07 diciembre, 2016 | 09:00

Cuando voy a hacer una conferencia, suelo mostrar a la audiencia algunas de las ideas de inversión en renta variable en las que tengo más convicción. Incluso reduciendo a 10 o 15 ideas la exposición, siempre creo que no les estoy haciendo ningún favor. Las buenas ideas pueden ser malas al cabo del tiempo, e incluso se concentra demasiado una cartera de acciones con tan solo 10 o 15 empresas. 

Los fondos de inversión que gestiono tienen más de 50 compañías en cartera, y la información de la que dispongo para tomar las decisiones de inversión en las empresas es infinitamente más alta de la que pueda tener un partícipe estándar. Aunque no roto excesivamente la cartera, la cartera rara vez es la misma mes a mes, y no digamos ya año a año. Los motivos de los cambios de invertir en una empresa y desinvertir de otra tienen mucho que ver con el comportamiento de la cartera, con los resultados empresariales de las compañías de las que se es accionista, o de la información que tengo de las empresas después de reunirme con algún miembro del equipo directivo de las mismas. Eso lo puede hacer un profesional de gestión de activos, pero es imposible que un empleado, ahorrador, jubilado, etc, pueda llegar a tener toda esa información, por mucho que se empeñe.

No se puede invertir en acciones sin saber a qué se dedica, que perspectivas tiene, que beneficio se espera que obtenga en el futuro, cuál es el balance, los márgenes, la distribución geográfica de sus ventas, cuáles son sus ventajas competitivas, y un largísimo etcétera, que es imposible que un particular pueda llegar a conocer.

Y por último, la diversificación de un fondo de inversión proporciona un control de riesgo que un particular que invierta en acciones por su cuenta es difícil que pueda tener. Por ejemplo, una equivocación en la inversión de una empresa que tiene un peso del 1% en un fondo de inversión de bolsa, en el peor de los escenarios le supondrá al fondo una minusvalía del 1%, pero un particular es casi imposible que tenga 50 o 60 empresas en cartera, por lo que si tiene 5 empresas en cartera, una equivocación le puede suponer una pérdida del 20%, o si tiene 10 empresas, del 10%, mucho mayor que la que tendría un fondo de inversión que por obligación debe estar diversificado.

Javier Galán, Gestor de fondos de renta variable de España y Europa de Renta 4 Gestora.

30 noviembre, 2016 | 09:00

En el proceso de inversión que seguimos los gestores de renta variable en Renta 4 Gestora, tenemos varias variables que consideramos básicas y que no hay ni una sola empresa que compongan la cartera de los fondos de inversión que no conozcamos.

Para valorar si una empresa está cara o barata en términos de beneficios en los próximos meses o años, nos fijamos en el PER, EV/EBITDA y los márgenes en relación al sector y a su propia historia. Pero esto solo nos da un dato de los beneficios que genera una empresa en relación a su capitalización y a su valor de empresa.

El nivel de endeudamiento lo seguimos preferiblemente sobre la deuda total sobre los recursos propios y la deuda neta sobre el EBITDA. Los datos no son estáticos, hay que procurar valorarlos con su historia, con su capacidad de generación de caja, con la capacidad de desapalancamiento, con sus niveles de necesidades de inversión, con la estabilidad de los ingresos y los márgenes si la empresa tiene mucha deuda, etcétera.

La variable en la que hacemos más hincapié es en la generación de caja después de inversiones, pago de intereses de la deuda, impuestos y activo circulante. Con el cálculo del Free Cash Flow somos en algún caso un poco obsesivos, pero lo consideramos la variable más importante a la hora de acercarnos a una valoración razonable del negocio o de la empresa. Para nosotros la capacidad de generar caja de una empresa es mucho más importante que la generación de beneficio. Es más, preferimos una empresa que no genere mucho beneficio pero que sí genere mucha caja, en última instancia pagará menos impuestos.

