15 abril, 2015 | 08:30

La búsqueda de rentabilidad o yield sigue empujando los activos que cumplen ciertos criterios de sostenibilidad de cash flows y dividendos. Los tipos de interés que en algunos bonos tanto estatales como corporativos llegan a ser negativos en plazos que nunca antes se habían visto (bono alemán a 6 años ofreciendo tires negativas y bono alemán a 10 años ofreciendo tires del 0,36%), hacen a la renta variable el único activo con el que se puede lograr rendimientos atractivos a través de sus dividendos.

Es más, el aplanamiento de la curva de tipos también juega un papel importante a la hora de dificultar la búsqueda de rentabilidad para muchísimos inversores y ahorradores. Nunca había sido tan difícil encontrar rentabilidad o yield en la historia, y desde nuestro punto de vista, el escenario macroeconómico y de los mercados financieros no pueden más que favorecer el comportamiento de las empresas que tenemos en cartera y por tanto del comportamiento de nuestro fondo de dividendo.

La única manera de lograr retornos es invertir en bolsa. Poco a poco los inversores se van dando cuenta de este hecho, cuanto más tarden en reconocer que el ahorrador debe ser más tolerante al riesgo, más recorrido y a mayor horizonte temporal, tendrá la subida de las bolsas.

El razonamiento para poseer acciones y no bonos de un gran número de ahorradores y de capital nunca ha sido tan fuerte como lo es hoy en día. El único escenario en el que podemos pensar en el que la búsqueda de yield a través de la compra de acciones con alta rentabilidad por dividendo y alta generación de caja no funcionaría para los próximos años sería que tuviésemos una nueva recesión o que los tipos de interés suban de manera rápida en los próximos años, hechos que no vemos ni cercanos.

Para buscar las compañías que mayor seguridad nos dan a la hora de invertir en alta rentabilidad por dividendo, Renta 4 Cartera Selección Dividendo FI, fondo de inversión que invierte en compañías con alta rentabilidad por dividendo europeas, utiliza los siguientes procedimientos:

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Y para invertir o desinvertir de cualquier compañía, en la construcción de cartera se realiza el siguiente proceso:

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En la construcción de la cartera hoy en día, el fondo y el equipo de gestión tratamos de encontrar compañías que cumplen estos requisitos:

  1. Alta rentabilidad por dividendo pero mayor free cash flow (ej. Novartis o Vinci)
  2. Alta rentabilidad por dividendo y buenas expectativas de crecimiento del beneficio (ING o Vodafone)
  3. Alta rentabilidad por dividendo y bajísimo riesgo de balance en relación a los bonos estatales y corporativos (Unilever o Nestle)

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

08 abril, 2015 | 08:30

Hace unas semanas recibí una interesantísima nota de UBS argumentando que el QE del BCE va a provocar un efecto crowding out en la inversión en renta fija europea, y cuya incidencia en el resto de activos de inversión puede ser muy relevante.

La conclusión es que el mercado de crédito europeo no es lo suficientemente grande para absorber las compras de 60bn mensuales (720bn al año) del BCE (7,5% del PIB de Europa), y que por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, el stock de activos de renta fija disponible para la inversión se va a reducir.

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El volumen de activos de renta fija en Europa disponible para la inversión, según la nota de UBS, va a disminuir en 414bn o 4,4% del PIB de Europa. ¿Dónde va a ser invertido este dinero? Parece inevitable que parte de la cantidad “expulsada” del mercado de renta fija acabe en la bolsa.

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Si el mercado de renta fija casi todos consideramos que está en precio de burbuja, no es así el caso de la bolsa que aunque ya no está barata en términos históricos, está a ratios de valoración razonables y en línea con la media histórica (15x PER2015e; rentabilidad por dividendo del 3,3%, P/VC de 1,7x, márgenes EBITDA del 15% y márgenes sobre beneficios del 6%). En la tabla inferior muestro estos ratios:

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¿Qué supondría que estas hipótesis se cumpliesen?

Que habrá entradas fuertes de flujos de capital en activos de renta variable durante los próximos años a medida que el efecto crowding out sobre los activos de renta fija se va produciendo.

