25 mayo, 2016 | 08:30

Hace unos meses en una reunión de estrategia del equipo de gestión, planteábamos la trampa en la que se habían sumergido los bancos centrales después de los agresivos programas de Quantitative Easing para revitalizar el crecimiento económico, el empleo y la inflación.

Es ya una opinión de consenso que los bancos centrales no saben cómo salir de la espiral de inyección de liquidez, ya que ni se ha incrementado la inflación, ni el crecimiento está por encima de su potencial. Si no hay crecimiento, es casi imposible que repunte la inflación, y es muy difícil que se reduzcan los niveles de endeudamiento de los estados.

En esa reunión de estrategia, planteé que no había que infravalorar el poder de los bancos centrales, los cuales tienen dinero infinito para evitar un colapso de cualquier país, aunque fuese a costa de depreciar su moneda y cree desequilibrios relevantes en la economía local y en la del resto del mundo.

Japón nos lleva más de una década en la gestión de la recesión crónica y la deflación. El Banco Central de Japón tiene más del 70% de la deuda soberana de Japón y se embarcó hace ya algunos años en una política monetaria hiper expansiva en la que no dudaron incluso en comprar renta variable.

Sin embargo, Japón no ha conseguido los objetivos de incremento de la actividad económica, incremento del consumo y repunte de la inflación que se plantearon, más bien, están en el mismo punto en el que estaban hace 5 años, con los mismos problemas y una moneda más depreciada que incluso se está apreciando en los últimos meses, dando a entender que el mercado ya no cree en el QE de la economía japonesa.

El caso de Europa es similar, con un BCE incrementando semestralmente las medidas monetarias a adoptar. Pero, como he comentado antes, la capacidad para imprimir billetes de los bancos centrales es infinita y creo que estamos a pocos meses de que se utilice la última bala de los bancos centrales: cancelar la deuda de los estados que tienen en sus balances.

La mayoría de los países desarrollados tienen un nivel de deuda insostenible que les frena a la hora de poder utilizar una política fiscal expansiva. La política monetaria ha llegado hasta casi el final de su andadura expansiva, pero la política fiscal expansiva sigue sin poder utilizarse porque los excesos del pasado de los gobiernos han dejado las cuentas públicas al borde del colapso e impago en muchos casos.

Si los bancos centrales siguen comprando la deuda de sus estados y la cancelan, conseguirán reducir el ratio de Deuda sobre PIB que llega, como en Japón, a estar por encima del 200%. Japón no está como Grecia porque tiene moneda propia, pero muchos países desarrollados tienen niveles de endeudamiento por encima del 100% que es, a todas luces, excesivo y que genera un riesgo para su propia economía. 

Para rebajar el ratio de deuda sobre PIB, solo se pueden hacer dos cosas: incrementar el PIB, que a día de hoy no han sido capaces de hacerlo de manera significativa las políticas monetarias, o reducir la deuda. La deuda solo puede reducirse recortando el gasto público o impagando parcialmente la deuda.

Reducir el nivel de endeudamiento de los estados se antoja la última bala para que las políticas fiscales sean más laxas, se puedan reducir impuestos e incrementar las inversiones de los estados o el gasto público.

¿Repercusiones? En principio... ni idea. La teoría económica nos dice que se devaluaría la moneda o monedas que se embarcaran en este tipo de medida, habría un riesgo muy significativo de que la deflación actual se convirtiera en hiper inflación... de hecho, imprimir billetes sin freno es lo que han estado haciendo países como Argentina, Venezuela... sin un resultado satisfactorio en cuanto al bienestar de su población. Pero, sea cual sea el efecto final, es la última bala de los bancos centrales.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

18 mayo, 2016 | 08:30

La corrección de las bolsas desde principios de diciembre de 2015, han venido acompañadas de fuertes revisiones del crecimiento esperado de los beneficios empresariales.

Desde enero, las revisiones a la baja de los beneficios empresariales europeos han sido recortados en más de un 5% para el Euro Stoxx y el S&P 500, y 10% para el Ibex 35. Este hecho ha encarecido las valoraciones de la renta variable casi al mismo ritmo que se ha abaratado los principales índices de bolsa con sus caídas.

