Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

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30 septiembre, 2015 | 12:18

Renta 4 Bolsa FI sube un +2,65% a 23 de septiembre de 2015, a pesar de la significativa corrección del Ibex 35 en lo que llevamos de año (-7,83% a 23 de septiembre) obteniendo una rentabilidad en el año un 10,5% superior a su índice de referencia.

Renta 4 Bolsa FI ha fortalecido su posicionamiento en compañías de calidad, pero lo más relevante es que se ha vuelto a invertir en la principal petrolera española, Repsol, después de que la caída de su cotización la deje cotizando en los mínimos de los últimos 13 años, es decir, incluso por debajo de los niveles a los que cotizaba cuando le expropiaron YPF.

Si a finales de agosto, ACS, Abertis, Ferrovial, Telefónica y Gas Natural eran las compañías donde mayor peso teníamos, las correcciones de algunas empresas como Repsol, Inditex o Acerinox, han hecho que incrementemos notablemente la ponderación en estas empresas, entre otras, para situarlas entre las 5 compañías que mayor peso tiene el fondo actualmente.

La caída de Repsol hacia niveles cercanos a los 10 euros hace de la petrolera española una inversión clara dada la infra-valoración alarmante de sus activos en nuestra opinión. Es cierto que la sensibilidad al precio del crudo de Repsol es mayor que la que ha tenía antes de adquisición de Talisman en un momento en el que el precio del petróleo se ha desplomado. La oportunidad surge, en nuestra opinión, cuando el mercado implícitamente valora los activos de upstream cerca de 0 euros según nuestro modelo.

Estaríamos comprando a estos precios, su participación en Gas Natural y el negocio de refino, comprando "gratis" el negocio de upstream (exploración y producción), donde se han invertido casi 30 bn de euros en los últimos años (casi 20 euros/acción). Asumiendo que recuperas tan solo la mitad de todo el capital invertido por la empresa en este negocio, Repsol valdría casi el doble que en la actualidad. Obviamente, la variable exógena del precio del petróleo es clave, pero no vemos que el crudo por debajo de los 50$ sea sostenible en el largo plazo. Por último, nuestra confianza en el equipo de gestión de Repsol es alta, y confiamos en que vayan adoptando las medidas necesarias para hacer de Repsol una compañía rentable. En su Investor Day el 15 de octubre, esperamos medidas adicionales tanto operativas como financieras.

Los resultados de Inditex la semana pasada nos hacen seguir viendo que las altas valoraciones de la compañía, están plenamente justificadas por el nivel de crecimiento de sus ventas y beneficios. Nos reunimos con miembros del equipo directivo después de la presentación de resultados de Inditex y salimos confiados en que el modelo de gestión de la compañía es el adecuado en el mundo cambiante de las ventas al por menor y que de aquí en adelante, seguiremos viendo importantes crecimientos de los beneficios pero con menor capital empleado gracias a las ventas on-line que solo puede redundar en mayor generación de caja y mayores retornos del capital empleado, por lo que volvemos a incrementar en Inditex para situarla como segunda posición más relevante en el fondo.

Las materias primas viven su vía crucis particular, lo que ha llevado a cotizar a gran parte de los sectores relacionados con las materias primas por debajo de su valor en libros, y a una mayoría de los precios de las materias primas por debajo de los precios de producción. Creemos que existen mecanismos estabilizadores que en un horizonte temporal razonable lleven a un mayor equilibrio de precios del que se está descontando en la actualidad. A pesar de que China sea el mayor consumidor de materias primas del mundo, no creemos que sea económicamente sostenible que se venda cualquier producto por debajo de su coste, por lo que también hemos aprovechado para fortalecer nuestro posicionamiento en Acerinox. Las medidas proteccionistas en el sector de acero inoxidable conocidas a principios de año en Europa, creemos que se extenderán en EEUU para defenderse de las exportaciones chinas que se están produciendo a precios por debajo del coste de producción.

