15 octubre, 2014 | 08:30

Los tipos de interés en 2014 están llegando a cotas increíbles hace unos años. EEUU, Japón, Gran Bretaña y Europa tienen los tipos de intervención en prácticamente el 0%. Los tipos a 10 años están en el 2,5%, 0,52%, 2,47% y 0,97% (en el caso del bono alemán) respectivamente. ¿Cómo obtener retornos razonables ante esta situación?

Evidentemente, no es comparable el riesgo que se asume con la compra de un bono con el ser accionista de una compañía con una rentabilidad por dividendo elevada, pero sinceramente tiene sentido mirar con otros ojos este tipo de compañías y fondos de inversión que priman la inversión en compañías con alta rentabilidad por dividendo que sean considerados sostenibles.

En Europa, los mínimos históricos en la deuda soberana, ha sido seguido por mínimos históricos en los rendimientos de los bonos corporativos.

Los rendimientos de capital (dividendos) también están mostrando una tendencia a la baja. Pero desde nuestro punto de vista, todavía hay margen de mejora en cuanto a la presión en precio de los activos con mayor y más segura rentabilidad por dividendo.

La rentabilidad por dividendo de la RV europea ha pasado desde el 6% a la que cotizaba en 2008-2009 al 3,7% al que cotiza hoy. Históricamente, la rentabilidad por dividendo de la RV europea ha estado ligeramente por encima del 3% en media, lo cual quiere decir, que no existe burbuja en el mercado de renta variable en términos de rentabilidad por dividendo.

En cualquier caso, el dividendo hay que verlo con “gafas de futuro”, ya que lo importante es si el dividendo y el crecimiento del mismo, es sostenible.

En el siguiente gráfico de un informe de Citi, se observa cómo se espera que la generación de caja de las compañías europeas siga mejorando, lo que asegura de alguna manera el crecimiento o mantenimiento del dividendo esperado.

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El increíble movimiento de la renta fija a día de hoy, deja a más del 80% de las compañías europeas ofreciendo rentabilidades por dividendo superiores al Bund alemán. Es más, si dividiésemos la rentabilidad por dividendo entre la deuda corporativa de las mismas compañías, nos damos cuenta que este ratio está casi en máximos históricos. Es decir, las compañías ofrecen mucha rentabilidad por dividendo en comparación a los bajos tipos de interés a los que emiten su deuda.

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Esto es arbitrable a nivel corporativo desde mi punto de vista, y es muy probable que empecemos a ver compañías con un balance saneado, con elevada generación de caja y facilidad para emitir deuda en los mercados de capitales, que recompren sus propias acciones finaciados bien con su propia generación de caja o emitiendo deuda a un tipo de interés muy inferior a su capacidad para pagar dividendo. En las últimas semanas, Adidas y Hochtief han anunciado programas de recompra de sus propias acciones de más del 10% de su valor en mercado, y sinceramente, no me extrañaría ver más compañías haciendo operaciones similares.

 

  

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

08 octubre, 2014 | 08:30

En julio de 2014 comentaba que la zona estructural clave para incrementar la exposición a bolsa europea estaba situada en 3.000 puntos de Euro Stoxx 50. Los motivos por los que recomendaba la compra de RV europea a esos niveles eran por motivos fundamentales pero también por análisis técnico. Esos niveles fueron respetados y desde la primera semana de agosto, las bolsas rebotaron un 10% hasta prácticamente los máximos de los últimos 5 años (3.300 de Euro Stoxx 50). Link al comentario en cuestión de julio

A partir de septiembre, el comportamiento sectorial ha sido absolutamente dispar. Los datos de desaceleración económica del área euro han provocado una caída relevante de los sectores más cíclicos (automóviles, químicas, industriales, construcción y recursos básicos) y movimientos de rotación hacia los sectores más defensivos (eléctricas, alimentación&bebidas, Salud, Aseguradoras y Telecomunicaciones).

La elevada des-correlación sectorial ha dejado a las compañías dependientes del ciclo económico a niveles de valoración muy por debajo de sus medias históricas, que considero atractivos puntos de entrada, mientras que los sectores más defensivos han alcanzado niveles de valoración en línea con sus valoraciones históricas, es decir, con poco margen de mejora.

En la siguiente tabla muestro el potencial de revalorización sectorial europeo dependiendo de la valoración en términos de beneficios (PER) con las medianas históricas a las que han cotizado en los últimos 20 años.

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Está bastante claro que si el consenso de mercado no está totalmente desacertado con los beneficios esperados por las compañías de los sectores de la tabla superior en 2015 (que pudiera estarlo), las compañías están cotizando con un descuento difícil de justificar. Desde otro punto de vista, también podemos leer estas valoraciones como que tenemos un mayor margen de seguridad en el caso que los beneficios de estas compañías/sectores defrauden al mercado, porque una gran parte estaría descontada en sus precios.

