05 mayo, 2016 | 09:46

En la declaración de la renta tenemos que incluir los inmuebles, incluso aunque estos no produzcan renta o ganancia, y la forma de tributar varía en función del uso del mismo o de si se trata de una venta.

Para empezar, destacamos que la vivienda habitual se incluye en la declaración (en el porcentaje del que seamos propietarios). Quienes la adquirieron antes de 2013 se pueden deducir las cantidades aportadas durante el ejercicio fiscal, con un límite de 9.040 euros.

Por otra parte, el concepto de imputación de rentas en la base general corresponde a los inmuebles que no son nuestra vivienda habitual, pero que tampoco generan rentas. En estos casos se tributa por el 2% del valor catastral (el 1,1% si se ha revisado a partir de 1994).

En el caso de que obtengamos rentas por el alquiler de un inmueble, estas se consideran rendimientos de capital inmobiliario y tributan los ingresos (a los que hay que restar los gastos deducibles) en la base general. Existe una reducción del 60% para aquellos inmuebles que se alquilen como vivienda.

Finalmente, en el caso de la venta, la ganancia (o pérdida) patrimonial que se genera se incluye en la base del ahorro en la declaración de la renta (restando los gastos asociados a la compra y a la venta). Esta ganancia tributa a un tipo de entre el 19,5 y el 23,5% en función de la cantidad (estos son los tipos correspondientes a 2015, en la declaración que hagamos el año que viene debemos tener en cuenta que en 2016 han bajado).

La venta puede estar total o parcialmente exenta, como sucede cuando un contribuyente menor de 65 años reinvierte la ganancia en comprar otra vivienda habitual (con límites en los plazos). Está totalmente exenta para los mayores de 65 años (vivienda habitual). Y, cuando se trata de viviendas adquiridas antes de 1994, se pueden aplicar los coeficientes de abatimiento, pudiendo estar parte de la ganancia exenta (hasta 400.000 euros de precio de venta).

 

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28 abril, 2016 | 09:39

Los planes de pensiones, en la declaración de la renta, no tributan en la base del ahorro, sino en la general y difiere cómo lo hacen las aportaciones y el rescate.

Las aportaciones las podemos deducir, lo que significa que nos devolverán cuando presentemos la declaración parte del dinero invertido, en función de nuestro tipo impositivo marginal. Por ejemplo, por cada 1.000 euros aportados en el ejercicio, Hacienda devolverá 195 euros a los contribuyentes que tengan un tipo marginal del 19,5% (en la declaración del año que viene, como desde el 1 de enero de 2016 se rebajaron los impuestos, se devolverán 190 euros a los que tengan el tipo más bajo, del 19%).

Hay que tener en cuenta que existen límites a estas aportaciones. El límite financiero es el máximo que podremos ingresar cada año en nuestros planes de pensiones: 8.000 euros.

Por su parte, el límite fiscal es lo que nos podemos deducir, que es la menor de las siguientes cantidades: 8.000 euros anuales o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas. Si aportamos por encima del tope fiscal –cuando es inferior al financiero- no solo no nos lo vamos a poder deducir, sino que, además, pagaremos por ello en el rescate.

El tope a las aportaciones a un cónyuge que no obtenga rendimientos netos del trabajo o actividades económicas –o si estos son inferiores a 8.000 euros anuales- es de 2.500 euros cada ejercicio. Y en los planes de pensiones de personas con discapacidad, el conjunto de las aportaciones no puede superar los 24.250 euros anuales, que es también la cantidad máxima que se puede deducir el beneficiario.

El rescate de los planes de pensiones en la declaración

El dinero que saquemos del plan con el rescate –como renta o en forma de capital- se considera rendimiento del trabajo, tributa en la base general del IRPF y está sujeto a retención.

La cantidad correspondiente a las aportaciones que se han hecho antes de 2006 disfruta de una reducción del 40% si se rescatan en forma de capital, aunque existen unos límites temporales para que el contribuyente se beneficie de la misma.

