25 mayo, 2017 | 09:51

La plena propiedad, o pleno dominio de un bien, está compuesto del usufructo y de la nuda propiedad, que pueden recaer en la misma persona, que ostentaría el pleno dominio del bien o en personas distintas. En el post de hoy vamos a analizar ambos conceptos, desde el punto de vista del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD).

El nudo propietario es aquel que tiene el dominio sobre la cosa, pero no ostenta la posesión, que ha sido cedida al usufructuario. Y el usufructuario la persona que posee el uso y disfrute del bien de manera temporal o vitalicia, según lo que se haya estipulado.

Un claro ejemplo de cuándo ambas figuras recaen en diferentes personas sería el caso de una persona que fallece, dejándole el usufructo vitalicio de la vivienda habitual a su cónyuge y la nuda propiedad a sus hijos. El cónyuge podrá vivir en la misma hasta su fallecimiento, momento en el cual los nudos propietarios (es decir, los hijos) se convertirán en plenos propietarios del bien.

Cuando un bien se hereda o se dona separando el usufructo de la nuda propiedad, para valorar cada una de las partes de cara al cálculo del impuesto, habrá que corregir el valor del bien calculado según las reglas del Impuesto de transmisiones patrimoniales (ITP):

En primer lugar, habrá que calcular el valor del usufructo que dependerá de si el mismo es temporal o vitalicio: 

    -Usufructo temporal:

        ·Paso 1: 2% x Nº años duración usufructo (renta).

        ·Paso 2: ajustar límite máximo (70% >= 35 años) y mínimo (2% <= 1 año).

        ·Paso 3: valor del bien x valor del usufructo temporal calculado en paso 1 (si está dentro de los límites marcados en el paso 2).

    -Usufructo vitalicio:

        ·Paso 1: se hace la resta: 89 - edad usufructuario (perceptor de la renta).

        ·Paso 2: ajustar límite máximo (70% <= 19 años) y mínimo (10% >= 79 años).

        ·Paso 3: valor del bien x valor del usufructo vitalicio calculado en pasó 1 (si está dentro de los límites marcados en el paso 2).

En segundo lugar, se calculará el valor de la nuda propiedad: valor total – valor del usufructo imputado al usufructuario

Veamos un ejemplo. Juan (40 años) hereda un inmueble de naturaleza urbana en nuda propiedad, mientras que su madre (69 años) hereda el usufructo vitalicio del mismo. El valor de mercado del inmueble (asignado en el impuesto) es de 200.000 euros y el valor catastral es de 100.000 euros.

    Valor del inmueble a efectos del ISD: 200.000 euros.

    A continuación, calculamos el valor del usufructo y de la nuda propiedad:

   -Usufructo vitalicio:

    Edad de la madre 69 años: 89 – 69 años = 20%

    200.000 euros x 20% = 40.000 euros.

   -Nuda propiedad:

     100% - 20% = 80%

     200.000 euros X 80% = 160.000 euros.

 

 ¿Quieres que analicemos tu caso personal?

Contacta con nosotros sin compromiso:

 

 
 
 

 

18 mayo, 2017 | 09:56

Los datos sobre el aumento de la esperanza de vida son continuos en los medios de comunicación, cada vez hay más personas que alcanzan edades avanzadas y, además, tal y como vemos en las noticias, lo hacen en muchos casos en mejores condiciones que en el pasado. Sin embargo, hay que tener en cuenta que uno de los posibles efectos de este envejecimiento es el aumento de las personas con discapacidad o enfermedades crónicas, ya que la edad es un factor determinante en la aparición de este fenómeno.

De acuerdo a las cifras del INE, Instituto Nacional de Estadística, la esperanza de vida libre de enfermedad crónica al nacer es de 31,3 años en los hombres y de 26,2 en el de las mujeres. Y la esperanza de vida en buena salud es de 57,3 años en los hombres y 53,4 en las mujeres. Por su parte, la esperanza de vida libre de discapacidad es de 71,3 en los hombres y de 73,8 años en las mujeres.

Una preocupación que comparten muchas personas es que pasa si, en el futuro, tienen problemas de movilidad que les provoquen un desembolso económico para adaptarse y recibir los cuidados necesarios o qué ocurrirá si pierden capacidades cognitivas, qué sucederá si sufren un proceso degenerativo por enfermedad. Como en el resto de cuestiones vitales y profesionales, la planificación financiera también supone una ayuda importante. Y en este caso, además, hay que tener en cuenta algunos aspectos legales.

