25 marzo, 2015 | 08:30

Muchas veces al mirar a nuestro alrededor consideramos que lo que está aconteciendo es lo que ha sido siempre y consideramos que las situaciones son más estáticas de lo que realmente son en realidad. Nos encontramos actualmente en un entorno con tipos de interés bajos, con un entorno con inflación casi inexistente, con elevadas tasas de paro, con el PIB creciendo levemente en la mayoría de los países desarrollados y consideramos que eso va a mantenerse por un largo espacio de tiempo.

A la hora de analizar las compañías, también podemos caer en el mismo razonamiento, ya que es muy fácil afirmar que las grandes compañías mundiales van a seguir en su sitio siempre, ya que si se ven amenazados tienen el suficiente musculo financiero para comprar a los posibles competidores.

Por tanto vamos a ver si realmente es cierta esta afirmación y veamos en distintos espacios de tiempo quienes eran esos campeones:

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En la tabla podemos ver que de las 20 mayores compañías por capitalización en el año 1990 solo quedan 9 en nuestro ranking.

Una vez visto esto, sin más información se podría pensar que como las cotizaciones se mueven, hoy puede que no estén pero que volverán a estar en el top dentro de unos años. Por tanto vamos a analizar los últimos 15 años para ver qué ha pasado viendo sus capitalizaciones.

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Aunque vemos que algunas de las compañías de mayor capitalización en 2000 siguen a la cabeza a fecha de hoy como es el caso de Microsoft, vemos como la compañía ha perdido el 27% de su capitalización, asimismo vemos como General Electric se mantiene en el TOP 20 pero con un 43% menos de capitalización. Asimismo vemos como el S&P 500 en este mismo plazo ha conseguido sumar casi un 50%.

En esas fechas, cuando leíamos los informes sobre las perspectivas de las compañías a largo plazo, podíamos ver un futuro halagüeño para ellas y debido a su tamaño se les veía como las compañías que siempre estarían a nuestro lado.  Pero el tiempo ha pasado y el mundo ha evolucionado. Hasta 1983 no se vendió el primer móvil, solo al alcance de unos pocos y hoy en día hay el mismo número de móviles en activo que personas en el mundo. En ese mismo tiempo veíamos como compañías desaparecían o eran compradas por otras a precio de saldo.

Nunca hay que fiarse en exceso de las rentabilidades pasadas, ya que no garantizan en absoluto las rentabilidades futuras. Si todo el mundo inversor esta positivo en una compañía, ¿Cuál va a ser el nuevo inversor en tomar posiciones?

 

Celso Otero, Gestor de Fondos de Renta 4 Gestora

@celsootero

 

18 marzo, 2015 | 08:30

Llevo años escuchando a todo tipo de inversores (desde los considerados cualificados, como los no cualificados): “sí, bates a tu índice de referencia pero no tienes en cuenta el dividendo”

Efectivamente, muchos fondos a la hora de compararse, se comparan con un índice de referencia o benchmark, no incluyendo la rentabilidad por dividendo del índice en cuestión. Este hecho, hace que algunos inversores critiquen lo que para ellos es injusto o es una trampa de comparación.

La realidad es que ningún inversor indexado consigue obtener la rentabilidad bruta de un índice de referencia por muy ajustado al índice que esté. ¿Qué variables se deben tener en cuenta a la hora de calcular la rentabilidad real que se obtiene de un ETF, fondo indexado o cartera de acciones con el mismo peso que un índice de referencia?

En primer lugar, siempre hay que tener en cuenta la fiscalidad del dividendo. Si se invierte en compañías españolas, el dividendo que se cobra está retenido por Hacienda en un 20%, es decir, si la rentabilidad por dividendo actual del Ibex 35 es del 3,6%, cualquier inversor que tenga una cartera de acciones que repliquen el Ibex 35 o bien un ETF del Ibex 35, tendrá una retención del 20%. Esto quiere decir, que en realidad un inversor obtiene una rentabilidad por dividendo del 2,88%, siempre y cuando su entidad financiera no le cobre gastos o comisiones por la gestión administrativa de ese dividendo. A mayor rentabilidad por dividendo del índice, mayor diferencia a favor del índice y en contra del inversor indexado.

