Blog realizado por expertos de Pictet con las perspectivas de actualidad de la economía, los mercados y la gestión patrimonial, así como la gestión de activos y fondos de inversión.

14 febrero, 2017 | 07:36

Los mercados están siendo zarandeados en el cortísimo plazo por los asuntos políticos y es conveniente una orientación y perspectiva a medio plazo, pues se deben de acabar imponiendo los fundamentales. Hay que tener en cuenta que Trump implica mucha volatilidad a corto plazo, pero en conjunto las medidas que puede tomar son favorables para la economía de EEUU a corto plazo y si a la economía EEUU le va bien al resto también. Así que desde el punto de vista macroeconómico por lo menos en este año 2017 esto debe dar cierta tranquilidad.

De hecho estamos en momento de expansión, con crecimiento simultáneo por primera vez en los últimos cinco años en países emergentes y desarrollados. Además hay buenas noticias desde el punto de vista empresarial, con los beneficios creciendo a doble dígito. Además los índices de compras de gerentes mundiales han llegado a máximo de tres años, al igual que nuestros principales indicadores. Así que el fondo que es muy positivo.

La política es impredecible

En cambio el día a día es complicado de gestionar, entre otras cosas porque los eventos políticos son impredecibles. De hecho no se trata de intentar averiguar qué es lo que va a pasar, sino asumir que habrá volatilidad en los mercados por la incertidumbre a corto plazo.

Así, vamos a ver por primera vez a Trump y Yellen, presidentes de la Reserva Federal y de EEUU frente a frente en el Congreso. La hoja de ruta de la Reserva Federal es muy transparente -en ausencia de presiones inflacionistas puede aumentar los tipos de interés sólo dos veces en 2017-. Esperemos que no haya choque de trenes y la la Reserva Federal consiga mantener su independencia. El caso es que Yellen termina su mandato en 2018 y Trump ya ha dejado caer de manera indirecta que no le va a renovar.

Ahora bien, hay que estar preparados para lo impredecible, como se ha visto con el aumento de la prima de riesgo de la deuda de Francia, que ha llegado a aumentar de forma importante por las recientes noticias políticas. Además las próximas elecciones en Holanda pueden tener influencia en Francia. El caso es que la ola de populismo en Europa es preocupante y que hay que seguirlo muy de cerca.

Mucho está descontado en acciones de EEUU

La renta variable están en máximos en EEUU y llevamos año y medio diciendo que están caras, actualmente en sus mayores niveles respecto a europeas y japonesas, cíclicamente a precio/beneficios 29 -frente a 17 histórico-, con el cociente de capitalización del índice S&P500 respecto a PIB -indicador preferido de Warren Buffet -en niveles no vistos desde la década de 1990. Sin embargo las acciones de EEUU pueden tener todavía algo de recorrido, en parte porque el aumento de beneficios puede superar la previsión de 12%, asumiendo que su economía crezca al 2% y el dólar se estabilice. Mientras la inversión privada parece acelerarse y fabricación, consumo y mercado de trabajo muestran buenas condiciones. Según la OCDE el paquete fiscal de EEUU puede suponer el mayor gasto desde la recesión, contribuyendo en 1,2% al crecimiento del PIB de EEUU en 2018. De todas formas, aunque su economía va bien y la administración Trump haya comenzado a implantar políticas pro-crecimiento, mucho está descontado en precios y pueden darse periodos de alta volatilidad, así que hay que estar cautos en EEUU.

Gestión activa en Europa

Europa, tanto renta variable como deuda empresarial, debe de ser un elemento estructural de nuestras carteras. La recuperación en la euro zona está en marcha con apoyo del consumo en Alemania y una moneda más débil, que facilita las exportaciones. El crecimiento económico en la euro zona puede ser 1,5% a 1,6% e incluso acelerarse, con inflación controlada. De manera que los factores macroeconómicos son claramente favorables. Hay que tener en cuenta que sus acciones siguen sin contar con el favor de los inversores, probablemente por la agitación política de las elecciones este año. No esperamos que el BCE reduzca la expansión cuantitativa hasta principios de 2018 y mientras un euro más barato y la perspectiva de aumento de los préstamos bancarios indican que los beneficios empresariales pueden tomar cierta fuerza. Así que sobre ponderamos acciones de Europa- Ahora bien, hay que ser muy selectivos y, dada la muy apretada agenda política y previsible volatilidad, incluso comprar protección. En cualquier caso la gestión debe ser activa, entre otras cosas porque puede haber algún "cisne negro".

Por su parte Japón también cuenta con mejores perspectivas. Su índice de gerentes de compra apunta a recuperación de la producción industrial, con aumento de la renta disponible de los hogares y efectos positivos del crecimiento en otros países asiáticos. Ventas de automóviles, pedidos industriales y préstamos bancarios aumentan y su economía puede crecer al 1,3% este año, superando el 1% del consenso. Además sus acciones están en baratas respecto a los últimos con 20 años y cuenta con sectores cíclicos prominentes en sus índices bursátiles. A ello se añade que su Banco Central sigue comprando acciones. El país goza de estímulo monetario y un yen más débil, lo que facilita la recuperación de sus sectores industriales y de consumo.

Sobre-ponderamos crédito

Excepto deuda emergente en dólares, donde estamos neutrales, seguimos infra-ponderando deuda pública fuera de EEUU. Pero los bonos de EEUU han corregido en precio desde julio un 6%, la mayor bajada en seis meses de una década y vemos cierto valor tácticamente, ya que proporcionan un eguro contra la volatilidad de los mercados -como cambios inesperados de las políticas de Trump, quien puede encontrar difícil aprobar su agenda de reformas fiscales y gasto-.

Además vemos interesante la deuda empresarial, dado que las empresas están aumentando beneficios. En concreto sobre-ponderamos deuda grado de inversión y deuda de alta rentabilidad de EEUU, que puede beneficiarse de las medidas fiscales de gasto y proteccionismo. De hecho Moody's estima que la tasa de impago en deuda de alta rentabilidad de EEUU ha tocado máximos en 5,65% en enero y espera que disminuya.

A medio plazo hay que fijarse en emergentes

Por otra parte y a medio plazo hay que fijarse en emergentes, tanto renta variable como renta fija, donde conviene empezar a hacer los deberes, aunque no necesariamente invertir, sino hablar con el asesor y empezar a ver riesgos y oportunidades.

En concreto vemos especialmente interesante Asia y Europa en renta variable y Latinoamérica en renta fija. La recuperación de las exportaciones mundiales debe proporcionar el impulso, al igual que la flexibilización monetaria en Rusia, Brasil e India. En estos mercados hay correlación histórica con los precios de las materias primas y sus mercados de valores deben comportarse mejor que los desarrollados a medio plazo.

Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam.

PMI Global

 

17 enero, 2017 | 09:42

Venimos de siete años de crecimiento económico en EEUU y sus mercados de acciones han seguido alcanzando máximos. En este entorno, desde el punto de vista macroeconómico, la llegada de Trump a la presidencia de EEUU puede proporcionar una extensión de este ciclo, que estaba agotándose para 2017, en 18 a 24 meses. Así, su política fiscal puede reequilibrar los efectos negativos del aumento de rentabilidades de la deuda, subidas de tipos de interés de la Reserva Federal, fortaleza del dólar y mayores precios del petróleo. En concreto podría contribuir a un crecimiento neto del PIB de 0,4% en EEUU, con mayor inflación.

