17 octubre, 2014 | 08:00

Ahorrar para la jubilación se ha convertido en una necesidad dado que cada vez es más evidente que en el futuro las pensiones públicas serán inferiores a las actuales y si solo dependemos de ellas no podremos mantener nuestro nivel económico. Sin embargo, todavía se cometen algunos errores en la planificación para la jubilación, como demuestran los datos de la industria de planes de pensiones. Y eso provoca la pérdida de rentabilidad que necesita el inversor para lograr su independencia económica y una jubilación tranquila.

Lo primero que debe hacer el inversor es plantearse sus objetivos a largo plazo. “¿Qué quiero conseguir en el futuro? ¿Cuánto dinero necesito para lograrlo? ¿He planificado el ahorro correctamente para que cubra mis objetivos? ¿Cómo debería hacerlo para conseguir el dinero que me permita esa independencia?”. Estas son algunas de las preguntas que conviene que nos planteemos.

Y a partir de aquí, podemos elegir cómo canalizar ese ahorro e inversión. En este sentido, los planes de pensiones son un producto diseñado específicamente para el ahorro para la jubilación y ofrecen algunas ventajas que no conviene desdeñar. Y sí, sí existen planes de rentables que nos pueden garantizar el logro de nuestros objetivos. Pero éstos no son, necesariamente, ni los más grandes, ni los que más se venden.

GRÁFICO PENSIONES PASO CAMBIADO

Uno de los errores comunes en la elección de planes de pensiones es la distribución de activos. Se suele huir de la renta variable pese a que el ahorro para la jubilación es una planificación a largo plazo para la cual sería aconsejable buscar una rentabilidad que, hoy por hoy, solo da la bolsa. Los inversores con productos que incluyen renta variable representan menos del 30%, un porcentaje que se ha mantenido relativamente estable en los últimos siete años y que contrasta con el de otros países del norte de Europa.

Por otra parte, la inversión en planes de pensiones, según se observa en los datos que proporciona Inverco, se han estado haciendo con el paso cambiado. Esto quiere decir que el ahorrador suele querer entrar en bolsa cuando ésta ya ha subido y quieren vender en la bajada, con lo que se pierden la mayor parte de la rentabilidad en estos activos. Se pierden la subida por entrar tarde.

Otro aspecto a tener en cuenta es la temporalidad. No conviene esperar al último trimestre o último mes del año para hacer las aportaciones del plan. Es cuando todos nos acordamos porque se cierra el año fiscal y empezamos a plantearnos cómo rebajar nuestra factura fiscal. Y es el momento en el que están focalizadas las campañas comerciales. Sin embargo, ingresar nuestro dinero al final del año nos hace perdernos rentabilidad (hasta el 4% anual), según el análisis realizado por los expertos de Abante.

Además, existe una elevadísima concentración en pocos planes y en pocas entidades: los mayores  10 planes de renta fija acaparan el 70% del patrimonio -en el resto de categorías también muy concentrado-. Además, los diez planes más rentables tienen una representatividad despreciable, lo que significa que la gente no invierte en los productos con un mejor comportamiento en cuanto a rentabilidad, sino que apuesta por los planes de mayor tamaño, aunque éstos no vayan a cubrir sus necesidades.

En definitiva, dado que el ahorro a largo plazo se ha convertido en una variable fundamental en nuestras vidas, para que éste sea lo más eficiente posible y nos ayude a conseguir nuestros objetivos con un esfuerzo razonable, es básico que nos planteemos para qué queremos el dinero, cuánto necesitamos, cuál es el mejor momento para empezar a ahorrar y cómo y cuándo vamos a canalizar ese dinero. Se trata de planificar.

*María Benito, responsable de comunicación de Abante Asesores. 

09 octubre, 2014 | 07:30

Si tiene activos (acciones, fondos de inversión, inmuebles…) adquiridos antes de 1994 y los vende a partir  2015, en algunos casos pueden incrementarse los impuestos que deberá pagar por  la ganancia obtenida debido a la eliminación del Régimen Transitorio de los coeficientes de abatimiento. 

Esta es una de las medidas aprobadas con la reforma fiscal que entrará en vigor a partir de enero y que perjudica a los contribuyentes. En la actualidad, parte de la plusvalía o del rendimiento generado por la venta está exenta. Al eliminar los coeficientes, el importe sobre el que se tributará será superior. Y puede que sea conveniente vender los activos antes de que finalice 2014. A continuación mostramos cómo afecta esta medida a sus finanzas personales.  

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¿Cómo se calculan en 2014 las plusvalías de elementos adquiridos antes de 1994?

En la actualidad, al calcular la plusvalía o rendimiento generado por la venta de elementos patrimoniales, parte de la misma puede estar exenta. Y, ¿cómo se calcula la porción que está libre de impuestos? Depende del tipo de activo. A continuación mostramos como se hace.

A/ INMUEBLES Y ACCIONES NO COTIZADAS:

El importe de la ganancia exenta se calcula siguiendo estos pasos:

PASO 1: La ganancia patrimonial se obtiene: precio de compra - precio de venta - gastos asociados a la compra - gastos asociados a la venta.  En el caso de los inmuebles, al precio de adquisición y a los gastos asociados a la misma se le aplican unos coeficientes de actualización (la reforma también propone la eliminación de éstos).

PASO 2: Dividir el número de días que han transcurrido entre la fecha de adquisición y el 20 de enero de 2006 entre los que han pasado desde la fecha de adquisición hasta la de venta.

PASO 3: Determinar la ganancia sujeta a los coeficientes reductores, multiplicando el porcentaje obtenido en el paso 2 por la ganancia patrimonial calculada en el paso 1.

PASO 4: Establecer la plusvalía exenta. Por cada año de compra anterior a 31 de diciembre de 1994, y redondeando por exceso, se aplica un coeficiente reductor sobre la ganancia del paso,  que varía en función de la naturaleza del bien:

-Inmuebles: 11,11%.

-Acciones no cotizadas: 14,28%.

Por tanto, se tributa por la diferencia entre la ganancia total (calculada en el paso 1) y la ganancia exenta (estimada en el paso 4). 