En la siguiente tabla, muestro exactamente lo contrario, sectores con bajo potencial de revalorización a sus medianas de valoración históricas.

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El resultado es que muchas de las compañías de los sectores de la primera tabla ya están cotizando cerca o por debajo de los niveles de cotización de comienzos de agosto cuando el Euro Stoxx 50 estaba cotizando a 3.000 puntos.

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Y otras compañías cotizan en niveles de Euro Stoxx 50 de 3.300

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Renta 4 Valor Europa FI tiene más exposición a sectores cíclicos, y por tantos más baratos, como automóviles, ventas al por menor o industriales, que a sectores como el eléctrico, inmobiliario o telecomunicaciones, por lo que se podría considerar que Renta 4 Valor Europa FI está cotizando de nuevo en esa zona de 3.000 puntos de Euro Stoxx aunque el Euro Stoxx 50 esté cotizando en las inmediaciones de 3.200.

Creo que es una buena oportunidad para “subirse al carro” de las compañías que componen el fondo Renta 4 Valor Europa FI, porque a diferencia del mercado europeo, la cartera está más barata que hace unos meses y tiene mayor potencial de revalorización que el Euro Stoxx 50 desde mi punto de vista.

  

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

01 octubre, 2014 | 08:30

Quizá sorprenda a muchos, pero las últimas medidas anunciadas por el Banco Central Europeo en esta nueva fase de la crisis, son bastante diferentes a las que hasta en tres ocasiones sucesivas ha tomado la Reserva Federal desde 2008 (los tres “Quantitative Easing”, el último que tocará a su fin el próximo mes de octubre). Y sin embargo, pueden ser las medidas que en estos momentos necesita Europa.

Es correcto que no se parezcan, porque Europa no es Estados Unidos, claro está, y las dolencias de la economía europea difieren enormemente de los problemas de la economía americana.

A lo largo de estos años, sin embargo, también hemos tenido ocasión de ver a la FED y al BCE tomar medidas muy similares y mucho más afines para combatir el pánico en los mercados. Ambos han promovido con éxito, directa o indirectamente la inyección de fondos a sus sistemas financieros, a través de distintos vehículos, con objeto de evitar episodios de histeria bancaria que hubiesen resultado fatídicos para la economía. Así hemos visto a la FED evitar desastres como el de Fannie Mae y Freddie Mac tomando participaciones de control, o prestar inmensas cantidades de fondos a través del programa TARP a los principales bancos del país (Citi, Morgan Stanley, JPMorgan…).

 El BCE, por su parte, puso a disposición de todos los bancos de la Eurozona cantidades ilimitadas de liquidez a través de subastas a largo plazo a tipos muy ventajosos (comúnmente llamadas “barras libres de liquidez”) que las entidades utilizaron para el “carry trade”, lo que les permitió reequilibrar sus malheridas cuentas de resultados, instando además a la recapitalización de entidades al borde de la quiebra prestando financiación a corto plazo a países con problemas, en general, de la periferia europea. 

Como saben, estas acciones supusieron potentes cortafuegos que han evitado auténticos seísmos financieros que se habrían desencadenado a causa del pánico bancario. También se solventó la posible ruptura del proyecto europeo y de su unión monetaria, que estuvo verdaderamente a punto de saltar por los aires cuando se observó una auténtica estampida de inversores huyendo de la deuda de una gran parte de países europeos.

Hasta aquí, las intervenciones de la FED y del BCE, podríamos decir que han sido similares, consiguiendo ambas con éxito evitar el desastre. Sin embargo, estas medidas por si solas no han ayudado ni han podido combatir la depresión económica. Por esta razón, poco después, Ben Bernanke, acosado por el débil crecimiento de la economía estadounidense y sin margen para bajar los tipos de interés (llegaron a estar prácticamente a cero y ahí permanecen todavía hoy) se vio obligado a diseñar novedosas herramientas, mucho menos convencionales, con el único fin de relanzar la economía.  Estas herramientas, han sido sus tres programas de expansión cuantitativa (QE), que tenían como objetivo presionar a la baja los tipos de interés de largo plazo y convertir la deuda pública en un activo no invertible (con rentabilidad escasa o inexistente) para facilitar así una mayor financiación y más fluida al sector privado, en condiciones inmejorables, llevando los tipos de mercado a mínimos históricos.

La economía europea, sin embargo, dispone de una arquitectura financiera muy distinta a la americana. La mayor parte de la financiación de nuestras economías corre por las tuberías del “canal bancario”. Y precisamente por eso nos enfrentamos a un reto fabuloso: conseguir que los bancos se vuelvan permeables y su liquidez cale hasta la economía real, no de cualquier forma, sino en las ventajosas condiciones que ya imperan en los mercados.

