13 septiembre, 2017 | 10:32

Los mercados emergentes continúan imparables en 2017, ofreciendo una rentabilidad que bate nuevamente a los principales índices desarrollados. El MSCI Emerging registra un ascenso del  26,1%, frente al MSCI World que engloba a los principales países desarrollados que se anota un 11,2% en dólares.

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Son varios los argumentos que nos hacen continuar siendo optimistas:

  1. Crecimiento: El FMI en el informe de Julio ha vuelto a revisar al alza sus previsiones de crecimiento para el conjunto de las economías emergentes (+4,7% frente al +2% de los países desarrollados en 2017). Además, de los buenos datos de crecimiento de economías como la India +7,2% y China +6,7%, no hay que olvidar que tanto Brasil como Rusia, dos de los países que habían generado más dudas, se sitúan en 2017 con unas tasas de PIB en positivo +0,3% y +1,4% respectivamente.

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  1. Solidez: Existen economías emergentes con unos mejores fundamentales macroeconómicos (por ejemplo en términos de mejor ratio de Deuda Pública / PIB) lo que conlleva una mejor calidad crediticia que la de varios países desarrollados.

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  1. Volatilidad: Es muy relevante que este excelente comportamiento del mercado esté unido a una volatilidad que se encuentra muy cerca de los mínimos históricos y muy correlacionada con las economías desarrolladas, lo que denota la más que notable globalización de los mercados.

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  1. Rentabilidad: La mejora de los fundamentales, junto con la búsqueda de rentabilidad en los mercados de crédito está llevando a los inversores a incrementar su inversión en activos de renta fija emergente. De hecho, el flujo de inversión en deuda emergente en divisa local se sitúa en máximos históricos, acumulando una rentabilidad media del 13% en dólares en lo que va de año. Además, la fortaleza de las principales divisas emergentes unidas a la ausencia de inflación, da pie a una relajación de las condiciones financieras con el consiguiente efecto positivo en la economía, entre los principales beneficiados destacan Rusia  y los principales países de Latinoamérica.
  1. Ratios: Dos de los indicadores más utilizados al invertir en renta variable son el PER (precio pagado por unidad de beneficio,) y el P/BV (precio pagado por unidad de valor contable), en ambos casos las diferencias entre las dos zonas se encuentran cerca de máximos (1,7 P/BV desarrolladas frente a 2,4 de emergentes).


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  1. FED y Trump: Los inversores esperan una subida de tipos más en 2017, que al estar ya descontada no debería tener impacto en las bolsas. Pero es cierto, que las expectativas empiezan a desvanecerse a causa del huracán Irma que estos días está azotando la costa este de Estados Unidos. Tendremos que esperar hasta ver el impacto real que tendrá en la economía. Pero es cierto, que ante un escenario de normalización de políticas monetarias las economías exportadoras de materias primas, deberían verse beneficiadas por el crecimiento de inversión. En cuanto a medidas de política fiscal, las expectativas han ido rebajándose conforme avanza la legislatura y pensamos que al final serán más moderadas de lo que se pensaba en un primer momento.
  1. Riesgos: No debemos olvidar que en cualquier inversión existen riesgos, de hecho de cara a final de año el peor escenario para los mercados pasaría por una escalada del conflicto entre EE.UU. y Corea del Norte. Desde nuestro punto de vista, no sería beneficioso para ninguno de los implicados, pero además supondría un desplome de la renta variable a nivel global no solamente emergente y una nueva vuelta de los inversores a los activos refugio, con el bono Alemán a 10 años volviendo a niveles cercanos al cero y unos bancos centrales retrasando las subidas de tipos.

En Renta 4 Gestora contamos con un fondo focalizado en invertir en los principales mercados emergentes, Renta 4 Emergentes Global FI que se ha  anotado un 12,22% en lo que llevamos de 2017. El fondo mantiene a cierre de Agosto un 88% de exposición a renta variable y un 21% a renta fija, beneficiándose de una cartera diversificada y enfocada en la inversión flexible y activa, sin limitaciones geográficas, ni sectoriales.

Carmen Salud García Navarro, CFA | Gestora de Fondos de Inversión en Renta 4 Gestora

 

06 septiembre, 2017 | 10:32

Con el fin de verano se empieza a vislumbrar en el horizonte próximos cambios en la política monetaria del Banco Central Europeo. Esta primera reunión de septiembre servirá para calentar motores para las próximas reuniones, que es donde esperamos que se produzcan cambios más sustanciales.