Así, podemos generar un ahorro específico para cubrirnos en el futuro si necesitamos más dinero como consecuencia de una enfermedad o discapacidad, podemos contratar determinados tipos de seguros o también podemos recurrir a figuras como el poder preventivo. Vamos a ver brevemente algunos de estos aspectos.

El poder preventivo presenta un amplio abanico de posibilidades para que la persona tome una serie de decisiones y estructure un sistema de protección. El poder es adecuado para atender los problemas de gestión y administración de una manera rápida, así como para aquellas personas que prevean una futura incapacidad o que deseen evitar un procedimiento de incapacidad judicial, más largo y costoso.

Respecto a los seguros, podemos valorar como parte de nuestro plan financiero es la contratación de este tipo de productos para cubrir esa caída de ingresos o incremento de los gastos que las enfermedades y la incapacidad pueden suponer.

Por un lado, podemos recurrir a los seguros de incapacidad. A la hora de contratarlos, es importante revisar en profundidad la póliza para no llevarnos sorpresas, debido a que, en ocasiones, no coinciden los tipos de incapacidad de la Seguridad Social con los cubiertos por la póliza. Antes de contratar un seguro, debemos de analizar cuales son las situaciones que nos gustaría proteger.

Los seguros de incapacidad más comunes son los temporales. Por otro lado, los seguros de incapacidad profesional para la profesión habitual, no son muy frecuentes. Normalmente exigen la realización de unas pruebas médicas que le permitan comprobar a la compañía de seguros que el asegurado tiene un riesgo normal de incapacidad (por ejemplo, prueba de esfuerzo).

Por otro lado, podemos recurrir a seguros de enfermedad, para cubrir enfermedades graves, degenerativas o asociadas a la edad, y también a seguros de vida, para dejar cubiertas las necesidades de nuestra familia si nos ocurriese algo.

Además, existe la posibilidad de contratar seguros de vida. Los seguros de vida pueden ser temporales, que proveen protección financiera por un período de tiempo limitado (un viaje, el plazo de amortización de un préstamo, etc.) o hasta que se cumpla una determinada edad (cuando el hijo cumpla 22 años). Si la muerte ocurre dentro del plazo establecido el beneficiario recibe el capital asegurado. En caso contrario, no recibiría nada, perdiendo el importe de las primas satisfechas. Por tanto, al no generarse acumulación de ahorro, generalmente, estos seguros son los más económicos.

O pueden ser seguros de vida permanentes, que ofrecen cobertura por tiempo indefinido. Al margen del periodo objeto de cobertura, las principales diferencias entre el seguro de vida temporal y permanente, son que estos últimos tienen derecho de rescate, derecho de reducción y derecho de anticipo.

Otros seguros que podemos valorar como parte de nuestro plan financiero son los de amortización, los de capital o los de renta de supervivencia. Como siempre decimos, en cada caso interesarán unas opciones u otras, en función de nuestras circunstancias y necesidades.

 

 ¿Quieres que analicemos tu caso personal?

Contacta con nosotros sin compromiso:

 

 
 
 

 

04 mayo, 2017 | 09:45

Los planes de pensiones -y otros productos de previsión social como los PPA o planes de previsión asegurada- tienen algunos beneficios fiscales. Son uno de los atractivos de estos productos financieros para fomentar el ahorro para la jubilación y una de las razones por las cuales la gente suele hacer aportaciones -aunque, como hemos explicado en otras ocasiones, este no debe ser el único motivo para invertir en estos vehículos-.  

Lo primero que debemos tener en cuenta es que los planes de pensiones, a diferencia del resto de productos financieros, no tributan en la base del ahorro (que tiene un tipo más bajo), sino en la general (donde se incluyen las rentas del trabajo y actividades económicas).

Lo segundo, que hay que distinguir entre las aportaciones (el dinero que ingresamos en los planes y resto de productos de previsión social) y el rescate (solo podemos sacar el dinero en determinadas circunstancias, principalmente, cuando nos jubilamos, aunque hay varias contingencias y excepciones).

Las aportaciones son deducibles en la base imponible general. Esto significa que cuando hacemos la declaración, Hacienda nos devuelve parte del dinero que hemos invertido, en función de nuestro tipo impositivo marginal. Por ejemplo, para una aportación de 1.000 euros, la devolución des de 190 en el caso de los contribuyentes que tengan un tipo del 19% y de 450 para quienes tengan el 45%.

