23 febrero, 2017 | 09:40

La semana pasada vimos cómo era la liquidación del Impuesto de Patrimonio y a quién grava. En este artículo vamos a repasar cómo se valoran los activos más comunes.

BIENES INMUEBLES

Con carácter general, se toma el mayor de los siguientes valores: el catastral, el comprobado por la Administración a efectos de otros tributos (por ejemplo el de Sucesiones y Donaciones) o el de adquisición.

En el caso de los inmuebles en fase de construcción se toma para la liquidación del impuesto el valor de las cantidades invertidas en el mismo más el valor del solar (determinado según el orden que acabamos de ver).

Y los inmuebles arrendados se valoran de acuerdo a las normas generales, excepto los que fueron alquilados antes del 9 de mayo de 1985. En este caso, se toma la mejor de las siguientes cantidades: la proporcionada por la aplicación de las reglas de valoración generales del impuesto o el resultado de capitalizar (es decir, dividir entre 0,04) la renta anual devengada durante el año al que se refiere la declaración.

BIENES Y DERECHOS AFECTOS A ACTIVIDADES ECONÓMICAS

Para los bienes que no están exentos, se tiene en cuenta el valor de la contabilidad –cuando se lleva según el código de comercio- por la diferencia entre el activo real y el pasivo exigible (patrimonio neto contable). Cuando no se lleva esta contabilidad, la valoración se realiza según las normas del impuesto, en función de la naturaleza del bien. 

Así, por ejemplo, el dinero en cuentas corrientes, de ahorro, a la vista, a plazo o cualquier tipo de depósito se valoran por la mayor de las siguientes cantidades: el saldo que tengan a 31 de diciembre o el saldo medio del último trimestre del año.

En cambio, en los valores negociados en mercados cotizados, en el caso de las Instituciones de Inversión Colectiva (fondos de inversión y sicavs), se toma el valor liquidativo a 31 de diciembre. Para el resto, a efectos del Impuesto sobre el Patrimonio se tiene en cuenta el valor de negociación media del cuarto trimestre de cada año, con reglas particulares para las acciones nuevas procedentes de suscripción y ampliaciones de capital. En ambos casos, el Ministerio de Economía y Hacienda pública todos los años el valor que le corresponde a cada título a efectos del IP.

Por su parte, los valores no negociados pueden ser títulos representativos de la cesión a terceros de capitales propios y para el impuesto se toma el valor nominal o títulos representativos de la participación en capitales propios de cualquier tipo de entidad, exceptuando las Instituciones de Inversión Colectiva, como hemos visto. En este caso tenemos que distinguir si la entidad de la que se poseen acciones o participaciones ha sido sometida o no a auditoría y si el resultado de esta ha sido favorable o desfavorable.

Así, si la entidad ha sido sometida a auditoría y el informe de esta ha sido favorable, para el cálculo del impuesto se utilizará el valor teórico de las acciones resultante del balance (caso de acciones extranjeras). Pero, si no ha sido sometida a auditoría o el informe ha sido desfavorable, se usará o el valor nominal o el valor teórico del último balance aprobado o el resultado de capitalizar al 20% (dividir por 0,20) el promedio de los beneficios de los tres ejercicios sociales cerrados con anterioridad a la fecha de devengo del impuesto (el que sea mayor de los tres).

En los seguros de vida, se toma el valor a 31 de diciembre y si no existe valor de rescate no estará sujeto al Impuesto de Patrimonio. Y las rentas temporales y vitalicias, se computan en el IP por su valor de capitalización también a 31 de diciembre, que se determina dividiendo la anualidad de la renta al tipo de interés legal del dinero en el momento de su constitución. A la cantidad resultante de esta operación se le aplican las reglas propias del usufructo temporal y vitalicio del Impuesto de Trasmisiones Patrimoniales (ITP) y del de  Actos Jurídicos Documentados.