Vuelve la expectativa de inflación

De hecho el mayor crecimiento económico en EEUU puede generar inflación, pues su economía está cercana al pleno empleo. En consecuencia, tras tanto tiempo en un entorno de deflación, las expectativas de inflación son ahora uno de los elementos a incorporar en 2017: en Alemania está en 1,7% y en EEUU cerca de 2%.

Así que el inversor debe hablar con su asesor para ver cómo me afecta este año a su cartera, sobre todo a los bonos.

El crecimiento de beneficios empresariales puede llegar al 15%

Además debemos entender que venimos de una recesión de beneficios empresariales –las previsiones de los analistas no se han superado los últimos tres años-. Pero las acciones EEUU pueden beneficiarse del aumento de la inversión en infraestructuras y reducción de impuestos de sociedades. Si hay crecimiento económico mundial en línea con nuestras expectativas los beneficios empresariales en EEUU y Europa puede aumentar incluso por encima del 12% que prevé el consenso de analistas y llegar al 15%, lo que debe dar soporte a las acciones.

Altas valoraciones en EEUU

Pero las valoraciones de las acciones de EEUU están ajustadas. El ratio cotización/beneficios esperados está cerca de máximos comparado con Europa y Japón y la prima de riesgo respecto a bonos se ha reducido: en EEUU está en mínimos de diez años, en 4,3% frente a 5,5% antes de las elecciones presidenciales.

También hay que tener en cuenta el progresivo deterioro en las condiciones de liquidez, que sugiere que los activos de mayor riesgo son más vulnerables en 2017. De hecho el estímulo de los cinco mayores bancos centrales mediante compra de bonos puede reducirse hasta 800.000 millones de dólares desde 1,7 billones de 2016. Dada la fuerte correlación entre este estímulo y la cotización/beneficios de las acciones este último ratio puede comprimirse.

Europa es de las regiones más atractivas

De manera, que las acciones de Europa, dada su valoración relativa y fuerte potencial de crecimiento son más atractivas.

Bajo esta misma métrica las acciones Japón también son atractivas. Nuestros indicadores técnicos sugieren que las acciones de Japón están sobre-vendidas, además la mejora de su economía doméstica y debilidad del yen –un apoyo a su sector industrial exportador con la mejora global-, pueden proporcionar soporte.

Los sectores cíclicos pueden comportarse mejor

Dado que esperamos que la economía mundial mejore con las políticas de Trump los sectores cíclicos pueden comportarse mejor que los más defensivos. Es el caso de consumo discrecional, finanzas y tecnologías de la información, además de energía, donde los productores de petróleo pueden beneficiarse de la reducción del suministro. Pero, a pesar de la euforia respecto a las propuestas pro-crecimiento de Trump estas pueden desvanecerse ante las realidades políticas y somos prudentes en acciones industriales tras el rally del sector, que ha llevado sus valoraciones a niveles altos.

La deuda de EEUU está más barata que sus acciones

En cualquier caso una reducción de la prima de riesgo los próximos meses puede beneficiar al bono de EEUU, entre otras cosas por ser de las clases de activos en mayor sobreventa. Hay que tener en cuenta que la sacudida del mercado de bonos con la llegada de Trump ha generado cierto valor -en noviembre, tras las elecciones, se produjo la mayor caída histórica del precio del bono a 30 años de EEUU en un solo día, casi 5%-. Ahora la deuda del Tesoro de EEUU a diez años ha alcanzado una rentabilidad a vencimiento de 2,65%. Pero no es previsible que vaya mucho más allá del 3%. De hecho por primera vez en siete años vemos valor, hasta el punto nuestros estrategas observan que la deuda de EEUU está más barata que las acciones del país. Ahora bien, tenemos preferencia por vencimientos a muy largo plazo de su deuda y seguimos infra ponderando los de corto plazo.

Además con las elecciones de EEUU se ha creado cierto valor en su mercado de bonos, particularmente en deuda grado de inversión, que puede beneficiarse de un régimen fiscal amigable y mejora de previsiones de beneficios empresariales.

Deuda empresarial de baja sensibilidad a tipos de interés

Actualmente no hay rentabilidad en deuda soberana europea. Pero si hay oportunidades en deuda empresarial con vencimientos a corto plazo -baja sensibilidad a tipos de interés- y quizá deuda de alta rentabilidad europea con rentabilidades a vencimiento de más del 2%, que puede ser interesante.

Además en término relativos se pueden encontrar oportunidades en fondos de rentabilidad absoluta que puedan proteger razonablemente el capital. Se trata de fondos que invierten activamente, aprovechando las curvas de rentabilidades a vencimiento de deuda soberana de distintos países, diferenciales de rentabilidad en crédito empresarial e incluso divisas.

En cualquier caso el inversor debe ser consciente que estamos en un año de transición, en el que volveremos a ver inflación, bajadas de impuestos y menor liquidez en los mercados. Habrá oportunidades interesantes pero debe analizarlas con su asesor financiero.

Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam.

MSCI World y Trump

20 diciembre, 2016 | 09:14

En 2017 una aceleración del crecimiento económico, incluso moderada, daría soporte a los activos de mayor riesgo. Hay que tener en cuenta que en EEUU las promesas de recortar los impuesto de sociedades del 35% al 15%, aumentar gasto en infraestructuras en 500.000 millones de dólares y fomentar que las multinacionales repatríen beneficios puede suponer 1% de crecimiento adicional del PIB los dos próximos años. Además enEuropa y Japón también se estudian políticas fiscales de estímulo. En Europa puede haber incremento de la demanda, mejora de condiciones de crédito y, con un tipo de cambio del EUR competitivo, aumento de exportaciones. En Japón el estímulo fiscal puede secundar el alza de las exportaciones.

De manera que la aceleración del crecimiento jugará a favor de los beneficios empresariales mundiales, que pueden incrementarse 13% en 2017 en comparación con 1% este año. Ello puede dar lugar a aumento de la inversión de capital, el cual puede superar como el principal factor de crecimiento económico al gasto en consumo.

EEUU sigue una ruta de política económica y monetaria muy transparente

EEUU está siguiendo una ruta de política económica y monetaria muy transparente, donde la laxa política monetaria de la Reserva Federal ha llevado a los activos de renta variable y fija a máximos en 2016. Lleva cuatro años de adelanto a Europa en política monetaria y fiscal y la nueva etapa "Trumponomics" recoge aspectos de Greenspan en 2006 que, con estabilidad económica y política, es capaz de seguir creciendo ligeramente por encima del 2% en 20017 y 2018.

Ahora bien, los índices de acciones Dow Jones y Nasdaq están en máximos. Además 2017 se caracterizará por disminución de la abundante liquidez. Prevemos que la Reserva Federal opte por dos o tres subidas adicionales en 2017, a añadir a la reciente de 0,25%, pues la Reserva Federal responderá a las medidas de expansión fiscal con una política monetaria más restrictiva. En este sentido históricamente la transición desde políticas monetarias expansivas ha resultado desfavorable para la renta fija.

Neutrales tácticamente en Europa y moderadamente positivos a medio plazo

Al mismo tiempo estamos neutrales en acciones de Europa, aunque positivos a medio plazo. En la región las compañías cotizan con importante descuento respecto a las de EEUU. Además en la Euro Zona el programa de expansión cuantitativa del BCE se prorrogará más allá de marzo, con inyecciones de 60.000 millones de euros al mes y es previsible el incremento de la demanda, mejora de las condiciones de crédito y de las exportaciones sólidas gracias al competitivo tipo de cambio del EUR. Pero Europa precisa un par de años para apuntalar su crecimiento económico, pues claramente la política monetaria no es suficiente. La inversión extranjera tendría que ser el catalizador y lo lógico es que el mercado se comporte mejor durante la segunda parte del año.