En este punto, es muy importante mostrar que si en lugar de invertir en compañías españolas, se invierte en compañías internacionales o ETF extranjeros, la retención fiscal sobre los dividendos son sustancialmente superiores, llegando a ser cerca del 40% del total del dividendo pagado por un activo internacional. El motivo principal es la doble imposición del dividendo tanto en España como en el país de origen. Para que nos hagamos una idea, la rentabilidad por dividendo real de un ETF extranjero sobre el Euro Stoxx 50 o una réplica con una cartera de acciones que invierta en las 50 compañías que componen el índice europeo, en lugar de ser del 3,3% es del 1,98%.

Solamente con la fiscalidad sobre los dividendos tenemos una disminución de la rentabilidad real o neta sustancial.

En segundo lugar está el cálculo que erróneamente se hace de la reinversión del dividendo en acciones. Primero porque como comento en los párrafos anteriores, es inviable reinvertir el total del dividendo, porque entre otras cosas, no se cobra el dividendo bruto que pagan las compañías. En segundo lugar porque desde que se descuenta el dividendo de la acción hasta que se cobra (especialmente en gran parte de los activos internacionales), el dividendo pasan semanas e incluso meses. Y en tercer lugar porque comprar o vender acciones suponen gastos de corretajes que nadie parece que tomen en cuenta.

Por último, están los gastos de comisiones, custodia y administración por mantener un activo nacional o internacional en una entidad financiera. Este dato varía mucho entre entidades, pero para patrimonios bajos, hace inviable la inversión en una cartera de 35 o 50 acciones, ya que normalmente las comisiones de custodia y administración se cobran por número de empresas en cartera y no por patrimonio. En el caso del ETF este gasto es menor, ya que la custodia y administración sería de un solo activo, por lo que el coste es más asumible.

En definitiva, los cálculos que hemos hecho desde la gestora es que la rentabilidad neta real de un inversor que invierta en la réplica de un índice de referencia o benchmark supone más de un 2% de peor rentabilidad anualizada que la rentabilidad total o bruta de un índice de referencia o ETF español, y de más del 3% de peor rentabilidad si los activos son extranjeros.

 

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Celso Otero, Gestor de Fondos de Renta 4 Gestora

@celsootero

 

11 marzo, 2015 | 08:30

La industria de gestión de activos está cambiando para mejor, en mi opinión, a gran velocidad. Desde mediados del año pasado está habiendo cambios sonados en el personal de las gestoras en todos los tipos de activos, desde gestores de renta fija, pasando por los gestores de fondos mixtos y retorno absoluto y por supuesto por los gestores de renta variable, que parece que va a ser el activo ganador para los próximos años. 

El crecimiento del patrimonio gestionado por ETFs y fondos indexados no ha parado de crecer en los últimos años. La característica fundamental de éstos, es la gestión pasiva. No hay análisis detrás, no hay gestión detrás, solo hay que componer la cartera con la misma ponderación que tiene el índice de referencia o benchmark que tiene el fondo de inversión que se gestione pasivamente. 

La gestión pasiva o indexada, tiene otro gran rasgo característico, que es que es como un commodity, es decir, no hay diferencia de gestión entre gestoras que gestionen este tipo de fondos de inversión de gestión pasiva, solo hay una diferencia: el precio. 

También hay que tener en cuenta los fondos de inversión que sin ser de gestión pasiva, el bajo tracking error (diferencia entre el comportamiento del fondo de inversión y su benchmark) que tienen, les hace ser fondos de inversión de gestión pasiva ocultos. 

¿Qué precio (o comisión de gestión), debe tener un fondo de inversión indexado? La comisión de gestión la pone la gestora, pero es evidente que no hay poder de fijación de precios en este tipo de fondos pasivos. El sentido común nos debe llevar a los inversores y ahorradores que se decidan por el tipo de gestión pasiva, a invertir en el fondo de inversión más barato o que menor comisión de gestión tenga, porque es la única diferencia que tendrá frente al resto de fondos de gestión pasiva o indexados. 

Por otro lado, la gestión activa también está teniendo importantes cambios gracias al mayor conocimiento de los inversores y ahorradores de los fondos de inversión y gestoras. La elevada competencia en la industria de gestión de activos, está haciendo que las gestoras pongan todos sus esfuerzos en la búsqueda del talento, en el análisis y en definitiva, la calidad de la gestión. 