Por otro lado, en el ajuar doméstico (los efectos personales y del hogar, utensilios domésticos y demás bienes muebles de uso particular del sujeto pasivo) hay que tener en cuenta que algunos objetos, que tienen una capacidad económica o de disfrute especial, tienen criterios propios de valoración, como es el caso de joyas, pieles, objetos de arte, etc. Se incluyen en el impuesto por su valor de mercado a 31 de diciembre.

Comentaremos en un tercer artículo otras cuestiones relativas al Impuesto de Patrimonio.

16 febrero, 2017 | 09:54

El Impuesto de Patrimonio (IP) es un tributo progresivo, de carácter personal y directo que grava el patrimonio (a 31 de diciembre de cada año) de las personas físicas cuando este supera una determinada cantidad -como explicaremos a continuación- y que debe presentarse entre abril y junio.

Este impuesto está cedido a las comunidades autónomas, que obtienen el total de la recaudación y se encargan de su gestión. Además, los gobiernos regionales pueden regular el mínimo exento, sus tarifas y deducciones. Por este motivo, existen diferencias entre unas comunidades y otras.

El Gobierno central estableció en 2008 una bonificación estatal que, en la práctica, suprimía el impuesto, sin embargo, en 2011, el Consejo de Ministros aprobó reactivar temporalmente el impuesto.

¿Cómo se liquida el Impuesto de Patrimonio?

El esquema de liquidación del impuesto es el siguiente:

20170216 patrimonio liquidación
Pincha en la imagen para ampliarla.

¿A quién grava el IP?

El Impuesto de Patrimonio grava a aquellas personas físicas que tengan una Base Imponible (Activo - Pasivo - Valor de la vivienda habitual hasta un máximo de 300.000 euros) superior al mínimo exento (el estatal es de 700.000 euros).  En el supuesto de un matrimonio casado en gananciales la exención de vivienda habitual y mínimo se duplica.

¿Qué activos están exentos?

Quedan exentos de tributación, entre otros, los siguientes activos:

  • La vivienda habitual, con un máximo de 300.000 euros.
  • Los sistemas de previsión social: planes de pensiones, planes de previsión asegurados, mutualidades, etc.
  • Los unit linked, si el beneficiario es irrevocable a 31 de diciembre y cumple ciertos requisitos.
  • Las participaciones empresariales en negocios familiares y/o bienes afectos a la actividad, si se cumplen unos requisitos.
  • Las inversiones en arte cuando se consideran patrimonio histórico español.

¿Cuál es el tipo impositivo?

En un primer paso, la cuota íntegra se obtiene mediante la aplicación a la base liquidable de la tarifa o escala de tipos del impuesto, cuya estructura es progresiva por tramos, al igual que la del IRPF. El tipo aplicable, en función del tramo, oscila entre un mínimo del 0,20% y un máximo del 2,5%.

Dentro de unas semanas explicaremos en este blog cómo se valoran los activos más comunes en el Impuesto de Patrimonio (inmuebles, bienes y derechos afectos a actividades económicas) y también veremos el límite conjunto entre el impuesto de la renta y el de patrimonio.

 

 ¿Quieres que analicemos tu caso personal? Contacta con nosotros sin compromiso:

 

 
 
 

09 febrero, 2017 | 09:42

La venta de un inmueble genera una ganancia o una pérdida patrimonial que deberemos incluir en la declaración de la renta en la base del ahorro. Con la reactivación del mercado inmobiliario, es importante conocer cómo se puede compensar la ganancia o la pérdida que genera, así como el impacto fiscal de la operación.

Para calcular la ganancia o pérdida tendremos que restarle al precio de venta, el precio de adquisición. Son deducibles los gastos asociados a la compra (IVA o ITP, Notario…) y los de venta (plusvalía municipal, comisión de venta…).

¿Cómo puede compensarse la ganancia o la pérdida?

En primer lugar, se compensarán ilimitadamente las ganancias y pérdidas patrimoniales (venta de fondos, venta de acciones, venta de inmuebles, derivados…). Si después de hacerlo queda saldo positivo o negativo, se puede compensar parcialmente (hasta un 20%) con rendimientos del capital mobiliario (intereses, venta de bonos, cupones, seguros, venta de estructurados…).

