26 julio, 2018 | 12:27

Parafraseando a un colega, “La guerra comercial es una realidad”, desde hace prácticamente dos meses, la tensión entre EE.UU (y al menos hasta las elecciones de noviembre) y sus “socios” Europa y China, está en su máximo apogeo, cada noticia en un sentido es contestado por la otra parte y todas ellas con un único común denominador: Aumento de aranceles.

Obviamente, estas barreras llevarán aparejado en algún momento, menor crecimiento y mayor inflación a nivel global. Hasta ahora, ambas macro magnitudes apenas se han visto resentidas por estos episodios. En el caso del crecimiento el impacto no es “muy visible”, mientras que en el caso de la inflación, los últimos datos conocidos, son más fruto de efecto temporal de la subida de los precios de las materias primas. En especial a la subida del petróleo, que en un año se ha revalorizado desde los 50 dólares hasta los actuales 73$ y  si trasladamos el efecto divisa, la diferencia también es importante: de los 43 euros hace un año, hasta los aproximados 62.5 que cotiza hoy.

Lógicamente, estos efectos tendrán su traslación a los datos económicos, mientras que las implicaciones de las diferentes políticas de los Bancos Centrales están teniendo el suyo en las economías emergentes, sobre todo aquellas más vulnerables por estar más endeudadas en dólares, (Argentina, Turquía, Sudáfrica, etc..).

Ahora bien, la corrección de junio por salida de flujos, principalmente en el mercado asiático por el temor a nuevos aranceles, nos parece excesiva debido al limitado impacto real en sus economías, es por ello que estas salidas dejan atractivos los precios de determinados activos, aunque estos sean a costa de una mayor volatilidad a expensas de las elecciones en noviembre en EE.UU.

Por el lado del mercado, encontramos un escenario donde todos los activos de renta fija siguen en rentabilidades negativas en 2018. La liquidez existente del mercado, se encuentra en niveles mínimos desde la corrección sufrida por el mercado a comienzos de 2016 (China, DB, Materias primas,…), amplificando tanto las correcciones, como la volatilidad.  Aunque más defensivos, vemos como las ampliaciones de spreads han perjudicado a casi todas las carteras de renta fija.

La noticia positiva, que nos deja estas dos últimas semanas de mercado, vienen por el lado de un mejor momento del mercado primario, un hecho determinante para la parte final del año, sobre todo para aquellas carteras de inversión más conservadoras, dónde la liquidez empieza a suponer un verdadero quebradero de cabeza con un coste importante.

 

Oscar Moreno | Renta 4 Banco

11 julio, 2018 | 11:40

El motivo de la caída de las bolsas desde mediados de mayo, se está achacando en un primer lugar por las elecciones en Italia y el cambio de Gobierno en España, que provocó la caída de los sectores financieros a mínimos del año; y en segundo lugar, por la tensión comercial provocada por EEUU cuyos sectores más afectados son los sectores industriales y especialmente el de automóviles, que ha hecho que las bolsas europeas corrijan con fuerza hacia los mínimos del año.

La corrección de febrero fue del 10% desde los máximos de enero, y dejó a los índices europeos muy cerca de donde estamos actualmente y algo más lejos en el caso del S&P 500, que fue 2.580.

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Como ya comenté en febrero, los beneficios tampoco se están revisando a la baja ahora, aunque habrá que estar atentos a los resultados del 2º trimestre por si las empresas están notando cierta desaceleración. En las últimas semanas varias compañías ligadas al sector de automóviles: Daimler, Elringklinger y Osram, han dado profit warnings que han provocado caídas de sus cotizaciones y han alimentado los miedos de la fiabilidad de las estimaciones de beneficios. Nosotros creemos que es un tema aislado del sector de automóviles ya que las incertidumbres para el consumidor que afecta a todo el sector de autos son demasiadas y muy difíciles de cuantificar (aranceles, indemnizaciones coches diésel y su valoración residual, capex por coche eléctrico y autónomo, etc.) que están provocando un ralentización en la demanda de coches nuevos.

En cualquier caso, la industria de automóviles es una de muchas en Europa, por eso pensamos que el resto de sectores no deberían pasar apuros y las valoraciones soportarán al mercado en los niveles actuales aproximadamente.

En la siguiente tabla muestro la valoración actual de los principales índices que seguimos (Ibex, Euro Stoxx 50, Stoxx 600 y S&P 500), junto con la valoración histórica y el precio al que tendrían que estar estos índices si se mantuviesen los mismos niveles de valoración:

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En todos los índices europeos tenemos potencial de mejora superior al 10% si los beneficios se mantienen con el ritmo de crecimiento actual y las bolsas vuelven a cotizar a sus valoraciones históricas. La clave por tanto, es que en las próximas semanas/meses no tengamos revisiones a la baja de los beneficios estimados por las empresas que encarezcan el ratio PER por menores beneficios (y no por subida de las bolsas).

