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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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30 diciembre, 2014 | 12:19

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La mayoría de la gente está deseando alcanzar la edad de jubilación para dejar de trabajar y vivir de las rentas. Sin embargo, hay quienes deciden prolongar la vida laboral. Y los que optan por la jubilación activa, vigente desde marzo de 2013, pueden compatibilizar el trabajo con el cobro del 50% de la pensión de la Seguridad Social que les corresponda.

De esta forma, se trata de favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad, promoviendo el envejecimiento activo*.

Se pueden acoger a este beneficio quienes realicen cualquier trabajo por cuenta ajena o propia, pero no aquellos incluidos en el régimen de clases pasivas (funcionarios que ocuparon el puesto antes de 2011). Y es aplicable tanto para trabajo a tiempo completo, como parcial.

Pero para el cobro de la mitad de la pensión se deben cumplir los siguientes requisitos:

-Debe haberse cumplido la edad legal de jubilación (65 a 67 años), sin que sean admisibles jubilaciones acogidas a bonificaciones o anticipaciones.

-El individuo debe haber cotizado los años suficientes como para percibir el 100% de la pensión, es decir, un periodo mínimo de cotización de entre 35 y 37 años.

Sumario 1El beneficiario tendrá la consideración de pensionista a todos los efectos, por lo que la circunstancia de jubilación activa es compatible con el rescate de planes de pensiones. Sin embargo, antes de retirar el dinero de nuestro plan hay que analizar si  desde el punto de vista fiscal nos compensa, contemplando el impacto del rescate en distintos escenarios.

Cuando haya finalizado la relación laboral por cuenta ajena o se haya producido el cese en la actividad por cuenta propia, se cobrará el importe íntegro de la pensión de jubilación.

¿Tiene que cotizar el inversor durante ese periodo?

Mientras se compatibiliza el trabajo y el cobro de la pensión, los empresarios y trabajadores cotizarán a la Seguridad Social únicamente por los conceptos de incapacidad temporal y de contingencias profesionales. Si bien quedarán sujetos a una cotización especial de solidaridad del 8% (corriendo a cargo del empresario el 6% y del trabajador el 2%).

Para que el trabajador se pueda acoger a la jubilación activa, la empresa ha de cumplir con unos requisitos mínimos de mantenimiento de empleo:

-Las empresas en las que se compatibilice trabajo y pensión no deberán haber adoptado despidos improcedentes en los seis meses anteriores al momento en que comienza el cobro de la pensión. La limitación afectará únicamente a las extinciones posteriores al 17 de marzo de 2013 y solo a la cobertura de aquellos puestos de trabajo del mismo grupo profesional que el de los afectados por la extinción.

-Además, una vez iniciado el proceso de jubilación activa, la empresa deberá mantener, durante la vigencia del contrato de trabajo del pensionista, el nivel de empleo que había antes (promedio diario de trabajadores de alta en la empresa en el periodo de los 90 días anteriores a la compatibilidad).

-No se considerarán incumplidas la obligaciones de mantenimiento del empleo anteriores cuando el contrato de trabajo se extinga por causas objetivas o por despido disciplinario cuando uno u otro sea declarado o reconocido como procedente, ni las extinciones causadas por dimisión, muerte, jubilación o incapacidad permanente total, absoluta o gran invalidez de los trabajadores o por la expiración del tiempo convenido o realización de la obra o servicio objeto del contrato.

* La Organización Mundial de la Salud define el ENVEJECIMIENTO ACTIVO como el proceso en que se optimizan las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen. Y esto significa dar a las personas mayores la posibilidad de participar plenamente en la sociedad, fomentar sus oportunidades de empleo, entre otras cuestiones. 

Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera de Abante

18 diciembre, 2014 | 10:56

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Una de las preocupaciones cuando uno tiene a su cargo a personas con discapacidad es “¿qué va a ser de ellos el día de mañana?”. Desde el punto de vista financiero, una de las alternativas que tenemos a nuestro alcance es contratar planes de pensiones a favor de personas con discapacidad,  que permiten crear un colchón para que, llegado el momento (cuando se produzca la contingencia o supuesto excepcional de liquidez), le permita tener holgura económica.

Mucho se ha hablado de los planes de pensiones del régimen general. Sin embargo, este tipo de planes son los grandes desconocidos. Estos productos tienen una serie de beneficios fiscales muy importantes, tanto para la persona con discapacidad como para sus familiares y no queríamos dejar de hablar de ellos.

¿Quiénes pueden ser partícipes de este tipo de planes? 