Las aportaciones están limitadas: la cantidad máxima que se puede aportar es de 8.000 euros anuales (límite financiero) y la cantidad máxima que el contribuyente se puede deducir (límite fiscal) es la mejor de las siguientes cantidades: 8.000 euros o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas. Si el cónyuge del contribuyente no tiene rentas, este puede aportar 2.500 euros anuales al plan del segundo. Y en el caso de las aportaciones a planes de pensiones de personas con discapacidad, los límites son superiores.

En el momento del rescate, se puede sacar el dinero en forma de capital o de renta, tributa como rendimiento del trabajo y está sujeto a retención. La cantidad correspondiente a las aportaciones que se han hecho antes de 2006 disfruta de una reducción del 40% si se rescatan en forma de capital, aunque desde 2015 existen unos límites temporales para que el contribuyente se beneficie de la misma. Para poder acogerse a la misma habrá que realizar el rescate el año de jubilación o en los dos ejercicios siguientes. Existe un régimen transitorio para todos aquellos que se jubilaron antes de 2015.

Dado que el rescate tributa en la base general, hay que tener en cuenta varias consideraciones. Para empezar, normalmente en el momento de sacar el dinero del producto, durante la jubilación, el tipo marginal del contribuyente suele ser inferior, lo que constituye un beneficio fiscal. Pero, aun así, conviene plantearse cuándo y cómo nos conviene rescatar el dinero para minimizar el impacto fiscal.

 

 Guía Abante "Productos financieros en el IRPF"

¿Cómo incluir productos financieros como acciones, fondos de inversión o planes de pensiones? Te lo contamos con casos prácticos

 

 
 
 
 

27 abril, 2017 | 09:45

Desde el punto de vista de la declaración de la renta, hay que tener en cuenta que los padres pueden reducir la factura fiscal gracias a una serie de conceptos, como vamos a ver.

Para empezar, el mínimo personal y familiar es la parte de la base liquidable que no se somete a tributación por destinarse a satisfacer las necesidades básicas personales y familiares del contribuyente. En el caso de los hijos, se aplican cuando son menores de 25 años (y en aquellos con discapacidad, independientemente de su edad), que convivan con el contribuyente y no tengan rentas anuales, excluidas las exentas, superiores a 8.000 euros.

Cuanto mayor sea el número de hijos que convivan con el contribuyente, mayor será el mínimo por el que no pagamos impuestos (desde 2.400 por el primero hasta 4.500 por el cuarto y siguientes). 

Deducción por maternidad 

La cuota diferencial (lo que le debemos de pagar a Hacienda) puede reducirse en 1.200 euros anuales por cada hijo menor de 3 años, siempre que se cumplan los siguientes requisitos:

- Que se trate de una madre (o padre o tutor en caso de fallecimiento de la madre o si tiene atribuida de forma exclusiva la guarda o custodia) con hijos menores de 3 años con los que conviva, excluidas las exentas, superiores a 8.000 euros y cuando no se presente declaración con rentas superiores a 1.800 euros.

- Que realice una actividad por cuenta propia o ajena por la cual esté dada de alta en el régimen correspondiente de la Seguridad Social o mutualidad.

La deducción se calcula de forma proporcional al número de meses (100 euros cada mes) en que se cumplan de forma simultánea los requisitos, incluyendo el del nacimiento. Y tiene como límite, para cada hijo, las cotizaciones y cuotas totales a la Seguridad Social y mutualidades de carácter alternativo devengadas en cada período impositivo con posterioridad al nacimiento, adopción o acogimiento.

Se puede solicitar a la AEAT a través del modelo 140 el abono de la deducción de forma anticipada por cada uno de los meses en que estén dados de alta en la Seguridad Social o mutualidad y siempre que coticen unos plazos mínimos estipulados por ley. 

Tributación conjunta 

En algunos casos, es posible que el padre o la madre hagan la declaración conjunta con los hijos. Cuando los cónyuges no están separados legalmente, pueden tributar de forma conjunta en los siguientes casos:

a-Los hijos menores, con excepción de los que, con el consentimiento de los padres, vivan independientes de éstos.

b-Los hijos mayores de edad incapacitados judicialmente sujetos a patria potestad prorrogada o rehabilitada.

