11 abril, 2018 | 13:32

Como ya comentábamos en el mes de diciembre, la inversión Smart Beta es una tendencia cada vez mayor, que está entrando de lleno en la mente de los inversores a la hora de establecer dónde meter su dinero.

Continuando con el último artículo sobre el Factor Value, hoy hablaremos del factor volatilidad, definiendo muy bien el concepto volatilidad, estableciendo claramente sus principales características y en qué lugar vemos el momento idóneo para realizar dicha inversión.

¿Qué es la volatilidad? Para explicar este factor, hay que entender muy bien la definición del propio factor: La volatilidad.

Todo el mundo ha escuchado alguna vez esta palabra pero muchas veces se suele mal interpretar o confundir con el precio de una acción.

La volatilidad mide como la rentabilidad de un activo se ha desviado de su media histórica (por eso a veces se hace referencia a la volatilidad como la “desviación típica”). Una volatilidad elevada, indica que las rentabilidades de un activo han experimentado fuertes variaciones, mientras que una volatilidad baja significa que las rentabilidades del activo han sido mucho más estables en el tiempo.

Ahora que sabemos bien la definición de volatilidad, veremos cómo se invierte en el factor mínima volatilidad. Como en cualquier inversión, necesitamos de unos parámetros para definir muy bien nuestra inversión. En este caso, los parámetros que se buscan al realizar está inversión son: Que la beta y la volatilidad histórica del activo sea baja.

Supongamos que tenemos que hacer una cartera con valores que cumplan los parámetros del factor mínima volatilidad. Si cogemos como ejemplo el EuroStoxx 600, cogeremos los 150 valores de ese índice que mejor cumplan con los parámetros/requisitos, es decir, aquellos que tengan una volatilidad y una beta más baja y los introducimos en nuestra cartera. Esto tendría sentido si el cliente quiere tener una estrategia de control de la volatilidad, para que en caídas de mercado nuestra hipotética cartera, se comporte mejor el índice (EuroStoxx 600).

El factor mínima volatilidad no quiere decir que lo óptimo sea un mercado sin volatilidad, sino que escogemos los valores dentro de un mercado que tienen menos volatilidad, y por eso en caídas de mercado se comportan mejor que los que son más volátiles, ya que estos suelen caer con mayor fuerza.

El objetivo de esta inversión es capturar la exposición a activos que potencialmente tengan un menor riesgo que sus comparables, es decir, que hayan experimentado una menor volatilidad y menores drawdowns durante caídas significativas del mercado.

Otro elemento muy importante a la hora de invertir en estos factores (Smart Beta) es ver el ciclo donde el factor se va a comportar mejor.

 ¿En qué parte del ciclo nos compensa invertir en mínima volatilidad? La parte del ciclo idónea para invertir en este factor sería desde la fase de ralentización (cuadro) pasando por la fase de contracción económica hasta que veamos una recuperación de la economía, momento en el que deberíamos de cambiar de factor para optimizar nuestra inversión.

 

Volatilidad

 

El factor mínima volatilidad es un factor defensivo, lo que significa que tiende a beneficiarse durante los periodos de contracción económica. Invertir en mínima volatilidad, es invertir de una manera defensiva por lo que el comportamiento óptimo del factor se da ante caídas de mercado. Esta opción de inversión, es utilizada para reducir el riesgo en momentos de desaceleración económica, mientras continúan expuestos a renta variable.

¿Es posible obtener mayor rentabilidad con menor riesgo?

Paradójicamente, las estrategias que utilizan el factor volatilidad han obtenido una mayor rentabilidad que el mercado en el largo plazo, contradiciendo el principio de que los inversores no deberían esperar mayores rentabilidades tomando menos riesgo que el de mercado.

En este gráfico vemos lo que “Deberíamos de invertir según el ciclo de inversión”. Como todo lo referente al mercado, tiene una gran dificultad: acertar en qué momento del ciclo estamos. Esto en nuestro caso es tarea del gestor y por eso decimos que el modo de inversión a través de Smart Beta también es gestión activa.

A continuación os dejamos una pequeña información de los fondos de Renta 4 Gestora de Smart Beta.

*Renta 4 Multifactor, FI (nivel de riesgo 5, de una escala del 1 al 7): Mayor flexibilidad a la hora de sobreponderar los diferentes factores (Value, Momentum, Quality, Size, Volatility) según el momento de mercado y del ciclo económico.

*Renta 4 Factor Volatilidad, FI (nivel de riesgo 5, de una escala del 1 al 7): Invertimos mayoritariamente en compañías europeas con menor volatilidad (mínimo 70% en este factor) cuestionando la relación positiva y linear entre rentabilidad riesgo propuesta por el modelo CAPM. El objetivo del fondo es beneficiarse de la prima por baja volatilidad, pero sin dejar de lado factores como value y momentum, que servirán de apoyo a la estrategia principal.

 

Equipo de gestores | Renta 4 Gestora

28 marzo, 2018 | 09:00

En el presente artículo vamos a continuar la explicación dada en el artículo de diciembre sobre Smart Beta. Profundizando un poco más en esta nueva y atractiva forma de inversión, explicaremos de manera clara y concisa lo que significa y las características que tiene uno de los factores, el factor value.

Para poder comprender bien los factores, conviene recordar que es la gestión “Smart Beta”. Como comentamos en el artículo anterior, esta es una tercera forma de gestión, que se sitúa entre la gestión pasiva y la gestión activa. La peculiaridad y distinción de la inversión en Smart Beta es que aglutina ambas gestiones. Su objetivo es obtener una rentabilidad superior a la del índice (en el caso de los fondos de Renta 4 Gestora el MSCI Europe), con un coste de gestión muy inferior al de los fondos de gestión activa (0,50% gestión y 0,10% depositaria).