Pero los riesgos políticos continuarán en 2017, con los mercados a la expectativa de ver si el movimiento anti europeo toma fuerza, lo que combinado con el voto Brexit, no va a ayudar. Las elecciones en Francia pueden tener mucho impacto y a ello se añade las generales en Alemania, muy probablemente tras el verano, que también traerá volatilidad.

Así que en Europa hay que ser muy tácticos y oportunistas, teniendo especialmente en cuenta empresas globales a precios interesantes y aprovechar los momentos de volatilidad para ir construyendo posiciones.

La renta variable japonesa es la más barata

Por otra parte creemos que Japón va ser de los grandes beneficiados de la mejora del crecimiento mundial en 2017, pues ello debe favorecer sus exportaciones -es el mercado que históricamente más se ha beneficiado en un entorno mundial en reflación-. Además la relación cotización/valor contable en acciones japonesas es 1,2 mientras en EEUU por encima de 2,2 y la renta variable japonesa es la más barata de mercados desarrollados. En concreto en su sector financiero hay buenas oportunidades ante el empinamiento gradual de su curva de rentabilidades a vencimiento de deuda pública, lo que puede dar lugar a aumento de márgenes de la banca y con la mejora de las perspectivas económicas de la demanda de crédito.

Buenas perspectivas a largo plazo en emergentes

Además los mercados emergentes muestran valoraciones atractivas a largo plazo. De hecho, teniendo en cuenta que su desaceleración económica comenzó a finales de 2011, ya en noviembre de 2015 empezamos a situarnos en emergentes. Ha habido reformas estructurales, han aumentado los precios de las materias primas y acompañan los flujos. Han tocado suelo y en algunos casos muestran indicios de aceleración. Aunque estimamos consolidación del crecimiento económico alcanzado en 2016, éste puede ser el doble que en países desarrollados. China es uno de los pocos países en que prevemos menor crecimiento.

Además al elemento demográfico muy importante al planificar inversiones y en emergentes la población es muy joven y el consumo doméstico aumenta.

No obstante estos activos son vulnerables al comercio exterior, apreciación del dólar y endurecimiento de la financiación. Determinados emergentes se van a ver afectados por la subida de tipos de interés en EEUU, si bien está ya muy descontado en las cotizaciones. Además las medidas proteccionistas de Trump suponen un riesgo, aunque no inminente.

En conjunto, con la mejora de fundamentales, nos proponemos aumentar esta exposición de manera selectiva. Pero hay que ser tremendamente selectivos y ver las valoraciones. En concreto los emergentes de Europa y Asia son más baratos -las acciones de Asia cotizan con 10% de descuento en relación a Latinoamérica, mínimo histórico-. Además hay oportunidades en determinadas compañías con niveles de rentabilidad por dividendos cercanos al 5%.

Adicionalmente, aunque la apreciación del dólar y eventuales medidas proteccionistas de EEUU puedan afectar desfavorablemente a la renta fija de emergentes, las rentabilidades a vencimiento en crédito empresarial a corto plazo en estos mercados son próximas a 4%, con poca sensibilidad a variaciones de tipos de interés.

En cualquier caso, aunque veremos muchas oportunidades en 2017, el inversor tiene que ser paciente y, como siempre, tomar sus decisiones de inversión con un Asesor Financiero profesional.

Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam.

Global PMI Index

16 noviembre, 2016 | 10:06

La candidata Clinton no tenía tantas simpatías como parecía. Pero lo que más sorprende es que en EEUU, finalmente hayamos tenido estos dos candidatos y no otros. En cualquier caso, tras la victoria de Trump, hay que ver si el nuevo presidente sigue las pautas marcadas como candidato o se modera. Si hace lo que ha dicho, la combinación de reducciones fiscales y aumento de gasto público ampliarán el déficit público de EEUU los próximos años, con importante influencia en la inflación. De acuerdo con las proyecciones de la Reserva Federal el déficit presupuestario anual promedio puede aumentar hasta el 6,1% sobre el PIB durante los próximos diez años, frente al 3,1% actual.

En consecuencia la política monetaria puede tener que ajustarse a un ritmo más rápido. Aunque La Reserva Federal pueda retrasar su próxima alza de tipos de interés hasta 2017 el ajuste puede ser mayor durante el 2017 y con ello el aumento de la rentabilidad a vencimiento de los bonos.

Además, las propuestas de Trump de limitar la inmigración probablemente conllevarían un incremento gradual de los salarios. En México dos semanas antes de las elecciones, todos deseaban que no ganara Trump, pero entre otras cosas, EEUU va a precisar emigrantes para acometer su plan de infraestructuras.

Política monetaria y presupuestaria deberían operar de forma coordinada

En conjunto esta incertidumbre crea un entorno más desafiante para las acciones y los bonos. Hay que tener en cuenta que los mercados mundiales están atrapados entre la mejora macroeconómica y el drenaje de estímulo de los bancos centrales. Lo positivo es que los bancos centrales pueden tener que intervenir una vez más con estímulos adicionales si las condiciones del mercado se hacen más volátiles.

El caso es que en países desarrollados la política monetaria está agotada y no consigue incrementar el crecimiento. La política monetaria, para ser plenamente efectiva, tiene que operar conjuntamente con la presupuestaria, con medidas fiscales adecuadas para respaldar el crecimiento. Ya había observadores que indicaban que el dinero público debe gastarse en infraestructuras y activos fijos para crear empleo e incentivar el crecimiento. Así que, una vez más, EEUU puede tomar la delantera y otros países probablemente le seguirán. Es la parte positiva. Los obvios ganadores son las acciones industriales y de construcción.

Nuevos desafíos binarios a la vista

Ahora bien, lo que viene hasta fin de año y en 2017 es alta volatilidad en los mercados. Hay que tener en cuenta que se acercan nuevas situaciones que podemos considerar binarias, desde el punto de vista político: al referéndum constitucional italiano en diciembre le seguirán elecciones en Alemania y Francia y los riesgos continuarán en 2017, con los mercados a la expectativa de ver si el movimiento anti-sistema toma fuerza en Europa.

Mientras la renta variable japonesa y europea parecen relativamente baratas y las acciones de EEUU caras de manera relativa. Sin embargo, en un clima político cambiante, los activos de más riesgo en conjunto pueden permanecer bajo presión.

Además en renta fija tradicional, de países desarrollados, lo primero es ser cauteloso. Aunque la deuda del Tesoro de EEUU con vencimientos mayor plazo las rentabilidades hayan aumentado considerablemente y puede ser un elemento interesante para una estrategia muy defensiva, en general la deuda de mercados desarrollados cotiza muy por encima de valor razonable a pesar de la reciente corrección y va a pagar muy poco en los próximos dos a tres años o no va a pagar nada.

Pero ante los eventos políticos el inversor no debe intentar tener la bola de cristal, sino estructurar una cartera más o menos defensiva e incluir ideas de medio y largo plazo. Hay que tener en cuenta que la volatilidad puede generar la oportunidad de ir construyendo posiciones de riesgo de manera ordenada en la cartera. Todo esto con una disciplina muy férrea. Así, resulta interesante que el inversor haga el ejercicio, con su asesor, de intentar concentrarse en tendencias a medio plazo. En concreto puede ir trabajando en tres áreas: infraestructuras, eficiencia energética e innovación/tecnología, donde hay muchas oportunidades de distintos sectores.

