20 abril, 2017 | 09:53

Los inmuebles se incluyen en la declaración de la renta de diferente forma según el uso que se le dé. Vamos a repasar las diferentes opciones.

Empezando por la vivienda habitual, aunque esta no genera rentas, debe figurar en nuestra declaración. Además, las personas que la comprasen antes de 2013 pueden deducirse un 15% de lo que hayan pagado de hipoteca a lo largo del ejercicio hasta un máximo de 9.040 euros.

Por otra parte, cuando se trata de la segunda residencia (la que no es la habitual pero tampoco genera rentas), en la declaración tributa la imputación de rentas. Es decir, se pagan impuestos sobre el 2% del valor catastral (el 1,1% si este se revisó después de 1994) en función del tipo que nos corresponda.

La imputación de rentas se aplica a los inmuebles urbanos no vinculados a actividades económicas o rústicos que no sean indispensables para el desarrollo de explotaciones agrícolas, forestales o ganaderas que generen rendimientos del capital y que no se trate de suelo no edificado, inmuebles en construcción o que, por razones urbanísticas, no sean susceptibles de uso.

En tercer lugar, los rendimientos que obtengamos por las viviendas alquiladas tributan en la base general al tipo que corresponda al contribuyente. El rendimiento neto de los inmuebles destinados a vivienda, tiene una reducción del 60%.

Por último, la venta de inmuebles genera una ganancia o pérdida patrimonial que se incluye en la declaración en la base del ahorro, donde tributa a un tipo de entre el 19% y el 23% (los primeros 6.000 euros, al 19%; de 6.000 a 50.000 euros, al 21% y las cantidades que superen los 50.000 euros, al 23%).

La venta de vivienda puede estar total o parcialmente exenta:

-Cuando se reinvierte el importe en la compra de una nueva vivienda habitual cumpliendo

ciertos plazos (propietarios menores de 65 años).

-Para las personas mayores de 65 años la vivienda habitual se encuentra totalmente exenta.

-Las viviendas adquiridas antes de 1994 pueden aplicar los coeficientes de abatimiento, pudiendo estar parte de la ganancia exenta (hasta 400.000 euros de precio de venta).

 

Si quieres saber más sobre este tema, consulta el siguiente documento:

 

 
 

 

06 abril, 2017 | 12:41

Este miércoles comenzó el plazo de la campaña de la renta 2016. Como vimos la semana pasada, desde el primer día se puede solicitar y confirmar el borrador, así como presentar la declaración online. En principio, están obligadas a declarar las personas físicas residentes en España, con algunas excepciones que vamos a ver a continuación.

 

No están obligados a presentar la declaración:

Quienes hayan recibido exclusivamente rendimientos del trabajo personal, iguales o inferiores a 22.000 euros anuales. En el caso de que haya más de un pagador, hayan tenido pensiones compensatorias o anualidades por alimentos, rendimientos del trabajo sometidos a un tipo fijo de retención o el pagador no esté obligado a retener, este límite se sitúa en 12.000 euros

Los contribuyentes que recibieron únicamente rendimientos del capital mobiliario y ganancias patrimoniales sometidas a retención o ingreso a cuenta, con el límite conjunto de 1.600 euros anuales.

Aquellos que tuvieron exclusivamente rentas inmobiliarias imputadas, rendimientos de letras del tesoro y subvenciones para adquisición de viviendas de protección oficial, con límite conjunto de 1.000 euros anuales. 

Tampoco deben presentarla, en ningún caso, quienes obtengan rendimientos del trabajo, de capital o de actividades económicas, o ganancias patrimoniales que conjuntamente no superen los 1.000 euros, ni quienes hayan tenido, exclusivamente, pérdidas patrimoniales inferiores a 500 euros.

No obstante, aunque no resulten obligados a declarar, todos los contribuyentes que tengan derecho a recibir una devolución tienen que confirmar el borrador o presentar la declaración para obtener su devolución.