Una de las ventajas de la gestión Smart Beta es que elimina el riesgo de la subjetividad del gestor y lo sustituimos por parámetros económicos (múltiplos financieros, datos macroeconómicos, volatilidad...).

Gracias al buen comportamiento que está teniendo este tipo de gestión, en diciembre de 2017 desde Renta 4 Gestora, lanzamos dos fondos Smart Beta, (Renta 4 Multifactor y Renta 4 Factor Volatilidad) que se han comportado extraordinariamente bien en el último mes si hacemos una comparativa frente a su categoría y a los fondos de gestión activa.

En lo que llevamos de 2018, tanto el fondo Renta 4 Factor Volatilidad FI como el Renta 4 Multifactor FI, que invierten exclusivamente en renta variable europea se anotan una rentabilidad  del -1.22% y -0.99%, frente al -3.73% del MSCI Europe. Lo que supone una diferencia positiva en nuestros fondos de +2.51% y +2.74% respectivamente. Denotando, el buen comportamiento de la utilización de factores.

Captura

 

¿Qué es el factor value?

Consiste en invertir en compañías infravaloradas en relación con sus fundamentales, es decir, el precio que la empresa tiene en el mercado está por debajo de lo que vale la empresa en libros.

Al considerar que una empresa está barata, no nos basamos en el precio exclusivamente, sino en el precio en relación con diferentes ratios y el precio según sus fundamentales. Cuando se dice que una empresa está “barata”, nos referimos a que el precio actual de las acciones es menor del que se espera para las ganancias futuras que razonablemente pueda obtener la empresa.

¿Cómo se invierte en el factor Value? ¿Cómo ver si una acción está cara o barata?

Invertir en Smart Beta (inversión a través de factores) es más fácil de lo que puede parecer. Cuando inviertes en el factor Value, inviertes en unos parámetros o conjunto de ratios que te ranquean las compañías que mejor se adaptan a ese factor. En el siguiente ejemplo, hemos utilizado dos de los más conocidos PER y Price to book Value (P/B), aunque existen multitud.

Ejemplo:

  • Empresa A. PER: 14; P/B: 0.87
  • Empresa B. PER: 17; P/B: 0.80
  • Empresa C. PER: 13; P/B: 1.74

-¿Qué es  el PER?

El PER es el precio pagado por unidad de beneficio. Es decir, en el caso de la Empresa A, por cada 1 Euro de beneficio pagaremos 14 Euros, frente a las empresa B y C que pagaremos 16 y  21 Euros respectivamente. Con lo cual, ¿Cuál sería la más barata? La empresa A.

                -¿Qué es el P/B?

El Price to Book Value, es el ratio bursátil que mide la relación entre el precio al que cotizan las acciones con el valor de sus fondos propios, es decir, el valor contable de sus activos menos el valor contable de sus deudas. ¿Cuál sería la más barata? La empresa B.

Para terminar con el ejemplo, si ponemos como parámetros hipotéticos que el PER no supere 15 veces y que el P/B sea menor que 1, lo que observamos es que aunque hay varios ejemplos que cumplen algún parámetro, solo uno (Empresa A) los cumple todos por lo que sería la más idónea para introducirla en nuestra cartera. Ello es debido a que cuantos más ratios se ajusten a tus parámetros, mayor probabilidad de éxito (beneficio) tendrás.

Dejando el ejemplo de lado, nuestro ámbito de inversión en los fondos de Renta 4 Gestora se centra en las 444 compañías del MSCI Europe, donde, a través de la utilización de los diferentes múltiplos, ordenamos las compañías de más baratas a más caras y seleccionamos las primeras 150.

Otro elemento muy importante a la hora de invertir en estos factores es ver el ciclo en el que el factor se va a comportar mejor.

¿En qué parte del ciclo nos compensa invertir en Value? Nos compensaría invertir en la parte de recuperación del ciclo, es decir, cuando la economía ha pasado una recesión y empieza una época alcista en los mercados.

Captura1

En este gráfico vemos lo que “deberíamos de invertir según el ciclo de inversión”. Como todo lo referente al mercado, tiene una gran dificultad: acertar en qué momento del ciclo estamos. Esto en nuestro caso es tarea del gestor y por eso decimos que el modo de inversión a través de Smart Beta también es gestión activa.

A continuación os dejamos una pequeña información de los fondos de Renta 4 Gestora de Smart Beta.

*Renta 4 Multifactor, FI (nivel de riesgo 5, de una escala del 1 al 7): Mayor flexibilidad a la hora de sobreponderar los diferentes factores (Value, Momentum, Quality, Size, Volatility) según el momento de mercado y del ciclo económico.

*Renta 4 Factor Volatilidad, FI (nivel de riesgo 5, de una escala del 1 al 7): Invertimos mayoritariamente en compañías europeas con menor volatilidad (mínimo 70% en este factor) cuestionando la relación positiva y linear entre rentabilidad riesgo propuesta por el modelo CAPM. El objetivo del fondo es beneficiarse de la prima por baja volatilidad, pero sin dejar de lado factores como value y momentum, que servirán de apoyo a la estrategia principal.

 

Equipo de Relaciones Institucionales | Renta 4 Gestora

07 marzo, 2018 | 12:25

Ya hace más de dos meses que comenzamos el año y en esta ocasión, a estas alturas de año, la palabra “pensiones” ha salido bastante más que en otras ocasiones en los medios de comunicación

Si bien, lo que escribí tanto en verano como a final de año, no solo no ha dejado de tener vigencia, sino más bien todo lo contrario. Ha pasado el tiempo y los problemas continúan, es más, a nuestro modo de ver, se incrementan.

