29 junio, 2016 | 08:30

En los últimos años, los índices (y por tanto los fondos indexados) están teniendo un comportamiento mucho peor que las economías de los países en los que invierten sus activos.

Como ejemplo más clarificador para los españoles, el Ibex 35 fue el peor índice en términos de comportamiento el año pasado mientras que su economía fue la que más creció del área euro. Los fondos de gestión pasiva están en los últimos puestos del ranking de bolsa española. Es curioso, estamos en récord de patrimonio de la gestión pasiva, y es cuando peor lo hace este tipo de estrategia frente a la competencia y la gestión activa.

En cualquier caso, el objetivo de este artículo no es criticar a la gestión pasiva que tiene cosas buenas y malas, como casi todo en esta vida. El objetivo es reflejar que el crecimiento del mundo, de un país o una región, no tiene por qué estar correlacionado con un índice, y de hecho, en la mayoría de los casos, no lo tienen, ya que el peso de las grandes compañías de telecomunicaciones, eléctricas, bancos, petroleras y aseguradoras en los índices, no es comparable al reducido peso que tienen sobre el PIB de los países donde operan, donde las Pymes tienen la mayoría del tejido empresarial de cualquier país, y la importancia del sector público tampoco está reflejado en los índices de renta variable

El año pasado los beneficios de las compañías europeas cayeron un -2%, mientras que el crecimiento de la zona euro creció un +1,5%. Este año, en el primer trimestre de 2016 se han revisado a la baja el crecimiento esperado de los beneficios de las empresas europeas en casi un -10%, mientras que el FMI y el Banco Mundial, han mantenido las expectativas de crecimiento del área euro entre el +1,5%-1,7%.

Por el apalancamiento operativo de las empresas, un crecimiento de la economía del 1,5% en 2015, debería haber reflejado un crecimiento del entorno del +5% en los beneficios de las empresas europeas, y sin embargo, las empresas europeas tuvieron una caída del beneficio del -2%.

El peso del sector financiero en el Stoxx 600 es 4 veces más grande en el índice que en la economía europea, por no hablar de índices más concentrados como el español o el italiano donde el peso del sector bancario en sus índices de referencia ¡¡es superior al 30%!!

Los bancos y aseguradoras, las empresas de salud, las tecnológicas y las compañías de consumo estable son los sectores que mayor peso tienen en el Stoxx 600, mientras que en la economía real el sector público, el inmobiliario, las empresas dedicadas a las ventas al por menor, las empresas relacionadas con el turismo, y el sector media son los que tienen el mayor peso en las cuentas nacionales de la Unión Europea (Según datos de Goldman Sach Global Investment Research y Unión Europea)

En conclusión, la composición sectorial y empresarial de los índices es tan relevante y en algunos casos, tan concentrada, que antes de invertir, debemos analizar qué los componen para no cometer errores difíciles de paliar. En mi caso, este análisis de la composición sectorial de los índices frente a la economía real me hace incrementar mi convicción en que el acercamiento a la obtención de retornos más altos y consistentes en el largo plazo es la inversión analizando las empresas y las áreas de sus negocios y sus áreas geográficas donde pueden tener oportunidades de crecimiento rentable en el largo plazo.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

22 junio, 2016 | 08:30

La represión financiera que vivimos actualmente para el inversor conservador con tipos de interés cercanos al 0% e incluso en terreno negativo tiene en los accionistas la contraposición. Es decir, para un accionista, los tipos de interés son una variable muy positiva para el medio y largo plazo.

La bajada de los tipos de interés beneficia muy positivamente los resultados de las empresas, al ver reducido los gastos financieros asociados a la deuda. Este efecto no es inmediato en el caso de las grandes corporaciones con emisiones de bonos en el mercado, ya que tienen que esperar que vayan venciendo los bonos emitidos para refinanciarse a tipos de interés más ventajosos que producirá un incremento de los beneficios que puede llegar a ser muy relevante si la empresa tiene un nivel de deuda elevado.

