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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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24 noviembre, 2016 | 09:42

El contexto laboral y el futuro de las pensiones son inciertos y en los últimos años de nuestra carrera profesional crece la preocupación por un posible despido o prejubilación y el efecto que esto tendrá sobre la situación financiera durante la jubilación.

A partir de los 60 años, cuando se acerca la edad de jubilación, es el momento de tomar decisiones profesionales y financieras relevantes que determinarán nuestro nivel de vida o la consecución de nuestros objetivos y sueños en la siguiente etapa vital. ¿Cómo vamos a vivir cuando dejemos de trabajar y nuestros ingresos del trabajo se reduzcan? ¿Nos hemos preparado adecuadamente? ¿Tenemos aún margen de maniobra?

Vamos a abordar alguna de estas cuestiones en este post. Las principales preguntas que deberemos responder y las decisiones que será aconsejable que abordemos, variarán en cada caso, dependiendo de la situación de cada persona.  En Abante hemos preparado una guía dedicada, precisamente a los retos financieros a partir de los 60 años, que pueden descargar gratuitamente y que puede servir de punto de partida para planificar la jubilación.

 

 
 
 

¿Cómo afectan el paro y las lagunas a la pensión de jubilación?

Durante la prestación por desempleo, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) ingresa las cotizaciones correspondientes, entre otras, a jubilación. Tanto el SEPE como el trabajador cotizan a la Seguridad Social por la base que tuvo la persona los 180 días anteriores al cese y, cuando se recibe la prestación por desempleo, se considera  como un periodo cotizado.

Por otra parte, los periodos en los que no se cotiza (“lagunas”) afectan al cálculo de la pensión si se producen durante los años que utiliza la Seguridad Social para realizar el cálculo de esta (19 últimos años en 2016, que irán aumentando hasta 25 en 2022).

El impacto será distinto en función del régimen de cotización: en el de los autónomos las lagunas se contabilizan a 0, mientras que en el caso de los trabajadores del régimen general, para los 48 últimos meses se contabilizan a la base mínima y para los anteriores, a la mitad de esta.  Las lagunas provocan que la pensión se reduzca.

¿Qué puedo hacer para que si dejo de cotizar no afecte a mi pensión?

Podemos realizar un convenio especial con la Seguridad Social, cotizando a título individual para evitar lagunas o para reforzar las bases y mejorar el cálculo de la pensión. Para suscribirlo, el inversor debe tener cubierto un periodo mínimo de cotización de 1.080 días en los doce años inmediatamente anteriores a la baja en el Régimen de la Seguridad Social. Se podrá solicitar en el plazo de un año desde la baja o desde la finalización de la prestación por desempleo.

La cuota mensual a ingresar por el suscriptor será el resultado de aplicar a la base de cotización el tipo único de cotización vigente con carácter general, el 28,3%. En caso de que no se tenga que cubrir las contingencias de incapacidad temporal, maternidad y riesgo por

embarazo habría que multiplicar la base por el 28,3% y por 0,94.

¿Puedo rescatar mi plan a pesar de no tener la edad legal de jubilación?

Si las especificaciones del producto lo prevén, podrá anticiparse la percepción de la prestación por la jubilación a partir de los 60 años de edad, si:

-Se ha cesado en toda actividad determinante del alta en la Seguridad Social, aunque, en su caso, continúe asimilado al alta en algún régimen en esta.

-En el momento de solicitar la disposición anticipada no reúne los requisitos para recibir la pensión pública correspondiente.

No se puede anticipar el rescate en los casos en los que no sea posible el acceso a la jubilación.

Un caso práctico

Como decíamos, a partir de los 60 años vamos teniendo que tomar determinadas decisiones relevantes. Por ejemplo, Juan tiene 61 años y durante los dos próximos años recibirá la prestación por desempleo. Así que quiere saber si se debería jubilar anticipadamente a los 63 años o si le conviene más esperar hasta los 65, teniendo en cuenta que hace la declaración de la renta conjunta y que su mujer no tiene rentas.

Su objetivo es poder mantener su nivel de vida hasta los 95 años un gasto de 2.900 euros al mes, más 50.000 euros cada cinco años para gastos extraordinarios como podría ser la compra de un coche), teniendo en cuenta que tiene una cartera de activos financieros de 750.000 euros y que tiene una vivienda valorada en 300.000.

Si opta por la jubilación anticipada a los 63 años, su objetivo costaría 1,26 millones, por lo que tiene un déficit de más de medio millón. Y si se jubila a los 65, su objetivo se reduce en 60.000 euros.  Aunque su pensión se reduce si se jubila anticipadamente, dado que empieza a recibirla antes se compensa y el escenario es más favorable. La rentabilidad objetivo que deberá pedir a su cartera será inferior en el primer caso.

 

17 noviembre, 2016 | 09:39

Los jubilados están preocupados por el futuro de sus pensiones. En concreto, más del 80% cree que esta será insuficiente, dado que esperan que se reduzca, según la encuesta realizada por Abante Asesores a la que ya hacíamos referencia en el post de la semana pasada (LINKAR POST ANTERIOR).

Los datos y los análisis de los expertos sustentan este temor. Con las reformas de 2011 y 2013 debemos esperar que las pensiones se reduzcan respecto a las actuales como consecuencia de la aplicación del factor de revalorización y el de sostenibilidad, como hemos visto en un post anterior (LINKAR POST ANTERIOR).