Si están separados o no existe vínculo matrimonial, el padre o la madre pueden realizar tributación conjunta con todos los hijos con los que convivan y que reúnan los requisitos. La reducción dependerá de la modalidad de unidad familiar: si está integrada por los cónyuges y, en su caso, hijos se reducen 3.400 euros anuales. Pero si se trata del padre o la madre y los hijos se reducen 2.150 euros anuales.

Prestaciones entre familiares (anualidades por alimentos)

Las anualidades por alimentos a los hijos, tributan de manera diferente en función de si se prestan por decisión judicial o no.

- Cuando no se trata de una decisión judicial, se consideran rendimientos el trabajo y quienes las satisfagan pueden reducírselas de su base imponible.

-En los casos en que obligue una decisión judicial, se declaran exentas y no reducen la base imponible del que las satisface, aunque estos pueden aplicar las tarifas de manera independiente sobre el importe de estas anualidades y sobre el resto de base liquidable general, reduciendo así parte de la factura fiscal al ser la tabla progresiva. En este caso, el mínimo personal y familiar se aumentará en 1.980 euros.

La aplicación de la escala de forma independiente sólo es posible cuando los progenitores no tengan derecho a aplicar el mínimo por descendientes respecto del descendiente al que satisfacen las anualidades.

 

Si te ha interesado este artículo, descarga:

 

Guía Abante "Elegir la educación y el futuro de nuestros hijos"

¿Cuánto invertir y cómo ahorrar para ayudarles? ¿Cuánto cuesta su educación? ¿Qué es bueno tener en cuenta al hacer la declaración de la renta? 
¿Y si tienen necesidades especiales?

 

 
 
 
 

 

20 abril, 2017 | 09:53

Los inmuebles se incluyen en la declaración de la renta de diferente forma según el uso que se le dé. Vamos a repasar las diferentes opciones.

Empezando por la vivienda habitual, aunque esta no genera rentas, debe figurar en nuestra declaración. Además, las personas que la comprasen antes de 2013 pueden deducirse un 15% de lo que hayan pagado de hipoteca a lo largo del ejercicio hasta un máximo de 9.040 euros.

Por otra parte, cuando se trata de la segunda residencia (la que no es la habitual pero tampoco genera rentas), en la declaración tributa la imputación de rentas. Es decir, se pagan impuestos sobre el 2% del valor catastral (el 1,1% si este se revisó después de 1994) en función del tipo que nos corresponda.

La imputación de rentas se aplica a los inmuebles urbanos no vinculados a actividades económicas o rústicos que no sean indispensables para el desarrollo de explotaciones agrícolas, forestales o ganaderas que generen rendimientos del capital y que no se trate de suelo no edificado, inmuebles en construcción o que, por razones urbanísticas, no sean susceptibles de uso.

En tercer lugar, los rendimientos que obtengamos por las viviendas alquiladas tributan en la base general al tipo que corresponda al contribuyente. El rendimiento neto de los inmuebles destinados a vivienda, tiene una reducción del 60%.

Por último, la venta de inmuebles genera una ganancia o pérdida patrimonial que se incluye en la declaración en la base del ahorro, donde tributa a un tipo de entre el 19% y el 23% (los primeros 6.000 euros, al 19%; de 6.000 a 50.000 euros, al 21% y las cantidades que superen los 50.000 euros, al 23%).

La venta de vivienda puede estar total o parcialmente exenta:

-Cuando se reinvierte el importe en la compra de una nueva vivienda habitual cumpliendo

ciertos plazos (propietarios menores de 65 años).

-Para las personas mayores de 65 años la vivienda habitual se encuentra totalmente exenta.

-Las viviendas adquiridas antes de 1994 pueden aplicar los coeficientes de abatimiento, pudiendo estar parte de la ganancia exenta (hasta 400.000 euros de precio de venta).

 

Si quieres saber más sobre este tema, consulta el siguiente documento:

 

 
 

 

06 abril, 2017 | 12:41

Este miércoles comenzó el plazo de la campaña de la renta 2016. Como vimos la semana pasada, desde el primer día se puede solicitar y confirmar el borrador, así como presentar la declaración online. En principio, están obligadas a declarar las personas físicas residentes en España, con algunas excepciones que vamos a ver a continuación.