Como se puede compensar fiscalmente la venta de la vivienda
Click aquí para ampliar la imagen.

Cuando obtenemos, tras la compensación, una ganancia patrimonial, esta tributará a un tipo de entre el 19 y el 23% (los primeros 6.000 euros, al 19%; los siguientes 44.000, al 21% y las cantidades que superen los 50.000 euros, al 23%). Si se produce una pérdida, puede compensarse en los cuatro siguientes de la misma forma que acabamos de ver.

Supongamos un inversor que acaba de vender una vivienda con las siguientes características:

  • Precio de compra: 200.000 euros.
  • Gastos asociados a la compra: 18.000 euros.
  • Precio de venta: 250.000 euros.
  • Gastos asociados a la venta: 21.000 euros.

Ganancia o pérdida = precio de venta – precio de compra = (250.000 – 21.000) – (200.000 + 18.000) = 11.000 euros.

Si el inversor no pudiese compensar la ganancia, debería pagar a Hacienda 2.190 euros (6.000 x 19% + 5.000 x 21%) por la venta.

Imaginemos que el inversor ha tenido una pérdida de 5.000 euros por la venta de unas acciones y ha vendido un bono que le ha generado un rendimiento negativo de 2.500 euros durante el mismo ejercicio.

¿Cuál sería el impacto fiscal en este caso?

En primer lugar, se compensaría, ilimitadamente, la ganancia de la venta del inmueble con la pérdida por la venta de acciones: 11.000 euros – 5.000 euros = 6.000 euros.

Posteriormente, se compensaría, limitadamente, la venta del bono con la ganancia patrimonial:

  • Ganancia patrimonial: 6.000 – (20% x 6.000) = 4.800 euros.
  • Rendimiento del capital mobiliario: 0 euros. Tendrá cuatro ejercicios más para compensar el rendimiento negativo de 1.300 euros (=2.500-1.200 ya compensados).
  • Tributación tras la compensación: 912 euros (4.800 x 19%).

Recordamos que la venta de la vivienda habitual se encuentra exenta en los siguientes casos:

1.Si el titular de la vivienda es mayor de 65 años.

2.Cuando el titular de la vivienda es menor de 65 años y reinvierte (total o parcialmente) el importe de la venta en la compra de una vivienda habitual en el plazo de dos años. En este caso, la ganancia se encontrará total o parcialmente exenta.

 

 
 

02 febrero, 2017 | 09:42

En los últimos meses hemos oído y leído noticias sobre la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones por el efecto de la inflación. Esto se debe a la reforma de las pensiones aprobada en 2013, que introdujo el Factor de revalorización anual (FRA). Hasta entonces las pensiones de jubilación se actualizaban con el IPC, pero con el objetivo de garantizar el equilibrio presupuestario del sistema contributivo de la Seguridad Social a lo largo del ciclo económico, se desligaron pensiones e inflación.

Con la entrada en vigor del FRA, en 2014, las pensiones se revalorizan como mínimo un 0,25% y como máximo inflación + 0,5%. El porcentaje de revalorización se calcula en función del crecimiento de los ingresos, del número de pensiones, del efecto sustitución (derivado de que los pensionistas que entran anualmente en el sistema lo hacen con pensiones distintas de los que salen), así como de la diferencia entre ingresos y gastos del sistema de pensiones.

De esta forma, las pensiones subirán todos los años en términos nominales, lo cual no quiere decir que lo hagan en términos reales, ya que si la inflación es superior a la revalorización los pensionistas perderán poder adquisitivo, tal y como ha pasado este último año. La inflación cerró en 2016 en el 1,6% (en enero el IPC se ha disparado hasta el 3% como consecuencia del encarecimiento del precio de la luz), sin embargo, el Gobierno aprobó el incremento mínimo legal de las pensiones, el 0,25%.

Durante los últimos años, el IPC ha sido superior al aumento de la pensión máxima (lo cual quiere decir que los jubilados han perdido poder adquisitivo). A esto se une el hecho de que la base de cotización máxima (lo que pagan anualmente los trabajadores a la Seguridad Social) ha experimentado un incremento muy superior tanto al de la inflación como al de la pensión máxima de la Seguridad Social.