Para todos es evidente que la actual política ultra expansiva carece de sentido cuando ya han desaparecido los riesgos deflacionistas, por lo que el cambio está cerca. No obstante, a pesar de que tipos de interés negativos y un programa de QE (en inglés, Quantitative Easing o Expansión Cuantitativa) están destinados a desaparecer, esto no puede ser confundido con una espiral de subidas de tipos de interés por parte del BCE.

Por un lado contamos con un sólido crecimiento en la zona euro, pero con unos datos de inflación que no apuntan a grandes tensiones, fundamentalmente, por el margen que hay aún en el output gap europeo. Es por ello que las medidas extraordinarias van a desaparecer en 2018 con el fin del QE y de la política de tipos negativos, pero siendo muy cautos en cuanto al ritmo de futuras subidas.

Lo que esperamos es que antes de fin de año se anuncie una reducción del QE, con el objetivo de que termine a mediados de año, aunque lo lógico y lo más prudente sería que no se cerrasen todas  las puertas y que haya algunos meses más de QE, por si la coyuntura hace que sea necesario. En cuanto a la subida de tipos en 2018, de cara a que se normalicen y no sean negativos, el BCE aun cuenta con tiempo para anunciarlo.

Desde nuestro punto de vista, el hecho de que el tipo de cambio EUR/USD se haya situado en niveles cercanos al  1.20, y que los últimos datos apunten a una nueva relajación de la inflación, resta presión, de momento, para que el Banco Central Europeo anuncie la cercanía de movimientos en el tipo de intervención.

En cuanto a los focos de riesgo para el crecimiento (que es motor real de cambio en la política monetaria y no tanto el riesgo de inflación) estos son bastante limitados. Por un lado estará Italia y sus futuras elecciones que pueden volver a generar nerviosismo, pero Francia sigue estando en el punto de mira. La llegada de Emmanuel Macron a la presidencia con su agenda reformista  fue recibida muy bien por los mercados financieros, pero, como es lógico, aún falta de implementar dichas medidas.

Por todos es sabida la dificultad que hay en un país como Francia para ejecutar un programa liberal, y es precisamente estas dudas sobre la implementación de reformas en Francia, la que puede generar incertidumbre.

En conclusión, estamos a las puertas de un cambio en la política monetaria, pero de momento todo apunta a que será un proceso muy gradual y lento, por lo que las tensiones en los tipos de la Eurozona serán muy limitados.

Ignacio Victoriano | Gestor de Renta Fija en Renta 4 Gestora

 

26 julio, 2017 | 11:31

Llega el periodo estival y todo el mundo prepara sus vacaciones para recargar pilas y afrontar la última parte del año lleno de energías.

Antes de eso, los últimos días es habitual echar un vistazo a las carteras de inversión para dejarlas “ordenadas” de cara a unas semanas donde no suele haber tanto movimiento. Normalmente siempre se piensa en la inversión en carteras individuales de manera directa y en las inversiones en las diferentes IIC`s que se comercializan. Pero dejamos para los últimos compases del año la inversión en una de las partes más importantes para nuestro futuro, los Planes de Pensiones.

Si bien todas las inversiones hay que plantearlas a medio – largo plazo para evitar el “ruido” de mercado (salvo obviamente acontecimientos, noticias,necesidades no planteadas, etc..), el caso de los planes de pensiones es el instrumento en el que hay que tener una visión de más largo plazo habida cuenta de sus particulares condiciones (fiscalidad y planificación de nuestro retiro en el futuro). No obstante, es desde nuestro modesto punto de vista, que la inversión en este activo se vea como uno más, no como algo de fin de año, ya que, día a día, constatamos que estos, los planes de pensiones privados, son un activo básico e imprescindible para que, en nuestro retiro profesional, el dinero y la rentabilidad que hayamos sido capaces de obtener sean un complemento absolutamente necesario de la pensión pública.

Más allá de elementos susceptibles de cambio o no por motivaciones políticas, decimos que es un elemento necesario en la medida que la demografía de la población en países desarrollados y sobre todo en España, decrece; un hecho que muchos olvidan al mirar sus inversiones.

España será en 2050 el segundo país del mundo con la ratio de dependencia más elevada, sólo  por detrás de Japón; la población española de 65 o más años supondrá al menos el 30% del total de nuestro país, estas dos cifras unidas a la baja tasa de actividad y de ocupación (en los máximos del 2006 y 2007 la tasa de ocupación solo alcanzó el 65% de la población en edad de trabajar vs. países como Alemania que actualmente su tasa de ocupación es cercana al 75%), hacen que la demografía haya que incluirla como un elemento más a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones de inversión.

La incidencia que estas cifras tienen sobre las arcas públicas es muy relevante y hará que el envejecimiento poblacional conlleve que el gasto público destinado a pago por prestación pública, se vea reducido en términos per capita, si no se adoptan medidas importantes.

