Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

Categorías

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

« febrero 2014 | Inicio | abril 2014 »

26 marzo, 2014 | 08:45

Uno de los debates más interesantes que los economistas están manteniendo en la actualidad es el que se refiere al papel de los Bancos Centrales en la actual crisis económica. Los diferentes modos de actuación con que la Reserva Federal americana y el Banco Central Europeo se han enfrentado a los problemas de sus sistemas bancarios y a los efectos colaterales sobre la economía han supuesto un destino económico muy distinto para ambas regiones. Así pues, hay dos claras corrientes de opinión al respecto:

1. - Los partidarios de la actuación de la FED, abogan por un uso amplio y heterodoxo de herramientas monetarias con objeto de no sólo controlar los niveles de precios sino también de incidir en el crecimiento y otras variables económicas, como por ejemplo el desempleo. Gracias a este enfoque, la economía americana ha podido superar con creces sus niveles de PIB anteriores a 2008, creando más de ocho millones de puestos de trabajo y haciendo descender la tasa de desempleo desde sus máximos del 10% hasta el 6,7% actual.

2. - Los que respaldan la actuación del BCE, lo hacen argumentando que su intervención se enmarca en el ámbito de una unión monetaria, donde el mandato fundacional para el banco emisor centra su función en la vigilancia de la estabilidad de precios dentro del área común, sin tener en cuenta el resto de variables que afectan a las economías de los países que la integran.

En mi opinión, ambos grupos de opinión tienen razones suficientes para justificar sus posturas, y muchas de ellas razonables. No se puede negar que la FED ha conseguido un éxito incontestable con el manejo de su política monetaria cuantitativa, el ya famoso QE, al estabilizar su economía y ponerla de nuevo en la senda del crecimiento. Pero sus detractores critican que se trata de un sistema injusto de actuación que provoca grandes desequilibrios a largo plazo y oculta las debilidades estructurales de la economía.

En cierto modo, el QE persigue aliviar la carga a los agentes más endeudados (quizá aquellos que tuvieron una actuación irresponsable y fueron causantes de la crisis en sus orígenes), a costa de penalizar a los agentes menos endeudados. En este trayecto, implícitamente se fomenta un retorno a las prácticas arriesgadas que trajeron consigo los problemas de hoy. Es muy probable, que entre los desequilibrios futuros se encuentren nuevas burbujas de activos a consecuencia de las políticas de dinero fácil y movimientos extremos de capitales apoyados en estas “dosis artificiales” de moneda.

Por ejemplo, ya se han atribuido a estas políticas poco ortodoxas los últimos episodios de turbulencias en las zonas emergentes, algo que está causando una seria preocupación a muchos analistas.

Del mismo modo que los analgésicos calman el dolor y la fiebre pero no curan la enfermedad subyacente, los estímulos monetarios tienen efectos positivos sobre la economía financiera pero ocultan los desequilibrios estructurales de la economía real y retrasan sus inevitables reformas.

Las políticas convencionales emprendidas por el BCE, sin embargo, adolecen de una dolorosísima falta de pragmatismo. El control de precios no debería ser un fin en sí mismo, si éste no puede ser entendido en el contexto de una dinámica económica saludable. Europa lleva cinco años condenada a un pírrico crecimiento y una altísima tasa de paro que ronda el 12%, como consecuencia de una fatal combinación de inacción monetaria y políticas fiscales totalmente equivocadas.

El siguiente gráfico muestra una comparativa de la evolución del tamaño en base 100 de los balances de cada uno de los bancos centrales fruto de sus distintas políticas. (Fuente Gráfico: Amundi)

140325_cinco

Es muy probable incluso, que el efecto de estas políticas restrictivas esté estrechamente relacionado con los incipientes síntomas de deflación que estamos apreciando en Europa. Esto podría llegar a provocar un giro hacia un QE a la europea por parte del BCE llegado el caso en un intento de evitar mayores caídas en los precios.

La deflación no sería un asunto menor, pues las caídas en los precios son radicalmente contrarias al crecimiento económico. No sólo conllevan cada vez menores ingresos para los productores, sino que también amplifican el peso de las deudas y generan expectativas negativas que invitan a contraer el gasto de los consumidores.  

A mi juicio, el pernicioso efecto de las políticas llevadas a cabo en Europa en contraste con el resultado obtenido en Estados Unidos, justifica por sí solo una revisión profunda y crítica de dicha actuación. Una férrea disciplina fiscal centrada en la reducción del gasto de los gobiernos combinada con unas políticas monetarias mucho más expansivas hubiera resultado una receta mucho más efectiva, todo ello sin perjuicio de la ejecución de las reformas llevadas a cabo.