 

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21 abril, 2016 | 09:31

Casi todos somos conscientes de que al comprar una vivienda usada hemos de abonar el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP). Sin embargo, lo que poca gente sabe, a pesar de que el impuesto se reguló en 1993, es que también deben de pagarlo aquellos que alquilen una vivienda, ya que adquieren un derecho de uso de la misma.

El ITP es un impuesto cedido a las comunidades autónomas y, a lo largo de los últimos meses, muchas de ellas (Madrid, Cataluña, Andalucía, Galicia o Asturias, entre otras), están reclamando el mismo, con carácter retroactivo, para solventar su escasa liquidez. La reclamación incluye los últimos cuatro años del impuesto y los intereses de demora, aunque, por ahora, no se está aplicando la sanción del 50%.

El importe a pagar depende tanto de la duración del contrato como del importe del alquiler. A continuación mostramos la tabla impositiva, aunque las comunidades autónomas pueden modificarla:

El pago se debe de realizar en los 30 días siguientes a la firma del contrato y existen dos modalidades de abono:

  • Al adquirir en los estancos el Modelo timbrado de contrato de arrendamiento.
  • Cumplimentando el correspondiente impreso, Modelo 600.

 

Impuesto patrimonio alquiler
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¿Cuánto he de pagar?

Supongamos un alquiler de 900 euros al mes, cuyo contrato tenga una duración de 5 años.

La base imponible (por lo que se tributa) asciende a 900 x 12 meses x5 años: 54.000 euros.

Al aplicar la tabla: 54.000 x 0,024040/6,01 = 216 euros. Si el alquiler se prorrogase, habría que ir pagando el impuesto por cada prórroga realizada.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante

 

 

14 abril, 2016 | 10:09

La declaración de la renta que presentemos entre abril y junio incluirá las novedades que introdujo la reforma fiscal que aprobó el Gobierno en 2014 y que entró en vigor el 1 de enero de 2015. Entre estos cambios se encuentran la reducción de tipos tanto en la base general y la del ahorro, así como la disminución de los límites a las aportaciones de planes de pensiones. Vamos a ver las novedades más destacas de la renta 2015.

Cambios en la base general

En la base general, donde tributan las rentas del trabajo, los rendimientos de actividades económicas y los alquileres, se ha llevado a cabo una bajada de tipos y de las retenciones en dos etapas. El primer recorte entró en vigor el día 1 de enero y el segundo, el 1 de julio.

Renta 1
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Por otra parte, se ha elevado el umbral mínimo de tributación a 12.000 euros y la exención aplicable a las indemnizaciones laborales legales se restringe a 180.000 euros.

La reducción del 40% de la que se beneficiaban los rescates de planes de pensiones en forma de capital (de las aportaciones anteriores a 2006) se limitan en el tiempo, al ejercicio en que tenga lugar la contingencia o en los dos siguientes. En el caso de las contingencias anteriores a 2011 el plazo es hasta el 31 de diciembre de 2018 y en las que tuvieron lugar entre 2011 y 2014, se puede aplicar hasta ocho años después al del ejercicio de la contingencia.

Por otra parte, la reducción de los rendimientos del trabajo se reduce a 3.700 euros anuales rentas inferiores a 11.250 y se rebaja de forma paulatina para las rentas entre 11.250 y 14.450 euros, cantidad a partir de la cual se elimina. Y se incluye un nuevo gasto deducible en los rendimientos del trabajo de 2.000 euros.

También ha disminuido la reducción de los rendimientos irregulares hasta el 30%. Si en los cinco ejercicios impositivos anteriores el contribuyente ya la hubiera aplicado a otros rendimientos irregulares, no podrá beneficiarse de este beneficio durante dicho periodo. Por otra parte, se mantiene el tope de 300.000 euros y la limitación en el caso de que sean rendimientos del trabajo entre 700.000 y 1.000.000 de euros.

Además, para tributar por el método objetivo de estimación de rendimientos será necesario cumplir un número mayor de requisitos. Y en los rendimientos de actividades económicas, se establece un máximo de 2.000 euros para los gastos de difícil justificación.