En realidad, Draghi apenas puede (ni necesita) presionar los tipos aún más a la baja. A fin de cuentas… ¡¡Los tipos de interés ya están realmente bajos!!! Y si ya están suficientemente bajos, entonces, ¿para qué necesitamos un QE a la americana? No es necesario. En estos momentos, no sólo los gobiernos, sino también las compañías con acceso al mercado ya se están financiando en condiciones tan atractivas que jamás antes se habían presenciado. Y sin embargo esto aún no es suficiente, porque otro gran número de compañías, muy mayoritario, no pueden obtener esas mismas prerrogativas.

Por eso, Draghi busca persuadir a los bancos de la urgente necesidad que existe de poner a circular el dinero, y les incita a que tomen riesgos, presionando a la baja los precios (en este caso, tipos de interés) a través de cualquier estilo de financiación garantizada por activos (Programas de compras de ABS y Covered Bonds), al tiempo que la maquinaria bancaria se engrasa con hasta 400.000 millones de euros liquidez para los bancos al 0,15% que fácilmente podrán usar para sustituir sus pasivos de mayor coste. Todo un nuevo depósito extra de “combustible premium” para nuestros bancos.

Así, tenemos unas medidas que en nada se parecen a las impulsadas por Bernanke, por el momento, dado que la medicina de Bernanke no curaría la verdadera enfermedad de Europa: la conjunción de unas economías tremendamente rígidas y heterogéneas, enfrentadas a menudo entre sí debido a conflictos de interés, excesivamente bancarizadas y sin un trazado firme para que fluya el crédito a la economía como ésta necesita.

Que quede claro: estas medidas que sólo el tiempo juzgará si son acertadas o no, no son la panacea. Por sí solas, resultarán estériles e inocuas si los gobiernos europeos no las aprovechan para equilibrar sus cuentas y diseñar nuevas políticas que promuevan la inversión privada e impulsen el crecimiento. De lo contrario, sólo podremos esperar una desesperada carrera por mantener arriba la economía financiera, a la espera de que la economía real despierte del trance.

 

Alejandro Varela, Gestor del fondo Renta 4 Alhambra FI

@AVarela_Madrid 

26 septiembre, 2014 | 12:53

A día de hoy las revisiones a la baja de los beneficios esperados por las compañías europeas para 2014 han sido de doble dígito (desde un crecimiento esperado de +14% a +5%), lo que vuelve a provocar cierto desasosiego en los inversores en bolsa europea que teníamos la impresión de que la recuperación de Europa, junto al crecimiento del resto del mundo, haría recuperar gran parte del terreno perdido en estos 5 años de crisis económica.

 

Una parte importante de la decepción viene explicada por la fortaleza del euro frente a gran parte de las divisas mundiales, especialmente del dólar y de los países emergentes.

 

Para el último trimestre del año, y para el próximo año, esta partida pinta mucho mejor. Es obvio que para las compañías europeas con exposición global de sus ventas es mucho mejor un euro más cerca de 1,20 que de 1,40. Las nuevas medidas del BCE parece que van en la dirección de debilitar la moneda única para ganar en competitividad.

 

Pero, desde mi punto de vista, no solo se conseguiría la razonable mejora de competitividad de muchas compañías europeas, sino que incrementaría el crecimiento macroeconómico del viejo continente y relajaría las tensiones deflacionistas (presionaría al alza los precios por el encarecimiento de las importaciones).

 

Los PMIs europeos (índice de confianza empresarial) llevan mostrando desde hace meses una recuperación que no se ha acabado de reflejar en los indicadores de crecimiento reales. Es más, los últimos meses estamos viendo como países como Francia e Italia muestran un deterioro de expectativas empresariales que obviamente preocupa a inversores, gobiernos y al BCE.

 

La depreciación del euro ayudaría a las tres variables que más podrían repercutir a la mejora de los fundamentales europeos.

 

  1. Crecimiento económico
  2. Evitar la tan temida deflación
  3. Incrementar los beneficios empresariales

 

La mejora de los beneficios empresariales trae consigo el abaratamiento de las compañías a precios constantes, mejora la salud de los balances empresariales y fomenta el incremento de la inversión (capex) y la creación de empleo, que a su vez haría incrementar el consumo privado. Al final, EEUU, Japón y Gran Bretaña han salido antes de la recesión, entre otras cosas por los macro estímulos monetarios a nivel de sus bancos centrales para desapalancar a sus bancos, debilitar su moneda e incentivar la inversión y el consumo.

 

A nivel bursátil, debemos tener en cuenta que más del 40% de las ventas de las compañías europeas, provienen de fuera de Europa, por lo que la mejora de la partida de ingresos tiene un efecto inmediato en las cuentas.

