01 diciembre, 2016 | 09:39

La campaña de planes de pensiones coincide con los últimos meses del año porque es cuando, en general, la gente se acuerda de hacer las aportaciones para beneficiarse de la deducción fiscal en la próxima declaración de la renta. Más allá de los planes de pensiones (y teniendo en cuenta que estos no deben escogerse solo por la fiscalidad), existen una serie de decisiones que podemos tomar antes de que acabe el año para minimizar el impacto impositivo en la declaración de 2016.

Aunque tenemos poco margen de maniobra, podemos beneficiarnos de:

1-Compensación de rendimientos del capital mobiliario y ganancias o pérdidas patrimoniales

A lo largo del año hemos podido generar ganancias o pérdidas patrimoniales (venta de acciones, fondos de inversión, derivados, divisas o inmuebles), así como rendimientos del capital mobiliario (rentas producidas por el resto de productos financieros a excepción de los planes de pensiones). Es importante saber cómo se pueden compensar, lo mostramos en el siguiente cuadro.

Abante compensación rendimientos ganancias
Pincha en la imagen para ampliarla. (Abante)

2-Aportaciones a planes de pensiones

En nuestra declaración de la renta podremos deducirnos las aportaciones que realicemos a planes de pensiones de la base imponible general, lo cual quiere decir que Hacienda nos devolverá parte del dinero invertido (el importe depende de nuestro tipo marginal).

El ahorro por cada 1.000 euros aportados a planes de pensiones, en función del tipo marginal que tengamos, es: para tipos del 19%, 190 euros; para el 24%, 240, etc.

Abante aportaciones planes de pensiones
Pincha en la imagen para ampliarla. (Abante)

¿Cuánto podemos aportar a planes de pensiones?

Pese a no haber limitación al número de planes que puede contratar un inversor, el conjunto de las aportaciones anuales máximas realizadas por el contribuyente y promotor (planes de empleo) a planes de pensiones tiene como límite fiscal máximo la menor de las siguientes cantidades:

  1. 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas.
  2. 8.000 euros anuales.

Existe, además, un límite financiero de 8.000 euros anuales. No interesará realizar aportaciones por encima de límite fiscal (en caso de que este sea inferior al financiero), ya que no nos podremos deducir más y, sin embargo, en el rescate tributará el total como renta del trabajo.

3-Deducción por inversión en vivienda habitual

Todos los contribuyentes que hayan comprado su vivienda habitual antes del 1 de enero de 2013, pueden deducirse un 15% de las cantidades aportadas anualmente (por ejemplo, a través de la hipoteca) hasta un máximo de 9.040 euros. Si el importe de su hipoteca a lo largo del 2015 ha sido inferior y no tiene comisión de cancelación anticipada, es posible que le interese amortizar anticipadamente parte de la misma hasta alcanzar el límite.

Si realiza tributación conjunta con su cónyuge y la vivienda está a nombre de los dos, solo podrán deducirse 9.040 euros, en lugar de 18.080 euros.

La construcción y rehabilitación, así como la adecuación para discapacitados de la vivienda habitual, se puede acoger a la deducción cumpliendo ciertos requisitos.

En el caso de un inversor cuya cuota íntegra ascienda a 20.000 euros y que ha pagado 5.000 euros de hipoteca en 2016, la deducción que se habría aplicado es de 750 euros. Si amortiza anticipadamente 4.040 euros para tener la deducción máxima, su cuota líquida se reduciría en 606 euros (4.040*15%) y la deducción máxima anual sería de 1.356 euros (9.040*15%).

4-Donativos

Los contribuyentes pueden deducirse en la cuota, con carácter general, un 75% para los primeros 150 euros y el 30% sobre el exceso de los donativos realizados a las fundaciones previstas en la Ley 49/2002 (Médicos sin fronteras, Caritas, UNICEF o Manos Unidas, entre otros). Adicionalmente, si en los dos periodos impositivos inmediatos anteriores se hubieran realizado donativos en favor de una misma entidad por un importe igual o superior al del ejercicio anterior, el porcentaje de deducción del importe que exceda de 150 euros será del 35%.

