26 febrero, 2015 | 09:19

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La Seguridad Social ‘premia’ a quienes retrasan la jubilación más allá de la edad legal y perjudica a aquellos que adelantan la percepción de la pensión, dos medidas encaminadas a garantizar el futuro de las pensiones –entre otras- dado que cada vez viviremos más años y a que el número de trabajadores en activo que coticen en relación a los pensionistas va a ir disminuyendo gradualmente, debido a la inversión de la pirámide poblacional. Hoy queremos hablar de los cotizantes que adelantan la jubilación. 

Los requisitos exigidos para jubilarse anticipadamente, así como el importe de la penalización, varían en función de si ésta deriva del cese no voluntario en el trabajo o si se ha producido producido por voluntad del trabajador. En este artículo analizamos el primer caso y la semana que viene veremos qué sucede en el segundo.

Jubilación anticipada derivada del cese no voluntario en el trabajo

Para jubilarse anticipadamente por cese no voluntario en el trabajo es necesario que se cumplan los siguientes requisitos:

  • Anticipar como máximo cuatro años la edad legal de jubilación (respecto a la que correspondería).
  • Estar inscrito en las oficinas de empleo como demandante de empleo (al menos durante los seis meses inmediatamente anteriores).
  • Acreditar un período mínimo de cotización efectiva de 33 años. De éstos, al menos dos deberán estar comprendidos dentro de los 15 ejercicios inmediatamente anteriores al momento de causar el derecho, es decir, si la edad de jubilación son los 65 años, el trabajador deberá haber cotizado dos años entre los 50 y los 65.
  • Que el cese en el trabajo se haya producido como consecuencia de una situación de reestructuración empresarial que impida la continuidad de la relación laboral.

La cuantía de la pensión se determina aplicando a la base reguladora (pensión que le correspondería teniendo en cuenta lo que ha cotizado el trabajador), el porcentaje general que corresponda en función de los años cotizados (entre el 50 y el 100% según el número) y el coeficiente reductor que corresponda.

El coeficiente reductor dependerá del número de años cotizados y se aplicará por cada  trimestre que se adelante la pensión respecto de la edad legal. Para determinar dicha edad legal de jubilación, se considerará la que le hubiera correspondido en caso de haber seguido cotizando hasta el cumplimiento de la edad legal de jubilación que en cada caso resulte de aplicación (en este link de la página de la Seguridad Social podéis consultar la edad de jubilación en función de la edad y los años cotizados).

Los coeficientes serán los siguientes:

  1. 1,875% por trimestre, cuando se acredite un período de cotización inferior a 38 años y 6 meses.
  2. 1,750% por trimestre, cuando se acredite un período de cotización igual o superior a 38 años y 6 meses e inferior a 41 años y 6 meses.
  3. 1,625% por trimestre, cuando se acredite un período de cotización igual o superior a 41 años y 6 meses e inferior a 44 años y 6 meses.
  4. 1,500% por trimestre, cuando se acredite un período de cotización igual o superior a 44 años y 6 meses.

Una vez aplicados los referidos coeficientes reductores, el importe resultante de la pensión no podrá ser superior a la cuantía que resulte de reducir el tope máximo de pensión (35.800 euros en la actualidad) en un 0,50% por cada trimestre o fracción de trimestre de anticipación. El coeficiente del 0,50% no será de aplicación en los algunos supuestos.

Esperamos que esta información os haya sido de utilidad y, como os decíamos al principio, la semana que viene veremos cuál es la situación si el adelanto de la jubilación es por voluntad del trabajador. Más adelante analizaremos también cómo se beneficia el contribuyente del retraso de la percepción de la pensión. 

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante. 

19 febrero, 2015 | 09:17

El Plan de ahorro a largo plazo (el Plan Ahorro 5) ya se puede comercializar desde el 1 de enero y seguramente empecemos a ver campañas para lanzar productos de este tipo a través de las redes comerciales de los bancos, por eso, hemos pensado repasar sus puntos fuertes y debilidades. 