La Ley establece que podrán beneficiarse las personas con un grado de minusvalía física o sensorial igual o superior al 65 por ciento, psíquica igual o superior al 33 por ciento, así como quienes tengan una incapacidad declarada judicialmente, independientemente de su grado. El grado de minusvalía se deberá acreditar mediante certificado expedido conforme a la normativa aplicable o por resolución judicial firme.

¿Quiénes pueden realizar aportaciones?

Pueden destinar dinero a estos planes de pensiones tanto la persona con discapacidad, como quienes tengan una relación de parentesco en línea directa o colateral hasta el tercer grado inclusive, así como el cónyuge o aquellos que les tuviesen a su cargo en régimen de tutela o acogimiento.

En el caso de aportaciones a favor de personas con discapacidad, éstas deberán ser designadas beneficiarias de manera única e irrevocable para cualquier contingencia.

¿Cuál es la aportación máxima?

Las personas con discapacidad podrán aportar como máximo 24.250 euros anuales y sus familiares, 10.000 por persona. La aportación conjunta (entre la persona con discapacidad y los familiares) no podrá superar los 24.250 euros .

¿Cuáles son las contingencias del régimen especial para personas con discapacidad?

Las aportaciones realizadas a este tipo de planes de pensiones por los partícipes, así como las realizadas a su favor por sus familiares, podrán destinarse a la cobertura de las siguientes contingencias:

a) Jubilación de la persona con discapacidad. De no ser posible el acceso a esta situación, podrán percibir la prestación correspondiente a la edad que se señale de acuerdo a las especificaciones del plan a partir de que cumpla los 45 años, siempre que carezca de empleo u ocupación profesional.

Sumario
b) Incapacidad y dependencia de la personas con discapacidad o del cónyuge de la persona con discapacidad, o de uno de los parientes en línea directa o colateral hasta el tercer grado inclusive de los cuales dependa o de quien le tuviese a su cargo en régimen de tutela o acogimiento. Así mismo, podrá ser objeto de cobertura el agravamiento del grado de discapacidad del partícipe que le incapacite de forma permanente para el empleo u ocupación que viniera ejerciendo, o para todo trabajo, incluida la gran invalidez sobrevenida, cuando no sea posible el acceso a prestación conforme a un Régimen de la Seguridad Social.

c) Fallecimiento de la persona con discapacidad. No obstante, las aportaciones realizadas por personas que puedan realizar aportaciones a favor de la persona con discapacidad sólo podrán generar, en caso de fallecimiento de la persona con discapacidad, prestaciones de viudedad, orfandad o a favor de quienes las hubiesen realizado, en proporción a la aportación de éstos.

d) Jubilación del cónyuge o de uno de los parientes de la persona con discapacidad en línea directa o colateral hasta el tercer grado inclusive, del cual dependa o de quien le tenga a su cargo en régimen de tutela o acogimiento.

e) Fallecimiento del cónyuge o de uno de los parientes en línea directa o colateral hasta el tercer grado inclusive de los cuales dependa o de quien le tuviese a su cargo en régimen de tutela o acogimiento.

f) Las contribuciones que sólo puedan destinarse a cubrir la contingencia de fallecimiento de la persona con discapacidad se deberán realizar bajo el régimen general. 

¿Y los supuesto de liquidez del régimen especial para personas con discapacidad?

Los derechos consolidados en los planes de pensiones de los partícipes con discapacidad, podrán hacerse efectivos en los supuestos de enfermedad grave y desempleo de larga duración, con las siguientes especialidades:

a) Tratándose de partícipes con discapacidad, los supuestos de enfermedad grave que le afecten serán de aplicación cuando no puedan calificarse como contingencia. Además, se considerará también enfermedad grave las situaciones que requieran, de forma continuada durante un período mínimo de tres meses, su internamiento en residencia o centro especializado, o tratamiento y asistencia domiciliaria.

b) El supuesto de desempleo de larga duración será de aplicación cuando dicha situación afecte al partícipe con discapacidad, a su cónyuge o a uno de sus parientes en línea directa o colateral hasta el tercer grado inclusive, de los cuales dependa económicamente, o de quien lo tenga a su cargo en régimen de tutela o acogimiento. 

¿Cómo tributan las prestaciones del régimen especial para personas con discapacidad en el momento del rescate?

Estas prestaciones se consideran rendimientos del trabajo en el momento de la percepción de las mismas. La misma calificación procederá en caso de disposición anticipada de los derechos consolidados.

Las prestaciones en forma de renta están exentas hasta un importe máximo de tres veces el indicador público de renta de efectos múltiples (22.365,42 euros para 2013), lo cual lo hace muy atractivo.

*Paula Satrústegui, directora de Planificacón financiera de Abante. 