En relación a los donativos que están destinadas a la realización y desarrollo de actividades y programas prioritarios de mecenazgo, tendrán derecho a una deducción adicional del 5%.

De los donativos a otras fundaciones legalmente reconocidas el contribuyente se puede deducir un 10%. En el caso de las aportaciones a partidos políticos, federaciones o agrupaciones de electores (con un máximo de 600 euros), un 20%.

Las donaciones realizadas para la restauración de determinados bienes del Patrimonio Histórico Español tienen derecho a una reducción del 35%.

La base máxima de la deducción por donativos o donaciones anteriormente expuestos no podrá superar, con carácter general, el 10% de la base liquidable del ejercicio.

¿Qué rentabilidad necesita para alcanzar sus objetivos?

 

 
 
 

24 noviembre, 2016 | 09:42

El contexto laboral y el futuro de las pensiones son inciertos y en los últimos años de nuestra carrera profesional crece la preocupación por un posible despido o prejubilación y el efecto que esto tendrá sobre la situación financiera durante la jubilación.

A partir de los 60 años, cuando se acerca la edad de jubilación, es el momento de tomar decisiones profesionales y financieras relevantes que determinarán nuestro nivel de vida o la consecución de nuestros objetivos y sueños en la siguiente etapa vital. ¿Cómo vamos a vivir cuando dejemos de trabajar y nuestros ingresos del trabajo se reduzcan? ¿Nos hemos preparado adecuadamente? ¿Tenemos aún margen de maniobra?

Vamos a abordar alguna de estas cuestiones en este post. Las principales preguntas que deberemos responder y las decisiones que será aconsejable que abordemos, variarán en cada caso, dependiendo de la situación de cada persona.  En Abante hemos preparado una guía dedicada, precisamente a los retos financieros a partir de los 60 años, que pueden descargar gratuitamente y que puede servir de punto de partida para planificar la jubilación.

 

 
 
 

¿Cómo afectan el paro y las lagunas a la pensión de jubilación?

Durante la prestación por desempleo, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) ingresa las cotizaciones correspondientes, entre otras, a jubilación. Tanto el SEPE como el trabajador cotizan a la Seguridad Social por la base que tuvo la persona los 180 días anteriores al cese y, cuando se recibe la prestación por desempleo, se considera  como un periodo cotizado.

Por otra parte, los periodos en los que no se cotiza (“lagunas”) afectan al cálculo de la pensión si se producen durante los años que utiliza la Seguridad Social para realizar el cálculo de esta (19 últimos años en 2016, que irán aumentando hasta 25 en 2022).

El impacto será distinto en función del régimen de cotización: en el de los autónomos las lagunas se contabilizan a 0, mientras que en el caso de los trabajadores del régimen general, para los 48 últimos meses se contabilizan a la base mínima y para los anteriores, a la mitad de esta.  Las lagunas provocan que la pensión se reduzca.

¿Qué puedo hacer para que si dejo de cotizar no afecte a mi pensión?

Podemos realizar un convenio especial con la Seguridad Social, cotizando a título individual para evitar lagunas o para reforzar las bases y mejorar el cálculo de la pensión. Para suscribirlo, el inversor debe tener cubierto un periodo mínimo de cotización de 1.080 días en los doce años inmediatamente anteriores a la baja en el Régimen de la Seguridad Social. Se podrá solicitar en el plazo de un año desde la baja o desde la finalización de la prestación por desempleo.

La cuota mensual a ingresar por el suscriptor será el resultado de aplicar a la base de cotización el tipo único de cotización vigente con carácter general, el 28,3%. En caso de que no se tenga que cubrir las contingencias de incapacidad temporal, maternidad y riesgo por

embarazo habría que multiplicar la base por el 28,3% y por 0,94.

¿Puedo rescatar mi plan a pesar de no tener la edad legal de jubilación?