Detenernos en el Retorno del Capital Empleado que tiene una empresa, que ha tenido y que esperamos que tenga en el futuro más predecible es una análisis que se aprende con el tiempo. Se aprende realmente, cuando te das cuenta de la capacidad de generación de crecimiento de beneficio de una empresa con ROCEs altos en comparación con empresas que tienen ROCEs muy bajos, y se entiende porque existen empresas que crean valor a lo largo del tiempo y por qué las hay que crean poco o incluso destruyen. Lo más llamativo del análisis del Retorno sobre el Capital Invertido, es la correlación espectacular que hay sobre las empresas y su revalorización bursátil cuando los retornos son altos, y la caída de las cotizaciones de las empresas cuando sus retornos sobre lo invertido son muy bajos.

Otras variables también importantes son los márgenes operativos, unidos a su sostenibilidad, recurrencia y volatilidad de los mismos. El apalancamiento operativo de la empresa y capacidad para exportar su know-how a otros sectores o áreas geográficas. Las perspectivas en el crecimiento de las ventas, su poder de fijación de precios, su situación competitiva dentro del sector en el que opera, las barreras de entrada o el alineamiento de los intereses de los directivos con sus accionistas, son otras de las muchas variables que nos obligamos a conocer antes de acometer cualquier inversión en una empresa cotizada.

Javier Galán, Gestor de fondos de renta variable de España y Europa de Renta 4 Gestora.

23 noviembre, 2016 | 09:41

Habitualmente analizo los ratios de valoración de las carteras de los fondos que gestiono. Siempre me parece muy interesante fijarme en la columna del ROCE que tienen las empresas que componen la cartera. 

El retorno sobre el capital empleado o invertido (ROCE) nos muestra la capacidad que tiene una empresa para generar rentabilidad en forma de beneficio por cada euro que se invierte (capex).

De las empresas que tengo en cartera, algo más de la mitad de la cartera son compañías que considero de alta calidad y que reinvierten parte de los beneficios que generan para volver a crecer desde una base de comparación superior. En general son compañías globales, defensivas, con ventajas competitivas o inmersas en tendencias de crecimiento estructurales. La mayoría de esta parte de la cartera del fondo español que gestiono: Renta 4 Bolsa FI y del fondo de renta variable europea: Renta 4 Valor Europa FI, tienen ROCEs notablemente por encima de su coste de capital, y también muy superior a la del resto del mercado.

Cuando comparo el comportamiento bursátil de las empresas cuyos ROCEs son muy altos con empresas con ROCEs bajos o muy bajos, queda retratada nítidamente la creación de valor que genera para sus accionistas y por qué, permanecer invertido en estas empresas, aunque en algún caso estén más caras que el resto del mercado, está justificado si consiguen mantener el ratio del ROCE en niveles elevados.

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A continuación muestro 2 gráficos de compañías que consideramos que son de alta calidad que tenemos en cartera de RENTA 4 BOLSA FI o RENTA 4 VALOR EUROPA FI a largo plazo y los comparo con otras empresas que también tenemos en cartera, pero no por ser quality compounders, sino porque creemos que las empresas a pesar de tener unos bajos ROCEs, están baratas o tienen mucho potencial a nuestra valoración objetivo de su negocio (recordad que la gestión de ambos fondos están basados en la inversión del entorno 50%-60% en quality compounders y 40%-50% bajo la filosofía del value investing).

Parece evidente que las empresas donde tenemos que es estar invertido a largo plazo son en Unilever e Inditex, compañías con retornos sobre el capital invertido superiores al 20% y 40% respectivamente los últimos 10 años. Alstom y Acerinox no las tenemos en cartera por considerar que sean empresas con ROCEs altos, sino porque en nuestra opinión, existe elevado potencial a una valoración razonable de su negocio.

Javier Galán, Gestor de fondos de renta variable de España y Europa de Renta 4 Gestora.

Habitualmente analizo los ratios de valoración de las carteras de los fondos que gestiono. Siempre me parece muy interesante fijarme en la columna del ROCE que tienen las empresas que componen la cartera. 

El retorno sobre el capital empleado o invertido (ROCE) nos muestra la capacidad que tiene una empresa para generar rentabilidad en forma de beneficio por cada euro que se invierte (capex).

De las empresas que tengo en cartera, algo más de la mitad de la cartera son compañías que considero de alta calidad y que reinvierten parte de los beneficios que generan para volver a crecer desde una base de comparación superior. En general son compañías globales, defensivas, con ventajas competitivas o inmersas en tendencias de crecimiento estructurales. La mayoría de esta parte de la cartera del fondo español que gestiono: Renta 4 Bolsa FI y del fondo de renta variable europea: Renta 4 Valor Europa FI, tienen ROCEs notablemente por encima de su coste de capital, y también muy superior a la del resto del mercado.