La estrategia por tanto sería la de comprar renta variable en correcciones y mantener en subidas (no vender)

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

01 abril, 2015 | 08:30

En el día que estoy escribiendo este artículo, las bolsas europeas están subiendo por encima del doble dígito.

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Esto pone las valoraciones bastante más exigentes de lo que estaban hace tan solo dos meses, pero no significa ni mucho menos que las bolsas europeas no tengan potencial.

En primer lugar, muestro los principales ratios de valoración de los principales índices europeos y los comparo con las valoraciones que han tenido estos mismos índices en los últimos 20 años:

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Básicamente, las valoraciones de los índices europeos están más o menos en línea con sus valoraciones históricas con excepciones como el Ibex 35 que en términos de PER’15 está caro en relación a su mediana histórica, pero que en realidad cotiza en linea a las valoraciones del resto de índices europeos.

Pero estas valoraciones tienen bastantes lagunas. El mercado no está mirando estos ratios si no el siguiente gráfico (fuente Citi):

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El PER ajustado al ciclo en Europa sigue muy deprimido y muy lejos de su media histórica. Este hecho se explica por la diferencia entre los beneficios que generan hoy las compañías europeas y los beneficios que generaron en 2007, los cuales están un 40% por encima de los actuales.

El resumen sería que si los beneficios europeos alcanzasen los beneficios logrados en 2007, el PER del Euro Stoxx 50 sería de tan solo 10x y el Ibex 35 estaría a 8,5x. Reconozco que no es fácil llegar a ver los beneficios generados antes de la crisis en los próximos 2 o 3 años, especialmente por el notable peso del sector bancario que cuesta mucho trabajo ver que vuelvan a ganar lo que lograron en un mundo extremadamente apalancado, con tipos de interés en el 6%, y mucho menos regulado que hoy, pero la realidad es que hay mucho potencial de beneficio por recuperar.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

25 marzo, 2015 | 08:30

Muchas veces al mirar a nuestro alrededor consideramos que lo que está aconteciendo es lo que ha sido siempre y consideramos que las situaciones son más estáticas de lo que realmente son en realidad. Nos encontramos actualmente en un entorno con tipos de interés bajos, con un entorno con inflación casi inexistente, con elevadas tasas de paro, con el PIB creciendo levemente en la mayoría de los países desarrollados y consideramos que eso va a mantenerse por un largo espacio de tiempo.

A la hora de analizar las compañías, también podemos caer en el mismo razonamiento, ya que es muy fácil afirmar que las grandes compañías mundiales van a seguir en su sitio siempre, ya que si se ven amenazados tienen el suficiente musculo financiero para comprar a los posibles competidores.

Por tanto vamos a ver si realmente es cierta esta afirmación y veamos en distintos espacios de tiempo quienes eran esos campeones:

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En la tabla podemos ver que de las 20 mayores compañías por capitalización en el año 1990 solo quedan 9 en nuestro ranking.

Una vez visto esto, sin más información se podría pensar que como las cotizaciones se mueven, hoy puede que no estén pero que volverán a estar en el top dentro de unos años. Por tanto vamos a analizar los últimos 15 años para ver qué ha pasado viendo sus capitalizaciones.

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Aunque vemos que algunas de las compañías de mayor capitalización en 2000 siguen a la cabeza a fecha de hoy como es el caso de Microsoft, vemos como la compañía ha perdido el 27% de su capitalización, asimismo vemos como General Electric se mantiene en el TOP 20 pero con un 43% menos de capitalización. Asimismo vemos como el S&P 500 en este mismo plazo ha conseguido sumar casi un 50%.

En esas fechas, cuando leíamos los informes sobre las perspectivas de las compañías a largo plazo, podíamos ver un futuro halagüeño para ellas y debido a su tamaño se les veía como las compañías que siempre estarían a nuestro lado.  Pero el tiempo ha pasado y el mundo ha evolucionado. Hasta 1983 no se vendió el primer móvil, solo al alcance de unos pocos y hoy en día hay el mismo número de móviles en activo que personas en el mundo. En ese mismo tiempo veíamos como compañías desaparecían o eran compradas por otras a precio de saldo.

Nunca hay que fiarse en exceso de las rentabilidades pasadas, ya que no garantizan en absoluto las rentabilidades futuras. Si todo el mundo inversor esta positivo en una compañía, ¿Cuál va a ser el nuevo inversor en tomar posiciones?

