Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

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« abril 2016 | Inicio | junio 2016 »

25 mayo, 2016 | 08:30

Hace unos meses en una reunión de estrategia del equipo de gestión, planteábamos la trampa en la que se habían sumergido los bancos centrales después de los agresivos programas de Quantitative Easing para revitalizar el crecimiento económico, el empleo y la inflación.

Es ya una opinión de consenso que los bancos centrales no saben cómo salir de la espiral de inyección de liquidez, ya que ni se ha incrementado la inflación, ni el crecimiento está por encima de su potencial. Si no hay crecimiento, es casi imposible que repunte la inflación, y es muy difícil que se reduzcan los niveles de endeudamiento de los estados.

En esa reunión de estrategia, planteé que no había que infravalorar el poder de los bancos centrales, los cuales tienen dinero infinito para evitar un colapso de cualquier país, aunque fuese a costa de depreciar su moneda y cree desequilibrios relevantes en la economía local y en la del resto del mundo.

Japón nos lleva más de una década en la gestión de la recesión crónica y la deflación. El Banco Central de Japón tiene más del 70% de la deuda soberana de Japón y se embarcó hace ya algunos años en una política monetaria hiper expansiva en la que no dudaron incluso en comprar renta variable.

Sin embargo, Japón no ha conseguido los objetivos de incremento de la actividad económica, incremento del consumo y repunte de la inflación que se plantearon, más bien, están en el mismo punto en el que estaban hace 5 años, con los mismos problemas y una moneda más depreciada que incluso se está apreciando en los últimos meses, dando a entender que el mercado ya no cree en el QE de la economía japonesa.

El caso de Europa es similar, con un BCE incrementando semestralmente las medidas monetarias a adoptar. Pero, como he comentado antes, la capacidad para imprimir billetes de los bancos centrales es infinita y creo que estamos a pocos meses de que se utilice la última bala de los bancos centrales: cancelar la deuda de los estados que tienen en sus balances.

La mayoría de los países desarrollados tienen un nivel de deuda insostenible que les frena a la hora de poder utilizar una política fiscal expansiva. La política monetaria ha llegado hasta casi el final de su andadura expansiva, pero la política fiscal expansiva sigue sin poder utilizarse porque los excesos del pasado de los gobiernos han dejado las cuentas públicas al borde del colapso e impago en muchos casos.

Si los bancos centrales siguen comprando la deuda de sus estados y la cancelan, conseguirán reducir el ratio de Deuda sobre PIB que llega, como en Japón, a estar por encima del 200%. Japón no está como Grecia porque tiene moneda propia, pero muchos países desarrollados tienen niveles de endeudamiento por encima del 100% que es, a todas luces, excesivo y que genera un riesgo para su propia economía. 

Para rebajar el ratio de deuda sobre PIB, solo se pueden hacer dos cosas: incrementar el PIB, que a día de hoy no han sido capaces de hacerlo de manera significativa las políticas monetarias, o reducir la deuda. La deuda solo puede reducirse recortando el gasto público o impagando parcialmente la deuda.

Reducir el nivel de endeudamiento de los estados se antoja la última bala para que las políticas fiscales sean más laxas, se puedan reducir impuestos e incrementar las inversiones de los estados o el gasto público.

¿Repercusiones? En principio... ni idea. La teoría económica nos dice que se devaluaría la moneda o monedas que se embarcaran en este tipo de medida, habría un riesgo muy significativo de que la deflación actual se convirtiera en hiper inflación... de hecho, imprimir billetes sin freno es lo que han estado haciendo países como Argentina, Venezuela... sin un resultado satisfactorio en cuanto al bienestar de su población. Pero, sea cual sea el efecto final, es la última bala de los bancos centrales.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

18 mayo, 2016 | 08:30

La corrección de las bolsas desde principios de diciembre de 2015, han venido acompañadas de fuertes revisiones del crecimiento esperado de los beneficios empresariales.

Desde enero, las revisiones a la baja de los beneficios empresariales europeos han sido recortados en más de un 5% para el Euro Stoxx y el S&P 500, y 10% para el Ibex 35. Este hecho ha encarecido las valoraciones de la renta variable casi al mismo ritmo que se ha abaratado los principales índices de bolsa con sus caídas.

