemos podido leer varias noticias sobre el auge del sector de Big Data. Las últimas estimaciones de los expertos apuntan que este sector tecnológico generará unos 900.000 empleos en los próximos seis años en todo el mundo. La consultora tecnológica Indra apuntaba este mes que las empresas que utilicen técnicas de Big Data podrán incrementar su productividad cerca del 10%. El crecimiento y el potencial de Big Data es enorme. IBM afirmaba hace cuatro años que el 90% de los datos del mundo fueron creados en los últimos dos años. Sorprendentemente, esta tendencia sigue siendo relativamente constante. La consultora IDC estima que para el año 2020 alcanzaremos los 44 zettabytes y los datos provenientes del Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés) representarán el 10% de los datos del mundo.

De hecho, cada día generamos 2,5 trillones de bytes de datos procedentes de muchas fuentes, como sensores, medios sociales, fotos, vídeos, transacciones, señales de teléfonos, etc. Junto con el sector de Big Data, la digitalización del mundo a través del Internet de las Cosas está acaparando mucha atención en los últimos tiempos. Hace un par de años Andrew White de Gartner argumentaba que el Internet de las Cosas tendrá mayor impacto que Big Data si lo comparamos en base al potencial que tienen estas tecnologías. Sin embargo, resulta difícil analizar las tecnologías disruptivas de forma independiente ya que todas ellas están de una forma u otra conectadas entre sí. La pregunta quizás no sea qué tecnología disruptiva tendrá más impacto sino cómo la aprovecho en beneficio de mi empresa. Para ello, lo primero que necesitamos es entender qué es exactamente el Big Data y qué dimensiones fundamentales integra. Big Data se puede resumir como el proceso de recolección de grandes cantidades de datos y su inmediato análisis para encontrar información oculta, patrones, correlaciones etc.

Dough Laney, vicepresidente de Gartner Research, propuso hace más de quince años que Big Data se compone de tres dimensiones clave, el volumen, la velocidad y la variedad. El volumen de los datos generados determina el valor y el potencial de los datos que se examinan. La velocidad de generación y procesamiento de datos para satisfacer las demandas y desafíos. La variedad de los datos que hoy en día pueden llegar en todo tipo de formatos. Sin embargo, en los últimos años los expertos han incluido cuatro dimensiones adicionales. La veracidad, es decir la calidad y el grado de fiabilidad de la información recibida. La viabilidad o la capacidad que tienen las empresas en generar un uso eficaz de los datos. La visualización o la forma en que los datos son presentados para encontrar patrones o claves que merezcan la pena. Finalmente, el valor de los datos que se transforman en información y posteriormente en un conocimiento que nos permita tomar decisiones empresariales.

En mi opinión, son varias las funciones empresariales directamente relacionadas con el análisis de datos, tal como el área estratégica, informática, producción, RRHH, innovación o marketing por mencionar algunas de ellas. Sin embargo, estás dos últimas, innovación y marketing, son las funciones que pueden apoyar decididamente el progreso del uso de datos en beneficio de la empresa. Por una parte, la vigilancia tecnológica que corresponde al área de innovación se ocupa del proceso organizado, selectivo y permanente de captar información del exterior y de la propia organización sobre ciencia y tecnología, seleccionarla, analizarla, difundirla y comunicarla, para convertirla en conocimiento a fin de tomar decisiones con menor riesgo y poder anticiparse a los cambios. En segundo lugar, la inteligencia de marketing (MI, por sus siglas en inglés) es la información cotidiana relevante para los mercados de una empresa, reunida y analizada específicamente con el propósito de tomar decisiones precisas y fiables para determinar las oportunidades de negocio en base a clientes y usuarios. No es de extrañar que cada vez se demanden más expertos en Big data, no solo para los departamentos de tecnología e informática sino para otras funciones de negocio. Según Harvard Business Review, la profesión de experto en Big Data será una de las profesiones más atractivas y remuneradas del siglo XXI.

10 abril, 2017 | 21:11

Light SpheresLa semana pasada podíamos leer un artículo muy interesante de Pagan Kennedy para The New York Times sobre los altos niveles de creatividad que podemos encontrar en la gente más sénior. En un estudio de la Information Technology and Innovation Foundation se encontró que los inventores alcanzan sus cotas más altas de productividad entre los 46 y los 60 años. En concreto, el estudio se fijó en la cantidad de patentes producidas en disciplinas científicas y tecnológicas. En otro estudio del instituto tecnológico de Georgia y la Universidad Hitotsubashi de Japón se encontró que la edad media en la que los inventores realizaron sus aplicaciones de patentes es a los 47 años. Asimismo, se encontró que las patentes más valiosas son las de los inventores de más de 55 años. 

Otro estudio ha encontrado que un porcentaje alto de las personas galardonadas con un premio Nobel en física realizaron sus descubrimientos siendo cincuentones. El estudio también encontró que los galardonados con el premio Nobel alcanzan la cúspide de la creatividad cada vez con mayor edad. En otro estudio de Albert-László Barabási y su equipo en la Universidad de Northeastern de Boston se encontró que los científicos pueden publicar su mejor trabajo a cualquier edad. Este estudio sugiere que dos factores fundamentales a la hora de alcanzar el éxito son la productividad y la determinación. La conclusión de estos estudios es contundente, los sénior aportan importantes contribuciones al mundo de la invención.