Las empresas europeas por encima del grado de inversión, que históricamente se han financiado a un tipo de interés medio por encima del 5% y que a finales de 2008 llegó a ser de más del 7%, hoy en día se pueden financiar a tipos cercanos al 1%. Parte del recorrido de bajadas de los costes asociados al pago  de la deuda se ha ido reduciendo desde el 7% de 2008 al 3% aproximadamente actual. Pero todavía queda recorrido de reducción de los pagos de intereses a medida que se vaya refinanciando la deuda que les vaya venciendo en los próximos meses/años.

Los sectores más favorecidos por esta nueva realidad de los tipos de interés son el sector de telecomunicaciones, eléctrico, inmobiliario, constructor y salud. Todos ellos, exceptuando el sector salud, con más deuda que la media del mercado. Los sectores más desfavorecidos son las empresas de materias primas que apenas han visto reducido sus costes financieros por culpa del desplome de los precios de las materias primas, el sector petrolero, turismo, automóviles y tecnología. En general a todas las compañías que tienen caja en tesorería en lugar de deuda, la bajada de los tipos de interés no les beneficia.

El sector bancario también se está viendo beneficiado en algunas variables de su negocio como: costes de refinanciación y los spreads de la deuda que emiten, pero evidentemente el mundo de tipos en 0% no le favorece, la mayor emisión de deuda de empresas en el mercado de capitales les favorece en el terreno de comisiones pero les sigue presionando a la baja el balance de préstamos concedidos. El efecto total sobre los resultados del sector bancario está más difuso y complicado de conocer.

Lo más positivo de este efecto es que las empresas están procurando emitir la deuda alargando los vencimientos para beneficiarse por más tiempo de unos tipos bajos, por lo que las compañías alargarán también más la mejora de sus beneficios.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

15 junio, 2016 | 08:30

Una vez más asistimos a caídas generalizadas de los índices de renta variable, en las que vemos retrocesos de doble dígito en los índices europeos en menos de dos semanas. Estos miedos se sustentan sobre varios acontecimientos, como son la votación sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea, la posible subida de tipos en Estados Unidos en el corto/medio plazo, las elecciones en España, la evolución de los países emergentes…

Es curioso, pero todos estos temas no eran desconocidos para el mercado antes de que se produjesen las caídas, ahora bien, parece que el mercado ha vuelto a poner el foco de atención en ellos y ha provocado caídas significativas de las bolsas.

En este entorno, un inversor se pregunta ¿es momento de comprar?  Desde nuestro punto de vista, todos estos temas son pasajeros cuando los miramos desde un punto global. ¿Vamos a necesitar menos medicamentos por la salida del Reino Unido de la Unión Europea? ¿El crecimiento de la población a nivel mundial va a ser menor según quien gane en las próximas elecciones en España? ¿Va a variar de manera significativa el crecimiento medio mundial en los próximos 10 años si Estados Unidos sube 0.25% los tipos de interés en septiembre en vez de subirlos en enero?

En todas estas preguntas, nuestra respuesta es la misma, no consideramos que todos estos miedos de corto plazo afecten de manera significativa al devenir de la economía global en la próxima década. Por tanto, lo único que suponen para un inversor de largo plazo es un mejor nivel de entrada.

Ahora bien, estos riesgos que comentamos no afectan de la misma manera a todas las compañías. Las preguntas que propusimos no afectaban de manera significativa a las compañías que tienen una exposición global, pero pueden verse afectadas significativamente las compañías cuyo destino no dependa de ellas mismas y se vean expuestas a todos estos riesgos. Si tenemos una compañía fuertemente endeudada, una subida de los tipos de interés le afectará significativamente. Una compañía que sus ventas dependan de un solo mercado, se vera afectada por la evolución de dicha economía.

Por todo esto, el enfoque de un inversor prudente, con la vista puesta en el largo plazo, se centrará en aquellas compañías de mayor calidad, con bajos endeudamientos, altos márgenes, altos retornos del capital invertido los cuales superen sus costes del capital, negocios en expansión y que se encuentren inmersos en las megatendencias del mercado.

