28 septiembre, 2016 | 08:30

Todos los inversores estamos de acuerdo en que los bancos centrales han sido los auténticos causantes del fuerte rebote de los mercados tanto de renta fija como de renta variable en los últimos años. La realidad es que no tendríamos la represión financiera actual con tipos de interés tan cerca del 0% en la mayoría de los activos conservadores si no hubiésemos tenido a los bancos centrales bajando tipos hasta el 0% e incrementando las políticas monetarias incluso más, expandiendo sus balances para inyectar más liquidez al sistema. 

Si los bancos centrales no estuviesen, no sabremos nunca qué hubiese pasado. ¿Bancos quebrados, empresas sin liquidez, estados sin acceso a la financiación de sus déficits, recortes de costes, recortes del gasto público, deflación...? Nunca lo sabremos, pero la economía siempre busca el equilibrio cuando no hay intervención, el libre mercado es así. Con la intervención de los bancos centrales, ese equilibrio no se acaba de encontrar y por eso suceden las barbaridades económicas a las que estamos asistiendo todos los días con empresas y Estados que se les paga por emitir deuda. Un absurdo, una burbuja, que tarde o temprano explotará y se normalizará.

Pero, una vez llegados a este punto, ¿a qué posibilidades nos enfrentamos en los próximos años en términos de rentabilidad? El objetivo último de los bancos centrales con la política monetaria que están proponiendo es la de generar inflación y crecimiento, mientras se gana tiempo para que los Estados sean capaces de equilibrar sus presupuestos. A día de hoy, a excepción de EEUU, que sí que ha conseguido que se cree empleo, se genere crecimiento y evitar la deflación, el resto de regiones desarrolladas apenas han conseguido salir de esa espiral deflacionista y de-crecimiento.

La bolsa estadounidense se encuentra no solo en precios, sino también en términos de valoración, cerca de los máximos de los últimos 15 años, lo cual no invita a ser muy optimista con el retorno esperado por la renta variable de esta región para los próximos años. Sin embargo, existen caminos que nos llevarían a apreciaciones de las bolsas incluso con este escenario de valoraciones tan exigente.

Por ejemplo, si se retoma el crecimiento económico global, con baja inflación y ausencia, por tanto, de subidas pronunciadas de los tipos de interés. Lo que los anglosajones llaman Goldilocks. Si estamos en este escenario, veremos niveles superiores en no muy largo espacio de tiempo.

Otro escenario posible, y mucho más negativo para los mercados tanto de renta fija como de renta variable, sería que empecemos a ver repuntes notables de la inflación por encima del 3%-4% por la transmisión de la enorme masa monetaria existente hoy en día a la economía real, que provoque una subida rápida de los tipos de interés para contener el repunte inflacionista que vuelvan a dejar a la economía endeble y expuesta a otra recesión, quizás de mayor calado que las sufridas en las últimas décadas. Tampoco creo que sea probable este escenario, pero desde luego la probabilidad es superior al 10%-15%, que no es baladí.

Pero quizás, el escenario más probable es que en los próximos años estemos con crecimientos moderados, pero crecimientos al fin y al cabo, con inflación moderada que procuren unos tipos relativamente bajos en términos históricos, y que en el caso de repuntes de inflación, los tipos más elevados a los que vendrían unida esa inflación, evitarán que los mercados (tanto de renta fija como de renta variable) se aprecien mucho más allá de donde estamos.

La clave, por tanto, en mi trabajo (gestionar fondos de renta variable europea) y en mi opinión, volverá a estar en encontrar aquellos sectores y empresas que sean capaces de incrementar el beneficio y generar caja para sus accionistas incluso en estos escenarios macroeconómicos tan poco atractivos. Años atrás, ganar dinero con la renta variable era más fácil (se ganaba dinero invirtiendo hasta en los bancos y las eléctricas...). Hoy hay que analizar y estudiar mucho más porque la situación macro a nivel global es muchísimo más compleja que hace años.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

@JGalanR4

21 septiembre, 2016 | 08:30

En España seguimos sin Gobierno y no parece que se vaya a aclarar la incertidumbre institucional hasta finales de año como muy pronto.

