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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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26 febrero, 2015 | 09:19

Abante icons Dos colores-52
La Seguridad Social ‘premia’ a quienes retrasan la jubilación más allá de la edad legal y perjudica a aquellos que adelantan la percepción de la pensión, dos medidas encaminadas a garantizar el futuro de las pensiones –entre otras- dado que cada vez viviremos más años y a que el número de trabajadores en activo que coticen en relación a los pensionistas va a ir disminuyendo gradualmente, debido a la inversión de la pirámide poblacional. Hoy queremos hablar de los cotizantes que adelantan la jubilación. 

Los requisitos exigidos para jubilarse anticipadamente, así como el importe de la penalización, varían en función de si ésta deriva del cese no voluntario en el trabajo o si se ha producido producido por voluntad del trabajador. En este artículo analizamos el primer caso y la semana que viene veremos qué sucede en el segundo.

Jubilación anticipada derivada del cese no voluntario en el trabajo

Para jubilarse anticipadamente por cese no voluntario en el trabajo es necesario que se cumplan los siguientes requisitos:

  • Anticipar como máximo cuatro años la edad legal de jubilación (respecto a la que correspondería).
  • Estar inscrito en las oficinas de empleo como demandante de empleo (al menos durante los seis meses inmediatamente anteriores).
  • Acreditar un período mínimo de cotización efectiva de 33 años. De éstos, al menos dos deberán estar comprendidos dentro de los 15 ejercicios inmediatamente anteriores al momento de causar el derecho, es decir, si la edad de jubilación son los 65 años, el trabajador deberá haber cotizado dos años entre los 50 y los 65.
  • Que el cese en el trabajo se haya producido como consecuencia de una situación de reestructuración empresarial que impida la continuidad de la relación laboral.

La cuantía de la pensión se determina aplicando a la base reguladora (pensión que le correspondería teniendo en cuenta lo que ha cotizado el trabajador), el porcentaje general que corresponda en función de los años cotizados (entre el 50 y el 100% según el número) y el coeficiente reductor que corresponda.

El coeficiente reductor dependerá del número de años cotizados y se aplicará por cada  trimestre que se adelante la pensión respecto de la edad legal. Para determinar dicha edad legal de jubilación, se considerará la que le hubiera correspondido en caso de haber seguido cotizando hasta el cumplimiento de la edad legal de jubilación que en cada caso resulte de aplicación (en este link de la página de la Seguridad Social podéis consultar la edad de jubilación en función de la edad y los años cotizados).

Los coeficientes serán los siguientes:

  1. 1,875% por trimestre, cuando se acredite un período de cotización inferior a 38 años y 6 meses.
  2. 1,750% por trimestre, cuando se acredite un período de cotización igual o superior a 38 años y 6 meses e inferior a 41 años y 6 meses.
  3. 1,625% por trimestre, cuando se acredite un período de cotización igual o superior a 41 años y 6 meses e inferior a 44 años y 6 meses.
  4. 1,500% por trimestre, cuando se acredite un período de cotización igual o superior a 44 años y 6 meses.

Una vez aplicados los referidos coeficientes reductores, el importe resultante de la pensión no podrá ser superior a la cuantía que resulte de reducir el tope máximo de pensión (35.800 euros en la actualidad) en un 0,50% por cada trimestre o fracción de trimestre de anticipación. El coeficiente del 0,50% no será de aplicación en los algunos supuestos.

Esperamos que esta información os haya sido de utilidad y, como os decíamos al principio, la semana que viene veremos cuál es la situación si el adelanto de la jubilación es por voluntad del trabajador. Más adelante analizaremos también cómo se beneficia el contribuyente del retraso de la percepción de la pensión. 

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante. 

19 febrero, 2015 | 09:17

El Plan de ahorro a largo plazo (el Plan Ahorro 5) ya se puede comercializar desde el 1 de enero y seguramente empecemos a ver campañas para lanzar productos de este tipo a través de las redes comerciales de los bancos, por eso, hemos pensado repasar sus puntos fuertes y debilidades. 