Los mercados se mueven por dos motivos:

  1. Beneficios: si los beneficios suben las bolsas tienden a subir, y si los beneficios bajan las bolsas tienden a bajar
  2. Rating: re-rating: las bolsas se encarecen, o de-rating: las bolsas se abaratan.

Una de mis máximas es que si no hay recesión NO hay mercado bajista, por lo que correcciones son oportunidades de compra. El motivo principal es que si no hay recesión en los próximos meses, los beneficios mantendrán su tendencia positiva por lo que uno de los motivos por los que la bolsa se mueve, en este caso, la generación de beneficios, seguirá creciendo y juega a favor de los inversores y accionistas, por lo que se justificará la subida de las bolsas en próximos meses.

Dentro de la caída actual de los mercados sí que hay algo positivo, el sentimiento es mucho más pesimista que en febrero, lo cual evita la posibilidad de exceso de complacencia que no es un buen compañero de viaje.

Desde nuestro punto de vista, los niveles para incrementar bolsa europea son parecidos a los que eran hace 4 meses, ya que los beneficios son parecidos y los niveles de cotización, también.

3.300-3.200 de Euro Stoxx 50 y 9.500-9.300 de Ibex son las primeras zonas más claras para incrementar en bolsa europea y española que es más o menos una caída adicional del 2% sobre los niveles actuales.

En los últimos 5 años, cuando el mercado europeo (Stoxx 600) ha estado por debajo de las 14x-13x PER, ha encontrado suelo como se ve en el siguiente gráfico. 13x PER’18 del Stoxx 600 resultaría en una caída adicional de un 10% de la bolsa europea y que estaría respetando la caída típica históricamente entre máximos y mínimos de cualquier año que es del -15%, es decir, nada raro históricamente.

 

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En la siguiente tabla se muestran los niveles de PER mínimo de los principales índices (Stoxx 600, Euro Stoxx 50, Ibex 35 y S&P 500) y los niveles mínimos que supondrían en los respectivos índices. Se observa que en un escenario de suelo (sin recesión a la vista que NO vemos todavía), la bolsa española es la que menos recorrido a la baja tendría y el S&P 500 la que más. Europa corregiría entre el 8% y el 10% si en algún momento de los próximos meses, las bolsas se valoran a los niveles suelos de valoración PER de los últimos 5 años.

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En conclusión:

En los mínimos de este año: 3.300 de Euro Stoxx 50 o 9.300 de Ibex es lógico incrementar en bolsa.

Si las bolsas corrigen más todavía hacia 3.100 de Euro Stoxx o 9.000 de Ibex, compraríamos en los mínimos de valoración de los últimos 5 años lo que estaría más justificado todavía.

A los niveles actuales, Renta 4 Valor Europa FI y Renta 4 Bolsa FI ya han incrementado 4 o 5 puntos la exposición a bolsa, aunque todavía dejamos otros  puntos de inversión para comprar en caídas si las hubiera.

Javier Galán | Gestor de Renta 4 Bolsa FI y Renta 4 Valor Europa FI de Renta 4 Gestora

 

27 junio, 2018 | 12:27

Los mercados financieros modernos nos ofrecen un enorme universo de alternativas para la inversión donde, si no tenemos cierta perspectiva e ideas claras, resulta muy fácil vernos desorientados. Podemos invertir al alza (se obtienen ganancias cuando el precio de aquello en lo que invertimos sube) y a la baja (se obtienen ganancias cuando el precio de aquello en lo que invertimos baja), en empresas nacionales o extranjeras, en índices, en materias primas, al contado o mediante instrumentos derivados... Y en un sinfín de activos cuyo precio va a oscilar de diferente manera a lo largo del tiempo.

Entonces ¿qué podemos hacer para invertir con éxito? ¿Por dónde empezar? ¿Qué activos elegir? Para invertir con éxito no es necesario un talento especial (cualquiera puede hacerlo prestando una pequeña dedicación), pero sí un mínimo de conocimiento y de sentido común.

Si queremos resultados satisfactorios en los mercados de acciones, simplificando mucho, habremos de seleccionar y comprar los títulos de aquellos negocios que a nuestro juicio van a evolucionar favorablemente durante los próximos años, a la espera de que estos suban en precio de forma paralela al crecimiento del negocio (en clientes, en ventas, y por ende en beneficios).

Aunque esto pudiera parecer muy fácil, a veces se torna mucho más complejo y las ganancias pocas veces llegan de inmediato. El tiempo es nuestro aliado, por supuesto, pero deberemos hacer gala de nuestra paciencia dejando madurar nuestra inversión.

Aun así, intervienen muchos factores en un entorno empresarial muy cambiante y fuertemente regulado, al que deberemos enfrentarnos haciendo acopio de información y realizando un seguimiento que nos ayude a valorar lo idóneo de nuestra elección. Afortunadamente, la información sobre cualquier inversión y todo lo que lo rodea nunca ha sido tan barata y accesible como lo es ahora gracias a internet. A la postre, si el negocio es bueno, está bien gestionado y evoluciona según nuestras previsiones, las ganancias no tardarán en llegar.