Seguimos neutrales en deuda de mercados emergentes

Por otra parte, 2016 ha sido el año de los emergentes, sobre todo para inversores institucionales, aunque seguimos neutrales en deuda de mercados emergentes en dólares y moneda local. Se trata de una inversión que puede tener recompensa, pero de muy alta volatilidad.

Con esto en mente es posible incorporar deuda de alta rentabilidad y crédito y deuda de mercados emergentes de forma estructural en la cartera, con disciplina y un horizonte de inversión de dos o tres años. De lo contrario el inversor puede encontrarse con caídas del 5% al 6% en un solo día, como ha sido el caso de la deuda soberana de México en moneda local, que cuenta con calificación crediticia "A" grado de inversión y rentabilidad a vencimiento del 4,5%. Pero el peso mexicano ha llegado a caer 10% el día de la victoria de Trump. De hecho la deuda de mercados emergentes es particularmente vulnerable. Sin embargo la deuda de exportadores de materias primas puede comportarse bien en caso de rally en los precios de éstas ante un mayor gasto en infraestructuras de EEUU.

Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam

Crecimiento global
 
 

14 octubre, 2016 | 08:27

Lo primero que tienen que tener en cuenta los inversores es que la expectativa de rentabilidad actual es actualmente menor asumiendo mayor riesgo. El crecimiento global es bajo, el entorno es deflacionario -vinculado a nuevas tecnologías, envejecimiento de la población y falta de presión del mercado de trabajo- y los tipos de interés, con las medidas extraordinarias de los bancos centrales, en mínimos. Así que la rentabilidad esperada de una cartera 60% renta variable y 40% deuda del Tesoro de EEUU la próxima década puede ser poco más de 4,4% anual.

En cualquier caso las carteras tienen que estar bien diversificadas, lo que es clave para momentos de aumento de la volatilidad por factores de mercado, política o falta de visibilidad de los bancos centrales.

De hecho en este estado de cosas lo más importante es diversificar mediante activos des-correlacionados y contar con protección, donde los dos últimos años la deuda del tesoro de EEUU a diez años ha funcionado bien -aunque hemos reducido esta posición, pues el potencial es limitado-. Ahora esperamos que la Reserva Federal, teniendo en cuenta las previsiones de inflación e incremento de salarios, suba sus tipos de interés en diciembre y dos veces en 2017, pero el efecto puede darse más en la parte corta de la curva de rentabilidades a vencimiento de EEUU, mientras que en la parte larga debe cotizar la expectativa de crecimiento del PIB, que estimamos en torno al 2% el año que viene.

El oro no es activo que funcione en escenario de inflación moderada

Por su parte el oro ha sido históricamente sido refugio y lo hemos tenido en carteras. Pero no es un activo que funcione adecuadamente en un escenario de inflación moderada y no proporciona ingresos recurrentes. Tras subir fuertemente la primera mitad del año, favorecido por preocupaciones sobre la economía de EEUU y China, a lo que se añadió el referéndum Brexit, se ha movido en rango y ha llegado a bajar con los mercados las últimas semanas, sin que subiera en la crisis de la libra esterlina. Además su demanda para joyería se frenó a comienzo del año y carece casi de demanda industrial.

En renta variable estamos más enfocados en Europa que EEUU

En conjunto somos relativamente optimistas respecto a renta variable. Para carteras en euros, las domésticas, estamos más enfocados en Europa que EEUU.  De todas formas mantenemos exposición a acciones de EEUU.  Esperamos que el crecimiento de beneficios en 2017 sea en torno a 12% en Europa y 13% en EEUU, con mejora generalizada por sectores. De hecho las empresas europeas y americanas pueden generar más beneficios con las mismas ventas. En cualquier caso hay que estudiar detenidamente los resultados del tercer trimestre. Una nueva mejora del ciclo de beneficios incrementará la confianza de los inversores y aliviará la preocupación por las altas valoraciones.

Además tenemos exposición a acciones de Japón, mercado que consideramos por valoración, con tendencia positiva a corto plazo, si bien la clave a largo plazo son los beneficios, cuyas revisiones a la baja han sido contenidas de momento. Se espera en Japón un crecimiento de beneficios de 9,3% para 2017, lo que depende de un yen más débil.

Sin embargo en emergentes básicamente estamos expuestos mediante compañías con ventas en esos mercados o renta fija empresarial de mercados emergentes.

Estamos empezando a considerar deuda de alta rentabilidad de EEUU

En renta fija no consideramos atractiva la deuda de gobiernos ni la deuda empresarial grado de inversión. Además acabamos de salir casi en un 80% de la posición en deuda de alta rentabilidad europea, cuyos diferenciales de rentabilidad a vencimiento respecto a deuda del Estado se han estrechado bastante y el riesgo, teniendo cuenta la expectativa de rentabilidad, ya no compensa.

Ahora bien, en renta fija hay otros activos interesantes. En concreto podemos encontrar gestores de retorno absoluto en diferentes estrategias de renta fija que pueden aportar rentabilidad adicional. Además la deuda empresarial de mercados emergentes proporciona rentabilidades a vencimiento de 3 a 4% por encima de lo que paga la deuda de la Euro Zona para el mismo grado de inversión y vencimientos.

Al mismo tiempo estamos empezando a considerar deuda de alta rentabilidad de EEUU, cuyos diferenciales a vencimiento son mucho más amplios que en Europa. Con el precio del barril de crudo Brent a 50 dólares hay soporte para compañías relacionadas con energía, que suponen 15% de las emisiones de deuda de alta rentabilidad globalmente, la mayoría de EEUU.  A este precio las compañías de extracción por facturación hidráulica pueden ser eficientes –por debajo muchas empezaban a tener problemas-. A 30 dólares el barril, como hemos llegado a ver los últimos meses, se daba transferencia de riqueza de países productores a consumidores y por encima de 50 es al revés. En cualquier caso no es probable que el petróleo baje de 45 dólares con el recorte esperado de 750.000 barriles diarios para 2017 por acuerdo, por primera vez en ocho años, entre Irán y Arabia Saudita. Además Rusia, aunque todavía no ha anunciado recortes, va a apoyarlo. El caso es que el precio de equilibrio del petróleo, teniendo en cuenta la perspectiva de crecimiento económico mundial y dólar, está en torno 49 dólares por barril, suficientemente alto para ser rentable para los productores de petróleo pero no tanto como para ser lastre para el crecimiento global.

Luis Sánchez de Lamadrid, director general de Pictet WM en España.

  Oil price equilibrium

28 septiembre, 2016 | 08:25

Los mercados están dirigidos por los bancos centrales, que, mediante programas de expansión cuantitativa, tratan de proporcionar liquidez a fin de generar inflación y crecimiento. Sin embargo el mercado está demasiado complaciente. Hay que tener en cuenta que las actuaciones de los principales bancos centrales han perturbado mucho la relación rentabilidad/riesgo de los activos. Los propios bancos centrales se han dado cuenta de que sus políticas son muy deflacionistas y afectan a los márgenes del sector financiero. De ahí que el Banco de Japón vaya a comprar menos deuda del gobierno de muy largo vencimiento, a fin de aumentar la rentabilidad a largo plazo y así ayudar a los bancos a obtener beneficios.