El mercado espera que los beneficios empresariales crezcan en 2016: solo un 2% en el S&P 500, solo un 3% en el Euro Stoxx y casi un 8% en el caso del Ibex 35. Contrasta mucho con las expectativas de crecimiento de doble dígito en Europa hace tan solo 3 meses, pero los riesgos de la macroeconomía se han elevado sustancialmente y el mercado lo ha puesto en precio muy rápidamente.

Que el mercado haya bajado sus expectativas de crecimiento tiene implicaciones negativas y positivas. Que el mercado nos espere que los beneficios vayan a crecer este año, es evidente que no es buena señal, pero también significa que las empresas tendrán mayor capacidad para batir las bajas expectativas de los analistas.

En mi opinión, para que las bolsas corrijan mucho más, se deben dar las circunstancias para que los beneficios sean revisados más a la baja aún. En Europa no lo veo fácil atendiendo a que los beneficios ni en términos nominales, ni de beneficio por acción, ni en márgenes están cercanos a los máximos alcanzados en 2007. En EEUU sí que existe mayor riesgo, desde mi punto de vista, en tanto en cuanto, los beneficios y los índices están más de un 30% por encima de los alcanzados en 2007.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

11 mayo, 2016 | 08:30

Cuando examinamos las vidas de las personas que albergan grandes éxitos científicos, como Albert Einstein o Michael Faraday, inicialmente consideramos las altas dotes intelectuales que debían tener para ver lo que los demás no alcanzaron a ver. Pero si ahondamos en sus vidas, nos damos cuenta que la clave de su éxito no radica en dotes extraordinarios, radica en un esfuerzo y constancia sin parangón.

En el caso de la inversión el ejemplo no es muy distinto, si examinamos la vida de Warren Buffet, vemos como la constancia y la paciencia son la clave de su éxito. Poder estar seguro del éxito de una compañía y acompañarla en el largo plazo es lo que le ha diferenciado del resto de inversores que buscaban el éxito del corto plazo.

Cuando nosotros entramos en un fondo de inversión, nuestra filosofía debería ser la misma, no en vano en los folletos de los fondos aparece el horizonte temporal recomendado para la inversión, aunque parece que este dato el inversor lo pasa por alto, se considera más listo del mercado y capaz de predecir el ruido del corto plazo.

Por poner un ejemplo, si tomamos la media de retorno del S&P 500 desde 1927 hasta nuestros días vemos que la rentabilidad media, sin dividendos, asciende al 7.43%. Ahora bien, si un inversor no estuviera invertido el día de mayor subida del año, dejaría de ganar un 3.93%, es decir el 52.8% de la rentabilidad del año. Si por el contrario decidiese estar fuera dos días consecutivos, podría llegar a dejar de ganar un 5.19%, es decir el 69.74% de la rentabilidad media anual. Y si esa cifra fuera tres días consecutivos, llegaría a dejar de ganar un 5.96%, que es el 80.11% de la rentabilidad media del índice.

Cabe la pena recordar que los tiempos medios de traspaso de fondos, es decir el tiempo que se está fuera de mercado, son de 1 a 3 días.

Uno considera, como dicen en mi tierra, malo será que justo tenga la mayor subida del año cuando estoy cambiando de fondo. Para que veamos que esto no es un tema banal, en el siguiente cuadro, mostramos la probabilidad de que el cliente se pierda la mayor subida del año, en función de los cambios que se realicen por año y lo que tarde el traspaso de  sus fondos.

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Por tanto si tomamos posiciones en un fondo como el Renta 4 Acciones Globales, que tiene una visión de comprar compañías para acompañarlas en el largo plazo y verse beneficiado del interés compuesto, ¿qué sentido tiene estar entrando y saliendo del fondo? Con dichos movimientos seguramente perdamos las bondades del fondo.

 

 

Celso Otero, Gestor de fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón de Renta 4 Gestora

@celsootero

04 mayo, 2016 | 08:30

Renta 4 Bolsa FI es el fondo de renta variable más antiguo de la casa y goza de un comportamiento histórico magnifico. Yo me hice responsable de la gestión del fondo a finales de 2006, y desde entonces el fondo ha seguido su buena trayectoria.