Es por ello, y por muchas más razones, que el desafío de los inversores en los próximos años será enorme, especialmente en un país como España donde el impacto del envejecimiento poblacional es más inmediato e intenso.

Hay que pensar recurrentemente en “nuestro” largo plazo y cambiar la filosofía de inversión (al menos de esta parte) para invertir en productos de ahorro–previsión y no centrarnos solo en las prisas de final de año. Nuestro futuro se forja día a día con nuestro presente.

 

Óscar Moreno | Gestor de Pensiones en Renta 4

19 julio, 2017 | 09:54

Cuando alcanzamos el ecuador del año es momento de hacer balance, pero también de estudiar las perspectivas futuras. Creemos que hay aprovechar las correcciones actuales para incrementar la posición en Renta Variable (RV).

El mercado empezará analizar los beneficios de 2018 y sus valoraciones después de los resultados del 1er Semestre, que estimamos seguirán mostrando un mayor crecimiento (+10% en el 2017/18).

Se continúan revisando al alza por parte de los analistas, los beneficios de las empresas europeas, lo que abarata todavía más las valoraciones actuales.

Las empresas y sectores se han movido de una manera desigual en el primer semestre de 2017, lo que deja oportunidades para seguir viendo rotaciones que impulsen a la Renta Variable. Además, los mercados continúan con un descuento del 20% frente a las valoraciones medias históricas:

  • PER’18e Euro Stoxx 50 = 13,5x
  • PER’18e STOXX 600 = 14,4x     
  • PER’18e IBEX 35 = 13,4x  

La RV europea está todavía a un 10% de los máximos de 2015, mientras que los beneficios publicados son sustancialmente más elevados; la positiva evolución macro y microeconómica, así como la estabilidad política nos ofrece un escenario mucho más estable. La renta variable europea ha corregido entorno a un 6% desde los máximos de mayo de 2017.

El sentimiento inversor actual, ligeramente complaciente, podría provocar una caída adicional de la renta variable que utilizaríamos para incrementar la exposición a RV Europea, aunque quizás la corrección ya la hemos visto y no habrá más corrección de la ya vivida en las últimas semanas. El tiempo lo dirá.

En mi opinión, se nos presenta una oportunidad para seguir invirtiendo en la bolsa europea. Las altas valoraciones de las empresas Americanas en máximos históricos, sin duda contrarrestan las atractivas valoraciones y el descuento del 20% en los principales índices Europeos.

El objetivo para el segundo semestre de 2017 en Europa debería estar entre 3.700 – 3.800 de Euro Stoxx, en donde Europa cotizaría en línea con sus valoraciones históricas, a 15x beneficios

El comportamiento de los fondos de RV Europea de Renta 4 Gestora en el primer semestre del 2017 han sido los siguientes:

Renta 4 Valor Europa: ha obtenido una rentabilidad en el primer semestre de 2017 del +7.76% vs. el +4.60% de su in dice de referencia. El buen comportamiento que han tenido los sectores defensivos: farmacéuticas, eléctricas, consumo estable e infraestructuras, unido a la buena selección de valores (Unilever, Kerry, Novartis, Roche, Wolters Kluwer o Essilor) han contribuido a este buen resultado.

Por otro lado, se ha salido del sector financiero y telecomunicaciones, y se han reducido posiciones en valores donde habia grandes plusvalías, como: Dufry, Unilever, Smith&Nephew, Orkla, Repsol, Indra y Astrazeneca.

Este fondo está ranqueado por Morningstar con 4 estrellas a 3, 5 y 8 años.

Renta 4 Bolsa: ha obtenido una rentabilidad en el primer semestre de 2017 del +12,36%, vs. el +11.68% de su índice de referencia.

Dentro de las empresas que mayor retorno nos han aportado en el semestre, destacan las positivas aportaciones de Abertis, Europac, Ferrovial e Indra entre otras.

Este fondo está ranqueado por Morningstar con 5 estrellas 3, 5 y 10 años.

Renta 4 Cartera Selección Dividendo: ha obtenido una rentabilidad en el primer semestre de 2017 del 5.69%, vs. el +4,60% de su índice de referencia.

El fondo ha incrementado su peso en sectores defensivos pero con crecimiento como el consumo estable, el sector de la salud, el sector media, consumo cíclico y tecnológico.

Los sectores que han perdido peso en el fondo han sido fundamentalmente aquellos negocios maduros que pagan unos buenos dividendos, pero éstos difícilmente van a crecer en el futuro por la madurez de sus negocios (bancos, construcción, eléctricas, petroleras y telecomunicaciones).