Cuando comparo el comportamiento bursátil de las empresas cuyos ROCEs son muy altos con empresas con ROCEs bajos o muy bajos, queda retratada nítidamente la creación de valor que genera para sus accionistas y por qué, permanecer invertido en estas empresas, aunque en algún caso estén más caras que el resto del mercado, está justificado si consiguen mantener el ratio del ROCE en niveles elevados.

A continuación muestro 2 gráficos de compañías que consideramos que son de alta calidad que tenemos en cartera de RENTA 4 BOLSA FI o RENTA 4 VALOR EUROPA FI a largo plazo y los comparo con otras empresas que también tenemos en cartera, pero no por ser quality compounders, sino porque creemos que las empresas a pesar de tener unos bajos ROCEs, están baratas o tienen mucho potencial a nuestra valoración objetivo de su negocio (recordad que la gestión de ambos fondos están basados en la inversión del entorno 50%-60% en quality compounders y 40%-50% bajo la filosofía del value investing).

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Parece evidente que las empresas donde tenemos que es estar invertido a largo plazo son en Unilever e Inditex, compañías con retornos sobre el capital invertido superiores al 20% y 40% respectivamente los últimos 10 años. Alstom y Acerinox no las tenemos en cartera por considerar que sean empresas con ROCEs altos, sino porque en nuestra opinión, existe elevado potencial a una valoración razonable de su negocio.

Javier Galán, Gestor de fondos de renta variable de España y Europa de Renta 4 Gestora.

16 noviembre, 2016 | 09:00

En la gestión de los fondos de inversión que gestiono, no suelo prestar mucha atención a los datos macroeconómicos que se están dando o los que se esperan. El objetivo de la gestión es encontrar empresas con ventajas competitivas, a precios razonables, con crecimiento esperado o con bajo endeudamiento entre otras muchas cosas.

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En general, gran parte de las empresas donde estamos invertidos son empresas globales, es decir, que venden sus productos y servicios, por todo el mundo, por lo que la diversificación macroeconómica geográfica, está bastante garantizada, y además confío en que estas empresas sepan gestionar tanto los ingresos como la estructura de costes si fuese necesario.

Fijaos en el siguiente gráfico del PIB Mundial:

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Está en continuo crecimiento y apenas se detiene algún año, por lo que la macro de un área geográfica particular no debería preocuparme mucho (ni a los partícipes de los fondos entre los que me encuentro), mientras una parte importante de la cartera esté invertida en empresas con exposición a sus ventas globalmente.

Lo que más tenemos que vigilar los gestores y/o inversores en renta variable a largo plazo, es la posible sobre-valoración que puede existir, o no, de las valoraciones que el mercado hace a nuestra cartera de acciones.

 

Javier Galán, Gestor de fondos de renta variable de España y Europa de Renta 4 Gestora.

09 noviembre, 2016 | 09:00

Desde 1950 "solo" hemos asistido a 9 recesiones en EEUU. Es decir, en los últimos 66 años se han vivido una recesión cada 7,33 años. 

Las bolsas sin embargo, como dice el dicho, han intentado descontar 20 o 30 recesiones de las últimas 9......es decir, el mercado muchas veces sufre correcciones más o menos significativas con la intención de descontar una posible recesión, que posteriormente no se produce, por lo que los mercados reaccionan con revalorizaciones que recuperan y sobrepasan esas correcciones. 

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Lo más importante para detectar un mercado bajista o una corrección superior al 25% de las bolsas, es detectar si puede haber recesión en los próximos meses o no. Si se acierta en la previsión de recesión de las economías, realmente se puede obtener un beneficio espectacular, pero también hay que reconocer que las recesiones son difíciles de prever, y sobre todo, es imposible saber, cuando el mercado va a descontar una recesión que después se produce realmente.

En mi opinión, se acierta muchas veces, cuando se aprovecha a incrementar la exposición a bolsa (vía fondos de inversión o acciones), siempre que hay correcciones superiores al 10% o 15%, porque habitualmente el mercado estará intentando descontar una recesión, que probablemente no se produzca, por lo que la corrección se recupera más o menos rápido en las semanas o meses posteriores.