A pesar de las incertidumbres políticas en España, creemos que la cartera de Renta 4 Bolsa FI tiene un potencial lo suficientemente atractivo con un horizonte temporal de más de un año, para tomar posiciones en renta variable española a través de Renta 4 Bolsa FI con un riesgo mucho menor que hacerlo a través del Ibex 35. Solo una recesión global o un desenlace dramático de la situación política española, podría llevarnos a cotizar por debajo de los niveles de 8.500 de Ibex 35, y ese escenario creo que es difícil que se produzca.


Ver Presentación (Documento en Pdf)

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

25 septiembre, 2015 | 09:20

No es muy frecuente ver noticias de empresa abriendo informativos o copando portadas de diarios. Desafortunadamente sólo los más grandes escándalos y fraudes empresariales consiguen, de cuando en cuando, despertar el interés periodístico hasta tal punto.

Esta semana, el hasta ahora prestigioso fabricante de automóviles alemán Volkswagen ha alcanzado el dudoso honor de colarse en los telediarios tras haberse destapado un masivo engaño relacionado con el cumplimiento de la normativa medioambiental por parte de sus vehículos diesel comercializados en los Estados Unidos.

La repercusión de la noticia ha alcanzado dimensiones estratosféricas, al filtrarse que la multa podría ascender hasta los 18.000 millones de dólares una cantidad incluso superior a los beneficios esperados por la compañía para todo 2015. Como es lógico, la bolsa ha castigado inmediatamente el precio de las acciones de la automovilística hasta destruir más del 40% de su capitalización en tan sólo dos sesiones y provocando la dimisión de su máximo ejecutivo, que independientemente de si éste llegó a ser consciente o no de la triquiñuela y su repercusión, resultaba obvio que no podría mantenerse en el puesto durante mucho más tiempo.

Hasta aquí los efectos directamente económicos del timo. Pero habrá quien se pregunte ¿Y ahora qué? Los analistas todavía tratan de adivinar cuál puede ser el valor a futuro de la empresa. ¿Será suficiente con el castigo recibido ya en bolsa? ¿Habrá más consecuencias para la compañía? ¿Perderá cuota de mercado, no solo en los Estados Unidos, sino también en el resto del mundo? ¿Hasta dónde llegará realmente el engaño?

La fama que acompaña a una firma empresarial y a sus productos también forma parte  del valor actual de sus acciones. Ésta contribuye a formar parte de la prima de riesgo con la que los analistas descuentan a valor actual en sus fórmulas los flujos de caja con los que realizan sus estimaciones. Se trata por tanto, no sólo de un activo intangible del proyecto empresarial, sino también un elemento esencial del valor de la acción y un aspecto que van a tener muy en cuenta clientes, proveedores y accionistas de la compañía.

Es por ello que muchas de ellas, a través de sus departamentos de marketing, pero también a través de sus departamentos de relación con los inversores, tratan de cuidar al máximo la transparencia y de fomentar la comunicación con sus accionistas presentes y futuros para disminuir al máximo esa prima de riesgo, mejorando así la percepción sobre la calidad de la compañía y haciendo que aumente indirectamente el precio de las acciones en bolsa.

Volkswagen ha dañado seriamente su imagen e incluso la del conjunto del sector, al haberse generalizado la sensación de que la industria en su conjunto podría haber estado infringiendo la normativa, y lo que es aún peor, dando gato por liebre a sus clientes al entregar un producto que no cumplía las especificaciones que prometía.

Si bien este tipo de artimañas podrían haberse esperado de cualquier otro fabricante mediocre, sorprende que la todopoderosa industria alemana haya sucumbido a la tentación de utilizar burdamente su inequívoco ingenio para hacerse hueco en un mercado tan competitivo como el americano.

A uno de mis apreciados colegas de profesión con el que discuto el devenir de los mercados a diario, cada vez que salta un escándalo, le escucho afirmar: “nunca tendría en mi cartera acciones de una compañía que me engaña”. Y no le falta razón.