 

No están obligados a presentar la declaración:

Quienes hayan recibido exclusivamente rendimientos del trabajo personal, iguales o inferiores a 22.000 euros anuales. En el caso de que haya más de un pagador, hayan tenido pensiones compensatorias o anualidades por alimentos, rendimientos del trabajo sometidos a un tipo fijo de retención o el pagador no esté obligado a retener, este límite se sitúa en 12.000 euros

Los contribuyentes que recibieron únicamente rendimientos del capital mobiliario y ganancias patrimoniales sometidas a retención o ingreso a cuenta, con el límite conjunto de 1.600 euros anuales.

Aquellos que tuvieron exclusivamente rentas inmobiliarias imputadas, rendimientos de letras del tesoro y subvenciones para adquisición de viviendas de protección oficial, con límite conjunto de 1.000 euros anuales. 

Tampoco deben presentarla, en ningún caso, quienes obtengan rendimientos del trabajo, de capital o de actividades económicas, o ganancias patrimoniales que conjuntamente no superen los 1.000 euros, ni quienes hayan tenido, exclusivamente, pérdidas patrimoniales inferiores a 500 euros.

No obstante, aunque no resulten obligados a declarar, todos los contribuyentes que tengan derecho a recibir una devolución tienen que confirmar el borrador o presentar la declaración para obtener su devolución.

Como comentábamos la semana pasada, una de las principales novedades este año es la generalización del borrador de declaración a todos los contribuyentes, cualquiera que sea la naturaleza de las rentas obtenidas.

 

¿Debe dar por válida la información que aparece en el borrador? 

La información incluida en el borrador no es necesariamente correcta. Siempre debemos revisar el borrador por dos motivos: 

-La información errónea del borrador no exime de una revisión posterior de Hacienda. 

-En gran parte de los casos los errores en la información juegan a favor de Hacienda.

Errores habituales son, entre otros:

-No aplicar las deducciones por el nacimiento en el ejercicio fiscal de un hijo.

-Seguir computando un inmueble vendido.

-No imputar las minusvalías de ejercicios anteriores.

-No aplicar las deducciones por la adquisición de la vivienda habitual o autonómicas.

-Aportación a planes de pensiones a favor del cónyuge o familiar discapacitado.

-No tener en cuenta las donaciones.

-No tener en cuenta las deducciones autonómicas.

El borrador puede ser modificado por Internet, por teléfono (901200345) o en las oficinas de la Agencia Tributaria con cita previa.

 

¿Qué pasa si la declaración presentada no coincide con el borrador? 

Cuando se realiza una declaración con datos distintos a los contenidos en el borrador y/o información fiscal pueden darse dos situaciones:

-Si juega a favor de Hacienda, es posible que reciba una comunicación solicitando que se justifiquen esas diferencias.

-En los casos de declaraciones a devolver, esta situación suele retrasar el pago al final del ejercicio o al ejercicio siguiente. 

Posteriormente, si no se consideran justificadas las diferencias, habría que modificar la declaración, lo que en algunos supuestos podría conllevar una sanción. 

 

Solicitud del borrador y los datos fiscales

Para solicitar el borrador y/o información fiscal tiene que ponerse en contacto con la Agencia Tributaria a través de los siguientes canales:

-Cl@ve PIN: como vimos, para obtener el código PIN de acceso y realizar trámites por internet es necesario estar registrado previamente en el sistema Cl@ve. El registro puede hacerse vía internet o acudiendo personalmente a una de las oficinas de registro habilitadas.

-Número de referencia: en caso de no disponer de firma electrónica, los contribuyentes deberán facilitar su número de identificación fiscal (NIF), el importe de la casilla 440 de la declaración del IRPF del ejercicio 2015 y el número de móvil en el que desean recibir mediante SMS el número de referencia del borrador o los datos fiscales. 


La Agencia Estatal de la Administración Tributaria remitirá por correo ordinario a partir de mayo el borrador de la declaración del IRPF o sus datos fiscales a los contribuyentes que hubieran solicitado expresamente el envío del mismo en su declaración del año pasado, siempre que los datos no se hubieran obtenido con anterioridad por cualquiera de los medios anteriormente descritos. Si ha cambiado de dirección a lo largo del ejercicio, recuerde que es posible que la información le llegue a su anterior domicilio. 