B/ ACCIONES COTIZADAS Y FONDOS DE INVERSIÓN

Para realizar el cálculo de la ganancia exenta hay que distinguir dos casos:

•Caso 1: el precio de venta es superior al valor del bien en el Impuesto sobre el Patrimonio de 2005.

•Caso 2: el precio de venta es inferior al valor del bien en el Impuesto sobre el Patrimonio de 2005.

Caso 1:

PASO 1: Determinar la ganancia patrimonial que se ha producido entre la fecha de compra y el 31 de diciembre de 2005. Este cálculo se realiza tomando como precio de venta el del IP del ejercicio 2005.

PASO 2: Cálculo de la plusvalía exenta. Por cada año de compra anterior a 31 de diciembre de 1994, y redondeando por exceso, se aplica un coeficiente reductor sobre la ganancia obtenida en el paso 1 que varía en función de la naturaleza del bien:

-Fondos de Inversión: 14,28%.

-Acciones Cotizadas: 25%.

Por tanto, se tributa por la diferencia entre la ganancia real y la calculada tomando como referencia el precio de venta real y la exenta estimada en el paso 2.

Caso 2:

PASO 1: Cálculo de la ganancia patrimonial.

PASO 2: Se determina el beneficio exento. Por cada año de compra anterior a 31 de diciembre de 1994, y redondeando por exceso, se aplicará un coeficiente reductor sobre la ganancia calculada en el paso 1 que varía en función de la naturaleza del bien:

-Fondos de Inversión: 14,28%.

-Acciones Cotizadas: 25%.

Por tanto, se pagan impuestos por la diferencia entre la ganancia calculada en el paso 1 y la exenta estimada en el paso 2.

¿Y a partir de 2015? 

A partir del año que viene se eliminan los coeficientes de abatimiento, por lo que se gravará cada euro de ganancia generada entre el momento de la compra y el de la venta (Precio de compra – precio de venta – gastos asociados a la compra – gastos asociados a la venta). 

Ejemplo práctico:

Supongamos un inversor que tiene 50.000 acciones de la empresa XYZ, que adquirió el 15 de febrero de 1989 a 0,0142 euros por acción y que hoy cotizan a 2,4 euros. El valor -a efectos del Impuesto de Patrimonio de 2005- fue de 2,275 euros. El inversor desea saber cuál es el impacto fiscal en caso de venderlas el 1 de octubre de 2014 y que pasaría si retrasase la venta a 2015. 

¿Cuál es el impacto fiscal de la venta en 2014 a 2,4 euros por acción? 

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¿Y en caso de hacerlo en 2015 al mismo precio?

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Cuadro Resumen:

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¿Qué debo o puedo hacer para que evitar que se incremente el coste fiscal de mis inversiones?

Tal y como podemos ver en el ejemplo anterior, en este caso, el inversor se verá perjudicado por la reforma fiscal, por lo que le convendría vender las acciones e incluso comprar al día siguiente, si desea mantener dicha posición. 

Debemos de analizar caso a caso para comprobar el impacto financiero-fiscal de la reforma. Aunque fiscalmente pueda interesar realizar la venta, puede ser que financieramente no sea el momento óptimo de realizar la operación.

**Para la elaboración de este análisis consideramos lo publicado en agosto en el Proyecto de Ley. Aunque puede haber algunas modificaciones, es probable que el texto definitivo sea muy similar.

Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera de Abante.

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03 octubre, 2014 | 07:00

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Los planes de pensiones y otros sistemas de previsión social han sufrido varios cambios con la reforma fiscal que entrará en vigor el 1 enero de 2015, tanto en las aportaciones como en el rescate. De  ahí la importancia de analizar cómo le afectan los cambios en este aspecto así como si  puede o debe tomar alguna medida al respecto.

Estos instrumentos se utilizan como fórmula de ahorro y permiten acumular voluntariamente un capital que puede ser rescatado cuando se cumplen ciertos requisitos (las contingencias o supuestos excepcionales de liquidez), por ejemplo, haberse jubilado o sufrir paro de larga duración. 

 

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* Ver más adelante rescate de personas jubiladas antes de 2015. 

La reforma introduce los siguientes cambios:

  • Se reducen las aportaciones máximas, lo cual perjudicará a los inversores que en la actualidad ingresan anualmente en sus planes más de dicha cantidad (8.000 euros).
  • Se abre un nuevo supuesto de liquidez que permite el rescate a partir del décimo año.
  • La reducción aplicable en el caso de rescate en forma de capital, de la que se benefician las aportaciones anteriores a 2006, se mantiene en el 40%. Aunque se limita en el tiempo. 

¿Cuál es la fiscalidad de estos productos en 2014?

En la actualidad, la aportación máxima depende de la edad del inversor. Existe un límite financiero (lo máximo que puedes ingresar en el plan anualmente), que asciende a 10.000 euros para menores de 50 años y a 12.500 euros para mayores de 50 años y un límite fiscal (tope que puedes deducirte) que asciende a la menor de las siguientes cantidades:

  • 10.000 euros o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas en el caso de menores de 50 años.
  • 12.500 euros o el 50% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas en el caso de mayores de 50 años.

Este tipo de inversiones podrán rescatarse cuando ocurra alguna de las contingencias (jubilación, fallecimiento, dependencia o invalidez) o alguno de los supuestos excepcionales de liquidez (enfermedad grave o paro de larga duración).

Los rescates tributan como renta del trabajo en la base general (parte cara del impuesto) a un tipo que oscila entre el 24,75 y el 52%. Si se decide sacar todo el dinero de una vez (en forma de capital), las aportaciones anteriores al 31/12/2006 se beneficiarán de una reducción de 40%.

¿Y a partir de 2015?

A partir del 1 de enero de 2015, las aportaciones máximas se reducen. El límite financiero será de 8.000 euros independientemente de la edad y el tope fiscal, la menor de las siguientes cantidades: 8.000 euros o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas. Por otra parte, se abre una nueva posibilidad de liquidez a partir del décimo año. En el caso de las aportaciones hechas antes de 2015, el dinero no se podrá sacar antes del 1 de enero de 2025.