En Renta 4 Acciones Globales, todo esto que comentamos es el enfoque a seguir, ya que es la forma que consideramos que tenemos que afrontar la inversión de cara al futuro. No nos podemos dejar llevar por los miedos del mercado, ni por la euforia de los mismos. Es habitual esos movimientos maniacodepresivos, pero un inversor racional debe mantener la vista puesta en el largo plazo y olvidarse de los ruidos del corto plazo.

 

Celso Otero, Gestor de fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón de Renta 4 Gestora

@celsootero

08 junio, 2016 | 08:30

En los últimos meses, varios temas están en el foco de atención de los inversores: el Brexit, las elecciones americanas, las elecciones españolas, la evolución de China, los precios de las materias primas y su impacto en economías emergentes, el continuo drama Griego…. Por estos temas ya hemos sufrido caídas importantes en los últimos 15 meses, que en el caso de la bolsa española ascienden a más del 25%.

Curiosamente los mercados suelen reaccionar más abruptamente por aquellos temas sobre los que el mercado no tiene puesto el foco de atención. Uno de estos temas, es la inflación. Esto puede comprobarse en las expectativas de inflación futuras en Estados Unidos que se encuentran en su nivel más bajo de las últimas décadas.

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Es evidente que este riesgo no nos preocupa a corto plazo, ya que la mayoría de economías han estado sometidas a presiones deflacionistas estos últimos años, años en los que hemos visto una fuerte caída de las materias primas, una fuerte importación de deflación de salarios, debido a la externalización de procesos a países emergentes. Poco a poco, vemos que a medida que se eliminan fronteras para algunos procesos, los costes salariales en determinados sectores se irán homogenizando a nivel global. Todo ello unido a los continuos avances tecnológicos, provocan una disminución en los costes de las compañías, que hace que la inflación no alcance las cotas deseadas por los bancos centrales en las economías desarrolladas. Estas se ven influenciadas por el efecto de globalización de procesos, que a su vez provoca una mayor homogenización salarial a nivel mundial. Ya hemos visto este proceso en China donde los costes salariales sufrieron un gran incremento al transformar su economía en la fábrica del mundo, y esto provocó deflación salarial en esos sectores en las economías desarrolladas.

Ahora bien, si nos centramos en los mercados desarrollados, vemos economías con elevados endeudamientos respecto a su PIB. Merece la pena rescatar de la memoria una realidad, que choca contra nuestra visión tradicional de las finanzas. Los gobiernos no están habituados a pagar sus deudas. La realidad nos muestra que esta solo aumenta a lo largo del tiempo, siendo la única baza de los estados el incremento del PIB nominal. Esto se puede hacer de tres formas, incrementando la producción, incrementando los precios o ambas cosas.

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Estas formas de actuación las podemos observar mirando la evolución del PIB nominal, con respecto al PIB real. En el gráfico podemos ver la evolución de ambos y vemos que la actuación de los bancos centrales tendrá su efecto respecto la diferencia que existe entre el PIB real y el PIB nominal, que realmente nos muestra la inflación. Si nos paramos a mirar la tendencia de ambos PIB, que es la línea punteada que aparece en el gráfico, vemos como esa diferencia cada vez es menos acusada.

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Este efecto es tremendamente curioso, ya que las políticas monetarias expansivas llevadas a cabo por los bancos centrales en los últimos años, deberían incrementar las presiones inflacionistas, pero vemos que todavía no están provocando el efecto deseado.

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Esto se puede justificar por varios motivos, como el que comentamos de la importación de deflación de otros países. Otra de las razones que justifica esa falta de inflación se encuentra en el continuo abaratamiento de automatización de procesos, por poner un ejemplo, en 2010 en una fábrica de automóviles en China, los robots que trabajaban en ellas, tardaban 5.3 años en amortizarse por la mano de obra que suplían. En 2016 esta cifra pasa a 1.5 años y no para de descender. Otro de los aspectos que influyen en la deflación es la ralentización del crecimiento de la población que provoca entre otras cosas que el número de consumidores crezca a una tasa menor a la que estábamos acostumbrados.