Algunos gráficos para entenderlo:

 

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Javier Galán | Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

 

13 julio, 2017 | 11:02

Hace 10 años lanzamos un nuevo producto: Renta 4 Pegasus, que hoy cuenta con más de 450 millones de euros y 15.000 clientes. Los números nos avalan: 55% de rentabilidad acumulada, 4,5% anual sin haber tenido pérdidas ningún año. En este mundo donde todo cambia al minuto, conviene tomarse un tiempo para reflexionar, echar la mirada atrás y ver los aciertosy errores de la gestión, aunque sólo sea para aprender de ellos.

Lo primero que hay que comentar que nuestras expectativas en 2007 y las del mercado en general, nada tienen que ver con lo que ha ocurrido en los últimos años. En el momento del lanzamiento, el Euribor se situaba 4,5%, el Ibex 35 en 15.200, la prima de riesgo en 7 puntos y el petróleo en 75 dólares.

Lo que ha pasado en los últimos años ya lo sabemos: la prima de riesgo llegó a 600 puntos básicos, el petróleo ha cotizado por encima de 140 dólares o por debajo de 30 dólares, el Euribor lleva en negativo varios trimestres… Ninguno de estos elementos estaba en nuestro escenario en el 2007.

Por tanto, un requisito para los que gestionamos es ser humilde y tener claro que no sabemos lo que el futuro nos puede deparar. La buena noticia es que aún con un escenario tremendamente complicado como el que hemos tenido, hemos logrado obtener rentabilidad para nuestros participes.

La razón de lograr estos resultados ha sido la flexibilidad en la gestión. A veces compensa tomar riesgo porque está bien pagado, y otras veces no tanto como en la época actual. Esta flexibilidad forma parte de una forma de gestionar cuyos resultados han provocado que le demos, si cabe, más importancia a la hora de tomar decisiones. Y no hay que olvidar que las mejores decisiones de inversión (ya sea mayores revalorizaciones o menores pérdidas) han sido tomadas “en contra de la opinión del mercado”. Ir al contrario no es fácil en este mundo, pero puede producir grandes resultados.

Esta flexibilidad, nos permite hoy aconsejar a los inversores conservadores no estar muy invertidos. Tener parte de su cartera en liquidez. Actualmente, el coste de oportunidad es pequeño debido a los tipos de interés ínfimos que caracterizan el entorno actual. Hoy en día tenemos muchos activos que cotizan a precios altos debido a la intervención de los bancos centrales. Es el poder de la liquidez.

Se trata de una estrategia táctica de cara al corto plazo. No olvidemos que las rentas, dividendos y cupones que cobramos si estamos invertidos, es una parte importante de la rentabilidad lograda.

 

Miguel Jiménez | Gestor del fondo Renta 4 Pegasus de Renta 4 Gestora         

28 junio, 2017 | 08:30

Esta máxima, popularizada también por su semejanza con una de las reglas básicas del afamado inversor Warren Buffet, constituye una de las enseñanzas de las técnicas denominadas de “inversión contraria”.

Vaya por delante que no existe ni una sola verdad absoluta en lo que a técnicas de inversión se refiere y, precisamente esto, es lo que hace grandes a los mercados. Cada gestor y/o analista utiliza sus propias técnicas, vigila sus propios indicadores, hace sus propias estimaciones e hipótesis, obteniendo resultados distintos e incluso en algunas ocasiones opiniones diametralmente opuestas.

Por esta razón nunca hay que invertir basando nuestras decisiones en una única regla, ni debemos establecer conclusiones sobre dónde poner nuestro dinero utilizando una única herramienta. Sin embargo, he de reconocer que la frase que da título a este artículo, ha sido a menudo aplicada para obtener los resultados de mayor éxito en el mundo financiero a lo largo de los tiempos.

Las emociones y sentimientos humanos juegan diariamente un papel fundamental en la formación de precios en los mercados de acciones y bonos. El pánico a sufrir mayores pérdidas suele desatar órdenes de venta irracionales, así como la ofuscación que produce la avaricia, induce a llevar a cabo inversiones a precios que resultan absurdos e injustificados cuando se vuelven a sopesar con la frialdad de los números. Recordar la forma en que a veces actúan los inversores es útil y nos servirá para tomar una ventaja crucial en nuestras decisiones de inversión y sobre todo para evitar grandes sustos.

Hay multitud de ejemplos para ilustrar esta cuestión. Desde la gran crisis financiera, probablemente el ejemplo más paradigmático de burbuja financiera y real, hasta pequeños ejemplos concretos donde los inversores simplemente por unas pocas horas se desprenden de sus acciones a cualquier precio, al calor de una noticia cuyo impacto real a largo plazo ni siquiera conocen.