Si las especificaciones del producto lo prevén, podrá anticiparse la percepción de la prestación por la jubilación a partir de los 60 años de edad, si:

-Se ha cesado en toda actividad determinante del alta en la Seguridad Social, aunque, en su caso, continúe asimilado al alta en algún régimen en esta.

-En el momento de solicitar la disposición anticipada no reúne los requisitos para recibir la pensión pública correspondiente.

No se puede anticipar el rescate en los casos en los que no sea posible el acceso a la jubilación.

Un caso práctico

Como decíamos, a partir de los 60 años vamos teniendo que tomar determinadas decisiones relevantes. Por ejemplo, Juan tiene 61 años y durante los dos próximos años recibirá la prestación por desempleo. Así que quiere saber si se debería jubilar anticipadamente a los 63 años o si le conviene más esperar hasta los 65, teniendo en cuenta que hace la declaración de la renta conjunta y que su mujer no tiene rentas.

Su objetivo es poder mantener su nivel de vida hasta los 95 años un gasto de 2.900 euros al mes, más 50.000 euros cada cinco años para gastos extraordinarios como podría ser la compra de un coche), teniendo en cuenta que tiene una cartera de activos financieros de 750.000 euros y que tiene una vivienda valorada en 300.000.

Si opta por la jubilación anticipada a los 63 años, su objetivo costaría 1,26 millones, por lo que tiene un déficit de más de medio millón. Y si se jubila a los 65, su objetivo se reduce en 60.000 euros.  Aunque su pensión se reduce si se jubila anticipadamente, dado que empieza a recibirla antes se compensa y el escenario es más favorable. La rentabilidad objetivo que deberá pedir a su cartera será inferior en el primer caso.

 

17 noviembre, 2016 | 09:39

Los jubilados están preocupados por el futuro de sus pensiones. En concreto, más del 80% cree que esta será insuficiente, dado que esperan que se reduzca, según la encuesta realizada por Abante Asesores a la que ya hacíamos referencia en el post de la semana pasada (LINKAR POST ANTERIOR).

Los datos y los análisis de los expertos sustentan este temor. Con las reformas de 2011 y 2013 debemos esperar que las pensiones se reduzcan respecto a las actuales como consecuencia de la aplicación del factor de revalorización y el de sostenibilidad, como hemos visto en un post anterior (LINKAR POST ANTERIOR).

Además, a casi a la mitad le inquieta no tener el ahorro suficiente para vivir la jubilación como desea. Por otra parte y pese a la preocupación por el nivel de vida en el futuro, la mayoría de los jubilados no ejerce ningún tipo de actividad (trabajos esporádicos compatibles con la pensión, consultoría, voluntariado, etc.): solo un tercio declara hacerlo. Y tampoco se han planteado prolongar la vida laboral. 

Cómo prepararon la jubilación

La mayoría de los jubilados comenzó a ahorrar hace más de 20 años y eligieron invertir su dinero a través de planes de pensiones, fondos de inversión y acciones, además de en depósitos y vivienda.

Además, en general, no cambiarían nada respecto a cómo planificaron y prepararon esta etapa. Algunos respondieron que si pudieran volver quince años atrás y modificar algo, asumirían más riesgo en sus inversiones, habrían ahorrado más, habrían dedicado más tiempo a sus inversiones o habrían consultado con un experto, entre otras. 

 

 
 
 
 

10 noviembre, 2016 | 09:53

En las últimas semanas hemos dedicado varios post a la jubilación y a las pensiones. Este tema es importante, dado que vamos a vivir –de media- muchos años jubilados y consideramos que es imprescindible prepararse para esta etapa. En Abante, la planificación de la jubilación nos parece fundamental y para tener una visión más precisa de las expectativas y el nivel de preparación de la misma, hemos realizado una encuesta a 1.400 personas.

Más de la mitad de los encuestados quiere jubilarse antes de los 65 años. Y un 28,4% del total dijo que le gustaría hacerlo cuanto antes. Este deseo contrasta con la tendencia a que se amplíe la edad legal de jubilación, como hemos comentado en otras ocasiones en este blog.