Sucede que la sociedad parece que no acaba de reconocer el inmenso valor que pueden aportar los sénior. En los últimos años parece que se ha instaurado la idea de que la gente más joven es más creativa. Incluso frases cómo las que pronunciaron los CEOs de los grandes tecnológicos han reforzado esta creencia. Por ejemplo, el CEO de Facebook Mark Zuckerberg comentó en un evento en Stanford en 2007 que las personas jóvenes son más inteligentes. Por otra parte, encontramos que en muchas empresas se justifican las prejubilaciones en base a la creencia de que a medida que las personas se hacen mayores se adaptan peor a los nuevos tiempos y son menos productivas. Sin embargo, en un interesante artículo de Montse Mateos para Expansión se explica que algunas empresas preocupadas por la presión de la transformación digital han apostado en exceso por jóvenes nativos digitales y se han ido quedando sin profesionales de mayor edad con otro tipo de habilidades como experiencia profesional, responsabilidad, compromiso, contactos etc. Los expertos consideran que es fundamental la convivencia equilibrada de distintas generaciones.

Hace un año resaltaba en un artículo la importancia de fomentar la diversidad y construir equipos multidisciplinares. Todd L. Pittinsky, autor del libro publicado en el año 2012 Us Plus Them: Tapping the Positive Power of Difference (Leadership for the Common Good), defiende la diversidad en las empresas. En su libro, el autor rebate la idea de que donde quiera que haya diferencia habrá tensión inherente y animosidad. Pone en cuestión la efectividad de nuestros intentos tradicionales para luchar contra los prejuicios y combatir el odio en la sociedad. Finalmente, destaca la importancia que puede tener la diversidad en un mundo globalizado. En mi opinión, la diversidad es fundamental para fomentar el "efecto Medici" que busca mezclar e hibridar para estimular la creatividad y la innovación.

27 marzo, 2017 | 21:24

Tunnel LightsEsta semana podíamos leer tres artículos muy interesantes sobre cómo cultivar el talento creativo y escoger la mejor estrategia para dinamizar la innovación en la organización. El primer artículo de Personnel Today resume algunos de los consejos que ofrecía Sir Ken Robinson en su conferencia inaugural en HR Tech World London. El renombrado experto en creatividad e innovación considera que la función de Recursos Humanos debe actuar como el motor principal en construir una cultura organizacional que integre el ciclo operacional y el ciclo innovador. Uno de los retos que identifica Sir Ken es que si creamos departamentos o equipos de creatividad estamos enviando el mensaje de que otras personas no lo son. Por lo tanto, Recursos Humanos puede fomentar nuevos estilos de liderazgo en los que se cultive el talento de todos, no sólo de los departamentos especiales.

En mi opinión, Sir Ken tiene mucha razón en lo que propone. En mis clases de creatividad e innovación explico que la autora Jane Henry sintetizaba hace más de 15 años en su libro Creativity and Perception in Management una seria de teorías de la creatividad. Estas teorías van desde los años 50 hasta nuestros días. Según Jane, en los años 50 se pensaba que creatividad estaba en manos de unos pocos elegidos. En los años 60 se empezó a considerar que la creatividad es una habilidad para la flexibilidad mental y lo más importante es que se podía aprender. En los años 70 se observó que el papel de la experiencia era importante para la creatividad. En los años 80 se incorporó la motivación intrínseca. En los años 90 se encontró que el clima organizacional y el contexto social eran importantes para favorecer la creatividad. Todos estos factores tienen alguna repercusión en la creatividad. Al mismo tiempo, existe otro concepto conocido como “serendipia” que favorece la creatividad. La serendipia define los descubrimientos o hallazgos afortunados e inesperados que se producen cuando se está buscando otra cosa distinta. En la actualidad, las empresas están gestionando la serendipia en centros de innovación dentro de ecosistemas innovadores. La conclusión de Sir Ken Robinson y Jane Henry es similar: la clave es nutrir el talento humano dentro de la organización y crear el ambiente adecuado donde pueda florecer.

El segundo artículo es de la autora Anne Marie Knott para Harvard Business Review y ofrece algunas claves que explicarían los motivos por los que las  empresas cada vez trabajan peor la disciplina de la innovación. Lo realmente sorprendente, según la autora, no es que la innovación sea más difícil que en épocas anteriores sino que simplemente las empresas no dominan la disciplina de la innovación. Una de las claves es que muchas empresas siguen operando con una lógica basada en la competencia estratégica dentro de su industria o sector mientras que la revolución tecnológica está permitiendo que cada vez surjan más oportunidades multisectoriales. El tercer artículo es de Bob Weiler para Forbes y se centra justamente en este punto explicando que algunas tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, el internet de las cosas o la realidad virtual y augmentada están generando oportunidades entre sectores. En mi opinión, muchos expertos consideran que el desarrollo imparable de las tecnologías disruptivas será una fuente de innovación multisectorial pero es fundamental fomentar al mismo tiempo la creatividad y la innovación a nivel organizativo y a nivel individual. En caso contrario, según explica Anne muchas empresas seguirán empeorando en el liderazgo y gestión de la innovación lo cual impactará negativamente en el rendimiento de la empresa.

Luis Ferrándiz

Francisco González Bree es Doctor en Business Administration y trabaja en la actualidad como director académico del Master in Business Innovation (MBI) de Deusto Business School. Colaboró como Director de Marketing en Anboto nombrada mejor start up del mundo en 2010 y en Sher.pa. Ha trabajado más de 15 años en puestos directivos en multinacionales y más de 6 años ayudando como tutor y mentor a decenas de empresas de todos los tamaños y sectores con sus planes y modelos de negocio.

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