La cuestión demográfica sigue siendo el elemento clave para el devenir de las pensiones, pues es el hecho estructural  que no va a cambiar en varias generaciones (vemos como el famoso Baby Boom sigue su avance y como la pirámide poblacional empieza a ser en forma de hongo, ancha en la cúspide) por tanto,es una variable que va a estar con nosotros y nuestra planificación en varias décadas.

Por el lado macro, si bien es cierto que el empleo en nuestro país y los datos de la Seguridad Social han ido a favor, el sistema en su conjunto es deficitario y así la famosa “hucha de las pensiones” a base de “ir sacando y no metiendo”, ve como sus recursos cada vez son más escasos.

El debate ha virado no tanto a estos dos conceptos, que me parecen básicos e imprescindibles, demografía y empleo, sino más bien a la revalorización de la pensión mensual. Más allá del 0,25%, me parece un debate lógico pero con una “baja altura de miras”, pensando no tanto en el futuro como en el presente…¿a quién le gusta tener menos ingresos? La respuesta sería obvia; donde no resultaría tan fácil la respuesta es en esta otra ¿nos gustaría tener una pensión “digna” en un futuro no tan lejano, a costa de una racionalización en la estructura actual y a futuro?, creo que el debate sería mucho más amplio.

Por un lado e incidiendo en lo escrito meses atrás debemos planificar nuestro futuro, para ello debemos ver en cada momento los diferentes productos que hay en el mercado y en el caso de la industria de pensiones es uno más. Buscar de entre las diferentes alternativas aquellas que, por su consistencia en el tiempo, sean las más atractivas en lo que a Riesgo y Rentabilidad se refiere, no es solo una obligación sino es nuestro deber, porque en ello va nuestro bienestar y ser consciente que, de manera privada, hemos de complementar lo que el Estado nos proporcione.

En definitiva, más allá de los debates oportunistas, debemos de ser conscientes de los hechos objetivos y de los problemas en los que estamos inmersos (desde Renta 4 hemos venido diciendo lo mismo desde hace años y no somos pioneros…) y poner soluciones personales, las políticas se escapan de nuestro planteamiento aunque, obviamente, estaremos atentos a las mismas.

Termino haciendo de nuevo una reflexión similar a la de artículos pasados, hagamos nuestras “tareas” de autoevaluación, intentemos construir nuestro futuro de una manera más eficiente y satisfactoria; el bienestar de mañana depende de las decisiones de nuestro presente.

 

Sobre demografía y pensiones

Sobre demografía y pensiones (II)

Óscar Moreno | Gestor de Pensiones en Renta 4 Pensiones SGFP

 

 

22 febrero, 2018 | 13:47

La ventaja fundamental de los fondos mixtos radica en unos resultados más consistentes que la renta variable. La existencia de ciclos económicos y bursátiles, provoca resultados positivos y negativos en la renta variable, dependiendo de la parte del ciclo en la que nos encontremos. En una estrategia mixta, al “beber” de la renta fija y variable, logramos un resultado menos volátil. Los precios de estos activos teóricamente tienen una correlación negativa: en recesión es esperable caídas de la renta variable, pero subidas en renta fija (menores tipos de interés), siendo esperable lo contrario en un ciclo expansivo.

Otro elemento positivo de dichas estrategias, es que suelen tener una mayor flexibilidad a la hora de invertir por parte del gestor. Nuestra experiencia nos ha enseñado en los últimos años que, una mayor flexibilidad es clave a la hora de maximizar la rentabilidad/riesgo de la cartera. No tenemos porqué invertir en X activo si no lo vemos interesante.

La posibilidad de analizar la estructura de capital de una misma compañía arroja conclusiones interesantes. Hoy, en términos relativos, es más interesante la inversión en renta variable que en renta fija, debido a los tipos de interés actuales así como la intervención de los Bancos Centrales.

A modo de ejemplo, en el fondo Renta 4 Nexus (e incluso Renta 4 Pegasus) estamos comprando acciones de algunas compañías utilities. Generan un cash flow libre cerca del 10% y a los precios actuales de los cuales pagan > 5% en dividendo. El precio actual es el mismo de hace 3 años … Nada que ver con los activos de renta fija (teniendo en cuenta las diferentes características de cada activo, no es lo mismo ser accionista que bonista).

Por último, mencionar como esta situación de represión financiera a los ahorradores, no es igual en todos los países. En USA, empezamos a ver unos tipos de interés que podrían empezar a ser una alternativa. Bonos de elevada solvencia >2% a 1 año o incluso bono a 10 años del Tesoro en niveles del 3% (2,91% ahora) podrían empezar a ser una alternativa a la enorme liquidez que hay en el sistema. Es verdad que en esta estrategia corremos el riesgo dólar, pero en niveles de 1,25% podría no ser mala opción.

 

Miguel Jiménez | Gestor de fondos de inversión de Renta 4 Gestora

07 febrero, 2018 | 11:25

Y en realidad no debería sorprendernos en absoluto, dado que se trata de la forma natural que tienen de comportarse los mercados de renta variable. Por fin, los índices americanos están registrando su peor comportamiento de los últimos años, una circunstancia largamente esperada por muchos, sin que ello necesariamente venga a significar que los descensos se vayan a extender en el tiempo y se haya marcado un cambio de tendencia a largo plazo.

Los recortes, no obstante, han coincidido curiosamente con la escalada en rentabilidad de los bonos americanos a 10 años, que tocaron su mayor nivel en cuatro años hasta el 2,85%. Por tanto, atribuir las caídas en las bolsas al cambio de ciclo en política monetaria, no por simplista, deja de parecer lo más lógico. Ya venía tocando.

