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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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27 octubre, 2016 | 09:47

La compra de una vivienda, como hemos visto en otras ocasiones en este blog, es una decisión financiera muy importante, dado que tiene efectos en el muy largo plazo. La mayoría de las veces, sobre todo cuando se trata de la primera, e incluso la segunda, hacemos la adquisición pensando que será para toda la vida. Sin embargo, si nuestras circunstancias vitales cambian, podemos encontrarnos ante la situación de que ya no vamos a utilizarla por el motivo que sea y debemos decidir qué hacer con esta inversión.

En el caso de que decidamos venderla y no deseemos comprar otro inmueble, podemos pensar en invertir ese dinero. Si nos planteamos esta opción, conviene tener claro una serie de ideas para poder realizar un cálculo correcto y pensar la mejor inversión para nuestro dinero. Lo primero es conocer qué importe neto vamos a poder invertir, que dependerá no solo del importe de la venta, sino también de los gastos asociados a esta (IRPF, Plusvalía Municipal, comisión de venta), así como del riesgo que estemos dispuestos a asumir.

Veamos un ejemplo:

Carlos tiene 45 años y acaba de vender una vivienda que tenía en Málaga. Está pensando en invertir dicho capital en una cartera moderada (cuyo objetivo de rentabilidad sea inflación + 1,5%-2%) y así complementar la pensión de la Seguridad Social a partir de sus 67 años.

1-¿Cuánto patrimonio tiene tras la venta?

Se han considerado las siguientes hipótesis respecto a la venta de la vivienda:

Cd vivienda 1

Tras el pago de impuestos, el inversor dispone de 413.904 euros.

Cd vivienda 2
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2-Suponiendo que no tuviese ahorro adicional, ni fuese capaz de generarlo a lo largo de los próximos años, ¿de qué patrimonio dispondrá a los 67 años si el importe de la venta se invierte en una cartera con un objetivo de rentabilidad de inflación (2%) + 1,5% ó 2%?

Cd vivienda 3
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3-¿De qué renta dispondrá el inversor de los 67 a los 90 años si durante ese periodo la rentabilidad es de inflación + 1,5%-2%? La renta dependerá del patrimonio que quiera mantener al finalizar el periodo: cuanto mayor sea este, menor será la renta de la que podrá disponer.

Cd vivienda 4
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20 octubre, 2016 | 09:35

La jubilación y las pensiones son tema de noticia todas las semanas. No en vano, es un tema que nos interesa a todos, dado que, en algún momento nos jubilaremos –o decidiremos no hacerlo-. El tema que más preocupación suscita es el del futuro de las pensiones: la evolución demográfica lleva a los expertos a asegurar que el sistema no es sostenible en su actual forma, dado que cada vez habrá más jubilados –que, además vivirán más años- por cada contribuyente.

Los datos sobre el envejecimiento poblacional están ahí: en un siglo la esperanza de vida ha aumentado en unos cuarenta años y crece el número de personas que supera los 100. La esperanza de vida al nacer ha pasado de los 80,29 en 2004 hasta los 82,93 en 2014. La edad media de la población ha aumentado en más de dos años en la última década. En 2016 la proporción de personas mayores de 64 años es del 18,73% de la población; el porcentaje hace diez años era del 16,64.

El gasto en pensiones sigue marcando récords, según los últimos datos oficiales: el gasto en pensiones contributivas en septiembre superó los 8.550 millones (un incremento interanual del 3,11%) y de estos, 6.017,8 millones correspondieron a las de jubilación. La pensión media de jubilación se ha incrementado un 2,08% respecto al año anterior.

Pérdida de poder adquisitivo

Las previsiones de los expertos apuntan a una rebaja importante de las pensiones en el futuro. Así, los profesores Javier Díaz-Giménez (IESE Business School) y Julián Díaz-Saavedra (Universidad de Grandada) estiman que las pensiones públicas perderán un 30% de su valor hasta 2050, pasando la máxima de 2.561 euros hasta 1.797 (14 pagas) y la mínima de 634 a 445,2 euros, tal y como recogía en mayo Cinco Días. Sin ir a un plazo tan largo, en cinco años el poder adquisitivo real de las pensiones de la Seguridad Social se habrá reducido un 6,3%.