En un análisis por franjas de edad, se observa mayor optimismo entre los menores de 30 años que en los grupos de personas de entre 30 y 65. A los más jóvenes la jubilación todavía les parece una preocupación lejana y dan más importancia a otros objetivos más inmediatos. Eso sí, son conscientes, en su mayoría, de que no ahorran lo suficiente.

Por otra parte, las personas de entre 30 y 45 años son las más pesimistas sobre el futuro de la jubilación: el 83,5% afirma que la pensión de la Seguridad Social no será suficiente y el 54% dice que su nivel de vida empeorará. Es el grupo de personas entre las que menos interés hay por prolongar la actividad laboral más allá de la edad legal de jubilación (solo el 9,5% escogió esta opción).

Abante futuro jubilacion pensiones
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Entre 45 y 65 años observamos también una visión negativa, pero no tanto como el grupo anterior. Más del 80% piensa que la pensión no será suficiente para mantener su nivel de vida, aunque la mayoría desconoce la cuantía que tendrá esta, y más de la mitad no sabe si la rentabilidad que obtiene por su dinero es adecuada. En este grupo es en el que más personas declararon que ahorran específicamente para la jubilación.

 

 
 
 
 
 

03 noviembre, 2016 | 06:31

El ahorro para la jubilación se puede invertir y canalizar a través de diferentes tipos de productos. Uno de ellos, diseñado específicamente para este fin, son los planes de pensiones. Estos tienen defensores y detractores y entre los últimos una de las cuestiones que critican es la falta de rentabilidad de este tipo de vehículos, pero esta depende del producto concreto que se elija, ya que los planes de pensiones pueden invertir en cualquier tipo de activos y pueden estar gestionados activamente o indexados.

El análisis de los datos de la industria de planes de pensiones nos revela que sí hay buenos productos que ofrecen rentabilidad. Lo que ocurre es que la mayoría de los inversores opta por unos pocos planes, los más grandes, que no son necesariamente los más rentables, ni tienen por qué ser los más adecuados para determinadas personas.

Lo primero que hay que tener en cuenta es la gran concentración de ahorradores en unos pocos planes de pensiones. Así, los diez con más activos bajo gestión concentran más del 50% del total de partícipes para todas las categorías. En el caso de los productos de renta fija a largo plazo la concentración de inversores es del 74%.

En cambio, en los diez planes más rentables (a cinco años) apenas invierte el 3% de las personas que tiene este tipo de productos (en concreto, el 2,78%), de acuerdo con los datos de Inverco. Esto pone de manifiesto que los ahorradores no están fijándose en aquellos productos que más les aportarían para su jubilación. Y este es uno de los errores que conviene desterrar a la hora de planificar nuestra jubilación.

Otra cuestión que debemos tener presente es que los inversores suelen hacer las aportaciones a sus planes con el paso cambiado, es decir, compran cuando el mercado ya ha subido, por lo que pierden la ganancia y venden en la caída.

Y, además, las aportaciones se concentran de forma clara en el último trimestre (en 2015 se hicieron en dicho periodo más del 61% de los ingresos y contrataciones y en 2014, más del 60%.y, sobre todo, en diciembre, por el deseo de los inversores de aprovechar la ventaja fiscal de estos productos (recordemos que nos lo podemos desgravar en la declaración de la renta), lo que, según las estadísticas, termina resultado más caro para el inversor.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

 
 
 

 

27 octubre, 2016 | 09:47

La compra de una vivienda, como hemos visto en otras ocasiones en este blog, es una decisión financiera muy importante, dado que tiene efectos en el muy largo plazo. La mayoría de las veces, sobre todo cuando se trata de la primera, e incluso la segunda, hacemos la adquisición pensando que será para toda la vida. Sin embargo, si nuestras circunstancias vitales cambian, podemos encontrarnos ante la situación de que ya no vamos a utilizarla por el motivo que sea y debemos decidir qué hacer con esta inversión.