Ahora bien, todos estos miedos/causas son las que están frenando ese traslado a precios de la actuación de los bancos centrales, lo único que no sabemos es cuánto tiempo tardará en llegar la inflación, por mucho que nos lleguen los cantos de sirena sobre nuevas pautas económicas, que ya escuchamos en el pasado. Hay que tener en cuenta que una de las causas para que el sistema actual funcione es la inflación, y por mucho que puedan afectar otras variables, los bancos centrales tienen en su poder las herramientas para buscar crecimiento y con ello generar inflación.

Después de todo esto, ¿cómo podemos beneficiarnos, si sucedo lo que hemos planteado? Lo primero que nos podría venir a la cabeza es tomar posiciones en renta variable, ya que la inflación genera una elevación del nivel de precios, por lo que los productos de las empresas sufrirán subidas, que generan una subida de sus ventas totales y sus beneficios. Ahora bien, la mejor opción para beneficiarse de este efecto, sería buscar empresas con un gran apalancamiento operativo y un bajo apalancamiento financiero. Resumiendo burdamente, empresas que tengan muy poca deuda y que los gastos variables aumenten poco cuando se incrementan las ventas. Y en eso es exactamente en lo que centramos nuestra inversión en Renta 4 Acciones Globales, en esa búsqueda de compañías de alta calidad que nos puede ofrecer una estabilidad en el largo plazo.

 

Celso Otero, Gestor de fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón de Renta 4 Gestora

@celsootero

01 junio, 2016 | 08:30

Las bolsas se siguen moviendo de manera muy volátil desde 2015 y no esperamos que se reduzca en los próximos meses. Este hecho que se produce por el incremento del riesgo percibido por los inversores en cuanto a las expectativas de crecimiento mundial, también genera oportunidades para incrementar la exposición a bolsa en zonas donde las empresas están más baratas, el margen de seguridad es más elevado y el potencial de ganancia es mayor.

Analizando los beneficios esperados por el mercado este año y comparándolos con los beneficios que se generaron en 2007, se concluye que el ciclo de crecimiento de los beneficios no ha podido llegar a su fin, al menos en Europa. Los beneficios actuales de las empresas que componen el Euro Stoxx 50 y el Ibex 35 están un 35% y 50% respectivamente por debajo de los máximos de 2007.

En anteriores correcciones de los mercados, los índices han encontrado suelo entre 12x-10x PER. Con las actuales previsiones de beneficio en ambos índices, las cuales han sido revisadas hasta que prácticamente no se espera crecimiento de los beneficios para este 2016 lastrado por los sectores más relacionados con las materias primas.

En la siguiente tabla muestro las valoraciones de los dos índices de bolsa que más interés tiene: Ibex 35 y Euro Stoxx 50.

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Recomiendo analizar esta tabla en momentos de nerviosismo y caídas, ya que en mi opinión, si vuelven los nervios y las correcciones en algún momento del año y vuelven a dejar estos dos índices en 8.000 o 2.700, en mi opinión, los inversores y ahorradores tienen que olvidarse de los titulares y expresiones de los medios de comunicación y comprar fondos de renta variable como Renta 4 Bolsa FI y Renta 4 Valor Europa FI, fondos que invierten en renta variable española y europea, ya que el PER de 12x, la rentabilidad por dividendo cerca del 5% y 1,1x Precio/Valor Contable es un nivel atractivo para empezar a incrementar la exposición a bolsa europea y que, como he comentado antes, han sido zonas de valoración donde las bolsas han encontrado suelo en otros momentos de incertidumbre y caídas.

Si tenemos “la suerte” que las “rebajas” de los mercados nos dejan los índices en 7.000 de Ibex y 2.400 de Euro Stoxx, en ese caso, las valoraciones de: PER de 10x, la rentabilidad por dividendo cerca del 6% y 1x Precio/Valor Contable, serían sin lugar a dudas zonas para ser mucho más tolerante al riesgo y para comprar bolsa europea y española, ya que el margen de seguridad es mucho mayor y el potencial hasta llegar a los ratios históricos de valoración con una expectativa de beneficio todavía un 35% y un 50% por debajo de los niveles de beneficios que se generaron en 2007 (es decir, no estamos ni mucho menos en máximos de beneficios), sería del +50% (pasar de 10x PER a 15x PER).