La apuesta por el talento de los gestores en la gestión de fondos de inversión y fondos de pensiones por parte de las gestoras es una tendencia, que desde mi punto de vista va a ir en aumento. La mayor profesionalización del sector de gestión de activos va en beneficio tanto de las gestoras como de los inversores y ahorradores. 

El crecimiento de los activos bajo gestión de las gestoras, van, en mi opinión, a seguir progresando de manera relevante en los próximos años, pero es imprescindible que las gestoras tengan reconocimiento de calidad en la gestión y sobre todo, de invertir siempre en los intereses de los partícipes, que son el última instancia, los verdaderos dueños de los fondos de inversión, y no la gestora. 

Si una gestora es reconocida como independiente,  que vela por los intereses de los partícipes y que tiene apuesta por la calidad de la gestión de activos, tendrá mucho terreno ganado en la industria de gestión de activos. En caso contrario, poco a poco, irá perdiendo patrimonio y clientes, en mi opinión. 

Renta 4 Gestora SGIIC es independiente y, desde mi punto de vista, acumula una gran cantidad de talento que cada año se procura mejorar. La gestión activa exige un mayor conocimiento de los mercados, de los activos en los que se invierte, de las empresas en las que se es accionista o bonista y de un alineamiento de los intereses de los gestores con los de los partícipes. 

Basta con preguntar si un gestor es partícipe (o inversor) del fondo de inversión que gestiona para realizar la primera criba. Si un gestor no invierte en el fondo que gestiona significa que, o bien no confía en él mismo como gestor, o bien no confía en la gestora para la que trabaja como gestora independiente y que busca el mayor beneficio para sus partícipes. 

Como no podía ser de otra manera, como gestor de renta variable española y europea de Renta 4 Gestora, todo el patrimonio que destino a renta variable está invertido en los fondos que gestiono: Renta 4 Valor Europa FI, Renta 4 Cartera Selección Dividendo FI y Renta 4 Bolsa FI. 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

04 marzo, 2015 | 08:30

El lunes vimos como el Nasdaq Composite cerró por primera vez en 15 años por encima de los 5000 puntos, niveles que no veíamos desde marzo de 2000, y a muchos inversores esta subida  les produce vértigo, ya que pueden considerar que estos niveles pueden ser de burbuja, tras vivir en sus carnes el pinchazo de la burbuja tecnológica. Pero si bien el índice en precios esta en niveles similares a los de la vorágine compradora de los años 2000, las compañías, los beneficios y ratios de las mismas no tienen nada que ver.

En el año 2000 estábamos acostumbrados a ver como cualquier empresa por abrir su web .com se veía compensada con fuertes subidas en el mercado, en ese momento los beneficios no importaban, solo se especulaba con el futuro prometedor que se abría paso con la aparición de internet en nuestras vidas. Esta visión aunque no era errada, erro en algunos conceptos, como en los futuros ganadores y en los precios que se pagaba por ellos.

En la tabla mostrada podemos ver las importantes diferencias existentes entre la época actual y hace 15 años:

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El PER (Precio/Beneficios) del Nasdaq es casi seis veces inferior a lo que era en su día, el Precio/Valor Contable es la mitad de lo que cotizaba, las empresas generan tres veces más caja de lo que generaban en su día, y la valoración sobre las ventas es la mitad.

Hemos visto como estas empresas se han ido transformando y desapalancandose y están pagado dividendos debido a la gran generación de caja. La deuda que actualmente poseen es una deuda muy liviana de 0.5x su EBITDA (Beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) frente a las 2 veces que eran hace 15 años, en un entorno donde los márgenes han mejorado.

No quiero decir con estas líneas que la compra de Nasdaq es una gran oportunidad en estos momentos, más bien resaltar que no nos encontramos en una burbuja como la que vimos en el 2000.

 

Celso Otero, Gestor de Fondos de Renta 4 Gestora

@celsootero

 

25 febrero, 2015 | 08:30

Cada vez que hay una crisis de un tipo de activo, aparecen riesgos y oportunidades. Si en 2008 los gestores tuvimos que analizar los balances de los bancos, por muy fuertes que supusiésemos que eran, o en el 2000 tuvimos que analizar los ingresos de las compañías tecnológicas y de las telecomunicaciones, en 2015 nos toca analizar la crisis del petróleo y sus repercusiones en las diferentes industrias ligadas al petróleo.