Además, hay que tener presente que las reformas de 2011 y de 2013 han comenzado a preparar el camino para que no quiebre el sistema de pensiones de la Seguridad Social, pero esto implica que los ciudadanos, a la vez, nos preparemos para vivir más años con unos ingresos públicos inferiores. La semana pasada algunas noticias advertían de que en 2017 las pensiones van a perder poder adquisitivo por primera vez desde la reforma, como consecuencia del incremento de la inflación.

El factor de sotenibilidad provocará la disminución de las pensiones: si dentro de dos décadas vivimos cinco años más y esos años que vivamos de más se financian con nuestra pensión esto implica una reducción del 17% (255 euros menos). Por otra parte y como consecuencia del factor de revalorización, si se aplica la subida mínima, del 0,25%, en veinte años la pensión perdería un 43% de poder adquisitivo. Sumando el efecto de ambos, la pensión se recortaría en un 50%, es decir, una de 1.500 pasaría a 700.

Por este motivo, es importante empezar a planificar nuestra pensión cuanto antes, ahorrando e invirtiendo para conseguir un ‘colchón’ que nos permita mantener el nivel de vida, con independencia de lo que pueda suceder con las pensiones públicas.

 

¿Qué rentabilidad necesita para alcanzar su objetivo de jubilación?

 

 
 
 

13 octubre, 2016 | 10:36

Elegir un producto de inversión u otro puede determinar no solo la rentabilidad que obtenemos, sino que influye también en los impuestos que pagamos. En el caso de personas que tienen unas rentas bajas, pero un patrimonio elevado -como puede ser el de alguien que tiene una pensión, pero ha acumulado un capital importante a lo largo de su vida o que tiene varias propiedades- elegir fondos de inversión puede resultar muy rentable desde el punto de vista impositivo, como vamos a explicar a continuación.

El Impuesto de Patrimonio (IP) grava a las personas físicas con una base imponible (activo - pasivo - valor de la vivienda habitual hasta un máximo de 300.000 euros) superior al mínimo exento, que es de 700.000 euros. Al ser un impuesto cedido a las comunidades,  estas pueden establecer, tanto bonificaciones como cambios en la liquidación (por ejemplo en el mínimo exento o en la tarifa).

Las personas con mucho patrimonio y rentas bajas pueden ver reducido el Impuesto de Patrimonio, dado que la legislación determina que la cuota conjunta a pagar por IRPF y Patrimonio no puede superar el 60% de la base imponible del impuesto sobre la renta (un cálculo sencillo es un 60% de los ingresos netos). De este cálculo se excluyen las ganancias y pérdidas patrimoniales de más de un año.

Si la suma es mayor que el 60% de la base imponible del IRPF, la cuota del IP se reduce en esa cantidad que excede, hasta el 80% de la cuota (es decir, la cuota mínima del impuesto es el 20%, aunque no exista base imponible de IRPF).

Por ello, cuanto menor sean los ingresos, menos se pagará en el impuesto que grava la riqueza. Las personas que se encuentren en esta situación, pueden beneficiarse de la fiscalidad de los fondos de inversión, dado que tributan como ganancias patrimoniales, mientras que dividendos, cupones, seguros o intereses constituyen rendimientos del capital mobiliario.

Vamos a verlo con un ejemplo:

Carmen tiene 70 años, es viuda y recibe una pensión de 20.000 euros por este motivo (es su base imponible). Su patrimonio está compuesto por dos millones de euros en activos financieros y 1,5 millones en inmuebles.

¿Cuánto tendría que pagar si los dos millones estuvieran en fondos de inversión?

Cuota íntegra de IRPF:    2.800€

Cuota íntegra de IP:      39.946€

Suma de cuotas =          42.746€

La suma no puede superar el 60% de la base imponible, es decir, 12.000 euros (60% de 20.000), que es el límite. Como en este caso el total de ambas cuotas excede el límite en 30.746 euros (42.746 -12.000), Carmen tiene derecho a una deducción equivalente a este importe.

Una vez determinada la cantidad a reducir en la cuota, hay que comprobar que dicho exceso no suponen más del 80% de la cuota íntegra a pagar por el impuesto de patrimonio. Haciendo el cálculo: 39.946 euros de cuota del IP x 80% = 31.956,8 euros, que es la cantidad máxima que me puedo deducir.