En 2015, Renta 4 Bolsa FI consiguió su mejor resultado comparativo de la historia batiendo al Ibex 35 en más de un 16% y siendo uno de los mejores fondos de renta variable española del año, pero es que la diferencia es ya de más de un 50% en los últimos 10 años.

No quiero parecer pedante con este artículo, ya que el mercado no respeta el comportamiento histórico, y seguro que en los próximos años habrá años que la filosofía de inversión del fondo no lo haga tan bien, pero estoy convencido de que gestionar basándose en el análisis fundamental de las empresas que tenemos en cartera, es una de las maneras de batir consistentemente al mercado en el largo plazo asumiendo menos riesgo.

El objetivo del artículo es simplemente tratar de explicar cómo se consigue un comportamiento relativo tan positivo. Desde mi punto de vista, la única manera es la de invertir en empresas por análisis fundamental, sin tener que estar invertido en aquellas empresas que componen el Ibex 35 (principal índice de referencia para los fondos de renta variable española), y analizar más la generación de caja (cash-flows) que el beneficio neto reportado de las empresas de las que se quiere ser accionista.

Una de las claves ha sido tener muy poca inversión en sectores como el bancario, el eléctrico o el constructor español. Ciertamente, estar alejado de estos 3 sectores ha dado bastantes alegrías a los partícipes del fondo y a mí. Los tres sectores tienen dos elementos en común: elevado apalancamiento y caída de los beneficios. La mayoría de las historias empresariales se rompen por la parte del excesivo endeudamiento, por lo que cuando se invierte en una empresa con elevado endeudamiento (que el fondo también tiene), se debe ser muy selectivo. Invertir en empresas que sean capaces de hacer crecer su beneficio es un elemento básico de inversión, ya que más del 80% de la valoración de una empresa viene determinado por la generación de beneficio futuro.

Bancos, eléctricas y constructoras han tenido un peso en el Ibex 35 de casi el 70%, hoy es de algo menos del 60%, lo cual significa que Renta 4 Bolsa FI tiene una composición de la cartera muy diferenciada al Ibex 35. El porcentaje de patrimonio que no está invertido en estos sectores, lo invertimos en empresas donde nos encontramos más cómodos después de analizarlas y reunirnos con los equipos directivos.

Aunque el fondo tiene muchas compañías pertenecientes al Ibex 35 (Abertis, Inditex, Grifols, Ferrovial, Repsol, Telefónica, Gas Natural, Amadeus, Merlin Properties o Indra), también tienen un peso relevante ideas de fuera del índice como: Euskatel, Ence, Vidrala, CAF, Meliá Hotels, Fluidra, Europac, Logista, Applus o Aperam que han tenido mejor comportamiento que el Ibex 35.

Al final, el gestor debe ser fiel a la filosofía de gestión del fondo, Quality Compounders & Value Investing, son las acepciones anglosajonas de la filosofía de inversión que adoptamos ya hace unos años con muy buenos resultados hasta el momento. La filosofía valor es el motor de la inversión de cualquier gestor que se rija por criterios fundamentales o de valoración, pero las empresas que consideramos quality compounders, nos aportan mayor estabilidad y consistencia en el comportamiento, especialmente en los momentos de mayor incertidumbre como el actual, y sobre todo, mayor capacidad de generación de beneficio fácil de predecir.

Las bolsas española obtiene rentabilidades anualizadas en el largo plazo del entorno del 10%, pero con años en los que se revaloriza un 20%-30% y años en los que cae ese mismo 20%-30%. Amortiguar los ciclos de retornos negativos es una de las claves para batir al mercado en el largo plazo. Caer la mitad o dos terceras partes de lo que caiga la bolsa en los peores momentos, garantiza que cuando las bolsas retomen la tendencia alcista habitual, el punto de revalorización está más arriba que la mayor parte de fondos de la competencia e índices. Si caes un 50%, para recuperar no basta con subir un 50%, sino que tienes que subir un 100%. Con la parte del 50%-60% de inversión en compañías que son acumuladores de beneficios a través de su calidad (quality compounders), conseguimos este efecto tan importante en la inversión.