La buena reputación de una compañía es un activo muy valioso que cuesta mucho tiempo y grandes cantidades de excelente trabajo, y sin embargo, puede desaparecer instantáneamente fruto de una estúpida decisión estratégica.

En todo el mundo, apenas existe un pequeño puñado de buenos fabricantes de coches. Volkswagen es uno de los mejores, y lo seguirá siendo, así que me cuesta trabajo pensar que éste desafortunado incidente vaya a suponer el fin de la compañía más allá de la terrible multa que tendrá que soportar. La empresa ya ha comunicado una provisión de 6.500 millones de euros que mermarán su resultado de este ejercicio. Además, el automóvil constituye en la actualidad un bien imprescindible. Contaminante, pero imprescindible. Y aunque esto desencadene un “giro verde” para la industria que tendrá que plegarse a las exigencias de los reguladores, está claro que los ingenieros alemanes serán capaces de adaptarse a estas nuevas exigencias tan bien como los del resto de compañías. Por tanto, yo ceñiría el mayor daño a su cuota de mercado norteamericana, a una contundente multa, y poco más.

En cualquier caso, el mercado nos ha recordado ésta semana que la reputación corporativa también cotiza en bolsa.

 

Alejandro Varela, Gestor de Renta 4 Gestora

@AVarela_Madrid

 

23 septiembre, 2015 | 08:30

Un buen amigo que trabaja en el sector financiero, me decía a modo de broma hace unos años: “cuando te creas Gordon Gekko, indéxate”. En las últimas semanas me viene esta frase a la cabeza debido al buen comportamiento de los fondos que gestiono en lo que llevamos de año.

Renta 4 Bolsa FI obtiene una rentabilidad superior al Ibex 35 en un 10%, Renta 4 Valor Europa FI bate al Euro Stoxx 50 en más de un 8%, por lo que si hoy me indexo (replico la composición del Ibex y del Euro Stoxx en estos fondos), garantizaría la diferencia de comportamiento entre los fondos y sus índices de referencia de aquí hasta final de año. Es decir, podría cogerme 3 meses de vacaciones….

El problema es que el solo planteamiento de esta estrategia de inversión pasiva echaría por tierra toda la filosofía de inversión de los fondos de inversión que gestiono y en general de la filosofía de inversión de la empresa en la que trabajo, Renta 4 Gestora.

Estaría defraudando las expectativas de los partícipes y clientes que confían en una forma de gestionar basada en el análisis de las inversiones que se realizan en los fondos que gestiono. Y lo que es peor, estaría defraudándome a mí mismo.

La industria de gestión de activos tiene estas cosas que solo el sentido común y el alineamiento de la filosofía de inversión del gestor y los clientes puede salvar.

Las inversiones que hacemos en los fondos de gestión están basadas en muchos criterios fundamentales, unos cuantitativos (valoración, generación de beneficios, generación de caja, balance, etc.), y otros cualitativos (equipo directivo, ROE, ROCE, posición competitiva, etc.).

A diferencia de los fondos mixtos o de retorno absoluto, los fondos de inversión de renta variable (que son los que gestiono) por normativa, tienen que estar permanentemente invertidos en acciones o productos de renta variable, por lo que las decisiones de inversión y la composición de la cartera de acciones de los fondos de inversión, están diseñadas para permanecer como accionistas durante años, y acompañar como accionistas una historia de creación de valor de una empresa, negocio o industria.

El simple hecho de plantearse la indexación en un fondo de gestión activa y en una gestora que ha apostado por la gestión de calidad y diferenciación con los índices de referencia por el simple hecho de que se ha obtenido mejor comportamiento que su benchmark en un periodo determinado, es en mi opinión, una falta de respeto hacia los clientes, la empresa y contigo mismo.

Todos deberíamos saber que los buenos resultados en términos de retornos o rentabilidad, se obtienen en el largo plazo, y eso incluye periodos en los que la gestión no está premiada por el mercado por modas u errores, y otros periodos en los que el mercado premia aquellas empresas en la que el gestor ha confiado.