El beneficio de este producto consiste en que sus intereses están exentos de impuestos, siempre que se mantenga la inversión durante cinco años y para una aportación máxima de 5.000 euros anuales. 

Para tener el beneficio fiscal, sólo se puede retirar el dinero al final del plazo en forma de capital. En caso de que se rescate antes el dinero o se incumpla el límite de aporta­ciones, la entidad deberá practicar una reten­ción o pago a cuenta del 19% sobre los ren­dimientos.

Este tipo de productos puede instrumentarse  a través de uno o sucesivos seguros individuales de vida a largo plazo (SIALP) o a través de depósitos y contra­tos financieros (CIALP). La entidad aseguradora o la de crédito deberán garantizar la percepción al vencimiento un capital equiva­lente al 85% de la suma de las primas satisfechas o de las aportaciones efectuadas.

¿Es el producto idóneo?

Aunque fiscalmente se encuentre exento, al tener que garantizar un mínimo del 85% de la inversión, en un escenario de tipos bajos como en el que nos encontramos, la rentabilidad que podemos esperar de este tipo de productos es escasa. Si, por ejemplo, la entidad invierte el dinero del plan en un bono del Estado español a cinco años, obtendría -hoy- una rentabilidad del 0,79%, a lo que habría que descontar los gastos del producto.

Abante gráfico ahorro cinco
Pinche en la imagen para ampliarla

Por eso, hay que analizar si el plan de ahorro a largo plazo nos compensa y si se adapta a nuestras necesidades o si, por el contrario, nos resulta más rentable invertir en un producto que ofrezca un rendimiento mayor, aunque tengamos que pagar impuestos. 

En el siguiente gráfico podemos ver la diferencia entre una inversión en un plan ahorro 5 con una rentabilidad del 0,5% y otra en un fondo de inversión con  una rentabilidad media anual del 3%. La diferencia neta entre ambos productos es del 6%, suponiendo que el inversor aporta 5.000 euros anuales durante 5 años.

12 febrero, 2015 | 09:22

Abante icons Dos colores-29Llevabas muchos años trabajando, pero te despidieron al final de tu carrera laboral o te has prejubilado y no quieres que tu pensión disminuya o, incluso, desaparezca. En ese caso, puedes recurrir al Convenio Especial con la Seguridad Social (CESS). Con esta fórmula el contribuyente paga una cantidad a la Seguridad Social durante los años que le faltan para alcanzar la edad de jubilación para mantener la pensión que le habría correspondido. Os lo explicamos. 

Como sabéis, para calcular la pensión que nos corresponde, la Seguridad Social tiene en cuenta, no sólo el número de años cotizados, sino también la base de cotización de los últimos ejercicios (en la actualidad computan las bases de los últimos 18 años, pero aumentará paulatinamente hasta los 25 en 2022). 

El inversor que no quiere ver mermada su pensión puede, como decíamos, realizar un convenio especial en el plazo de un año desde que causó baja o finalizó su prestación por desempleo. Si es su caso, le conviene echar cuentas para analizar si le compensa. 

¿Qué es el convenio especial? Es un acuerdo suscrito voluntariamente por los trabajadores con la Seguridad Social para generar, mantener o ampliar el derecho a las prestaciones correspondientes, a cambio de pagar de su bolsillo las cuotas que corresponden. 

Sumario 1
Por ejemplo, una persona que haya cotizado desde los 25 hasta los 50 años, si no volviese a cotizar no tendría derecho a las prestaciones, porque es necesario que dos de los años cotizados estén entre los 15 años anteriores a la edad legal de jubilación. El convenio le permite cotizar hasta cumplir los requisitos exigidos y recibir la pensión. Si quisiera mantener la base de cotización máxima, el coste mensual sería de 960 euros aproximadamente. 

¿Qué cubre? Las prestaciones derivadas de las contingencias comunes, excepto los subsidios por incapacidad temporal, maternidad y riesgo durante el embarazo. 