La parte de mayor revalorización y mayor potencial para el fondo, lo conseguimos con la inversión del 40%-50% de la cartera del fondo, a través de la filosofía valor, más enfocada en encontrar oportunidades de inversión en empresas muy infravaloradas por el mercado, aunque tengan menor estabilidad, recurrencia, visibilidad y seguridad de sus beneficios, el potencial de revalorización es lo suficientemente atractivo como para permanecer invertido, ser paciente y soportar la probable mayor volatilidad de sus acciones.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

27 abril, 2016 | 08:30

Siempre digo que la filosofía de los fondos que gestiono no va a cambiar por que factores exógenos varíen. La filosofía de Renta 4 Valor Europa FI y Renta 4 Bolsa FI está, y seguirá estando basada en permanecer invertido en empresas de calidad que consideramos agregadores y multiplicadores de beneficios a través de su mayor calidad por estar inmersos en tendencias estructurales de crecimiento con bajo riesgo de ejecución, y en compañías en donde el valor que le damos a sus activos y sus futuros beneficios esperados son mucho mayores a los que le da el mercado.

Quality Compounders & Value Investing, son las acepciones anglosajonas de la filosofía de inversión que adoptamos ya hace unos años con muy buenos resultados hasta el momento.

Los fondos están entre los mejores de sus categorías a 3 años, 1 año y en 2016, lo cual significa que en los últimos años la filosofía ha dado sus frutos en términos de rentabilidad y comparativa a la competencia, pero ineludiblemente, también significa que habrá otros momentos del ciclo, en el que el tipo de empresas en las que permanecemos invertidos lo hagan peor que otros sectores o empresas que no cumplen nuestros criterios. Los fondos son de gestión activa y son flexibles a la hora de entrar o salir de una empresa o sector, pero siempre permanecerán fieles a su filosofía.

La filosofía valor es el motor de la inversión de cualquier gestor que se rija por criterios fundamentales o de valoración, pero las empresas que consideramos quality compounders, nos aportan mayor estabilidad y consistencia en el comportamiento, especialmente en los momentos de mayor incertidumbre como el actual.

Las bolsas obtienen rentabilidades anualizadas en el largo plazo del entorno del 10%, pero con años en los que se revaloriza un 20% o 30% y años en los que cae ese mismo 20%-30%. Esquivar los ciclos de retornos negativos es imposible para un fondo que siempre está invertido en renta variable, pero amortiguarlo notablemente sí que posible. Caer la mitad o dos terceras partes de lo que caiga la bolsa en los peores momentos, garantiza que cuando las bolsas retomen la tendencia alcista habitual, el punto de revalorización está más arriba que la mayor parte de fondos de la competencia e índices. Si caes un 50%, para recuperar no basta con subir un 50%, sino que tienes que subir un 100%. Con la parte del 50%-60% de inversión en compañías que son acumuladores de beneficios a través de su calidad (quality compounders), conseguimos este efecto tan importante en la inversión.

La parte de mayor revalorización y mayor potencial para el fondo, lo conseguimos con la inversión del 40%-50% de la cartera del fondo, a través de la filosofía valor, más enfocada en encontrar oportunidades de inversión en empresas muy infravaloradas por el mercado, aunque carezcan de la suficiente estabilidad, recurrencia, visibilidad y seguridad de sus beneficios, el potencial es lo suficientemente atractivo como para permanecer invertido, ser paciente y soportar la probable mayor volatilidad de sus acciones hasta que se confirme la expectativa de generación de valor de la inversión.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

20 abril, 2016 | 08:30

La política actual de los bancos centrales está provocando una continua caída de la rentabilidad de los bonos y por consiguiente una disminución de los costes de financiación de las empresas.

Merece la pena recordar, que una empresa a la hora de valorar la realización de una inversión, compara el retorno estimado de la inversión, con su coste de capital y es sobre esto sobre lo que me gustaría centrar la atención.