Así que, para bien o para mal, la cartera de acciones de los fondos que gestiono seguirá basándose en los principios básicos de inversión que trato permanentemente de comunicar (con más o menos éxito):

  1. Invertir en empresas de alta calidad, con ventajas competitivas, solidez de ingresos y de balance.
  2. Invertir en empresas muy infravaloradas que el mercado, en mi opinión, no valore razonablemente.

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

16 septiembre, 2015 | 08:30

Una de las filosofías de inversión que caracteriza a Renta 4 Gestora es la de buscar empresas que cumplan criterios de estabilidad de ingresos, crecimiento visible, compromiso de creación de valor para los accionistas por parte de los equipos directivos, fortaleza de balance, y que compitan en una industria fácil de visualizar en 5 años, entre otros criterios, para que compongan la columna vertebral de las carteras de renta variable de los fondos de inversión que se gestionan. Esta parte de la cartera es la más segura, ya que está formada por activos que consideramos invulnerables en el largo plazo.

El objetivo de Renta 4 es obtener retornos superiores a los que logran los principales índices de renta variable, con la menor volatilidad y riesgo posible. Para lograrlo, es indispensable conocer las empresas en las que se invierte.

En general, las compañías de alta calidad cotizan a valoraciones más exigentes y caras en relación al resto de empresas y/o sectores. Pero cuando los mercados corrigen con cierta fuerza como hemos vivido especialmente en agosto, este tipo de compañías también sufren correcciones de cierto calado, que dejan sus cotizaciones a valoraciones mucho más razonables e incluso baratas, que se pueden aprovechar.

Tener seleccionadas y analizadas las compañías que nos aportan esa estabilidad y liderazgo que buscamos, nos permiten tener puntos de compra en empresas cotizadas en donde se adquieren acciones de compañías inmersas en tendencias estructurales de crecimiento a precios más baratos.

Existen compañías como: ASML, Novartis, Essilor, Inditex, Unilever, Nestle, Amadeus, Grifols, etc. cuyos fundamentales para los próximos años son extraordinarios, en nuestra opinión, que cotizan caras en la mayoría de las métricas habituales de valoración empresarial, que sufren correcciones relevantes (igual que el mercado), pero que nos permiten comprar sus acciones con descuentos.

En los siguientes gráficos muestro la reacción de algunas de estas compañías el 24 de agosto, día en que muchos medios de comunicación lo calificaron como “lunes negro”, en el que los mercados nos permitieron adquirir acciones de estas compañías a precios ventajosos, en nuestra opinión.

150914_blogMuchas veces, los gestores de Renta 4 nos reunimos con compañías cuyo negocio nos gusta, pero cuya valoración en el momento de analizarlas, no nos parece prudente incluirla en cartera por cotizar cara o con un margen de seguridad reducido. Pero en momentos de nerviosísimo, es el momento perfecto para volver a mirar aquella empresa que tanto nos había gustado, pero que estaba demasiado cara para comprarla. Quizás en los momentos de nervios o pánico, sea el momento para aprovechar a comprar esa empresa de alta calidad que estaba cara.

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

11 septiembre, 2015 | 08:30

Las bolsas han perdido prácticamente todo el beneficio obtenido hasta el mes de julio en otro agosto aciago para los mercados. El enfriamiento de la economía China ha puesto en jaque a los inversores al propiciar un efecto dominó que yo denominaría “multiactivo”.