Como comentábamos la semana pasada, una de las principales novedades este año es la generalización del borrador de declaración a todos los contribuyentes, cualquiera que sea la naturaleza de las rentas obtenidas.

 

¿Debe dar por válida la información que aparece en el borrador? 

La información incluida en el borrador no es necesariamente correcta. Siempre debemos revisar el borrador por dos motivos: 

-La información errónea del borrador no exime de una revisión posterior de Hacienda. 

-En gran parte de los casos los errores en la información juegan a favor de Hacienda.

Errores habituales son, entre otros:

-No aplicar las deducciones por el nacimiento en el ejercicio fiscal de un hijo.

-Seguir computando un inmueble vendido.

-No imputar las minusvalías de ejercicios anteriores.

-No aplicar las deducciones por la adquisición de la vivienda habitual o autonómicas.

-Aportación a planes de pensiones a favor del cónyuge o familiar discapacitado.

-No tener en cuenta las donaciones.

-No tener en cuenta las deducciones autonómicas.

El borrador puede ser modificado por Internet, por teléfono (901200345) o en las oficinas de la Agencia Tributaria con cita previa.

 

¿Qué pasa si la declaración presentada no coincide con el borrador? 

Cuando se realiza una declaración con datos distintos a los contenidos en el borrador y/o información fiscal pueden darse dos situaciones:

-Si juega a favor de Hacienda, es posible que reciba una comunicación solicitando que se justifiquen esas diferencias.

-En los casos de declaraciones a devolver, esta situación suele retrasar el pago al final del ejercicio o al ejercicio siguiente. 

Posteriormente, si no se consideran justificadas las diferencias, habría que modificar la declaración, lo que en algunos supuestos podría conllevar una sanción. 

 

Solicitud del borrador y los datos fiscales

Para solicitar el borrador y/o información fiscal tiene que ponerse en contacto con la Agencia Tributaria a través de los siguientes canales:

-Cl@ve PIN: como vimos, para obtener el código PIN de acceso y realizar trámites por internet es necesario estar registrado previamente en el sistema Cl@ve. El registro puede hacerse vía internet o acudiendo personalmente a una de las oficinas de registro habilitadas.

-Número de referencia: en caso de no disponer de firma electrónica, los contribuyentes deberán facilitar su número de identificación fiscal (NIF), el importe de la casilla 440 de la declaración del IRPF del ejercicio 2015 y el número de móvil en el que desean recibir mediante SMS el número de referencia del borrador o los datos fiscales. 


La Agencia Estatal de la Administración Tributaria remitirá por correo ordinario a partir de mayo el borrador de la declaración del IRPF o sus datos fiscales a los contribuyentes que hubieran solicitado expresamente el envío del mismo en su declaración del año pasado, siempre que los datos no se hubieran obtenido con anterioridad por cualquiera de los medios anteriormente descritos. Si ha cambiado de dirección a lo largo del ejercicio, recuerde que es posible que la información le llegue a su anterior domicilio. 

 

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30 marzo, 2017 | 09:41

El próximo 5 de abril comienza la campaña de la renta 2016, que durará hasta el día 30 de junio. Tres meses de plazo para que los contribuyentes presenten su declaración para ajustar las cuentas fiscales con Hacienda: en el caso de que durante el ejercicio hayamos pagado menos impuestos de los que nos correspondían, deberemos ingresar a Hacienda la diferencia y, al revés, nos devolverán si hemos pagado de más.

El calendario de la renta 2016 es el siguiente:

-Inicio de la declaración de la renta y para presentar el borrador de la renta: 5 de abril del 2017.

-A partir del 11 de mayo comienza el plazo para presentar la declaración en las oficinas de la AEAT y entidades colaboradoras.

-Plazo máximo para el borrador y declaración anual de 2016 con resultado a ingresar con domiciliación en cuenta: 26 de junio de 2017             

-Final de la declaración de la renta: 30 de junio de 2017

Abante declaración Renta 2016 calendario 750
Pincha para ampliar la imagen.