El coste de capital de una compañía, podemos resumirlo a groso modo, como la parte de deuda que tiene la compañía, por el coste de la misma, más el porcentaje del “equity” por el coste del “equity”. Aunque está definición es un poco burda ya que habría que hacer ajustes a la parte de la deuda, según tipo impositivo y no hemos considerado el capital preferente, pero para el tema que nos atañe es más que suficiente.

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Como comentábamos al inicio, actualmente el coste de la deuda en las compañías europeas se encuentra en mínimos, por las intervenciones del banco central europeo.  Pero el coste de las acciones no encuentra igual de presionado que la deuda. Eso se traduce en que actualmente el número de veces que el coste de la deuda supera al coste de las acciones se encuentra en máximos históricos en Europa, al igual que sucedió en Estados Unidos en 2012.

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Esto en sí mismo puede que no nos diga nada, pero tiene unas implicaciones muy importantes, ya que nos pone sobre aviso de qué pasos seguirán las compañías en el medio plazo.

Al mirar el propósito último de una compañía, hay que entender que su fin último es crear valor, si está bien gestionada, y esto se consigue sacando una rentabilidad a las inversiones mayores a lo que nos cuesta el capital. Es decir, si nosotros tenemos un capital que le sacamos el 10% de rentabilidad y nos cuesta un 5%, generamos valor y si fuera al contrario destruimos valor. Como  ven la idea no puede ser más simple y es una de lo que siempre buscamos al incorporar compañías dentro del fondo Renta 4 Acciones Globales FI.

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Ahora bien, ese coste ponderado de capital varía en función que tengamos más ponderación en una activo o en otro. Si la deuda es muy barata, para bajar el coste ponderado de la deuda y así mejorar nuestra eficiencia financiera, con los tipos actuales, deberíamos emitir deuda y recomprar acciones. Esto ya ha sucedido en Estados Unidos, donde en los últimos ejercicios las compañías americanas han visto como el número de acciones se reducía sustancialmente debido a las recompras masivas y esto impulsaba a la renta variable a nuevos máximos.

¿En Europa podemos esperar lo mismo? Las condiciones respecto al coste de un activo respecto a otro, es más evidente. Ahora bien, lo que estamos viendo es que las compañías europeas se siguen desapalancando y actualmente el porcentaje de la deuda sobre el total está en el nivel más bajo de los últimos 10 años.

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Si en Europa se repitiese el proceso que sucedió en Estados Unidos se repite, nos encontraremos ante un mercado de renta variable, menguante en número de acciones, en un entorno de tipos negativos donde los ahorradores más conservadores miran de refilón a la renta variable como forma de incrementar el rendimiento de su dinero. Si juntamos un incremento de posibles participantes junto con un mercado menguante en tamaño puede que nos encontremos en el inicio del camino de un mercado que deje de lado las valoraciones y se guie por la ley de oferta y demanda. Esperemos que si sube el mercado por estas razones, no se pierdan de vista los beneficios empresariales, ya que si no se podría formar otra burbuja.

 

 

Celso Otero, Gestor de fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón de Renta 4 Gestora

@celsootero

13 abril, 2016 | 08:30

Uno de los fondos que gestiono, Renta 4 Cartera Selección Dividendo FI, tiene la filosofía que su propio nombre indica: invertir en empresas europeas de alta capitalización con ingresos recurrentes, bajo endeudamiento y sobre todo, altos dividendos que consideremos sostenibles.

Las empresas que componen la cartera del fondo suelen ser empresas poco vulnerables al ciclo económico, de alta calidad, globales, con ventajas competitivas, bajo endeudamiento, altos generadores de caja y elevada retribución al accionista a través del dividendo o recompra de acciones.

Es sin lugar a dudas, el fondo de renta variable más prudente posible, pero obviamente, aunque la volatilidad del fondo es casi un 25% inferior a la del Euro Stoxx, no deja de ser un fondo puro de renta variable con la volatilidad que implica.