El caso es que la mayor distorsión por intervención de los bancos centrales se encuentra en la deuda del gobierno, que es parte de los programas de compra de activos, cotizando falta de crecimiento económico e inflación los próximos diez años.

Los indicadores adelantados apuntan a mejora del crecimiento global

Pero en conjunto, con los bancos centrales dispuestos a todo para contener los riesgos, los indicadores adelantados apuntan a mejora del crecimiento global, Ya hay indicios de inflación en EEUU, donde la inversión empresarial ha aumentado y su economía, con apoyo del consumo privado, impulsado por el aumento de salarios, puede crecer al 3,5% la segunda mitad del año, lo que debe permitir a la Reserva Federal elevar tipos de interés 0,25% en diciembre. Por su parte la Euro Zona, en aparente desafío del voto Brexit, experimenta una mejora similar, con impulso de los servicios y evidencia de que el estímulo monetario del BCE tiene efecto. De todas formas se ha hecho poco para abordar la vulnerabilidad de los bancos más débiles de Italia, que pueden necesitar ser recapitalizados. En cualquier caso el exceso de liquidez en la Zona Euro es de cerca de un billón de euros, según estimaciones del BCE y el rally en clases de activos de más riesgo puede continuar al menos un par de meses.

Por su parte en economías emergentes, tras un ciclo bajista de tres años, hay indicadores de expansión y aumento en la relación aumento de previsiones de beneficios frente a disminuciones. El cambio es especialmente significativo en América Latina. En Asia las previsiones son menos alentadoras, principalmente por incertidumbre en China, donde los indicadores han mejorado, pero cuyo crecimiento puede hacer máximo con la disminución de la inversión y la actividad inmobiliaria a medida que el impacto de los estímulos monetarios y fiscales empieza a desvanecerse.

Sobre-ponderamos acciones e infra-ponderamos bonos

Sobre-ponderamos acciones e infra-ponderamos bonos del Estado. En acciones los sectores defensivos se han comportado mejor que los cíclicos los últimos tres años y sus valoraciones son más caras. Pero si el crecimiento repunta veremos los sectores cíclicos rezagados comportarse mejor en rentabilidad/riesgo que los más defensivos. En concreto las acciones de tecnología continúan razonablemente valoradas; las industriales tienen soporte en la recuperación de la inversión y las de consumo discrecional, rezagadas este año, pueden recuperarse respecto a otros cíclicos. Finanzas cotiza con muy bajas valoraciones pero cualquier rally puede ser corto, dado los problemas estructurales, regulaciones y tipos de interés negativos.

Seguimos sobre ponderando Europa y Japón

Seguimos sobre ponderando Europa y Japón, cuyas acciones deben converger en valoración con las EEUU. Europa cuenta con el apoyo de los programas de expansión cuantitativa y las valoraciones son asequibles con horizonte de inversión de medio plazo. Por su parte el Banco Central de Japón va hacer todo lo que pueda para reactivar su economía. Su PIB nominal puede debilitarse, provocando más medidas monetarias extremas y corrección del yen para promover el crecimiento y los beneficios empresariales. De hecho es el mercado desarrollado que más se puede beneficiar del crecimiento global. Además estas acciones pueden verse apoyadas por el aumento de rentabilidades a vencimiento de los bonos soberanos globales, con los que muestra correlación histórica. Además sobre-ponderamos acciones emergentes a corto plazo, si bien se están acercando a valor razonable y los flujos han sido demasiado rápido teniendo en cuenta que la flexibilización monetaria global va siendo menos efectiva.

Por su parte la deuda del Tesoro de EEUU es refugio ante perspectivas de bajo crecimiento, pero cuenta con mayores rentabilidades a vencimiento respecto a otros bonos gubernamentales de mercados desarrollados donde las rentabilidades a están en mínimos y seguimos cautelosos. De hecho un tercio de la deuda soberana de mercados desarrollados cotiza con rentabilidad negativa, a pesar de que el PIB nominal crece -una tendencia contraria a la norma histórica- y esperamos una corrección los próximos meses.

Sobre-ponderamos deuda de alta rentabilidad europea

Sin embargo encontramos nichos de valor en deuda de alta rentabilidad europea, que se beneficia del programa de compra de activos del BCE, baja inflación y signos de crecimiento. Además la deuda de alta rentabilidad de EEUU ofrece protección contra la subida de tipos de interés de la Reserva Federal, aunque sus tasas de impago implícita están ajustadas y las condiciones de crédito cada vez más difíciles. Sin embargo el riesgo de presiones inflacionistas hace de los bonos ligados a la inflación de EEUU una cobertura atractiva en una cartera global.

Por otra parte seguimos neutrales en deuda emergente, en moneda local y en dólares. Se han comportado especialmente bien este año, con muy altos flujos de inversión, hasta el punto que las rentabilidades a vencimiento en moneda local están ya en la parte inferior del rango histórico, entre 6 y 7%. Sin embargo la deuda emergente, dada la probabilidad de aumento de tipos de interés en diciembre en EEUU, es vulnerable.

Patricia de Arraiga, subdirectora general de Pictet AM en España.

  El estímulo de los bancos centrales

27 julio, 2016 | 10:42

Hay que anteponer estabilidad en la estrategia de inversión frente a la inestabilidad de los mercados. De hecho el inversor conservador, más del 75% de los ahorradores en España, pasa por serias dificultades para estructurar su cartera con cierto criterio y sobre todo con estabilidad. Hay que tener en cuenta que estamos en mercados muy complicados que han cambiado completamente. Hasta hace pocos años el inversor conservador tenía la capacidad para situarse en depósitos bancarios al 3 o 4% o en renta fija del país, con rentabilidad a vencimiento similar. Eso ha desaparecido. La rentabilidad a vencimiento del bono español a diez años ha llegado al 1,1% y es incluso negativa en determinados plazos, más recientemente a tres años, es decir ya supone pagar por invertir.

De manera que las probabilidades de rentabilidad negativa en renta fija son más altas. De hecho la mayor parte de las carteras de renta fija tienen que cambiar para ser más flexibles y adaptables. Así, los últimos 30 años ha sido muy fácil simplemente seguir un índice o mantener a vencimiento obligaciones del Estado. Ahora el inversor en renta fija tiene que ser más activo y adaptarse a las circunstancias, diversificando oportunidades, que existen, globalmente, más allá de una sola fuente de rentabilidad.

Por otra parte el inversor conservador, en el estado actual del mercado, se puede inclinar a tener todo en liquidez, evitando la posibilidad de perder capital, pero sin rentabilidad y perdiendo capacidad adquisitiva por la inflación.

Al nuevo entorno de trabajo lo podemos denominar el "No Dorado"

Así que este nuevo entorno de trabajo es el "No Dorado", en referencia al reino legendario donde se creía que existían abundantes minas de oro. No hace mucho, un gestor señalaba que "tenemos que conseguir que invertir en renta fija de forma conservadora vuelva a ser tan aburrido como era antes". Esto, traducido al entorno actual, implica una rentabilidad de 0,2 a 0,3% por mes, es decir 2,4% al año. Este es el cálculo a tener en cuenta por el ahorrador/inversor conservador, que ha de ser muy consciente de que conseguir rentabilidades en torno al 2 a 3% con volatilidades controladas ya representa un resultado excelente.