Este año se produce una novedad importante: el programa Padre desaparece por completo (en el último ejercicio ya se había eliminado para la mayoría de los contribuyentes), por lo que la única vía para realizar la declaración (para todos los contribuyentes, independientemente del origen de sus rentas) es el servicio Renta Web. Además, se generaliza el borrador de la declaración para todos los contribuyentes (hasta ahora estaban excluidos aquellos cuyas rentas procedían de actividades económicas).

¿Qué es Renta Web?

Renta Web fue creado por la Agencia Tributaria para aunar la simplicidad de los borradores con la amplitud del programa Padre y permite tramitar el borrador o realizar la declaración de la renta directamente desde la sede electrónica sin necesidad de descargar los documentos con la información fiscal. Permite, además, a través del resumen de declaración, comparar en las unidades familiares cual es la opción más ventajosa de declaración (individual o conjunta).

¿Qué se requiere para acceder a Renta Web?

 

Para poder hacer la renta o para confirmar el borrador a través de la Renta Web, lo primero que tiene que hacer es identificarse ante la Agencia Tributaria: con certificado o DNI electrónico, Cl@vePIN o la referencia de la declaración. En el caso de cónyuge solo será válida la identificación con la referencia.  

 

¿Cómo se solicita la Cl@ve PIN y el certificado electrónico?

Cl@ve PIN

Para obtener el código PIN de acceso y realizar trámites por internet es necesario estar registrado previamente en el sistema Cl@ve. El registro puede hacerse vía internet o acudiendo personalmente a una de las oficinas de registro habilitadas. Para registrarse consulte el siguiente enlace: https://www.agenciatributaria.gob.es/AEAT.sede/procedimientoini/GC27.shtml

Tras el registro, se puede obtener la Cl@ve PIN. Recibiremos la misma por teléfono móvil y tendrá una duración de 10 minutos, por lo que deberemos de obtener una clave cada vez que queramos realizar un trámite.

Una vez obtenida la Cl@ve PIN, se pueden empezar a realizar los trámites con la Agencia Tributaria introduciendo el DNI/NIE, la clave de acceso elegida por nosotros y los tres caracteres del PIN recibido en nuestro teléfono móvil.

Certificado electrónico

Una de las formas de solicitar el certificado electrónico es a través de la Fábrica de la Moneda y Timbre: https://www.sede.fnmt.gob.es/certificados

Tras solicitar el mismo, debe acreditar la identidad en las Oficinas de registro reconocidas (aportando el código que obtendrá en el momento de la solicitud y la documentación necesaria según se trate de una persona jurídica o física), solicitando cita previa.

La semana que viene veremos quiénes están obligados a declarar, quiénes pueden solicitar el borrador y qué hacer en caso de que no se pueda.

 

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23 marzo, 2017 | 09:54

La inflación, que cerró 2016 en el 1,6%, subió en febrero hasta el 3% interanual, su nivel más alto desde octubre de 2012, según los datos publicados la semana pasada por el Instituto Nacional de Estadística. Este incremento de los precios, por encima del objetivo de estabilidad del Banco Central Europeo, se debe, principalmente al encarecimiento de los alimentos frescos y los carburantes.

La inflación afecta directamente a los bolsillos de los consumidores, que ven cómo se incrementan sus gastos mensuales, como el transporte o la compra. También afecta al valor de nuestros ahorros, como hemos comentado en otras ocasiones en este blog, y a las inversiones, entre otras cuestiones.

2017 02 inflacion ine
(Pincha en la imagen para ampliarla)

Más allá del debate sobre si ha vuelto o no la inflación -algunos expertos apuntan a que el repunte es temporal-, con la vuelta al foco de la inflación nos parece interesante abordar el riesgo que esta implica en nuestras inversiones.

El riesgo de sufrir las oscilaciones en el valor de los activos (volatilidad) no es el único factor a considerar en la planificación de nuestras inversiones. Debemos tener en cuenta que siempre que invertimos nuestro dinero asumimos ciertos riesgos, incluso dejar el dinero debajo del colchón conlleva una potencial pérdida, porque el valor del dinero que guardamos en casa, con el tiempo disminuye por el efecto de la inflación.