En tiempos de tipos 0%, invertir en este tipo de fondos de dividendo, tiene más sentido si cabe, pero realmente, la experiencia nos dice que más del 60% de revalorización de una cartera de acciones en el largo plazo, viene explicada por el dividendo que cobran sus accionistas, por tanto, la importancia del dividendo es constante en el tiempo.

El inversor español no acaba de invertir en estos fondos de dividendo a pesar del enorme éxito que tienen en EEUU y Europa. En mi opinión, el motivo principal es que el inversor español no entiende muy bien el concepto de volatilidad, y no es capaz de aguantar periodos de mayor incertidumbre y retornos negativos, que siempre los habrá.

La realidad es que si el fondo no tuviese un valor liquidativo o precio diario, y solo se valorase por el dividendo a cobrar anualmente, sería mucho más atractivo y entendible. Igual si el precio de los inmuebles cotizase diariamente y tuviesen la volatilidad de los mercados de capitales, a lo mejor no había tanta inversión y ahorro depositado en activos inmobiliarios.

El hecho es que la rentabilidad por dividendo bien entendida, en el largo plazo es muy difícil de batir. Invertir en empresas globales con crecimientos más o menos visibles y sostenibles (Unilever, Vodafone, Novartis, Siemens, Astrazeneca, Reckitt Benckiser, Nestle, Total, etc), garantizan un dividendo estable y creciente que en el largo plazo tiene muy positivas implicaciones para el inversor o ahorrador.

El fondo Renta 4 Cartera Selección Dividendo FI tiene una rentabilidad por dividendo actualmente del 4,5%, lo cual significa que en los próximos 10 años la rentabilidad que obtendrá el fondo por este concepto es del 45%, sin contar la habitual revalorización de las acciones en el largo plazo o la mejora de dividendos, frecuentes si los beneficios de las empresas van creciendo.

Es muy difícil que el fondo a 10 años no gane dinero. Ni en el peor crash bursátil de la historia, la bolsa ha caído más de un 45% a 10 años……por lo que solo con la rentabilidad por dividendo que iremos cobrando anualmente compensaríamos cualquier caída de los mercados de renta variable.

Pero para que esto sea verdad, es vital que el equipo de gestión seleccione las empresas con mayor rentabilidad por dividendo, pero también loas empresas que con mayor seguridad van a mantener o hacer crecer el dividendo. La sostenibilidad del dividendo es más importante que la propia rentabilidad por dividendo. Estar invertido en una empresa que no genera suficiente beneficio y caja como para sostener el pago del dividendo y las inversiones en mayor crecimiento futuro, puede hacer que ese dividendo sea cancelado y las empresas no solo no nos pague el dividendo esperado, si no que se desplome en bolsa.

Analizar los cash flows de las empresas en las que invierte el fondo, analizar su endeudamiento, analizar las barreras de entrada del negocio de la empresa, la competencia del sector, su diversificación de ingresos tanto a nivel de negocios como geográfico, son algunas de las variables que los gestores de estos fondos de dividendos tenemos que monitorizar y estudiar recurrentemente. Si no nos equivocamos en la selección de compañías que nos vayan a pagar el dividendo esperado, la rentabilidad del fondo vendrá sola y estará explicada en su mayoría por el cobro de los dividendos de las empresas que componen la cartera del fondo.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

06 abril, 2016 | 08:30

Hace unos meses lanzamos un nuevo fondo en Renta 4 Gestora, Renta 4 Acciones Globales, con esta vocación, comprar empresas magnificas a nivel global, a un precio razonable y mantenerlas durante un largo plazo en cartera.

Las bondades de comprar una empresa global ya la comentamos con anterioridad (Nos hemos decidido a invertir…  ¿Inversión global o local?), donde remarcábamos la diferencia entre un fondo que compra empresas de cualquier parte del mundo, a uno que compra empresas, las cuales venden en todo el mundo.

Pero lo que realmente nos interesa actualmente es hablar sobre las bondades de invertir en el largo plazo. Muchos tienen en mente, que el inversor de éxito es aquel que está operando constantemente en el mercado, con un montón de ordenadores a su alrededor, sin parar de ganar dinero, ya que puede acceder a todas las oportunidades que aparecen cada día. Pero curiosamente el inversor más exitoso que conocemos es Warren Buffet, un inversor que se caracteriza por su estilo de inversión a largo plazo y por invertir desde una pequeña población llamada Omaha que no llega al medio millón de habitantes, tratando de evitar los ruidos que ocasiona el exceso de información.