Así que, ya sabéis mi opinión, si las bolsas bajan hasta los niveles reflejados en el artículo, lejos de entrar en pánico, creo que hay que comprar.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

25 mayo, 2016 | 08:30

Hace unos meses en una reunión de estrategia del equipo de gestión, planteábamos la trampa en la que se habían sumergido los bancos centrales después de los agresivos programas de Quantitative Easing para revitalizar el crecimiento económico, el empleo y la inflación.

Es ya una opinión de consenso que los bancos centrales no saben cómo salir de la espiral de inyección de liquidez, ya que ni se ha incrementado la inflación, ni el crecimiento está por encima de su potencial. Si no hay crecimiento, es casi imposible que repunte la inflación, y es muy difícil que se reduzcan los niveles de endeudamiento de los estados.

En esa reunión de estrategia, planteé que no había que infravalorar el poder de los bancos centrales, los cuales tienen dinero infinito para evitar un colapso de cualquier país, aunque fuese a costa de depreciar su moneda y cree desequilibrios relevantes en la economía local y en la del resto del mundo.

Japón nos lleva más de una década en la gestión de la recesión crónica y la deflación. El Banco Central de Japón tiene más del 70% de la deuda soberana de Japón y se embarcó hace ya algunos años en una política monetaria hiper expansiva en la que no dudaron incluso en comprar renta variable.

Sin embargo, Japón no ha conseguido los objetivos de incremento de la actividad económica, incremento del consumo y repunte de la inflación que se plantearon, más bien, están en el mismo punto en el que estaban hace 5 años, con los mismos problemas y una moneda más depreciada que incluso se está apreciando en los últimos meses, dando a entender que el mercado ya no cree en el QE de la economía japonesa.

El caso de Europa es similar, con un BCE incrementando semestralmente las medidas monetarias a adoptar. Pero, como he comentado antes, la capacidad para imprimir billetes de los bancos centrales es infinita y creo que estamos a pocos meses de que se utilice la última bala de los bancos centrales: cancelar la deuda de los estados que tienen en sus balances.

La mayoría de los países desarrollados tienen un nivel de deuda insostenible que les frena a la hora de poder utilizar una política fiscal expansiva. La política monetaria ha llegado hasta casi el final de su andadura expansiva, pero la política fiscal expansiva sigue sin poder utilizarse porque los excesos del pasado de los gobiernos han dejado las cuentas públicas al borde del colapso e impago en muchos casos.

Si los bancos centrales siguen comprando la deuda de sus estados y la cancelan, conseguirán reducir el ratio de Deuda sobre PIB que llega, como en Japón, a estar por encima del 200%. Japón no está como Grecia porque tiene moneda propia, pero muchos países desarrollados tienen niveles de endeudamiento por encima del 100% que es, a todas luces, excesivo y que genera un riesgo para su propia economía. 

Para rebajar el ratio de deuda sobre PIB, solo se pueden hacer dos cosas: incrementar el PIB, que a día de hoy no han sido capaces de hacerlo de manera significativa las políticas monetarias, o reducir la deuda. La deuda solo puede reducirse recortando el gasto público o impagando parcialmente la deuda.

Reducir el nivel de endeudamiento de los estados se antoja la última bala para que las políticas fiscales sean más laxas, se puedan reducir impuestos e incrementar las inversiones de los estados o el gasto público.

¿Repercusiones? En principio... ni idea. La teoría económica nos dice que se devaluaría la moneda o monedas que se embarcaran en este tipo de medida, habría un riesgo muy significativo de que la deflación actual se convirtiera en hiper inflación... de hecho, imprimir billetes sin freno es lo que han estado haciendo países como Argentina, Venezuela... sin un resultado satisfactorio en cuanto al bienestar de su población. Pero, sea cual sea el efecto final, es la última bala de los bancos centrales.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

18 mayo, 2016 | 08:30

La corrección de las bolsas desde principios de diciembre de 2015, han venido acompañadas de fuertes revisiones del crecimiento esperado de los beneficios empresariales.