El incremento de los precios (IPC) provoca que lo que hoy compramos con un euro sea mucho menos que lo que podíamos comprar hace 15 años, pero mucho más de lo que podremos adquirir dentro de una o dos décadas. Para no perder poder adquisitivo, la rentabilidad de nuestras inversiones debería superar a la inflación.

Abante efecto inflación
(Pincha en la imagen para ampliarla)

Visto con números: si tengo, por ejemplo, 100.000 euros, en un escenario de inflación anual del 2% (actualmente es inferior, pero este es el objetivo del Banco Central Europeo) y dejo el dinero en un cajón en casa, dentro de 20 años su valor equivaldrá al de 67.000 euros de hoy. Por proteger mi dinero de la volatilidad de los mercados he perdido un poder de compra equivalente a 33.000 euros.

 

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16 marzo, 2017 | 09:37

La esperanza de vida continúa alargándose y cada vez vemos más noticias sobre personas centenarias. Esta buena noticia -que viviremos, de media, más años en mejores condiciones- tiene implicaciones en múltiples áreas, desde la salud hasta la economía (de la ‘macro’ a la familiar).

Vivir más años requiere planificar cómo vamos a financiar nuestra jubilación (que será más larga que la actual), teniendo en cuenta que, con los datos que ya manejamos y las proyecciones de futuro, es probable que los recursos públicos con los que vayamos a contar sean bastante inferiores a los actuales.

Cuando se creó el actual sistema de pensiones, hace aproximadamente un siglo, la esperanza de vida al nacer era de 40 años. Solo el 25% de la población llegaba a la edad legal de jubilación (65 años) y de media vivían nueve años tras llegar a esa edad. Hoy, como acabamos de ver, la esperanza de vida supera los 80 años y el 25% de la población alcanza los 90. Con estas cifras, podemos comparar los 80 años actuales con los 65 de hace un siglo. Pero la edad de jubilación apenas ha variado.

La diferencia de ahorro entre generaciones distintas, teniendo en cuenta la esperanza de vida y las previsiones sobre la pensión pública, son importantes.

Pongamos un ejemplo sencillo, para una misma situación de sueldo y nivel de vida deseado durante la jubilación y una cartera de inversión idéntica (el ejemplo está hecho con un salario que se incrementa hasta alcanzar los 70.000 anuales y para un nivel de vida durante la jubilación que requiera 40.000).

Alberto tiene 71 años y su generación tiene, precisamente, una esperanza de vida media de 71, dado que la Seguridad Social en su caso cubre el 82% de sus necesidades para la jubilación y que tiene un plan de empleo que cubre el 13%, su esfuerzo de ahorro durante la etapa laboral para haber vivido sus años de jubilación como quería, debería haber sido del 0,3%. Si Alberto supera la edad media de vida de su generación en 10 años, para mantener durante esa etapa su nivel de vida, debería haber hecho un esfuerzo de ahorro del 2,8%.

En cambio, Carlos, que nació en 1996 y se va a incorporar ahora al mercado laboral, para conseguir el mismo nivel de vida durante su jubilación, va a tener que ahorrar más. Para empezar las estadísticas nos dicen que vivirá más años jubilada, por lo que el capital que acumule deberá durar más tiempo. Además, con los datos que conocemos hoy podemos decir que recibirá una pensión bastante inferior a la de Alberto. Y no tiene un plan de empleo. Así, tendrá que ahorrar un 20,7% de su salario neto al año para alcanzar el objetivo.

Por eso, conviene que nos planteemos cómo vamos a vivir esas dos o tres décadas de jubilación para calcular si nuestros recursos y capacidad de ahorro nos permitirán mantener el nivel de vida que deseamos. Y en este análisis, podemos plantearnos varias opciones. Por un lado, podríamos continuar trabajando más allá de esa edad que hasta ahora hemos establecido como barrera para ahorrar más (prolongamos la etapa de generación de rentas) o, por otro, podemos buscar obtener mayores rentabilidades por nuestro dinero, lo que implica aceptar mayor volatilidad, o podemos incrementar el ahorro reduciendo nuestro nivel de gasto actual, por ejemplo.

