28 junio, 2017 | 08:30

Esta máxima, popularizada también por su semejanza con una de las reglas básicas del afamado inversor Warren Buffet, constituye una de las enseñanzas de las técnicas denominadas de “inversión contraria”.

Vaya por delante que no existe ni una sola verdad absoluta en lo que a técnicas de inversión se refiere y, precisamente esto, es lo que hace grandes a los mercados. Cada gestor y/o analista utiliza sus propias técnicas, vigila sus propios indicadores, hace sus propias estimaciones e hipótesis, obteniendo resultados distintos e incluso en algunas ocasiones opiniones diametralmente opuestas.

Por esta razón nunca hay que invertir basando nuestras decisiones en una única regla, ni debemos establecer conclusiones sobre dónde poner nuestro dinero utilizando una única herramienta. Sin embargo, he de reconocer que la frase que da título a este artículo, ha sido a menudo aplicada para obtener los resultados de mayor éxito en el mundo financiero a lo largo de los tiempos.

Las emociones y sentimientos humanos juegan diariamente un papel fundamental en la formación de precios en los mercados de acciones y bonos. El pánico a sufrir mayores pérdidas suele desatar órdenes de venta irracionales, así como la ofuscación que produce la avaricia, induce a llevar a cabo inversiones a precios que resultan absurdos e injustificados cuando se vuelven a sopesar con la frialdad de los números. Recordar la forma en que a veces actúan los inversores es útil y nos servirá para tomar una ventaja crucial en nuestras decisiones de inversión y sobre todo para evitar grandes sustos.

Hay multitud de ejemplos para ilustrar esta cuestión. Desde la gran crisis financiera, probablemente el ejemplo más paradigmático de burbuja financiera y real, hasta pequeños ejemplos concretos donde los inversores simplemente por unas pocas horas se desprenden de sus acciones a cualquier precio, al calor de una noticia cuyo impacto real a largo plazo ni siquiera conocen.

Por dos veces y en dos años muy distintos, por ejemplo, los títulos de Amadeus, una de las compañías más seguras y rentables por ser líder en el sector de la distribución de reservas para el transporte aéreo, han visto caer sus acciones de forma abultada al conocerse la noticia de que algunas aerolíneas van a intentar potenciar la desintermediación en la venta de billetes. Las acciones recuperaron terreno a la siguiente sesión para seguir una senda ascendente gradual e implacable.

El mercado de bonos tampoco es ajeno a estos comportamientos. La crisis de banco Popular ha provocado caídas de precio por efecto contagio en otros títulos del sector financiero de las categorías de mayor subordinación. Sin embargo, el desastroso resultado para los accionistas y bonistas del “Popu” no es extrapolable, o al menos no de forma idéntica, a otros bancos. Los inversores que han sido capaces de analizar el comportamiento del mercado con mayor frialdad han aprovechado para adquirir papel muy rentable con suculentos descuentos.

Aplicar las enseñanzas de la filosofía de inversión contraria, resulta más rentable cuanto mayor es la escala del desafío. Empresas en serias dificultades por cuestiones transitorias (Repsol estuvo por debajo de 8 euros por acción en 2016 debido a los bajos precios del crudo, ahora están casi al doble) o dinámicas de precios exageradamente imparables por la “locura” persistente de los inversores (quién no ha oído hablar de Terra, etc…) son otros escenarios donde los inversores han podido hacer excelentes inversiones o evitar enormes pérdidas.

En la actualidad, la actuación de los bancos centrales con su política de tipos cero (y quien dice cero, dice negativos) está empujando a determinados grupos de inversores, especialmente a los más conservadores a efectuar inversiones que en circunstancias normales no harían, tomando cada vez mayores dosis de riesgo para obtener alguna mínimas rentabilidades. Este es un juego peligroso que podría pasar una elevada factura si el escenario cambia de forma súbita. Y la experiencia nos dice que a veces esto ocurre y nada debe darse por descartado.


Alejandro2

 

Los diferenciales de los bonos basura globales cotizan en zonas de mínimos, por lo que el riesgo de dolorosas correcciones en los precios de dicha deuda es más que evidente. La volatilidad de la renta variable también ha bajado hasta zonas nunca antes conocidas, acompañando así a los mercados que rebasan sus máximos históricos. Independientemente de lo que tarde en producirse un incremento de la volatilidad, esta vendrá acompañada de descensos en las bolsas ¿Cuándo ocurrirá? nadie lo sabe.

Sin embargo, con todos los matices pertinentes y a sabiendas de que no se trata de un principio universal que haya que tomar a pies juntillas -ninguno lo es- no conviene que olvidemos que en no pocas ocasiones el comportamiento de la masa y el sentido de sus inversiones no es el correcto.