Por dos veces y en dos años muy distintos, por ejemplo, los títulos de Amadeus, una de las compañías más seguras y rentables por ser líder en el sector de la distribución de reservas para el transporte aéreo, han visto caer sus acciones de forma abultada al conocerse la noticia de que algunas aerolíneas van a intentar potenciar la desintermediación en la venta de billetes. Las acciones recuperaron terreno a la siguiente sesión para seguir una senda ascendente gradual e implacable.

El mercado de bonos tampoco es ajeno a estos comportamientos. La crisis de banco Popular ha provocado caídas de precio por efecto contagio en otros títulos del sector financiero de las categorías de mayor subordinación. Sin embargo, el desastroso resultado para los accionistas y bonistas del “Popu” no es extrapolable, o al menos no de forma idéntica, a otros bancos. Los inversores que han sido capaces de analizar el comportamiento del mercado con mayor frialdad han aprovechado para adquirir papel muy rentable con suculentos descuentos.

Aplicar las enseñanzas de la filosofía de inversión contraria, resulta más rentable cuanto mayor es la escala del desafío. Empresas en serias dificultades por cuestiones transitorias (Repsol estuvo por debajo de 8 euros por acción en 2016 debido a los bajos precios del crudo, ahora están casi al doble) o dinámicas de precios exageradamente imparables por la “locura” persistente de los inversores (quién no ha oído hablar de Terra, etc…) son otros escenarios donde los inversores han podido hacer excelentes inversiones o evitar enormes pérdidas.

En la actualidad, la actuación de los bancos centrales con su política de tipos cero (y quien dice cero, dice negativos) está empujando a determinados grupos de inversores, especialmente a los más conservadores a efectuar inversiones que en circunstancias normales no harían, tomando cada vez mayores dosis de riesgo para obtener alguna mínimas rentabilidades. Este es un juego peligroso que podría pasar una elevada factura si el escenario cambia de forma súbita. Y la experiencia nos dice que a veces esto ocurre y nada debe darse por descartado.


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Los diferenciales de los bonos basura globales cotizan en zonas de mínimos, por lo que el riesgo de dolorosas correcciones en los precios de dicha deuda es más que evidente. La volatilidad de la renta variable también ha bajado hasta zonas nunca antes conocidas, acompañando así a los mercados que rebasan sus máximos históricos. Independientemente de lo que tarde en producirse un incremento de la volatilidad, esta vendrá acompañada de descensos en las bolsas ¿Cuándo ocurrirá? nadie lo sabe.

Sin embargo, con todos los matices pertinentes y a sabiendas de que no se trata de un principio universal que haya que tomar a pies juntillas -ninguno lo es- no conviene que olvidemos que en no pocas ocasiones el comportamiento de la masa y el sentido de sus inversiones no es el correcto.

 

Alejandro Varela | Gestor del fondo Renta 4 Renta Fija Mixto FI de Renta 4 Gestora         

14 junio, 2017 | 08:30

Hace casi una década de la quiebra de dos Hedge Funds de Bear Stearns, en agosto de 2007, que daban el pistoletazo de salida a la mayor crisis financiera desde el año 1929. Tras esa crisis, de la cual mucho ya se ha escrito, vivimos una fase de profunda depresión de los mercados que encontró su suelo en marzo de 2009 en 666 puntos de S&P 500, llegando hasta los últimos máximos históricos recientemente alcanzados, que otorgan una rentabilidad anualizada (incluyendo la reinversión de los dividendos) de más del 15% desde los mínimos en el caso del índice americano.

Por el comentario cualquiera podría pensar que, tras estas fuertes subidas el mercado, podría encontrarse en un estado de valoraciones elevadas, o lo que es lo mismo: que el mercado está caro.

En primer lugar, decir que un activo está caro porque ha subido mucho, nos parece un argumento pobre, ya que cuando compramos un activo, sea un inmueble, una acción u otro, lo que realmente nos debería importar son los beneficios futuros que nos generara. Es decir, por mucho que cayese el precio de artículos obsoletos (cintas de video VHS, carretes de fotos, enciclopedias, buscas…..) no incrementaríamos nuestro consumo en dichos artículos, puesto que el rendimiento futuro de dichos artículos se centra exclusivamente en la nostalgia que desprenden, más que en un uso efectivo.

Por tanto, deberíamos intentar valorar los activos mediante los distintos métodos de valoración que encontramos a nuestro alcance. Uno de los principales problemas que nos encontramos a la hora de valorar un activo se basa en predecir los beneficios futuros, y como en cualquier variable que uno intenta predecir, se genera un error de predicción.