 

Celso Otero, Gestor de Fondos de Renta 4 Gestora

@celsootero

 

18 marzo, 2015 | 08:30

Llevo años escuchando a todo tipo de inversores (desde los considerados cualificados, como los no cualificados): “sí, bates a tu índice de referencia pero no tienes en cuenta el dividendo”

Efectivamente, muchos fondos a la hora de compararse, se comparan con un índice de referencia o benchmark, no incluyendo la rentabilidad por dividendo del índice en cuestión. Este hecho, hace que algunos inversores critiquen lo que para ellos es injusto o es una trampa de comparación.

La realidad es que ningún inversor indexado consigue obtener la rentabilidad bruta de un índice de referencia por muy ajustado al índice que esté. ¿Qué variables se deben tener en cuenta a la hora de calcular la rentabilidad real que se obtiene de un ETF, fondo indexado o cartera de acciones con el mismo peso que un índice de referencia?

En primer lugar, siempre hay que tener en cuenta la fiscalidad del dividendo. Si se invierte en compañías españolas, el dividendo que se cobra está retenido por Hacienda en un 20%, es decir, si la rentabilidad por dividendo actual del Ibex 35 es del 3,6%, cualquier inversor que tenga una cartera de acciones que repliquen el Ibex 35 o bien un ETF del Ibex 35, tendrá una retención del 20%. Esto quiere decir, que en realidad un inversor obtiene una rentabilidad por dividendo del 2,88%, siempre y cuando su entidad financiera no le cobre gastos o comisiones por la gestión administrativa de ese dividendo. A mayor rentabilidad por dividendo del índice, mayor diferencia a favor del índice y en contra del inversor indexado.

En este punto, es muy importante mostrar que si en lugar de invertir en compañías españolas, se invierte en compañías internacionales o ETF extranjeros, la retención fiscal sobre los dividendos son sustancialmente superiores, llegando a ser cerca del 40% del total del dividendo pagado por un activo internacional. El motivo principal es la doble imposición del dividendo tanto en España como en el país de origen. Para que nos hagamos una idea, la rentabilidad por dividendo real de un ETF extranjero sobre el Euro Stoxx 50 o una réplica con una cartera de acciones que invierta en las 50 compañías que componen el índice europeo, en lugar de ser del 3,3% es del 1,98%.

Solamente con la fiscalidad sobre los dividendos tenemos una disminución de la rentabilidad real o neta sustancial.

En segundo lugar está el cálculo que erróneamente se hace de la reinversión del dividendo en acciones. Primero porque como comento en los párrafos anteriores, es inviable reinvertir el total del dividendo, porque entre otras cosas, no se cobra el dividendo bruto que pagan las compañías. En segundo lugar porque desde que se descuenta el dividendo de la acción hasta que se cobra (especialmente en gran parte de los activos internacionales), el dividendo pasan semanas e incluso meses. Y en tercer lugar porque comprar o vender acciones suponen gastos de corretajes que nadie parece que tomen en cuenta.

Por último, están los gastos de comisiones, custodia y administración por mantener un activo nacional o internacional en una entidad financiera. Este dato varía mucho entre entidades, pero para patrimonios bajos, hace inviable la inversión en una cartera de 35 o 50 acciones, ya que normalmente las comisiones de custodia y administración se cobran por número de empresas en cartera y no por patrimonio. En el caso del ETF este gasto es menor, ya que la custodia y administración sería de un solo activo, por lo que el coste es más asumible.

En definitiva, los cálculos que hemos hecho desde la gestora es que la rentabilidad neta real de un inversor que invierta en la réplica de un índice de referencia o benchmark supone más de un 2% de peor rentabilidad anualizada que la rentabilidad total o bruta de un índice de referencia o ETF español, y de más del 3% de peor rentabilidad si los activos son extranjeros.

 

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Celso Otero, Gestor de Fondos de Renta 4 Gestora

@celsootero

 

11 marzo, 2015 | 08:30

La industria de gestión de activos está cambiando para mejor, en mi opinión, a gran velocidad. Desde mediados del año pasado está habiendo cambios sonados en el personal de las gestoras en todos los tipos de activos, desde gestores de renta fija, pasando por los gestores de fondos mixtos y retorno absoluto y por supuesto por los gestores de renta variable, que parece que va a ser el activo ganador para los próximos años. 