Dado que los 30.746 (el exceso conjunto de ambas cuotas) son una cantidad menor que los 31.956 euros que nos podemos deducir de máximo (el 80% de la cuota del IP), Carmen puede deducirse la cantidad completa. Por lo tanto, pagará por el Impuesto de Patrimonio 9.200 euros (resultado de restar a la cuota íntegra de 39.946 los 30.746 que se pude deducir)

¿Cuánto tendría que pagar si los dos millones estuviesen invertidos en depósitos con una rentabilidad del 4, que aumentaría la base imponible en 80.000 euros?

Cuota íntegra de IRPF:   19.480€

Cuota íntegra de IP:      39.946€

SUMA DE CUOTAS =       59.426€

Esta suma no puede superar el 60% de la base imponible: como Carmen ha recibido una rentabilidad del 4% por los dos millones que tiene en un depósito, su base imponible son los 20.000 euros de la pensión, más los 80.000 de rendimientos, es decir, 100.000 euros. Así, el 60% de esta base son 60.000 euros, que es el límite.

En este caso la suma de cuotas (59.426 euros) es menor que el 60% de la base imponible (60.000 euros), por lo que no tendrá derecho a reducir la cuota y deberá pagar 39.946 euros, una cantidad más de cuatro veces superior a los 9.200 euros que debía pagar en el caso de haber invertido los dos millones en fondos, como vimos en la primera parte del ejemplo.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

 
 
 

06 octubre, 2016 | 06:46

La mayoría de la gente considera que debería ahorrar para el largo plazo, siendo uno de los objetivos la jubilación. A partir de la treintena, cuando comenzamos a avanzar en nuestra carrera profesional, empezamos también, en muchos casos, a pensar en cómo viviremos en el futuro: queda lejos, nos están bombardeando con mensajes de que las pensiones serán más bajas… y nos preguntamos si conseguiremos la jubilación que deseamos.

Para tener éxito en nuestras inversiones, deberemos de plantearnos cuanto antes una serie de cuestiones: ¿cuáles son mis objetivos? ¿El ahorro que soy capaz de generar es suficiente para mantener el nivel de vida cuando me jubile? ¿Qué rentabilidad debo exigirle a mis inversiones? Vamos a ver con un ejemplo qué ejercicio de planificación financiera nos vendría bien realizar (el Financial Life Planning).

Miguel era consciente de que cuanto antes comenzase a ahorrar para la jubilación, menor sería el esfuerzo necesario. Así, al cumplir 45 años acudió a un asesor financiero para hacer un Financial Life Planning (FLP).

20160107 línea vital
(Pinchar para ampliar la imagen)

El Financial Life Planning tiene cinco fases:

1-Definición del objetivo

Miguel quiere disponer de una renta mensual de 2.000 euros cuando se jubile.

2-Coste del objetivo

Tras analizar sus cotizaciones a la Seguridad Social, calculamos que le corresponderá una pensión de 14.400 euros netos al año. Si quiere disponer de 2.000 euros al mes entre los 67 y los 90 años, el coste de su objetivo es de 752.951 euros (con una inflación del 2%, excepto en el caso de la pensión de la Seguridad Social que se ha considerado del 0,25% anual).

3-Situación financiera actual

Miguel tiene un patrimonio financiero de 150.000 euros procedente de una herencia y es capaz de ahorrar 7.500 euros anuales hasta los 67 años.

4-Déficit que necesita cubrir

Para alcanzar su objetivo tiene un déficit de 398.208 euros. Por ello, deberá buscar rentabilizar su dinero en los mercados financieros.

5-La rentabilidad objetivo

Miguel puede aspirar a distintos escenarios de rentabilidad, dependiendo de si quiere contar con un extra de dinero al final del periodo, por si acaso, o no. En el siguiente gráfico se puede ver la evolución de su patrimonio en función del tipo de cartera que elija y el rendimiento que le dé esta.

20160107 línea vital post cinco días
(Pinchar para ampliar la imagen)

Por otra parte, como ya hemos dicho en otras ocasiones en este blog, cuanto antes comencemos a preparar la jubilación, más fácil nos resultará conseguir nuestro objetivo: el efecto del interés compuesto en un plazo largo nos permitirá un esfuerzo de ahorro menor, ya que rentabilizaremos más nuestro dinero con la cartera adecuada.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

¿Qué rentabilidad necesita para alcanzar su objetivo de jubilación?

 

 
 
 
Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

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