Por este motivo insisto como en el título de este artículo: Si no hay recesión no hay corrección. Bueno, realmente, habría que decir: "si no hay recesión, no hay crash" ya que correcciones hay muchas, pero crash, hay muy pocos. Aunque los medios de comunicación nos quieran dar a entender que cada muy pocos meses se avecina un crash....en general no es mala táctica, comprar bolsa siempre que haya una corrección relevante, porque aunque el mercado acierte, y tengamos una recesión, ya se habrá recorrido una parte importante de la tendencia bajista.

Javier Galán, Gestor de fondos de renta variable de España y Europa de Renta 4 Gestora.

02 noviembre, 2016 | 08:54

Los mercados de renta variable rara vez no tienen fluctuaciones superiores al 20% en un año, y muchos años estas fluctuaciones son del 30% o 40% entre los máximos y mínimos. Este año, sin ir más lejos, la fluctuación está por encima y ya se ha movido un 20% de máximo a mínimo, y todavía no ha acabado el año...

Si observamos el gráfico inferior, podremos observar que la bolsa europea de media corrige un 15% en algún momento del año, la rentabilidad anual acaba siendo positiva en el 77% de los últimos 36 años.

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En los últimos 36 años, solo 8 años han acabado con rentabilidades negativas en el MSCI Europe y, sin embargo, en todos los años ha habido momentos en los que las bolsas han estado en terreno negativo, en algún caso muy negativo, como en 1983, 1992, 1998, 2003, 2009 o 2012, y las bolsas acabaron subiendo al final de año. Especial mención tiene el año 1998, que después de caer un 31%, la bolsa se recuperó y acabó subiendo un 20%, o el caso de 2009, que después de sufrir un primer trimestre con fuertes pérdidas que llegaron a ser del 26%, el año acabó subiendo un 23%.

En mi opinión es un gráfico o estadística muy relevante, ya que lo que nos viene a mostrar es que en general, nos equivocamos muy poco si cuando hay correcciones superiores al 10% en el año, compramos contundentemente bolsa, ya que hay muchas más posibilidades de ganar una rentabilidad muy atractiva, que la de sufrir pérdidas como en 1987, 1990, 1994, 2001, 2002, 2008 o 2011, y solo en los años 2002 y 2008 las pérdidas serían significativas.

Claramente, si el mercado corrige, cae, se desploma o como lo queramos llamar más, de un 10% o 15%, lejísimos de entrar en pánico o ponernos nerviosos, lo pongo en mayúsculas y con exclamaciones: ¡¡HAY QUE COMPRAR BOLSA!!

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

@JGalanR4

26 octubre, 2016 | 08:21

Dentro de unos días se celebrará la conocida y mediática maratón de Nueva York. Como profesional del sector financiero y aficionado/practicante del atletismo, encuentro muchas similitudes entre los mejores maratonianos y los inversores a largo plazo más exitosos: bien preparados, constantes, metódicos, disciplinados, motivados, apasionados, disfrutan del proceso, son pacientes, fuertes mentalmente y tienen especial capacidad para aislarse del ruido.

  • Constantes, metódicos y disciplinados

Buena parte del éxito del maratoniano se debe a la buena planificación y preparación realizada. Hay que definir el tiempo disponible para entrenar, el punto de partida, las características personales, y a partir de ahí diseñar un plan y trabajar sobre él. El viaje es duro, a veces agotador, pero al final del mismo, el esfuerzo y las horas empleados se hacen visibles en el buen resultado. La constancia y el trabajo normalmente son recompensados. Si intentas completar tu maratón una o dos semanas después de haber empezado a entrenar la carrera a pie en serio, probablemente te lesiones en la preparación o te retires el día de la maratón, deseando nunca más volver a correr la prueba. En la inversión ocurre algo parecido. Antes de comenzar a invertir, uno tiene que definir algunos aspectos: su tolerancia al riesgo, el retorno requerido, las necesidades de liquidez, la diversificación en valores. Y posteriormente, ha de ser muy metódico y disciplinado en el desarrollo del trabajo. Los mejores gestores de renta variable dedican muchas horas a buscar buenos negocios, compañías de calidad con fuertes barreras de entrada, y que a la vez coticen a un precio razonable. Para ello desarrollan procesos de inversión que requieren muchas horas de trabajo: investigar, estudiar, analizar memorias y estados financieros, reunirse con las compañías y expertos sectoriales, llegar a una valoración razonable, y monitorizar las posiciones.