¿Quién puede suscribirlo? En general, los trabajadores que ya no estén cotizando a la Seguridad Social. También aquellos que habían estado pluriempleados cesen en alguna de las actividades o los pensionistas (incapacidad permanente o jubilación) a quienes se anule su pensión en virtud de sentencia firme, entre otros. Si quieres consultar todos los casos, puedes hacerlo en esta página de la Seguridad Social

Plazo de solicitud y efectos. Hay que presentar el modelo correspondiente (TA-0040) en  la Dirección provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social o Administración que nos corresponda, en el plazo de un año desde la baja en el régimen de la Seguridad Social o finalización de la prestación por desempleo.

Si se hace la solicitud en los 90 días siguientes a la situación que permite aplicar el convenio, éste tendrá efecto desde el día siguiente al que se deja de cotizar, salvo que el interesado prefiera que comience el día en que realiza la instancia. Si la solicitud es posterior se empieza a aplicar el día que se solicite.

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Requisitos para suscribirlo.
Tener cubierto un periodo mínimo de cotización de 1.080 días en los doce años inmediatamente anteriores a la baja en el Régimen de la Seguridad Social. 

Extinción. El convenio dejará de estar vigente si el interesado vuelve a estar de alta en la Seguridad Social, si adquiere la condición de pensionista o si se dejan de abonar las cuotas de tres meses consecutivos o cinco alternativos, entre otros motivos.   

Cotización y bases. La cotización corre a cargo del suscriptor y es obligatoria desde la fecha en que entra en vigor el convenio y mientras se mantenga en vigencia. Tiene carácter mensual y el interesado puede elegir su base de cotización. Pero el importe de la base de cotización no puede ser, en ningún caso,  inferior a la base mínima o superior a la máxima. 

Cuota a ingresar. La cuota mensual se calcula aplicando a la base de cotización el tipo único de cotización vigente, el 28,3%, y multiplicándolo por 0,94.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante. 

05 febrero, 2015 | 10:26

La estrategia que planteemos a la hora de rescatar nuestro plan o planes de pensiones nos ayudará a conseguir minimizar el impacto impositivo y, por tanto, a mejorar nuestra rentabilidad real, como hemos visto en los  últimos artículos que hemos publicado en este blog. En este post queremos destacar la relevancia de ajustar el rescate a las rentas exentas. Os lo explicamos.

Una de las líneas que podemos trazar en nuestra estrategia es rescatar el dinero del plan de pensiones en aquellos años en los que el resto de nuestras rentas sean muy bajas o incluso inexistentes. Así, teniendo en cuenta las reducciones y el mínimo personal y familiar, el impacto del rescate puede ser nulo o muy bajo.

Desde 2015, se ha elevado el umbral mínimo de tributación, esto es, la cantidad a partir de la cual un trabajador es contribuyente neto del impuesto, hasta los 12.000 euros anuales (por debajo de esta cifra, se está exento). Todos aquellos que tengan rentas que provengan de planes de pensiones inferiores a esta cantidad y que no tengan ningún tipo de renta adicional no tendrán impacto fiscal.

A continuación mostramos el impacto fiscal que tendrían distintos importes rescatados en 2015 y 2016, suponiendo que el inversor realiza tributación conjunta, tiene dos hijos dependientes y no tiene ninguna renta adicional (por ejemplo, en el caso de rescate de paro de larga duración):

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En el caso del rescate de planes de pensiones por parte de personas con discapacidad, las prestaciones en forma de renta están exentas hasta un importe máximo de tres veces el indicador público de renta de efectos múltiples (22.365,42 euros para 2013), lo cual hace que importes inferiores a este importe no pagan impuestos.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante. 

29 enero, 2015 | 09:16

A la hora de sacar nuestro dinero del plan de pensiones debemos pensar qué estrategia nos conviene más. Y analizando el aspecto fiscal, es importante recordar que los rescates en forma de capital (retirar todo el dinero de una vez) de las aportaciones anteriores al 31 de diciembre de 2006 pueden acogerse a una reducción del 40%. Sin embargo, tras la reforma fiscal, en vigor desde el 1 de enero de 2015, esta ventaja tiene un límite temporal.                                                      

Los que se jubilen a partir de 2015 podrán aplicar la reducción del 40% en el ejercicio en que se retiren y en los dos siguientes. Además, existe un régimen transitorio para las personas que se hayan jubilado antes de este año: quienes lo hicieron entre 2009 y 2014 tienen de plazo ocho ejercicios adicionales al de su jubilación para rescatar el plan con este beneficio fiscal. Los que lo hicieron antes de 2009 podrán aplicarla si recuperan el dinero antes del 31 de diciembre de 2018. 