Soluciones en fondos flexibles de retorno absoluto en renta fija

Efectivamente, es posible obtener este tipo de rentabilidades y al mismo tiempo proteger activamente el capital, por supuesto sin garantía total. En concreto los fondos flexibles de retorno absoluto en renta fija suponen soluciones realmente interesantes. De hecho abogamos porque el inversor conservador mire estas alternativas para que parte de su liquidez se ponga a trabajar. Para ello lo primero es apoyarse en un asesor profesional, entre otras cosas, porque hay diferentes opciones, algunas buenas, algunas menos buenas y algunas que no funcionan. Se trata de invertir con un gestor de inversiones profesional capaz de aprovechar diferencias de valor relativo, ya sea en la curva de tipos de interés de deuda pública, deuda de empresas o en divisas, es decir, en todo tipo de activos de renta fija, globalmente, de forma táctica y muy dinámica, para ir sumando rentabilidad poco a poco. Estas estrategias facilitan la des-correlación con el mercado, lo que es especialmente útil cuando hay mucha volatilidad .como hemos visto este año- y pueden comportarse de forma bastante estable. Es el caso de Pictet Absolute Return Fixed Income, que corrigió 0,05% el día posterior al voto Brexit del 23 de junio. Lo recuperó al día siguiente y sumó 1% en junio, llegando a sumar en lo que va de año 2,8% con una volatilidad de 2,5 a 3%.

Ahora bien, conviene permanecer en este tipo de estrategias un mínimo de 12 a 18 meses, teniendo en cuenta que se trata de una parte muy conservadora en la asignación a renta fija de la cartera. En concreto, si el inversor conservador tiene actualmente 20 a 30 por ciento en liquidez, lo que no es de extrañar, dado el estado del mercado, debe invertir la mitad de la liquidez en un fondo de retorno absoluto de renta fija, el cual puede generar rentabilidad razonable y preservar capital.

Otras estrategias en renta fija, para inversores en búsqueda de retorno adicional, tratan de generar mayor rentabilidad con asignación a deuda de elevado cupón, con alto diferencial de rentabilidad a vencimiento respecto a deuda del Estado, sobre todo empresarial o renta fija emergente. Ello puede generar mayores ganancias, pero también con mayor nivel de riesgo y sin tanta des-correlación con el mercado.

Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam.

Negative Yields

12 julio, 2016 | 10:10

En momentos de altísima volatilidad el inversor tiene que abstraerse y estructurar una estrategia claramente estable. Es decir, ante la inestabilidad hay que oponer la estabilidad de pensamiento.

Hay que tener en cuenta que con las correcciones de precios se han generado muchas oportunidades y que con un horizonte temporal de inversión de dos a tres años vemos la oportunidad de construir una cartera que invierta en las mejores empresas, tanto en bonos como en acciones. También hay que tener en cuenta que las acciones no están baratas, pues la política monetaria ha provocado los últimos años la inflación en los activos financieros. En concreto los niveles de valoración en EEUU nos preocupan, pues están en máximos. Por valor relativo son más interesantes los mercados de Europa y Japón, más baratos. De hecho sobre-ponderamos renta variable europea, especialmente compañías de gran capitalización con generación de flujo de caja recurrente y sólida.

Es posible contar con una política monetaria expansiva dos a tres años

Hay que tener en cuenta que en Europa venimos de años de máxima austeridad, motivada por grandes déficit públicos y niveles de deuda pública en máximos, con baja inflación. Es clarísimo el malestar y hemos pasado de indignación a descontento, atrayendo una oleada de populismo.

Pero el crecimiento económico es positivo, pues contamos con una política monetaria absolutamente expansiva, con disposición para implantar las medidas que sean necesarias y proveer de liquidez al mercado, tanto en Japón como en Europa. De hecho en Japón las nuevas medidas pueden mejorar el sentimiento de los inversores. Así que es posible contar con una política monetaria expansiva los próximos dos a tres años. Por su parte la Reserva Federal, tras ocho años de expansión de la economía de EEUU, tiene la obligación de normalizar tipos de interés, pero probablemente no suba tipos éste año.

Así que es previsible que los tipos de interés sigan muy bajos próximos dos años.

En conjunto esperamos un crecimiento económico positivo en Europa los próximos dos a tres años, en el entorno de 1,2% al 1.6%, incluso descontando el efecto Brexit. De momento está siendo impulsado por consumo, sin inversiones públicas, pues el margen de actuación sigue muy limitado. Aunque las empresas han empezado a reinvertir en activos fijos la inversión pública está en mínimos. Así que la sorpresa positiva puede ser que los gobiernos promuevan inversión pública, con alguna medida fiscal, incluso con apoyo del BCE, lo que sería muy buena noticia para apuntalar el crecimiento.

El mercado está muy sensible a cualquier evento exógeno

Ahora bien, el mercado está muy sensible a cualquier evento exógeno, siendo un clarísimo ejemplo el voto Brexit. Va a haber más eventos políticos, incluyendo referéndum constitucional en Italia y elecciones presidenciales en EEUU, de manera que la hoja de ruta es complicada. De todas formas el voto Brexit va ser de las pocas ocasiones en las que veamos que los más mayores determinan el futuro de los más jóvenes y vamos inexorablemente hacia un mundo político dominado por el voto de los más jóvenes.

Los bancos centrales son el gran enemigo del ahorrador conservador

En renta fija no consideramos deuda soberana de mercados desarrollados. De hecho los bancos centrales son el gran enemigo del ahorrador conservador. Estamos ante una situación donde la deuda pública de toda la vida, la de nuestro país, no paga o paga muy poco. Esto obliga a mirar alternativas. Se trata de un escenario nuevo.

En concreto un objetivo razonable de rentabilidad a dos o tres años con una cartera 50% renta fija y 50% renta variable puede ser del 3% al 4%, con volatilidad en torno al 5%.

Aunque para el inversor conservador hay activos refugio, empezando por el más conocido y universal, la liquidez, ésta no ofrece rentabilidad y con certeza pérdida de poder adquisitivo

El inversor conservador puede mirar estrategias de rentabilidad absoluta en renta fija

Ahora bien, el inversor puede mirar estrategias de rentabilidad absoluta en renta fija flexible, que en momentos de volatilidad protegen muy activamente el capital. Muestran des-correlación con los mercados y en lo que va de año han llegado a proporcionar entre 1,5 y 2%, con volatilidades del 4%. Pueden formar parte estructural de la parte conservadora de la cartera, con protección frente a eventos extremos y servir de reemplazo de liquidez, con un nivel de riesgo muy controlado.

Además en Europa el mercado deuda empresarial se ha desarrollado mucho los últimos seis años, pues los balances de los bancos han estado cerrados. Ahora bien, hay empresas que se han reestructurado, adelgazado balances y concentrado en negocios estratégicos. Su calificación crediticia puede ser grado de inversión pero se ven obligadas a emitir deuda de alta rentabilidad, por lo que pagan cupones interesantes, del 5% e incluso por encima del 8%.