  • Motivados y apasionados, disfrutan del proceso

Los mejores inversores que conozco demuestran su pasión y ganas de aprender, disfrutan del camino, del día a día en su trabajo. Tenemos la suerte de trabajar en una industria que nos aporta muchísimo a nivel intelectual, y donde suceden cosas emocionantes todos los días. De igual forma, más que tener un objetivo de “llegar primero”, los mejores maratonianos disfrutan del camino, de un buen entrenamiento, se centran en cultivar la disciplina y persistencia necesaria para conseguir sus objetivos, se esfuerzan por ser mejores cada día, y gracias a esa motivación logran completar sus planes de entrenamiento y objetivos.

  • Los beneficios de la diversificación y la capitalización compuesta

Al preparar un maratón hay que alternar entrenamientos: desde rodajes largos y tranquilos, otros más intensos (intervalos o series), que permiten mejorar la capacidad anaeróbica, sin olvidar el trabajo de fuerza en gimnasio, para que los músculos sean más fuertes y puedan soportar la carga en la carrera. Todo ello se traduce en que seas un corredor más completo, y así poder llegar al día del maratón con una preparación óptima. De igual forma, una cartera de renta variable será más resistente si está correctamente diversificada entre distintas compañías. A modo de ejemplo, en los fondos Renta 4 Valor Europa o Renta 4 Bolsa, combinamos empresas de calidad (“quality compounders”), con ventajas competitivas sostenibles, inmersas en tendencias estructurales de crecimiento, junto con empresas infravaloradas significativamente por el mercado, donde encontramos una ineficiencia temporal que concede un potencial elevado a nuestra valoración teórica.

Buena parte del crecimiento en las carteras se produce por la “magia” de la capitalización compuesta. Compañías que reinvierten sus beneficios, haciendo sostenible su crecimiento, o fondos que reinvierten los dividendos que reparten las compañías para reforzar su posición en las mismas. Sus principios son ampliamente conocidos, y son los mismos que se aplican en el atletismo. Con cada maratón que se completa, si se ha trabajado bien, se “sube un escalón”: mayor capacidad aeróbica y fortaleza, más experiencia, mayor conocimiento de la distancia, y sobre todo, conocimiento de uno mismo, algo que se puede aplicar en las siguientes experiencias.

  • Pacientes, fuertes mentalmente, y con capacidad para aislarse del ruido

El velocista es emocional, como el inversor a corto plazo. Entra en pánico cuando hay fuertes correcciones, se muestra eufórico cuando hay rebotes, está pegado a la pantalla y chequea su cartera varias veces a lo largo del día. En cambio, el buen maratoniano está tranquilo en el día de la carrera, sabe que ha cumplido con su entrenamiento y está preparado psicológicamente. Al correr un maratón, como en la inversión, aparecen pensamientos negativos que pueden impedir alcanzar la meta. Se atraviesan distintas fases físicas y emocionales… comenzando por la euforia de los momentos iniciales, la charla/transición en los kilómetros centrales, el sufrimiento a partir del kilómetro 30-32 (el famoso muro)… y la alegría de los últimos metros de la prueba. Durante estas fases, nuestro estado anímico varía desde un punto hasta sus antípodas. Los maratonianos más exitosos son los que son capaces de mitigar estos momentos, gracias a que están mentalizados de su existencia y a que saben cómo superarlos. De la misma manera, los inversores de largo plazo más exitosos son aquellos que no pierden la calma en contextos de volatilidad, se aíslan del ruido de mercado, y aprovechan fuertes correcciones en la cotización de compañías excelentes para construir o reforzar su posición. Tarde o temprano, el mercado volverá a reconocer el valor de dichas compañías. Esto se produce debido a la famosa “aversión al riesgo”. Los inversores tienden a sufrir el “dolor” de las pérdidas en mayor medida que el “placer” de las ganancias, lo que se traduce normalmente en una sobrerreacción a la volatilidad. En estos entornos es importante mantener la calma, enfocarse en el proceso y en los fundamentales de las compañías.