Los rescates seguirán tributando como renta del trabajo, pero el tipo se reducirá a la horquilla 20-47% en 2015 y al 19-45% a partir de 2016. Cuando el rescate se haga en forma de capital –para las aportaciones realizadas antes de 2007-, se aplicará una reducción del 40%, si se saca el dinero en el ejercicio en que se jubiló el inversor o en los dos siguientes.

Y existe un régimen transitorio para las personas que ya se hayan retirado: quienes lo hicieron entre 2009 y 2014 tendrán de plazo ocho ejercicios desde la fecha de su jubilación para rescatar el plan con este beneficio fiscal. Los que lo hicieron antes de 2009 podrán aplicarla si recuperan el dinero antes del 31 de diciembre de 2016

Ejemplos prácticos:

1.       Aportación a planes de pensiones:

Supongamos un inversor menor de 50 años que tiene unos ingresos por trabajo de 75.000 euros. ¿Qué aportación máxima puede realizar a planes de pensiones y cuánto se podrá deducir fiscalmente?

En 2014, podrá aportar como máximo 10.000 euros (límite financiero y fiscal). Como su tipo impositivo marginal asciende al 47%, al hacer la declaración de la renta Hacienda le devolverá 4.700 euros.

En 2015 y 2016, podrá ingresar en este tipo de productos, como máximo, 8.000 euros. En este caso, en 2015, Hacienda le devolverá 3.760 euros (el 47% de 8.000 euros) y en 2016, 3.600 euros (el 45% de 8.000 euros).

Cuadro Resumen:

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2.   Rescate de planes de pensiones:

Ahora imaginemos un inversor que recibe la pensión máxima de la Seguridad Social y tiene 35.000 euros invertidos en planes de pensiones, de los cuales 20.000 fueron aportados antes de 2007.

 ¿Cuál es el impacto fiscal en caso de rescatarlo en 2014? 

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¿Y si lo hace en 2015?:

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¿Y si recupera el dinero en forma de capital pasado el plazo legal para aplicar la reducción del 40%?:

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Cuadro Resumen:

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¿Qué debo o puedo hacer para que no me afecte de forma negativa la reforma?

Tal y como podemos ver en el ejemplo anterior, en la aportación a planes de pensiones el inversor se ve perjudicado por la reforma no sólo porque la devolución de Hacienda será menor, sino porque podrá acumular cantidad inferior en estos productos para su jubilación, en un entorno en que los sistemas privados son tan necesarios.

En el segundo caso, se ve beneficiado por el rescate, ya que bajan los tipos impositivos siempre que realice el mismo dentro de los plazos establecidos por la Ley. En caso de no cumplir con ellos, el inversor se verá perjudicado.

Como siempre, antes de tomar una decisión, en Abante recomendamos realizar un análisis de su caso particular para ver el impacto de la reforma.

** Consideramos para esta información el Proyecto de Ley aprobado en agosto. Aunque puede haber algunas modificaciones durante el trámite parlamentario, es probable que el texto definitivo sea muy similar.

Paula Satrústegui, directora de Planificacón financiera de Abante. 

26 septiembre, 2014 | 08:31

La gestión activa y la inversión en fondos de autor ha ido ganando peso en nuestro país y las posibles alternativas en este campo han sido noticia estos días con los movimientos de gestores que ha habido en la industria. Lo cierto es que la gestión de autor –bien seleccionada- ofrece un plus al inversor, por un lado. Por otro, en España hay todo un universo de gestores independientes con gran talento. Y para darles visibilidad e impulsar este tipo de gestión en un entorno completamente dominado por los productos estandarizados de los grandes bancos nació hace algo más de dos años Smart-ISH.

Smart-ISH, el universo que agrupa a estas figuras y el fondo que invierte en ellos, es una apuesta para reivindicar la profesión de gestor, la gestión independiente. Para que salgan buenos gestores españoles es necesario invertir en ellos, sobre todo al principio. Y tras varios años siguiendo de cerca a estos profesionales los datos ponen en evidencia que están haciendo un buen trabajo, que consiguen rentabilidades atractivas. Son una alternativa a la gestión pasiva que ofrecen las grandes redes financieras. Paramés –que dejó Bestinver hace unos días- es uno de ellos, pero hay más de 100 nombres en la lista. Sus fondos siguen estrategias personales y ellos han puesto todo su talento e ilusión para conseguir los mejores resultados. Se busca la identificación total entre el gestor y el vehículo.

¿En qué invierten estos gestores? En septiembre aumentaron su exposición a bolsa, alcanzando el nivel más alto en el tercer trimestre. La exposición media, según la encuesta Unience-Perpe, es del 57,4%. Eso después de un mes que fue positivo para quienes apostaron por el mercado estadounidense, mientras que los que invirtieron en Europa se quedaron algo por detrás. De los 109 fondos que forman el Universo Smart-ISH solo 39 terminaron agosto en negativo. En el año únicamente 9 están en rojo y 15 de ellos acumulan en los ocho primeros meses de 2014 más de un 10% de rentabilidad.

Abante puso en marcha el universo en 2012 para dar visibilidad a la gestión de autor y, además, invierte en los fondos del mismo a través del fondo Smart-ISH. Pensábamos que era una buena forma de reivindicar la profesión de gestor  y de ofrecer una opción alternativa de inversión. Y, por eso mismo, hemos ido incorporando a alguno de los mejores profesionales de la gestión activa bajo el paraguas de los fondos de autor.

José Ramón Iturriaga, gestor de Okavango Delta (renta variable), fue el año pasado el gestor del Universo Smart-ISH que mejor rentabilidad obtuvo, un 74,9%. En 2014 gana un 5,7%. En su última carta, el gestor explicaba la recogida de beneficios de los últimos meses por el ruido geopolítico que ha habido. Y señalaba: “A medida que dicho ruido se diluya y se vuelva la mirada a los fundamentales de las compañías –que, repito, están mejorando de forma notable- es más que probable que se desande el camino recorrido estos últimos meses”.

Otro fondo de renta variable es el de Josep Prats, que invierte en grandes valores con Abante European Quality Fund, que en lo que va de año tiene una rentabilidad del 3,5%, por encima del Eurostoxx 50, que suma un 2,05%. El acumulado del fondo desde mayo del año pasado es de 19,90%, frente al 12,58% del índice europeo de referencia.