 

Apostar por compañías con exposición de sus ventas fuera de Europa, sobre el papel, tiene todo el sentido. Los resultados empresariales del primer semestre de 2014 arrojaban sorpresas negativas en las compañías afectadas por la fortaleza del euro en 2013 y 2014 y, si los inversores siguen la lógica de invertir en compañías con mejora de beneficios para los próximos meses/años, tiene sentido que se fijen en compañías como Technip, Airbus, Vallourec, Arcelor Mittal, Viscofán, Swatch, Ericsson, MTU Aero Engines, LVMH, Thales, BMW, Continental, Michelin, Volkswagen, Philips, Siemens, Alstom, Air Liquide, BASF, Lanxess, Ahold, Wolters Kluwer, Grifols, Novartis, Roche o Sanofi, entre otras.

 

Tiene sentido esperar que compañías que han defraudado estos últimos meses debido a la comparación negativa del efecto divisa, sean las que mejor comportamiento tengan si este efecto negativo de la divisa revierte a positivo. Una gran parte de las compañías mencionadas en el párrafo anterior están presentes en la cartera de Renta 4 Valor Europa, fondo que esperamos que tenga un buen comportamiento a medida que los inversores pongan en precio esta mejora esperada por el efecto depreciación de la divisa que prevemos.

  

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

17 septiembre, 2014 | 08:30

Con solo un gráfico y hacer unas simples cuentas nos damos cuenta de la enorme trascendencia de los márgenes en la valoración de las bolsas. Es quizás, el dato más relevante a la hora de valorar las empresas, más incluso que las ventas.

Como se puede ver en el gráfico obtenido de un informe de UBS, los márgenes en EEUU son casi del doble que los que hoy tenemos en Europa.

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Siempre han estado muy correlacionados y nunca antes había habido tanta diferencia entre los márgenes netos que obtienen las empresas estadounidenses y las europeas.

 

La crisis en Europa, la dependencia de la economía europea de la salud bancaria, la diferente velocidad de actuación de la FED con respecto al BCE y la importante diferencia de la composición sectorial de ambas zonas geográficas debido al peso del sector tecnológico en EEUU, han provocado una distorsión que la experiencia nos dice que más tarde o más temprano tenderá a revertirse.

Si se revirtiera a favor de las empresas europeas, es decir, que las empresas europeas obtuviesen los mismos márgenes que las empresas estadounidenses, los ratios que tendríamos de PER y la generación de beneficio en Europa, dejarían las bolsas europeas muy baratas. En cualquier caso, ya se espera cierta mejora de los márgenes en Europa para este 2014. En concreto se espera que pasen del 5% de los últimos 12 meses al 7% a finales de 2014, pero aún así están lejos del 10% que tienen las compañías de EEUU.

 

En esta primera tabla muestro el PER y los márgenes netos del S&P 500 y el Euro Stoxx 600. El S&P 500 está en torno a un 10% más caro a pesar de gozar de unos márgenes un 30% superiores a los del Euro Stoxx 600.

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Si los márgenes de Europa fuesen los mismos que los que tiene hoy en EEUU, las valoraciones de la bolsa europea serían una compra de libro, ya que cotizarían solo a 10,7x PER, por lo que cabría esperar una revalorización de más del 50% para que cotizasen a los ratios actuales. ¡¡50%!!

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¿Y si no revertieran los márgenes a favor de Europa si no en contra de EEUU? Es decir, si el S&P 500, hoy en máximos de márgenes de beneficio (10%), tuviesen unos márgenes similares a los que tienen hoy las compañías europeas, el S&P 500 estaría cotizando en casi 24x PER, por lo que el recorrido a la baja de la bolsa estadounidense sería del 30%. ¡¡30%!!

 

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Como siempre, las bolsas cotizan beneficios, y los márgenes juegan un papel clave como he mostrado en las tablas superiores. Lo que parece claro es que si nos atenemos solo a los márgenes, corremos sustancialmente menos riesgo estando invertidos en empresas europeas que estando invertidos en EEUU.

  

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

10 septiembre, 2014 | 08:30

Estuve leyendo un informe de los estrategas de Citi Bank que me pareció muy interesante y se pueden sacar muchas conclusiones de varios gráficos que muestran en el informe mencionado.

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En este primer gráfico se muestra el comportamiento del beneficio por acción del MSCI World frente al comportamiento del índice. Se observa que los índices de renta variable han subido mucho desde 2007, pero a la misma velocidad que lo han hecho los beneficios empresariales, lo cual da cierta tranquilidad de que no estamos en una burbuja de valoración, si no que los beneficios justifican las subidas de las bolsas mundiales.

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En este segundo gráfico se observa claramente que hay mercados como el estadounidense que ha subido casi un 30% por encima de los máximos de 2007, mientras que otros mercados como el italiano, el español, el japonés o el francés acumulan una caída superior al 25% desde 2007. Es decir, sin la revalorización de la bolsa de EEUU, el MSCI World estaría sustancialmente por debajo de los niveles de 2007.