 

Alejandro Varela | Gestor del fondo Renta 4 Renta Fija Mixto FI de Renta 4 Gestora         

14 junio, 2017 | 08:30

Hace casi una década de la quiebra de dos Hedge Funds de Bear Stearns, en agosto de 2007, que daban el pistoletazo de salida a la mayor crisis financiera desde el año 1929. Tras esa crisis, de la cual mucho ya se ha escrito, vivimos una fase de profunda depresión de los mercados que encontró su suelo en marzo de 2009 en 666 puntos de S&P 500, llegando hasta los últimos máximos históricos recientemente alcanzados, que otorgan una rentabilidad anualizada (incluyendo la reinversión de los dividendos) de más del 15% desde los mínimos en el caso del índice americano.

Por el comentario cualquiera podría pensar que, tras estas fuertes subidas el mercado, podría encontrarse en un estado de valoraciones elevadas, o lo que es lo mismo: que el mercado está caro.

En primer lugar, decir que un activo está caro porque ha subido mucho, nos parece un argumento pobre, ya que cuando compramos un activo, sea un inmueble, una acción u otro, lo que realmente nos debería importar son los beneficios futuros que nos generara. Es decir, por mucho que cayese el precio de artículos obsoletos (cintas de video VHS, carretes de fotos, enciclopedias, buscas…..) no incrementaríamos nuestro consumo en dichos artículos, puesto que el rendimiento futuro de dichos artículos se centra exclusivamente en la nostalgia que desprenden, más que en un uso efectivo.

Por tanto, deberíamos intentar valorar los activos mediante los distintos métodos de valoración que encontramos a nuestro alcance. Uno de los principales problemas que nos encontramos a la hora de valorar un activo se basa en predecir los beneficios futuros, y como en cualquier variable que uno intenta predecir, se genera un error de predicción.

Una vez que nosotros tenemos una estimación de beneficio, para poder valorar dichos beneficios futuros, tenemos que decidir cuánto vale hoy. Es decir, si nos dijesen que dentro de un año nos van a dar un millón de euros ¿por cuánto dinero hoy le cambiaríamos a otra persona ese millón de dentro de un año?

Para esto se suelen descontar esos beneficios futuros al coste ponderado de capital de las compañías, en el cual se toma en cuenta su prima de riesgo, como el tipo libre de riesgo, que toma como referencia el bono a 10 años del país en cuestión.

Ahora bien, empecemos a mirar cómo se encuentran las típicas métricas que se usan para encontrar si el mercado se encuentra a valoraciones atractivas, o bien, si se encuentra en unas valoraciones más ajustadas. Para ello vamos a representar los datos de una forma menos habitual, con ella veremos distintas métricas frente a su valor histórico.

Grafico1celso

 

En el gráfico representamos en que percentil se encuentra la valoración actual frente a las valoraciones históricas, es decir, si nos encontramos con un PER en niveles de 75% significa que el dato actual es superior al 75% de los datos históricos.

Con esta visión, y de un vistazo rápido, podemos ver si el mercado, en cómputo general, está cotizando con prima o descuento sobre sus niveles históricos de valoración.

Ahora bien, el mercado puede encontrarse con una valoración elevada en un momento deprimido de márgenes, si mejoran los márgenes, se produce un abaratamiento de las valoraciones. Por ejemplo, si inicialmente tengo una compañía que vale 1.500 euros y  tiene 1.000 euros de ventas y gana 100 euros, es una compañía que cotiza a PER 15.0x  (1.500 euros / 100 euros de beneficio) y tiene un margen neto del 10%.

Puede ser que en un momento concreto decida hacer una promoción y en vez de ganar 100 euros gano 50, por lo que el beneficio se encuentra temporalmente deprimido al 5% de margen neto y el PER pasa a ser de 30x. En el momento que elimine la promoción el margen volvería al 10%.  Y sus ratios volverían al 10% de margen neto y Per de 15x. En resumen, si estamos en un momento de márgenes deprimidos las valoraciones pueden bajar por mejora de márgenes sin necesidad que bajen los precios.

Si miramos los márgenes actuales vemos que las compañías se encuentran en unos márgenes elevados históricamente hablando, por lo tanto el margen de mejora de márgenes es más complicado.

 

Grafico2celso

Por lo tanto, la justificación de valoraciones más ajustadas de lo habitual se centra en los bajos tipos de interés que nos encontramos actualmente. Como comentábamos, a la hora de valorar hoy los beneficios futuros tenemos que usar un tipo de interés para descontarlos y al traer esos beneficios futuros usando un tipo bajo, las valoraciones actuales salen más elevadas.