Se elimina la exención del 100% de los alquileres de vivienda cuando el inquilino tenga menos de 30 años. Y, finalmente, las ganancias o pérdidas no procedentes de la transmisión de elementos patrimoniales se podrán compensar con hasta un 25% de los rendimientos del trabajo, alquileres, rendimientos actividades económicas e imputación de rentas inmobiliarias.

Cambios en la base del ahorro

Como en la base general, en la del ahorro también se han bajado los tipos impositivos, así como las retenciones, y las ganancias o pérdidas a menos de un año, que tributaban en la base general pasan a la del ahorro.

Renta 2
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Otra novedad, es la creación de los planes de ahorro a largo plazo (instrumentado a través de depósitos o seguros de vida), cuyas rentas están exentas siempre que se aporten cantidades inferiores a 5.000 euros anuales y se mantengan durante un plazo de cinco años.  Y en los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS) se ha reducido a cinco años la antigüedad en el momento de constitución de la renta para poder aplicar los beneficios fiscales.

Además, las ganancias patrimoniales de contribuyentes mayores de 65 años, con un máximo de 240.000 euros, están exentas, si se reinvierten en una renta vitalicia.

Por otra parte, se elimina la exención de 1.500 euros a los dividendos y desde 2015 se pueden compensar los rendimientos del capital mobiliario con las ganancias o pérdidas patrimoniales de forma progresiva y con determinadas limitaciones.

Ha entrado en vigor la llamada exit tax, que implica que los titulares de participaciones significativas que cambien su residencia al extranjero, deberán pagar impuestos por las ganancias generadas, según determinados requisitos.

Se modifica la tributación de las reducciones de capital, la cantidad máxima para los coeficientes de abatimiento se reduce a 400.000 euros y en el cálculo de la ganancia o pérdida patrimonial en la venta de los inmuebles se eliminan los coeficientes de corrección monetaria.

Otras novedades

Las aportaciones a planes de pensiones y otros productos de previsión social se han reducido. Así, el límite fiscal es la menor de las siguientes cantidades: 8.000 o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas. El tope financiero también se ha recortado a 8.000 euros. En cambio, el de las aportaciones que se hacen a favor del cónyuge ha aumentado hasta 2.500 euros.

Los mínimos personales y familiares se han revisado al alza y, además, se han creado nuevas deducciones familiares. Finalmente, se ha suprimido la deducción por alquiler.

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07 abril, 2016 | 09:46

El borrador de la declaración de la renta incluye los datos que tiene Hacienda sobre nosotros. Esta información hay que revisarla, por si hay errores o faltan datos. La información errónea no exime de una revisión posterior de Hacienda. Y, en gran parte de los casos, estos errores juegan a favor de Hacienda.

Pueden solicitar el borrador quienes tengan exclusivamente rendimientos del trabajo, rendimientos del capital mobiliario sujetos a retención y de Letras del Tesoro, rendimientos del capital inmobiliario, imputación de rentas inmobilarias, ganancias patrimoniales, renta de emancipación básica, subvenciones (salvo los rendimientos de actividades económicas), entre otras. En cambio, los autónomos no pueden solicitarlo.

Para pedir el borrador de la declaración de la renta tenemos tres opciones: por internet, por teléfono o en las oficinas de la Agencia Tributaria. Y si no tenemos firma electrónica es necesario facilitar el importe de la casilla 490 de la declaración del IRPF del ejercicio 2014. A partir de mayo se enviará por correo a las personas que lo solicitaron en la declaración del año pasado.

Si no cumplo los requisitos para recibir el borrador…

En caso de no cumplir los requisitos para recibirlo, recomendamos solicitar la información fiscal, ya que resulta muy útil para no olvidar ningún dato relevante. También hay que revisar que esta sea correcta, como en el caso del borrador.

Cuando se presenta una declaración con datos distintos a los contenidos en el borrador y/o información fiscal pueden darse dos situaciones: si juega a favor de Hacienda, se recibirá una comunicación solicitando que se justifiquen esas diferencias. En los casos de declaraciones a devolver, esta situación suele retrasar el pago al final del ejercicio o al ejercicio siguiente. 