05 diciembre, 2014 | 09:11

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El Impuesto de sucesiones y donaciones (ISD) puede hacer mermar el patrimonio que les quiera dejar a sus familiares. ¿Se ha planteado si le conviene hacer una donación ahora o esperar a más adelante? ¿Qué pasará si unifican el impuesto en toda España y se eliminan las bonificaciones? Hay algunas medidas que pueden ayudarle a minimizar el efecto de los impuestos

Si vive en una comunidad que ahora tenga bonificaciones es posible que le interese estudiar cómo le afectaría esa posible eliminación, un tema que se planteó cuando se hizo la reforma fiscal y que sigue sobre la mesa.

Además, a partir del 1 de enero entran en vigor algunas novedades como la eliminación de los coeficientes de actualización o la limitación de los de abatimiento –recordamos que son, básicamente, un porcentaje que reduce la cantidad por la que se pagan impuestos cuando se obtiene una ganancia patrimonial-. Debido a la eliminación de este ‘descuento fiscal’ podría resultar interesante realizar algunas operaciones antes de final de año. Echar cuentas puede ayudarle a limitar el impacto. 

Por ello, le recomendamos que se haga las siguientes preguntas: 

  •  ¿Qué patrimonio tengo a día de hoy?
  •  ¿Qué comunidad autónoma me vincula en caso de sucesión? ¿Y en el de donación?
  •  ¿Cuál sería el impacto fiscal sobre mi patrimonio de la sucesión hoy? ¿Y en caso de donar ahora una parte a mis hijos?
  •  ¿Qué pasa si se eliminan las bonificaciones que existen en la actualidad?
  •  ¿Puedo hacer algo para minimizar el impacto fiscal?

Hay decisiones (‘buenas prácticas’), que puede poner en práctica en relación al ISD: 

IMPUESTO DE SUCESIONES: 

Lo primero que debe tener en cuenta es que, si va a liquidar una herencia que incluye activos inmobiliarios, para evitar problemas con Hacienda, deberá utilizar el valor que la comunidad le dé a dicho inmueble (es una información pública que proporciona cada CC.AA.).  

En el supuesto de que el activo esté ubicado en una comunidad en la que existen bonificaciones –y siempre que no tenga que pagar el Impuesto de Patrimonio- le podría interesar aumentar la valoración del mismo. Porque así, si se vende después de heredarlo, la ganancia (precio fijado en la sucesión menos el precio al que se venda) será inferior y, por tanto, pagará menos impuestos. Recordamos que en el ISD, la plusvalía generada desde la compra hasta el momento del fallecimiento no tributa.

Si alguno de los herederos tiene previsto donar a otro parte del patrimonio que reciba en la sucesión, conviene analizar cómo se va a hacer el reparto. Ya que se pueden dejar al donante aquellos bienes que minimicen el impacto fiscal en la posterior donación. Se podrá ahorrar mucho dinero si hace una buena planificación. 

IMPUESTO DE DONACIONES: 

En lo que se refiere a las donaciones, con la entrada en vigor de la reforma, en algunos casos resultará positivo desde un punto de vista fiscal hacerla antes del día 31 de diciembre. Al contrario que en las sucesiones, sí se pagan impuestos por la ganancia que el bien donado genera desde el día en que se compró hasta el día de la donación (los paga quien cede el activo en el IRPF). 

Así, a partir del 1 de enero, como se eliminan los coeficientes de actualización y se limitan los de abatimiento, la cantidad a pagar por determinados bienes puede incrementarse. Si va a donar acciones, fondos, bonos u otro activo financiero, le recomendamos ceder aquel que tenga la ganancia más reducida, se ahorrará impuestos.   

En caso de que el activo que vaya a donar esté en pérdidas, no las podrá compensar en su declaración de la renta con otras ganancias obtenidas. Por lo que le interesará venderlo, aflorar la pérdida y, posteriormente, donar el dinero obtenido con la venta. Al haber generado la minusvalía antes de la donación sí podrá compensarla. 

Por otra parte, si desea realizar una donación, pero sin perder control del bien, puede hacerlo a través del usufructo. Esto consiste en que usted donará sólo la  nuda propiedad –este derecho consiste en que se es propietario del bien, pero la posesión  o uso se ha cedido- y tendrá el derecho a disfrutar de ese bien mientras viva. 

Como siempre, recomendamos que antes de tomar una decisión analice el impacto fiscal no sólo del Impuesto de sucesiones y donaciones, sino del resto de gravámenes relacionados, ya que podrá ahorrar mucho dinero.

Puedes descargarte esta información en PDF.

*Paula Satrústegui, directora de Planificacón financiera de Abante. 

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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

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