Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

Categorías

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

« noviembre 2016 | Inicio | enero 2017 »

28 diciembre, 2016 | 09:00

Muchos informes de análisis y recomendaciones de analistas (especialmente los analistas e inversores que utilizan herramientas técnicas y gráficos), utilizan para sus operaciones los stop loss. 

Los stop loss son puntos de salida en el que el inversor asume pérdidas limitadas en el caso de que el precio de una acción cotice por debajo (o por encima) de un determinado nivel de cotización. 

En mi opinión, esta herramienta de asumir pérdidas limitadas, tiene sentido solo en el supuesto caso que no se conozca el negocio, hecho, que para un inversor profesional que analiza y estudia las empresas en las que invierte, carece de sentido.

La filosofía de inversión de los fondos de Renta 4 Gestora, basada en el análisis del estado financiero de las empresas y proyecciones de los beneficios esperados de las empresas para calcular el valor teórico de una empresa o negocio, hacen que los stop loss carezcan de sentido. Es más, normalmente aprovechamos los momentos de nerviosismo de las cotizaciones de las empresas debido, muchas veces, a que saltan los stop loss de los sistemas automáticos, algoritmos, inversores o especuladores, para comenzar a construir una posición o acumular posiciones en una empresa cuya cotización deja la valoración de la empresa a valoraciones más atractivas. 

El slow finance, cuya nomenclatura refleja, una filosofía de inversión paciente y basada en el análisis fundamental en el largo plazo, basa las inversiones que se realizan en la composición de las carteras de los fondos de inversión que se gestionan, en el conocimiento de las empresas en las que se invierte, para "dormir tranquilo" y no estar preocupado con el vaivén de los mercados. Normalmente se aprovecha la volatilidad de los mercados y el precio de las acciones, para comprar negocios buenos y empresas bien gestionadas a precios más atractivos. 

Así, los stop loss dejan de tener sentido con nuestra filosofía de inversión, ya que no mantenemos empresas en la cartera de los fondos que no se conozcan. La pérdida, entendida como la posibilidad de tener minusvalías definitivas en una inversión, es muy improbable que se produzca si se ha realizado un análisis previo de las posibilidades (tanto positivas como negativas), que una inversión puede resultar en el futuro.

Como he dicho antes, si se conoce una empresa y al equipo de gestión de la misma, una corrección de su cotización que reduzca la valoración del negocio, nos aporta más confianza para comprar acciones a precios más baratos y valoraciones del negocio más bajas, lo que deja el potencial de revalorización de la cotización de la empresa, más alta. Justo lo contrario que ocurre cuando no se conoce la empresa ni el negocio. Cuando no se conoce el negocio ni la empresa, las caídas de la cotización en el mercado por cualquier noticia o evento, produce nerviosismo y desconfianza, y en ese caso se suele vender y asumir minusvalías definitivas, muchas veces, en el peor momento. 

En cualquier caso, aquel inversor que utilice herramientas de análisis técnico para sus inversiones sin preocuparse por entender el negocio y la valoración de la empresa en la que se han comprado acciones, sí que es lógico y comprensible, que resulte imprescindible utilizar herramientas como el stop loss para la gestión de las inversiones. En lo que discrepo es la forma de invertir en la que se excluye la comprensión de la compañía para ser accionista de la misma.

Javier Galán, Gestor de fondos de renta variable de España y Europa de Renta 4 Gestora.

21 diciembre, 2016 | 09:00

A lo largo de la historia, las empresas cotizadas con un componente familiar importante en su accionariado han obtenido rentabilidades mucho mayores que aquellas empresas que no tienen un accionista mayoritario familiar de referencia. Evidentemente hay excepciones, pero se ha escrito y analizado mucho sobre este tema y todas las conclusiones nos llevan a reconocer que las empresas cotizadas con familias con un porcentaje de acciones mayoritario obtienen mejores rentabilidades y mejores retornos sobre el capital. No es una opinión, es un dato objetivo.