Desde enero, las revisiones a la baja de los beneficios empresariales europeos han sido recortados en más de un 5% para el Euro Stoxx y el S&P 500, y 10% para el Ibex 35. Este hecho ha encarecido las valoraciones de la renta variable casi al mismo ritmo que se ha abaratado los principales índices de bolsa con sus caídas.

El mercado espera que los beneficios empresariales crezcan en 2016: solo un 2% en el S&P 500, solo un 3% en el Euro Stoxx y casi un 8% en el caso del Ibex 35. Contrasta mucho con las expectativas de crecimiento de doble dígito en Europa hace tan solo 3 meses, pero los riesgos de la macroeconomía se han elevado sustancialmente y el mercado lo ha puesto en precio muy rápidamente.

Que el mercado haya bajado sus expectativas de crecimiento tiene implicaciones negativas y positivas. Que el mercado nos espere que los beneficios vayan a crecer este año, es evidente que no es buena señal, pero también significa que las empresas tendrán mayor capacidad para batir las bajas expectativas de los analistas.

En mi opinión, para que las bolsas corrijan mucho más, se deben dar las circunstancias para que los beneficios sean revisados más a la baja aún. En Europa no lo veo fácil atendiendo a que los beneficios ni en términos nominales, ni de beneficio por acción, ni en márgenes están cercanos a los máximos alcanzados en 2007. En EEUU sí que existe mayor riesgo, desde mi punto de vista, en tanto en cuanto, los beneficios y los índices están más de un 30% por encima de los alcanzados en 2007.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

11 mayo, 2016 | 08:30

Cuando examinamos las vidas de las personas que albergan grandes éxitos científicos, como Albert Einstein o Michael Faraday, inicialmente consideramos las altas dotes intelectuales que debían tener para ver lo que los demás no alcanzaron a ver. Pero si ahondamos en sus vidas, nos damos cuenta que la clave de su éxito no radica en dotes extraordinarios, radica en un esfuerzo y constancia sin parangón.

En el caso de la inversión el ejemplo no es muy distinto, si examinamos la vida de Warren Buffet, vemos como la constancia y la paciencia son la clave de su éxito. Poder estar seguro del éxito de una compañía y acompañarla en el largo plazo es lo que le ha diferenciado del resto de inversores que buscaban el éxito del corto plazo.

Cuando nosotros entramos en un fondo de inversión, nuestra filosofía debería ser la misma, no en vano en los folletos de los fondos aparece el horizonte temporal recomendado para la inversión, aunque parece que este dato el inversor lo pasa por alto, se considera más listo del mercado y capaz de predecir el ruido del corto plazo.

Por poner un ejemplo, si tomamos la media de retorno del S&P 500 desde 1927 hasta nuestros días vemos que la rentabilidad media, sin dividendos, asciende al 7.43%. Ahora bien, si un inversor no estuviera invertido el día de mayor subida del año, dejaría de ganar un 3.93%, es decir el 52.8% de la rentabilidad del año. Si por el contrario decidiese estar fuera dos días consecutivos, podría llegar a dejar de ganar un 5.19%, es decir el 69.74% de la rentabilidad media anual. Y si esa cifra fuera tres días consecutivos, llegaría a dejar de ganar un 5.96%, que es el 80.11% de la rentabilidad media del índice.

Cabe la pena recordar que los tiempos medios de traspaso de fondos, es decir el tiempo que se está fuera de mercado, son de 1 a 3 días.

Uno considera, como dicen en mi tierra, malo será que justo tenga la mayor subida del año cuando estoy cambiando de fondo. Para que veamos que esto no es un tema banal, en el siguiente cuadro, mostramos la probabilidad de que el cliente se pierda la mayor subida del año, en función de los cambios que se realicen por año y lo que tarde el traspaso de  sus fondos.

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Por tanto si tomamos posiciones en un fondo como el Renta 4 Acciones Globales, que tiene una visión de comprar compañías para acompañarlas en el largo plazo y verse beneficiado del interés compuesto, ¿qué sentido tiene estar entrando y saliendo del fondo? Con dichos movimientos seguramente perdamos las bondades del fondo.