Para los próximos meses seguiremos muy pendientes de las medidas monetarias de los bancos centrales, auténticos causantes de la caída de volatilidad de los mercados financieros en los últimos años. El 21 de septiembre la FED actualizará sus previsiones de crecimiento y la necesidad o no de subir los tipos de interés que se antoja una fecha clave para el devenir de los mercados en el corto plazo.

Durante 2016 estamos asistiendo a una mejora notable de muchos países emergentes cuyas variables macroeconómicas han sufrido un deterioro en los últimos 3 años debido a la fortaleza del dólar y al deterioro de los precios de las materias primas. Las empresas españolas pertenecientes al Ibex 35 son las que mayor exposición tienen a los mercados emergentes, a través, fundamentalmente, de la región latinoamericana. Casi el 40% de las ventas de las empresas que componen el Ibex 35 vienen explicadas por la exposición a mercados emergentes. La mejora de los PMIs en estas regiones de los últimos meses, apoyada por la subida de las materias primas, deberían tener un impacto positivo en el comportamiento de las empresas españolas en los próximos meses. 

Para los próximos meses seguimos siendo constructivos con la renta variable española. Las valoraciones no parecen especialmente baratas si tenemos en cuenta el beneficio esperado para 2016 (15x PER’16e), pero este beneficio no normaliza los beneficios de empresas y sectores muy castigados por la situación actual de los mercados. Los bancos, aseguradoras, materias primas, petroleras y construcción, siguen mostrando en sus cuentas de resultados variables muy deprimidas y situaciones poco extrapolables en el largo plazo. Si el Ibex 35 volviese a generar el mismo beneficio que se generó en 2007 o 2010, el PER del Ibex 35 a 8.700 puntos sería inferior a 7x y el potencial de la bolsa española sería superior al 100%. Desde luego, no es razonable esperar que los beneficios empresariales vayan a estar tan deprimidos eternamente, por lo que la rentabilidad esperada para el Renta 4 Bolsa FI en los próximos años es, en mi opinión, muy atractiva para inversores pacientes.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

@JGalanR4

14 septiembre, 2016 | 08:30

En Renta 4 Gestora realizamos una gestión activa. Nuestras carteras no tienen la misma composición que los índices bursátiles. Invertimos en compañías de calidad, con buenas perspectivas de crecimiento y a buen precio. Es por ello que dedicamos buena parte de nuestro tiempo al estudio de empresas, a la comprensión de su negocio, del sector en el que operan, de su posición competitiva, y al cálculo de su valor intrínseco.

El contacto con las compañías supone una parte fundamental dentro de nuestro proceso de inversión. En la primera mitad de 2016, el equipo de gestión de Renta 4 Gestora ha mantenido 160 reuniones / conferencias con empresas, competidores o expertos sectoriales. El resultado de ello es un mayor conocimiento de empresas que ya conocíamos y teníamos en cartera, nuevas inversiones, y compañías que seguimos analizando, que formarán parte o no de nuestras carteras.

En las reuniones intentamos conocer los negocios con mayor profundidad, el posicionamiento competitivo, conocer a los gestores de las compañías. Además de realizar cuestiones de tipo técnico/financiero, que nos ayuden a elaborar nuestra valoración intrínseca de la compañía, abordamos puntos algo más cualitativos: ¿la compañía está bien gestionada? ¿Cuál es la cultura de la compañía? ¿Es innovadora? ¿Cuáles son los principales riesgos para la compañía/sector? ¿Qué quita el sueño al equipo directivo?

En algunos casos hemos visitado sus fábricas, conversado con sus directores de producción, sus trabajadores, intentando entender el proceso productivo, las ventajas competitivas frente a otras compañías del sector, si son sostenibles en el tiempo, los posibles puntos de mejora, las barreras de entrada de la industria o compañía, la relación con clientes y con proveedores. Aspectos que una pantalla, un gráfico o una simple cuenta de resultados difícilmente te pueden proporcionar.