Posteriormente, si no se consideran justificadas las diferencias, habría que modificar la declaración, lo que en algunos supuestos podría conllevar una sanción. 

Si confirmo un borrador incorrecto…

Si hemos confirmado un borrador incorrecto, podremos solventarlo de dos formas. Si el error es a favor de Hacienda hay que hacer una declaración complementaria, señalando los motivos. Pero si es a favor del contribuyente, deberemos presentar en la Agencia Tributaria un escrito comunicando el error. Podemos adjuntar una copia de la declaración que hemos hecho en el Programa Padre. Para facilitarnos el trabajo, la Agencia Tributaria pone a nuestra disposición un modelo para comunicar el error que puede ser utilizado en lugar del escrito.

 

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31 marzo, 2016 | 09:26

Entre abril  y junio, como cada año, la mayoría de los contribuyentes debemos presentar la declaración de la renta del año anterior, para ajustar la cuenta de los impuestos pagados a Hacienda: si ha sido menos de lo que nos correspondía, tendremos que ingresar al Estado ese dinero ahora y si nos retuvieron más de lo debido, nos lo devolverán.

Este año, la campaña de la renta va desde el 6 de abril hasta el 30 de junio. Desde el primer día se podrá solicitar y confirmar el borrador o presentar la declaración por Internet y este año, como novedad, se podrá hacer a través de tabletas y móviles.

ABANTE_TIMELINE_RENTA-01

En general, deben presentar la declaración todas las personas físicas residentes en España.

Aunque hay excepciones. No están obligados a hacerla aquellos que hayan recibido rentas del trabajo hasta un máximo de 22.000 euros en el ejercicio (límite que baja a 12.000 si ha habido varios pagadores, si el pagador no está obligado a retener o si ha tenido pensiones compensatorias, entre otras variables).

Tampoco los contribuyentes que han recibido solo rendimientos del capital mobiliario y ganancias patrimoniales sometidas a retención con un límite conjunto de 1.600 euros y quienes recibieron exclusivamente rentas inmobiliarias imputadas, rendimientos de letras del tesoro y subvenciones para adquisición de viviendas de protección oficial, con límite conjunto de 1.000 euros anuales. 

No tendrán que presentar declaración en ningún caso quienes obtengan rendimientos del trabajo, de capital o de actividades económicas o ganancias patrimoniales que conjuntamente no superen los 1.000 euros, ni quienes hayan tenido, exclusivamente, pérdidas patrimoniales inferiores a 500 euros.

Sin embargo, aquellos contribuyentes que, aunque no estén obligados, quieran hacerla porque tengan derecho a recibir una devolución, deben presentar la declaración o confirmar el borrador para obtenerla.

 

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23 marzo, 2016 | 09:42

Autonomos base cotizacion Abante
La crisis a la que nos hemos enfrentado a lo largo de los últimos años ha hecho que mucha gente que trabajaba por cuenta ajena haya tenido que reinventarse y haya comenzado a hacerlo por cuenta propia, teniendo que darse de alta como autónomos.

Los autónomos, a diferencia de los asalariados que cotizan en función de sus ingresos, pueden elegir la base de cotización entre la mínima, la máxima o una intermedia, independientemente de lo que facturen.

En muchas ocasiones, como no quieren ver reducida su pensión en la jubilación después de tantos años cotizados al máximo, muchos inversores se dan de alta al máximo como autónomo sin darse cuenta de que cuando se tienen muchos años cotizados, la mayoría de ellos al máximo, la pensión sobrepasaría el límite máximo y la cantidad que supere ese tope se pierde.

Por ello, en estos casos, conviene hacer un ejercicio en el que se calcule la base de cotización que debería elegir para no llegar a superar la pensión máxima, ya que si no estaríamos pagándole un dinero a la Seguridad Social que nunca recuperaremos.