Impacto de la inflación en las pensiones

Pulsa aquí para ampliar la imagen.

El IPC de la pensión de jubilación máxima de los últimos años, dista mucho del de la base de cotización, así como del incremento de los precios en España, como se ve en el gráfico. Esto supone, como hemos comentado en otras ocasiones en este blog, un recorte silencioso del sistema de pensiones, debido a que cada año que trabajamos le pagamos más dinero a la Seguridad Social y recibimos menos dinero en la jubilación. Por ello siempre recomendamos empezar a planificar nuestra jubilación cuanto antes, para así conseguir con mayor facilidad nuestros objetivos para esta etapa vital.

 

 ¿Quieres que analicemos su caso personal? Contacta con nosotros sin compromiso:

 

 
 
 
 

26 enero, 2017 | 09:38

Otorgar testamento se asimila en ocasiones como algo negativo, a nadie le gusta pensar en ello. Sin embargo, es una cuestión importante y nos proporciona la tranquilidad de saber que nuestro patrimonio lo recibirán las personas que deseamos, dado que si no existe testamento es la ley la que determina quién hereda, lo que puede dar lugar a situaciones complicadas o, incluso, indeseadas. El testamento nos ayuda a evitar futuros problemas a nuestros familiares y seres queridos.

En el derecho civil común, cuando una persona fallece sin testamento, la ley determina quienes van a ser sus herederos (herederos ab intestato) en el siguiente orden:

1-Hijos y descendientes.

2-Padres y ascendientes.

3-Cónyuge.

4-Hermanos e hijos de hermanos.

5-Resto de parientes colaterales hasta cuarto grado de consanguinidad.

6-El Estado.

En caso de fallecer con hijos, ellos recibirían todo a partes iguales y el cónyuge solo el usufructo (uso y disfrute) de un tercio de la herencia. Si no hay hijos, son los padres o ascendientes quienes recibirán el patrimonio, mientras que el cónyuge únicamente recibirá el usufructo del 50% del mismo. 

Siempre es recomendable otorgar testamento, pero la importancia del mismo se acentúa en el caso de que queramos que nuestra herencia sea repartida de manera distinta a la anteriormente descrita. El testamento podrá otorgarse en cualquier momento de la vida de una persona, sin importar el número de propiedades que posea. También podrá modificarse, si así lo desea el otorgante, dentro de los límites legales.

En caso de que otorguemos testamento, es importante que conozcamos las disposiciones sucesorias. La sucesión en el derecho civil común establece que a los llamados descendientes forzosos les corresponde la plena propiedad (usufructo y nuda propiedad) de un tercio de la herencia que recibe el nombre de legítima corta, que se distribuye a partes iguales entre ellos.

Los descendientes forzosos son:

-Hijos y descendientes.

-Padres y ascendientes (en caso de no tener hijos o descendientes).

-Viudo o viuda (si no hay ni descendientes ni ascendientes).

Adicionalmente, los herederos forzosos también tienen derecho a otro tercio, el de mejora, que no tiene por qué ser distribuida a partes iguales.

La tercera parte será de libre disposición, no teniendo porque ser para los herederos forzosos. 

25012017 tabla herencia
Pincha para ampliar la imagen.

Además de incluir en el testamento nuestras últimas voluntades, podremos indicar quiénes queremos que sean los tutores de nuestros hijos (en caso de fallecer antes de que cumplan la mayoría de edad) o nuestros albaceas (personas que se encargan de cumplir las disposiciones hechas por el testador), entre otros.

Hay que tener en cuenta que en España conviven diferentes derechos forales con el régimen común anteriormente expuesto, por lo que deberán tenerse en cuenta las especialidades que se establecen en los mismos.

 

 ¿Quieres que analicemos su caso personal? Contacta con nosotros sin compromiso:

 

 
 
 
 

19 enero, 2017 | 09:37

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó hace algunas semanas que las entidades financieras españolas deberán devolver íntegramente el dinero cobrado por la aplicación de las cláusulas suelo (topes bajo los que los intereses de la hipoteca nunca podrían reducirse).