Una caída del 60% del petróleo hace rebajar las estimaciones de beneficios de las compañías que venden los productos ligados al petróleo. Éstos, a su vez, se ven obligados a recortar sus inversiones y recortar costes para mantener una rentabilidad de sus activos razonable, revisar las futuras inversiones de un nuevo escenario del precios, lo que conlleva a su vez que las industrias que dan servicio a las petroleras también se vean afectadas a través de menores proyectos y mayores presiones de precios y márgenes.

En este escenario, el sector más afectado son las compañías que dependen de la buena salud de las petroleras, ya que éstas son capaces de mantener un nivel mucho más bajo de inversiones y tienen capacidad para recortar costes de manera relevante. Las compañías de servicios petrolíferos se tienen que amoldar a unas menores tasas de inversión de las petroleras (menos proyectos, y a precios más ajustados), ya que los proyectos tienen que arrojar rentabilidades razonables con un escenario de ventas e ingresos sustancialmente menores por la caída del precio del crudo.

¿Pero, es razonable esperar que el petróleo se mantenga en precios entorno a los 40$ e incluso menores? Según Wood Mackenzie una parte relevante de los costes de extracción de petróleo en el norte de América pierden dinero por debajo de los 40$, por lo que habría cierre de plataformas en este área geográfica si el precio del petróleo se mantiene un tiempo más o menos prolongado por debajo de los 40$. De ser así, como la diferencia que existe entre el incremento de oferta y el incremento estructural de la demanda de petróleo en el mundo, tendería a volver a equilibrarse.

Tengamos en cuenta que la crisis del petróleo actual tiene varios motivos, pero son más los motivos de mayor oferta (shale oil), que de demanda (el mundo sigue consumiendo más petróleo que en años anteriores).

El gran desplome del petróleo vino precedido del inmovilismo de la OPEC a la hora de defender un precio del petróleo alto y centrarse en mantener su cuota de mercado. No es descartable que la OPEC vuelva a reunirse y recortar su producción si los precios siguen cayendo.

No es la primera vez que el petróleo sufre caídas superiores al 50%. 1995, 1998, o 2008 también fueron años en los que se vivieron caídas del petróleo de estos niveles. Una vez por motivos de demanda (recesión) y otros, como el caso actual, por motivos de oferta. Un rasgo característico de todas las crisis pasadas en el mercado de petróleo es que al final los precios se vuelven a recuperar a los niveles anteriores a la crisis, y que tardan en recuperarse una media de 17-20 meses en hacerlo. Tiene sentido, al fin y al cabo, el petróleo es un bien finito, por lo que la demanda de petróleo no cesa de crecer aunque en momentos puntuales, como el actual, se desequilibre la oferta y la demanda por sobre-oferta.

En cualquier caso, hay que tener en cuenta que la OPEC ya no tiene una cuota de mercado tan alta como en las anteriores crisis, por lo que el equilibrio entre oferta y demanda será más pausado y natural, es decir, menores inversiones futuras de exploración y extracción harán que se tarde más tiempo en equilibrar la mayor oferta actual de petróleo al crecimiento futuro de la demanda y el consumo del petróleo.

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En conclusión, los precios del petróleo tendrán una repercusión importante en toda la cadena de valor de la industria. Los precios del petróleo volverán a estar en el entorno de los 100$, pero el movimiento será lento, quizás años. Dentro de la industria, las compañías integradas son las que mayor capacidad tienen para defender sus cash flows, y esta defensa, en última instancia, provocará el menor crecimiento de la oferta que haga equilibrar nuevamente e incluso crear déficit de oferta en unos años.

El carácter cíclico de la industria, por los motivos que he reflejado en el artículo, crearán importantes oportunidades de inversión en las compañías hoy castigadas y odiadas por el mercado.

En los fondos ibéricos que gestiono, Repsol y Galp empiezan a estar a precios para, en mi opinión, ir acumulando. En los fondos europeos que gestiono, Total Fina y BG son las compañías en las que confío e incrementaré en correcciones.

En la parte de servicios petrolíferos, Técnicas Reunidas es una magnífica compañía con un balance envidiable y con enorme capacidad para gestionar y salir del temporal fortalecido. En Europa, Technip y Wood Group son las compañías con mejor balance, mayor back-log y mayor capacidad para generar valor a sus accionistas en el entorno actual, otras compañías del sector tienen exceso de endeudamiento que puede provocar ampliaciones de capital dilutivas para el accionista o ser excesivamente agresivos en precios a la hora de lograr contratos, lo que implicaría menores márgenes y beneficios en el futuro.