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Pero es que el crecimiento del PIB por áreas geográficas es muy distinto. Así, los países emergentes son las áreas geográficas que más han aportado al PIB mundial y sin embargo, sus bolsas están sustancialmente por debajo, mientras que Europa (ex Alemania) y Japón son los países que más han drenado al crecimiento del PIB mundial.

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Para saber si las bolsas de las áreas geográficas están más baratas o más caras que en 2007, tenemos que fijarnos en lo que ha caído o subido sus índices en relación a lo que ha caído o subido los beneficios empresariales de las zonas geográficas respectivas. Es aquí donde las cosas no parecen que están mejor en España, Italia, Francia que hace 5 años cuando estos mercados estaban en máximos históricos. Es decir, a pesar de las caídas, estos mercados están más caros que en 2007 cuando sus bolsas estaban en máximos históricos.

 

Los mercados emergentes, sin embargo, sí que están más baratos que en 2007, además de una manera muy relevante. Los beneficios de las empresas de EEUU, por su parte, ha crecido sustancialmente pero menos de lo que ha subido sus bolsas, o sea, que está más caro que en 2007.

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En este cuadro se muestra que países han tenido un re rating y cuales un de rating con respecto a 2007, o lo que es lo mismo, que países están más baratos y más caros en relación a las valoraciones que tenían en 2007. Al final, vuelven a salir mal países como España o Italia y muy bien los países emergentes en términos de valoración.

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A nivel sectorial también hay diferencias importantes, así, el sector financiero (como no podía ser de otra manera, ya que fueron los causantes de la crisis), es el sector que peor comportamiento ha tenido desde 2007 tanto en términos de rentabilidad, como en términos de generación de beneficios, seguido por las compañías de recursos básicos y las eléctricas. Los mejores sectores han sido: tecnología, consumo estable, consumo cíclico y salud. Sectores con gran peso en los índices estadounidenses y muy beneficiados del crecimiento de los países emergentes.

 

La distribución de comportamiento sectorial cuadra perfectamente con el crecimiento del PIB por área geográfica, y vuelve a poner de manifiesto que no hay que invertir por países, si no en aquellas empresas que tengan exposición a crecimientos en el medio plazo o por negocio o por área geográfica.

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El último gráfico sirve de conclusión, ya que muestra que las bolsas mundiales están prácticamente en los mismos niveles que 2007, es decir, han recuperado en precios toda la caída de 2008 (-50%), y los beneficios empresariales, también. Pero esta recuperación ha sido desigual tanto por área geográfica como por sectores. El crecimiento del PIB mundial desde el 2007 es de casi doble dígito en términos reales y de casi el 20% en términos nominales, impulsados fundamentalmente por los países emergentes y por EEUU.

 

Y lo que ha cambiado radicalmente lo que podemos esperar de aquí a los próximos años es donde están los tipos de interés tanto de corto plazo como de largo plazo.

 

Las bolsas están valoradas correctamente en términos históricos. Entonces, la pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿con los tipos de interés en 0% a corto plazo y en mínimos históricos a largo plazo (es decir la renta fija está carísima), las bolsas deberían cotizar con descuento o con prima a su media histórica?

 

La renta fija está muy cara por diversos motivos, y la renta variable está cotizando más o menos en las valoraciones que históricamente han tenido de media. Con el escenario de tipos de interés actual se puede justificar perfectamente que las valoraciones de los activos de renta variable deban cotizar con una prima sustancial si descontamos los flujos a los tipos de interés actuales, pero también podríamos exponer que los tipos de interés están tan bajos por los riesgos de deflación y anémico crecimiento económico, lo cual nos llevaría a asumir un de-rating de las bolsas (y correcciones por tanto) muy significativas.

 

Solo el tiempo despejará la ecuación.

  

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

03 septiembre, 2014 | 08:30

Es lógico que en estos momentos muchos inversores se encuentren “perdidos” a la hora de buscar de alternativas donde poner su dinero. Las opciones en los mercados de deuda  no resultan nada atractivas, pues independientemente del plazo que contratemos las rentabilidades que se pueden obtener son demasiado pobres y el riesgo que se asume, elevado. Desde estas columnas de opinión hemos venido advirtiendo de la posibilidad a la que se enfrentan los inversores en renta fija de incurrir en fuertes pérdidas si en algún momento el mercado de deuda corrige su actual tendencia. La ausencia de rendimientos suficientemente atractivos en los activos “sin riesgo” está literalmente empujando a muchos inversores a buscar alternativas, obligándoles incluso a variar su perfil como inversor, un error que puede pagarse muy caro si por alguna razón vuelve la volatilidad al resto de mercados (acciones, divisas, etc...).

Ahora bien, ¿se encuentran las bolsas en buen momento para invertir? Dado que estamos invirtiendo “por obligación”, ¿estaremos corriendo un riesgo excesivo si entramos ahora en renta variable? ¿Hay razones objetivas para pensar que la bolsa puede ser una opción atractiva a medio plazo?