El crecimiento del patrimonio gestionado por ETFs y fondos indexados no ha parado de crecer en los últimos años. La característica fundamental de éstos, es la gestión pasiva. No hay análisis detrás, no hay gestión detrás, solo hay que componer la cartera con la misma ponderación que tiene el índice de referencia o benchmark que tiene el fondo de inversión que se gestione pasivamente. 

La gestión pasiva o indexada, tiene otro gran rasgo característico, que es que es como un commodity, es decir, no hay diferencia de gestión entre gestoras que gestionen este tipo de fondos de inversión de gestión pasiva, solo hay una diferencia: el precio. 

También hay que tener en cuenta los fondos de inversión que sin ser de gestión pasiva, el bajo tracking error (diferencia entre el comportamiento del fondo de inversión y su benchmark) que tienen, les hace ser fondos de inversión de gestión pasiva ocultos. 

¿Qué precio (o comisión de gestión), debe tener un fondo de inversión indexado? La comisión de gestión la pone la gestora, pero es evidente que no hay poder de fijación de precios en este tipo de fondos pasivos. El sentido común nos debe llevar a los inversores y ahorradores que se decidan por el tipo de gestión pasiva, a invertir en el fondo de inversión más barato o que menor comisión de gestión tenga, porque es la única diferencia que tendrá frente al resto de fondos de gestión pasiva o indexados. 

Por otro lado, la gestión activa también está teniendo importantes cambios gracias al mayor conocimiento de los inversores y ahorradores de los fondos de inversión y gestoras. La elevada competencia en la industria de gestión de activos, está haciendo que las gestoras pongan todos sus esfuerzos en la búsqueda del talento, en el análisis y en definitiva, la calidad de la gestión. 

La apuesta por el talento de los gestores en la gestión de fondos de inversión y fondos de pensiones por parte de las gestoras es una tendencia, que desde mi punto de vista va a ir en aumento. La mayor profesionalización del sector de gestión de activos va en beneficio tanto de las gestoras como de los inversores y ahorradores. 

El crecimiento de los activos bajo gestión de las gestoras, van, en mi opinión, a seguir progresando de manera relevante en los próximos años, pero es imprescindible que las gestoras tengan reconocimiento de calidad en la gestión y sobre todo, de invertir siempre en los intereses de los partícipes, que son el última instancia, los verdaderos dueños de los fondos de inversión, y no la gestora. 

Si una gestora es reconocida como independiente,  que vela por los intereses de los partícipes y que tiene apuesta por la calidad de la gestión de activos, tendrá mucho terreno ganado en la industria de gestión de activos. En caso contrario, poco a poco, irá perdiendo patrimonio y clientes, en mi opinión. 

Renta 4 Gestora SGIIC es independiente y, desde mi punto de vista, acumula una gran cantidad de talento que cada año se procura mejorar. La gestión activa exige un mayor conocimiento de los mercados, de los activos en los que se invierte, de las empresas en las que se es accionista o bonista y de un alineamiento de los intereses de los gestores con los de los partícipes. 

Basta con preguntar si un gestor es partícipe (o inversor) del fondo de inversión que gestiona para realizar la primera criba. Si un gestor no invierte en el fondo que gestiona significa que, o bien no confía en él mismo como gestor, o bien no confía en la gestora para la que trabaja como gestora independiente y que busca el mayor beneficio para sus partícipes. 

Como no podía ser de otra manera, como gestor de renta variable española y europea de Renta 4 Gestora, todo el patrimonio que destino a renta variable está invertido en los fondos que gestiono: Renta 4 Valor Europa FI, Renta 4 Cartera Selección Dividendo FI y Renta 4 Bolsa FI. 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

04 marzo, 2015 | 08:30

El lunes vimos como el Nasdaq Composite cerró por primera vez en 15 años por encima de los 5000 puntos, niveles que no veíamos desde marzo de 2000, y a muchos inversores esta subida  les produce vértigo, ya que pueden considerar que estos niveles pueden ser de burbuja, tras vivir en sus carnes el pinchazo de la burbuja tecnológica. Pero si bien el índice en precios esta en niveles similares a los de la vorágine compradora de los años 2000, las compañías, los beneficios y ratios de las mismas no tienen nada que ver.