Entendemos que una gestión activa consiste en esto. Profundizar en las compañías, estudiarlas, comprender su modelo de negocio, su capacidad de crear valor en el tiempo… así como sus riesgos, y tener paciencia para aprovechar las posibles oportunidades que surjan como consecuencia de las anomalías en valoración, y así poder invertir en ellas con un amplio margen de seguridad. Son factores determinantes para las rentabilidades de los fondos que gestionamos.

A modo de ejemplo, en el primer semestre de 2016, Renta 4 Valor Europa FI obtiene una rentabilidad de -1,1%, más de 11 puntos mejor que la rentabilidad ofrecida por su índice de referencia, el EuroStoxx 50, que corrige un -12,3% en el mismo periodo. A 3 años la rentabilidad del fondo es del +30,3% (+9,2% anualizado), frente al +10,1% del Euro Stoxx 50 o (+3,2% anualizado). La filosofía funciona y los resultados suele dar la razón a aquellos fondos de inversión que emplean tiempo y recursos en el análisis y conocimiento de las empresas en las que se invierte.

 

David Cabeza, Gestor de fondos de Renta 4 Gestora

@DavidCabezaR4

07 septiembre, 2016 | 08:30

Los fondos de inversión que gestiono (Renta 4 Bolsa FI, Renta 4 Valor Europa FI y Renta 4 Cartera Selección Dividendo FI), tienen un elemento en común: una parte importante del patrimonio se invierte en empresas de alta calidad, con ventajas competitivas, inmersas en mega tendencias estructurales, con crecimiento de los beneficios y elevada recurrencia y visibilidad de los ingresos futuros. Es lo que llamamos Quality Compounders.

En la actualidad compañías como Dufry, Novartis, Continental, Airbus, Unilever, Wolters Kluwer, Ahold, Essilor, Givaudan, Brenntag, Reckitt Benckiser, Bureau Veritas, Intertek, adidas o Kerry Group, tienen un peso relevante en los fondos europeos que gestiono. 

En el caso del fondo español, Renta 4 Bolsa FI, es difícil reducir posiciones en empresas de mayor calidad del mercado continuo como Inditex, Amadeus, Grifols, Viscofán, CIE Automotive, Vidrala o Abertis 

Todas estas compañías son por unos u otros motivos, empresas que han mantenido una tendencia de crecimiento de sus beneficios muy estable en los últimos 10 años y que aunque algunas de ellas no están tan baratas como me gustaría, debo reconocer que su calidad, su capacidad de hacer crecer su beneficio año tras año, sus retornos sobre el capital invertido o sus ventajas competitivas me hacen mantener las posiciones en los fondos que gestiono.

En los siguientes gráficos muestro la cotización de algunas de las empresas mencionadas junto con la tendencia de sus beneficios en los últimos 10 años. 

160623_cotizaciones1

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Aunque la inversión en empresas siguiendo una filosofía valor también tienen cabida en la filosofía de inversión de los fondos de inversión que gestiono, tener al menos la mitad de las compañías en empresas que consideramos agregadores de beneficios y de calidad ("quality compounders") y acompañar la historia de éxito de un negocio o empresa, nos parece también una estrategia que añade valor a los partícipes del fondo en el largo plazo, los gráficos de beneficios y cotización que muestro confirman esta tesis, la cotización sigue siempre el comportamiento de los beneficios.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

27 julio, 2016 | 08:30

El momento del mercado es complicado, con numerosos riesgos: Brexit, elecciones en España, elecciones en EEUU, situación de China, situación de países dependientes de las materias primas, subidas de tipos de interés en EEUU, situación anómala de los tipos de interés en Europa y Japón, baja inflación, reducido crecimiento y excesivo endeudamiento de los estados.