Veremos finalmente si las “recetas a la europea” terminan por dar fruto sin la necesidad de vernos abocados a un QE y sobre todo, comprobaremos quizá dentro de varios años si las actuales políticas de la FED han causado más problemas que los que ha solucionado. Para entonces, esperemos haber salido ya de esta crisis...  

 

Alejandro Varela, Gestor del fondo Renta 4 Alhambra FI

@AVarela_Madrid 

19 marzo, 2014 | 09:17

Llevo varios artículos advirtiendo de lo poco que están acompañando los resultados empresariales al comportamiento de las bolsas en este 2014. De hecho a cierre del lunes, el Euro Stoxx 50 cae un -3%, el Dax alemán un –4%, y el Ibex está plano.

Desde el año pasado, muchas optimistas expectativas están siendo cotizadas por las compañías. 2013 fue un año de menos a más en cuanto al retorno obtenido por los índices de renta variable, y de más a menos en cuanto a las expectativas de logro de beneficio.

Durante estos tres primeros meses de 2014 las estimaciones de beneficio se han revisado a la baja, y el mercado, que esperaba que los beneficios creciesen un +14% a finales de 2013, hoy ya solo se espera un +9%.

La diferencia más importante de 2014 frente a 2013 es que el año pasado comenzábamos con valoraciones bajas en términos históricos y este año estamos en la media. La bolsa no está cara, pero tampoco está barata.

Por este motivo llevo recomendando estar invertido en renta variable lo justo y necesario, como para que, teniendo paciencia, los beneficios de las empresas recuperen parte del camino perdido en estos 4 años de crisis, y obtener algo más de rentabilidad que lo que aportan los activos sin riesgo. Pero también creo que hay que dejar suficiente liquidez en nuestras carteras como para poder incrementar sustancialmente si los índices sufren una corrección que vuelva a dejar las valoraciones atractivas y con más recorrido a la potencial mejora de los resultados empresariales en el medio plazo.

En otras palabras, el año pasado, a 2.635 de Euro Stoxx 50 y 8.167 de Ibex 35, teníamos margen para el error, ya que el PER era de 11x y 12x respectivamente. De hecho, los beneficios han defraudado “big time”, como dicen los anglosajones, pero las bolsas subieron con fuerza por la expectativa de mejora en 2014.

Ya estamos en 2014, y de momento no estamos disfrutando del apoyo de los resultados empresariales para fortalecer la tesis de inversión en renta variable. A 13x PER el Euro Stoxx 50 y 15x PER el Ibex, cotizan con un potencial de +13% y –14% a sus respectivas valoraciones históricas, eso sí, si se cumple el crecimiento de los beneficios de +9% que espera el consenso de analistas.

¿Tendrán los inversores suficiente paciencia para no vender si los resultados empresariales vuelven a defraudar? Soy de los que opinan que la mejora de los beneficios llegará. No hay motivo para pensar que las compañías europeas no serán capaces de hacer crecer su beneficio sustancialmente por encima de los niveles de 2010 (que son aproximadamente los niveles de beneficio que se esperan para 2014), pero no pondría la mano en el fuego en prever que los inversores tendrán paciencia suficiente para no crear episodios de mayor volatilidad, si seguimos revisando a la baja los resultados de las compañías que componen los principales índices de bolsa europeos.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

12 marzo, 2014 | 08:30

A la hora de hacer una planificación financiera, siempre debemos de tener en cuenta distintos aspectos, la rentabilidad de los activos, y el riesgo de la inversión, pero a veces no prestamos la debida atención al tema impositivo, ya que solemos considerar que si hemos de pagar impuestos, eso se traduce en que nuestra inversión ha salido en el sentido esperado, y como dichos impuestos los pagamos anualmente no solemos ser conscientes del efecto del pago de impuestos a largo plazo.

Para realizar un análisis de los efectos impositivos de una inversión en distintos individuos a lo largo de su vida inversora planteamos el siguiente supuesto:

Tenemos 8 individuos de los cuales 4 de ellos invierten directamente en acciones y van realizando compras y ventas a medida que ven las distintas oportunidades que les ofrece el mercado, los otros 4 conducen sus inversiones a través de fondos de inversión, que como saben tienen la ventaja de no tener que tributar mientras que no se produzca un reembolso de los mismos, careciendo de tributación los traspasos que se produzcan entre los mismos.

Suponemos también que todos los inversores consiguen la misma rentabilidad, el 9.5% anual, que es la rentabilidad media del S&P 500 a largo plazo con sus dividendos. Suponemos la misma rentabilidad ya que aunque en los fondos de inversión se paga una comisión de gestión, los costes asociados son menores en conceptos de compra-venta, mantenimiento y custodia de valores que los que sufre un particular en su cuenta, sin entrar en temas de posibilidad de diversificación, acceso a compañías, mayor información, mayor seguimiento de los mercados y una gestión profesional.