En el año 2000 estábamos acostumbrados a ver como cualquier empresa por abrir su web .com se veía compensada con fuertes subidas en el mercado, en ese momento los beneficios no importaban, solo se especulaba con el futuro prometedor que se abría paso con la aparición de internet en nuestras vidas. Esta visión aunque no era errada, erro en algunos conceptos, como en los futuros ganadores y en los precios que se pagaba por ellos.

En la tabla mostrada podemos ver las importantes diferencias existentes entre la época actual y hace 15 años:

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El PER (Precio/Beneficios) del Nasdaq es casi seis veces inferior a lo que era en su día, el Precio/Valor Contable es la mitad de lo que cotizaba, las empresas generan tres veces más caja de lo que generaban en su día, y la valoración sobre las ventas es la mitad.

Hemos visto como estas empresas se han ido transformando y desapalancandose y están pagado dividendos debido a la gran generación de caja. La deuda que actualmente poseen es una deuda muy liviana de 0.5x su EBITDA (Beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) frente a las 2 veces que eran hace 15 años, en un entorno donde los márgenes han mejorado.

No quiero decir con estas líneas que la compra de Nasdaq es una gran oportunidad en estos momentos, más bien resaltar que no nos encontramos en una burbuja como la que vimos en el 2000.

 

Celso Otero, Gestor de Fondos de Renta 4 Gestora

@celsootero

 

25 febrero, 2015 | 08:30

Cada vez que hay una crisis de un tipo de activo, aparecen riesgos y oportunidades. Si en 2008 los gestores tuvimos que analizar los balances de los bancos, por muy fuertes que supusiésemos que eran, o en el 2000 tuvimos que analizar los ingresos de las compañías tecnológicas y de las telecomunicaciones, en 2015 nos toca analizar la crisis del petróleo y sus repercusiones en las diferentes industrias ligadas al petróleo.

Una caída del 60% del petróleo hace rebajar las estimaciones de beneficios de las compañías que venden los productos ligados al petróleo. Éstos, a su vez, se ven obligados a recortar sus inversiones y recortar costes para mantener una rentabilidad de sus activos razonable, revisar las futuras inversiones de un nuevo escenario del precios, lo que conlleva a su vez que las industrias que dan servicio a las petroleras también se vean afectadas a través de menores proyectos y mayores presiones de precios y márgenes.

En este escenario, el sector más afectado son las compañías que dependen de la buena salud de las petroleras, ya que éstas son capaces de mantener un nivel mucho más bajo de inversiones y tienen capacidad para recortar costes de manera relevante. Las compañías de servicios petrolíferos se tienen que amoldar a unas menores tasas de inversión de las petroleras (menos proyectos, y a precios más ajustados), ya que los proyectos tienen que arrojar rentabilidades razonables con un escenario de ventas e ingresos sustancialmente menores por la caída del precio del crudo.

¿Pero, es razonable esperar que el petróleo se mantenga en precios entorno a los 40$ e incluso menores? Según Wood Mackenzie una parte relevante de los costes de extracción de petróleo en el norte de América pierden dinero por debajo de los 40$, por lo que habría cierre de plataformas en este área geográfica si el precio del petróleo se mantiene un tiempo más o menos prolongado por debajo de los 40$. De ser así, como la diferencia que existe entre el incremento de oferta y el incremento estructural de la demanda de petróleo en el mundo, tendería a volver a equilibrarse.

Tengamos en cuenta que la crisis del petróleo actual tiene varios motivos, pero son más los motivos de mayor oferta (shale oil), que de demanda (el mundo sigue consumiendo más petróleo que en años anteriores).

El gran desplome del petróleo vino precedido del inmovilismo de la OPEC a la hora de defender un precio del petróleo alto y centrarse en mantener su cuota de mercado. No es descartable que la OPEC vuelva a reunirse y recortar su producción si los precios siguen cayendo.