Una alternativa, muy legítima y que muchos otros toman para intentar lograr el éxito es el de “comprar barato” algo que en teoría vale mucho más, a la espera de que el mercado (otros inversores) termine por reconocer su valor correcto. Esto se asemeja mucho a la receta de Perogrullo “comprar barato y vender caro”, con que algunos presumen de sus habilidades inversoras. Esta forma de entender la inversión es, también simplificando mucho, lo que muchos llaman “invertir en valor”.

Si bien, ésta otra vía sobre el papel no puede descartarse, nos encontramos ante un camino más exigente para el inversor menos preparado (hay que profundizar exhaustivamente en la contabilidad de la compañía), y que también acaba por desembocar en la búsqueda de los negocios que mejor van a funcionar en el futuro. Esto es así porque por muy barato que podamos adquirir las acciones de una empresa, si ésta no consigue enderezar sus ventas y desempeñar su actividad de forma favorable y ascendente, las pérdidas o la caída del beneficio terminará por destruir el margen de valor con que contábamos a la hora de realizar la inversión. Este nuevo escenario podría acarrearnos fuertes pérdidas con posterioridad.

La grandeza, por tanto, y el atractivo del mundo de la inversión, reside en la alta importancia que cobra lo que ocurra en el futuro, un futuro con el que tendremos que estimar el valor presente de lo que adquirimos como inversión. Como yo acostumbro a decir a menudo, “la inversión va de beneficios futuros”.

Fíjense sino en lo que está pasando en los últimos años. Los mercados están siendo liderados con claridad por la tecnología. Hace cuatro o cinco años, las compañías tecnológicas no mostraban aún grandes beneficios ni éstos se incrementaban (algunas incluso presentaban números rojos), y sin embargo su cotización ha evolucionado con paso firme al alza. Con el paso del tiempo los beneficios se han disparado y en muchos casos están aumentando de forma exponencial, al igual que su número de clientes y su facturación. A pesar de que acometen enormes inversiones con el fin de seguir creciendo, generan beneficios y alumbran nuevas formas de incrementar los ingresos.

No es de extrañar que estas compañías, que con sus negocios están transformando el mundo a velocidad de vértigo, sean las inversiones más rentables gracias a unos negocios que crecen en ventas y generan cada vez mayor beneficio, a la vez que transforman el modo en que vivimos.

No hay receta mágica para invertir con éxito (¡ojalá existiera!), pero lo que sí es posible es invertir de forma la adecuada y sensata que nos pueda brindar las mayores opciones de tenerlo, y esto va a depender en buena medida de entender aquello en lo que deseamos invertir, de estimar con acierto su buen comportamiento futuro y de cierta dosis de paciencia. Los buenos resultados llegan por sí solos.

 

Alejandro Varela | Gestor de Renta 4 Gestora SGIIC

15 junio, 2018 | 12:02

Ha pasado más de una década del inicio de una de las mayores crisis económicas que se recuerda; crisis que se originó por un excesivo apalancamiento tanto de los gobiernos, como de las empresas y de los hogares. Según veíamos, con los datos de hace unos meses del Fondo Monetario Internacional, la deuda global ha estado creciendo a una tasa superior al crecimiento económico mundial, es decir, actualmente estamos más endeudados de lo que lo estábamos al inicio de la crisis.

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Como el mundo es muy amplio, vamos a centrarnos en el análisis de la deuda de los países de la eurozona, que son en definitiva los que más directamente nos afectan, aunque como bien sabemos, al encontrarnos en un mundo globalizado, los problemas de otras zonas económicas nos afectan indirectamente. Al final el sistema económico mundial es como un sistema de vasos comunicantes, en el cual los movimientos de un banco central afectan a todas las áreas geográficas.

A la hora de medir los riesgos por endeudamiento, nos solemos quedar en la deuda gubernamental que tiene cada país. Por poner un ejemplo, cuando nos fijamos en la deuda de España nos solemos limitar a mirar la deuda que tiene el Gobierno y las Comunidades Autónomas, dejando de lado la deuda de los hogares y de las empresas; siendo la suma de todas ellas, lo que realmente nos mostrará los verdaderos niveles de deuda de las economías.

Si sumamos toda la deuda a fecha actual, nos queda la siguiente distribución de países de la eurozona de mayor a menor endeudamiento:

 

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Hay que tener en cuenta que la situación de Luxemburgo es particular, ya que debido a su fiscalidad gran cantidad de empresas tienen su sede en el país y emiten deuda desde allí.