Sin embargo, hay que ser constructivo con la renta variable. Los beneficios y la generación de caja de las compañías siguen apoyando que la renta variable sea un activo ganador en el medio plazo a medida que los inversores sepan asimilar mejor la volatilidad que conlleva el activo. La burbuja o sobre valoración de la renta fija, seguirá expulsando a inversores y capital de los activos de renta fija e irán buscando a la renta variable como activo para obtener retornos razonables en el largo plazo y estar cubierto de un más que probable repunte de la inflación en algún momento de los próximos años.

Actualmente estamos sumergidos en un rango lateral en el que los 2.700 puntos de Euro Stoxx 50, los 8.000 puntos de Ibex o los 1.800 puntos de S&P 500, sirven de soporte de los mercados de renta variable al estar las valoraciones de las bolsas a esos niveles baratas en términos históricos. La parte alta del rango lateral está definida por los máximos históricos del S&P 500 en los 2.100 puntos, los 3.200 de Euro Stoxx 50 o 9.500 del Ibex 35.

Digamos que llevamos todo el año en un rango amplio que produce cierto confort a los inversores. Evidentemente, en algún momento de los próximos meses veremos una ruptura del rango, bien sea para arriba o para abajo. 

El sentido común debe hacernos comprar renta variable en el rango bajo de cotización de los últimos meses e incrementar si las bolsas cotizasen incluso por debajo de esos niveles, ya que las valoraciones de las bolsas por debajo del rango bajo que he comentado, justifican, soportan y animan a los inversores a ser más tolerantes al riesgo cuando las bolsas están más baratas. 

EEUU está cerca de máximos históricos lo que provoca mucha prudencia en la inversión no solo en EEUU, si no en cualquier otra área geográfica (si EEUU no sube más porque está en máximos, el resto de regiones, tampoco podrá subir).

Mi opinión es que a día de hoy no se puede estar sin invertir una parte de nuestro patrimonio en renta variable. Entiendo que se sea prudente en momentos de enorme incertidumbre como el actual, pero la realidad es que las valoraciones, especialmente en Europa, no invitan a no tener nada de exposición a la bolsa europea, más si cabe si analizamos las alternativas de inversión a la bolsa: renta fija de la máxima calidad crediticia ofreciendo rentabilidades negativas a más de 10 años, renta fija de buena calidad crediticia ofreciendo rentabilidades cercanas al 1% en peridos de duración superiores a los 5 años y mercado monetario ofreciendo también tires negativas. 

El inversor debe saber que las valoraciones de la renta variable europea son atractivas porque entre otras cosas, existe elevada incertidumbre, si no la hubiese, tendríamos que comprar la renta variable más cara, sin lugar a dudas. 

Por último, para ahuyentar los miedos de un colapso de los mercados, no hay colapso o crash bursátil si no hay recesión, y ésta a día de hoy es difícil de prever con los datos que tenemos sobre la salud del crecimiento económico global. ¿Riesgos? Siempre los ha habido, siempre los hay y siempre los habrá.

13 julio, 2016 | 08:30

Desde el estallido de burbuja de crédito en EEUU y Europa, la diferencia de comportamiento de los índices de renta variable de ambas regiones ha sido muy dispar. Mientras que el índice Standard & Poor's se ha revalorizado más de un 30% desde los máximos de 2007 y más de un 200% desde los mínimos de marzo de 2009, Europa pierde más de un 20% desde los máximos si tomamos el Stoxx 600 y más de un 30% si tomamos como índice de referencia el Euro Stoxx 50 y recupera un 100% desde los mínimos de marzo de 2009.

160623_beneficios

Si mirásemos solo el comportamiento relativo, deberíamos concluir que las bolsas estadounidenses están mucho más caras que las europeas, sin embargo, las bolsas no son números que suben y bajan como una casa de apuestas, los índices de renta variable se mueven en el largo plazo siguiendo el comportamiento que tienen los beneficios de las empresas que componen los índices, y éstos arrojan un comportamiento igual de dispar y favorable a las empresas estadounidenses. 