Por último, no debemos olvidar que las compañías ligadas a la industria petrolífera han caído a plomo en el último año, y las menores valoraciones son un terreno propicio para que veamos operaciones de adquisiciones en el sector.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

18 febrero, 2015 | 08:30

Con apenas unas semanas transcurridas en 2015, ya han ocurrido muchas cosas. La confirmación de un programa de QE ambicioso en Europa por parte del BCE, las elecciones griegas con un resultado no satisfactorio a priori, libre fluctuación del franco suizo, severa depreciación del euro frente a una cesta de divisas y desplome de las materias primas.

En fin, con todas estas noticias, tendríamos para escribir un año entero de acontecimientos, pero solo han pasado unas semanas.

El escenario en cualquier caso no ha cambiado en demasía. Las elecciones griegas son el único dato negativo de toda la positiva tesis de inversión en renta variable europea, lo que pesó en el comportamiento del sector bancario, pero debemos tener muy presente que un desenlace catastrófico de Grecia (salida del euro, quiebra de su sistema bancario e impago de su deuda), no va a cambiar el sesgo positivo de medio plazo de las bolsas europeas. Puede que este elemento crease incertidumbre, volatilidad y correcciones en un primer momento, pero la tesis de inversión de la inversión en renta variable europea seguiría su curso.

El curso es el siguiente: tipos en 0% y QE va a mantener los tipos de interés muy bajos durante muchos años. Los bancos no tienen otro modo de hacer crecer su beneficio que incrementar los créditos concedidos, lo cual es positivo para la inversión y el consumo, y éste a su vez para el empleo. Los tipos de interés en 0% desincentivan el ahorro e incentivan la inversión y la creación de proyectos. 

La caída de las materias primas y especialmente del petróleo, funcionan económicamente como si de una bajada de impuestos se tratase, lo que repercutirá en un incremento del poder adquisitivo de los europeos y una bajada de los costes energéticos para las empresas. Las empresas y las familias con menores costes podrán disponer de más dinero para consumir o invertir. La inversión lleva consigo la creación de empleo, y éste a su vez, el incremento en el consumo privado.

La depreciación del euro ayudará a revitalizar las exportaciones al ser las empresas europeas más competitivas, y además, solamente la traslación de monedas extranjeras a Europa, hace dar un salto en las ventas. En torno al 40% de las ventas de las compañías europeas provienen de áreas geográficas no euro, por lo que el efecto va a ser muy rápido y potente.

Los beneficios de las compañías deberían tener un salto relevante en este 2015 y si el encadenamiento de efectos económicos (inversión - consumo - empleo - consumo), se produce, como espero, los beneficios se verán en los años posteriores también.

Queda mucho año por delante, y todavía tenemos muchos riesgos por superar: Rusia, China, elecciones en España y alguna otro evento no esperado), pero es difícil que se descarrile la tesis de inversión en renta variable europea.

Sigo esperando lo mismo que al comienzo de año; más volatilidad, pero tendencia intacta alcista para las bolsas europeas. Lástima que los niveles donde tenemos más margen de seguridad (9.000 de Ibex y 2.800 de Euro Stoxx), estén tan lejos, pero no los olvidemos por si a caso.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

11 febrero, 2015 | 08:30

Para este 2015, me he cansado de repetir que hay tres tipos de estrategias de inversión que creo que van a funcionar bien:

1. Invertir en empresas con alta rentabilidad por dividendo por la desesperada búsqueda de yield de los agentes financieros, que pueden ejercer un elemento distorsionador positivo en las valoraciones de las empresas con ingresos recurrentes, estables y alta rentabilidad por dividendo.

Propongo dos ideas. La más fácil y eficiente financieramente y fiscalmente que es la de suscribir el fondo Renta 4 Cartera Selección Dividendo FI, que invierte con esta filosofía y que lleva un comportamiento brillante los últimos años. O comprar algunas compañías que componen la cartera del fondo en cuestión, como Novartis, Vinci, Vodafone, Siemens, Unilever, Nestle, Total, Basf, Deutsche Boerse o Rio Tinto.