Tratando de responder a estas preguntas, al menos pueden identificarse siete razones que invitan a invertir en renta variable:

1.- Los costes financieros en mínimos: si prestamos dinero apenas nos remuneran. Por la misma razón, las compañías y sobre todo las cotizadas, que cuentan con un mayor acceso a los mercados y piden dinero prestado, se están financiando a tipos en mínimos históricos. Esto supone un gran alivio para los resultados financieros de las empresas, sobre todo para las más apalancadas, y se traslada a sus beneficios en general.

2.- Recuperación del crédito: el saneamiento del sector bancario llevado a cabo los últimos años y el apoyo del BCE permite intuir cierto despegue del crédito. Si el crédito se recupera, podemos ver también un mejor comportamiento de la demanda agregada a todos los niveles que tendrá su reflejo en los negocios de las compañías.

3.-  Depreciación del euro: desde que el euro acariciase los 1,40 eur/usd  allá por el mes de mayo, la divisa europea se ha depreciado casi un 6% hasta los 1,312 eur/usd actuales, haciendo que la industria europea sea mucho más competitiva y sus productos más atractivos. Por otro lado, muchas compañías con intereses en otros continentes ya se vieron penalizadas en sus resultados al trasladar sus beneficios en moneda a extranjera a euros. La reciente depreciación del euro provocará esta vez el efecto inverso, algo muy beneficioso para las empresas que facturan en otras divisas.

4.- La recuperación global sigue su curso: en Europa es donde se concentran las mayores dudas, y por eso es aquí donde encontramos las valoraciones más atractivas, sin embargo en el resto del mundo encontramos regiones muy dinámicas que “tiran” del crecimiento global. Estados Unidos y Reino Unido están mostrando datos muy sólidos de crecimiento, mientras que China está aguantando creciendo todavía a tasas muy notables.

5.-  Razones técnicas: la buena salud de la economía en estas regiones tiene también su fiel reflejo en las bolsas. El S&P500 se encuentra en máximos históricos y casi un 30% por encima de los máximos que marcó antes de la crisis en 2007. El Dax también superó esos niveles y está más de un 15% por encima. El mercado español se encuentra en una bastante clara tendencia alcista que apunta hacia los 12.000 puntos, un 12% por encima de los niveles actuales.

6.- El BCE y el resto de bancos centrales, comprometidos con la recuperación: el Banco Central Europeo ha dado un giro clarísimo en su discurso y en sus políticas, que están pasando a tomar el camino “ultraexpansivo” que acostumbran a celebrar con subidas las bolsas. La Reserva Federal sigue muy preocupada con apuntalar la recuperación americana y no es proclive a retirar de forma anticipada los estímulos. En general, todos ya al unísono muestran un mayor compromiso con el crecimiento económico y manifiestan estar dispuestos a poner todas las herramientas a su alcance para que la recuperación se consolide.

7.- ¿Y si vuelve la inflación?: aquí hay debate, seguro, pero las políticas monetarias ultraexpansivas y los “tipos cero” tiene un único objetivo: crear inflación. La inflación alivia el endeudamiento, genera una expectativa que incita al gasto y se come los beneficios de la renta fija. La renta variable es probablemente uno de los activos que se verán más beneficiados por el retorno de la inflación y de los que mejor cobertura nos proporciona frente a ella. De hecho, es uno de los principales motivos por los que los inversores acuden a los mercados de acciones. La renta variable adecua el valor de nuestro patrimonio a los niveles de precios y nos protege de la pérdida de poder adquisitivo. No es el único activo que lo hace, pero sí el más líquido y el que tiene los costes de transacción más competitivos.

En resumen, aquí se ha mostrado un buen argumentario para respaldar nuestra inversión en acciones. Podríamos buscar también argumentos en contra, que los hay, y enfrentarlos con el fin de sugerirles la siempre recomendable cautela a la hora de invertir, pero en el escenario actual y tratando ser lo más objetivo posible estas siete claves tienen fuerza suficiente para pensar que podemos ser optimistas con la bolsa. 

 

Alejandro Varela, Gestor del fondo Renta 4 Alhambra FI

@AVarela_Madrid 

06 agosto, 2014 | 08:30

Muchos inversores estamos deseando que caiga la bolsa para poder entrar a precios más atractivos, tener más potencial de revalorización y tener mayor margen de seguridad. Ya sabemos que no habrá rentabilidad razonable si no se tiene algo de exposición a renta variable.

A comienzos de este año advertía a través de varios artículos que: "Habrá correcciones significativas" y "Grábense el 9.000 de Ibex y el 2.800 de Euro Stoxx para no olvidarlo". Artículos que querían mostrar que las caídas de la bolsa son en general oportunidades para incrementar exposición a uno de los pocos activos con margen de mejora y potencial de revalorización, pero que cuanto más bajos sean los niveles en los que entramos, mayor es el margen de seguridad que tenemos por si nos equivocamos en la tendencia de la macroeconomía, de los resultados empresariales y por tanto, la tendencia de los mercados.