¿Cuáles son los motivos para esta diferencia en la creación de valor a largo plazo entre tipo de empresas?

En el largo plazo, la variable más importante en la que nos fijamos los inversores para saber si una empresa es rentable a lo largo del tiempo es el ROCE o Retorno sobre el Capital Empleado. Una empresa que tiene décadas de historia crea valor a través de la distribución del capital y cash que genera el negocio a lo largo de los años. Por este motivo, donde se invierte el capital y qué rentabilidad se obtienen de las inversiones realizadas es la variable que mayor diferencia puede crear en la creación de valor, incremento de los beneficios y por tanto, rentabilidad de la cotización de las empresas. Si las empresas no invierten, el negocio se va muriendo, por ese motivo, los gestores de renta variable procuramos dar mucho valor al ROCE, ya que el grueso de las inversiones se hace a largo plazo, asumiendo que uno es accionista de la empresa para muchos años.

Es evidente, que los directivos de una empresa familiar, suelen invertir en su negocio con una visión industrial y suelen tomar decisiones basadas en el mayor beneficio que se le puede obtener a la empresa de la que son máximos accionistas. Los criterios de prudencia, foco en el negocio de la empresa, retribución de los empleados y menores riesgos asumidos en la toma de decisiones a la hora de distribuir e invertir el capital, son alguna de las razones por las que las empresas familiares suelen crear mayor valor que las que no lo son.

Los incentivos de algunos directivos son perversos y a veces priman más el crecimiento de las ventas o el ser una compañía grande, pero quizás acosta de una menor rentabilidad e incluso de decisiones de inversión (compras de empresas o negocios), que destruyen valor para los accionistas. Las empresas familiares suelen tomar decisiones más enfocadas a la creación de valor para los accionistas (que son ellos mismos también), que en objetivos ambiciosos de tamaño o crecimiento.

Quizás por los motivos señalados, las empresas familiares suelan tener mejores márgenes, menores niveles de endeudamiento, mayores retornos sobre el capital, mayores retornos sobre las inversiones que se realizan, menor volatilidad de sus beneficios operativos, mayor control de costes, mayor estabilidad de los márgenes o mayor disciplina. Al fin y al cabo, un inversor que invierte en una compañía donde la mayor parte del capital está en manos de una familia, sabe, que los intereses de los accionistas y los directivos, no pueden estar más y mejor alineados.

Javier Galán, Gestor de fondos de renta variable de España y Europa de Renta 4 Gestora.

14 diciembre, 2016 | 09:00

Desde que me hicieron responsable de la gestión de los fondos de inversión de renta variable europea y española de Renta 4 Gestora y especialmente desde 2009 (después de la crisis de Lehman Brothers con correcciones de las bolsas de más del 50%), decidí que era muy relevante que los partícipes de los fondos que gestiono se sientan dueños de una parte de los fondos. Para ello, comencé a incrementar la transparencia de los fondos emitiendo informes mensuales e incluso comunicando cualquier evento o noticia relevante cuando se daba.

No es lo mismo tener un extracto bancario de las participaciones y el valor patrimonial de las mismas, que ver la composición de la cartera recurrentemente, con sus principales ratios de valoración, el comentario del gestor de cuáles son los motivos por los cuales se compra o vende las acciones de una empresa que está en cartera, contabilizar los dividendos que se cobran de las empresas de las que el fondo es accionista, ver la distribución sectorial y geográfica habitualmente, ver cuáles son las empresas que más han aportado a la revalorización del valor liquidativo del fondo y aquellas otras que no han tenido un buen comportamiento y por qué se decide mantenerlas en cartera, e incluso saber que espera el gestor del fondo de inversión para los próximos meses. Al final, lo que intenté es realizar un ejercicio de transparencia que es lo que yo mismo pediría para mí mismo si invirtiese en un fondo de inversión que gestiona un tercero.