La inversión a largo plazo premia al inversor disciplinado y paciente, al igual que el maratón premia al atleta constante y fuerte mentalmente. El velocista, como el inversor a corto plazo, practica una disciplina diferente.

 

David Cabeza, Gestor de Fondos en Renta 4 Gestora SGIIC

@DavidCabezaR4

19 octubre, 2016 | 08:30

El debate entre decidirse por la gestión activa o pasiva sigue su curso, aunque la realidad es que el patrimonio sigue creciendo mucho más en los fondos de gestión pasiva que en los fondos de gestión activa.

Según muchos inversores, a través de la inversión en ETFs o fondos indexados se consigue disminuir totalmente el riesgo del gestor y se accede a una gestión más barata y mejor. 

Siempre que miro el ranking de cualquier categoría a casi cualquier plazo, pero sobre todo en plazos superiores a los 3 años, no hay fondos indexados o de gestión pasiva entre los primeros puestos, ni tan siquiera en el primer cuartil y solo alguno a partir del segundo o tercer cuartil.

Cuando se recomienda un determinado activo de inversión, entiendo que se debe estudiar y analizar las distintas posibilidades que hay, los fondos que lo hacen mejor o peor, los que tienen más volatilidad y los que menos, la filosofía de inversión de aquellos gestores que lo hacen mejor o peor, etc. Recomendar la gestión pasiva, a veces (no siempre), es sinónimo de buscar lo más fácil y sencillo sin detenerse a analizar qué es lo mejor para los clientes. En el asesoramiento financiero hay que ir más allá, en mi opinión, porque hay que generar más valor que el asesoramiento tradicional.

En general, localizar gestores o fondos de inversión que generan una rentabilidad mejor que el mercado, con una volatilidad más baja y asumiendo menor riesgo consistentemente, no es muy difícil. Ahora bien, como todo en esta vida, hay que estudiar, analizar, trabajar y emplear tiempo.

Da la sensación que en unos años la gran mayoría del patrimonio va a estar invertido en fondos de gestión pasiva, al ser fondos con una comisión de gestión barata, no tener el riesgo de comportamiento relativo frente al benchmark, y tener el beneplácito de la opinión pública y mundo financiero. Los fondos de gestión activa caros y que no sean lo suficientemente buenos como para justificar una comisión de gestión mayor que los fondos de gestión pasiva, tenderán a desaparecer, pero habrá otros fondos de otras gestoras con un track record bueno y una filosofía de inversión bien definida, que lo sigan haciendo consistentemente mejor que los fondos de gestión pasiva, por lo que mantendrán un patrimonio alto, ascendente, y con un cliente con mayor formación o mejor asesoramiento.

En este sentido, es muy importante conocer que cuando los mercados suben con fuerza, casi todos los inversores y fondos se revalorizan, pero cuando realmente destaca la gestión activa es cuando los mercados corrigen, las empresas de mayor calidad suelen tener mejor comportamiento y permiten a la gestión activa diferenciarse ampliamente de los índices de referencia o benchmarks. Estoy impaciente por ver cuál es el comportamiento de los fondos de gestión pasiva cuando tengamos la próxima recesión o fuerte corrección en los mercados.

Posiblemente en unos años, habrá clientes asesorados correctamente que tendrán su dinero invertido en buenos fondos de inversión que batan consistentemente a los índices y obtengan buenas rentabilidades con menor riesgo asumido, y por tanto, batirán a toda la industria de gestión pasiva. Y otros muchos clientes que consigan la rentabilidad y el riesgo que ofrezcan los mercados de capitales en cada momento. Eso sí, menos rentabilidad, más volatilidad, pero más barato. En este sentido, sí que hay un avance muy importante gracias al crecimiento de la industria de gestión pasiva: los inversores no deberían estar invertidos en fondos mal gestionados y caros, como están hoy en día muchos clientes.