Realmente, para tener éxito en las inversiones, no hace falta tener un montón de grandes ideas a lo largo del día, más bien se trata de buscar unas pocas, pero buenas, para que nos acompañen en el largo plazo. Es excesivamente tentador los cantos de sirena de dinero rápido, que cada vez más, se nos ofrece desde distintas plataformas. Los hechos constatan que la mayoría de inversores que practican ese estilo de inversión no gozan del éxito que les gustaría, ya que justificar los movimientos del corto plazo se torna en una titánica tarea.

Ahora bien, este discurso que consideramos tan bueno y aparentemente sencillo ¿es realmente fácil de aplicar? Evidentemente, la bola de cristal, para ver donde estaremos dentro de 30 años e invertir en ese sentido, nadie la tiene. Pero podemos realizar algunas afirmaciones sencillas, que se cumplan con una alta probabilidad en el futuro, y actuar en consecuencia.

Por poner un ejemplo, la población mundial en los últimos 70 años ha ido creciendo a una tasa del 1.6%, y aunque el crecimiento se ha desacelerado en las últimas décadas, consideramos que ese crecimiento seguirá siendo positivo.

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Asimismo, hemos visto como la clase media se ha consolidado en los países desarrollados, proceso que poco a poco está sucediendo en los mercados emergentes, lo cual impulsa el crecimiento de la economía global por encima del crecimiento de la población.

Con estos datos, no es muy aventurado decir, que las ventas de las compañías de consumo globales van a gozar de buena salud en el largo plazo. Esto no quiere decir que nos lancemos a comprar todas las compañías de consumo global, ya que con esta afirmación no somos los inversores más avezados. Esto quiere decir que cuando el mercado se encuentre en una situación estresada y que las valoraciones se encuentren en un nivel atractivo las tomemos y las mantengamos en el largo plazo.

Con esta filosofía de largo plazo es una de las bases de nuestra inversión en Renta 4 Acciones Globales, solo tenemos que esperar a incorporar compañías que nos dejen unos retornos anualizados atractivos en el largo plazo en nuestra visión razonable de largo plazo.

 

 

Celso Otero, Gestor de fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón de Renta 4 Gestora

@celsootero

30 marzo, 2016 | 08:30

2016 empezó a toda velocidad. Correcciones muy significativas hasta principios de febrero y fuerte apreciación (si bien selectiva) hasta mediados de marzo.

Los riesgos a los que nos enfrentamos no son baladíes: fuerte desaceleración industrial en China, desaceleración en países desarrollados, tires negativas en Europa, elevada presión sobre los bancos europeos, riesgo de deflación a pesar de las políticas monetarias expansivas de los bancos centrales, fuerte revisión a la baja de los beneficios esperados, quiebras de empresas relacionadas con las materias primas debido a la fortísima caída del precio de las materias primas, estrés de las cuentas públicas de los países exportadores de materias primas (fundamentalmente emergentes) y elevado escepticismo en el resultado de los programas de QE para reactivar la economía mundial, entre otros.

Pero los riesgos son los que nos “regalan” las oportunidades de inversión que vimos a finales de enero o principios de febrero, y que es probable que nos vuelvan a dispensar a lo largo de 2016.

Si miramos el mercado con cierta distancia y nos fijamos en las valoraciones no solo de las bolsas, sino de la renta fija también, nos podemos encontrar con oportunidades de inversión muy atractivas en un mundo con poca rentabilidad esperada por lo bajo de los tipos de interés en el actual ciclo.