Una vez conocida la noticia, surgen una serie de dudas, como, por ejemplo, qué impacto impositivo tendrá la medida, que afectará a aquellas personas que se hayan deducido fiscalmente como inversión en vivienda habitual y a aquellos que tenían la vivienda arrendada.

A continuación os contamos cómo afectará en cada uno de estos casos:

1-Si el préstamo pertenece a una vivienda por la que el contribuyente se ha beneficiado de la deducción en inversión en vivienda habitual, al haber pagado más intereses de lo que le correspondía, el inversor se habrá deducido más de lo que debería y tendrá de incluir en la declaración de la renta las cantidades deducidas erróneamente. En caso de que la cuota anual de la hipoteca sea superior a 9.040 euros incluso tras la revisión de los intereses, no tendrán impacto fiscal por deducción por inversión en vivienda habitual.

Sin embargo no se tributará por las cantidades que se destinen directamente por la entidad financiera a minorar el principal del préstamo. 

2-Si el préstamo pertenece a una vivienda alquilada, debido a que los intereses son deducibles del ingreso por alquiler, el inversor habrá pagado menos impuestos de los que hubiera pagado si el interés fuese inferior, por lo que deberá realizar declaraciones complementarias de las declaraciones erróneas.

 

Guía "La gestión de nuestra inversión en vivienda"
Elegir entre comprar o alquilar, entender las opciones hipotecarias para financiar la vivienda habitual y cómo tributan los inmuebles, entre otros temas relacionados con la gestión de tu vivienda.
Descargar guía

 
 
 

12 enero, 2017 | 09:46

Comienza un nuevo año y como siempre hay que estar atento a las novedades fiscales para tratar de ser eficiente en este aspecto. A continuación, destacamos los cambios más importantes en 2017 en relación al Impuesto de la Renta de las Personas Físicas:

1-Derechos de suscripción preferente: hasta el 31 de diciembre de 2016, la venta de derechos preferentes de suscripción no tributaban en el momento de la venta, sin embargo, minoraba el precio de compra, difiriéndose el impacto fiscal al momento de la venta de las acciones de las que provenían. Desde el 1 de enero de 2017, la venta tributará como ganancia patrimonial en la base del ahorro al 19-23% y está sujeta a retención del 19%.

Por ejemplo, un inversor que venda derechos preferentes de suscripción por valor de 1.000 euros, deberá de pagar a Hacienda 190 euros. Como la retención coincide con este importe en este caso, cuando haga la declaración de la renta no tendrá que pagar ningún importe adicional.

2-Rescate de planes de pensiones: el rescate en forma de capital de aportaciones realizadas antes del 31 de diciembre de 2006, tienen derecho a una reducción del 40%, que desde 2015 está limitada en el tiempo, como vemos en el siguiente gráfico:

Rescate planes pensiones
(pincha para ampliar la imagen)

 

 

Todos aquellos que se jubilaron en 2015, tendrán hasta el 31 de diciembre de 2017 para acogerse a esta reducción. En caso de que no rescaten el plan de pensiones a lo largo de este año, perderán el derecho a aplicarla. Por lo que a quienes se encuentren en esta situación les convendría hacer los números para determinar si les conviene o no rescatar el plan de pensiones.

En el caso de un inversor madrileño con una pensión de 30.000 euros que tenga en un plan de pensiones 50.000 euros aportados antes de 2006, pagará a Hacienda un 21,24% por cada euro rescatado si lo hace en forma de capital en 2017 y un 38,48% en caso de hacerlo a partir de 2018.

3-Compensación de la base del ahorro: desde el 1 de enero de 2017, se permite compensar parcialmente los rendimientos del capital mobiliario con las ganancias y pérdidas patrimoniales. A lo largo de este ejercicio, el porcentaje de compensación será de hasta un 20%, tal y como se muestra en el cuadro que incluimos a continuación.