Graf varela

Fuente: ft.com

Venía tocando suponer que, si la economía está tan bien, con un ritmo de expansión global previsible (al menos el FMI así lo apunta) cercano al 4%, hay que dejar de estimular ya a los mercados con financiación gratuita. La enorme complacencia que han mostrado las bolsas durante el último año, no debe inducirnos a error ni a excesos de confianza, y sería bueno tomar inmediatamente nota de ello para que los mercados en 2018 no nos pillen por sorpresa.

La volatilidad exhibida por los precios de los activos de riesgo en 2017 fue extraordinaria e inusualmente baja, a pesar de la incertidumbre política, del Brexit, del proteccionismo comercial y de los desafíos militares de Corea del Norte, entre otros riesgos. Los mercados de bonos y de acciones se han desenvuelto hasta ahora bajo los efectos anestésicos de la actuación de los bancos centrales, empeñados en adulterar las condiciones de liquidez.

Así, los índices han alcanzado unas valoraciones que se me antojan, cuanto menos, poco atractivas.

¿Significa esto que las bolsas no pueden seguir subiendo? No necesariamente. Cuando discutimos sobre precios y valoraciones de activos, a menudo ocurre que un activo que se paga caro (un inmueble, una obra de arte, o las acciones de una empresa) puede seguir cotizando e intercambiándose a precios más caros más adelante hasta pasado algún tiempo. Las dinámicas del mercado funcionan así. Aunque no estamos hablando de cuerpos físicos, los flujos tienen cierta inercia y debemos tener presente que las condiciones financieras actuales han empujado ya a muchos inversores a invertir de esta manera, pagando sin mirar, ante la falta de alternativas.     

Conviene tener presente, que si las condiciones de liquidez cambian, la actitud de los inversores también va a cambiar, al tiempo que variarán los retornos esperados para las inversiones y las valoraciones de los analistas. Todo esto debe hacernos reflexionar y ponernos en alerta para adoptar una razonable actitud de cautela a la hora de asignar nuestro dinero. En el futuro, hay que prepararse para asistir a una mayor volatilidad.

 

Alejandro Varela, CIIA | Gestor del Fondo Renta 4 Renta Fija Mixto en Renta 4 Gestora

 

17 enero, 2018 | 12:41

Las perspectivas para 2018 apuntan a un buen fondo macroeconómico, con un escenario de crecimiento económico sincronizado. Suave expansión en países desarrollados (pendientes de impacto Brexit y estímulos fiscales en Estados Unidos), y aceleración del crecimiento en emergentes (economías como Brasil o Rusia confirmando la salida de la recesión). No obstante seguirá siendo un crecimiento moderado, en términos históricos.

Los resultados empresariales continúan con su recuperación a nivel global de la mano de la positiva evolución del ciclo económico, un mayor apalancamiento operativo y condiciones financieras favorables. En el caso de Europa, el consenso estima un crecimiento anual cercano al 10% en los beneficios por acción del Eurostoxx 600, que siguen claramente por debajo de niveles de 2007/08 (mientras que Estados Unidos está muy por encima). Si bien una parte se explica por composición sectorial, consideramos que este gap debería tender a reducirse en cierta medida en próximos ejercicios.

En este escenario, creemos que es muy probable que tengamos un año 2018 de intensa actividad corporativa en Europa. Supondría una continuidad a lo visto en 2017, año en el que vimos un incremento de doble dígito en tamaño total de operaciones corporativas en el viejo continente, a pesar de la incertidumbre política (elecciones en Holanda, Francia, Alemania) y de una caída de volúmenes de M&A a nivel global (especialmente visible en Estados Unidos, principal mercado). La actividad en Europa fue especialmente fuerte en la primera mitad de año, y estuvo protagonizada por compradores europeos (que compensaron la reducción de compradores asiáticos). El año estuvo caracterizado por un número relativamente alto de grandes operaciones (70 operaciones por encima de 1bn EUR), y la prima pagada estuvo ligeramente por debajo de años anteriores (algo que se puede explicar parcialmente por los mayores niveles de cotización). Operaciones transfronterizas de gran tamaño no salieron adelante, como Kraft con Unilever, o PPG Industries con Akzo Nobel. Pero otras operaciones intra-europeas sí han podido llevarse a cabo, como Luxottica (adquirida por Essilor), Uniper o Zodiac.

Varias son las razones que nos hacen creer que el nivel de actividad corporativa seguirá siendo intenso en Europa en 2018. 1) El contexto macroeconómico es favorable, con mejora de la confianza del consumidor en Europa; 2) reducción de la incertidumbre política; 3) La compañías europeas tienen balances fuertes y saneados; 4) el coste del crédito corporativo nunca ha estado tan barato; 5) el mayor nivel y crecimiento en beneficios / flujos de caja (hay más caja en términos absolutos, y dentro de las políticas de uso de dicha caja, hay una parte que se dedica a crecimiento inorgánico). Históricamente, los volúmenes de operaciones corporativas han estado positivamente correlacionados con la confianza del consumidor y el comportamiento de los mercados bursátiles europeos (y al contrario, la correlación es negativa con incertidumbre política y los índices de crédito High Yield).

Si bien no invertimos en una compañía por la probabilidad de que sea objeto de operación corporativa, en ocasiones nos beneficiamos de dicha actividad, que permite reflejar su correcto valor intrínseco. A lo largo de 2017 hemos visto como nuestros fondos de renta variable española y europea se han beneficiado, con compañías como Abertis, OHL (tras el anuncio de venta de su filial de concesiones) o NH Hoteles (acercamiento de Barceló) en España. En Europa, cabe mencionar los casos de Havas o Refresco Group. Al mismo tiempo, el mercado ha premiado a algunas compañías compradoras, que han realizado adquisiciones con elevado sentido estratégico, sinérgico y financiero. En España, los casos más notorios son Fluidra y Vidrala, compañías excelentes, líderes en sus sectores, que han realizado operaciones que permiten reforzar dicho liderazgo, aumentar sus ventajas competitivas y mejorar su rentabilidad en el medio-largo plazo.