Se trata de un efecto dominó muy al estilo de las grandes crisis, porque al ralentizarse el crecimiento chino, su efecto directo sobre los mercados de materias primas, probablemente los más penalizados, está causando problemas al resto de economías emergentes que dependen como siempre en exceso de los ingresos que éstas generan. Y a partir de ahí se desencadenan retiradas masivas de capitales ante la peores expectativas que  esto sugiere para los inversores. Algo similar a una estampida…

Las consecuencias son “multiactivo” porque las turbulencias no solo se ciñen a los precios de materias primas, a las acciones de compañías de sectores extractivos, o a los precios de los bonos de gobiernos emergentes. En realidad, cuando esto ocurre apenas queda alguna categoría de activos donde poder alejar nuestras inversiones de las pérdidas más allá de la liquidez. La estampida de los inversores ocasiona movimientos muy negativos en los mercados de divisas. Las divisas emergentes se deprecian fuertemente debido a la repatriación de fondos y a su menor demanda, lo que a su vez pone en dificultades a quienes tomaron financiación en divisas externas, que ven incrementado el montante a devolver debido al menor valor al cambio de sus monedas. Y se extienden los problemas para sus prestamistas, y de estos a los suyos, acreedores o accionistas, etc…y siguen cayendo las fichas del dominó.

Pero esto no queda ahí. Las turbulencias y el presunto enfriamiento económico al que nos enfrentamos han disparado las conjeturas sobre el papel que jugarán los bancos centrales. ¿Podría la Fed retrasar (más aún, diría yo) su primera subida de tipos? Parece lógico pensar que sí. Es por ello que el dólar cambió el sentido que llevaba en 2015 (se venía apreciando con fuerza) perdiendo valor frente al euro de forma inesperada. Las acciones de las compañías europeas más exportadoras que se estaban beneficiando de un euro débil han encontrado así un doble motivo para sufrir: por una lado, las expectativas de crecimiento de ventas en China y emergentes se desvanecen de la noche a la mañana, y por otro, un euro apreciándose mermaría su competitividad y minaría su cuenta de resultados en el exterior.

Como telón de fondo, una gran incertidumbre. El dinero huyendo de aquello que considera menos seguro y movimientos en cadena en los mercados a menudo generados por mecanismos de control de riesgos que disparan las ventas mientras la dinámica bajista se retroalimenta.

¿Y ahora qué? La volatilidad en los mercados y el posible impacto en el crecimiento de todo esto, está condicionando ya la opinión de los miembros de la FED, hasta ahora teóricamente dispuestos a iniciar el ciclo de subida de tipos. Se piensa, no sin razón, que una subida temprana de los tipos aceleraría el deterioro en las economías emergentes debido a su elevado stock de deuda privada. De este modo, han surgido voces cualificadas pidiendo a la Reserva Federal que sea paciente a la hora de elevar las tasas para evitar drenar impulso a un crecimiento ya de por sí bastante tímido y que se enfrenta a enormes desafíos.

La pregunta que debemos hacernos es, por tanto, si los daños en las zonas emergentes tienen capacidad de contagio hacia los desarrollados desencadenando un cambio de ciclo global. A priori, no parece que esto pueda suceder dado el vasto apoyo de los bancos centrales y el estímulo extra que supone para muchas economías dependientes unas materias primas increíblemente baratas, sin embargo, la respuesta es una verdadera incógnita en estos momentos. España, por ejemplo, se ve muy beneficiada por todos estos factores mientras mantiene una presencia en china todavía testimonial. Pero nadie debe confiarse.

Si la Reserva Federal abandonase de repente sus intenciones de normalizar su política monetaria, automáticamente generaría las sospechas de que algo podría estar marchando realmente mal en la economía y pronto surgirían temores que tendrían un efecto inmediato en los mercados. Por el contrario, los efectos de una subida de tipos en las actuales circunstancias aunque tan sólo sea de cuarto de punto, son desconocidos. Posiblemente, seguir los planes de subir los tipos pudiera resultar una señal positiva para los inversores y un motivo de celebración.

Es por esto que todo el debate sobre si los tipos suben o no suben está centrando el interés de los analistas. El modo en que la FED resuelva este dilema y sus consecuencias inmediatas, posiblemente marcarán el camino definitivo a unas bolsas ahora desorientadas y deshojando la margarita entre el inicio de un nuevo ciclo bajista o la recuperación.