Así pues, la pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿es sostenible un bajo tipo de interés en el largo plazo que sustente unas valoraciones más ajustadas? Mi respuesta es no, ya que si considero sostenible un bajo tipo de interés, tengo que suponer que la parte de crecimiento de ventas tendrá que ser también baja de cara al largo plazo y por tanto, la parte de beneficio también se vería afectada. Todo esto provocaría que los inversores exigieran unos múltiplos de valoración más bajos.

Con todo este razonamiento no se intenta decir que los mercados se dispongan a caer de forma fulminante para ajustar las valoraciones, más bien lo que se intenta mostrar es que el mercado se encuentra en una fase madura del ciclo bursátil, la cual puede durar un largo periodo de tiempo. Dicha fase se suele caracterizar por subidas del mercado y bajos niveles de volatilidad, la cual se encuentra en los niveles más bajos de las últimas tres décadas.

 

Grafico3celso

Por ello nuestra elección en el fondo Renta 4 USA, en este momento de mercado, es mantener nuestra cartera y filosofía de inversión en compañías de alta calidad, con alta visibilidad de resultados, bajo apalancamiento y que se encuentren en megatendecias de largo plazo.

Adicionalmente, al ser conscientes del momento que nos encontramos y con una volatilidad extremadamente baja, optamos por cubrir nuestra exposición al riesgo de caídas de mercado ya que el coste de cubrir la cartera se encuentra en mínimos. Por tanto renunciamos a una parte de la rentabilidad futura a cambio de dormir tranquilos.

 

 

Celso Otero, Gestor de fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón de Renta 4 Gestora

@celsootero

31 mayo, 2017 | 09:00

Hace algunas semanas asistí a una reunión de una compañía cotizada en la que un directivo, en un momento de la charla, utilizó la frase que titula el artículo: “la paciencia no se compra”. Todos los allí presentes asintieron.

Llevo trabajando en los mercados financieros desde hace 18 años, en los que he podido comprobar la importancia de la paciencia en lo que respecta a inversión en renta variable. Los inversores de largo plazo más exitosos son aquellos que no pierden la calma en contextos de volatilidad, se aíslan del ruido del mercado y aprovechan fuertes correcciones en la cotización de compañías excelentes para construir o reforzar su posición. Tarde o temprano, el mercado volverá a reconocer el valor de dichas compañías.

Mucha gente ve los mercados de renta variable como un “juego”, es habitual escuchar la frase de “juegas a la bolsa”. Al ser humano le gusta jugar y si es posible, ganar. Las acciones suben y bajan, el mercado es volátil y eso se traduce en múltiples inputs para el ojo humano si constantemente están monitorizando el mercado. Si el mercado sube, habrá medios hablando de buenas noticias. Si el mercado baja, habrá portadas hablando de las malas.

Es precisamente la naturaleza humana, nuestros impulsos, los que nos llevan a cometer errores; y es difícil ser paciente, cuando el mercado se mueve y cambia tan rápidamente. Esto se produce debido a la famosa “aversión al riesgo”. Los inversores tienden a sufrir el “dolor” de las pérdidas en mayor medida que el “placer” de las ganancias, lo que se traduce normalmente en una sobrerreacción a la volatilidad.

En Renta 4 Gestora entendemos la inversión en renta variable de otra forma. Cuando invertimos, estamos comprando una parte de esa empresa cotizada. Estamos enfocados en los fundamentales de las compañías y en el proceso de inversión. Invertimos en buenas empresas a precios atractivos, después de realizar un análisis exhaustivo de la compañía, su historia, sus competidores, sus ventajas competitivas, sus cuentas y sus perspectivas; después de hablar con sus gestores, entender su estrategia y realizar una valoración de la compañía en un escenario neutral, negativo y positivo.

Y las vendemos cuando su modelo de negocio y situación de mercado cambia drásticamente o su cotización se ha situado por encima del valor intrínseco que creemos que tiene. Intentamos mirar poco las pantallas y aislarnos del ruido. En este proceso de inversión creemos que la paciencia es fundamental.

Un ejemplo reciente de compañía en la que hemos tenido que aplicar la paciencia es Dufry. Empezamos a construir la posición a 125-130 francos suizos (CHF) la acción hace casi 2 años, tras la adquisición de WDF y la ampliación de capital que tuvo que hacer la compañía para financiarla parcialmente. La adquisición convertía a Dufry en líder indiscutible en retail aeroportuario (c.25% de cuota de mercado mundial, 4 veces más que el siguiente competidor), un sector con barreras de entrada, un interesante crecimiento secular y que generaba significativas sinergias.