Las compañías que componen el S&P 500 han logrado incrementar el beneficio en más de un 10% de los máximos de beneficios que lograron en 2007, mientras que las compañías europeas están más de un 40% por debajo de los beneficios conseguidos antes de la gran recesión de 2008. 

Los inversores siempre hemos estado convencidos que el mayor peso en los índices europeos de sectores como los financieros, los energéticos y las materias primas, son los causantes del diferencial de comportamiento de los beneficios y por tanto de las bolsas. 

Sin embargo, no es del todo cierto. Si bien es cierto que EEUU tiene un peso en el sector tecnológico mucho mayor que el de Europa y que Europa tiene más pesos en sectores muy penalizados por la crisis y la situación macroeconómica mundial, la mayor distorsión se produce porque las empresas que operan en los mismos sectores y que son comparables, obtienen unos márgenes y una rentabilidad del capital invertido, menor en el caso de las compañías europeas. 

Hay cientos de ejemplos de compañías de uno y otro lado del Atlántico que operando en el mismo sector y compartiendo en muchos casos hasta los clientes, sufren diferencias difíciles de explicar. 

Por ejemplo: Boeing tiene un margen sobre el beneficio del 5,5%, mientras que Airbus solo consigue el 4,4%. Nike logra convertir en beneficio neto casi un 11% de las ventas que genera, mientras que Adidas apenas convierte el 4%; General Electric tiene un margen neto del 13% y Siemens no llega al 10%; Procter & Gamble obtiene un 14% de margen neto sobre las ventas, mientras que Unilever no llega al 11%; Exxon consigue un margen neto del 6,8% y Shell no consigue ni el 1% cuando el precio del petróleo les ha caído a ambas empresas por igual; UPS logra un 8,4% de rentabilidad neta y Deutsche Post-DHL no llega al 3%; o Verizon obtiene casi un 14% de margen neto, mientras que Deutsche Telekom no llega al 5%. 

Así podríamos enumerar cientos de casos que ponen de manifiesto, que los equipos directivos europeos no consiguen igualar la rentabilidad de sus homólogos estadounidenses en negocios muy similares. 

La mayor presión fiscal en Europa que en EEUU tienen parte de culpa, pero incluso si analizamos el margen operativo o margen EBITDA, la comparación en términos de rentabilidad es muy parecida. 

En última instancia, este diferencial explica no solo el comportamiento de las bolsas de una y otra región, sino también que los inversores estén dispuestos a pagar 18x PER por las empresas de EEUU y solo 15x por las empresas europeas. 

Sin embargo, en mi opinión, el diferencial de márgenes muestra claramente el potencial de incremento de beneficio de las compañías europeas. Si las empresas europeas lograsen igualar los márgenes de las empresas estadounidenses (actualmente en el 8% las de EEUU frente al 4,5% de las europeas), las valoraciones actuales de las bolsas europeas nos estarían dando una de las mayores oportunidades de la historia, ya que el PER implícito de los índices europeos a los márgenes que obtienen las compañías de EEUU estarían muy por debajo de los 10x PER. Las compañías podrían casi doblar los beneficios por acción que obtienen ahora.

Evidentemente, no se va a lograr ni en 1 año, ni en 2 ni posiblemente en 10, y en muchos casos, no se conseguirá nunca, pero a través del análisis de los estados financieros de las empresas podemos adelantarnos a la consecución de una mejora de márgenes de muchas empresas europeas que sin duda son capaces de lograr.