El mercado espera que los beneficios empresariales crezcan en 2016: solo un 2% en el S&P 500, solo un 3% en el Euro Stoxx y casi un 8% en el caso del Ibex 35. Contrasta mucho con las expectativas de crecimiento de doble dígito en Europa hace tan solo 3 meses, pero los riesgos de la macroeconomía se han elevado sustancialmente y el mercado lo ha puesto en precio muy rápidamente.

Que el mercado haya bajado sus expectativas de crecimiento tiene implicaciones negativas y positivas. Que el mercado nos espere que los beneficios vayan a crecer este año, es evidente que no es buena señal, pero también significa que las empresas tendrán mayor capacidad para batir las bajas expectativas de los analistas.

En mi opinión, para que las bolsas corrijan mucho más, se deben dar las circunstancias para que los beneficios sean revisados más a la baja aún. En Europa no lo veo fácil atendiendo a que los beneficios ni en términos nominales, ni de beneficio por acción, ni en márgenes están cercanos a los máximos alcanzados en 2007. En EEUU sí que existe mayor riesgo, desde mi punto de vista, en tanto en cuanto, los beneficios y los índices están más de un 30% por encima de los alcanzados en 2007.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

11 mayo, 2016 | 08:30

Cuando examinamos las vidas de las personas que albergan grandes éxitos científicos, como Albert Einstein o Michael Faraday, inicialmente consideramos las altas dotes intelectuales que debían tener para ver lo que los demás no alcanzaron a ver. Pero si ahondamos en sus vidas, nos damos cuenta que la clave de su éxito no radica en dotes extraordinarios, radica en un esfuerzo y constancia sin parangón.

En el caso de la inversión el ejemplo no es muy distinto, si examinamos la vida de Warren Buffet, vemos como la constancia y la paciencia son la clave de su éxito. Poder estar seguro del éxito de una compañía y acompañarla en el largo plazo es lo que le ha diferenciado del resto de inversores que buscaban el éxito del corto plazo.

Cuando nosotros entramos en un fondo de inversión, nuestra filosofía debería ser la misma, no en vano en los folletos de los fondos aparece el horizonte temporal recomendado para la inversión, aunque parece que este dato el inversor lo pasa por alto, se considera más listo del mercado y capaz de predecir el ruido del corto plazo.

Por poner un ejemplo, si tomamos la media de retorno del S&P 500 desde 1927 hasta nuestros días vemos que la rentabilidad media, sin dividendos, asciende al 7.43%. Ahora bien, si un inversor no estuviera invertido el día de mayor subida del año, dejaría de ganar un 3.93%, es decir el 52.8% de la rentabilidad del año. Si por el contrario decidiese estar fuera dos días consecutivos, podría llegar a dejar de ganar un 5.19%, es decir el 69.74% de la rentabilidad media anual. Y si esa cifra fuera tres días consecutivos, llegaría a dejar de ganar un 5.96%, que es el 80.11% de la rentabilidad media del índice.

Cabe la pena recordar que los tiempos medios de traspaso de fondos, es decir el tiempo que se está fuera de mercado, son de 1 a 3 días.

Uno considera, como dicen en mi tierra, malo será que justo tenga la mayor subida del año cuando estoy cambiando de fondo. Para que veamos que esto no es un tema banal, en el siguiente cuadro, mostramos la probabilidad de que el cliente se pierda la mayor subida del año, en función de los cambios que se realicen por año y lo que tarde el traspaso de  sus fondos.

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Por tanto si tomamos posiciones en un fondo como el Renta 4 Acciones Globales, que tiene una visión de comprar compañías para acompañarlas en el largo plazo y verse beneficiado del interés compuesto, ¿qué sentido tiene estar entrando y saliendo del fondo? Con dichos movimientos seguramente perdamos las bondades del fondo.

 

 

Celso Otero, Gestor de fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón de Renta 4 Gestora

@celsootero

04 mayo, 2016 | 08:30

Renta 4 Bolsa FI es el fondo de renta variable más antiguo de la casa y goza de un comportamiento histórico magnifico. Yo me hice responsable de la gestión del fondo a finales de 2006, y desde entonces el fondo ha seguido su buena trayectoria.

En 2015, Renta 4 Bolsa FI consiguió su mejor resultado comparativo de la historia batiendo al Ibex 35 en más de un 16% y siendo uno de los mejores fondos de renta variable española del año, pero es que la diferencia es ya de más de un 50% en los últimos 10 años.