 

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09 marzo, 2017 | 10:13

Riesgo y rentabilidad son dos conceptos clave a la hora de abordar nuestras inversiones. Lo primero que hay que entender es que cualquier inversión conlleva cierto nivel de riesgo, un concepto que tiene varias variables, como vamos a ver.

La mayoría de las veces cuando hablamos de riesgo hacemos referencia a la posibilidad de perder nuestro dinero como consecuencia de caídas en los mercados. Es el riesgo medido por la volatilidad. Respecto a este riesgo, es importante no olvidar que es, precisamente, el que nos permite obtener rentabilidad (es el binomio rentabilidad-riesgo).

Es también un riesgo el coste de oportunidad de inmovilizar el dinero en determinados activos poco líquidos, que nos impediría beneficiarnos de la rentabilidad que obtendríamos con otra inversión o que nos puede penalizar en caso de que necesitemos recuperar el dinero en un momento determinado antes del plazo previsto.

Por otra parte, es muy relevante el riesgo de no batir a la inflación en el largo plazo. Hablamos de que la bolsa tiene mucho riesgo y la renta fija menos, que los depósitos están libres de riesgo, etc. Toda decisión financiera conlleva un riesgo, incluso dejar el dinero debajo del colchón conlleva una potencial pérdida (no vamos a hablar de la opción del robo, aunque existiría), porque el valor de ese dinero que guardamos en casa, con el tiempo merma como consecuencia de la inflación. Así, si elegimos esa opción, corremos el riesgo de que disminuya poder adquisitivo en el futuro y, por tanto, no logremos alcanzar nuestros objetivos (tener un ‘colchón’ adecuado para la jubilación, emprender una segunda carrera, ayudar a nuestros hijos…).

Por eso se dice con frecuencia que la inflación es el enemigo silencioso del inversor conservador, tal y como explicábamos este blog. El incremento de los precios (IPC) provoca que lo que hoy compramos con un euro sea mucho menos que lo que podíamos comprar hace 15 años, pero mucho más de lo que podremos adquirir dentro de una o dos décadas. Para no perder poder adquisitivo, la rentabilidad de nuestras inversiones debería superar a la inflación.

Además de las variables del riesgo que acabamos de ver, conviene señalar que existen varios tipos de riesgo financiero: de precio, de tipo de interés (afecta, por ejemplo, a los títulos de renta fija, cuyo valor varía en función de los tipos), de liquidez (posibilidad de deshacer la inversión a su valor de mercado), de divisa, etc.

Visto esto, cabe destacar que el riesgo de nuestras inversiones se puede gestionar de diversas maneras para tratar de maximizar el binomio rentabilidad-riesgo, como explicaremos en otro artículo en este blog dentro de un par de semanas.

Entre otras cosas, conviene realizar una correcta diversificación de las inversiones, para reducir el riesgo al que está expuesta nuestra cartera. También podemos utilizar derivados (coberturas) para modular nuestra exposición al riesgo, como explicaremos.

 

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02 marzo, 2017 | 08:27

Las noticias con datos que ponen de relieve las desigualdades en distintos ámbitos en entre hombres y mujeres se suceden semana tras semana. En el ámbito de las finanzas cabe destacar la importancia de concienciar a las mujeres para que se ocupen más de la gestión de su dinero, de hacer una planificación financiera necesaria para asegurarse sus objetivos vitales, para mantener el nivel de vida que desean en el futuro.

La planificación financiera es importante tanto para hombres como para mujeres, pero en el caso de estas últimas, el hecho de que vivan más años y de que tengan un salario y una pensión inferiores provocan que, para mantener el mismo nivel de vida, tengan que hacer un esfuerzo de ahorro mayor. Ese esfuerzo se puede reducir o compensar con un plan de ahorro e inversión adecuado a sus objetivos, necesidades y circunstancias.