Una coyuntura negativa en algunas zonas geográficas como Rusia y Brasil, junto a un apalancamiento financiero elevado impactó negativamente en la cotización, hasta llevarla a cerca de 100CHF. En esos niveles aumentamos exposición en la compañía, de forma que llegó a suponer el mayor peso en el fondo Renta 4 Valor Europa (más de un 6%). Considerábamos que su valor era 170-180 CHF/acción, con una situación normalizada, tanto a nivel operativo como financiero.

En los últimos trimestres la situación en dichas regiones ha mejorado, junto a una positiva evolución de sus ventas en tiendas comparables y una mejora paulatina de sus márgenes operativos y generación de caja. Esto ha llevado la cotización a niveles superiores, cercanos a 170 CHF, donde estamos reduciendo exposición (actualmente supone un 2% del fondo).

Esta forma de invertir nos permite dormir tranquilos. En correcciones injustificadas, en el corto plazo, el valor bursátil de las empresas puede separarse significativamente de su valor intrínseco y esto nos da la oportunidad para incorporar buenas compañías a un precio más atractivo. De hecho, nos encontramos a menudo con el deseo de que el mercado caiga (para comprar buenas compañías que tenemos en el radar).

Un buen punto de entrada en una gran compañía se va a traducir en elevados beneficios en el largo plazo, donde la valoración de las empresas que realiza el mercado estará claramente correlacionada con los beneficios que obtienen.

La inversión a largo plazo premia al inversor disciplinado y paciente. Trabajemos la paciencia.

 

David Cabeza | Gestor de fondos de renta variable de España y Europa de Renta 4 Gestora

17 mayo, 2017 | 12:37

Históricamente, la correlación entre el comportamiento de los mercados y los beneficios empresariales de EEUU y de Europa ha sido altísima. En 2011, con la crisis soberana europea, se rompió esta correlación y mientras las bolsas estadounidenses se acercaban a sus máximos históricos, las bolsas europeas probaban los mínimos de 2008-2009. 

El problema es que está justificado que el Stoxx 600 cotice un 30% por debajo de sus niveles máximos de 2007, y el S&P 500 cotice un 30% por encima de los máximos de 2007. Casi un 60% de diferencia de rentabilidad entre comprar empresas europeas o comprar empresas estadounidenses. La justificación no es otra que los beneficios. Las empresas que componen el S&P 500 ganan un 30% más de lo que ganaban en 2007 y las empresas que componen el Stoxx 600 un 25%... Todo dicho.

Ahora bien, ¿es razonable esperar que se cierre el gap de comportamiento en un horizonte temporal prudente? Para responder esta pregunta, tenemos que analizar los beneficios, es decir, ¿es razonable esperar que los beneficios de las empresas europeas van a recuperar el casi 60% de diferencia de crecimiento desde 2011?

Es muy probable que se cierre parte del gap creado, pero es igual de probable no esperar que se recupere todo. Una gran parte de los motivos por los que las compañías estadounidenses han ganado más dinero que las europeas viene determinado por la composición sectorial. Las compañías tecnológicas más grandes del mundo son estadounidenses, mientras que en Europa apenas destacan una decena por capitalización. Sin embargo, tres de los sectores con peores rendimientos de los 6 años tanto en caída de los beneficios como en comportamiento bursátil (financieras, materias primas y energéticas), son los sectores que mayor peso tienen en los índices europeos.

Para este año y posiblemente por algún año más, los beneficios de los tres sectores mencionados en Europa van a mejorar considerablemente, apoyados por el fuerte rebote de las materias primas desde el año pasado y la mejora del sector financiero. Estos tres sectores permitirán, en mi opinión, cerrar parcialmente el gap de comportamiento, pero Europa necesita compañías líderes en los sectores del futuro (tecnología, e-commerce, robótica, seguridad, salud, medicina, externacionalización, coche eléctrico, etc.) para que ganen peso y relevancia en los índices europeos y así poder competir con las empresas estadounidenses en el largo plazo. No es tarea fácil desde mi punto de vista.

Javier Galán | Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

03 mayo, 2017 | 10:32

El consenso de analistas revisando al alza los beneficios esperados por el conjunto de las compañías europeas para el año en curso no ocurría desde 2009.

La fortaleza de la economía europea, las sorpresas positivas en cuanto al crecimiento de países emergentes y el mantenimiento de un crecimiento robusto en EEUU están provocando que los analistas revisen los números que habían hecho hace 3 o 4 meses al alza en partes importantes de los sectores con más peso en los índices europeos.

Los PMI europeos están en máximos de los últimos 6 años, y eso contando con la incertidumbre por las elecciones en Francia, que por pequeña que sea la probabilidad de que gane Le Pen, no es una probabilidad del 0%, por lo que todavía tiene peso en la prima de riesgo de las bolsas europeas. Descartar este riesgo político en la segunda economía europea por importancia es muy relevante.