No quiero parecer pedante con este artículo, ya que el mercado no respeta el comportamiento histórico, y seguro que en los próximos años habrá años que la filosofía de inversión del fondo no lo haga tan bien, pero estoy convencido de que gestionar basándose en el análisis fundamental de las empresas que tenemos en cartera, es una de las maneras de batir consistentemente al mercado en el largo plazo asumiendo menos riesgo.

El objetivo del artículo es simplemente tratar de explicar cómo se consigue un comportamiento relativo tan positivo. Desde mi punto de vista, la única manera es la de invertir en empresas por análisis fundamental, sin tener que estar invertido en aquellas empresas que componen el Ibex 35 (principal índice de referencia para los fondos de renta variable española), y analizar más la generación de caja (cash-flows) que el beneficio neto reportado de las empresas de las que se quiere ser accionista.

Una de las claves ha sido tener muy poca inversión en sectores como el bancario, el eléctrico o el constructor español. Ciertamente, estar alejado de estos 3 sectores ha dado bastantes alegrías a los partícipes del fondo y a mí. Los tres sectores tienen dos elementos en común: elevado apalancamiento y caída de los beneficios. La mayoría de las historias empresariales se rompen por la parte del excesivo endeudamiento, por lo que cuando se invierte en una empresa con elevado endeudamiento (que el fondo también tiene), se debe ser muy selectivo. Invertir en empresas que sean capaces de hacer crecer su beneficio es un elemento básico de inversión, ya que más del 80% de la valoración de una empresa viene determinado por la generación de beneficio futuro.

Bancos, eléctricas y constructoras han tenido un peso en el Ibex 35 de casi el 70%, hoy es de algo menos del 60%, lo cual significa que Renta 4 Bolsa FI tiene una composición de la cartera muy diferenciada al Ibex 35. El porcentaje de patrimonio que no está invertido en estos sectores, lo invertimos en empresas donde nos encontramos más cómodos después de analizarlas y reunirnos con los equipos directivos.

Aunque el fondo tiene muchas compañías pertenecientes al Ibex 35 (Abertis, Inditex, Grifols, Ferrovial, Repsol, Telefónica, Gas Natural, Amadeus, Merlin Properties o Indra), también tienen un peso relevante ideas de fuera del índice como: Euskatel, Ence, Vidrala, CAF, Meliá Hotels, Fluidra, Europac, Logista, Applus o Aperam que han tenido mejor comportamiento que el Ibex 35.

Al final, el gestor debe ser fiel a la filosofía de gestión del fondo, Quality Compounders & Value Investing, son las acepciones anglosajonas de la filosofía de inversión que adoptamos ya hace unos años con muy buenos resultados hasta el momento. La filosofía valor es el motor de la inversión de cualquier gestor que se rija por criterios fundamentales o de valoración, pero las empresas que consideramos quality compounders, nos aportan mayor estabilidad y consistencia en el comportamiento, especialmente en los momentos de mayor incertidumbre como el actual, y sobre todo, mayor capacidad de generación de beneficio fácil de predecir.

Las bolsas española obtiene rentabilidades anualizadas en el largo plazo del entorno del 10%, pero con años en los que se revaloriza un 20%-30% y años en los que cae ese mismo 20%-30%. Amortiguar los ciclos de retornos negativos es una de las claves para batir al mercado en el largo plazo. Caer la mitad o dos terceras partes de lo que caiga la bolsa en los peores momentos, garantiza que cuando las bolsas retomen la tendencia alcista habitual, el punto de revalorización está más arriba que la mayor parte de fondos de la competencia e índices. Si caes un 50%, para recuperar no basta con subir un 50%, sino que tienes que subir un 100%. Con la parte del 50%-60% de inversión en compañías que son acumuladores de beneficios a través de su calidad (quality compounders), conseguimos este efecto tan importante en la inversión.

La parte de mayor revalorización y mayor potencial para el fondo, lo conseguimos con la inversión del 40%-50% de la cartera del fondo, a través de la filosofía valor, más enfocada en encontrar oportunidades de inversión en empresas muy infravaloradas por el mercado, aunque tengan menor estabilidad, recurrencia, visibilidad y seguridad de sus beneficios, el potencial de revalorización es lo suficientemente atractivo como para permanecer invertido, ser paciente y soportar la probable mayor volatilidad de sus acciones.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

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Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

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Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

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Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

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