Es importante que, si puede aplicar la reducción, no deje pasar el plazo de manera voluntaria sin hacer unos números previamente, ya que el impacto fiscal puede variar considerablemente. 

Supongamos un inversor que tiene 50.000 euros acumulados en planes de pensiones, que fueron aportados antes de 2006. En la actualidad tiene una pensión de la Seguridad Social de 35.000 euros y quiere saber el impacto fiscal de rescatarlo en forma de capital pudiéndose acoger a la reducción del 40% y cuánto debería pagar a Hacienda si no lo rescata en los límites establecidos por ley. Como vemos en la siguiente tabla, la diferencia es de 9.000 euros. No hacer el rescate a tiempo perjudica claramente al inversor.

  Abante rescate pp 2

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*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante. 

22 enero, 2015 | 09:21

Una de las situaciones en las que los inversores deben estudiar qué estrategia les conviene más en el rescate de los planes de pensiones es la que se produce cuando se agota la prestación por desempleo. En ese caso, conviene hacerse un par de preguntas:

-¿Me conviene rescatar el plan de pensiones por desempleo de larga duración? Os recordamos que, una vez finalizada la prestación por desempleo, existe esta posibilidad.

-¿Me conviene realizar un convenio con la Seguridad Social? Muchas veces, los inversores no quieren que su pensión de la Seguridad Social se vea mermada porque durante alguno de los años que se utilizan para su cálculo no haya cotizado. Por eso suscriben un convenio especial para generar, mantener o ampliar el derecho a las prestaciones de la Seguridad Social y con la obligación de abonar ellos mismos las cuotas que corresponden.

Si decides realizar un convenio especial con la Seguridad Social debes saber que las cuotas son deducibles en el IRPF, por lo que si rescatas el plan de pensiones, puede que el impacto fiscal sea mínimo dependiendo del importe del rescate, del resto de rentas del inversor y del mínimo personal y familiar.

Supongamos un inversor que no tiene rentas ni hijos dependientes y quiere rescatar 24.000 euros del plan de pensiones. Consideramos que las aportaciones se realizaron después de 2006. ¿Cuál sería el impacto fiscal del rescate si no tiene suscrito un convenio especial con la Seguridad Social? ¿Y si tiene suscrito un convenio por el que paga 11.511 euros anuales?

  Abante rescate planes pensiones

(pinche para ampliar la imagen)

Tal y como se puede ver, el impacto fiscal es muy reducido por lo que si en la actualidad tienes suscrito un convenio y puedes rescatar su plan de pensiones, le interesa echar cuentas. 

 *Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.

15 enero, 2015 | 09:17

Debido a que los tipos impositivos van a bajar este año y otra vez en 2016, si sus rentas en 2015 van a ser iguales a las del próximo ejercicio, le conviene esperar y rescatar el plan dentro de un año, cuando los impuestos sean menores, ya que, como hemos comentado en el post anterior, al sacar nuestro dinero de los planes de pensiones, tributa como renta del trabajo en la parte cara del impuesto (base general):

Abante rescate PP 2016

(Pincha en la imagen para ampliarla)

Veamos con un ejemplo el impacto fiscal del rescate en 2015 y 2016. Supongamos un inversor que tiene 35.000 euros acumulados en planes de pensiones, que fueron aportados después de 2006. En la actualidad tiene una pensión de la Seguridad Social de 30.000 euros y quiere saber cuánto tendría que pagar a Hacienda en cada uno de los casos:

Abante PP 2

(Pincha en la imagen para ampliarla)

Tal y como podemos ver, si las únicas rentas que va a tener el inversor este año y el que viene son las que provienen de la pensión de la Seguridad Social, le interesará rescatar el plan de pensiones en 2016, ya que los impuestos a pagar serán inferiores y puede ahorrarse hasta 900 euros. En caso de que las rentas en 2016 vayan a ser superiores a las de este ejercicio (porque cobre, por ejemplo, alquileres), debería hacer unos números para determinar qué le compensa más.