Por su parte, Alberto Espelosín gestiona Abante Pangea, un fondo global, dinámico y multiactivo que trata de reflejar de una manera flexible la visión macro y micro del gestor. El fondo ha superado recientemente los 100 millones de patrimonio bajo gestión. Y Juan Manuel Mazo es el gestor de Maral Macro, un fondo macro multiactivo global con una política de preservación de capital.

El inversor deberá elegir los fondos de inversión que mejor se adapten a su perfil y a sus objetivos.

*María Benito, responsable de Comunicación de Abante. 

22 septiembre, 2014 | 09:44

Abante icons Dos colores-41La inversión en productos financieros, como acciones, fondos de inversión o cuentas remuneradas, en general, se va a beneficiar con la reforma fiscal que entrará en vigor en enero de 2015. Y esto es así porque, además de la rebaja de los impuestos sobre los beneficios, la tributación de las ganancias o pérdidas a un año pasará de la base cara a la barata y mejorará la compensación entre las bases imponibles del ahorro y general. Por eso, si tiene pensado vender o liquidar alguna de sus inversiones, debe analizar si le conviene hacerlo ahora o esperar al año que viene. Veamos porqué.

Muchas veces, al hacer cambios en nuestras inversiones financieras, nos olvidamos de mirar su repercusión impositiva y, aunque no se pueden realizar estas operaciones sólo por motivos fiscales, es algo que no debemos de obviar. Por ello consideramos importante explicar cómo se compensan las distintas rentas en el IRPF para así maximizar el beneficio de nuestros movimientos.

Para nuestro análisis consideraremos lo publicado en agosto en el Proyecto de Ley. Aunque puede haber algunas modificaciones, es probable que el texto definitivo sea muy similar.

Compensación de las rentas de los productos financieros

La reforma fiscal que el Gobierno aprobó en agosto traerá una reducción de los tipos impositivos, tanto en la base general como en la del ahorro, que es donde tributarán a partir de enero las ganancias y los rendimientos del capital mobiliario y que es la parte barata de la tabla. Esta rebaja implica que los beneficios que obtengamos, en lugar de pagar entre el 21 y el 27% al fisco, se pasará a una retención den entre el 20 y el 24% el próximo ejercicio y de entre el 19 y el 23% en 2016.

Por otro lado, las plusvalías o minusvalías a menos de un año, que hasta ahora tributaban en la base general pasan a la del ahorro. ¿Esto qué significa? Si se venden acciones compradas hace menos de 12 meses, el beneficio obtenido se declara en la parte cara del impuesto, con lo que Hacienda se queda entre el 24,75 y el 52%, más los recargos autonómicos. Al pasar a la base del ahorro -la parte barata- el tipo se reducirá considerablemente, como acabamos de ver.

Por último, la compensación de bases imponibles mejora respecto de la situación actual. Todas estas medidas son positivas para los inversores, tal y como se observa en el siguiente cuadro resumen:

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* Ver más adelante la norma transitoria de las pérdidas pendientes de compensación.

*No se considera el efecto de la eliminación de los coeficientes de abatimiento. Si los activos fueron adquiridos antes de 1994, puede que el efecto fiscal de la reforma sea negativo (a pesar de reducirse los tipos impositivos).

¿Cómo se compensan las rentas en 2014?

En este momento, las rentas de los productos financieros pagan impuestos tanto en la base general, como en la del ahorro. En el primer caso, las ganancias o pérdidas no procedentes de la transmisión de elementos patrimoniales, así como las obtenidas en un plazo inferior a un año, se podrán compensar con hasta un 10% de los rendimientos del trabajo, alquileres, rendimientos actividades económicas e imputación de rentas inmobiliarias.

En cambio, en la base del ahorro, los rendimientos del capital mobiliario –venta de acciones, fondos, derivados e inmuebles, entre otros-se compensan ilimitadamente entre ellos y, si después de hacerlo se obtuviera un importe negativo, tendríamos cuatro años más para aplicarla.

En el caso de las plusvalías y minusvalías a más de un año, se compensan de forma ilimitada y, si el saldo es negativo, también se puede hacer en los cuatro años siguientes. Lo que no es posible a día de hoy compensar los rendimientos de capital mobiliario con las variaciones patrimoniales (positivas o negativas)  a más de un año, ni viceversa. Y tampoco la rentas de la base general con las del ahorro. 

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¿Y cómo se hará a partir de 2015?

Con la entrada en vigor de la reforma a partir de enero del año que viene, las ganancias o pérdidas a menos de un año pasarán a tributar a la base del ahorro y, además, cambiarán las reglas de compensación entre ambas bases.

En la base general, las plusvalías o minusvalías de elementos no patrimoniales se podrán compensar con hasta un 25% de los rendimientos del trabajo, alquileres, rendimiento actividades económicas e imputación de rentas inmobiliarias.

Además, los rendimientos del capital mobiliario podrán compensarse con las variaciones del valor del patrimonio -como consecuencia de las operaciones como transmisiones o adquisiciones de activos- hasta un máximo del 25%, aunque se realizará paulatinamente (10% en 2015, 15% en 2016, 20% en 2017 y 25% a partir de 2018).  

Norma transitoria: Las pérdidas patrimoniales a más de un año correspondientes a los periodos impositivos de 2011, 2012, 2013 y 2014 que se encuentren pendientes de compensación a 01/01/2015, lo harán de acuerdo a la legislación vigente en 2014. Si la merma patrimonial que se encuentre pendiente de compensación a 01/01/2015 es a menos de un año y corresponde a los periodos impositivos de 2013 y 2014, se compensarán de acuerdo a la nueva norma.

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Ejemplo práctico:

Supongamos un inversor que ha obtenido las siguientes rentas durante el ejercicio: 

  • Rendimientos del trabajo netos (eliminando los cargos de la Seguridad Social y otros gastos deducibles): 40.000€
  • Alquileres: 3.000€
  • Rendimiento neto reducido por la venta de un Unit Linked: -5.000€
  • Intereses de cuentas corrientes: 1.000€.
  • Ganancia por la venta de acciones a menos de un año: 600€
  • Plusvalía por la venta de fondos a más de un año: 1.000€
  • Beneficio por la venta de un inmueble a más de un año: 5.000€
  • Pérdida por la venta de acciones a más de un año: 500€

¿Cómo se compensarían las bases en caso de que dichas rentas se generasen en 2014? 