La inflación también está aportando su granito de arena. Alejarnos del periodo de deflación de los años pasados hacen que la "japonización" de la economía europea sea un riesgo de menor importancia actualmente. Una inflación desbocada tendría repercusiones muy negativas para las bolsas, pero los terrenos donde nos estamos moviendo, son niveles muy razonables y compatibles con crecimiento y tipos bajos (aunque superiores a los niveles actuales del 0%).

Los resultados empresariales del 2016 en Europa, en general, arrojaron muchas más buenas noticias que malas, y las guías de las empresas junto con sus perspectivas, también apoyan un mejor escenario económico para las empresas que se traducirán en mejores ventas y mejores beneficios de las empresas en los próximos meses.

Lo más positivo es que la revisión al alza de los beneficios esperados por el consenso de analistas no se producen desde un punto bajo. A comienzos de año, el mercado estaba esperando un crecimiento robusto de los beneficios europeos superiores al 10%, por lo que revisar al alza este crecimiento es una gran noticia para el comportamiento de la renta variable europea los próximos meses. 

Si los beneficios crecen más de un 15% como espera ahora el mercado para 2017, significa que las bolsas europeas están un 15% más baratas que a principios de año a igualdad de precios. El momento de resultados parece que nos va a seguir apoyando en los próximos meses. La correlación de los resultados empresariales con el comportamiento bursátil es muy elevada, por lo que seguimos optimistas por el mejor de los motivos: los beneficios que generan las empresas europeas.

Javier Galán | Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

19 abril, 2017 | 10:38

Una de las temáticas más importantes de la filosofía de inversión de los fondos de Renta 4 Gestora es la de invertir en empresas que estén inmersas en mega tendencias estructurales y aprovechar la mejora de los ingresos y beneficios esperados por éstas en el largo plazo.

A lo largo de más de 17 años de experiencia en el sector del equipo de gestión de Renta Variable de R4 Gestora, hemos identificado un mejor comportamiento tanto en términos de rentabilidad como en términos de menor volatilidad de empresas que, a pesar de la volatilidad de los mercados, mantienen un posicionamiento estratégico en negocios que difícilmente tendrán una caída de su crecimiento por estar inmersos en una tendencia imparable estructural a su favor.

Así, temáticas como la salud, digitalización, e-commerce, tecnología, externacionalización, ciberseguridad, vehículo eléctrico y autónomo, envejecimiento de la población, robótica y automatización o salubridad, toman mucha relevancia en el peso de los fondos de renta variable de R4 Gestorahttps://www.renta4gestora.com/

Renta 4 USA FI, gestionado por Celso Otero, tiene un peso relevante en empresas como Google, Cognizant, Pfizer, Coca-Cola, Nike, Autozone, Edwards Lifescience, IBM, Rockwell Automation, Accenture, Playtech, J&J, Colgate, Intel, Medtronic, Oracle o Qualcomm, entre otras, para aprovechar algunas de las mega tendencias mencionadas anteriormente.

Renta 4 Valor Europa FI, gestionado por Javier Galán, tiene entre su cartera de acciones posiciones en Airbus, Deutsche Post - DHL, Roche, Novartis, CapGemini, Essilor, Kerry Group, Unilever, Smurfitt Kappa, Grandvision, Ontex, Eurofins, Straumann, Assa Abloy, Coloplast, Orpea, ASML, Glencore, Adidas, Amplifon o Teleperformance, con temáticas inmersas en mega tendencias estructurales como la salud, e-commerce, digitalización, automatización y externacionalización, muy presentes en las historias de crecimiento de las compañías.

Renta 4 Small Caps Euro FI, gestionado por David Cabeza, a través de empresas de mediana y pequeña capitalización, invierte en empresas como Lectra, Ipsos, Playtech, Accel Group, Orpea, Corticeira Amorim, Sartorius Stedim, Almirall, Sophos, STM, Spie, Zalando, Asos, Criteo, Dominion, Just Eat, Amer Sports o Tomra Systems, para aprovechar muchas de las temáticas ganadoras, sí o sí, en el futuro más próximo y predecible. 

Como se puede ver, son muchas las temáticas y cientos las empresas con las que se puede ganar exposición a temáticas claves para los próximos años. El equipo gestor de R4 Gestora, a través del análisis de las empresas y la visita a las propias compañías, procura seleccionar aquellas donde el binomio rentabilidad-riesgo sea el más adecuado, con la ventaja de poder invertir de forma muy diversificada y de poder ir balanceando los pesos de cada una de las empresas en cartera según se vaya comportando el mercado y según vaya moviéndose la valoración que hace el mercado de sus negocios.