2. Invertir en compañías globales que se vayan a beneficiar de la debilidad del euro. Es evidente que la debilidad del euro frente a la mayoría de las divisas mundiales, tiene un importante efecto positivo para las compañías europeas. Si venden lo mismo que el año pasado venderán casi un 10% más en euros, si venden más, el efecto de la divisa es más positivo aún.

Como en el anterior punto, propongo dos ideas. La más fácil y eficiente financiera y fiscalmente es la suscripción de Renta 4 Valor Europa FI, que invierte mayoritariamente en compañías europeas con exposición global de sus ventas, y que también ha tenido un comportamiento brillante desde su creación a finales de 2009. O comprar directamente acciones de Michelin, Siemens, Adidas, Bureau Veritas, Basf, Airbus, Ahold, Volkswagen, BMW o Lanxess.

3. Invertir en compañías deprimidas y a valoraciones poco razonables una vez se normalicen las situaciones. La caída de las materias primas e historias de reestructuración que están en proceso de ejecución, están provocando que haya oportunidades de inversión a precios deprimidos con un gran potencial de revalorización para los inversores pacientes.

Renta 4 Valor Europa FI tiene la posibilidad de invertir en compañías de este estilo de inversión "deep value" para inversores pacientes ya que el resto de la cartera está en compañías mucho más estables. Así, el fondo se permite el lujo de invertir en compañías del sector petrolero como Galp, British Gas o Total Fiona, sabiendo que no son compañías que lo hagan bien en el corto plazo, pero cuyo potencial compensa tener cierta paciencia. Rio Tinto o Antofagasta son otro ejemplo de gran potencial pero ausencia de momento. Adidas, Technip, Swatch, Bureau Veritas, Intertek, DSM o Jeronimo Martins son otras de las compañías que componen la parte de la cartera de reestructuración, valor y elevado potencial de revalorización de Renta 4 Valor Europa FI.

Para más información sobre los fondos de inversión mencionados pinche los siguientes links:

Renta 4 Cartera Selección Dividendo FI

Renta 4 Valor Europa FI

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

04 febrero, 2015 | 08:30

Me comentaba un colega de trabajo hace una semana: “si la bolsa no sube ahora, no sube nunca”. ¿Por qué?

Hace unas semanas publicaba un artículo titulado “2015 Abrochense los cinturones pero esto es alcista” en el que hacía referencia a que esperaba un año de mucha volatilidad pero que la tendencia de fondo era alcista.

Los primeros días de enero empezaron con caídas significativas motivadas por la caída de las materias primas y el incremento del riesgo deflacionista en Europa. A mediados de enero, con el QE del BCE, el mercado vuelve a confiar en la recuperación. Y no le faltan motivos.

La caída de las materias primas y en especial del precio del petróleo funciona en el bolsillo de los consumidores como una bajada de impuestos. La gasolina nos cuesta un 30% menos que hace apenas un mes, que lo notamos todos cuando echamos gasolina al coche, y lo notan las compañías en su factura energética.

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La caída de las materias primas da un balón de oxígeno a los maltrechos consumidores europeos. El mayor poder adquisitivo del consumidor europeo tendrá importantes repercusiones positivas para el consumo privado, variable que supone el 50% del PIB europeo, y también para los beneficios de las compañías europeas que verán reducidos parte de sus gastos.

La depreciación del euro es un catalizador muy potente por dos motivos: la traslación a euros de las ventas de las compañías que tengan negocios fuera del área euro van a verse incrementadas de manera natural y sin realizar ningúin esfuerzo. En torno al 40% de las ventas de las compañías europeas provienen de divisas no-euro, por lo que una depreciación superior al 15% en una cesta de divisas de relevancia para Europa, como son dólar, libra, franco suizo y yuan), le supone un incremento de las ventas del 6% sin que las empresas necesiten ser mejor gestionadas. El segundo motivo es que las compañías europeas son más competitivas, por lo que los próximos meses van a poder vender mucho mejor sus respectivos productos o servicios fuera de Europa.

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Por último, los tipos de interés en el 0% y el programa de QE del Banco Central Europeo, por cierto, motivo principal para que el euro esté depreciándose, tienen una importante repercusión en el mercado de crédito, la inversión y el poder adquisitivo de Europa, por lo que, es de esperar, que los bancos concedan más créditos, las compañías inviertan más, el consumidor consuma más y la economía cree más empleo. Círculo vicioso positivo para la economía europea que de cumplirse puede depararnos años de bonanza económica.