En el caso de que decidamos venderla y no deseemos comprar otro inmueble, podemos pensar en invertir ese dinero. Si nos planteamos esta opción, conviene tener claro una serie de ideas para poder realizar un cálculo correcto y pensar la mejor inversión para nuestro dinero. Lo primero es conocer qué importe neto vamos a poder invertir, que dependerá no solo del importe de la venta, sino también de los gastos asociados a esta (IRPF, Plusvalía Municipal, comisión de venta), así como del riesgo que estemos dispuestos a asumir.

Veamos un ejemplo:

Carlos tiene 45 años y acaba de vender una vivienda que tenía en Málaga. Está pensando en invertir dicho capital en una cartera moderada (cuyo objetivo de rentabilidad sea inflación + 1,5%-2%) y así complementar la pensión de la Seguridad Social a partir de sus 67 años.

1-¿Cuánto patrimonio tiene tras la venta?

Se han considerado las siguientes hipótesis respecto a la venta de la vivienda:

Cd vivienda 1

Tras el pago de impuestos, el inversor dispone de 413.904 euros.

Cd vivienda 2
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2-Suponiendo que no tuviese ahorro adicional, ni fuese capaz de generarlo a lo largo de los próximos años, ¿de qué patrimonio dispondrá a los 67 años si el importe de la venta se invierte en una cartera con un objetivo de rentabilidad de inflación (2%) + 1,5% ó 2%?

Cd vivienda 3
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3-¿De qué renta dispondrá el inversor de los 67 a los 90 años si durante ese periodo la rentabilidad es de inflación + 1,5%-2%? La renta dependerá del patrimonio que quiera mantener al finalizar el periodo: cuanto mayor sea este, menor será la renta de la que podrá disponer.

Cd vivienda 4
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20 octubre, 2016 | 09:35

La jubilación y las pensiones son tema de noticia todas las semanas. No en vano, es un tema que nos interesa a todos, dado que, en algún momento nos jubilaremos –o decidiremos no hacerlo-. El tema que más preocupación suscita es el del futuro de las pensiones: la evolución demográfica lleva a los expertos a asegurar que el sistema no es sostenible en su actual forma, dado que cada vez habrá más jubilados –que, además vivirán más años- por cada contribuyente.

Los datos sobre el envejecimiento poblacional están ahí: en un siglo la esperanza de vida ha aumentado en unos cuarenta años y crece el número de personas que supera los 100. La esperanza de vida al nacer ha pasado de los 80,29 en 2004 hasta los 82,93 en 2014. La edad media de la población ha aumentado en más de dos años en la última década. En 2016 la proporción de personas mayores de 64 años es del 18,73% de la población; el porcentaje hace diez años era del 16,64.

El gasto en pensiones sigue marcando récords, según los últimos datos oficiales: el gasto en pensiones contributivas en septiembre superó los 8.550 millones (un incremento interanual del 3,11%) y de estos, 6.017,8 millones correspondieron a las de jubilación. La pensión media de jubilación se ha incrementado un 2,08% respecto al año anterior.

Pérdida de poder adquisitivo

Las previsiones de los expertos apuntan a una rebaja importante de las pensiones en el futuro. Así, los profesores Javier Díaz-Giménez (IESE Business School) y Julián Díaz-Saavedra (Universidad de Grandada) estiman que las pensiones públicas perderán un 30% de su valor hasta 2050, pasando la máxima de 2.561 euros hasta 1.797 (14 pagas) y la mínima de 634 a 445,2 euros, tal y como recogía en mayo Cinco Días. Sin ir a un plazo tan largo, en cinco años el poder adquisitivo real de las pensiones de la Seguridad Social se habrá reducido un 6,3%.

Además, hay que tener presente que las reformas de 2011 y de 2013 han comenzado a preparar el camino para que no quiebre el sistema de pensiones de la Seguridad Social, pero esto implica que los ciudadanos, a la vez, nos preparemos para vivir más años con unos ingresos públicos inferiores. La semana pasada algunas noticias advertían de que en 2017 las pensiones van a perder poder adquisitivo por primera vez desde la reforma, como consecuencia del incremento de la inflación.