 

 

Celso Otero, Gestor de fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón de Renta 4 Gestora

@celsootero

04 mayo, 2016 | 08:30

Renta 4 Bolsa FI es el fondo de renta variable más antiguo de la casa y goza de un comportamiento histórico magnifico. Yo me hice responsable de la gestión del fondo a finales de 2006, y desde entonces el fondo ha seguido su buena trayectoria.

En 2015, Renta 4 Bolsa FI consiguió su mejor resultado comparativo de la historia batiendo al Ibex 35 en más de un 16% y siendo uno de los mejores fondos de renta variable española del año, pero es que la diferencia es ya de más de un 50% en los últimos 10 años.

No quiero parecer pedante con este artículo, ya que el mercado no respeta el comportamiento histórico, y seguro que en los próximos años habrá años que la filosofía de inversión del fondo no lo haga tan bien, pero estoy convencido de que gestionar basándose en el análisis fundamental de las empresas que tenemos en cartera, es una de las maneras de batir consistentemente al mercado en el largo plazo asumiendo menos riesgo.

El objetivo del artículo es simplemente tratar de explicar cómo se consigue un comportamiento relativo tan positivo. Desde mi punto de vista, la única manera es la de invertir en empresas por análisis fundamental, sin tener que estar invertido en aquellas empresas que componen el Ibex 35 (principal índice de referencia para los fondos de renta variable española), y analizar más la generación de caja (cash-flows) que el beneficio neto reportado de las empresas de las que se quiere ser accionista.

Una de las claves ha sido tener muy poca inversión en sectores como el bancario, el eléctrico o el constructor español. Ciertamente, estar alejado de estos 3 sectores ha dado bastantes alegrías a los partícipes del fondo y a mí. Los tres sectores tienen dos elementos en común: elevado apalancamiento y caída de los beneficios. La mayoría de las historias empresariales se rompen por la parte del excesivo endeudamiento, por lo que cuando se invierte en una empresa con elevado endeudamiento (que el fondo también tiene), se debe ser muy selectivo. Invertir en empresas que sean capaces de hacer crecer su beneficio es un elemento básico de inversión, ya que más del 80% de la valoración de una empresa viene determinado por la generación de beneficio futuro.

Bancos, eléctricas y constructoras han tenido un peso en el Ibex 35 de casi el 70%, hoy es de algo menos del 60%, lo cual significa que Renta 4 Bolsa FI tiene una composición de la cartera muy diferenciada al Ibex 35. El porcentaje de patrimonio que no está invertido en estos sectores, lo invertimos en empresas donde nos encontramos más cómodos después de analizarlas y reunirnos con los equipos directivos.

Aunque el fondo tiene muchas compañías pertenecientes al Ibex 35 (Abertis, Inditex, Grifols, Ferrovial, Repsol, Telefónica, Gas Natural, Amadeus, Merlin Properties o Indra), también tienen un peso relevante ideas de fuera del índice como: Euskatel, Ence, Vidrala, CAF, Meliá Hotels, Fluidra, Europac, Logista, Applus o Aperam que han tenido mejor comportamiento que el Ibex 35.

Al final, el gestor debe ser fiel a la filosofía de gestión del fondo, Quality Compounders & Value Investing, son las acepciones anglosajonas de la filosofía de inversión que adoptamos ya hace unos años con muy buenos resultados hasta el momento. La filosofía valor es el motor de la inversión de cualquier gestor que se rija por criterios fundamentales o de valoración, pero las empresas que consideramos quality compounders, nos aportan mayor estabilidad y consistencia en el comportamiento, especialmente en los momentos de mayor incertidumbre como el actual, y sobre todo, mayor capacidad de generación de beneficio fácil de predecir.