¿Qué valores podrían ser objetivo de M&A? En España, creemos que compañías como Talgo, DIA, Cellnex o Euskaltel tienen mayor probabilidad de ser compradas. En Europa, identificamos compañías como Shire, KION, Europcar, Smith & Nephew, Gerresheimer, Glanbia, Elekta o Ingenico. Desde un punto de vista sectorial, tecnología, medios de pago, ciberseguridad, inmobiliario o farmacia/biotecnología podrían seguir protagonizando las operaciones. En muchas ocasiones, si el mercado ignora los fundamentales y precio atractivo de una compañía, es probable que alguien tome “acción”.

 

David Cabeza | Gestor de fondos de inversión de Renta 4 Gestora SGIIC

03 enero, 2018 | 12:47

Comenzamos un año nuevo que no parece que vaya a ser fácil de gestionar. Realmente, casi ningún año lo es, especialmente si queremos calcular cuál será la rentabilidad de un activo tan volátil e impredecible como la cotización de la bolsa, en un periodo de tan solo 12 meses. Sería más sencillo calcular la rentabilidad de una cartera de acciones a 5 años que a 1 año, pero en cualquier caso, vamos a intentar ver las variables más relevantes que tenemos que ponderar para tomar nuestras decisiones de inversión.

En el año 2017, hemos trabajado con una de las menores volatilidades que recordamos, apoyado en una macroeconomía que nos ha aportado muchas buenas noticias: crecimiento mundial superior al 3,7%, Europa creciendo alrededor del 2%, inflación baja para los crecimientos del PIB y de los beneficios empresariales y unos tipos de interés que, a pesar de que empiezan a repuntar (especialmente en EEUU) siguen muy bajos en términos históricos en casi todas las áreas geográficas relevantes. E incluso, tires negativas en una parte enorme de emisiones de bonos de renta fija en el Viejo Continente, que sigue siendo un evento que seguro que nuestros hijos y nietos estudiarán con asombro dentro de unas décadas.

Este escenario descrito ha provocado que los mercados de renta variable se hayan movido en terreno positivo durante todo el año, con subidas muy relevantes en EEUU y más moderadas en Europa, lastrada por su menor peso en el sector tecnológico y mayor peso en sectores con menos potencial de crecimiento como el sector financiero, eléctrico, media y ventas al por menor. En realidad ha sido un año el que ha subido casi todo; renta variable de prácticamente cualquier área geográfica, pero también renta fija y materias primas.

Para 2018 esperamos un escenario parecido en un primer momento, aunque con más riesgos que en 2017 por la madurez del ciclo en el que nos encontramos a nivel macroeconómico y empresarial. También por las valoraciones de los mercados de capitales, que dejan poco margen de error al resultado económico de los próximos meses.

De hecho, a nivel bursátil, 2017 lo empezamos en unas valoraciones de las bolsas europeas parecidas a la actual. Los beneficios de las empresas europeas, con 3 trimestres ya reportados, han mejorado en más de un 12%, y sin embargo, las bolsas europeas apenas se revalorizan un 8%, lo que significa que las bolsas están más baratas de lo que estaban allá por enero de 2017 (las cotizaciones han subido menos que la mejora de los beneficios).

Comenzamos 2018 con un fondo muy positivo, niveles de crecimiento muy cerca de los máximos (IFO, ISM, PMIs, empleo, confianza empresarial, confianza del consumidor y beneficios), y si atendemos a los bajos niveles de volatilidad, cierta complacencia de los agentes económicos.

A 14x PER’18e; >3,6% rentabilidad por dividendo o 1,6x P/VC, las bolsas europeas deberían aportarnos una rentabilidad de doble dígito al finalizar el año, incluyendo los dividendos, es decir, la rentabilidad esperada coincide con el crecimiento de los beneficios esperados. No son valoraciones que nos deban asustar ya que, aunque las bolsas europeas no estén tan baratas como lo estaban hace unos años, dejan suficiente recorrido para que, si la economía mundial sigue su curso, volvamos a tener un año de rentabilidades atractivas.

 
Captura

Ahora bien, las valoraciones, si no se confirman las expectativas de crecimiento de los beneficios, no dejan margen para la revalorización ya que empezamos el año con un PER’17 de 16x en Europa y de casi 20x en EEUU y en Japón.

Los márgenes se han recuperado muy rápidamente hacia los máximos del anterior ciclo expansivo de la economía, allá por el final de 2007 y principio de 2008. Los niveles de inversión siguen siendo los más bajos en 30 años, las empresas siguen con unos niveles de endeudamiento moderado, las operaciones corporativas, a pesar de que han repuntado con fuerza en EEUU, no ha sido así en Europa. El euro ha dejado de servir de catalizador al rebotar desde los mínimos del primer trimestre de 2017 y ser viento de cara para los próximos meses. El rebote de las materias primas ya no va a servir de catalizador positivo a estos niveles de precios. El comienzo del fin del periodo de mayor expansión monetaria de la historia está a punto de llegar a su fin en Europa durante 2018, y por último, el endeudamiento de la economía China es sustancialmente más elevado que hace una década, lo que genera mucha incertidumbre de la salud económica de la economía China y la repercusión de una desaceleración acusada de la misma en el resto del mundo.