Pocas boutiques y gestoras independientes, no lo suelen hacer mejor que los índices y los fondos indexados, pero sí es cierto que muchos fondos de inversión son caros en términos de comisión de gestión, y no consiguen justificarlo a través de un mejor comportamiento relativo a sus índices de referencia y competencia de gestión pasiva. En mi opinión, estos fondos se quedarán con patrimonio de clientes cautivos y poco más, ya que aquel cliente con un mínimo de formación financiera o bien asesorado, no estará invertido en productos caros y peores que la media.

Es probable que al final de este camino tendencial entre la gestión pasiva y activa, quedarán los fondos más caros, pero muy buenos, y los fondos de gestión pasiva baratos y que consigan obtener una rentabilidad por debajo de los índices de referencia.

 

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea en Renta 4 Gestora SGIIC

@JGalanR4

12 octubre, 2016 | 08:30

La represión financiera y las regulaciones prudentes están siendo utilizadas en los mercados financieros a nivel global para mantener los tipos de interés artificialmente bajos. Esto no solo se confina a la política monetaria. También se traduce a los inversores y gestores de renta fija, que no solo deben aceptar yields muy bajas (incluso negativas), sino que también corren el riesgo de pérdidas significativas si los tipos de interés se normalizan.

En este contexto, los inversores y gestores están siendo desplazados, y deben considerar los dividendos como una fuente alternativa de ingresos. La rentabilidad por dividendo del mercado es superior a los tipos reales disponibles en el mercado de renta fija. Esto sugiere que las compañías que pagan dividendos, presentan una valoración atractiva cuando se compara con instrumentos de renta fija.

La cuestión clave se encuentra en cómo seleccionar dividendos lo suficientemente altos o atractivos, con bajo riesgo de ser recortados. Elegir únicamente aquellos valores con la rentabilidad por dividendo más alta quizá no sea la forma ideal para invertir en esta temática. Al contrario, parece necesario utilizar un modelo algo más sofisticado, que: 1) recoja la probabilidad de recortes de dividendos a futuro (cuanto menor sea, mejor) y 2) pueda predecir la tasa de crecimiento del dividendo (cuanto mayor sea, mejor).

Para encontrar estas compañías, en Renta 4 Gestora utilizamos varios criterios, de forma que buscamos aquellas compañías con dividendo elevado y sostenible. Los factores más importantes son: 1) cobertura del dividendo (se premia las que tengan mayor capacidad para pagarlo); 2) crecimiento y revisión al alza de beneficios (un mayor crecimiento aumenta la capacidad de pago de dividendo); 3) bajo endeudamiento (mayor endeudamiento reduce la caja disponible para el pago de dividendos), 4) crecimiento del dividendo (compañías que han aumentado sistemáticamente sus dividendos tienen menos probabilidad para recortarlo posteriormente); y 5) elevada rentabilidad (elevado ROCE y ROE… compañías menos rentables podrían verse forzadas a reducir dividendos).

Compañías como Unilever, Vodafone, Roche, Royal Dutch Sell, Vinci o Deutsche Post cumplen con los citados criterios y están presentes en el Renta 4 Cartera Selección Dividendo FI. El objetivo del fondo es invertir en empresas europeas de alta capitalización con ingresos recurrentes, bajo endeudamiento y altos dividendos que consideramos sostenibles. El fondo de inversión está gestionado bajo criterios prudentes dentro de su vocación de renta variable. En los 9 primeros meses de 2016, acumula una rentabilidad del +2,3%, frente al -8,1% del Euro Stoxx 50. En los últimos 3 años, la rentabilidad es del +18,4% (+5,8% anualizado), frente al +2,84% del Euro Stoxx 50 (+0,9% anualizado).

 

David Cabeza, Gestor de fondos de Renta 4 Gestora SGIIC

@DavidCabezaR4

 

Sobre los autores

Celso Otero (gestor de los fondos Renta 4 USA, Renta 4 Asia y Renta 4 Japón) escribirá sobre Asia, Japón y EEUU

Ignacio Victoriano (gestor de los fondos de renta fija de Renta 4) compartirá su visión sobre los tipos de interés, prima de riesgo, etc…

Alejandro Varela (gestor de Renta 4 Latinoamérica y Alhambra) dará su punto de vista sobre Latinoamérica y la situación de los mercados.

Javier Galán (gestor de los fondos de renta variable de España y Europa), opinará sobre empresas y sectores de la economía europea y española.

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