El factor de sotenibilidad provocará la disminución de las pensiones: si dentro de dos décadas vivimos cinco años más y esos años que vivamos de más se financian con nuestra pensión esto implica una reducción del 17% (255 euros menos). Por otra parte y como consecuencia del factor de revalorización, si se aplica la subida mínima, del 0,25%, en veinte años la pensión perdería un 43% de poder adquisitivo. Sumando el efecto de ambos, la pensión se recortaría en un 50%, es decir, una de 1.500 pasaría a 700.

Por este motivo, es importante empezar a planificar nuestra pensión cuanto antes, ahorrando e invirtiendo para conseguir un ‘colchón’ que nos permita mantener el nivel de vida, con independencia de lo que pueda suceder con las pensiones públicas.

 

¿Qué rentabilidad necesita para alcanzar su objetivo de jubilación?

 

 
 
 

13 octubre, 2016 | 10:36

Elegir un producto de inversión u otro puede determinar no solo la rentabilidad que obtenemos, sino que influye también en los impuestos que pagamos. En el caso de personas que tienen unas rentas bajas, pero un patrimonio elevado -como puede ser el de alguien que tiene una pensión, pero ha acumulado un capital importante a lo largo de su vida o que tiene varias propiedades- elegir fondos de inversión puede resultar muy rentable desde el punto de vista impositivo, como vamos a explicar a continuación.

El Impuesto de Patrimonio (IP) grava a las personas físicas con una base imponible (activo - pasivo - valor de la vivienda habitual hasta un máximo de 300.000 euros) superior al mínimo exento, que es de 700.000 euros. Al ser un impuesto cedido a las comunidades,  estas pueden establecer, tanto bonificaciones como cambios en la liquidación (por ejemplo en el mínimo exento o en la tarifa).

Las personas con mucho patrimonio y rentas bajas pueden ver reducido el Impuesto de Patrimonio, dado que la legislación determina que la cuota conjunta a pagar por IRPF y Patrimonio no puede superar el 60% de la base imponible del impuesto sobre la renta (un cálculo sencillo es un 60% de los ingresos netos). De este cálculo se excluyen las ganancias y pérdidas patrimoniales de más de un año.

Si la suma es mayor que el 60% de la base imponible del IRPF, la cuota del IP se reduce en esa cantidad que excede, hasta el 80% de la cuota (es decir, la cuota mínima del impuesto es el 20%, aunque no exista base imponible de IRPF).

Por ello, cuanto menor sean los ingresos, menos se pagará en el impuesto que grava la riqueza. Las personas que se encuentren en esta situación, pueden beneficiarse de la fiscalidad de los fondos de inversión, dado que tributan como ganancias patrimoniales, mientras que dividendos, cupones, seguros o intereses constituyen rendimientos del capital mobiliario.

Vamos a verlo con un ejemplo:

Carmen tiene 70 años, es viuda y recibe una pensión de 20.000 euros por este motivo (es su base imponible). Su patrimonio está compuesto por dos millones de euros en activos financieros y 1,5 millones en inmuebles.

¿Cuánto tendría que pagar si los dos millones estuvieran en fondos de inversión?

Cuota íntegra de IRPF:    2.800€

Cuota íntegra de IP:      39.946€

Suma de cuotas =          42.746€

La suma no puede superar el 60% de la base imponible, es decir, 12.000 euros (60% de 20.000), que es el límite. Como en este caso el total de ambas cuotas excede el límite en 30.746 euros (42.746 -12.000), Carmen tiene derecho a una deducción equivalente a este importe.

Una vez determinada la cantidad a reducir en la cuota, hay que comprobar que dicho exceso no suponen más del 80% de la cuota íntegra a pagar por el impuesto de patrimonio. Haciendo el cálculo: 39.946 euros de cuota del IP x 80% = 31.956,8 euros, que es la cantidad máxima que me puedo deducir.