En nuestra opinión, invertir a través de los fondos de inversión de Renta 4 Gestora garantiza al inversor una distribución del patrimonio diversificada y profesionalizada, disminuyendo el riesgo de equivocación y pudiendo acceder a la exposición a temáticas ganadoras en el largo plazo.

Javier Galán | Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

12 abril, 2017 | 10:30

Uno de los mayores errores que cometemos los inversores es tomar decisiones de inversión o desinversión, de compra o de venta, con el objetivo de obtener rentabilidad a corto plazo, lo que puede descarrilar la tesis de inversión y rentabilidad del largo plazo.

Hay infinitos momentos en los que los inversores decimos: "ya ha subido mucho y hay que vender" o "creo que el mercado se tiene que tomar un respiro" o "creo que este mes el mercado va a caer y vendo". En general, es casi siempre mala decisión fijarse en el corto plazo a la hora de tomar decisiones de inversión porque si algo nos demuestra los mercados financieros todos los días es que son impredecibles en el corto plazo. Los periodos de subidas se pueden alargar en el tiempo mucho más de lo que nos creemos, igual que se pueden profundizar las caídas.

En los últimos años hay infinitos ejemplos, el más significativo de los que me he encontrado tiene que ver con la renta fija, ya que ningún inversor se hubiese creído que más del 30% de los bonos europeos iban a estar ofreciendo tires o rentabilidades negativas... que el mercado iba a pagar por financiar a un estado o una empresa. Si un inversor de renta fija se hubiese puesto corto de los bonos europeos en los mínimos históricos del anterior ciclo de tipos de interés, llevaría unas minusvalías difíciles de paliar, ya que la renta fija no solo no se paró en rentabilidades del 0%, sino que siguieron cayendo hasta marcar rentabilidades negativas imposibles de predecir hace 10 años.

Otro buen ejemplo lo vivimos el año pasado. Inversores que decidiesen vender su posición en renta variable por el resultado de las elecciones de EEUU o por el Brexit, habrán perdido uno de los mayores rallies de las bolsas mundiales de los últimos 20 años, con subidas del 40% desde junio de 2016.

El inversor que tiene una visión de más largo plazo y compra o vende los activos así los vea baratos o caros, es el que suele obtener mejores resultados en el largo plazo. Ninguno sabemos qué va a hacer la bolsa en los próximos meses, pero sí sabemos que los mercados ponen en valoración los beneficios que generan las empresas, por lo que invertir en fondos de inversión que se dediquen únicamente a seleccionar aquellas empresas que hagan crecer su beneficio para pagar su deuda y/o para retribuir crecientemente a sus accionistas, tienen mejores rentabilidades a largo plazo que aquellos inversores que se dedican a intentar acertar el siguiente movimiento del mercado.

Este año, por ejemplo, en los artículos que he escrito al final de 2016 y principios de 2017, comenté que las valoraciones actuales de las bolsas europeas no son ni mucho menos caras, y que para que estén caras las bolsas europeas tenían que subir al menos un 20% desde los niveles de cierre del año pasado, es decir, por encima de los 11.000 puntos de Ibex o 4.000 puntos de Euro Stoxx. En estos niveles estaríamos valorando la renta variable europea por encima de 17x PER, menos del 3% de rentabilidad por dividendo y a casi 2x su valor contable. Sin ser estas valoraciones motivos suficientes para vender (tendríamos que atender a muchas otras variables y a nuestras expectativas de crecimiento futuras), sí que se puede justificar la reducción de una parte de inversión en renta variable por lo ajustado de sus valoraciones en relación a sus valoraciones históricas. Mientras tanto, vender a 10.000 puntos de Ibex o 3.400 puntos de Euro Stoxx para intentar aprovechar una posible corrección del 3% o 5%, nos puede hacer perder una rentabilidad superior al 20%. 

Por ejemplo, sin tener en cuenta la buena gestión de muchos gestores a través de los fondos de inversión que gestionan, perder la rentabilidad de la bolsa europea en 2013 donde subió casi un 20%, nos hubiera hecho tener la mitad de rentabilidad que la bolsa europea en los últimos 5 años, obteniendo un 5% de rentabilidad anualizada. Mientras que si se hubiese mantenido invertido, tendría una rentabilidad del 10% anualizada.

Javier Galán | Gestor de Renta Variable Europea  en Renta 4 Gestora SGIIC

05 abril, 2017 | 10:31

Si el año pasado el Brexit y las elecciones en EEUU fueron los eventos del año, 2017 tiene en las elecciones de Francia, con la difícil pero no descartable victoria de Le Pen, el mayor riesgo para los inversores.