No es la primera vez que el petróleo sufre caídas superiores al 50%. 1995, 1998, o 2008 también fueron años en los que se vivieron caídas del petróleo de estos niveles. Una vez por motivos de demanda (recesión) y otros, como el caso actual, por motivos de oferta. Un rasgo característico de todas las crisis pasadas en el mercado de petróleo es que al final los precios se vuelven a recuperar a los niveles anteriores a la crisis, y que tardan en recuperarse una media de 17-20 meses en hacerlo. Tiene sentido, al fin y al cabo, el petróleo es un bien finito, por lo que la demanda de petróleo no cesa de crecer aunque en momentos puntuales, como el actual, se desequilibre la oferta y la demanda por sobre-oferta.

En cualquier caso, hay que tener en cuenta que la OPEC ya no tiene una cuota de mercado tan alta como en las anteriores crisis, por lo que el equilibrio entre oferta y demanda será más pausado y natural, es decir, menores inversiones futuras de exploración y extracción harán que se tarde más tiempo en equilibrar la mayor oferta actual de petróleo al crecimiento futuro de la demanda y el consumo del petróleo.

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En conclusión, los precios del petróleo tendrán una repercusión importante en toda la cadena de valor de la industria. Los precios del petróleo volverán a estar en el entorno de los 100$, pero el movimiento será lento, quizás años. Dentro de la industria, las compañías integradas son las que mayor capacidad tienen para defender sus cash flows, y esta defensa, en última instancia, provocará el menor crecimiento de la oferta que haga equilibrar nuevamente e incluso crear déficit de oferta en unos años.

El carácter cíclico de la industria, por los motivos que he reflejado en el artículo, crearán importantes oportunidades de inversión en las compañías hoy castigadas y odiadas por el mercado.

En los fondos ibéricos que gestiono, Repsol y Galp empiezan a estar a precios para, en mi opinión, ir acumulando. En los fondos europeos que gestiono, Total Fina y BG son las compañías en las que confío e incrementaré en correcciones.

En la parte de servicios petrolíferos, Técnicas Reunidas es una magnífica compañía con un balance envidiable y con enorme capacidad para gestionar y salir del temporal fortalecido. En Europa, Technip y Wood Group son las compañías con mejor balance, mayor back-log y mayor capacidad para generar valor a sus accionistas en el entorno actual, otras compañías del sector tienen exceso de endeudamiento que puede provocar ampliaciones de capital dilutivas para el accionista o ser excesivamente agresivos en precios a la hora de lograr contratos, lo que implicaría menores márgenes y beneficios en el futuro.

Por último, no debemos olvidar que las compañías ligadas a la industria petrolífera han caído a plomo en el último año, y las menores valoraciones son un terreno propicio para que veamos operaciones de adquisiciones en el sector.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

18 febrero, 2015 | 08:30

Con apenas unas semanas transcurridas en 2015, ya han ocurrido muchas cosas. La confirmación de un programa de QE ambicioso en Europa por parte del BCE, las elecciones griegas con un resultado no satisfactorio a priori, libre fluctuación del franco suizo, severa depreciación del euro frente a una cesta de divisas y desplome de las materias primas.

En fin, con todas estas noticias, tendríamos para escribir un año entero de acontecimientos, pero solo han pasado unas semanas.

El escenario en cualquier caso no ha cambiado en demasía. Las elecciones griegas son el único dato negativo de toda la positiva tesis de inversión en renta variable europea, lo que pesó en el comportamiento del sector bancario, pero debemos tener muy presente que un desenlace catastrófico de Grecia (salida del euro, quiebra de su sistema bancario e impago de su deuda), no va a cambiar el sesgo positivo de medio plazo de las bolsas europeas. Puede que este elemento crease incertidumbre, volatilidad y correcciones en un primer momento, pero la tesis de inversión de la inversión en renta variable europea seguiría su curso.

El curso es el siguiente: tipos en 0% y QE va a mantener los tipos de interés muy bajos durante muchos años. Los bancos no tienen otro modo de hacer crecer su beneficio que incrementar los créditos concedidos, lo cual es positivo para la inversión y el consumo, y éste a su vez para el empleo. Los tipos de interés en 0% desincentivan el ahorro e incentivan la inversión y la creación de proyectos. 