Dado que los 30.746 (el exceso conjunto de ambas cuotas) son una cantidad menor que los 31.956 euros que nos podemos deducir de máximo (el 80% de la cuota del IP), Carmen puede deducirse la cantidad completa. Por lo tanto, pagará por el Impuesto de Patrimonio 9.200 euros (resultado de restar a la cuota íntegra de 39.946 los 30.746 que se pude deducir)

¿Cuánto tendría que pagar si los dos millones estuviesen invertidos en depósitos con una rentabilidad del 4, que aumentaría la base imponible en 80.000 euros?

Cuota íntegra de IRPF:   19.480€

Cuota íntegra de IP:      39.946€

SUMA DE CUOTAS =       59.426€

Esta suma no puede superar el 60% de la base imponible: como Carmen ha recibido una rentabilidad del 4% por los dos millones que tiene en un depósito, su base imponible son los 20.000 euros de la pensión, más los 80.000 de rendimientos, es decir, 100.000 euros. Así, el 60% de esta base son 60.000 euros, que es el límite.

En este caso la suma de cuotas (59.426 euros) es menor que el 60% de la base imponible (60.000 euros), por lo que no tendrá derecho a reducir la cuota y deberá pagar 39.946 euros, una cantidad más de cuatro veces superior a los 9.200 euros que debía pagar en el caso de haber invertido los dos millones en fondos, como vimos en la primera parte del ejemplo.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

 
 
 

06 octubre, 2016 | 06:46

La mayoría de la gente considera que debería ahorrar para el largo plazo, siendo uno de los objetivos la jubilación. A partir de la treintena, cuando comenzamos a avanzar en nuestra carrera profesional, empezamos también, en muchos casos, a pensar en cómo viviremos en el futuro: queda lejos, nos están bombardeando con mensajes de que las pensiones serán más bajas… y nos preguntamos si conseguiremos la jubilación que deseamos.

Para tener éxito en nuestras inversiones, deberemos de plantearnos cuanto antes una serie de cuestiones: ¿cuáles son mis objetivos? ¿El ahorro que soy capaz de generar es suficiente para mantener el nivel de vida cuando me jubile? ¿Qué rentabilidad debo exigirle a mis inversiones? Vamos a ver con un ejemplo qué ejercicio de planificación financiera nos vendría bien realizar (el Financial Life Planning).

Miguel era consciente de que cuanto antes comenzase a ahorrar para la jubilación, menor sería el esfuerzo necesario. Así, al cumplir 45 años acudió a un asesor financiero para hacer un Financial Life Planning (FLP).

20160107 línea vital
(Pinchar para ampliar la imagen)

El Financial Life Planning tiene cinco fases:

1-Definición del objetivo

Miguel quiere disponer de una renta mensual de 2.000 euros cuando se jubile.

2-Coste del objetivo

Tras analizar sus cotizaciones a la Seguridad Social, calculamos que le corresponderá una pensión de 14.400 euros netos al año. Si quiere disponer de 2.000 euros al mes entre los 67 y los 90 años, el coste de su objetivo es de 752.951 euros (con una inflación del 2%, excepto en el caso de la pensión de la Seguridad Social que se ha considerado del 0,25% anual).

3-Situación financiera actual

Miguel tiene un patrimonio financiero de 150.000 euros procedente de una herencia y es capaz de ahorrar 7.500 euros anuales hasta los 67 años.

4-Déficit que necesita cubrir

Para alcanzar su objetivo tiene un déficit de 398.208 euros. Por ello, deberá buscar rentabilizar su dinero en los mercados financieros.

5-La rentabilidad objetivo

Miguel puede aspirar a distintos escenarios de rentabilidad, dependiendo de si quiere contar con un extra de dinero al final del periodo, por si acaso, o no. En el siguiente gráfico se puede ver la evolución de su patrimonio en función del tipo de cartera que elija y el rendimiento que le dé esta.