Por ejemplo, un inversor de 57 años que lleve 32 cotizados al máximo, si se da de alta como autónomo al máximo (base de cotización de 43.704 euros anuales), sobrepasará la pensión máxima en más de 3.500 euros al año. Para no superar la misma, podría bajar su base de cotización a unos 38.000 euros aproximadamente. De esta forma, se ahorra 1.700 euros al año y su pensión no se verá afectada. 

No hay que olvidar que a partir de una determinada edad, se puede bajar de base de cotización sin problema pero si se quiere volver a aumentar, existen límites. Por esta razón, antes de tomar una decisión conviene analizar la situación y las posibles consecuencias de esta decisión en caso de que se reforme el sistema de pensiones.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante

 

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17 marzo, 2016 | 09:42

Recorte silencioso pensiones

Mucho se ha hablado a lo largo de los últimos años sobre la sostenibilidad de las pensiones, de ahí que las reformas aprobadas por los dos últimos gobiernos (2011 y 2013) hayan ido encaminadas a reformar nuestro sistema de la Seguridad Social:  retraso de la edad legal de jubilación, entrada en vigor del factor de sostenibilidad, aumento de las bases de cotización para realizar el cálculo o exigencia de tener más años cotizados para recibir el 100% de la base reguladora son algunos de los cambios introducidos.

Algunos expertos e instituciones consideran que las reformas, que todavía no han entrado en vigor en su totalidad, no son suficientes y que, aunque es un primer paso, es necesario dar más para garantizar la viabilidad de las pensiones en un entorno en el que cada vez vivimos más y la proporción de jubilados respecto a cotizantes es cada mayor.

Lo que poca gente sabe, es que a lo largo de los últimos años, además de las reformas oficiales, estamos asistiendo a un 'recorte silencioso' de las pensiones. Estas suben de media menos que las cotizaciones y, en el caso de las pensiones máximas, la diferencia es muy significativa, tal y como se puede ver en el siguiente gráfico.

Abante grafico reccorte silencioso pensiones
Pincha para ampliar y ver la imagen completa.

Esto significa que cada año pagamos más a la Seguridad Social y, sin embargo, recibimos menos dinero en la jubilación (pensión) y no parece que a lo largo de los próximos años esta tendencia vaya a cambiar.

En un escenario de menores pensiones y de incertidumbre, les recomendamos realizar cuanto antes una planificación financiera para asegurar el objetivo de mantener el nivel de vida deseado durante la jubilación. Como hemos explicado en otras ocasiones en este blog, si partimos de una correcta planificación, en la que fijemos el objetivo, calculemos los medios que tenemos para conseguirlo y hagamos una estimación de lo que necesitaremos y empezamos a ahorrar e invertir cuanto antes, más fácil nos será lograr el capital para financiar aquello que queramos.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante

 



10 marzo, 2016 | 09:48

En algunos colectivos, como es el caso de los abogados, los médicos o los arquitectos, entre otros, los profesionales tienen la posibilidad de elegir si cotizan a través del régimen de autónomos (RETA) o a través de una mutualidad cuando trabajan por cuenta propia. Os contamos las opciones que existen.

En las mutualidades -entidades aseguradoras, sin ánimo de lucro y solidarias- las aportaciones que hace cada persona se capitalizan (frente al sistema de reparto de las pensiones públicas). Cubren las mismas prestaciones que la Seguridad Social a los trabajadores autónomos y si el profesional opta por la mutualidad como alternativa al RETA, la pensión de jubilación que recibirá es incompatible con la de la Seguridad Social.

Hay que tener en cuenta que si el mutualista decide cotizar a través del RETA o del Régimen General de la Seguridad Social por cuenta ajena, las aportaciones a la mutualidad se consideran un complemento y la renta que recibe por estas es compatible con la pensión pública.

Por otra parte, las aportaciones que cubran las mismas contingencias que el RETA se pueden deducir en la declaración de la renta (con el límite que establece la ley). Para las aportaciones que superen dicho límite y que correspondan a seguros con las mismas coberturas que los planes de pensiones, se aplica la reducción en la base imponible del IRPF.