 *Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.

08 enero, 2015 | 09:15

El rescate de planes de pensiones tributa como renta de trabajo en la parte cara del impuesto (base general), excepto cuando se recupera el dinero aportado antes del 2006 en forma de capital, que goza de una reducción del 40%. Aunque desde el 1 de enero de este año esta ventaja tiene un límite temporal. 

El importe rescatado se suma al resto de rentas que perciban los inversores en el ejercicio (alquileres, pensión de la Seguridad Social…) y tributa a un tipo de entre el 20% y el 47% en 2015 y entre el 19% y el 45% a partir de 2016.

Sumario 1 cinco días


En el momento de la aportación te deduces la misma en el IRPF. Por eso, en el rescate, tributa como renta del trabajo, difiriendo, por tanto, los impuestos al momento final.

Si, además, el tipo impositivo en el momento de la aportación es superior al del momento del rescate, el beneficio fiscal será incluso superior. Deberíamos estudiar cuándo conviene rescatarlo y la mejor manera de hacerlo para minimizar el impacto fiscal (en forma de capital, renta, mixta o libre). 

A lo largo de las próximas semanas les iremos comentando las siguientes estrategias que pueden disminuir el impacto fiscal del rescate:

-En igualdad de rentas, y siempre que el inversor pueda esperar, conviene rescatar en 2016 en lugar de en 2015.

-El rescate por paro de larga duración mientras se tiene suscrito un convenio especial con la Seguridad Social puede tener un impacto fiscal muy limitado.

-Siempre que sea posible y beneficioso para el inversor, acogerse a la reducción del 40%.

-Ajustar el rescate a las rentas exentas.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante. 

02 enero, 2015 | 10:15

Comenzamos 2015 con la resaca de los tradicionales excesos navideños. Algunos habrán hecho balance de 2014 y establecido una lista de buenos propósitos para el año. ¿Tenemos un plan para lograr esos objetivos?

La mayoría serán objetivos personales (ver más a la familia y a los amigos, dejar de fumar, hacer más ejercicio...), pero, de vez en cuando, se cuela alguno financiero‎, como ahorrar más, organizar y dedicarle más tiempo a nuestras finanzas personales, planificar la educación de sus hijos o la jubilación... 

Sumario blog propósitos financieros
Sobre los propósitos para el año en el que estamos a punto de entrar, lo primero que deberíamos hacer es fijar objetivos realistas, que estén en nuestra mano, ya que, si no, sentiremos que hemos fracasado cuando hagamos el balance. 

Le recomendamos, que se haga las siguientes preguntas a la hora de dibujar su PLAN FINANCIERO para el año:  

        -¿Qué quiere hacer o alcanzar en 2015?

        -¿Cómo va a hacerlo? ¿Qué pasos va a dar para conseguirlo?

        -¿Hay alguien que pueda ayudarle a lograrlo?

Por último, comprométase con usted mismo para llevarlo a cabo y revise los objetivos de manera periódica.

‎Le animamos a que uno de sus propósitos del 2015 sea la planificación financiera de sus inversiones. Que comience a planificar su futuro, definiendo cuáles son sus objetivos vitales y analizando si el patrimonio actual y el ahorro que va a generar a lo largo de los próximos años serán suficientes para cumplirlos.

Sumario blog 2
La planificación financiera le ayudará a descubrir qué rentabilidad le tiene que pedir a sus inversionespara lograr esos objetivos, consiguiendo que sus decisiones de inversión sean coherentes y sensatas y sirvan de guía para afrontar las circunstancias cambiantes a las que se va a enfrentar en el futuro. La sensación de tener control sobre el futuro es una fuente de bienestar con un claro valor presente. 