Una vez que nosotros tenemos una estimación de beneficio, para poder valorar dichos beneficios futuros, tenemos que decidir cuánto vale hoy. Es decir, si nos dijesen que dentro de un año nos van a dar un millón de euros ¿por cuánto dinero hoy le cambiaríamos a otra persona ese millón de dentro de un año?

Para esto se suelen descontar esos beneficios futuros al coste ponderado de capital de las compañías, en el cual se toma en cuenta su prima de riesgo, como el tipo libre de riesgo, que toma como referencia el bono a 10 años del país en cuestión.

Ahora bien, empecemos a mirar cómo se encuentran las típicas métricas que se usan para encontrar si el mercado se encuentra a valoraciones atractivas, o bien, si se encuentra en unas valoraciones más ajustadas. Para ello vamos a representar los datos de una forma menos habitual, con ella veremos distintas métricas frente a su valor histórico.

Grafico1celso

 

En el gráfico representamos en que percentil se encuentra la valoración actual frente a las valoraciones históricas, es decir, si nos encontramos con un PER en niveles de 75% significa que el dato actual es superior al 75% de los datos históricos.

Con esta visión, y de un vistazo rápido, podemos ver si el mercado, en cómputo general, está cotizando con prima o descuento sobre sus niveles históricos de valoración.

Ahora bien, el mercado puede encontrarse con una valoración elevada en un momento deprimido de márgenes, si mejoran los márgenes, se produce un abaratamiento de las valoraciones. Por ejemplo, si inicialmente tengo una compañía que vale 1.500 euros y  tiene 1.000 euros de ventas y gana 100 euros, es una compañía que cotiza a PER 15.0x  (1.500 euros / 100 euros de beneficio) y tiene un margen neto del 10%.

Puede ser que en un momento concreto decida hacer una promoción y en vez de ganar 100 euros gano 50, por lo que el beneficio se encuentra temporalmente deprimido al 5% de margen neto y el PER pasa a ser de 30x. En el momento que elimine la promoción el margen volvería al 10%.  Y sus ratios volverían al 10% de margen neto y Per de 15x. En resumen, si estamos en un momento de márgenes deprimidos las valoraciones pueden bajar por mejora de márgenes sin necesidad que bajen los precios.

Si miramos los márgenes actuales vemos que las compañías se encuentran en unos márgenes elevados históricamente hablando, por lo tanto el margen de mejora de márgenes es más complicado.

 

Grafico2celso

Por lo tanto, la justificación de valoraciones más ajustadas de lo habitual se centra en los bajos tipos de interés que nos encontramos actualmente. Como comentábamos, a la hora de valorar hoy los beneficios futuros tenemos que usar un tipo de interés para descontarlos y al traer esos beneficios futuros usando un tipo bajo, las valoraciones actuales salen más elevadas.

Así pues, la pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿es sostenible un bajo tipo de interés en el largo plazo que sustente unas valoraciones más ajustadas? Mi respuesta es no, ya que si considero sostenible un bajo tipo de interés, tengo que suponer que la parte de crecimiento de ventas tendrá que ser también baja de cara al largo plazo y por tanto, la parte de beneficio también se vería afectada. Todo esto provocaría que los inversores exigieran unos múltiplos de valoración más bajos.

Con todo este razonamiento no se intenta decir que los mercados se dispongan a caer de forma fulminante para ajustar las valoraciones, más bien lo que se intenta mostrar es que el mercado se encuentra en una fase madura del ciclo bursátil, la cual puede durar un largo periodo de tiempo. Dicha fase se suele caracterizar por subidas del mercado y bajos niveles de volatilidad, la cual se encuentra en los niveles más bajos de las últimas tres décadas.

 

Grafico3celso

Por ello nuestra elección en el fondo Renta 4 USA, en este momento de mercado, es mantener nuestra cartera y filosofía de inversión en compañías de alta calidad, con alta visibilidad de resultados, bajo apalancamiento y que se encuentren en megatendecias de largo plazo.

Adicionalmente, al ser conscientes del momento que nos encontramos y con una volatilidad extremadamente baja, optamos por cubrir nuestra exposición al riesgo de caídas de mercado ya que el coste de cubrir la cartera se encuentra en mínimos. Por tanto renunciamos a una parte de la rentabilidad futura a cambio de dormir tranquilos.

 

 

Celso Otero, Gestor de fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón de Renta 4 Gestora

@celsootero

31 mayo, 2017 | 09:00

Hace algunas semanas asistí a una reunión de una compañía cotizada en la que un directivo, en un momento de la charla, utilizó la frase que titula el artículo: “la paciencia no se compra”. Todos los allí presentes asintieron.