A nivel fundamental en la tabla siguiente muestro los ratios a los que cotizaría la bolsa según expectativas de consenso (fuente Bloomberg) a diferentes niveles de Euro Stoxx e Ibex:

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Y en los siguientes gráficos muestro los niveles y tendencia principal del Ibex y del Euro Stoxx:

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Pocas veces coincide el análisis fundamental con el técnico, pero en este caso, da la sensación de que niveles de cotización por debajo de 10.000 de Ibex y de 3.000 de Euro Stoxx son niveles claves estructurales en los que el mercado se tiene que pensar los niveles de valoración a los que cotizan las compañías que componen los índices. A 11x PER 2015 creo que el Euro Stoxx 50 da motivos más que suficientes para incrementar la exposición a bolsa.

Recordemos que mientras que el S&P está en máximos históricos tanto de cotización como de generación de beneficios, las compañías europeas y los índices europeos están muy lejos de esos niveles máximos. No se alcanzarán en un periodo corto de tiempo pero no hay motivo para pensar que las compañías europeas no puedan generar los beneficios que consiguieron en 2007.

Dada la importancia de la diversificación y la selección de compañías, creo que sería una gran oportunidad de suscribir participaciones de los siguientes fondos de renta variable europea que comercializa Renta 4 Gestora:

Renta 4 Valor Europa


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Renta 4 Cartera Selección Dividendo


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Renta 4 Bolsa

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Estos fondos tienen dos máximos: RENTABILIDAD y BAJA VOLATILIDAD. ¿Cómo lo conseguimos?

- Invirtiendo en empresas europeas de alta calidad con ventajas competitivas y solidez de ingresos y de balance
- Invirtiendo en compañías que aporten crecimiento defensivo y activos invulnerables que nos proporciona crecimiento estable y baja volatilidad
- Aprovechando las ineficiencias del mercado en la valoración de empresas

  

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

30 julio, 2014 | 08:30

En tiempos de la información, me parece imprescindible que también los fondos de inversión den muestras de la transparencia que hoy en día exigen los mercados.

Cada cierto tiempo hay algún caso empresarial llamativo, unas veces lo conocemos nada más los profesionales financieros y otras veces, los medios de comunicación se encargan de poner los titulares que pueden llegar a asustar a los inversores.

Es por ello, que desde hace años, los fondos de Renta 4 Gestora de renta variable europea informan mensualmente de todo cuanto ocurre en los fondos de inversión (cartera, rentabilidades, dividendos cobrados, minusvalías realizadas, cambios de estrategia, visión del gestor sobre lo ocurrido y lo que cree que va a ocurrir, distribución sectorial y geográfica, etc).

Cuando las cosas van bien, nadie se para a pensar por qué lo está haciendo bien un determinado fondo, pero cuando los mercados se ponen más nerviosos por el motivo que sea, creo que aporta mucho valor añadido y mucha tranquilidad a los partícipes y clientes de un fondo tener acceso a toda la información necesaria para saber dónde está invertido el patrimonio de cada uno.

Un fondo de inversión NO puede ser una caja negra. El fondo de inversión debe ser visto y analizado como una cartera de activos del que cada partícipe posee una proporción.

Si los partícipes ven rentabilidades negativas o positivas, debería bastar con mirar la cartera del fondo de inversión donde se tiene el patrimonio invertido para tener tranquilidad o para alarmarse. Si no se obtienen estos datos rápida y fehacientemente, el inversor o el asesor pueden estar intranquilos con el estado de sus inversiones.

Todos los fondos que gestiono tienen esa política de transparencia imprescindible, desde mi punto de vista, para crear la confianza necesaria al cliente, partícipe o inversor.

Puede ser que en un periodo determinado los fondos que gestiono destaquen sobre la competencia porque lo estén haciendo mejor o porque lo están haciendo peor, pero lo más importante es que el inversor, partícipe o cliente, sepa los motivos y confirme que no se está “jugando” con su dinero. Que el cliente vea todos los días que desee, la cartera de activos del fondo, el nombre de las compañías que están en cartera y los motivos por los que se está invertido en las mismas, sólo va en beneficio del cliente y partícipe.

Renta 4 Cartera Selección Dividendo, por ejemplo, tiene como política de inversión permanecer invertido en compañías europeas de alta capitalización, con ingresos recurrentes, bajo endeudamiento y altos dividendos que consideremos sostenibles. Pues bien, aquel cliente o partícipe que lea los informes mensuales, los trimestrales o que pida a Renta 4 Gestora o a su asesor comercial información sobre el fondo, tendrá inmediatamente, la seguridad de que el patrimonio del fondo (y por tanto su patrimonio), está invertido en empresas que cumplen los criterios del fondo. Como se puede ver en el link del último informe mensual, las compañías donde está invertido el fondo son: Total Fina, Michelin, Roche, Ahold, Repsol, Novartis, Sanofi, Unilever, Siemens, entre otras muchas, compañías de todos conocidas, de alta capitalización y con rentabilidades por dividendo atractivas y sostenibles.