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¿Y en caso de hacerlo en 2015?

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Cuadro Resumen:

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¿Qué debo o puedo hacer para que no me afecte la reforma?

Tal y como podemos ver en el ejemplo anterior, en este caso, el inversor se verá beneficiado por la reforma fiscal. En cualquier caso, en Abante Asesores aconsejamos analizar caso a caso para ver el impacto financiero-fiscal de la reforma. Aunque fiscalmente la pueda ser positiva (estudiar detenidamente en caso de venta de activos comprados antes de 1994 que se ven perjudicados por el cambio legislativo), puede ser que financieramente no sea el momento óptimo de realizar la operación.

 Si lo desea, puede descargar esta información en PDF

*Paula Satrústegui, directora de Planificacón financiera de Abante. 

16 septiembre, 2014 | 09:29

Entramos en el último trimestre del año y es hora de que comprobemos en qué nos beneficia y en qué nos perjudica la inminente reforma fiscal. En agosto se publicó el Proyecto de Ley, y aunque puede haber algunas modificaciones, es probable que el texto definitivo sea muy similar. 

A lo largo de las próximas semanas analizaremos algunas de las novedades fiscales con ejemplos prácticos que nos ayuden a entender cómo nos afectan, así como las alternativas que tenemos para tratar de beneficiarnos al máximo de la reforma.

VENTA INMUEBLES:

Si tiene algún inmueble en venta, le interesa conocer cómo tributará en caso de que la operación se realice en 2014 y qué sucede si se aprueban las medidas del Proyecto de Ley y el mismo se vende en 2015.

Mucha gente piensa, equivocadamente, que al bajar los tipos impositivos a partir de enero de 2015 (efecto positivo), es mejor esperar para vender, sin darse cuenta que, además de la bajada de los impuestos, en el caso de la venta de inmuebles, se suprimen los coeficientes de corrección monetaria en el cálculo de la ganancia o pérdida patrimonial (efecto negativo). Por este motivo, habrá que analizar individualmente cada uno de los casos, ya que puede que le interese reducir un poco el precio y venderlo este año, en lugar de hacerlo el que viene a mayor importe.

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A estos dos efectos habrá que sumar el provocado por la eliminación de los coeficientes de abatimiento (en caso de que la vivienda hubiese sido adquirida antes de 1994). Este aspecto será analizado en un próximo artículo. 

¿Qué pasa si lo vendo en 2014?

Durante 2014, la venta de inmuebles tributa como ganancia o pérdida patrimonial en la base del ahorro (parte barata del impuesto al 21-27%) o en la base general (parta cara al 24,75-52% más subidas autonómicas) en función del plazo en que se haya generado la plusvalía. En la mayoría de los casos, la venta de inmuebles se produce a más de un año, tributando en la base del ahorro (de 0 a 6.000 euros se paga al 21%, de 6.000,01 a 24.000 euros el tipo es del 25% y de 24.000,01 euros en adelante del 27%).

La ganancia o pérdida generada se calcula de la siguiente manera:

Ganancia o Pérdida = Precio de compra – Precio de venta – Gastos asociados a la compra – Gastos asociados a la venta

Tanto el precio de compra como los gastos asociados a esta se ajustan con unos coeficientes de actualización que se publican anualmente en los Presupuestos Generales del Estado. Dichos coeficientes (siempre superiores a uno) varían en función del año en que fue adquirido el inmueble y tratan de corregir el precio con la inflación, haciendo que la ganancia patrimonial disminuya y, por tanto, los impuestos a pagar sean inferiores.

¿Y si lo vendo en 2015? ¿Qué impuestos pagaría?

La ganancia o pérdida patrimonial en 2015 tributará en la base del ahorro, independientemente del plazo, al 20-24% (de 0 a 6.000 euros al 20%, de 6.000,01 a 50.000 euros al 22% y de 50.000,01 euros en adelante, al 24%). Si se realiza la venta en 2016, el tipo que se aplicará será incluso inferior (19-23%). Como vemos, si solo tenemos en cuenta este efecto, el impacto de esperar a 2015 o 2016 será siempre positivo.

Por otro lado, se eliminan los coeficientes de actualización, lo cual hace que, tanto el precio de compra, como los gastos asociados a la compra sean inferiores y la ganancia patrimonial superior, teniendo que pagarse más impuestos. Si solo tenemos en cuenta este efecto, el impacto de esperar a 2015 o 2016 será siempre negativo.

El Proyecto de Ley mantiene la exención por reinversión en vivienda habitual, así como la exención de la plusvalía por la venta de la vivienda habitual de mayores de 65 años.

Ejemplo práctico:

Supongamos un inversor que compró una vivienda en el año 2000 por 250.000 euros y que tiene pensado venderla por 500.000 euros. 

¿Cuál es el impacto fiscal en caso de vender el inmueble en 2014?

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¿Y en caso de hacerlo en 2015?

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Cuadro Resumen:

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¿Qué debo o puedo hacer para que no me afecte la reforma?

Habrá que analizar cada caso individualmente para ver cómo le afectan ambos cambios. Tal y como podemos ver en el ejemplo anterior, en este caso, el inversor podría incluso bajar el precio de venta hasta 487.151 euros en 2014 y obtener el mismo ingreso neto que en el caso de realizar la venta en 2015 por 500.000 euros. 

Si lo desea, puede descargar el PDF del INFORME REFORMA FISCAL VENTA DE INMUEBLES.

*Paula Satrústegui, directora de Planificacón financiera de Abante. 

18 junio, 2014 | 11:19

En esta época de crisis es cuando la gente se reinventa y decide, ante la falta de trabajo, montar su propio negocio, dándose de alta en la Seguridad Social como trabajador por cuenta propia en el Régimen Especial de los Trabajadores Autónomos (RETA).