 

 Guía "Productos financieros en el IRPF"

¿Cómo incluir productos financieros como acciones, fondos de inversión o planes de pensiones? Te lo contamos con casos prácticos

 

 
 
 
 

30 marzo, 2017 | 09:41

El próximo 5 de abril comienza la campaña de la renta 2016, que durará hasta el día 30 de junio. Tres meses de plazo para que los contribuyentes presenten su declaración para ajustar las cuentas fiscales con Hacienda: en el caso de que durante el ejercicio hayamos pagado menos impuestos de los que nos correspondían, deberemos ingresar a Hacienda la diferencia y, al revés, nos devolverán si hemos pagado de más.

El calendario de la renta 2016 es el siguiente:

-Inicio de la declaración de la renta y para presentar el borrador de la renta: 5 de abril del 2017.

-A partir del 11 de mayo comienza el plazo para presentar la declaración en las oficinas de la AEAT y entidades colaboradoras.

-Plazo máximo para el borrador y declaración anual de 2016 con resultado a ingresar con domiciliación en cuenta: 26 de junio de 2017             

-Final de la declaración de la renta: 30 de junio de 2017

Abante declaración Renta 2016 calendario 750
Pincha para ampliar la imagen.

Este año se produce una novedad importante: el programa Padre desaparece por completo (en el último ejercicio ya se había eliminado para la mayoría de los contribuyentes), por lo que la única vía para realizar la declaración (para todos los contribuyentes, independientemente del origen de sus rentas) es el servicio Renta Web. Además, se generaliza el borrador de la declaración para todos los contribuyentes (hasta ahora estaban excluidos aquellos cuyas rentas procedían de actividades económicas).

¿Qué es Renta Web?

Renta Web fue creado por la Agencia Tributaria para aunar la simplicidad de los borradores con la amplitud del programa Padre y permite tramitar el borrador o realizar la declaración de la renta directamente desde la sede electrónica sin necesidad de descargar los documentos con la información fiscal. Permite, además, a través del resumen de declaración, comparar en las unidades familiares cual es la opción más ventajosa de declaración (individual o conjunta).

¿Qué se requiere para acceder a Renta Web?

 

Para poder hacer la renta o para confirmar el borrador a través de la Renta Web, lo primero que tiene que hacer es identificarse ante la Agencia Tributaria: con certificado o DNI electrónico, Cl@vePIN o la referencia de la declaración. En el caso de cónyuge solo será válida la identificación con la referencia.  

 

¿Cómo se solicita la Cl@ve PIN y el certificado electrónico?

Cl@ve PIN

Para obtener el código PIN de acceso y realizar trámites por internet es necesario estar registrado previamente en el sistema Cl@ve. El registro puede hacerse vía internet o acudiendo personalmente a una de las oficinas de registro habilitadas. Para registrarse consulte el siguiente enlace: https://www.agenciatributaria.gob.es/AEAT.sede/procedimientoini/GC27.shtml

Tras el registro, se puede obtener la Cl@ve PIN. Recibiremos la misma por teléfono móvil y tendrá una duración de 10 minutos, por lo que deberemos de obtener una clave cada vez que queramos realizar un trámite.

Una vez obtenida la Cl@ve PIN, se pueden empezar a realizar los trámites con la Agencia Tributaria introduciendo el DNI/NIE, la clave de acceso elegida por nosotros y los tres caracteres del PIN recibido en nuestro teléfono móvil.

Certificado electrónico

Una de las formas de solicitar el certificado electrónico es a través de la Fábrica de la Moneda y Timbre: https://www.sede.fnmt.gob.es/certificados

Tras solicitar el mismo, debe acreditar la identidad en las Oficinas de registro reconocidas (aportando el código que obtendrá en el momento de la solicitud y la documentación necesaria según se trate de una persona jurídica o física), solicitando cita previa.

La semana que viene veremos quiénes están obligados a declarar, quiénes pueden solicitar el borrador y qué hacer en caso de que no se pueda.

 

 Guía "Productos financieros en el IRPF"

¿Cómo incluir productos financieros como acciones, fondos de inversión o planes de pensiones? Te lo contamos con casos prácticos

 

 
 
 
 

23 marzo, 2017 | 09:54

La inflación, que cerró 2016 en el 1,6%, subió en febrero hasta el 3% interanual, su nivel más alto desde octubre de 2012, según los datos publicados la semana pasada por el Instituto Nacional de Estadística. Este incremento de los precios, por encima del objetivo de estabilidad del Banco Central Europeo, se debe, principalmente al encarecimiento de los alimentos frescos y los carburantes.