20160107 línea vital post cinco días
(Pinchar para ampliar la imagen)

Por otra parte, como ya hemos dicho en otras ocasiones en este blog, cuanto antes comencemos a preparar la jubilación, más fácil nos resultará conseguir nuestro objetivo: el efecto del interés compuesto en un plazo largo nos permitirá un esfuerzo de ahorro menor, ya que rentabilizaremos más nuestro dinero con la cartera adecuada.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

¿Qué rentabilidad necesita para alcanzar su objetivo de jubilación?

 

 
 
 

29 septiembre, 2016 | 06:30

La preocupación por la jubilación, por saber si estamos ahorrando lo suficiente e invirtiendo bien nuestro dinero, aumenta a medida que nos vamos acercando a ese momento. Tener un buen plan financiero es importante y construir una cartera que nos proporcione la rentabilidad que necesitamos es fundamental. En torno a los 50 años, cuando, habitualmente, tenemos una situación económica más estable, pero aún nos quedan varios años de carrera, puede ser un buen momento para evaluar nuestras inversiones.

Vamos a ver la importancia de tener bien diseñado nuestro plan y la diferencia entre una u otra cartera (con más o menos rentabilidad) para conseguir nuestro objetivo con un ejemplo:

Pablo, un consultor de 50 años, llevaba un tiempo dando vueltas a si está preparando bien o no su jubilación. Para comprobarlo y determinar si necesitaba hacer algún cambio, decidió hacer un Financial Life Planning (FLP). El punto de partida es, como hemos visto en otras ocasiones, definir su objetivo: en este caso, Pablo quiere mantener su nivel de vida cuando deje de trabajar, para lo cual quiere disponer de una renta mensual de 4.000 euros.

En el siguiente paso, para determinar el coste del objetivo, hace una estimación de la pensión de jubilación que tendrá. Así, tras analizar sus cotizaciones a la Seguridad Social, calcula que recibirá una pensión de 16.000 euros netos al año.

Si Pablo quiere disponer de 4.000 euros al mes entre los 65 y los 90 años, el coste de su objetivo es de 1.729.551 euros, teniendo en cuenta el efecto de la inflación (se ha considerado que es del 2, excepto en el caso de la pensión pública, donde se ha tomado el mínimo, el 0,25% anual).

Financiar el objetivo de jubilación 

Cinco Dias Abante jubilacion cartera 1
(pincha para ampliar la imagen)

 Para financiar este objetivo, Pablo dispone de un patrimonio financiero de 480.000 euros y es capaz de ahorrar 10.000 euros anuales en los ocho próximos ejercicios y 22.000 euros anuales durante los siguientes (una vez finalice el pago de la educación de sus hijos). Dado que no tiene intención de vender la vivienda que tiene en propiedad, no se tiene en cuenta su valor para el plan. Dado que tiene un déficit que debe cubrir en los próximos años si quiere alcanzar su objetivo, Pablo deberá buscar rentabilizar su dinero en los mercados financieros.

La rentabilidad que necesita Pablo depende del patrimonio que quiera mantener al final del periodo para cubrir imprevistos o por si vive más de 90 años. Así, para terminar el periodo con 300.000 euros, como se ve en el gráfico, debe aspirar a un 4,26% (IPC+2,26%), pero si desea tener un ‘colchón’ de 600.000 euros, tendrá que buscar una rentabilidad del 4,88% (IPC+2,88%).

Cinco Dias Abante jubilacion cartera 2

¿Y si obtiene un punto más de rentabilidad?

Pablo considera que, teniendo en cuenta que le quedan quince años para jubilarse y que durante ese periodo no va a necesitar disponer de rentas, puede asumir algo más de riesgo hasta la jubilación. Así, plantea un escenario en el que durante los años que aún va a seguir en activo asumirá más riesgo para obtener mayor rentabilidad, con un objetivo de inflación+3% (es decir, el 5%), para poder permitirse menos rendimiento por su dinero tras la jubilación. Si durante la próxima década obtiene un 5% (IPC+3%), podrá, efectivamente, buscar rentabilidades inferiores después sin poner en riesgo su objetivo.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

¿Qué rentabilidad necesita para alcanzar su objetivo de jubilación?

 

 
 
 

Sobre el autor

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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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