La elevada volatilidad que compareció en 2015, sigue instaurada en 2016 sin visos de que se reduzca. Esta volatilidad, generada por los riesgos descritos en el segundo párrafo, nos generó un atractivo punto de entrada en bolsa y renta fija a mediados de octubre de 2015 y a principios de 2016. En mi opinión, no hay que descartar la vuelta del nerviosismo de los inversores en algún momento del año, pero lejos de preocuparnos, debemos analizarlo como nuevas oportunidades de comprar buenos activos (en renta variable o en renta fija), con rentabilidades esperadas atractivas o un margen de seguridad elevado.

Como gestor de renta variable, en mi opinión, cotizaciones del Ibex 35 o el Euro Stoxx 50 por debajo de los 8.000 y 2.700 respectivamente, nos vuelven a dar la oportunidad de adquirir la renta variable europea y española por debajo de los 12x beneficios, cercanas al 5% de rentabilidad por dividendo y próximas al valor contable de sus activos, bandas de valoración que históricamente han sido buenos puntos para maximizar la rentabilidad del ahorrador e inversor. La clave, como titulo en este artículo, es traducir riesgos en oportunidades.

 

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

23 marzo, 2016 | 08:30

A lo largo de mi vida profesional, he constatado que el perfil de inversor no ha variado en exceso, a todos nos mueve un interés común, ganar todo lo posible asumiendo el mínimo riesgo. Es decir, toleramos muy bien los beneficios y no tan bien las perdidas. Por eso, el gran afán de cualquier gestor, es buscar de maximizar el beneficio, reduciendo al mínimo la volatilidad (riesgo) de las inversiones.

Pero actualmente nos encontramos en un problema, el Banco Central Europeo, intentando impulsar la economía, ha provocado que si un inversor desea mantener la misma rentabilidad de antaño, esté abocado a tomar más riesgo que el deseado. En ese punto, ya vemos a algunos clientes conservadores empezando a picotear, con una pequeña parte de su cartera, renta variable.

Ahora bien, el cliente se pregunta ¿compro renta variable española? ¿Europea? ¿Americana? ¿Japonesa? ¿Global? Y se sumerge en un mar de dudas del que difícilmente sale sin ayuda.

Lo primero que tiene que tener claro cualquier inversor, no solo el conservador, es que a la hora de comprar cualquier activo, acciones, bonos, pisos, locales…, el precio que pagamos se debe a los rendimientos futuros que esperamos cobrar. Por tanto el único determinante del precio se basa en esa expectativa de participar en los beneficios futuros. Y es ahí donde radica la mayor dificultad a la hora de poner precio en renta variable.

Cuando el entusiasmo se apodera del mercado, los inversores consideran que las empresas van a ganar muchísimo dinero y es buena idea comprar a cualquier precio. Por el contrario en mercados deprimidos, el miedo se apodera de ellos y consideran que el futuro es demasiado incierto como para comprar renta variable.

Por tanto, ya que los resultados de las compañías no son lineales, esto produce grandes variaciones de precios, las cuales se traducen en un incremento de la volatilidad (riesgo) de los activos, siendo más volátiles los activos con mayor ciclicidad en resultados.

La siguiente pregunta se centrará en las causas de la ciclicidad de resultados, la cual está totalmente relacionada con la salud de la economía del país en el que se originen las ventas. Como hemos visto en nuestras propias carnes, cuando España va mal, la gran mayoría de las compañías del ibex-35 tienen un mal comportamiento y malos resultados. Pero aquellas compañías, como Inditex, que dependen menos del mercado español y más del ciclo global han pasado la “crisis” de otra forma.

Viendo cual es el comportamiento del PIB real mundial de los últimos 40 años, vemos que no ha tenido jamás decrecimientos y que ha crecido a tasas estables del 3.5%. Por tanto a la hora de buscar una inversión de largo plazo, en la que no queramos estar pendiente de un área geográfica concreta, con una estabilidad a largo plazo, la respuesta bajo mi punto de vista es clara.

 

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Para nosotros, un fondo global no es un fondo que tiene compañías de todo el mundo. Un fondo global, como el Renta 4 Acciones Globales, es aquel que tiene compañías líderes, que están globalizadas, que sus ingresos no dependen del devenir de un solo país, sus beneficios se guían por ese crecimiento global.

 

Celso Otero es Gestor en Renta 4        

@celsootero

Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

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