Solo doy un dato: si el Stoxx 600 que actualmente cotiza a 15x PER con un margen neto del 4,7%, consiguiese un margen neto del 8% (como el S&P 500), el índice en lugar de cotizar a 340, tendría que estar cotizando por encima de los 600 puntos (casi el doble) para mantener una valoración de 15x PER. El potencial es innegable.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

06 julio, 2016 | 08:30

Un comentario recurrente en el sector ha sido siempre “este año no va a ser fácil”. Este año los temas eran  riesgo de los emergentes, Brexit, elecciones en España, elecciones en Estados Unidos, Grecia…

Muchos consideran que el trabajo de un gestor es tratar de adivinar qué va a suceder en cada uno de estos eventos, de esa forma se podrá rentabilizar de una manera óptima los movimientos del mercado. Pero los hechos nos muestran otra realidad. Antes del referéndum británico, el grueso del mercado no consideraba que los ingleses fueran a votar en tal sentido, de ahí las caídas tan abultadas del mercado. Antes de que el mercado sufriese fuertes retrocesos por la ralentización en China y sus implicaciones en el resto de países emergentes, las preocupaciones del mercado estaban puestas en otros temas.

Debemos tener en cuenta que el resultado de dichos eventos está más cerca de la especulación que de la inversión. Hace unos días salía un artículo sobre un trader que había apostado a favor del Brexit y había ganado mucho dinero, este especulador se había basado en unas encuestas propias. Lo curioso es que en ese mismo artículo se les olvidó mencionar a todos los trader que habían perdido mucho dinero realizando el mismo sistema. En ambos casos, el resultado se debe más al azar que a la capacidad inversora. Aunque los cantos de sirena sobre los beneficios rápidos y sin esfuerzo siempre suelen ser más atractivos que aquellos que dependen del esfuerzo y la constancia.

Cuando estudiamos la vida de aquellas personas que han logrado grandes éxitos, vemos que las características principales que motivan estos éxitos se basan en el trabajo, la constancia y ver el mundo de una forma distinta al resto. Para el mundo de las inversiones, el grueso del público se preocupa por los resultados del corto plazo o del pasado, y lo que es realmente importante es tener la vista puesta en el futuro.

Muchos inversores, a la hora de seleccionar un fondo de inversión u otro activo, se centran en mirar comportamientos pasados, sin llegar a conocer qué es realmente lo que compran. Hay que tener en cuenta que a la hora de invertir en un activo, nosotros vamos a beneficiarnos por los beneficios futuros y no los pasados. Por ello tiene una importancia capital el conocimiento de largo plazo del activo y ver si concuerda con nuestro planteamiento de cara al futuro.

Es como si fuéramos a comprar un piso para irnos a vivir con nuestra familia de 5 miembros y comprásemos uno de 1 dormitorio en un barrio a 100 kilómetros de nuestro centro de trabajo y de los colegios de nuestros hijos, solo porque en los últimos años ha tenido una buena evolución en precios. Nadie en su sano juicio haría dicha inversión, no solo porque un aumento continuado de los precios pueda provocar una corrección de los mismos, la causa principal es que no cubre las necesidades que le pedimos a nuestro lugar de residencia.

Desde mi punto de vista, a la hora de elegir las inversiones, nos tenemos que centrar en aquellos activos cuyo futuro dependa en menor medida de los factores coyunturales y se centren más en seguir las megatendencias del mercado. Son con este tipo de activos los que nos permitirán dormir tranquilos y en los cuales tenemos que aprovechar los nerviosismos del mercado para tomar posiciones.

Celso Otero, Gestor de fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón de Renta 4 Gestora

@celsootero

29 junio, 2016 | 08:30

En los últimos años, los índices (y por tanto los fondos indexados) están teniendo un comportamiento mucho peor que las economías de los países en los que invierten sus activos.

Como ejemplo más clarificador para los españoles, el Ibex 35 fue el peor índice en términos de comportamiento el año pasado mientras que su economía fue la que más creció del área euro. Los fondos de gestión pasiva están en los últimos puestos del ranking de bolsa española. Es curioso, estamos en récord de patrimonio de la gestión pasiva, y es cuando peor lo hace este tipo de estrategia frente a la competencia y la gestión activa.