Además, a casi a la mitad le inquieta no tener el ahorro suficiente para vivir la jubilación como desea. Por otra parte y pese a la preocupación por el nivel de vida en el futuro, la mayoría de los jubilados no ejerce ningún tipo de actividad (trabajos esporádicos compatibles con la pensión, consultoría, voluntariado, etc.): solo un tercio declara hacerlo. Y tampoco se han planteado prolongar la vida laboral. 

Cómo prepararon la jubilación

La mayoría de los jubilados comenzó a ahorrar hace más de 20 años y eligieron invertir su dinero a través de planes de pensiones, fondos de inversión y acciones, además de en depósitos y vivienda.

Además, en general, no cambiarían nada respecto a cómo planificaron y prepararon esta etapa. Algunos respondieron que si pudieran volver quince años atrás y modificar algo, asumirían más riesgo en sus inversiones, habrían ahorrado más, habrían dedicado más tiempo a sus inversiones o habrían consultado con un experto, entre otras. 

 

 
 
 
 

10 noviembre, 2016 | 09:53

En las últimas semanas hemos dedicado varios post a la jubilación y a las pensiones. Este tema es importante, dado que vamos a vivir –de media- muchos años jubilados y consideramos que es imprescindible prepararse para esta etapa. En Abante, la planificación de la jubilación nos parece fundamental y para tener una visión más precisa de las expectativas y el nivel de preparación de la misma, hemos realizado una encuesta a 1.400 personas.

Más de la mitad de los encuestados quiere jubilarse antes de los 65 años. Y un 28,4% del total dijo que le gustaría hacerlo cuanto antes. Este deseo contrasta con la tendencia a que se amplíe la edad legal de jubilación, como hemos comentado en otras ocasiones en este blog.

En un análisis por franjas de edad, se observa mayor optimismo entre los menores de 30 años que en los grupos de personas de entre 30 y 65. A los más jóvenes la jubilación todavía les parece una preocupación lejana y dan más importancia a otros objetivos más inmediatos. Eso sí, son conscientes, en su mayoría, de que no ahorran lo suficiente.

Por otra parte, las personas de entre 30 y 45 años son las más pesimistas sobre el futuro de la jubilación: el 83,5% afirma que la pensión de la Seguridad Social no será suficiente y el 54% dice que su nivel de vida empeorará. Es el grupo de personas entre las que menos interés hay por prolongar la actividad laboral más allá de la edad legal de jubilación (solo el 9,5% escogió esta opción).

Abante futuro jubilacion pensiones
Pinchar para ampliar la imagen.

Entre 45 y 65 años observamos también una visión negativa, pero no tanto como el grupo anterior. Más del 80% piensa que la pensión no será suficiente para mantener su nivel de vida, aunque la mayoría desconoce la cuantía que tendrá esta, y más de la mitad no sabe si la rentabilidad que obtiene por su dinero es adecuada. En este grupo es en el que más personas declararon que ahorran específicamente para la jubilación.

 

 
 
 
 
 

03 noviembre, 2016 | 06:31

El ahorro para la jubilación se puede invertir y canalizar a través de diferentes tipos de productos. Uno de ellos, diseñado específicamente para este fin, son los planes de pensiones. Estos tienen defensores y detractores y entre los últimos una de las cuestiones que critican es la falta de rentabilidad de este tipo de vehículos, pero esta depende del producto concreto que se elija, ya que los planes de pensiones pueden invertir en cualquier tipo de activos y pueden estar gestionados activamente o indexados.

El análisis de los datos de la industria de planes de pensiones nos revela que sí hay buenos productos que ofrecen rentabilidad. Lo que ocurre es que la mayoría de los inversores opta por unos pocos planes, los más grandes, que no son necesariamente los más rentables, ni tienen por qué ser los más adecuados para determinadas personas.

Lo primero que hay que tener en cuenta es la gran concentración de ahorradores en unos pocos planes de pensiones. Así, los diez con más activos bajo gestión concentran más del 50% del total de partícipes para todas las categorías. En el caso de los productos de renta fija a largo plazo la concentración de inversores es del 74%.

En cambio, en los diez planes más rentables (a cinco años) apenas invierte el 3% de las personas que tiene este tipo de productos (en concreto, el 2,78%), de acuerdo con los datos de Inverco. Esto pone de manifiesto que los ahorradores no están fijándose en aquellos productos que más les aportarían para su jubilación. Y este es uno de los errores que conviene desterrar a la hora de planificar nuestra jubilación.

Otra cuestión que debemos tener presente es que los inversores suelen hacer las aportaciones a sus planes con el paso cambiado, es decir, compran cuando el mercado ya ha subido, por lo que pierden la ganancia y venden en la caída.

Y, además, las aportaciones se concentran de forma clara en el último trimestre (en 2015 se hicieron en dicho periodo más del 61% de los ingresos y contrataciones y en 2014, más del 60%.y, sobre todo, en diciembre, por el deseo de los inversores de aprovechar la ventaja fiscal de estos productos (recordemos que nos lo podemos desgravar en la declaración de la renta), lo que, según las estadísticas, termina resultado más caro para el inversor.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

 
 
 

 

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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

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