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Estos efectos que he descrito (euro débil, materias primas a la baja, tipos en 0% y Quantitative Easing) nunca antes se habían producido a la vez y, como hemos visto, tienen importantes mejoras económicas como efectos. Como título: Si la bolsa europea no sube este año, no subirá nunca.

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En estos dos últimos gráficos muestro el PIB del área euro. Llevamos dos décadas en las que Europa no crece por encima del 1,5% el PIB, y el PIB todavía no ha llegado a los niveles que tuvo Europa en 2007 antes del estallido de la burbuja financiera. Es hora de que Europa crezca.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

28 enero, 2015 | 08:30

El sector petrolero lleva una caída superior al 20% en los últimos 6 meses que llegó a ser superior al 30% a finales de 2014, arrastrado por el 60% de desplome del petróleo. En el siguiente gráfico muestro el comportamiento del índice Stoxx 600 Oil & Gas.

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Es evidente que la caída del oro negro tiene una repercusión tremenda en el resultado operativo de las compañías petroleras, de hecho, el beneficio esperado por todo el sector en Europa se ha revisado a la baja  en un 22% en el último mes. Tiene sentido. En el gráfico inferior se observa la caída en precio del Brent -60%.....bárbaro.

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Ahora bien, en los momentos de mayor presión de un negocio, es cuando el equipo directivo tiene que reaccionar, y ya lo está haciendo. El recorte del capex o inversiones de las petroleras va a ser ostensible para garantizar el cash flow, por lo que la caída del beneficio neto de las compañías no va a ser de igual magnitud en la caída de generación de caja, que es en última instancia la que garantiza el dividendo.

El dividendo es una variable fundamental en la tesis de inversión de cualquier compañía, pero en un sector maduro como el petrolero, más todavía.

Con los tipos de interés en el 0%, las compañías con altos dividendos se van a seguir beneficiando de entrada de capital de los inversores en búsqueda de rentabilidad. Pero es ahora cuando las compañías petroleras deben garantizar a sus accionistas que son capaces de flexibilizar su estructura de costes e inversiones para que sus accionistas puedan seguir recibiendo un dividendo que a día de hoy es superior al 5%.

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En mi opinión, si las compañías petroleras son capaces de demostrar que en este escenario de precios bajos del petróleo, van a seguir manteniendo la rentabilidad por dividendo comprometida, el sector será uno de los que mejor comportamiento tendrá. Reconozco que no es el mejor momento para comprar las compañías que componen el sector, pero no creo que el petróleo se vaya mucho más abajo, y en cualquier caso, mejor comprar acciones de petroleras cuando el petróleo está en 40$ que no cuando está en 100$, ya que es evidente que hay mucho menos riesgo a la baja y mucho mayor margen de seguridad.

Total, Shell, Repsol, BG, Galp, deben estar en el radar de cualquier inversor de renta variable. Las oportunidades surgen en los momentos de incertidumbre, y éste es uno de ellos.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

14 enero, 2015 | 08:30

Cuando comenzamos cualquier año, muchos analistas, gestores e inversores, se aventuran a dar precios de final de año como si de un juego de apuestas se tratase. Yo me considero incapaz, pero al igual que el año pasado, en el artículo que publiqué en marzo de 2014 titulado “Grábense el 9.000 de Ibex y el 2.800 de Euro Stoxx 50 para no olvidarlo” procuraré guiaros en los puntos en los que creo que los inversores tenemos mayor seguridad y mayor potencial de revalorización. Es decir, buscar puntos en donde el binomio rentabilidad riesgo es más atractivo.

Estoy altamente convencido de que en 2015 vamos a ver mucha más volatilidad que en los últimos años, (así lo reflejé en el artículo de la semana pasada: “2015. Abróchense los cinturones pero esto es alcista”), por lo que los puntos de entrada y salida probablemente haya que ampliarlos de forma sustancial.

También creo que el mercado alcista europeo no ha terminado y que nos queda mucha rentabilidad por recoger en los próximos años. El motivo principal por el que creo que las bolsas europeas van a subir notablemente se basa fundamentalmente en tres motivos: por un lado la depreciación del euro, por otro, la expansiva política monetaria del BCE, y por último, y más importante, por el potencial de mejora de los beneficios de las empresas europeas, muy lejos aún de los beneficios generados en 2007.