A diferencia del Régimen General, donde la cotización a la Seguridad Social depende del sueldo que tengamos (aunque existe una cotización máxima), en el RETA, es el trabajador quien decide cómo cotizar (al máximo, al mínimo o a una base intermedia). Puede tener unos ingresos muy elevados y cotizar al mínimo o, por el contrario, tener unos ingresos muy bajos y hacerlo al máximo.

La base de cotización que tengamos en los últimos años de la vida laboral (entre 17 ó 25, en función del momento en que el autónomo se jubile) serán los que la Seguridad Social considere de cara al cálculo de la pensión. 

Aquellos trabajadores que coticen al mínimo tendrán, cómo es lógico, menor pensión que los que lo hacen al máximo, pero también habrán pagado menos dinero durante los años en los que cotizaron.  

La pregunta que se suele hacer la gente es: ¿Interesa cotizar al máximo o al mínimo?

La respuesta depende, fundamentalmente, de los siguientes factores:

1. La esperanza de vida del trabajador. Cuanto mayor sea, más interesante será cotizar al máximo, ya que recibirá durante muchos años la pensión máxima.

2. La rentabilidad que pueda obtener con la diferencia entre las bases de cotización máxima y mínima, en caso de que optemos por el mínimo e invierta lo que se ahorra en el mercado financiero. 

3. Las reformas adicionales que se puedan poner en marcha en la Seguridad Social. Mucha gente considera que las pensiones máximas se pueden ver más afectadas que las mínimas en caso de reformas adicionales.

EJEMPLO:

A continuación mostramos un ejemplo que nos ayude a entender la complejidad de esta decisión.

Supongamos un inversor con las siguientes características:

  • Edad: cumple 50 años en 2014.
  • Ha cotizado 25 años a la Seguridad Social.
  • Cotizó al máximo hasta finales de 2012, momento en el cual le despidieron. En diciembre de 2014 se le acaba la prestación por desempleo y está valorando la posibilidad darse de alta como autónomo en la Seguridad Social.

Escenario 1: se da de alta al mínimo a partir de enero de 2015

En este caso, el coste anual para el trabajador es de aproximadamente 3.150 euros. Si cotiza hasta los 65 años, en 2023 recibirá una pensión en euros actuales de 20.423 (27.487 euros de 2023).

Si tenemos en cuenta el factor de sostenibilidad, dicha pensión se verá reducida en un 9,45% debido al aumento de la esperanza de vida. Además, habrá que restarle los impuestos (aproximadamente un 13%).

Grafico 1

Escenario 2: se da de alta al máximo a partir de enero de 2015

En este supuesto, el coste anual para el ahorrador es de aproximadamente 12.850 euros. Si cotiza hasta los 65 años, en 2023 recibirá una pensión en euros actuales de 35.762 (48.132 euros de 2023).

Al igual que en el caso anterior, por el factor de sostenibilidad, la pensión se verá reducida (9,75%) y a ese importe habrá que restarle los impuestos (aproximadamente un 20%).

Grafico 2

¿Cuándo recupera el autónomo el coste extra de cotizar al máximo? 

A continuación mostramos cuándo recuperaría el ahorrador la inversión adicional entre cotizar al máximo y hacerlo al mínimo. Para ello, suponemos que cotiza al mínimo, que invierte la diferencia con la aportación máxima en una cartera en el mercado financiero (primero con una rentabilidad del 0% y un segundo supuesto con una rentabilidad del 4%) y que, a partir de la jubilación, empieza a reembolsarse de dicha cartera la diferencia entre la pensión que le habría correspondido por cotizar al mínimo y la que recibiría si hubiera cotizado al máximo.

Tal y como se puede observar, en el caso de que invierta la diferencia de cotizaciones al 0%, a los 75 años se quedaría sin ese dinero ahorrado. Sin embargo, si la rentabilidad de la cartera asciende al 4%, el momento en que se queda sin ese dinero extra se retrasa hasta los 78 años.

Grafico 3

En el gráfico anterior, hemos tenido en cuenta la esperanza de vida y la rentabilidad de la cartera financiera el inversor, pero éste, además, deberá introducir en la toma de decisiones una variable adicional: las posibles futuras reformas del sistema de pensiones. Es probable que el sistema de la Seguridad Social sufra reformas adicionales y que las pensiones máximas sean las más perjudicadas, por lo que, en determinados casos, puede que llegue a ser conveniente cotizar al mínimo y generar un ahorro privado que el día de mañana financie la menor pensión.

Paula Satrústegui, directora de planificación financiera de Abante

@abanteasesores

 

15 abril, 2014 | 17:07

Casi sin darnos cuenta nos volvemos a tener nuestra cita anual con Hacienda.

Tanto el Borrador como los Datos fiscales pueden ayudarnos bastante en esta ardua tarea.

La solicitud se puede realizar entre el 1 de abril y el 30 de junio de 2014, por lo que los contribuyentes que no solicitaron el Borrador aún están a tiempo.

¿Quiénes pueden solicitar el Borrador?

Lo pueden hacer los contribuyentes cuyas rentas procedan exclusivamente de:

  • Rendimientos del trabajo
  • Rendimientos del capital mobiliario sujetos a retención o a ingreso a cuenta así como los derivados de Letras del Tesoro
  • La imputación de rentas inmobiliarias siempre que procedan, como máximo, de ocho inmuebles
  • Las ganancias patrimoniales sometidas a retención o ingreso a cuenta, así como las subvenciones para la adquisición de vivienda habitual y demás subvenciones salvo que tengan consideración de Rendimiento de Actividades Económicas
  • Las pérdidas patrimoniales derivadas de IICs
  • Rendimientos del capital mobiliario e inmobiliario obtenidos en régimen de atribución de rentas
  • Renta básica de emancipación
  • Transmisión de valores públicos que al amortizarlos hayan tenido ganancia de rendimiento cero

Entre otras circunstancias quedan excluidos de esta definición los autónomos, los que reciben rentas de alquileres y aquellos contribuyentes que hayan vendido acciones, bonos u obligaciones a lo largo de 2013. 

El Borrador facilita la realización de la declaración y pone en conocimiento los datos que Hacienda tiene de los contribuyentes.