Si comparamos los últimos datos de endeudamiento total, frente al que tenían en 2007, vemos como a excepción de Estonia, Alemania y Malta, los países de la eurozona se encuentran más endeudados:

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En resumidas cuentas, nos encontramos en un mundo más endeudado, al que, el actual entorno de tipos de interés cero le favorece. Pero hay que recordar que esta situación no durará eternamente y como está pasando ahora en Estados Unidos, aquí también subirán los tipos de interés. Y hay que saber que, el exceso de crecimiento aportado por el apalancamiento en un entorno de bajadas de tipos de interés, se verá tornado a medida que suben los tipos de interés.

En los siguientes cuadros se puede ver la evolución por países de los niveles de endeudamiento:

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Celso Otero | Gestor de fondos de inversión en Renta 4 Gestora

 

01 junio, 2018 | 12:12

En este artículo vamos a analizar las diferencias que existen entre invertir en bolsa, a través de una cartera de acciones con empresas de alta rentabilidad por dividendo, e invertir en bienes inmuebles, mediante la compra de una vivienda para destinarla al alquiler.

Mucha gente piensa que adquirir un piso con el fin de alquilarlo es la mejor inversión que se puede realizar, probablemente influenciados por el gran valor que se da en España a los bienes raíces, por cuanto pueden suponer una propiedad más palpable.

Vamos a partir de una persona que tenga en torno a 300.000 euros disponibles para invertir. Si invirtiera esa cantidad en bolsa, en compañías que cuenten con una alta retribución al accionista (crearíamos una cartera con diez de las compañías que mayor dividendo reparten en la bolsa española: Atresmedia, BME, Enagás, Endesa, Iberdrola, Mapfre, Red Eléctrica, Repsol, Saeta Yield y Telefónica), la rentabilidad bruta que obtendría, suponiendo que invirtiese el dinero a partes iguales, sería del 5,51%. Ahora bien, a este importe se deben deducir todas las comisiones e impuestos correspondientes: comisiones de compra (450 €), gastos de mantenimiento (360 €) e impuestos sobre los dividendos (3.074 €), lo que da como resultado una rentabilidad total neta del 4,36%.

Por otro lado, si el cliente optara por comprar un piso de 100 metros cuadrados en el distrito madrileño de Chamartín, tendría que hacer frente a un precio medio de 411.180 euros en caso de vivienda nueva y de 396.280 euros en caso de vivienda de segunda mano, según datos del portal especialista Idealista.

En cuanto a los costes fijos iniciales, si tuviese que pagar IVA, supondría 37.250 euros, cifra que se vería reducida a 22.350 euros en caso de estar sujeta la operación a ITP. Asimismo, debería hacer frente a unos gastos de notaría de 830 euros y de registro de 590 euros. Respecto a los costes fijos de la vivienda, debemos hacer referencia a gastos de comunidad (1.500 €), IBI (1.082 €), seguro (1.118 €), mantenimiento (373 €).

Seguidamente realizamos una comparación entre las dos inversiones referidas:

Grafico nacho enciso

 

Por todo lo anterior entendemos que, a nuestro juicio, la inversión en bolsa es mucho más atractiva que la inversión inmobiliaria, y ello es debido a una serie de ventajas. La primera que tenemos que destacar es que los valores mobiliarios gozan de total liquidez, ya sea sobre toda la inversión o sobre una parte de ella, frente a la iliquidez del inmueble y su imposibilidad de venta parcial (no podemos vender solo la cocina de una casa).

Asimismo, el desembolso inicial en la compraventa de una vivienda es muy elevado frente a la irrelevancia en términos de rentabilidad del que se realiza en bolsa (10% de la inversión en vivienda frente al 0,15% en bolsa). También es necesario mencionar que con la inversión en bolsa consigues una mayor diversificación de tu patrimonio. Por último, y no por ello menos importante, la rentabilidad de la inversión en bolsa es mucho mayor que la que podemos obtener mediante la inversión en vivienda, ya que en esta última es necesario descontar los numerosos gastos que implica además de los explicados anteriormente (riesgo de impago, cambio de inquilinos, firma de contratos, depósito de señal, derramas…).

Lo que se pretende hacer ver con el presente artículo es que aunque muchas veces pensamos que el mundo de la vivienda y el alquiler es lo más rentable, cuando hacemos números de verdad con todos los gastos que vamos a tener que asumir nos damos cuenta de que esas rentabilidades que teníamos en la cabeza no se ajustan a la realidad.

 

 

Ignacio González-Enciso Fernández | Relaciones institucionales de Renta 4 Gestora

16 mayo, 2018 | 12:13

La vuelta de la volatilidad a los mercados es uno de los principales cambios vistos en lo que llevamos de 2018, frente a los dos años anteriores. El índice VIX, que mide la volatilidad implícita del S&P 500, alcanzó niveles de 30-35 en algunos días de febrero, más del triple del mínimo de enero (<10) y la media de 11-12 vista en 2017. Asumiendo que seguiremos asistiendo a episodios de repunte de volatilidad, creemos que es razonable tener compañías de calidad en las carteras. La historia nos demuestra que, en estos escenarios, los valores de calidad muestran un mejor comportamiento relativo.