Aunque el consenso de mercado y las encuestas dan una probabilidad muy baja al evento de una victoria de Le Pen, es obvio que tendrá implicaciones tanto positivas como, sobre todo, negativas una vez que conozcamos el resultado final de la segunda vuelta de las elecciones francesas.

Dos cuestiones tenemos que tener en cuenta: la primera es que el mercado no tiene descontado que Le Pen no vaya a ganar las elecciones, y la segunda, que un supuesto caso de victoria de Le Pen introduciría a Europa en un caos difícil de cuantificar en el corto plazo.

Las implicaciones negativas de una victoria de Le Pen son muchas y los mercados europeos podrían corregir muy sustancialmente con las primeras interpretaciones. En mi opinión, sería más peligroso que el Brexit, y se pueden justificar correcciones de mayor calado que las que vivimos en junio de 2016 después del resultado del referéndum del Reino Unido sobre su salida de la Unión Europea.

La prima de riesgo subiría a los niveles de 2011-2012 cuando se ponía en duda la existencia del euro, y recordemos que el Ibex o el Euro Stoxx, cotizaban un 25%-30% por debajo de los niveles actuales. Evidentemente, no se producirá un movimiento tan extremo los primeros días, ya que es probable que incluso ganando las elecciones Le Pen, Francia permanecería en el área euro. El día post-Brexit, las bolsas cayeron un 15%, que puede ser una buena indicación de lo que pasaría con un nuevo gobierno francés comandado por Le Pen.

Los diferenciales de financiación de la deuda de países periféricos frente Alemania volverían a incrementarse muy relevantemente y en el grupo de los países periféricos tendríamos que incluir a Francia también. Y los bancos y empresas con alto endeudamiento verían sus cotizaciones caer muy bruscamente.

Frexit sería sinónimo de riesgo sistémico con implicaciones muy negativas para el conjunto de la economía europea y especialmente para el sector bancario europeo y francés, por la posibilidad de salidas enormes de capital de inversión extranjera y de depósitos y posibilidad de pérdida del acceso a los mercados de capitales.

Con posterioridad, habrá que analizar si Le Pen y los franceses abordan o no el Frexit, ya que la salida del área euro de un país miembro de la zona euro no está contemplada y es probable que no exista un mandato de los franceses para una salida del área euro al final.

Ahora bien, el evento más probable es una victoria de Fillon o Macron, y en este caso, las bolsas no permanecerían inmóviles ya que la diferencia de valoración entre las bolsas europeas y el resto del mundo descuenta una mayor prima de riesgo en la inversión en los activos europeos motivada por la incertidumbre de las elecciones francesas que se corregiría muy rápidamente con subidas relevantes de los mercados de renta variable. El bund alemán bajaría en precio (muy posiblemente subiría la yield del bono alemán a 10 años a zonas cercanas al 1%) y las primas de riesgo soberanas se contraerán en el resto de países europeos. 

De hecho, por el lado positivo, se podría abrir un escenario en el que los resultados de las elecciones en Holanda, Francia y Alemania tengan como desenlace final un sesgo pro-Europa, con mayor integración entre los países miembros, mayor colaboración y por tanto, mayor crecimiento esperado para las economías europeas y sus empresas, que abriría un periodo de mayor crecimiento y de subidas más fuertes y sostenibles en el medio plazo de los mercados.

Por tanto, dependiendo del resultado de las elecciones francesas, nos podemos encontrar con caídas muy fuertes o subidas muy fuertes de los mercados, por lo que la mejor manera para afrontar este tipo de eventos políticos es permanecer invertido según el perfil de riesgo de cada uno de nosotros de la manera más diversificada posible. Los fondos de inversión nos permiten tener exposición a la cartera diversificada de los fondos de inversión de renta fija y renta variable que atenuará y/o recogerá ambos escenarios binarios descritos en el artículo.

Javier Galán | Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

29 marzo, 2017 | 10:30

Hay índices con mucha concentración sectorial y de empresas que cuando éstos o éstas tienen subidas significativas y el resto del mercado no les sigue o le sigue a duras penas, se hace imposible para un inversor conseguir la misma rentabilidad. 

Marzo está siendo uno de esos meses en los que el sector bancario sube con mucha más fuerza que el resto de los sectores y hace muy difícil mantener el ritmo de revalorización con una cartera de empresas y sectores más diversificada.

El sector bancario pesa un 35% en el Ibex mientras que solo explican el 5% del PIB de España. Este es el principal motivo por el que el PIB de España lleva creciendo más de 2 años por encima del 3% (muy por encima de casi cualquier país desarrollado) y sin embargo el Ibex 35 lleva 2 años con caídas del 10% en su precio. 

Es más, Santander o BBVA cuyo peso en el Ibex es superior al 15% y al 9% respectivamente es imposible para un fondo de gestión activa tener el mismo peso ya que está prohibido por normativa tener más de un 10% en un valor o empresa. 