 

Alejandro Varela, Gestor de Renta 4 Gestora

@AVarela_Madrid

 

09 septiembre, 2015 | 08:30

Millones de personas compramos en rebajas multitud de productos para aprovecharnos de precios más baratos en cualquier bien que queremos comprar

El concepto lo entendemos todos a la hora de esperar a las rebajas de enero o de julio para adquirir un bien con descuento. Si nos gusta una cazadora pero consideramos que está muy cara, esperamos a las rebajas para comprarla con un 20% de descuento.

Posteriormente al finalizar las primeras rebajas, los distribuidores o tiendas de bienes de consumo, realizan unas segundas rebajas donde bajan aún más el precio de los bienes. Quizás esa cazadora que ha bajado el precio en un 40% en las segundas rebajas, ya nos cuadra más en el precio.

Y por último, puede haber unas terceras rebajas en la que los precios de la cazadora se bajan hasta en un 60% en relación al precio original.

La cazadora es la misma antes de las rebajas que después de las últimas rebajas. Simplemente el precio ha bajado y el consumidor sabe qué precio quiere pagar por el bien (en nuestro caso la cazadora). A todos nos gusta comprar lo más barato posible, pero se corre el riesgo que en las segundas rebajas ya no esté la cazadora en venta porque se haya vendido y no haya existencias disponibles o que haya otras rebajas y la cazadora esté más barata. Lo importante es saber qué precio estoy dispuesto a pagar por la cazadora y no pensar que a lo mejor está más barata, porque también puede ser que no haya más cazadoras disponibles en el futuro.

En el caso de la bolsa, salvando las distancias, el concepto es parecido. Si un inversor quiere comprar una compañía como Inditex pero considera que a 30€ está muy cara, espera a que haya una corrección y la compañía cotice a 24€ o un 20% de descuento.

El inversor puede tener la “suerte” de que la corrección de la bolsa sea más profunda e Inditex llegue a cotizar a 18€, por lo que puede comprar las acciones que quería comprar de Inditex un 40% más baratas.

O incluso que en lugar de una corrección, estemos hablando de un “crash” bursátil y que Inditex cotice a 12€ con un 60% de descuento frente al precio al que cotizaba cuando empecé a vigilar Inditex a 30€.

Volviendo al ejemplo de la cazadora, Inditex sigue siendo la misma empresa, simplemente está más barata.

En general los consumidores estamos contentos si podemos comprar la cazadora con un buen descuento, es decir, si el precio de un bien que nos gusta, baja, estamos encantados de poderlo comprar más barato.

Pues bien, con el precio de las acciones, deberíamos tener la misma alegría. Si una empresa cotizada nos gusta, porque nos gusta su negocio, porque nos gusta el producto o servicio que vende, porque nos gusta el perfil de crecimiento de la empresa y el negocio, y podemos comprar acciones de esa empresa más baratas porque el mercado corrige o cae con más o menos fuerza, el inversor debería estar igual de contento o más, puesto que la cazadora es muy improbable que se revalorice y las acciones de Inditex, es muy probable que se revalorice y además nos aporte dividendos atractivos todos los años.

Así que, fuera preocupaciones si la bolsa cae por China, Grecia, Podemos o por el motivo que sea, el mercado nos está dando la oportunidad de comprar la renta variable más barata, esa es la realidad.

P.D. Para evitar equivocaciones, recomiendo comprar un fondo de inversión de renta variable o una cesta de 10 o 12 compañías para diversificar el riesgo y no concentrar la compra de una empresa barata en un solo valor bursátil. Una empresa puede quebrar y un fondo de inversión ordinario (excluyendo hedge Funds, etc) es casi imposible.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

02 septiembre, 2015 | 08:30

El mes pasado hacía referencia al riesgo de China como el que más me preocupaba para el futuro más predecible, y durante todo este mes prácticamente no ha habido otra palabra más escuchada en los mercados financieros que la de “China”. Agosto se ha “llevado” prácticamente toda la rentabilidad positiva de las bolsas que llevamos en 2015.