En cualquier caso, el objetivo de este artículo no es criticar a la gestión pasiva que tiene cosas buenas y malas, como casi todo en esta vida. El objetivo es reflejar que el crecimiento del mundo, de un país o una región, no tiene por qué estar correlacionado con un índice, y de hecho, en la mayoría de los casos, no lo tienen, ya que el peso de las grandes compañías de telecomunicaciones, eléctricas, bancos, petroleras y aseguradoras en los índices, no es comparable al reducido peso que tienen sobre el PIB de los países donde operan, donde las Pymes tienen la mayoría del tejido empresarial de cualquier país, y la importancia del sector público tampoco está reflejado en los índices de renta variable

El año pasado los beneficios de las compañías europeas cayeron un -2%, mientras que el crecimiento de la zona euro creció un +1,5%. Este año, en el primer trimestre de 2016 se han revisado a la baja el crecimiento esperado de los beneficios de las empresas europeas en casi un -10%, mientras que el FMI y el Banco Mundial, han mantenido las expectativas de crecimiento del área euro entre el +1,5%-1,7%.

Por el apalancamiento operativo de las empresas, un crecimiento de la economía del 1,5% en 2015, debería haber reflejado un crecimiento del entorno del +5% en los beneficios de las empresas europeas, y sin embargo, las empresas europeas tuvieron una caída del beneficio del -2%.

El peso del sector financiero en el Stoxx 600 es 4 veces más grande en el índice que en la economía europea, por no hablar de índices más concentrados como el español o el italiano donde el peso del sector bancario en sus índices de referencia ¡¡es superior al 30%!!

Los bancos y aseguradoras, las empresas de salud, las tecnológicas y las compañías de consumo estable son los sectores que mayor peso tienen en el Stoxx 600, mientras que en la economía real el sector público, el inmobiliario, las empresas dedicadas a las ventas al por menor, las empresas relacionadas con el turismo, y el sector media son los que tienen el mayor peso en las cuentas nacionales de la Unión Europea (Según datos de Goldman Sach Global Investment Research y Unión Europea)

En conclusión, la composición sectorial y empresarial de los índices es tan relevante y en algunos casos, tan concentrada, que antes de invertir, debemos analizar qué los componen para no cometer errores difíciles de paliar. En mi caso, este análisis de la composición sectorial de los índices frente a la economía real me hace incrementar mi convicción en que el acercamiento a la obtención de retornos más altos y consistentes en el largo plazo es la inversión analizando las empresas y las áreas de sus negocios y sus áreas geográficas donde pueden tener oportunidades de crecimiento rentable en el largo plazo.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

22 junio, 2016 | 08:30

La represión financiera que vivimos actualmente para el inversor conservador con tipos de interés cercanos al 0% e incluso en terreno negativo tiene en los accionistas la contraposición. Es decir, para un accionista, los tipos de interés son una variable muy positiva para el medio y largo plazo.

La bajada de los tipos de interés beneficia muy positivamente los resultados de las empresas, al ver reducido los gastos financieros asociados a la deuda. Este efecto no es inmediato en el caso de las grandes corporaciones con emisiones de bonos en el mercado, ya que tienen que esperar que vayan venciendo los bonos emitidos para refinanciarse a tipos de interés más ventajosos que producirá un incremento de los beneficios que puede llegar a ser muy relevante si la empresa tiene un nivel de deuda elevado.

Las empresas europeas por encima del grado de inversión, que históricamente se han financiado a un tipo de interés medio por encima del 5% y que a finales de 2008 llegó a ser de más del 7%, hoy en día se pueden financiar a tipos cercanos al 1%. Parte del recorrido de bajadas de los costes asociados al pago  de la deuda se ha ido reduciendo desde el 7% de 2008 al 3% aproximadamente actual. Pero todavía queda recorrido de reducción de los pagos de intereses a medida que se vaya refinanciando la deuda que les vaya venciendo en los próximos meses/años.