¿Qué constituye “calidad” en una compañía? Si bien no hay una definición exacta, la calidad típicamente se refiere a una combinación de consistencia en ingresos, beneficios y flujos de caja, elevada rentabilidad, bajo nivel de endeudamiento financiero y excelentes equipos directivos. Las acciones con estas características han tenido un comportamiento mejor que el mercado en los últimos años.

Tratando de simplificar, en renta variable hay dos formas de perder dinero en una inversión: 1) si caen los beneficios de las compañías que tienes en cartera; o 2) si caen los múltiplos que se pagan por dichos negocios. Por tanto, en fondos de renta variable pura, la mejor forma de protegerse contra las posibles correcciones es tener compañías de elevada calidad, cuyos beneficios crezcan de forma visible, y sus múltiplos de valoración mejoren (sufran un “re-rating”), o al menos, se deterioren lo menos posible.

Respecto al primer punto, los beneficios de las compañías en nuestras carteras deberían ser resistentes a una desaceleración económica. La combinación de ingresos recurrentes y poder de fijación de precios se traduce en que sus ventas y márgenes son resistentes en momentos difíciles. Entre ellos encontramos sectores como consumo básico, farmacia, o nichos industriales con pocos “players”, donde la demanda tiende a ser más inelástica en escenarios de desaceleración económica. Otras compañías, inmersas en megatendencias, con crecimiento por encima del PIB visibles en próximos años y elevados niveles de generación de caja libre y retorno sobre el capital empleado también se ajustan a dicho perfil. Compañías del sector tecnológico, con posición de dominio y fuertes barreras de entrada, como la holandesa ASML, se sitúan en dicha categoría.

Respecto al segundo punto, la valoración, nuestras carteras cotizan en línea con el mercado atendiendo al P/E12m o FCF yield. El fuerte derating que han sufrido sectores como consumo básico o farmacia en los últimos 2 años (de cotizar con un 40% de prima frente a la media del mercado, a hacerlo en línea con el mercado), ha reducido sus riesgos de valoración, mejorando nuestra confianza sobre la robustez de la cartera ante un escenario de desaceleración. En los meses recientes hemos incrementado exposición a compañías de calidad, con flujos de caja libre estables. Hemos aprovechado correcciones en algunas compañías de calidad, como Ferrovial o Inditex en España, Unilever, Rentokil, Continental o Siemens en Europa, Elis, Orpea o Grandvision en el universo de “small & mid caps” europeas.

Creemos por tanto que nuestras carteras están bien posicionadas ante los riesgos de  desaceleración económica y valoración, y deberían continuar ofreciendo la combinación de capitalización compuesta y protección a la baja que han mostrado en los últimos años (R4 Valor Europa: rentabilidad anual 9,2% en los últimos 5 años, superior a índice de referencia, y con volatilidad inferior). Nuestra estrategia en los fondos de renta variable busca componer riqueza en el largo plazo, a través de la inversión en compañías de elevada calidad que componen sus beneficios constantemente, a una valoración razonable. A esta parte de la cartera que denominamos “quality compounders” (supone un 60-65% de nuestras carteras), añadimos una proporción de  “inversión en valor”, complementaria y no excluyente, y de la que trataremos en otro artículo...

 

David Cabeza | Gestor de fondos de inversión de Renta 4 Gestora

26 abril, 2018 | 11:55

Quizás, la variable más importante en la gestión de los fondos de inversión, de renta variable europea de Renta 4 Gestora, es el cálculo de la generación de flujo de caja libre o free cash flow.

El beneficio que generan las empresas es muy importe, sin ninguna duda, pero la caja que genera una compañía, desde nuestro punto de vista, aporta más información, es más clara y evidencia la salud que tiene una compañía o un negocio.

Eliminar el cálculo de depreciaciones y amortizaciones de una compañía, añadir el capex o inversión en capital que necesita, para mantener el negocio funcionando o seguir creciendo, y ajustar el activo circulante de la empresa al EBITDA o beneficio operativo, nos parece que reflejan mejor el comportamiento de las cuentas de las empresas que analizamos

De este modo, el equipo de gestión de Renta 4 Gestora analiza el flujo de caja libre de cada inversión que se realiza, en cada una de las carteras de inversión, de una manera casi obsesiva, ya que estamos convencidos de que es la mejor manera de acertar en las inversiones que se realizan. Es la mejor manera de acercarnos al valor real de cualquier negocio, es la mejor manera de encontrar un margen de seguridad imprescindible a la hora de ser accionista de una empresa y es la mejor manera de dormir tranquilo con una cartera de acciones. 

No olvidemos que, los fondos de inversión de renta variable son instituciones de inversión colectiva que están permanentemente invertidos en bolsa, como accionistas de las empresas que componen la cartera. La volatilidad de la renta variable como activo de inversión es sustancialmente superior a la de la mayoría de activos, pero el riesgo que tienen esas inversiones no tienen porqué ser mayor si invertimos como accionistas o como bonistas. 