Si todas las variables que este año hemos tenido alineadas mantienen su pulso, volveremos a tener un año de rentabilidades atractivas en las bolsas europeas. Pero los riesgos son más elevados que en los últimos años en la medida que el ciclo económico ha madurado. Sería razonable esperar un repunte de la volatilidad y episodios de mayor nerviosismo, con correcciones más severas de las vividas los últimos 20 meses, dado que el margen de seguridad que procura/debe buscar un inversor de renta variable se encuentra lejos de los niveles actuales.

Para los que somos inversores/ahorradores a largo plazo en renta variable, las posibles correcciones que podemos tener a lo largo del 2018, nos brindarán buenas oportunidades para incrementar nuestra exposición a bolsa a valoraciones que nos den más tranquilidad y más potencial de revalorización. Si no las hay, es conveniente seguir teniendo un porcentaje de nuestros ahorros en la bolsa europea, porque sigue siendo el activo más atractivo en cuanto a su valoración a día de hoy y el más rentable en el largo plazo.

Los que nos regimos por el análisis fundamental, vemos con preocupación las valoraciones de la mayoría de los activos financieros (renta fija soberana, renta fija corporativa y renta variable). Cierto es, que si se cumplen las expectativas de crecimiento e inflación, los mercados deberían mantener su tendencia positiva y de apreciación, pero es difícil que se mantenga el mismo ritmo de aceleración en la mejora de las variables económicas.

Para los próximos meses, vemos 3 posibles escenarios que se resumen en los siguientes puntos:

  1. Si la inflación se mantiene baja y el crecimiento del PIB mundial permanece por encima del 3%-3,5%, los retornos de renta fija serán bajos pero positivos y las revalorizaciones de las bolsas deberían estar en línea con el crecimiento de los beneficios empresariales, que cada vez será menor al estar en máximos los márgenes de las compañías y las valoraciones ser suficientemente exigentes como para no producirse un re-rating o encarecimiento de las valoraciones de los activos de renta variable. La volatilidad seguirá baja hasta que el ciclo económico expansivo llegue a madurez total y tengamos la próxima recesión, pero ésta puede venir en unos meses o en unos años.
  2. Incremento de la inflación hacia niveles preocupantes que hagan que los bancos centrales se apresuren a subir los tipos de interés y provoque una fuerte caída del precio de los bonos y también de la renta variable por contagio y repercusión de las valoraciones, en un escenario de mayores tipos de interés. La volatilidad en este caso debería incrementar significativamente en todo tipo de activos financieros.
  3. Si tuviésemos una recesión en los próximos meses, las bolsas corregirían anticipando la caída de los beneficios empresariales, los bancos centrales no subirían tipos e incluso la renta fija de mayor calidad crediticia podría seguir su apreciación. Los bonos high yield o bonos de peor calidad crediticia sufrirían mucho en precio (subirían las rentabilidades o tires) al incrementar la probabilidad de default en este tipo de emisiones.

El escenario más probable es el primero, por lo que como he comentado antes, creo que las bolsas nos volverán a dar alegrías en 2018. El escenario 3 es el menos probable, sobre todo si tenemos en cuenta la reforma fiscal a punto de aprobarse en el Senado de EEUU, con una bajada de impuestos no vista en más de 30 años. El segundo punto es algo más probable que el último punto y es en el que más atento debemos estar. La inflación y los tipos de interés son las dos variables macro-económicas que mayor vigilancia debemos prestar, por las enormes implicaciones en los activos tanto de renta fija como de renta variable tendrían.

En nuestro caso, como gestores de fondos de renta variable, la selección de compañías de alta calidad a valoraciones razonables y la selección de oportunidades de inversión en empresas que se queden muy infravaloradas, seguirá siendo la columna vertebral de la cartera de acciones de los fondos Renta 4 Valor Europa FI y Renta 4 Bolsa FI, que tan buenos resultados están aportando los últimos años a sus partícipes (entre los que, obviamente, me encuentro).

 

Javier Galán | Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

20 diciembre, 2017 | 12:09

Smart beta, beta estratégica, factor investing… ¿cuántas veces en los últimos meses hemos escuchado y leído sobre activos que invierten utilizando este tipo de estrategias? Pero lo más importante es que esta tendencia está aquí para quedarse y esto se refleja en los números. El patrimonio invertido en ETFs de beta estratégica a 30 de junio, superaba los 707.000 millones de euros bajo gestión, con un crecimiento anual del +30%. Por ello, en este artículo nos gustaría explicar cómo funcionan y cuáles son los diferentes factores, y por qué es considerada la tercera forma de gestionar activos, situándose justo entre la gestión activa y pasiva.

 

Carmen 1

 

¿Cuáles son las principales diferencias  y ventajas frente a la gestión pasiva y activa?

  • Mientras que la gestión pasiva solo pretende replicar la rentabilidad de los índices, la utilización de estrategias smart beta ha demostrado generar Alfa, es decir, una rentabilidad superior a los índices. Invertir en los diferentes factores (value, momentum, size, quality, volatility) ha supuesto obtener una prima frente al mercado a largo plazo.
  • Menores costes vs Gestión Activa. Los fondos que utilizan este tipo de estrategias cuentan con unas comisiones mucho más reducidas. Renta 4 Multifactor FI y Renta 4 Factor Volatilidad FI tiene una comisión de gestión y depositaría  del 0,5% y 0,1% respectivamente.
  • Mayor transparencia en la selección de Empresas, ya que eliminamos la subjetividad del gestor en la elección de las compañías, serán incorporadas en función de una serie de múltiplos definidos y preestablecidos.