También ayuda a realizar una correcta planificación fiscal y financiera con cierta antelación.

¿Debe dar por válida la información que aparece en el Borrador?

La información incluida en el Borrador no es necesariamente correcta. Siempre debemos revisar el Borrador por dos motivos:

1. En gran parte de los casos los errores en la información juegan a favor de Hacienda. Errores habituales son, entre otros muchos:

  • No aplicar las deducciones por el nacimiento en el ejercicio fiscal de un hijo
  • Seguir computando un inmueble vendido
  • No imputar las minusvalías de ejercicios anteriores
  • No aplicar las deducciones por la adquisición de la vivienda habitual o autonómicas
  • Aportación a planes de pensiones a favor del cónyuge o familiar discapacitado
  • No tener en cuenta las donaciones

2. La información errónea del borrador no exime de una revisión posterior de Hacienda

¿Qué pasa si no cumplo con los requisitos necesarios para recibir el Borrador?

Si no se cumplen los requisitos necesarios para recibir el Borrador recomendamos solicitar la información fiscal.

Este servicio, a disposición de todos los contribuyentes, resulta muy útil para realizar una planificación financiera-fiscal y conocer la información que Hacienda tiene del contribuyente.

Cuando se realiza una declaración con datos distintos a los contenidos en el Borrador y/o información fiscal pueden darse dos situaciones:

  • Si juega a favor de Hacienda se recibirá una comunicación solicitando que se justifiquen esas diferencias
  • En los casos de declaraciones a devolver, esta situación suele retrasar el pago al final del ejercicio o al ejercicio siguiente

Posteriormente, si no se consideran justificadas las diferencias, habría que modificar la declaración, lo que en algunos supuestos podría conllevar una sanción.

¿Cómo se puede solicitar el Borrador?

Para solicitar el Borrador y/o información fiscal tiene que ponerse en contacto con la Agencia Tributaria a través de los siguientes canales:

  • Por Internet • www.agenciatributaria.es
  • Por teléfono, en Servicio Automático • 901 12 12 24 (24 horas) o Renta Asistencia • 901 200 345 (lunes a viernes, de 9 a 21 horas)
  • Personalmente, en las oficinas de la Agencia Tributaria o en las oficinas de las Comunidades Autónomas y Ciudades con Estatuto de Autonomía que hayan convenido con la Agencia Tributaria la implantación de la ventanilla única tributaria

En caso de no disponer de firma electrónica, los contribuyentes deberán facilitar su número de identificación fiscal (NIF), el importe de la casilla 620 de la declaración del IRPF del ejercicio 2012 y el número de móvil en el que desean recibir mediante SMS el número de referencia del Borrador o los Datos fiscales.

La Agencia Estatal de la Administración Tributaria remitirá por correo ordinario a partir de mayo el Borrador de la declaración del IRPF o sus Datos fiscales a los contribuyentes que hubieran solicitado expresamente el envío del mismo en su declaración del año pasado, siempre que los datos no se hubieran obtenido con anterioridad por cualquiera de los medios anteriormente descritos. Si ha cambiado de dirección a lo largo del ejercicio, recuerde que es posible que la información le llegue a su anterior domicilio.

¿Cuándo puede presentarse la declaración de la renta?

El plazo de presentación de la declaración de la renta, cualquiera que sea el resultado de las mismas, será el siguiente:

  • Si la presentación de la declaración se realiza por vía telemática a través de internet, entre el 23 de abril y el 30 de junio de 2014
  • Si se confirma el Borrador, podrá hacerlo entre el 1 de abril y el 30 de junio de 2014
  • Si la presentación se realiza por cualquier otro medio entre el 5 de mayo y el 30 de junio de 2014
  • En el caso de que domicilie el pago, el plazo finaliza el 25 de junio de 2014

Paula Satrústegui, directora de planificación financiera de Abante

@abanteasesores

 

11 marzo, 2014 | 08:43

Cada vez más los clientes nos preguntan… “Ante la caída de precios en el sector inmobiliario ¿no me interesaría comprar una vivienda habitual? ¿Qué es mejor, comprar o alquilar la vivienda habitual?” Y esa la pregunta del millón… La decisión depende de muchos factores pero, normalmente, sólo nos fijamos en unos cuantos. En concreto, aquellos que corroboran que la mejor decisión es la que nosotros queremos. En algunos casos somos muy radicales en las decisiones que tomamos: invertimos en función de si la inversión inmobiliaria está o no está de moda.

Creemos que es muy importante detenerse y analizar cuál es nuestro plan vital antes de tomar una decisión para valorar no sólo los factores financieros sino también los personales. A lo largo de nuestra vida pasaremos por diferentes momentos del ciclo económico y de nuestro propio ciclo personal, por lo que la decisión que hoy en día es más adecuada (comprar vs alquilar) no tiene por qué ser la decisión más adecuada dentro de unos años.

A continuación explicamos los factores que creemos más importantes a la hora de tomar la decisión.

Comprar

a. Costes:

Coste de mantenimiento de la vivienda: Antes de realizar la compra de una vivienda debemos de valorar los gastos de la misma. No sólo los gastos de comunidad, sino también el IBI, la tasa de basuras, los seguros, la cuota de la hipoteca (en caso de comprar con financiación) y las posibles derramas que nos podamos encontrar.

Al invertir en una vivienda, dejamos de invertir en otros activos y por ellos debemos incluir en nuestra valoración la rentabilidad que dejamos de obtener por invertir nuestro patrimonio en la vivienda en vez de hacerlo en el mercado financiero (rentabilidad de la entrada y de los gastos asociados a la compra en el mercado financiero). Como mínimo, este coste llamado de oportunidad, será la rentabilidad del activo libre de riesgo (letra del tesoro).

b. Ahorro:

Beneficios fiscales: Habría que cuantificar los beneficios fiscales a los que tenemos derecho al comprar una vivienda, pese a que, desde enero de 2013, se ha eliminado la deducción por inversión en vivienda habitual.

c. Otros factores a considerar:

Muchas veces no pensamos en que la casa que necesitamos con 25 años (en la mayoría de los casos sin hijos), nada tiene que ver con la casa que necesitamos con 50 (cuando tenemos hijos dependientes) o con 70 años (cuando nuestros hijos ya se han independizado). Sin embargo, no debemos olvidar los impuestos y otros gastos en los que incurrimos cada vez que compramos (IVA o ITP, notario, registro) o vendemos (IRPF, Plusvalía Municipal) una vivienda.