Tal y como explicábamos en la Guía Mujeres y decisiones de inversión, que puedes descargarte gratis a través de este enlace, la diferencia de tener que cubrir cinco años más de esperanza de vida implica un esfuerzo de ahorro un 35% superior si, por ejemplo, queremos obtener una renta mensual de 2.000 euros a partir de los 67 años. A este esfuerzo debemos sumarle el que hay que hacer si el sueldo es inferior.

En la guía, publicamos los resultados de una encuesta que realizamos entre 1.000 mujeres con edades entre los 20 y los 65 años, que nos mostraban que a las mujeres sí les interesa ocuparse de sus ahorros y tomar decisiones de inversión y las que no lo hace es, mayoritariamente, porque creen que no tienen los conocimientos suficientes.

En muchas ocasiones, tienen ese conocimiento, pero les falta un empujoncito para implicarse en los temas financieros. Tal y como destacaba Belén Alarcón en la guía Mujeres y decisiones de inversión: “Las mujeres somos buenas planificando. Solemos saber cuáles son los objetivos y prioridades de nuestra familia y, también, tenemos los números en la cabeza –cuánto y en qué gastamos, cuánto cuestan nuestros objetivos, etc.-. Pese a esta realidad, lo curioso es que no somos conscientes de que tenemos esta habilidad y, por ello, de lo importante que es que formemos parte del proceso de inversión”.

Ponemos a su disposición la guía "Mujeres y decisiones de inversión"

En ella encontrará análisis, opinión, testimonios y casos prácticos relacionados con el papel -cada vez más activo- de la mujer en la toma de decisiones de inversión. 

Puede descargar aquí

23 febrero, 2017 | 09:40

La semana pasada vimos cómo era la liquidación del Impuesto de Patrimonio y a quién grava. En este artículo vamos a repasar cómo se valoran los activos más comunes.

BIENES INMUEBLES

Con carácter general, se toma el mayor de los siguientes valores: el catastral, el comprobado por la Administración a efectos de otros tributos (por ejemplo el de Sucesiones y Donaciones) o el de adquisición.

En el caso de los inmuebles en fase de construcción se toma para la liquidación del impuesto el valor de las cantidades invertidas en el mismo más el valor del solar (determinado según el orden que acabamos de ver).

Y los inmuebles arrendados se valoran de acuerdo a las normas generales, excepto los que fueron alquilados antes del 9 de mayo de 1985. En este caso, se toma la mejor de las siguientes cantidades: la proporcionada por la aplicación de las reglas de valoración generales del impuesto o el resultado de capitalizar (es decir, dividir entre 0,04) la renta anual devengada durante el año al que se refiere la declaración.

BIENES Y DERECHOS AFECTOS A ACTIVIDADES ECONÓMICAS

Para los bienes que no están exentos, se tiene en cuenta el valor de la contabilidad –cuando se lleva según el código de comercio- por la diferencia entre el activo real y el pasivo exigible (patrimonio neto contable). Cuando no se lleva esta contabilidad, la valoración se realiza según las normas del impuesto, en función de la naturaleza del bien. 

Así, por ejemplo, el dinero en cuentas corrientes, de ahorro, a la vista, a plazo o cualquier tipo de depósito se valoran por la mayor de las siguientes cantidades: el saldo que tengan a 31 de diciembre o el saldo medio del último trimestre del año.

En cambio, en los valores negociados en mercados cotizados, en el caso de las Instituciones de Inversión Colectiva (fondos de inversión y sicavs), se toma el valor liquidativo a 31 de diciembre. Para el resto, a efectos del Impuesto sobre el Patrimonio se tiene en cuenta el valor de negociación media del cuarto trimestre de cada año, con reglas particulares para las acciones nuevas procedentes de suscripción y ampliaciones de capital. En ambos casos, el Ministerio de Economía y Hacienda pública todos los años el valor que le corresponde a cada título a efectos del IP.