Los factores más relevantes que utilizamos, para llevar a cabo la selección de activos y donde invertimos en nuestros nuevos fondos de renta variable europea, Renta 4 Multifactor FI y Renta 4 Factor Volatilidad FI, son los siguientes:

 

Carmen 2

 

  • Renta 4 Multifactor, FI (nivel de riesgo 5, de una escala del 1 al 7): Mayor flexibilidad a la hora de sobreponderar los diferentes factores (Value, Momentum, Quality, Size, Volatility) según el momento de mercado y del ciclo económico.
  • Renta 4 Factor Volatilidad, FI (nivel de riesgo 5, de una escala del 1 al 7): Invertimos mayoritariamente en compañías europeas con menor volatilidad (mínimo 70% en este factor) cuestionando la relación positiva y linear entre rentabilidad riesgo propuesta por el modelo CAPM. El objetivo del fondo es beneficiarse de la prima por baja volatilidad, pero sin dejar de lado factores como value y momentum, que servirán de apoyo a la estrategia principal. 

Pero ¿de dónde surge la inversión a través de factores? nos tenemos que remontar 70 años para entender la evolución de los modelos económicos. Antes de 1952, la única premisa que se utilizaba para invertir en los mercados era preguntarse ¿Cuál es la rentabilidad esperada de los distintos activos en los que quiero invertir? por lo tanto el inversor siempre basaba su decisión en “maximizar  la rentabilidad” Ej: Entre el activo A (5%); B (10%); C (3%) Invertían el 100% de su cartera en el B.

En 1952, llegó el gran cambio con el desarrollo de la teoría de carteras por parte de Markowitz, donde ya el inversor no solo se preguntaba cómo maximizar su rentabilidad, sino que también quería “minimizar el riesgo”, apareciendo el concepto tan importante e imprescindible de diversificación (no poner todos los huevos en la misma cesta).

En 1964 se desarrollo el modelo CAPM (Capital asset pricing model), que es un modelo lineal que contaba con un único factor Beta para calcular la rentabilidad esperada de un activo o cartera. Solo se consideraba la sensibilidad del activo respecto al mercado (Beta). Qué ocurre, que posteriormente han sido numerosos los estudios que han demostrado que esta teoría se basa en hipótesis poco observables en la realidad y que existen una serie de anomalías persistentes que pueden explotarse para generar una rentabilidad adicional. De hecho, Fama y French (1993) estudiaron el mercado estadounidense entre 1941-1990 y desarrollaron un nuevo modelo (Modelo de los tres factores de Fama y French)  donde incluían dos nuevos factores. Por un lado, un factor sobre el tamaño de las empresas (empresas con menor tamaño había obtenido recurrentemente mayores rentabilidades que las de mayor tamaño). Y por otro lado, otro factor de valor (PER, valor en libros/valor de mercado) donde ocurría lo mismo. Este nuevo modelo resultó estimar unas rentabilidades esperadas de una manera más consistente.

Y es aquí donde entra este nuevo tercer modelo de gestión Smart Beta, y es que, si se ha demostrado que existen una serie de anomalías que además son persistentes en los mercados ¿por qué no explotarlas y obtener una rentabilidad adicional al mercado?

 

Carmen Salud García Navarro, CFA | Gestor de fondos en Renta 4 Gestora SGCII

14 diciembre, 2017 | 13:29

Anteriormente, en otros artículos, se ha comentado la necesidad de una recesión para ver un cambio de ciclo en el mercado (Sin recesión, no hay corrección). Actualmente, si miramos los datos macro de los distintos países, vemos como no hacen más que mejorar trimestre a trimestre, y haría falta un evento importante para hacer variar la tendencia de la economía.

Los inversores nos centramos siempre en buscar esos “fantasmas” que podrían hacer variar esa tendencia y que pusiera en riesgo nuestras inversiones. Si analizamos la lista de riesgos, esta podría estar encabezada por una retirada inadecuada de estímulos monetarios por parte de los bancos centrales, causa que ha sido habitualmente la más común para generar una recesión.

Si seguimos analizando el inicio de las recesiones, vemos que tienen lugar cuando un evento determinado hace desaparecer parte de la riqueza de los hogares, como paso en el crack del 29, cuando millones de habitantes veían como se esfumaba total o parcialmente su patrimonio, por estar invertidos en el mercado de valores, o por la quiebra del banco donde depositaban sus ahorros. También lo vimos en el año 2000, cuando el pinchazo de la burbuja tecnológica provoco el empobrecimiento de los que se quedaron atrapados en ella. Lo mismo sucedió en el 2007 cuando la burbuja inmobiliaria se llevo por delante al sector financiero, y con el cayeron el resto de sectores. Podríamos seguir revisando la historia y viendo como la generación y pinchazo de burbujas se repite una y otra vez en la historia, y se seguirán repitiendo.

Creo que a la hora de entender las cosas y ver cómo funcionan, la mejor forma de entenderlas es simplificarlas al máximo, por ello me gustaría analizar el mercado de las criptodivisas como si se lo explicase a mi hijo de 6 años.

La generación de criptodivisas es similar a cuando unos niños se ponen a jugar a un juego y cuando acaba la partida al que gana le da un bitcoin. Este proceso le dirán que es más complejo, le hablaran de la minería, de la importancia de la tarjeta gráfica, el consumo de energía, la cadena de bloques. Pero en esencia la generación de criptodivisas viene dada por la solución a un problema. 

Ahora bien, ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar al niño ganador de la partida por ese bitcoin? ¿1€?, ¿10€?, ¿100?, ¿1.000€?, ¿10.000€?... Al final al comprar una criptodivisa no vamos a recibir beneficios futuros, ni dividendos, ni cupones. Nuestra única rentabilidad se va a basar en la esperanza de subida de precios, y por la evolución del bitcoin igual parte del recorrido ya esta jugado, aunque nunca se puede saber hasta dónde pueden llegar los precios.