El cálculo de las cuotas se hace con técnicas actuariales, es decir, el profesional paga lo que le corresponde según sus características individuales.

Para los profesionales que cotizan como autónomos y compatibilizan con un trabajo por cuenta ajena, la suma de las pensiones que les corresponden por ambas actividades no puede superar la pensión máxima. Por lo que aquello que coticen al RETA no supondrá un incremento en la pensión. Sin embargo, si en lugar de elegir el RETA se decanta por la mutualidad, esta tendrá carácter complementario y sí recibirán una renta extra.

Finalmente, también hay que tener claro que cotizar a través de la mutualidad permite compatibilizar el ejercicio de la actividad por cuenta propia con el cobro de la pensión de jubilación de la Seguridad Social que le correspondiera por su trabajo por cuenta ajena hasta la edad legal de jubilación.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante

 



03 marzo, 2016 | 09:50

Abante rentabilidad planificacion
Todos somos más o menos conscientes de que en cualquier momento podemos tener un imprevisto o necesitar más dinero del que tenemos disponible. Tener ahorrado nos ayudará a afrontar esos gastos extra. También necesitaremos apartar dinero para asegurarnos el nivel de vida que deseamos para la jubilación, ya que, como hemos comentado previamente en este blog, los gastos durante ese periodo no se reducen drásticamente como muchos creen y la pensión de la Seguridad Social probablemente no será suficiente para cubrir nuestros gastos.

La mayoría de la gente tiene claro que, en la medida de lo posible le conviene construirse un colchón económico. Pero, ¿por qué nos cuesta tanto? Independientemente de que en algunos casos la situación económica no nos permite ahorrar, lo cierto es que, aunque sí nos podamos permitir prescindir de una determinada cantidad de dinero hoy, muchas veces no lo hacemos.

El ahorro no deja de ser, como explican en la universidad, consumo diferido y al ser humano le cuesta diferir las gratificaciones, renunciar a algo hoy para tenerlo mañana, como demuestran numerosos estudios relacionados con el Behavioral Finance (Comportamiento financiero). Es lo que explica la teoría del descuento hiperbólico: la recompensa futura tiene menor valor para la persona que la recompensa actual.  

En nuestra experiencia con clientes a lo largo de los años, nos hemos dado cuenta que uno de los principales problemas a la hora de ahorrar para el futuro, de planificar nuestras finanzas, es la falta de objetivos claros. Pararnos a pensar qué queremos es un buen ejercicio y el primer paso para conseguir apartar una cantidad de dinero hoy para disfrutarla en el futuro.

¿Queremos ahorrar para irnos de vacaciones, para comprar una vivienda, para mandar a nuestros hijos a una universidad privada, para comprarnos un coche, para viajar cuando nos jubilemos? De esta manera el ahorro adquiere un sentido. Para poder cumplir nuestros objetivos, debemos de vivir conforme a nuestra capacidad económica. Debemos entender nuestra situación financiera.

La gente piensa, erróneamente, que hay que ahorrar el dinero que sobra, lo que dificulta este propósito, ya que cuanto más dinero tenemos en la cuenta, más fácil es gastar (expandimos el nivel de gasto). Es mucho más probable que logremos nuestra meta si apartamos el dinero antes de empezar a cubrir gastos.

No existe una cantidad ideal que debemos de ahorrar. Lo más adecuado sería realizar una correcta planificación financiera en la que se analizase el capital que debería de generar anualmente para cumplir sus objetivos y, a partir de ahí, realizar una transferencia periódica a principios de mes a otra cuenta separada y olvidarnos de ese dinero a no ser que ocurra alguno de los imprevistos u objetivos para los que ahorramos dicho dinero.

Por otra parte, el tiempo juega a nuestro favor. Cuanto antes comencemos a ahorrar, menor será el esfuerzo que tendremos que hacer, por lo que les animamos a empezar cuanto antes.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante

 



Sobre el autor

Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

Imagen de Belén Alarcón

Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

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