Cuadro bases compensación
(pincha para ampliar la imagen)

 

 

Así, un inversor que tenga una ganancia patrimonial de 2.000 euros y un rendimiento negativo del capital mobiliario de 1.500 euros tendrá la siguiente tributación:

-Ganancia patrimonial: 2.000 – 20% 2.000 = 1.600 euros.

-Rendimiento del capital mobiliario: 0 euros. Tendrá cuatro ejercicios más para compensar el rendimiento negativo de 1.100 euros (1.500-400).

 

¿Te interesan los artículos sobre asesoramiento financiero y gestión de inversiones?

 

 
 
 

05 enero, 2017 | 09:39

Hace unas semanas asistí a una presentación sobre perspectivas de inversión para 2017, en la que se abordaron algunos temas interesantes. Una de las cuestiones que me llamó la atención fue la que planteó uno de los asistentes cuando afirmó que si tuviera que regalarles algo a sus hijos, teniendo en cuenta el actual escenario económico y de inversión, les regalaría oro. De hecho, varios de los participantes se mostraron muy interesados en el metal precioso como alternativa de inversión.

Aprovechando que esta noche vienen los Reyes Magos y partiendo de la afirmación que hizo el asistente a la conferencia sobre el oro, me parece interesante abordar la opción de regalar a nuestros hijos ‘inversiones’. Más allá de darles una asignación semanal, creo que es buena idea invertir en dinero que vayan ahorrando los pequeños (de los reyes, de lo que les dan los abuelos en su cumpleaños, de la comunión, etc.) para que en el futuro tengan un capital del que puedan disponer, para un máster, para un año sabático, para la entrada de su primer piso, para un coche, etc.

En primer lugar, las inversiones para los niños pueden asumir riesgo (entendido como la volatilidad) para obtener rentabilidad, dado que estamos hablando de un horizonte temporal amplio y puesto que ellos no van a estar mirando día a día qué hacen los mercados, por lo que verán el resultado final de la inversión en el largo plazo sin haberse preocupado por los vaivenes de la bolsa y el resto de activos en el corto.

En segundo lugar, el oro es un activo refugio y, en líneas generales, puesto que cada caso requiere un plan de inversión diferente, no sería la opción que elegiríamos para nuestros hijos. Dado que tenemos la ventaja del largo plazo y la capacidad de buscar rentabilidades más altas al poder asumir algo más de riesgo, nos parece más adecuado plantear una inversión diversificada que incluya renta variable. Así, el fondo de fondos es una opción muy eficiente.

Como explicamos en este artículo de Abante, el fondo de fondos no invierte directamente en los activos financieros, sino que lo hace en fondos o sociedades de inversión y ofrece una serie de ventajas al partícipe, desde las fiscales, hasta administrativas, además de que con estos vehículos, que son transparentes y líquidos, podemos acceder a una gestión profesional y aprovechar la economía de escala (podéis descargar en PDF el documento con las ventajas de los fondos de fondos).

Si estáis interesados en saber más sobre cómo invertir para ayudar a vuestros hijos, en Abante hemos elaborado una guía específica sobre este tema, que podéis descargar gratis. Y, como decimos siempre, es importante elaborar un plan específico para cada persona, que se adapte a sus circunstancias y objetivos.

Guía "Elegir la educación y el futuro de nuestros hijos"
¿Cuánto invertir y cómo ahorrar para ayudarles? ¿Cuánto cuesta su educación? ¿Qué es bueno tener en cuenta al hacer la declaración de la renta? ¿Y si tienen necesidades especiales?
Descargar guía

29 diciembre, 2016 | 09:51

El tiempo pasa volando y cuando nos queremos dar cuenta estamos inmersos de nuevo en las celebraciones de fin de año y año nuevo.

Como siempre, es en esta época del año cuando, por un lado, echamos la vista atrás para ver lo que hemos conseguido y, por otro, nos paramos a pensar los propósitos del nuevo ejercicio.

Dichos propósitos han de ser razonables y realistas, ya que, si no los conseguimos, nos pueden provocar sensación de fracaso.