El beneficio de este producto consiste en que sus intereses están exentos de impuestos, siempre que se mantenga la inversión durante cinco años y para una aportación máxima de 5.000 euros anuales. 

Para tener el beneficio fiscal, sólo se puede retirar el dinero al final del plazo en forma de capital. En caso de que se rescate antes el dinero o se incumpla el límite de aporta­ciones, la entidad deberá practicar una reten­ción o pago a cuenta del 19% sobre los ren­dimientos.

Este tipo de productos puede instrumentarse  a través de uno o sucesivos seguros individuales de vida a largo plazo (SIALP) o a través de depósitos y contra­tos financieros (CIALP). La entidad aseguradora o la de crédito deberán garantizar la percepción al vencimiento un capital equiva­lente al 85% de la suma de las primas satisfechas o de las aportaciones efectuadas.

¿Es el producto idóneo?

Aunque fiscalmente se encuentre exento, al tener que garantizar un mínimo del 85% de la inversión, en un escenario de tipos bajos como en el que nos encontramos, la rentabilidad que podemos esperar de este tipo de productos es escasa. Si, por ejemplo, la entidad invierte el dinero del plan en un bono del Estado español a cinco años, obtendría -hoy- una rentabilidad del 0,79%, a lo que habría que descontar los gastos del producto.

Abante gráfico ahorro cinco
Pinche en la imagen para ampliarla

Por eso, hay que analizar si el plan de ahorro a largo plazo nos compensa y si se adapta a nuestras necesidades o si, por el contrario, nos resulta más rentable invertir en un producto que ofrezca un rendimiento mayor, aunque tengamos que pagar impuestos. 

En el siguiente gráfico podemos ver la diferencia entre una inversión en un plan ahorro 5 con una rentabilidad del 0,5% y otra en un fondo de inversión con  una rentabilidad media anual del 3%. La diferencia neta entre ambos productos es del 6%, suponiendo que el inversor aporta 5.000 euros anuales durante 5 años.

12 febrero, 2015 | 09:22

Abante icons Dos colores-29Llevabas muchos años trabajando, pero te despidieron al final de tu carrera laboral o te has prejubilado y no quieres que tu pensión disminuya o, incluso, desaparezca. En ese caso, puedes recurrir al Convenio Especial con la Seguridad Social (CESS). Con esta fórmula el contribuyente paga una cantidad a la Seguridad Social durante los años que le faltan para alcanzar la edad de jubilación para mantener la pensión que le habría correspondido. Os lo explicamos. 

Como sabéis, para calcular la pensión que nos corresponde, la Seguridad Social tiene en cuenta, no sólo el número de años cotizados, sino también la base de cotización de los últimos ejercicios (en la actualidad computan las bases de los últimos 18 años, pero aumentará paulatinamente hasta los 25 en 2022). 

El inversor que no quiere ver mermada su pensión puede, como decíamos, realizar un convenio especial en el plazo de un año desde que causó baja o finalizó su prestación por desempleo. Si es su caso, le conviene echar cuentas para analizar si le compensa. 

¿Qué es el convenio especial? Es un acuerdo suscrito voluntariamente por los trabajadores con la Seguridad Social para generar, mantener o ampliar el derecho a las prestaciones correspondientes, a cambio de pagar de su bolsillo las cuotas que corresponden. 

Sumario 1
Por ejemplo, una persona que haya cotizado desde los 25 hasta los 50 años, si no volviese a cotizar no tendría derecho a las prestaciones, porque es necesario que dos de los años cotizados estén entre los 15 años anteriores a la edad legal de jubilación. El convenio le permite cotizar hasta cumplir los requisitos exigidos y recibir la pensión. Si quisiera mantener la base de cotización máxima, el coste mensual sería de 960 euros aproximadamente. 