Actualmente la valoración total del mercado de criptodivisas se sitúa en el entorno de los 500.000 millones de dólares, siendo el valor del Bitcoin casi el 60% del mercado. Para los que dicen que el Bitcoin se puede ir a 100.000, y suponiendo que el resto de criptodivisas le siguen, supondrían multiplicar por más de 5 la actual valoración. Es decir unos 3 trillones (americanos) de dólares es decir un 75% de la base monetaria de Estados Unidos.

 

 

Imagen 1

 

Algunos datos que nos podrían hacer pensar que nos encontramos ante una burbuja:

Valoraciones irreales: En la crisis tecnológica, se pagaba elevadas cantidad de dinero por empresas que no habían ganado dinero nunca, en la inmobiliaria los precios de los pisos se colocaron en niveles elevados en función de los ingresos familiares. Actualmente el precio de intercambio de criptodivisas no se ve fundamentado por ningún valor, si no por mera especulación.

Excesivo optimismo. En la crisis inmobiliaria se decía que los pisos solo podían subir. Actualmente hablan de que el bitcoin se va a 100.000, que el número de bitcoins en limitado a 21 millones eso va a provocar que siempre suba.

Apalancamiento: En el crack del 29 existía un apalancamiento elevado en la compra de activos en los mercados financieros, en la crisis inmobiliaria de 2007, el nivel de endeudamiento de las familias era elevado. Actualmente se han empezado a  comercializar los futuros y opciones sobre bitcoin.

Sobreoferta de activos: Lo vimos en la crisis tecnológica, cuando una compañía se ponía un puntocom en su nombre subía con fuerza. En la crisis inmobiliaria se incremento la oferta de forma significativa. Si usted pensaba que el Bitcoin es la única criptodivisa que existe, siento comunicarle que actualmente hay más de 1350 criptodivisas, y el número sigue aumentando, si quiere puede usted generar la suya propia y convertirse en un banco central.

 

Celso 2

 

Incremento de inversiones: La aplicación Coinbase se ha convertido en la aplicación más descargada para IOS (dispositivos de Apple) en Estados Unidos.

Autoridades despreocupadas: No existe ninguna regulación sobre las mismas

Dejando de lado que la cadena de bloques y las criptodivisas, es un tema apasionante y supondrá un cambio sustancial en la forma de entender contratos, auditar, realizar operaciones y esto afectara a muchos sectores a medida que evolucione. Ahora bien, los riesgos de estar en medio de una burbuja en el mercado de criptodivisas en mi opinión son elevados. El tiempo nos dirá si finalmente el principal riesgo de recesión viene finalmente por los bancos centrales o está vez será por un estallido en el mercado de criptodivisas.

 

Celso Otero, Gestor de fondos de Renta 4 Gestora SGCII

05 diciembre, 2017 | 12:00

Final de año y todos pensando ya en las inversiones en planes de pensiones.

Decía en el artículo de verano, que "no viésemos la inversión en planes de pensiones como algo de final de año", ya que a la vista de los acontecimientos, la inversión en este activo habría de ser considerada como una de las más importantes, no sólo para el corto plazo, que también, sino para nuestro futuro no tan lejano .

En este caso no me centraré tanto en el apartado Demográfico (sin duda uno de los pilares de toda previsión a largo plazo y más en el caso de nuestro país) sino en la necesidad de buscar dentro de las diferentes alternativas que hay en el sector, aquellas que por su consistencia en el tiempo sean las más atractivas, teniendo en cuenta los binomios ya conocidos de Riesgo y Rentabilidad.

Es por ello que llamo la atención del lector de conocer cuál es su umbral de riesgo, ya que, ceteris paribus, el resto de factores es por donde, modestamente, creo se ha de comenzar a centrar la búsqueda de la mejor alternativa. De esta manera, no es lo mismo una persona con un perfil moderado que una de perfil arriesgado, esta afirmación que suena como demasiado evidente, no lo es tanto cuando vemos que la gran parte de aportaciones se realizan en planes eminentemente conservadores.

Esto que no es malo en si, nos hace ver la carencia de un análisis previo y para ello creo imprescindible verse apoyado en profesionales independientes, que además de tratar de buscar nuestro perfil adecuado nos oriente a la hora de encontrar en cada momento el activo que se adecúe mejor al mismo.

Por este motivo, intentando colaborar con este fin, les muestro datos de dos productos que consistentemente se encuentran en las mejores posiciones del mercado de fondos de pensiones, uno para un perfil moderado y otro para perfiles más arriesgados.

Un fondo de pensiones renta fija corto plazo y uno de renta variable; no sólo (aunque también es importante) se ha de atender a las comisiones, sino creo más importante, que con unas comisiones razonables, el inversor ha de centrarse mucho más, en el comportamiento ajustado por riesgo de cada activo, en estos dos casos ese binomio se ve reflejado positivamente en su trayectoria y su recurrencia en los mejores puestos de los diferentes rankings (a todos los plazos evaluados) de sus respectivas categorías.

  • Renta 4 Acciones:
    • INVERCO: 8º a 3 años, 7º a 15 años y 1º a 20 años
    • VDOS, categoría Reta Variable Euro: 3º en el ranking y rating 5 estrellas
    • Nivel de riesgo 6/7
  • Renta 4 Renta Fija:
    • INVERCO: 1º ranking a 1 año, a 3 años, a 5 años y a 10 años
    • VDOS: 1º en el ranking y rating 5 estrellas
    • Nivel de riesgo 2/7

Los retos son muchos e importantes, hagamos nuestras “tareas” de autoevaluación y apoyándonos en los profesionales, construyamos nuestro futuro de una manera más eficiente y satisfactoria; el bienestar de mañana en gran parte depende de las decisiones de nuestro presente.

 

Óscar Moreno | Gestor de Pensiones en Renta 4 Pensiones SGFP

Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

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