Los sectores más favorecidos por esta nueva realidad de los tipos de interés son el sector de telecomunicaciones, eléctrico, inmobiliario, constructor y salud. Todos ellos, exceptuando el sector salud, con más deuda que la media del mercado. Los sectores más desfavorecidos son las empresas de materias primas que apenas han visto reducido sus costes financieros por culpa del desplome de los precios de las materias primas, el sector petrolero, turismo, automóviles y tecnología. En general a todas las compañías que tienen caja en tesorería en lugar de deuda, la bajada de los tipos de interés no les beneficia.

El sector bancario también se está viendo beneficiado en algunas variables de su negocio como: costes de refinanciación y los spreads de la deuda que emiten, pero evidentemente el mundo de tipos en 0% no le favorece, la mayor emisión de deuda de empresas en el mercado de capitales les favorece en el terreno de comisiones pero les sigue presionando a la baja el balance de préstamos concedidos. El efecto total sobre los resultados del sector bancario está más difuso y complicado de conocer.

Lo más positivo de este efecto es que las empresas están procurando emitir la deuda alargando los vencimientos para beneficiarse por más tiempo de unos tipos bajos, por lo que las compañías alargarán también más la mejora de sus beneficios.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

15 junio, 2016 | 08:30

Una vez más asistimos a caídas generalizadas de los índices de renta variable, en las que vemos retrocesos de doble dígito en los índices europeos en menos de dos semanas. Estos miedos se sustentan sobre varios acontecimientos, como son la votación sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea, la posible subida de tipos en Estados Unidos en el corto/medio plazo, las elecciones en España, la evolución de los países emergentes…

Es curioso, pero todos estos temas no eran desconocidos para el mercado antes de que se produjesen las caídas, ahora bien, parece que el mercado ha vuelto a poner el foco de atención en ellos y ha provocado caídas significativas de las bolsas.

En este entorno, un inversor se pregunta ¿es momento de comprar?  Desde nuestro punto de vista, todos estos temas son pasajeros cuando los miramos desde un punto global. ¿Vamos a necesitar menos medicamentos por la salida del Reino Unido de la Unión Europea? ¿El crecimiento de la población a nivel mundial va a ser menor según quien gane en las próximas elecciones en España? ¿Va a variar de manera significativa el crecimiento medio mundial en los próximos 10 años si Estados Unidos sube 0.25% los tipos de interés en septiembre en vez de subirlos en enero?

En todas estas preguntas, nuestra respuesta es la misma, no consideramos que todos estos miedos de corto plazo afecten de manera significativa al devenir de la economía global en la próxima década. Por tanto, lo único que suponen para un inversor de largo plazo es un mejor nivel de entrada.

Ahora bien, estos riesgos que comentamos no afectan de la misma manera a todas las compañías. Las preguntas que propusimos no afectaban de manera significativa a las compañías que tienen una exposición global, pero pueden verse afectadas significativamente las compañías cuyo destino no dependa de ellas mismas y se vean expuestas a todos estos riesgos. Si tenemos una compañía fuertemente endeudada, una subida de los tipos de interés le afectará significativamente. Una compañía que sus ventas dependan de un solo mercado, se vera afectada por la evolución de dicha economía.

Por todo esto, el enfoque de un inversor prudente, con la vista puesta en el largo plazo, se centrará en aquellas compañías de mayor calidad, con bajos endeudamientos, altos márgenes, altos retornos del capital invertido los cuales superen sus costes del capital, negocios en expansión y que se encuentren inmersos en las megatendencias del mercado.

En Renta 4 Acciones Globales, todo esto que comentamos es el enfoque a seguir, ya que es la forma que consideramos que tenemos que afrontar la inversión de cara al futuro. No nos podemos dejar llevar por los miedos del mercado, ni por la euforia de los mismos. Es habitual esos movimientos maniacodepresivos, pero un inversor racional debe mantener la vista puesta en el largo plazo y olvidarse de los ruidos del corto plazo.

 

Celso Otero, Gestor de fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón de Renta 4 Gestora

@celsootero

Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

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