Iliquidez del mercado inmobiliario: En los últimos años hemos podido ver la iliquidez del mercado inmobiliario. Si en un momento dado necesitamos liquidez, puede que incluso bajando el precio de la vivienda no seamos capaces de venderla. El mercado financiero sin embargo es mucho más líquido, pudiendo deshacer las posiciones rápidamente.

Alquilar

a. Costes:

Coste del alquiler: el coste que tendría el alquiler de una vivienda equivalente a la que te gustaría adquirir. En este caso, los gastos de comunidad, IBI, derramas y demás corren a cargo del dueño de la vivienda.

Al no invertir en el mercado inmobiliario, pierdes la posible revalorización del inmueble durante los años en los que dicho inmueble es tu vivienda habitual.

b. Ahorro:

El alquilar en lugar de comprar, hace que el ahorro de impuestos y de intereses por no haber comprado la vivienda pueda ser invertido en el mercado financiero en busca de cierta rentabilidad.

c. Otros factores a considerar:

Normalmente pensamos que alquilar es tirar el dinero, aunque no siempre es así.

El alquiler da la libertad de cambiarte de vivienda o de mudarte de una ciudad a otra con muchas menos implicaciones que en el caso de que la vivienda fuese comprada.

 

Después de valorar estos factores, ¿qué es mejor? ¿comprar o alquilar? En el libro de Marcelo Elbaum “Hombre rico, hombre pobre. Cómo multiplicar tu dinero en época de crisis” se explica entre otros este tema.

Para determinar cuál de las opciones es mejor, se recomienda lo siguiente:

1. Comparar los costes anuales de comprar vs alquilar.

2. Calcular la ganancia perdida por haber invertido en el mercado inmobiliario la entrada y los impuestos asociados a la compra en lugar de en el mercado financiero.

3. Calcular el ahorro en impuestos en el caso de comprar la vivienda en lugar de alquilarla. En la actualidad, como la deducción por inversión en vivienda habitual ha desaparecido, para nuevas adquisiciones dicho impacto nulo.

4. Calcular la revalorización del inmueble durante los años en los que sea su vivienda habitual. Si la suma de 1 y 2 es mayor que la de 3 y 4, será más beneficioso alquilar. Si por el contrario, la suma de 3 y 4 es superior a 1 y 2, sería más beneficioso comprar.

En el siguiente link del Blog de Carlos Puig Sagi-Vela podréis obtener un Excel para comparar ambas alternativas de acuerdo a las conclusiones del libro anteriormente comentado.

Esperamos que este post os ayude a tomar la decisión correcta valorando todos los factores que entran en la misma, aunque sabemos que muchas veces entra en juego el “corazón” haciendo que nos decantemos por una opción que no siempre tiene porque ser la más “racional”.

Paula Satrústegui, subdirectora de planificación financiera de Abante

@abanteasesores

 

12 febrero, 2014 | 00:00

Nuestro sistema actual de la Seguridad Social, tal y como hemos comentado con anterioridad en este mismo blog, se basa en un sistema de reparto, en el que las prestaciones, son financiadas con las cotizaciones de los trabajadores actuales.

Cuadro 1

 

 

 

Aumento cotizaciones

Tanto las empresas, como los trabajadores, tienen que pagar un porcentaje del sueldo a la Seguridad Social. En el caso de las empresas es de aproximadamente el 30% y en el caso de los trabajadores aproximadamente del 5%. Existe una base de cotización máxima que asciende a 43.764 euros, lo cual quiere decir que para sueldos superiores a dicho importe, las empresas y los trabajadores cotizarán el porcentaje correspondiente de 43.764 euros. Desde 2008, las cotizaciones han aumentado aproximadamente un 19%.

Dichas cotizaciones financian las pensiones actuales. Cuando las cotizaciones son mayores a las prestaciones, el sistema se encuentra en superávit, mientras que si las cotizaciones son menores a las prestaciones nos encontramos con un sistema deficitario. En los últimos años, debido al alargamiento de la esperanza de vida, a la inversión de la pirámide poblacional y a la mayor tasa de desempleo, la Seguridad Social se encuentra en una situación de déficit que ha hecho que se hayan tenido que hacer frente a las prestaciones con parte del fondo de reserva.

Aumento pensiones

Hasta este año, el objetivo era que las pensiones se revalorizaran anualmente con la inflación, aunque realmente no ha sido así. Desde 2008, las pensiones, de acuerdo a los Presupuestos Generales del Estado han aumentado aproximadamente un 4,3% mientras que el IPC según el INE en ese mismo periodo ha aumentado un 11%, tal y como se puede ver en el siguiente gráfico:

A finales de 2013, el Gobierno, siguiendo las recomendaciones del Comité de Expertos en materia de Seguridad Social, aprobó el Factor de Revalorización Anual, por el cual, las pensiones se revalorizarán como mínimo un 0,25% y como máximo el IPC + 0,5%. Aunque las pensiones vayan a subir todos los años, no debemos de olvidar que mientras que el aumento se encuentre por debajo del IPC, los pensionistas perderán poder adquisitivo tal y como ha pasado a lo largo de los últimos años.

Revalorización de las pensiones - IPC

 

También es curioso ver como en los últimos años las pensiones máximas de la Seguridad Social han subido a ritmos muy inferiores a la cotización máxima, lo cual significa que cada año pagamos más a la Seguridad Social y sin embargo recibimos menos dinero en la jubilación (pensión).

Pension Maxima - Base de Cotización Máxima

 

Este aumento de las bases de cotización y del IPC por encima de las pensiones es otra manera de “ayudar” a que el sistema sea algo más sostenible.

 

Paula Satrústegui, Subdirectora de Planificación Financiera en Abante Asesores

@abanteasesores

 

Sobre el autor

Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

Imagen de Belén Alarcón

Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

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