Llevo trabajando en los mercados financieros desde hace 18 años, en los que he podido comprobar la importancia de la paciencia en lo que respecta a inversión en renta variable. Los inversores de largo plazo más exitosos son aquellos que no pierden la calma en contextos de volatilidad, se aíslan del ruido del mercado y aprovechan fuertes correcciones en la cotización de compañías excelentes para construir o reforzar su posición. Tarde o temprano, el mercado volverá a reconocer el valor de dichas compañías.

Mucha gente ve los mercados de renta variable como un “juego”, es habitual escuchar la frase de “juegas a la bolsa”. Al ser humano le gusta jugar y si es posible, ganar. Las acciones suben y bajan, el mercado es volátil y eso se traduce en múltiples inputs para el ojo humano si constantemente están monitorizando el mercado. Si el mercado sube, habrá medios hablando de buenas noticias. Si el mercado baja, habrá portadas hablando de las malas.

Es precisamente la naturaleza humana, nuestros impulsos, los que nos llevan a cometer errores; y es difícil ser paciente, cuando el mercado se mueve y cambia tan rápidamente. Esto se produce debido a la famosa “aversión al riesgo”. Los inversores tienden a sufrir el “dolor” de las pérdidas en mayor medida que el “placer” de las ganancias, lo que se traduce normalmente en una sobrerreacción a la volatilidad.

En Renta 4 Gestora entendemos la inversión en renta variable de otra forma. Cuando invertimos, estamos comprando una parte de esa empresa cotizada. Estamos enfocados en los fundamentales de las compañías y en el proceso de inversión. Invertimos en buenas empresas a precios atractivos, después de realizar un análisis exhaustivo de la compañía, su historia, sus competidores, sus ventajas competitivas, sus cuentas y sus perspectivas; después de hablar con sus gestores, entender su estrategia y realizar una valoración de la compañía en un escenario neutral, negativo y positivo.

Y las vendemos cuando su modelo de negocio y situación de mercado cambia drásticamente o su cotización se ha situado por encima del valor intrínseco que creemos que tiene. Intentamos mirar poco las pantallas y aislarnos del ruido. En este proceso de inversión creemos que la paciencia es fundamental.

Un ejemplo reciente de compañía en la que hemos tenido que aplicar la paciencia es Dufry. Empezamos a construir la posición a 125-130 francos suizos (CHF) la acción hace casi 2 años, tras la adquisición de WDF y la ampliación de capital que tuvo que hacer la compañía para financiarla parcialmente. La adquisición convertía a Dufry en líder indiscutible en retail aeroportuario (c.25% de cuota de mercado mundial, 4 veces más que el siguiente competidor), un sector con barreras de entrada, un interesante crecimiento secular y que generaba significativas sinergias.

Una coyuntura negativa en algunas zonas geográficas como Rusia y Brasil, junto a un apalancamiento financiero elevado impactó negativamente en la cotización, hasta llevarla a cerca de 100CHF. En esos niveles aumentamos exposición en la compañía, de forma que llegó a suponer el mayor peso en el fondo Renta 4 Valor Europa (más de un 6%). Considerábamos que su valor era 170-180 CHF/acción, con una situación normalizada, tanto a nivel operativo como financiero.

En los últimos trimestres la situación en dichas regiones ha mejorado, junto a una positiva evolución de sus ventas en tiendas comparables y una mejora paulatina de sus márgenes operativos y generación de caja. Esto ha llevado la cotización a niveles superiores, cercanos a 170 CHF, donde estamos reduciendo exposición (actualmente supone un 2% del fondo).

Esta forma de invertir nos permite dormir tranquilos. En correcciones injustificadas, en el corto plazo, el valor bursátil de las empresas puede separarse significativamente de su valor intrínseco y esto nos da la oportunidad para incorporar buenas compañías a un precio más atractivo. De hecho, nos encontramos a menudo con el deseo de que el mercado caiga (para comprar buenas compañías que tenemos en el radar).

Un buen punto de entrada en una gran compañía se va a traducir en elevados beneficios en el largo plazo, donde la valoración de las empresas que realiza el mercado estará claramente correlacionada con los beneficios que obtienen.

La inversión a largo plazo premia al inversor disciplinado y paciente. Trabajemos la paciencia.

 

David Cabeza | Gestor de fondos de renta variable de España y Europa de Renta 4 Gestora

17 mayo, 2017 | 12:37

Históricamente, la correlación entre el comportamiento de los mercados y los beneficios empresariales de EEUU y de Europa ha sido altísima. En 2011, con la crisis soberana europea, se rompió esta correlación y mientras las bolsas estadounidenses se acercaban a sus máximos históricos, las bolsas europeas probaban los mínimos de 2008-2009. 