La confianza que da al equipo de gestión de Renta 4 Gestora, calcular con cierta facilidad el flujo de caja libre de las empresas que incorporamos en las carteras de inversión de los fondos que gestionamos y de los que somos partícipes, nos permite cometer menos errores y tener la confianza para mantener la inversión en las empresas que tenemos en cartera, o incrementar la exposición cuando el incremento de la volatilidad permite comprar esas empresas a valoraciones más baratas.

Muchas veces nos perdemos grandes rallies o subidas de sectores o empresas por no cumplir nuestro filtro más importante: la generación de caja, pero rara vez cometemos errores que nos lleven a obtener pérdidas definitivas de patrimonio en las empresas que tenemos en cartera. 

 

Javier Galán | Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

11 abril, 2018 | 13:32

Como ya comentábamos en el mes de diciembre, la inversión Smart Beta es una tendencia cada vez mayor, que está entrando de lleno en la mente de los inversores a la hora de establecer dónde meter su dinero.

Continuando con el último artículo sobre el Factor Value, hoy hablaremos del factor volatilidad, definiendo muy bien el concepto volatilidad, estableciendo claramente sus principales características y en qué lugar vemos el momento idóneo para realizar dicha inversión.

¿Qué es la volatilidad? Para explicar este factor, hay que entender muy bien la definición del propio factor: La volatilidad.

Todo el mundo ha escuchado alguna vez esta palabra pero muchas veces se suele mal interpretar o confundir con el precio de una acción.

La volatilidad mide como la rentabilidad de un activo se ha desviado de su media histórica (por eso a veces se hace referencia a la volatilidad como la “desviación típica”). Una volatilidad elevada, indica que las rentabilidades de un activo han experimentado fuertes variaciones, mientras que una volatilidad baja significa que las rentabilidades del activo han sido mucho más estables en el tiempo.

Ahora que sabemos bien la definición de volatilidad, veremos cómo se invierte en el factor mínima volatilidad. Como en cualquier inversión, necesitamos de unos parámetros para definir muy bien nuestra inversión. En este caso, los parámetros que se buscan al realizar está inversión son: Que la beta y la volatilidad histórica del activo sea baja.

Supongamos que tenemos que hacer una cartera con valores que cumplan los parámetros del factor mínima volatilidad. Si cogemos como ejemplo el EuroStoxx 600, cogeremos los 150 valores de ese índice que mejor cumplan con los parámetros/requisitos, es decir, aquellos que tengan una volatilidad y una beta más baja y los introducimos en nuestra cartera. Esto tendría sentido si el cliente quiere tener una estrategia de control de la volatilidad, para que en caídas de mercado nuestra hipotética cartera, se comporte mejor el índice (EuroStoxx 600).

El factor mínima volatilidad no quiere decir que lo óptimo sea un mercado sin volatilidad, sino que escogemos los valores dentro de un mercado que tienen menos volatilidad, y por eso en caídas de mercado se comportan mejor que los que son más volátiles, ya que estos suelen caer con mayor fuerza.

El objetivo de esta inversión es capturar la exposición a activos que potencialmente tengan un menor riesgo que sus comparables, es decir, que hayan experimentado una menor volatilidad y menores drawdowns durante caídas significativas del mercado.

Otro elemento muy importante a la hora de invertir en estos factores (Smart Beta) es ver el ciclo donde el factor se va a comportar mejor.

 ¿En qué parte del ciclo nos compensa invertir en mínima volatilidad? La parte del ciclo idónea para invertir en este factor sería desde la fase de ralentización (cuadro) pasando por la fase de contracción económica hasta que veamos una recuperación de la economía, momento en el que deberíamos de cambiar de factor para optimizar nuestra inversión.

 

Volatilidad

 

El factor mínima volatilidad es un factor defensivo, lo que significa que tiende a beneficiarse durante los periodos de contracción económica. Invertir en mínima volatilidad, es invertir de una manera defensiva por lo que el comportamiento óptimo del factor se da ante caídas de mercado. Esta opción de inversión, es utilizada para reducir el riesgo en momentos de desaceleración económica, mientras continúan expuestos a renta variable.

¿Es posible obtener mayor rentabilidad con menor riesgo?

Paradójicamente, las estrategias que utilizan el factor volatilidad han obtenido una mayor rentabilidad que el mercado en el largo plazo, contradiciendo el principio de que los inversores no deberían esperar mayores rentabilidades tomando menos riesgo que el de mercado.

En este gráfico vemos lo que “Deberíamos de invertir según el ciclo de inversión”. Como todo lo referente al mercado, tiene una gran dificultad: acertar en qué momento del ciclo estamos. Esto en nuestro caso es tarea del gestor y por eso decimos que el modo de inversión a través de Smart Beta también es gestión activa.

A continuación os dejamos una pequeña información de los fondos de Renta 4 Gestora de Smart Beta.