La inflación afecta directamente a los bolsillos de los consumidores, que ven cómo se incrementan sus gastos mensuales, como el transporte o la compra. También afecta al valor de nuestros ahorros, como hemos comentado en otras ocasiones en este blog, y a las inversiones, entre otras cuestiones.

2017 02 inflacion ine
(Pincha en la imagen para ampliarla)

Más allá del debate sobre si ha vuelto o no la inflación -algunos expertos apuntan a que el repunte es temporal-, con la vuelta al foco de la inflación nos parece interesante abordar el riesgo que esta implica en nuestras inversiones.

El riesgo de sufrir las oscilaciones en el valor de los activos (volatilidad) no es el único factor a considerar en la planificación de nuestras inversiones. Debemos tener en cuenta que siempre que invertimos nuestro dinero asumimos ciertos riesgos, incluso dejar el dinero debajo del colchón conlleva una potencial pérdida, porque el valor del dinero que guardamos en casa, con el tiempo disminuye por el efecto de la inflación.

El incremento de los precios (IPC) provoca que lo que hoy compramos con un euro sea mucho menos que lo que podíamos comprar hace 15 años, pero mucho más de lo que podremos adquirir dentro de una o dos décadas. Para no perder poder adquisitivo, la rentabilidad de nuestras inversiones debería superar a la inflación.

Abante efecto inflación
(Pincha en la imagen para ampliarla)

Visto con números: si tengo, por ejemplo, 100.000 euros, en un escenario de inflación anual del 2% (actualmente es inferior, pero este es el objetivo del Banco Central Europeo) y dejo el dinero en un cajón en casa, dentro de 20 años su valor equivaldrá al de 67.000 euros de hoy. Por proteger mi dinero de la volatilidad de los mercados he perdido un poder de compra equivalente a 33.000 euros.

 

 Conoce Abante 80% protección creciente

El primer fondo en España que te ayuda a proteger tu rentabilidad

 

 
 
 
 

16 marzo, 2017 | 09:37

La esperanza de vida continúa alargándose y cada vez vemos más noticias sobre personas centenarias. Esta buena noticia -que viviremos, de media, más años en mejores condiciones- tiene implicaciones en múltiples áreas, desde la salud hasta la economía (de la ‘macro’ a la familiar).

Vivir más años requiere planificar cómo vamos a financiar nuestra jubilación (que será más larga que la actual), teniendo en cuenta que, con los datos que ya manejamos y las proyecciones de futuro, es probable que los recursos públicos con los que vayamos a contar sean bastante inferiores a los actuales.

Cuando se creó el actual sistema de pensiones, hace aproximadamente un siglo, la esperanza de vida al nacer era de 40 años. Solo el 25% de la población llegaba a la edad legal de jubilación (65 años) y de media vivían nueve años tras llegar a esa edad. Hoy, como acabamos de ver, la esperanza de vida supera los 80 años y el 25% de la población alcanza los 90. Con estas cifras, podemos comparar los 80 años actuales con los 65 de hace un siglo. Pero la edad de jubilación apenas ha variado.

La diferencia de ahorro entre generaciones distintas, teniendo en cuenta la esperanza de vida y las previsiones sobre la pensión pública, son importantes.

Pongamos un ejemplo sencillo, para una misma situación de sueldo y nivel de vida deseado durante la jubilación y una cartera de inversión idéntica (el ejemplo está hecho con un salario que se incrementa hasta alcanzar los 70.000 anuales y para un nivel de vida durante la jubilación que requiera 40.000).

Alberto tiene 71 años y su generación tiene, precisamente, una esperanza de vida media de 71, dado que la Seguridad Social en su caso cubre el 82% de sus necesidades para la jubilación y que tiene un plan de empleo que cubre el 13%, su esfuerzo de ahorro durante la etapa laboral para haber vivido sus años de jubilación como quería, debería haber sido del 0,3%. Si Alberto supera la edad media de vida de su generación en 10 años, para mantener durante esa etapa su nivel de vida, debería haber hecho un esfuerzo de ahorro del 2,8%.