La caída de las materias primas y especialmente del petróleo, funcionan económicamente como si de una bajada de impuestos se tratase, lo que repercutirá en un incremento del poder adquisitivo de los europeos y una bajada de los costes energéticos para las empresas. Las empresas y las familias con menores costes podrán disponer de más dinero para consumir o invertir. La inversión lleva consigo la creación de empleo, y éste a su vez, el incremento en el consumo privado.

La depreciación del euro ayudará a revitalizar las exportaciones al ser las empresas europeas más competitivas, y además, solamente la traslación de monedas extranjeras a Europa, hace dar un salto en las ventas. En torno al 40% de las ventas de las compañías europeas provienen de áreas geográficas no euro, por lo que el efecto va a ser muy rápido y potente.

Los beneficios de las compañías deberían tener un salto relevante en este 2015 y si el encadenamiento de efectos económicos (inversión - consumo - empleo - consumo), se produce, como espero, los beneficios se verán en los años posteriores también.

Queda mucho año por delante, y todavía tenemos muchos riesgos por superar: Rusia, China, elecciones en España y alguna otro evento no esperado), pero es difícil que se descarrile la tesis de inversión en renta variable europea.

Sigo esperando lo mismo que al comienzo de año; más volatilidad, pero tendencia intacta alcista para las bolsas europeas. Lástima que los niveles donde tenemos más margen de seguridad (9.000 de Ibex y 2.800 de Euro Stoxx), estén tan lejos, pero no los olvidemos por si a caso.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

11 febrero, 2015 | 08:30

Para este 2015, me he cansado de repetir que hay tres tipos de estrategias de inversión que creo que van a funcionar bien:

1. Invertir en empresas con alta rentabilidad por dividendo por la desesperada búsqueda de yield de los agentes financieros, que pueden ejercer un elemento distorsionador positivo en las valoraciones de las empresas con ingresos recurrentes, estables y alta rentabilidad por dividendo.

Propongo dos ideas. La más fácil y eficiente financieramente y fiscalmente que es la de suscribir el fondo Renta 4 Cartera Selección Dividendo FI, que invierte con esta filosofía y que lleva un comportamiento brillante los últimos años. O comprar algunas compañías que componen la cartera del fondo en cuestión, como Novartis, Vinci, Vodafone, Siemens, Unilever, Nestle, Total, Basf, Deutsche Boerse o Rio Tinto.

2. Invertir en compañías globales que se vayan a beneficiar de la debilidad del euro. Es evidente que la debilidad del euro frente a la mayoría de las divisas mundiales, tiene un importante efecto positivo para las compañías europeas. Si venden lo mismo que el año pasado venderán casi un 10% más en euros, si venden más, el efecto de la divisa es más positivo aún.

Como en el anterior punto, propongo dos ideas. La más fácil y eficiente financiera y fiscalmente es la suscripción de Renta 4 Valor Europa FI, que invierte mayoritariamente en compañías europeas con exposición global de sus ventas, y que también ha tenido un comportamiento brillante desde su creación a finales de 2009. O comprar directamente acciones de Michelin, Siemens, Adidas, Bureau Veritas, Basf, Airbus, Ahold, Volkswagen, BMW o Lanxess.

3. Invertir en compañías deprimidas y a valoraciones poco razonables una vez se normalicen las situaciones. La caída de las materias primas e historias de reestructuración que están en proceso de ejecución, están provocando que haya oportunidades de inversión a precios deprimidos con un gran potencial de revalorización para los inversores pacientes.

Renta 4 Valor Europa FI tiene la posibilidad de invertir en compañías de este estilo de inversión "deep value" para inversores pacientes ya que el resto de la cartera está en compañías mucho más estables. Así, el fondo se permite el lujo de invertir en compañías del sector petrolero como Galp, British Gas o Total Fiona, sabiendo que no son compañías que lo hagan bien en el corto plazo, pero cuyo potencial compensa tener cierta paciencia. Rio Tinto o Antofagasta son otro ejemplo de gran potencial pero ausencia de momento. Adidas, Technip, Swatch, Bureau Veritas, Intertek, DSM o Jeronimo Martins son otras de las compañías que componen la parte de la cartera de reestructuración, valor y elevado potencial de revalorización de Renta 4 Valor Europa FI.

Para más información sobre los fondos de inversión mencionados pinche los siguientes links:

Renta 4 Cartera Selección Dividendo FI

Renta 4 Valor Europa FI

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

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