Estamos positivos en emergentes

A ello se añade que tenemos la convicción de que el fortalecimiento del dólar los últimos años se ha acabado y debe tender a depreciarse. EEUU precisa un dólar débil para seguir apoyando su crecimiento económico, por lo que su cotización debe mantenerse en un rango estable, con cierta tendencia a depreciación. Con ello el inversor tiene que ser consciente que se abre un mar de oportunidades, principalmente en mercados emergentes, tanto en renta fija y como en renta variable. Efectivamente, desde diciembre venimos apoyando la tesis de que hay que comenzar a mirar estos mercados, aunque no son para todas las personas. En renta fija preferimos Latinoamérica y en renta variable Asia. De hecho los emergentes suman más 60% del crecimiento económico mundial y ya han pasado por un ciclo de cuatro años de corrección del precio de las materias primas. Están en punto de inflexión en 2016 y pueden registrar aceleración en 2017 y 2018. Ahora bien, hay que ser muy selectivo, pues están muy ligados al crecimiento económico global y se trata de mercados volátiles. El caso es que podemos hablar de rentabilidades de 6% al 7% los próximos tres años, más del doble que en otros mercados. En concreto conviene mirar deuda de emergentes, tanto soberana como crédito. Son activos que están empezando a llamar la atención de los inversores institucionales, una buena señal para particulares.

A medio y largo plazo conviene mirar mega tendencias, Cambio Climático y Tecnologías Disruptivas.

Además, a medio y largo plazo conviene mirar mega tendencias, que pueden considerarse para la parte "satélite" de la cartera, con muy bajo solapamiento con las acciones del índice mundial MSCI World, apenas 3%. En conjunto en una cartera de acciones pueden contribuir a mejorar el perfil de riesgo/rentabilidad a largo plazo respecto al índice mundial MSCI World.

Cabe distinguir el área relacionada con cambio climático y principales desafíos ambientales globales. Se trata de un enfoque temático de inversión socialmente responsable, con exposición a industrias multisectoriales globalmente, cuyas ventas pueden aumentar de 6 a 7% los próximos 15 a 20 años, más del doble que las acciones del índice MSCI World. Actualmente es un mercado de dos billones de dólares y puede llegar a tres billones para 2020.

Otra gran área de inversión temática son las tecnologías disruptivas. Incluyen modelos de negocio interactivo, con aplicaciones en Internet; soluciones de seguridad para proteger la integridad de gobiernos, empresas o individuos y proveedoras de soluciones automatizadas e inteligencia artificial. Se trata de compañías de mayor crecimiento que la media, a precios razonables.

Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam.

Acciones vs. Bonos

07 julio, 2016 | 11:25

El caso es que el voto Brexit tiene tres consecuencias. Hay que empezar por las políticas. Lo estamos viendo oleada de dimisiones de líderes de diferentes partidos políticos en Reino Unido. Van a tardar tiempo en resolver todas sus diferencias y las turbulencias que ha generado.

Además hay consecuencias económicas, cuyo resultado dependerá de si hay una salida blanda o dura de la Unión Europea. A cinco años vista si la salida es blanda puede costar 4% de PIB acumulado al reino Unido y si es dura el doble, hasta 8%. La inversión extranjera y doméstica en Reino Unido sufrirán, así como el gasto de los consumidores. Por otra parte con la debilidad de la libra –ya en mínimos de más de 30 años, debiera estabilizarse- no esperamos que las exportaciones sufran y además existe la posibilidad de mayor gasto gubernamental para compensar la debilidad del sector privado. Sin embargo el efecto en la Unión Europea puede ser en 2016 un crecimiento de 1,5% en lugar de 1,7 y en 2017 algo más, para quedarse en 1,3 a 1,4%.

En nuestra previsión inicial el principal mercado de acciones perjudicado iba a ser el británico, pero de momento no ha sido así. De los principales mercados de acciones mundiales el índice FTSE 100 y los de EEUU, Nasdaq 100 y S&P 500 se han recuperado o incluso superado los niveles del día después del voto Brexit el pasado 26 de junio, aunque el índice británico previsiblemente debe recortar a corto plazo.

El voto Brexit no es otro "momento Lehman"

En cualquier caso no debemos ser cortoplacistas. El Banco de Inglaterra intervendrá ante el debilitamiento económico con medidas de liquidez y probablemente reducción de tipos de interés. También puede optar por una nueva ronda de expansión cuantitativa. De manera que de momento la rentabilidad a vencimiento de la deuda a corto plazo de Reino Unido se han vuelto negativa y se ha reducido la rentabilidad de sus vencimientos a largo plazo. A ello se añade que se ha retrasado una subida adicional de tipos de interés en EEUU. La presidenta de la Reserva Federal ha dejado claro que va a esperar a las consecuencias que puede tener el Brexit y cómo va a afectar al crecimiento mundial. De todas formas ha enviado el mensaje al mercado de que una subida de tipos adicional es positiva, sobre todo para seguir con la normalización económica. Así que, aunque habrá subida adicional de tipos de interés, ponemos en duda que sea en septiembre.

De hecho, creemos que las señales de acción concertada de los bancos centrales es una de las razones por las que el voto Brexit no es otro "momento Lehman".

Por primera en mucho tiempo los líderes de la UE han enviado un mensaje contundente y coordinado

Además hay que tener en cuenta que por primera en mucho tiempo los líderes de la Unión Europea han enviado un mensaje contundente y coordinado en el que han pedido al Reino Unido que ponga una persona responsable y con capacidad para negociar desde ya, sin esperar a la dimisión del primer ministro Cameron en Octubre, de manera que se limite la incertidumbre. En principio parece que la Unión Europea parte de una posición dura de negociación, que probablemente se vaya flexibilizando, aunque de momento sean especulaciones. El caso es que posible que posiblemente haya un acuerdo intermedio y moderado, que no penalice demasiado a la Unión Europea. En cualquier caso la visibilidad del mercado mejoraría con un calendario de salida del Reino Unido de la UE en un marco claro de la futura relación. Un compromiso de los líderes europeos hacia la integración europea y posiblemente medidas fiscales pueden proporcionar soporte a los mercados. Aunque sospechamos que no hay mucho apetito político para una gran iniciativa antes de las elecciones generales en Francia, Alemania y Países Bajos el año que viene.

Las elecciones españolas, cortafuego político en la UE

Mientras España ya ha tomado medidas para ser centro de diferentes iniciativas, con la agencia del medicamento en Málaga. Incuso se está viendo si Madrid puede ser una pequeña City. Puede afectar al turismo y en alguna otra industria adicional, pero a medio plazo el efecto puede llegar incluso ser positivo. Después de todo, las elecciones en España han tenido el resultado de que los populismos han decrecido en voto. Así que la ola que podría empujar nuevos referéndum de salida de la UE en diferentes países se ha parado. Muy probablemente las elecciones españolas han sido un corta-fuegos político en la UE.

Hemos recomprado parte del riesgo

El caso es que ya habíamos reducido el perfil de riesgo todas nuestras carteras aproximadamente un mes antes del voto Brexit, pues queríamos minimizar posibles riesgos. Actualmente hemos recomprado parte del riesgo.  Hay que tener en cuenta que con los tipos de interés tan bajos hay que encontrar oportunidades en renta variable y para algunos perfiles la renta variable de calidad sigue siendo un valor. En este sentido seguimos prefiriendo Europa a EEUU, sobre todo porque sus acciones están más baratas y no ha recuperado los niveles anteriores al voto Brexit.

Luis Sánchez de Lamadrid, director general de Pictet WM en España.