En cambio, Carlos, que nació en 1996 y se va a incorporar ahora al mercado laboral, para conseguir el mismo nivel de vida durante su jubilación, va a tener que ahorrar más. Para empezar las estadísticas nos dicen que vivirá más años jubilada, por lo que el capital que acumule deberá durar más tiempo. Además, con los datos que conocemos hoy podemos decir que recibirá una pensión bastante inferior a la de Alberto. Y no tiene un plan de empleo. Así, tendrá que ahorrar un 20,7% de su salario neto al año para alcanzar el objetivo.

Por eso, conviene que nos planteemos cómo vamos a vivir esas dos o tres décadas de jubilación para calcular si nuestros recursos y capacidad de ahorro nos permitirán mantener el nivel de vida que deseamos. Y en este análisis, podemos plantearnos varias opciones. Por un lado, podríamos continuar trabajando más allá de esa edad que hasta ahora hemos establecido como barrera para ahorrar más (prolongamos la etapa de generación de rentas) o, por otro, podemos buscar obtener mayores rentabilidades por nuestro dinero, lo que implica aceptar mayor volatilidad, o podemos incrementar el ahorro reduciendo nuestro nivel de gasto actual, por ejemplo.

 

 ¿Quieres que analicemos tu caso personal?

Contacta con nosotros sin compromiso:

 

 
 
 

09 marzo, 2017 | 10:13

Riesgo y rentabilidad son dos conceptos clave a la hora de abordar nuestras inversiones. Lo primero que hay que entender es que cualquier inversión conlleva cierto nivel de riesgo, un concepto que tiene varias variables, como vamos a ver.

La mayoría de las veces cuando hablamos de riesgo hacemos referencia a la posibilidad de perder nuestro dinero como consecuencia de caídas en los mercados. Es el riesgo medido por la volatilidad. Respecto a este riesgo, es importante no olvidar que es, precisamente, el que nos permite obtener rentabilidad (es el binomio rentabilidad-riesgo).

Es también un riesgo el coste de oportunidad de inmovilizar el dinero en determinados activos poco líquidos, que nos impediría beneficiarnos de la rentabilidad que obtendríamos con otra inversión o que nos puede penalizar en caso de que necesitemos recuperar el dinero en un momento determinado antes del plazo previsto.

Por otra parte, es muy relevante el riesgo de no batir a la inflación en el largo plazo. Hablamos de que la bolsa tiene mucho riesgo y la renta fija menos, que los depósitos están libres de riesgo, etc. Toda decisión financiera conlleva un riesgo, incluso dejar el dinero debajo del colchón conlleva una potencial pérdida (no vamos a hablar de la opción del robo, aunque existiría), porque el valor de ese dinero que guardamos en casa, con el tiempo merma como consecuencia de la inflación. Así, si elegimos esa opción, corremos el riesgo de que disminuya poder adquisitivo en el futuro y, por tanto, no logremos alcanzar nuestros objetivos (tener un ‘colchón’ adecuado para la jubilación, emprender una segunda carrera, ayudar a nuestros hijos…).

Por eso se dice con frecuencia que la inflación es el enemigo silencioso del inversor conservador, tal y como explicábamos este blog. El incremento de los precios (IPC) provoca que lo que hoy compramos con un euro sea mucho menos que lo que podíamos comprar hace 15 años, pero mucho más de lo que podremos adquirir dentro de una o dos décadas. Para no perder poder adquisitivo, la rentabilidad de nuestras inversiones debería superar a la inflación.

Además de las variables del riesgo que acabamos de ver, conviene señalar que existen varios tipos de riesgo financiero: de precio, de tipo de interés (afecta, por ejemplo, a los títulos de renta fija, cuyo valor varía en función de los tipos), de liquidez (posibilidad de deshacer la inversión a su valor de mercado), de divisa, etc.

Visto esto, cabe destacar que el riesgo de nuestras inversiones se puede gestionar de diversas maneras para tratar de maximizar el binomio rentabilidad-riesgo, como explicaremos en otro artículo en este blog dentro de un par de semanas.

Entre otras cosas, conviene realizar una correcta diversificación de las inversiones, para reducir el riesgo al que está expuesta nuestra cartera. También podemos utilizar derivados (coberturas) para modular nuestra exposición al riesgo, como explicaremos.

 

 Conoce Abante 80% protección creciente

El primer fondo en España que te ayuda a proteger tu rentabilidad

 

 
 
 
 

Sobre el autor

Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

Categorías

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

© Prisa Digital S.L.- Gran Vía, 32 - Edificio Prisa - Madrid [España]