*Renta 4 Multifactor, FI (nivel de riesgo 5, de una escala del 1 al 7): Mayor flexibilidad a la hora de sobreponderar los diferentes factores (Value, Momentum, Quality, Size, Volatility) según el momento de mercado y del ciclo económico.

*Renta 4 Factor Volatilidad, FI (nivel de riesgo 5, de una escala del 1 al 7): Invertimos mayoritariamente en compañías europeas con menor volatilidad (mínimo 70% en este factor) cuestionando la relación positiva y linear entre rentabilidad riesgo propuesta por el modelo CAPM. El objetivo del fondo es beneficiarse de la prima por baja volatilidad, pero sin dejar de lado factores como value y momentum, que servirán de apoyo a la estrategia principal.

 

Equipo de gestores | Renta 4 Gestora

28 marzo, 2018 | 09:00

En el presente artículo vamos a continuar la explicación dada en el artículo de diciembre sobre Smart Beta. Profundizando un poco más en esta nueva y atractiva forma de inversión, explicaremos de manera clara y concisa lo que significa y las características que tiene uno de los factores, el factor value.

Para poder comprender bien los factores, conviene recordar que es la gestión “Smart Beta”. Como comentamos en el artículo anterior, esta es una tercera forma de gestión, que se sitúa entre la gestión pasiva y la gestión activa. La peculiaridad y distinción de la inversión en Smart Beta es que aglutina ambas gestiones. Su objetivo es obtener una rentabilidad superior a la del índice (en el caso de los fondos de Renta 4 Gestora el MSCI Europe), con un coste de gestión muy inferior al de los fondos de gestión activa (0,50% gestión y 0,10% depositaria).

Una de las ventajas de la gestión Smart Beta es que elimina el riesgo de la subjetividad del gestor y lo sustituimos por parámetros económicos (múltiplos financieros, datos macroeconómicos, volatilidad...).

Gracias al buen comportamiento que está teniendo este tipo de gestión, en diciembre de 2017 desde Renta 4 Gestora, lanzamos dos fondos Smart Beta, (Renta 4 Multifactor y Renta 4 Factor Volatilidad) que se han comportado extraordinariamente bien en el último mes si hacemos una comparativa frente a su categoría y a los fondos de gestión activa.

En lo que llevamos de 2018, tanto el fondo Renta 4 Factor Volatilidad FI como el Renta 4 Multifactor FI, que invierten exclusivamente en renta variable europea se anotan una rentabilidad  del -1.22% y -0.99%, frente al -3.73% del MSCI Europe. Lo que supone una diferencia positiva en nuestros fondos de +2.51% y +2.74% respectivamente. Denotando, el buen comportamiento de la utilización de factores.

Captura

 

¿Qué es el factor value?

Consiste en invertir en compañías infravaloradas en relación con sus fundamentales, es decir, el precio que la empresa tiene en el mercado está por debajo de lo que vale la empresa en libros.

Al considerar que una empresa está barata, no nos basamos en el precio exclusivamente, sino en el precio en relación con diferentes ratios y el precio según sus fundamentales. Cuando se dice que una empresa está “barata”, nos referimos a que el precio actual de las acciones es menor del que se espera para las ganancias futuras que razonablemente pueda obtener la empresa.

¿Cómo se invierte en el factor Value? ¿Cómo ver si una acción está cara o barata?

Invertir en Smart Beta (inversión a través de factores) es más fácil de lo que puede parecer. Cuando inviertes en el factor Value, inviertes en unos parámetros o conjunto de ratios que te ranquean las compañías que mejor se adaptan a ese factor. En el siguiente ejemplo, hemos utilizado dos de los más conocidos PER y Price to book Value (P/B), aunque existen multitud.

Ejemplo:

  • Empresa A. PER: 14; P/B: 0.87
  • Empresa B. PER: 17; P/B: 0.80
  • Empresa C. PER: 13; P/B: 1.74

-¿Qué es  el PER?

El PER es el precio pagado por unidad de beneficio. Es decir, en el caso de la Empresa A, por cada 1 Euro de beneficio pagaremos 14 Euros, frente a las empresa B y C que pagaremos 16 y  21 Euros respectivamente. Con lo cual, ¿Cuál sería la más barata? La empresa A.

                -¿Qué es el P/B?

El Price to Book Value, es el ratio bursátil que mide la relación entre el precio al que cotizan las acciones con el valor de sus fondos propios, es decir, el valor contable de sus activos menos el valor contable de sus deudas. ¿Cuál sería la más barata? La empresa B.

Para terminar con el ejemplo, si ponemos como parámetros hipotéticos que el PER no supere 15 veces y que el P/B sea menor que 1, lo que observamos es que aunque hay varios ejemplos que cumplen algún parámetro, solo uno (Empresa A) los cumple todos por lo que sería la más idónea para introducirla en nuestra cartera. Ello es debido a que cuantos más ratios se ajusten a tus parámetros, mayor probabilidad de éxito (beneficio) tendrás.