Las bolsas española obtiene rentabilidades anualizadas en el largo plazo del entorno del 10%, pero con años en los que se revaloriza un 20%-30% y años en los que cae ese mismo 20%-30%. Amortiguar los ciclos de retornos negativos es una de las claves para batir al mercado en el largo plazo. Caer la mitad o dos terceras partes de lo que caiga la bolsa en los peores momentos, garantiza que cuando las bolsas retomen la tendencia alcista habitual, el punto de revalorización está más arriba que la mayor parte de fondos de la competencia e índices. Si caes un 50%, para recuperar no basta con subir un 50%, sino que tienes que subir un 100%. Con la parte del 50%-60% de inversión en compañías que son acumuladores de beneficios a través de su calidad (quality compounders), conseguimos este efecto tan importante en la inversión.

La parte de mayor revalorización y mayor potencial para el fondo, lo conseguimos con la inversión del 40%-50% de la cartera del fondo, a través de la filosofía valor, más enfocada en encontrar oportunidades de inversión en empresas muy infravaloradas por el mercado, aunque tengan menor estabilidad, recurrencia, visibilidad y seguridad de sus beneficios, el potencial de revalorización es lo suficientemente atractivo como para permanecer invertido, ser paciente y soportar la probable mayor volatilidad de sus acciones.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

27 abril, 2016 | 08:30

Siempre digo que la filosofía de los fondos que gestiono no va a cambiar por que factores exógenos varíen. La filosofía de Renta 4 Valor Europa FI y Renta 4 Bolsa FI está, y seguirá estando basada en permanecer invertido en empresas de calidad que consideramos agregadores y multiplicadores de beneficios a través de su mayor calidad por estar inmersos en tendencias estructurales de crecimiento con bajo riesgo de ejecución, y en compañías en donde el valor que le damos a sus activos y sus futuros beneficios esperados son mucho mayores a los que le da el mercado.

Quality Compounders & Value Investing, son las acepciones anglosajonas de la filosofía de inversión que adoptamos ya hace unos años con muy buenos resultados hasta el momento.

Los fondos están entre los mejores de sus categorías a 3 años, 1 año y en 2016, lo cual significa que en los últimos años la filosofía ha dado sus frutos en términos de rentabilidad y comparativa a la competencia, pero ineludiblemente, también significa que habrá otros momentos del ciclo, en el que el tipo de empresas en las que permanecemos invertidos lo hagan peor que otros sectores o empresas que no cumplen nuestros criterios. Los fondos son de gestión activa y son flexibles a la hora de entrar o salir de una empresa o sector, pero siempre permanecerán fieles a su filosofía.

La filosofía valor es el motor de la inversión de cualquier gestor que se rija por criterios fundamentales o de valoración, pero las empresas que consideramos quality compounders, nos aportan mayor estabilidad y consistencia en el comportamiento, especialmente en los momentos de mayor incertidumbre como el actual.

Las bolsas obtienen rentabilidades anualizadas en el largo plazo del entorno del 10%, pero con años en los que se revaloriza un 20% o 30% y años en los que cae ese mismo 20%-30%. Esquivar los ciclos de retornos negativos es imposible para un fondo que siempre está invertido en renta variable, pero amortiguarlo notablemente sí que posible. Caer la mitad o dos terceras partes de lo que caiga la bolsa en los peores momentos, garantiza que cuando las bolsas retomen la tendencia alcista habitual, el punto de revalorización está más arriba que la mayor parte de fondos de la competencia e índices. Si caes un 50%, para recuperar no basta con subir un 50%, sino que tienes que subir un 100%. Con la parte del 50%-60% de inversión en compañías que son acumuladores de beneficios a través de su calidad (quality compounders), conseguimos este efecto tan importante en la inversión.

La parte de mayor revalorización y mayor potencial para el fondo, lo conseguimos con la inversión del 40%-50% de la cartera del fondo, a través de la filosofía valor, más enfocada en encontrar oportunidades de inversión en empresas muy infravaloradas por el mercado, aunque carezcan de la suficiente estabilidad, recurrencia, visibilidad y seguridad de sus beneficios, el potencial es lo suficientemente atractivo como para permanecer invertido, ser paciente y soportar la probable mayor volatilidad de sus acciones hasta que se confirme la expectativa de generación de valor de la inversión.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

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