En el caso de Renta 4 Valor Europa o Renta 4 Bolsa, se puede repetir hasta la última coma del párrafo anterior. Se puede comprobar pinchando en los respectivos links.

Desde mi punto de vista, esta transparencia consigue varios objetivos:

1.-       El cliente sabe y conoce la estrategia del fondo

2.-       El cliente puede dormir tranquilo sabiendo dónde está invertido su dinero

3.-       El cliente sabe que no se le está engañando

4.-       El cliente es consciente de en qué se invierte el patrimonio del fondo y porqué.

En mi opinión, ser partícipe de un fondo de inversión que no es suficientemente transparente, puede crear problemas de confianza cuando los mercados no suban en línea recta, o cuando la rentabilidad del fondo no concuerde con el comportamiento de los mercados. Ser partícipe de un fondo de inversión que nada más muestra información de las inversiones realizadas una vez al trimestre (que es el mínimo de tiempo legal en aportar la información exigida por la CNMV), es poco lógico.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

23 julio, 2014 | 08:45

Un fondo de renta variable está, por definición, invertido constantemente en bolsa en un porcentaje que puede oscilar entre el 75% y el 100%. En general, el ahorrador español es bastante adverso al riesgo, por lo que el porcentaje de inversión que se destina a activos de renta variable es de los más bajos del mundo desarrollado.

Por este motivo, los gestores de renta variable de Renta 4 Gestora tenemos una filosofía de inversión diferenciada, que consiste en mantener una cartera de acciones de compañías que tengan potencial de revalorización en el largo plazo, pero cuya recurrencia de ingresos permita tener menor volatilidad tanto de sus beneficios como de su comportamiento bursátil.

Los fondos de renta variable de Renta 4 Gestora, entre los que destacan: Renta 4 Bolsa FI, Renta 4 Valor Europa FI, Renta 4 Cartera Selección Dividendo FI, Renta 4 USA FI y Renta 4 Japón FI, incorporaron a sus estrategias y procesos de inversión una filosofía basada en criterios prudentes, inversión de una parte relevante de las carteras en activos invulnerables y con ventajas competitivas, búsqueda de sectores y empresas inmersas en mega tendencias estructurales, y análisis profundo de la rentabilidad de las inversiones de las compañías y la sostenibilidad de los márgenes a largo plazo.

De este modo, la idea es que todos los fondos de renta variable de Renta 4 Gestora tengan un mismo sello y una misma marca, basada en la calidad de las compañías a mantener en cartera en el largo plazo, y no en la búsqueda de la máxima apreciación en el corto plazo.

La diferenciación de nuestros fondos con la competencia tiene que ser clara, y los clientes que inviertan en los fondos mencionados, tienen que saber que la parte que ellos desean tener en renta variable de los fondos de bolsa de Renta 4 Gestora tienen un objetivo y un proceso de inversión basado en la preservación de capital desde el punto de vista de la inversión en renta variable, que es diferente al punto de vista de los fondos de retorno absoluto o de renta fija, pero que es mucho más rentable en el largo plazo. Los puntos claves son:

Permanecer invertido en empresas que cumplan todos estos requisitos:

1.     de alta calidad, medido por los retornos del capital invertido a largo plazo

2.     con ventajas competitivas e inmersos en mega tendencias estructurales

3.     con activos invulnerables y solidez de ingresos y de balance

4.     cuya valoración de mercado difiera sustancialmente de una valoración razonable.

 

¿Qué consigue esta estrategia de selección de compañías?

1.     Mayor rentabilidad a largo plazo

2.     Menor volatilidad de las compañías y por tanto del fondo

3.     Elevados ingresos por dividendos que explican 60% de los retornos de la renta variable históricamente.

4.     “Dormir tranquilo” a sabiendas de en qué tipo de compañías se está invertido

5.     Evitar situaciones de stress provocadas mayoritariamente por excesos de deuda

6.     Elevada visibilidad del crecimiento de los beneficios y por tanto de la valoración

7.     Ser accionistas de compañías consideradas “Campeones Globales”

8.     Menor riesgo bajista

9.     Mayor Ratio de Sharpe (rentabilidad / volatilidad)

10.Beta inferior a los índices de renta variable

 

Ejemplos de compañías que integran las carteras de los fondos:

Imagen1 Imagen2

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Imagen6

Las 10 primeras posiciones de nuestros fondos de inversión:

Imagen7

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

 

Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

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