¿Qué cubre? Las prestaciones derivadas de las contingencias comunes, excepto los subsidios por incapacidad temporal, maternidad y riesgo durante el embarazo. 

¿Quién puede suscribirlo? En general, los trabajadores que ya no estén cotizando a la Seguridad Social. También aquellos que habían estado pluriempleados cesen en alguna de las actividades o los pensionistas (incapacidad permanente o jubilación) a quienes se anule su pensión en virtud de sentencia firme, entre otros. Si quieres consultar todos los casos, puedes hacerlo en esta página de la Seguridad Social

Plazo de solicitud y efectos. Hay que presentar el modelo correspondiente (TA-0040) en  la Dirección provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social o Administración que nos corresponda, en el plazo de un año desde la baja en el régimen de la Seguridad Social o finalización de la prestación por desempleo.

Si se hace la solicitud en los 90 días siguientes a la situación que permite aplicar el convenio, éste tendrá efecto desde el día siguiente al que se deja de cotizar, salvo que el interesado prefiera que comience el día en que realiza la instancia. Si la solicitud es posterior se empieza a aplicar el día que se solicite.

Sumario 2
Requisitos para suscribirlo.
Tener cubierto un periodo mínimo de cotización de 1.080 días en los doce años inmediatamente anteriores a la baja en el Régimen de la Seguridad Social. 

Extinción. El convenio dejará de estar vigente si el interesado vuelve a estar de alta en la Seguridad Social, si adquiere la condición de pensionista o si se dejan de abonar las cuotas de tres meses consecutivos o cinco alternativos, entre otros motivos.   

Cotización y bases. La cotización corre a cargo del suscriptor y es obligatoria desde la fecha en que entra en vigor el convenio y mientras se mantenga en vigencia. Tiene carácter mensual y el interesado puede elegir su base de cotización. Pero el importe de la base de cotización no puede ser, en ningún caso,  inferior a la base mínima o superior a la máxima. 

Cuota a ingresar. La cuota mensual se calcula aplicando a la base de cotización el tipo único de cotización vigente, el 28,3%, y multiplicándolo por 0,94.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante. 

05 febrero, 2015 | 10:26

La estrategia que planteemos a la hora de rescatar nuestro plan o planes de pensiones nos ayudará a conseguir minimizar el impacto impositivo y, por tanto, a mejorar nuestra rentabilidad real, como hemos visto en los  últimos artículos que hemos publicado en este blog. En este post queremos destacar la relevancia de ajustar el rescate a las rentas exentas. Os lo explicamos.

Una de las líneas que podemos trazar en nuestra estrategia es rescatar el dinero del plan de pensiones en aquellos años en los que el resto de nuestras rentas sean muy bajas o incluso inexistentes. Así, teniendo en cuenta las reducciones y el mínimo personal y familiar, el impacto del rescate puede ser nulo o muy bajo.

Desde 2015, se ha elevado el umbral mínimo de tributación, esto es, la cantidad a partir de la cual un trabajador es contribuyente neto del impuesto, hasta los 12.000 euros anuales (por debajo de esta cifra, se está exento). Todos aquellos que tengan rentas que provengan de planes de pensiones inferiores a esta cantidad y que no tengan ningún tipo de renta adicional no tendrán impacto fiscal.

A continuación mostramos el impacto fiscal que tendrían distintos importes rescatados en 2015 y 2016, suponiendo que el inversor realiza tributación conjunta, tiene dos hijos dependientes y no tiene ninguna renta adicional (por ejemplo, en el caso de rescate de paro de larga duración):

Abante grafico pensiones 4

Pincha para ampliar la imagen

En el caso del rescate de planes de pensiones por parte de personas con discapacidad, las prestaciones en forma de renta están exentas hasta un importe máximo de tres veces el indicador público de renta de efectos múltiples (22.365,42 euros para 2013), lo cual hace que importes inferiores a este importe no pagan impuestos.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante. 

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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

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