El problema es que está justificado que el Stoxx 600 cotice un 30% por debajo de sus niveles máximos de 2007, y el S&P 500 cotice un 30% por encima de los máximos de 2007. Casi un 60% de diferencia de rentabilidad entre comprar empresas europeas o comprar empresas estadounidenses. La justificación no es otra que los beneficios. Las empresas que componen el S&P 500 ganan un 30% más de lo que ganaban en 2007 y las empresas que componen el Stoxx 600 un 25%... Todo dicho.

Ahora bien, ¿es razonable esperar que se cierre el gap de comportamiento en un horizonte temporal prudente? Para responder esta pregunta, tenemos que analizar los beneficios, es decir, ¿es razonable esperar que los beneficios de las empresas europeas van a recuperar el casi 60% de diferencia de crecimiento desde 2011?

Es muy probable que se cierre parte del gap creado, pero es igual de probable no esperar que se recupere todo. Una gran parte de los motivos por los que las compañías estadounidenses han ganado más dinero que las europeas viene determinado por la composición sectorial. Las compañías tecnológicas más grandes del mundo son estadounidenses, mientras que en Europa apenas destacan una decena por capitalización. Sin embargo, tres de los sectores con peores rendimientos de los 6 años tanto en caída de los beneficios como en comportamiento bursátil (financieras, materias primas y energéticas), son los sectores que mayor peso tienen en los índices europeos.

Para este año y posiblemente por algún año más, los beneficios de los tres sectores mencionados en Europa van a mejorar considerablemente, apoyados por el fuerte rebote de las materias primas desde el año pasado y la mejora del sector financiero. Estos tres sectores permitirán, en mi opinión, cerrar parcialmente el gap de comportamiento, pero Europa necesita compañías líderes en los sectores del futuro (tecnología, e-commerce, robótica, seguridad, salud, medicina, externacionalización, coche eléctrico, etc.) para que ganen peso y relevancia en los índices europeos y así poder competir con las empresas estadounidenses en el largo plazo. No es tarea fácil desde mi punto de vista.

Javier Galán | Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

03 mayo, 2017 | 10:32

El consenso de analistas revisando al alza los beneficios esperados por el conjunto de las compañías europeas para el año en curso no ocurría desde 2009.

La fortaleza de la economía europea, las sorpresas positivas en cuanto al crecimiento de países emergentes y el mantenimiento de un crecimiento robusto en EEUU están provocando que los analistas revisen los números que habían hecho hace 3 o 4 meses al alza en partes importantes de los sectores con más peso en los índices europeos.

Los PMI europeos están en máximos de los últimos 6 años, y eso contando con la incertidumbre por las elecciones en Francia, que por pequeña que sea la probabilidad de que gane Le Pen, no es una probabilidad del 0%, por lo que todavía tiene peso en la prima de riesgo de las bolsas europeas. Descartar este riesgo político en la segunda economía europea por importancia es muy relevante.

La inflación también está aportando su granito de arena. Alejarnos del periodo de deflación de los años pasados hacen que la "japonización" de la economía europea sea un riesgo de menor importancia actualmente. Una inflación desbocada tendría repercusiones muy negativas para las bolsas, pero los terrenos donde nos estamos moviendo, son niveles muy razonables y compatibles con crecimiento y tipos bajos (aunque superiores a los niveles actuales del 0%).

Los resultados empresariales del 2016 en Europa, en general, arrojaron muchas más buenas noticias que malas, y las guías de las empresas junto con sus perspectivas, también apoyan un mejor escenario económico para las empresas que se traducirán en mejores ventas y mejores beneficios de las empresas en los próximos meses.

Lo más positivo es que la revisión al alza de los beneficios esperados por el consenso de analistas no se producen desde un punto bajo. A comienzos de año, el mercado estaba esperando un crecimiento robusto de los beneficios europeos superiores al 10%, por lo que revisar al alza este crecimiento es una gran noticia para el comportamiento de la renta variable europea los próximos meses. 

Si los beneficios crecen más de un 15% como espera ahora el mercado para 2017, significa que las bolsas europeas están un 15% más baratas que a principios de año a igualdad de precios. El momento de resultados parece que nos va a seguir apoyando en los próximos meses. La correlación de los resultados empresariales con el comportamiento bursátil es muy elevada, por lo que seguimos optimistas por el mejor de los motivos: los beneficios que generan las empresas europeas.

Javier Galán | Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

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