El sector bancario ha sido un destructor de valor en el pasado y ha tenido correcciones muy significativas en la última década que en algunos casos superan el 90% de pérdida del precio por acción para sus accionistas. También han tenido años en los que los ROE han sido superiores al 20% y se podía justificar de mejor manera que en la actualidad, ser accionista de los bancos por la rentabilidad que obtenían. Hoy en día, pocos son los bancos de países desarrollados q se pagan su coste de capital. Casi ninguno llega ni al 10% de ROE (retorno sobre los recursos propios).

Ahora bien, el mercado empieza a descontar subidas de los tipos de interés tanto en EEUU como en Europa, lo que favorecería al sector bancario para conseguir generar mayor margen de intereses y mayor beneficio. Si los tipos suben, los bancos van a ganar más dinero, eso creo que es evidente.

Para un inversor de largo plazo, creo que es más difícil justificar la inversión en el sector. Como decía Warren Buffet: "si no quieres ser inversor de una empresa los próximos 10 años, no valores estar invertido en ella ni tan solo 10 minutos." Creo que casi todos los inversores o conocedores de lo que acontece a la economía y al sector bancario y financiero en particular en el mundo, tiene dudas de cómo será el sector dentro de unos años. La disrupción en el sector está siendo muy amplia llegando a casi cualquier función bancaria: gestión de activos, medios de pagos, mercados de capitales como herramientas de financiación empresarial en lugar de préstamos bancarios, un mundo deflacionario y con tipos de interés bajos, mayores exigencias de capital por parte de los reguladores, mayor control regulatorio y político, etc. 

En cualquier caso, el sector lo puede hacer muy bien durante unos meses o unos años. Durante ese tiempo será imposible para los inversores o gestores que inviertan en empresas por: sus perspectivas de negocio, visibilidad, calidad de activos, globalización, poder de fijación de precios, ventajas competitivas, crecimiento de los beneficios, etc. que puedan obtener mejores rentabilidades que aquellos índices de referencia con un peso excesivo del sector bancario.

 

Javier Galán. Gestor de Renta Variable Europea  en Renta 4 Gestora SGIIC

22 marzo, 2017 | 10:32

El otro día me comentaba un amigo que en marzo había más que rebasado su objetivo de rentabilidad para el año con las subidas de los mercados (tanto de renta variable como renta fija) desde principios de año y su posicionamiento en fondos de inversión de Renta 4 Gestora. Me preguntaba si yo creía que había que vender toda la cartera de fondos de inversión. Mi respuesta fue que no debería vender nada si el ahorro que estaba generando tenía un objetivo de rentabilidad a largo plazo. Pero que sí debería vender, si necesitaba el dinero. 

En realidad mi respuesta la haría en casi cualquier nivel de los mercados o de espacio temporal. Los mercados tienen semanas de mucha rentabilidad y otras semanas de correcciones. Años en los que las bolsas suben más de un 20% o 30% y años en los que los mercados colapsan y corrigen un 40%. Son años y años de historia y nadie, ni ningún dato me ha convencido de tener un sistema infalible que anticipe una caída o una subida de las bolsas. 

La rentabilidad del entorno del +10% anualizado de la renta variable en el largo plazo se consigue con años en los que la bolsa sube muchísimo sin muchas veces saber el porqué, y años en los que las bolsas se vuelven irracionales y se venden acciones de empresas muy por debajo de sus valoraciones en libros o muy por debajo del dinero que tienen en tesorería. Al final de los periodos de irracionalidad tanto de exuberancia como de pesimismo y capitulación, lo que se queda es la rentabilidad y beneficios de las empresas de las que se es accionista. Y ésta, sumando empresas muy buenas y rentables con empresas malas y destructoras de valor, de media arrojan rentabilidades de doble dígito anualizado.

Lo que nos dice la historia es que si perdernos, por no estar invertidos, el mejor año de rentabilidad de una década puede lastrar la rentabilidad de largo plazo de una manera determinante, por lo que lo mejor es permanecer invertidos de acuerdo a nuestro perfil, en los fondos de renta variable o renta fija que mayor confianza nos generen y olvidarnos del market timing porque intentar adivinar lo que va a hacer la bolsa un día, un mes o un año, es ciertamente difícil.

Sin embargo, estimar que a largo plazo con la inversión en renta variable se van a lograr retornos de doble dígito o cercanos al doble dígito anualizado y con la renta fija se consigue batir la inflación a largo plazo, es muy fácil y casi infalible.

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

Categorías

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

© Prisa Digital S.L.- Gran Vía, 32 - Edificio Prisa - Madrid [España]