Dejando el ejemplo de lado, nuestro ámbito de inversión en los fondos de Renta 4 Gestora se centra en las 444 compañías del MSCI Europe, donde, a través de la utilización de los diferentes múltiplos, ordenamos las compañías de más baratas a más caras y seleccionamos las primeras 150.

Otro elemento muy importante a la hora de invertir en estos factores es ver el ciclo en el que el factor se va a comportar mejor.

¿En qué parte del ciclo nos compensa invertir en Value? Nos compensaría invertir en la parte de recuperación del ciclo, es decir, cuando la economía ha pasado una recesión y empieza una época alcista en los mercados.

Captura1

En este gráfico vemos lo que “deberíamos de invertir según el ciclo de inversión”. Como todo lo referente al mercado, tiene una gran dificultad: acertar en qué momento del ciclo estamos. Esto en nuestro caso es tarea del gestor y por eso decimos que el modo de inversión a través de Smart Beta también es gestión activa.

A continuación os dejamos una pequeña información de los fondos de Renta 4 Gestora de Smart Beta.

*Renta 4 Multifactor, FI (nivel de riesgo 5, de una escala del 1 al 7): Mayor flexibilidad a la hora de sobreponderar los diferentes factores (Value, Momentum, Quality, Size, Volatility) según el momento de mercado y del ciclo económico.

*Renta 4 Factor Volatilidad, FI (nivel de riesgo 5, de una escala del 1 al 7): Invertimos mayoritariamente en compañías europeas con menor volatilidad (mínimo 70% en este factor) cuestionando la relación positiva y linear entre rentabilidad riesgo propuesta por el modelo CAPM. El objetivo del fondo es beneficiarse de la prima por baja volatilidad, pero sin dejar de lado factores como value y momentum, que servirán de apoyo a la estrategia principal.

 

Equipo de Relaciones Institucionales | Renta 4 Gestora

07 marzo, 2018 | 12:25

Ya hace más de dos meses que comenzamos el año y en esta ocasión, a estas alturas de año, la palabra “pensiones” ha salido bastante más que en otras ocasiones en los medios de comunicación

Si bien, lo que escribí tanto en verano como a final de año, no solo no ha dejado de tener vigencia, sino más bien todo lo contrario. Ha pasado el tiempo y los problemas continúan, es más, a nuestro modo de ver, se incrementan.

La cuestión demográfica sigue siendo el elemento clave para el devenir de las pensiones, pues es el hecho estructural  que no va a cambiar en varias generaciones (vemos como el famoso Baby Boom sigue su avance y como la pirámide poblacional empieza a ser en forma de hongo, ancha en la cúspide) por tanto,es una variable que va a estar con nosotros y nuestra planificación en varias décadas.

Por el lado macro, si bien es cierto que el empleo en nuestro país y los datos de la Seguridad Social han ido a favor, el sistema en su conjunto es deficitario y así la famosa “hucha de las pensiones” a base de “ir sacando y no metiendo”, ve como sus recursos cada vez son más escasos.

El debate ha virado no tanto a estos dos conceptos, que me parecen básicos e imprescindibles, demografía y empleo, sino más bien a la revalorización de la pensión mensual. Más allá del 0,25%, me parece un debate lógico pero con una “baja altura de miras”, pensando no tanto en el futuro como en el presente…¿a quién le gusta tener menos ingresos? La respuesta sería obvia; donde no resultaría tan fácil la respuesta es en esta otra ¿nos gustaría tener una pensión “digna” en un futuro no tan lejano, a costa de una racionalización en la estructura actual y a futuro?, creo que el debate sería mucho más amplio.

Por un lado e incidiendo en lo escrito meses atrás debemos planificar nuestro futuro, para ello debemos ver en cada momento los diferentes productos que hay en el mercado y en el caso de la industria de pensiones es uno más. Buscar de entre las diferentes alternativas aquellas que, por su consistencia en el tiempo, sean las más atractivas en lo que a Riesgo y Rentabilidad se refiere, no es solo una obligación sino es nuestro deber, porque en ello va nuestro bienestar y ser consciente que, de manera privada, hemos de complementar lo que el Estado nos proporcione.

En definitiva, más allá de los debates oportunistas, debemos de ser conscientes de los hechos objetivos y de los problemas en los que estamos inmersos (desde Renta 4 hemos venido diciendo lo mismo desde hace años y no somos pioneros…) y poner soluciones personales, las políticas se escapan de nuestro planteamiento aunque, obviamente, estaremos atentos a las mismas.

Termino haciendo de nuevo una reflexión similar a la de artículos pasados, hagamos nuestras “tareas” de autoevaluación, intentemos construir nuestro futuro de una manera más eficiente y satisfactoria; el bienestar de mañana depende de las decisiones de nuestro presente.

 

Sobre demografía y pensiones

Sobre demografía y pensiones (II)

Óscar Moreno | Gestor de Pensiones en Renta 4 Pensiones SGFP

 

 

Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

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