Por su parte, los valores no negociados pueden ser títulos representativos de la cesión a terceros de capitales propios y para el impuesto se toma el valor nominal o títulos representativos de la participación en capitales propios de cualquier tipo de entidad, exceptuando las Instituciones de Inversión Colectiva, como hemos visto. En este caso tenemos que distinguir si la entidad de la que se poseen acciones o participaciones ha sido sometida o no a auditoría y si el resultado de esta ha sido favorable o desfavorable.

Así, si la entidad ha sido sometida a auditoría y el informe de esta ha sido favorable, para el cálculo del impuesto se utilizará el valor teórico de las acciones resultante del balance (caso de acciones extranjeras). Pero, si no ha sido sometida a auditoría o el informe ha sido desfavorable, se usará o el valor nominal o el valor teórico del último balance aprobado o el resultado de capitalizar al 20% (dividir por 0,20) el promedio de los beneficios de los tres ejercicios sociales cerrados con anterioridad a la fecha de devengo del impuesto (el que sea mayor de los tres).

En los seguros de vida, se toma el valor a 31 de diciembre y si no existe valor de rescate no estará sujeto al Impuesto de Patrimonio. Y las rentas temporales y vitalicias, se computan en el IP por su valor de capitalización también a 31 de diciembre, que se determina dividiendo la anualidad de la renta al tipo de interés legal del dinero en el momento de su constitución. A la cantidad resultante de esta operación se le aplican las reglas propias del usufructo temporal y vitalicio del Impuesto de Trasmisiones Patrimoniales (ITP) y del de  Actos Jurídicos Documentados.

Por otro lado, en el ajuar doméstico (los efectos personales y del hogar, utensilios domésticos y demás bienes muebles de uso particular del sujeto pasivo) hay que tener en cuenta que algunos objetos, que tienen una capacidad económica o de disfrute especial, tienen criterios propios de valoración, como es el caso de joyas, pieles, objetos de arte, etc. Se incluyen en el impuesto por su valor de mercado a 31 de diciembre.

Comentaremos en un tercer artículo otras cuestiones relativas al Impuesto de Patrimonio.

 

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16 febrero, 2017 | 09:54

El Impuesto de Patrimonio (IP) es un tributo progresivo, de carácter personal y directo que grava el patrimonio (a 31 de diciembre de cada año) de las personas físicas cuando este supera una determinada cantidad -como explicaremos a continuación- y que debe presentarse entre abril y junio.

Este impuesto está cedido a las comunidades autónomas, que obtienen el total de la recaudación y se encargan de su gestión. Además, los gobiernos regionales pueden regular el mínimo exento, sus tarifas y deducciones. Por este motivo, existen diferencias entre unas comunidades y otras.

El Gobierno central estableció en 2008 una bonificación estatal que, en la práctica, suprimía el impuesto, sin embargo, en 2011, el Consejo de Ministros aprobó reactivar temporalmente el impuesto.

¿Cómo se liquida el Impuesto de Patrimonio?

El esquema de liquidación del impuesto es el siguiente:

20170216 patrimonio liquidación
Pincha en la imagen para ampliarla.

¿A quién grava el IP?

El Impuesto de Patrimonio grava a aquellas personas físicas que tengan una Base Imponible (Activo - Pasivo - Valor de la vivienda habitual hasta un máximo de 300.000 euros) superior al mínimo exento (el estatal es de 700.000 euros).  En el supuesto de un matrimonio casado en gananciales la exención de vivienda habitual y mínimo se duplica.

¿Qué activos están exentos?

Quedan exentos de tributación, entre otros, los siguientes activos:

  • La vivienda habitual, con un máximo de 300.000 euros.
  • Los sistemas de previsión social: planes de pensiones, planes de previsión asegurados, mutualidades, etc.
  • Los unit linked, si el beneficiario es irrevocable a 31 de diciembre y cumple ciertos requisitos.
  • Las participaciones empresariales en negocios familiares y/o bienes afectos a la actividad, si se cumplen unos requisitos.
  • Las inversiones en arte cuando se consideran patrimonio histórico español.