Otro tema en consideración son las aportaciones, en nuestro supuesto, todos los individuos aportan anualmente 6000 euros actuales incrementando las aportaciones anualmente al ritmo de la inflación, tomaremos un 2,5% como inflación a largo plazo a efecto de cálculos.

Un dato más a considerar es la vida de la inversión, como estamos buscando la diferencia de invertir en fondos o en acciones usaremos un supuesto de vida inversora de 50 años, así veremos los efectos a largo plazo.

El ultimo aspecto a tener en cuenta son los tipos impositivos, los cuales diferenciaremos entre el 25%, 30%, 35% y 40%. En los inversores en fondos tomaremos el tipo máximo del 27% que corresponden a las inversiones a más de 1 año.

En la siguiente tabla tenemos un resumen de lo comentado:

140307_cinco1

Empiezan a pasar los ejercicios y los inversores que invierten directamente en acciones, van realizando distintas operaciones en función de las distintas oportunidades que van viendo en los mercados, tributan anualmente en función de su tipo impositivo. Los inversores que están en fondos de inversión, no tienen que tributar ya que no están rescatando su dinero de los fondos por lo que capitalizan el total de beneficios que obtienen. En el siguiente cuadro vemos los resultados una vez que los participes de los fondos rescatan su inversión y pagan los impuestos pertinentes.

140307_cinco2

Al final de la vida del inversor los participes de fondos una vez pagados los impuestos reembolsaran más de 6 millones de euros mientras que los que invierten en acciones obteniendo los mismos resultados, en el mejor de los casos no llegara a los 4 millones lo que supone una diferencia de más de un 60%, con respecto al inversor en fondos,  adicionalmente hay que tener en cuenta que a medida que aumenta el tipo marginal de cada individuo, la diferencia se acentúa y llega a ser en los casos expuestos de más de un 150%, que en euros serian casi 4 millones de diferencia.

 

 

Celso Otero, Gestor de Fondos de Renta 4 Gestora

@celsootero

 

05 marzo, 2014 | 08:30

En artículos anteriores he venido comentando que es imprescindible para que la bolsa siga su rally de 2013 que los beneficios acompañen ya que toda la subida de la bolsa del año pasado está basada en la expectativa de mejora del crecimiento de los resultados empresariales.

2013 acabó con un PER de la renta variable europea de casi 16x, que es el rango alto de valoración histórica de las bolsas (excluyendo burbujas valorativas). A los precios actuales la renta variable cotiza a 14x PER, según las expectativas de beneficios de este año, que es un punto intermedio que no arroja excesivo potencial, o dicho de otra manera, el margen de seguridad es más reducido que si compramos bolsa europea por debajo de 12x beneficios.

Insisto que los puntos más claros de compra se encuentran en torno a un 10% por debajo de las cotizaciones actuales, para tener mayor margen de seguridad y más recorrido a lo que creemos es un buen punto de valoración de las bolsas europeas.

Estos niveles serían aproximadamente: 2.800 de Euro Stoxx 50 y 9.000 puntos de Ibex. Como es imposible acertar justo con el momento de compra, y lo que es evidente es que no es posible obtener rentabilidades razonables del ahorro o la inversión sin contar con algo de renta variable, recomendaría ir comprando, poco a poco bolsa en momentos de correcciones y de incremento de la volatilidad.

2013 probablemente sea el peor en cuanto a los beneficios obtenidos por los bancos, sector que tiene excesiva ponderación en los índices de renta variable europeos, por lo que el suelo es más sencillo de adivinar, en ausencia de shocks inesperados (emergentes, riesgos geopolíticos, defaults, deflación, etc).

Sin embargo el último mes estamos asistiendo a revisiones a la baja del crecimiento esperado para 2014 que me preocupa. Si a comienzos de año el mercado esperaba que los beneficios esperados creciesen de media en torno al 13%, dos meses después, los analistas han revisado este crecimiento en más de 3 puntos porcentuales, dejándolo en +10%, que intrínsicamente significa que las bolsas están un 3% más caras que el 1 de enero de 2014 a precios constantes. Como dije al principio, en mi opinión, sin crecimiento de los beneficios no va a haber rentabilidad en 2014.

Grabémonos en negrita el 9.000 de Ibex y el 2.800 de Euro Stoxx, ya que son los niveles en los que tenemos más seguridad a nivel de valoración y más potencial de revalorización. A estos niveles, cotizarían a 13,5x y 11,8x beneficios respectivamente. Este año no va a ser tan tranquilo como 2013 porque el punto de partida es bastante más alto que a finales de 2012.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

imagen de Alejandro Varela

Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

imagen de Celso Otero

Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

imagen de Ignacio Victoriano

Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

imagen de Javier Galán

Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

© Prisa Digital S.L.- Gran Vía, 32 - Edificio Prisa - Madrid [España]