Los datos macroeconómicos y señales monetarias provenientes de China están preocupando a los mercados financieros y es difícil saber cuál puede ser la repercusión real en las economías desarrolladas de una desaceleración más acusada de la prevista en China.

La corrección del mes de agosto está siendo justificada por los miedos a una desaceleración en China y a los países emergentes y sus posibles implicaciones en las economías desarrolladas. Estos temores están provocando que el mercado intente descontar una recesión global, que en mi opinión son prematuros en el mejor de los casos.

Los medios de comunicación se están haciendo eco del paralelismo de esta crisis de los países emergentes, con la acaecida en 1998. En 1998, las bolsas corrigieron más de un 20% en apenas 3 meses, si bien es cierto, que a los 20 meses las bolsas estaban un 60% por encima alimentadas por la burbuja tecnológica y de las telecomunicaciones.

Es cierto que hay ciertas similitudes, pero existen importantes diferencias como que el estado de las cuentas públicas hoy en día en la mayoría de los países asiáticos, están mucho más saneadas que a finales de los ’90 que les permitirán acometer políticas fiscales acomodaticias. También es importante destacar que la mayoría de las divisas de países emergentes fluctúan libremente, por lo que su depreciación jugará a favor, desestresando la situación a través de una mayor competitividad. Por el lado negativo, las economías asiáticas emergentes representan hoy en día más del 20% del PIB mundial, mientras que a finales de los ’90 representaban menos de la mitad que en la actualidad.

Aun reconociendo que los riesgos al crecimiento mundial incrementan sustancialmente con una China en debilidad, sigo pensando que las correcciones actuales son una buena oportunidad para incrementar exposición a renta variable. Mejor comprar la bolsa europea cuando cotiza a <13x PER o <1,3x valor en libros o > 4% de rentabilidad por dividendo, que cuando está un 20% más caro como hace 3 meses.

Los mercados bajistas vienen acompañados o anticipan recesiones, si no hay recesión, los mercados recuperan las correcciones a la misma velocidad que cuando las bolsas caen. Es cierto que China y el resto de países emergentes añaden un riesgo que antes no existía al crecimiento global, pero creo que es prematuro hablar de recesión actualmente. Actualmente los datos más débiles de la economía China vienen reflejados por los datos manufactureros e industriales, pero parece que el mercado pasa por alto que los precios inmobiliarios llevan 3 meses consecutivos estabilizándose y subiendo en precio, que las condiciones monetarias y financieras están siendo por fin expansivas, y que el sector de servicios está firmemente acelerando su crecimiento.

Algo más del 10% de las ventas y los beneficios de las compañías europeas provienen de las economías asiáticas, habiendo mucha diferencia de exposición a nivel sectorial (recursos básicos, consumo estable y tecnología son los sectores que mayor exposición tienen a Asia sobre el total de sus ventas) y también a nivel de empresas. Ante este escenario, tiene sentido buscar empresas europeas cuya exposición a los países que centran la crisis asiática actualmente, sea menor.

Por último, pero muy importante también, hay que resaltar que con la mayoría de las empresas europeas habiendo presentado ya los resultados del primer semestre de 2015, éstos han vuelto a sorprender positivamente. Los beneficios de las empresas europeas, excluyendo Gran Bretaña, han mostrado un crecimiento de casi el 20%, y eso que los sectores dependientes de los precios de las materias primas han caído más del 30%. Sin la caída del precio de las materias primas, estaríamos hablando de un semestre de crecimiento de los beneficios histórico.

En conclusión, las valoraciones empresariales, el ciclo de la macroeconomía europea, los bajos tipos de interés y el excesivo pesimismo de los agentes financieros, presagian, en mi opinión, un rebote de las bolsas mayor que la corrección que estamos viviendo en las últimas semanas, por lo que incrementar la exposición en renta variable en las correcciones que podemos vivir en el corto plazo debido a la crisis financiera y de confianza proveniente de China y de los países emergentes, se antoja la estrategia a seguir.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

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Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

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Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

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Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

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Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

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