¿Cuál es el tipo impositivo?

En un primer paso, la cuota íntegra se obtiene mediante la aplicación a la base liquidable de la tarifa o escala de tipos del impuesto, cuya estructura es progresiva por tramos, al igual que la del IRPF. El tipo aplicable, en función del tramo, oscila entre un mínimo del 0,20% y un máximo del 2,5%.

Dentro de unas semanas explicaremos en este blog cómo se valoran los activos más comunes en el Impuesto de Patrimonio (inmuebles, bienes y derechos afectos a actividades económicas) y también veremos el límite conjunto entre el impuesto de la renta y el de patrimonio.

 

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09 febrero, 2017 | 09:42

La venta de un inmueble genera una ganancia o una pérdida patrimonial que deberemos incluir en la declaración de la renta en la base del ahorro. Con la reactivación del mercado inmobiliario, es importante conocer cómo se puede compensar la ganancia o la pérdida que genera, así como el impacto fiscal de la operación.

Para calcular la ganancia o pérdida tendremos que restarle al precio de venta, el precio de adquisición. Son deducibles los gastos asociados a la compra (IVA o ITP, Notario…) y los de venta (plusvalía municipal, comisión de venta…).

¿Cómo puede compensarse la ganancia o la pérdida?

En primer lugar, se compensarán ilimitadamente las ganancias y pérdidas patrimoniales (venta de fondos, venta de acciones, venta de inmuebles, derivados…). Si después de hacerlo queda saldo positivo o negativo, se puede compensar parcialmente (hasta un 20%) con rendimientos del capital mobiliario (intereses, venta de bonos, cupones, seguros, venta de estructurados…).

Como se puede compensar fiscalmente la venta de la vivienda
Click aquí para ampliar la imagen.

Cuando obtenemos, tras la compensación, una ganancia patrimonial, esta tributará a un tipo de entre el 19 y el 23% (los primeros 6.000 euros, al 19%; los siguientes 44.000, al 21% y las cantidades que superen los 50.000 euros, al 23%). Si se produce una pérdida, puede compensarse en los cuatro siguientes de la misma forma que acabamos de ver.

Supongamos un inversor que acaba de vender una vivienda con las siguientes características:

  • Precio de compra: 200.000 euros.
  • Gastos asociados a la compra: 18.000 euros.
  • Precio de venta: 250.000 euros.
  • Gastos asociados a la venta: 21.000 euros.

Ganancia o pérdida = precio de venta – precio de compra = (250.000 – 21.000) – (200.000 + 18.000) = 11.000 euros.

Si el inversor no pudiese compensar la ganancia, debería pagar a Hacienda 2.190 euros (6.000 x 19% + 5.000 x 21%) por la venta.

Imaginemos que el inversor ha tenido una pérdida de 5.000 euros por la venta de unas acciones y ha vendido un bono que le ha generado un rendimiento negativo de 2.500 euros durante el mismo ejercicio.

¿Cuál sería el impacto fiscal en este caso?

En primer lugar, se compensaría, ilimitadamente, la ganancia de la venta del inmueble con la pérdida por la venta de acciones: 11.000 euros – 5.000 euros = 6.000 euros.

Posteriormente, se compensaría, limitadamente, la venta del bono con la ganancia patrimonial:

  • Ganancia patrimonial: 6.000 – (20% x 6.000) = 4.800 euros.
  • Rendimiento del capital mobiliario: 0 euros. Tendrá cuatro ejercicios más para compensar el rendimiento negativo de 1.300 euros (=2.500-1.200 ya compensados).
  • Tributación tras la compensación: 912 euros (4.800 x 19%).

Recordamos que la venta de la vivienda habitual se encuentra exenta en los siguientes casos:

1.Si el titular de la vivienda es mayor de 65 años.

2.Cuando el titular de la vivienda es menor de 65 años y reinvierte (total o parcialmente) el importe de la venta en la compra de una vivienda habitual en el plazo de dos años. En este caso, la ganancia se encontrará total o parcialmente exenta.

 

 
 

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Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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