Uno de los objetivos más comunes es el de conseguir ahorrar para conseguir aquellas cosas que son importantes para cada uno de nosotros: un viaje, patrimonio para complementar la pensión de la Seguridad Social cuando nos jubilemos, comprar una vivienda…

Para tener éxito en la consecución de los mismos, le recomendamos que realice un Financial Life Planning que le ayude a contestar las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué quiero?
  2. ¿Cuánto cuestan mis objetivos?
  3. ¿Qué tengo?
  4. ¿Qué rentabilidad le tengo que pedir a lo que tengo y a lo que voy a ser capaz de generar para cumplir mis objetivos?
  5. ¿Cómo elaboro el plan de inversión que me permita alcanzar mi objetivo de rentabilidad?

Con este ejercicio –del que ya hemos hablado en otras ocasiones en este blog-, la probabilidad de alcanzar con éxito nuestros objetivos financieros será muy elevada.

Les deseamos que 2017 sea el año en que cumplan sus objetivos.

¿Qué rentabilidad necesita para alcanzar su objetivo?

 

 
 
 

22 diciembre, 2016 | 06:07

Recibir de forma inesperada una gran cantidad de dinero, como la del 'Gordo' de la Lotería Navidad, es una buena noticia, pero si nos dejamos llevar por la euforia podemos caer en el despilfarro o cometer errores financieros y de inversión que tengan como consecuencia que ese dinero desaparezca con la misma rapidez que llegó. De hecho, las estadísticas de la European Financial Planning Association (EFPA) nos muestran que tres cuartas partes de los ganadores de la lotería tienen mucho menos dinero cinco años después de haber ganado el premio. 

El primer consejo, para evitar esos errores, es esperar unos meses antes de empezar a gastar o invertir ese dinero. Durante ese tiempo de espera, deberíamos plantearnos cuáles son nuestros objetivos vitales, para qué queremos el dinero o cómo puede este ayudarnos a conseguir lo que deseamos. En este aspecto, el Financial Life Planning es de gran ayuda:partiendo de nuestros objetivos, cuantificar su coste, determinar cuál es nuestra situación de partida (qué tengo en la actualidad, previsión de ingresos y gastos, capacidad de ahorro) y qué necesitamos.  

Conviene que cuando hagamos los cálculos tengamos presente los impuestos que deberemos pagar. Para empezar, los premios que superan los 2.500 euros tienen una retención del 20%, lo que significa que en el caso del Gordo nosotros ingresaremos 320.500 (los 2.500 primeros euros están exentos y Hacienda se queda el 20% del resto). Por ese dinero ya no hay que volver a pagar en la declaración de la renta del año siguiente. Pero, si lo invertimos y obtenemos un rendimiento sí tributaremos en el IRPF por la ganancia (en el caso de los fondos de inversión o los planes de pensiones nos beneficiaríamos del diferimiento fiscal). 

Además, al incrementarse nuestro patrimonio puede que tengamos que pagar por el Impuesto de Patrimonio (el mínimo exento general son 700.000 euros, aunque en algunas comunidades esto varía, y en el caso de la vivienda habitual, 300.000 euros).

La mayoría de la gente piensa en comprar una casa o un coche mejor, en pagarse un viaje… Pero, invertir ese dinero en ladrillo o bienes duraderos tal vez no sea la mejor opción. Habría que echar cuentas para determinar si nos compensa liquidar la hipoteca o si es preferible mantenerla e invertir el dinero a través de otro tipo de activos. Por eso siempre es aconsejable consultar con un asesor financiero experto que nos ayude a determinar y cuantificar las opciones que tenemos y decidir cuál es la que más nos conviene. En el caso de la hipoteca, le convendrá mantener la en el caso de que la rentabilidad de sus inversiones supere el coste de financiación. Las recomendaciones variarán en cada caso, dado que las circunstancias son diferentes. 

 

¿Qué rentabilidad necesita para alcanzar su objetivo?

 

 
 
 

Sobre el autor

Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

Categorías

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

© Prisa Digital S.L.- Gran Vía, 32 - Edificio Prisa - Madrid [España]