Esperamos que 2015 sea el año en el que comience su planificación financiera y en el que consiga todos los objetivos financieros que se marque, ya que, como siempre decimos, no se planifica el fracaso, se fracasa por no planificar.

¡Feliz Año!

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante. 

30 diciembre, 2014 | 12:19

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La mayoría de la gente está deseando alcanzar la edad de jubilación para dejar de trabajar y vivir de las rentas. Sin embargo, hay quienes deciden prolongar la vida laboral. Y los que optan por la jubilación activa, vigente desde marzo de 2013, pueden compatibilizar el trabajo con el cobro del 50% de la pensión de la Seguridad Social que les corresponda.

De esta forma, se trata de favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad, promoviendo el envejecimiento activo*.

Se pueden acoger a este beneficio quienes realicen cualquier trabajo por cuenta ajena o propia, pero no aquellos incluidos en el régimen de clases pasivas (funcionarios que ocuparon el puesto antes de 2011). Y es aplicable tanto para trabajo a tiempo completo, como parcial.

Pero para el cobro de la mitad de la pensión se deben cumplir los siguientes requisitos:

-Debe haberse cumplido la edad legal de jubilación (65 a 67 años), sin que sean admisibles jubilaciones acogidas a bonificaciones o anticipaciones.

-El individuo debe haber cotizado los años suficientes como para percibir el 100% de la pensión, es decir, un periodo mínimo de cotización de entre 35 y 37 años.

Sumario 1El beneficiario tendrá la consideración de pensionista a todos los efectos, por lo que la circunstancia de jubilación activa es compatible con el rescate de planes de pensiones. Sin embargo, antes de retirar el dinero de nuestro plan hay que analizar si  desde el punto de vista fiscal nos compensa, contemplando el impacto del rescate en distintos escenarios.

Cuando haya finalizado la relación laboral por cuenta ajena o se haya producido el cese en la actividad por cuenta propia, se cobrará el importe íntegro de la pensión de jubilación.

¿Tiene que cotizar el inversor durante ese periodo?

Mientras se compatibiliza el trabajo y el cobro de la pensión, los empresarios y trabajadores cotizarán a la Seguridad Social únicamente por los conceptos de incapacidad temporal y de contingencias profesionales. Si bien quedarán sujetos a una cotización especial de solidaridad del 8% (corriendo a cargo del empresario el 6% y del trabajador el 2%).

Para que el trabajador se pueda acoger a la jubilación activa, la empresa ha de cumplir con unos requisitos mínimos de mantenimiento de empleo:

-Las empresas en las que se compatibilice trabajo y pensión no deberán haber adoptado despidos improcedentes en los seis meses anteriores al momento en que comienza el cobro de la pensión. La limitación afectará únicamente a las extinciones posteriores al 17 de marzo de 2013 y solo a la cobertura de aquellos puestos de trabajo del mismo grupo profesional que el de los afectados por la extinción.

-Además, una vez iniciado el proceso de jubilación activa, la empresa deberá mantener, durante la vigencia del contrato de trabajo del pensionista, el nivel de empleo que había antes (promedio diario de trabajadores de alta en la empresa en el periodo de los 90 días anteriores a la compatibilidad).

-No se considerarán incumplidas la obligaciones de mantenimiento del empleo anteriores cuando el contrato de trabajo se extinga por causas objetivas o por despido disciplinario cuando uno u otro sea declarado o reconocido como procedente, ni las extinciones causadas por dimisión, muerte, jubilación o incapacidad permanente total, absoluta o gran invalidez de los trabajadores o por la expiración del tiempo convenido o realización de la obra o servicio objeto del contrato.

* La Organización Mundial de la Salud define el ENVEJECIMIENTO ACTIVO como el proceso en que se optimizan las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen. Y esto significa dar a las personas mayores la posibilidad de participar plenamente en la sociedad, fomentar sus oportunidades de empleo, entre otras cuestiones. 

Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera de Abante

Sobre el autor

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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

Imagen de Belén Alarcón

Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

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