Todos los meses se realizan las fichas en la que los partícipes pueden ver en una hoja las principales variables de rentabilidad y de gestión del fondo. Todos los meses hago un esfuerzo por redactar un informe de seguimiento más extenso que las fichas en las que se analiza muy detalladamente el comportamiento del fondo y que esperar del mismo en el futuro más predecible. E incluso comprometerme con canales más actuales como redes sociales, artículos en medios de comunicación, conferencias por ciudades, redacción de correos electrónicos aclaratorios e incluso disponibilidad telefónica en la manera de lo posible, para acercar los productos de inversión de renta variable que gestiono a los partícipes actuales, los que ya no lo son, y los potenciales.

En mi opinión, hacer más transparente la gestión y acercar la gestión que se hace del patrimonio de terceros siempre me ha parecido esencial. Obviamente, yo soy el primer partícipe de los fondos de inversión que gestiono y todo el ahorro que voy generando, lo invierto en "mis" fondos porque creo que es la manera más coherente de actuar cuando se gestiona patrimonio de terceros y, por supuesto, porque confío en mi filosofía de inversión y creo que puedo obtener retornos muy atractivos con un riesgo sustancialmente menor que el de la competencia y los índices de renta variable. Pero si no fuese el responsable de la gestión, y fuese partícipe, me gustaría que se me transmitiera lo máximo posible sobre las decisiones que se toman con el patrimonio que delego para su gestión. Solo intento ser coherente conmigo mismo.

Javier Galán, Gestor de fondos de renta variable de España y Europa de Renta 4 Gestora.

07 diciembre, 2016 | 09:00

Cuando voy a hacer una conferencia, suelo mostrar a la audiencia algunas de las ideas de inversión en renta variable en las que tengo más convicción. Incluso reduciendo a 10 o 15 ideas la exposición, siempre creo que no les estoy haciendo ningún favor. Las buenas ideas pueden ser malas al cabo del tiempo, e incluso se concentra demasiado una cartera de acciones con tan solo 10 o 15 empresas. 

Los fondos de inversión que gestiono tienen más de 50 compañías en cartera, y la información de la que dispongo para tomar las decisiones de inversión en las empresas es infinitamente más alta de la que pueda tener un partícipe estándar. Aunque no roto excesivamente la cartera, la cartera rara vez es la misma mes a mes, y no digamos ya año a año. Los motivos de los cambios de invertir en una empresa y desinvertir de otra tienen mucho que ver con el comportamiento de la cartera, con los resultados empresariales de las compañías de las que se es accionista, o de la información que tengo de las empresas después de reunirme con algún miembro del equipo directivo de las mismas. Eso lo puede hacer un profesional de gestión de activos, pero es imposible que un empleado, ahorrador, jubilado, etc, pueda llegar a tener toda esa información, por mucho que se empeñe.

No se puede invertir en acciones sin saber a qué se dedica, que perspectivas tiene, que beneficio se espera que obtenga en el futuro, cuál es el balance, los márgenes, la distribución geográfica de sus ventas, cuáles son sus ventajas competitivas, y un largísimo etcétera, que es imposible que un particular pueda llegar a conocer.

Y por último, la diversificación de un fondo de inversión proporciona un control de riesgo que un particular que invierta en acciones por su cuenta es difícil que pueda tener. Por ejemplo, una equivocación en la inversión de una empresa que tiene un peso del 1% en un fondo de inversión de bolsa, en el peor de los escenarios le supondrá al fondo una minusvalía del 1%, pero un particular es casi imposible que tenga 50 o 60 empresas en cartera, por lo que si tiene 5 empresas en cartera, una equivocación le puede suponer una pérdida del 20%, o si tiene 10 empresas, del 10%, mucho mayor que la que tendría un fondo de inversión que por obligación debe estar diversificado.

Javier Galán, Gestor de fondos de renta variable de España y Europa de Renta 4 Gestora.
imagen de Alejandro Varela

Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

imagen de Celso Otero

Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

imagen de Ignacio Victoriano

Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

imagen de Javier Galán

Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

© Prisa Digital S.L.- Gran Vía, 32 - Edificio Prisa - Madrid [España]