Economías Euro Zona

 

01 julio, 2016 | 10:24

En los últimos años el elemento político se ha ido convirtiendo en factor cada vez más importante de volatilidad para los mercados, a lo que tenemos que acostumbrarnos. En concreto el voto de salida del Reino Unido de la UE no podía llegar en peor momento, cuando Europa sale de una austeridad severa tras la crisis del año 2008, con una pérdida de empleo como nunca se ha conocido en muchos países, sobre todo en el sur de Europa, lo que alimenta populismos. Visto con perspectiva, en el Sur de Europa el sentimiento hacia la Unión Europea ha sido positivo, pues ha proporcionado estabilidad. En cambio los países más ricos han cuestionado lo que les aporta. A ello se añade la crisis de refugiados en un mundo que apunta a elevados niveles de desigualdad y polarización de riqueza/pobreza general.

Además, con la economía global débil, a la salida del Reino Unido de la UE, se añade el riesgo en Italia, dado su volumen de deuda pública y crédito bancario moroso, con referéndum en octubre de reforma constitucional, que si se rechaza puede forzar a su primer ministro a dimitir. Otro riesgo político son las elecciones presidenciales en EEUU, en 2017 las elecciones presidenciales en Francia y generales en Alemania. Más adelante, en 2018, de momento muy lejos para tener impacto, hay probabilidad de referéndum en Escocia.

De momento, tras el voto Brexit, hemos recortado la previsión de crecimiento de Reino Unido este año a 1%, con recesión los próximos trimestres, pues es muy vulnerable, dado su enorme déficit por cuenta corriente y situación presupuestaria precaria, muy sensible a salida de capitales y a una crisis de divisa. El recorte de calificación crediticia de su deuda de triple a doble "A" no es dramático, pero si una señal. En la UE hemos recortado 0,3% la previsión de crecimiento. Ahora bien, ya ha habido casos de aumento de riesgo-país, con reacción similar del mercado, lo que nos hace ser algo menos pesimistas. Ocurrió tras el referéndum sobre Maastricht en Dinamarca, con caída de 20% del índice MSCI EMU y 2,4% de impacto anualizado en el PIB del trimestre pero crecimiento 0,5% los cuatro siguientes.

Puede ser buen momento para construir una estrategia a medio plazo

El caso es que el inversor español está muy asustado y en una posición de inversión muy defensiva, pero tras el voto Brexit puede ser buen momento para empezar a mirar más a activamente como construir una estrategia a medio plazo. Aunque el entorno es complicado, es posible conseguir rentabilidades muy razonables a dos/tres años vista.

Hay que tener en cuenta que los riesgos políticos quedan parcialmente compensados por la flexibilización monetaria sin precedentes de los bancos centrales, que van a hacer todo lo que sea necesario para proteger los mercados financieros, incluso en una acción coordinada si las turbulencias se mantienen. El Banco de Inglaterra cuenta con abundante munición y puede recortar tipos de interés o reiniciar la expansión cuantitativa. De momento se ha comprometido a proporcionar 250.000 millones de libras adicionales. Mientras el BCE puede anunciar una extensión de su programa de compra de activos. Por su parte la Reserva Federal demorará aumentar tipos de interés. Ahora el mercado descuenta que no lo hará hasta 2018. Mientras el Banco Nacional de Suiza ha intervenido el mercado de divisas para debilitar el franco suizo a menos de 1,05 Francos por EUR y puede considerar llevar los tipos de interés más en negativo. Por su parte el Banco de Japón se enfrenta a un problema similar de recurrir a estímulo monetario adicional para debilitar la moneda.

Es más estructural la necesidad del ahorrador

El caso es que el elemento político genera incertidumbre y un sentimiento cambiante. Pero en entornos de volatilidad es cuando el ahorrador debe contemplar construir una estructura de cartera de inversión a medio plazo (mínimo a 2/3 años vista) que se ajuste su perfil de riesgo y sus objetivos de rentabilidad. Hay que tener en cuenta que los mercados se van a acabar calmando y las expectativas, alcistas o bajistas, van a ser mucho más moderadas. Así que existe la necesidad real del ahorrador de poner a trabajar sus ahorros, pues no hacerlo significa perder capacidad adquisitiva. Al respecto existen soluciones de inversión muy interesantes y puede contar con un asesoramiento profesional de muy alta calidad.

Hay que tener en cuenta que tenemos por delante tres años de crecimientos económicos moderados, con baja rentabilidad incluso en activos de riesgo, en periodos de alta volatilidad inesperados. En depósitos bancarios, con la inflación en torno a 1,5%, se pierde capital. La renta fija a corto plazo no genera rentabilidad y la rentabilidad a vencimiento a largo plazo de la deuda del Estado español es 1,5%, con alta volatilidad. La deuda de EEUU en dólares puede proporcionar 1,4%.

Asñi que el ahorrador tiene que adoptar un papel de responsabilidad con sus ahorros, pues hasta ahora no le ha dedicado ni el tiempo ni el interés suficiente. La responsabilidad no es solamente de instituciones, distribuidores o reguladores. Es una labor conjunta.

No existe "El Dorado" en el mundo de las inversiones. Hay que ser innovador y muy activo. Puede contemplar obtener una rentabilidad de 3% anual con volatilidad controlada de 5%. Aunque no va a ser fácil es factible. En concreto es posible tener acceso a inversiones de rentabilidad absoluta muy conservadoras, con objetivo por encima de la inflación, con poca volatilidad y rentabilidad poco correlacionada con los mercados.

De ahí la importancia del asesoramiento. Ya no se debe estructurar ninguna cartera de inversión financiera sin contar con el asesoramiento adecuado, un buen asesoramiento y de calidad va a ser el elemento principal en la toma de decisiones del ahorrador.

Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam.

Liquidez

Imagen de Gonzalo Rengifo Abbad

Gonzalo Rengifo Abbad, director general de Pictet AM en Iberia y Latam Fue subdirector general de Schroders en España para distribución de fondos de inversión y director de banca privada de Banco Urquijo. Está Licenciado por CUNEF en ciencias económicas y empresariales, especialidad en finanzas.

Imagen de Luis Sánchez de Lamadrid

Luis Sánchez de Lamadrid, director general de Pictet WM en España. Fue consejero delegado de BSI/Banca del Gottardo en España y director de banca privada de UBS en España. Bachelor in Business Administration por European University, está posgraduado en Finanzas por ICADE y Executive MBA por Instituto de Empresa. Es profesor en Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).

Imagen de Patricia de Arriaga

Patricia de Arriaga, subdirectora general de Pictet AM en España Fue directora técnico-comercial para instituciones en España, Andorra y Portugal en Société Générale AM. Anteriormente fue directora de servicio institucional de BNP Paribas AM y directora de Inverseguros Gestión SA SGIIC. Antes trabajó con Iberdealer Sociedad Mediadora.

Imagen de Carlos González-Mesones

Carlos González-Mesones, gestor de patrimonios senior de Pictet WM en España Se ocupó anteriormente de gestión carteras para instituciones y banca privada en Banque Privée Edmond de Rothschild. Trabajó como trader en las agencias españolas CM Capital Markets y Mercavalor SV S.A. Está licenciado en economía por la Universidad Complutense de Madrid y cursó el programa superior de gestión de carteras del Instituto de Empresa y estudios avanzados de especialista en renta fija IEB (Instituto de Estudios Bursátiles).

Imagen de Gustavo Pardo Fernández-Balbuena

Gustavo Pardo Fernández-Balbuena, gestor de patrimonios senior de Pictet WM en España Fue consejero delegado de BSI/Banca del Gottardo Gestion SGIIC y anteriormente director de renta variable de Inversafesi SGIIC.

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