Así, analizando los beneficios esperados por los analistas los próximos años, nos vuelven a mostrar 2 de los niveles a los que hacía referencia en 2014: 9.000 de Ibex y 2.800 de Euro Stoxx 50.

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Como se puede observar en la tabla superior, el PER de 2015 del Euro Stoxx 50 y del Ibex 35 estarían en 11,7x y 12,4x respectivamente, que para una valoración desde mi punto de vista razonable de la renta variable del entorno de 15x nos daría un potencial de revalorización del 28%-21%. Además, en estos niveles se paró la corrección en 2014, por lo que es más que probable que en esos niveles, los inversores vuelvan a incrementar su exposición a bolsa. Yo lo haré.

Ahora bien, como he comentado anteriormente, creo que 2015 va a tener un rango más amplio que en los años anteriores, por lo que he buscado a que precios deberían cotizar las bolsas para cotizar en niveles de valoración “suelo”.

En este caso los niveles estarían reflejados en la siguiente tabla:

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Ojo, los niveles están un 20% por debajo de los niveles que cotizaba el Euro Stoxx 50 el 31 de diciembre de 2014, y 25% por debajo en el caso del Ibex. Quizás sea muy pesimista esperar que los índices europeos coticen a esos niveles, pero estaríamos hablando de valoraciones de unas 10x PER 2015 y 9x PER 2016 en Europa, que considero que serían altamente interesantes y con un margen de seguridad muy elevado puesto que en marzo de 2009, fueron los ratios en los que los mercados iniciaron su espectacular tendencia alcista de los últimos 5 años.

Si los mercados caen a esos niveles, es evidente que tiene que haber un potente catalizador vendedor. Se me ocurren varios: elecciones en Grecia, salida del euro de Grecia, salida de la Unión Europea de Gran Bretaña, hard landing de China, colapso de la economía rusa, elecciones en España y recesión en Europa. Pero el motivo que más me preocupa es la cotización de la renta fija, no porque los tipos de interés sean bajos, si no por el mensaje deflacionario que refleja. Rentabilidades negativas de los plazos más cortos de la curva de tipos, rentabilidades de los bonos a 10 años del 0,5% en Alemania, del 0,8% en Francia, de 1,7% en España o del 2% en EEUU, sin estar en recesión, reflejan una expectativa deflacionista que es potencialmente muy negativa para los activos de riesgo, y por tanto, para las bolsas.

En última instancia, creo que los bancos centrales de los países desarrollados tienen muy claro el riesgo de meternos en una espiral deflacionista como la de Japón, y pondrán todas las herramientas que estén a su alcance para evitarlo. Si estoy en lo cierto, las caídas que pueda haber hasta alguno de los niveles que he mostrado en las tablas superiores (9.000 y 7.700 de Ibex o 2.800 y 2.500 de Euro Stoxx 50), conllevaría un incremento de la volatilidad, y nervios suficientemente relevantes como para que, una vez más, los bancos centrales vuelvan a sacar toda la artillería monetaria de la que disponen, y que en última instancia, haga que los activos de riesgo tengan un comportamiento muy positivo hasta finales de año. Veremos que ocurre al final, en los pocos días que llevamos de negociación, las bolsas han estado cayendo un 5% y en un par de días lo han recuperado prácticamente todo a golpe de noticia y especulación.

Sin especular y asumiendo un riesgo sustancialmente menor que en los niveles actuales, las correcciones que puedan surgir en los próximos meses hacia los niveles mencionados, en mi opinión, lejos de asustarnos, deben ser aprovechados para comprar / incrementar exposición a bolsa, en tanto en cuanto, los beneficios de las empresas europeas no están todavía normalizados y mucho menos en valoraciones de burbuja. Tarde o temprano, veremos los 12.500 de Ibex y 4.000 de Euro Stoxx 50, es decir 15x los beneficios esperados para 2016 que están todavía un 55% y 30% por debajo a los obtenidos en el anterior ciclo alcista que finalizó en 2007.

12.500 de IBEX y 4.000 de EURO STOXX 50 están un 21% y 26% por encima de los niveles en los que empezamos 2015, y no son ninguna locura de esperar.

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Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

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