20 julio, 2017 | 09:22

El testamento, como ya explicamos en este blog hace unos meses, es un documento importante que nos ayuda a evitar futuros problemas entre familiares y seres queridos y que nos permite tomar decisiones a nosotros que, si no, serán resultas por la ley.

Partiendo de esta idea, la importancia de otorgar testamento, lo siguiente que tendremos que conocer es qué tipos existen. En el Código Civil Común, se distinguen dos clases: el común y el especial. Y cada uno de ellos, tiene a su vez variantes, algunas de las cuales, como veremos, tienen su origen y explicación en épocas de guerras y epidemias.


El testamento común es el que puede utilizar cualquier persona que tenga capacidad para testar y puede ser de tres tipos:

1-El abierto es el más común, es aquel que otorgamos ante notario, cuando le manifestamos nuestra voluntad.  

2-El cerrado es aquel que se entrega al notario cerrado y sellado. La persona que lo hace declara que en dicho documento se encuentra su voluntad testamentaria, pero no revela cuál es esta.

3-El ológrafo es el escrito de puño y letra por el testador, con la fecha y su firma, sin necesidad de que revele ni su voluntad testamentaria ni la propia existencia del mismo testamento.


Por otra parte, hay que tener en cuenta que tanto el abierto como el cerrado pueden otorgarse de forma ordinaria o extraordinaria en algunas circunstancias.  Son testamentos abiertos extraordinarios aquellos que se hacen cuando existe un peligro inminente de muerte y en caso de epidemia. Y el testamento cerrado extraordinario se realiza cuando el testador puede escribir, pero no expresarse verbalmente.


El testamento especial solo puede ser utilizado por ciertas personas en determinadas circunstancias. Son testamentos especiales:

1-El militar: es el otorgado por militares, soldados o personas asimiladas a ellos en tiempo de guerra y en campaña.

2-El marítimo: el otorgado durante un viaje marítimo por quienes vayan a bordo.

3-El hecho en país extranjero: es el que se otorga fuera del territorio nacional o en un buque extranjero. 


El militar y el marítimo admiten forma extraordinaria, pero el realizado en el extranjero no. La forma extraordinaria elimina requisitos, pero tiene un periodo de caducidad corto. Se puede otorgar en caso de peligro inminente de muerte, por razón de entrar en combate (militar) o por naufragio (marítimo). 

Por último, conviene recordar que el testamento se puede modificar tantas veces como deseemos a lo largo de nuestra vida. Eso sí, en el caso de que existan varios, solo el último tendrá validez legal (siempre que se haya otorgado conforme a lo que dicta la ley). De hecho, una de las principales obligaciones del notario, es la de asesorarnos para que el testamento se realice de forma correcta para que nuestra voluntad pueda cumplirse.

 

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14 julio, 2017 | 09:41

Como cualquier empresa, en la Seguridad Social nos encontramos con un activo (las cotizaciones que pagan los trabajadores y las empresas) y un pasivo (las prestaciones a las que tiene que hacer frente). Es decir, nuestro sistema de la Seguridad Social es un sistema de reparto, en el que las prestaciones son financiadas con las cotizaciones de los trabajadores actuales.

Seg social activo pasivo
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Tanto las empresas, como los trabajadores, tienen que pagar un porcentaje del sueldo a la Seguridad Social. En el caso de las empresas es de, aproximadamente, el 30% y en el de los trabajadores, de entorno al 5%. Existe una base de cotización máxima, que asciende a 45.014 euros. Esto quiere decir que, para sueldos superiores a dicho importe, las empresas y los trabajadores cotizarán el porcentaje correspondiente de 45.014 euros. 

Las pensiones actuales se financian con estas cotizaciones. De tal forma que, cuando estas son superiores a las prestaciones el sistema se encuentra en superávit, mientras que, si son inferiores, nos encontramos con un sistema deficitario.

En los últimos años, debido al incremento de la esperanza de vida, a la inversión de la pirámide poblacional y a la mayor tasa de desempleo, la Seguridad Social se encuentra en una situación de déficit que ha provocado que se haya tenido que hacer frente a las pagas extraordinarias con parte del fondo de reserva.

Sin embargo, en el caso de la extra de este verano, solo se ha sacado de la ‘hucha’ una parte, en concreto, 3.000 de los 9.000 millones necesarios. Los 6.000 euros restantes se han financiado con un préstamo del Estado a la Seguridad Social que fue aprobado en los Presupuestos Generales y que ha sido autorizado por el Consejo de Ministros. De hecho, el préstamo que se ha aprobado, por 10.192 millones en total, se utilizará también para cubrir la segunda extra de este año (con 3.500 millones).

Por otra parte, cabe destacar que tras la última disposición que se ha hecho del fondo de reserva, el importe que queda es de poco más de 11.600 millones, equivalentes al 1,04% del PIB, muy por debajo de los 66.815 millones que se alcanzaron en 2011.

Que se agote el fondo de reserva no significa que vayan a dejarse de pagar las pensiones. Pero es un indicador muy claro de las diferencias entre ingresos y gastos. Este desajuste del sistema nos indica las dificultades que habrá en el futuro para mantener pensiones de la misma cuantía que las actuales.

Como hemos comentado en numerosas ocasiones en este blog, mantener el nivel de vida durante nuestra jubilación va a depender, en gran parte, de lo que seamos capaces que ahorrar a lo largo de nuestra vida laboral, teniendo en cuenta las incertidumbres sobre cómo serán las pensiones en el futuro. Tener un plan, nos ayudará a cumplir con nuestros objetivos. Ocuparnos nos ayudará a no preocuparnos.

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06 julio, 2017 | 09:57

Últimamente se han publicado muchas noticias sobre el nuevo euríbor (también llamado euríbor plus), que supone la transformación de un índice que referencia más de 180 billones de euros en contratos y el 90% de los préstamos hipotecarios en España. El mercado lleva meses esperando este cambio, aunque parece que su aplicación se va a retrasar hasta 2018.

En este artículo vamos a abordar algunas cuestiones sobre este tema: ¿por qué se cambia el euríbor?, ¿qué importancia tiene?, ¿qué obstáculos está habiendo a la hora de aplicar los cambios?

Antes de explicar los motivos de la reforma, conviene entender qué es este índice de referencia. El euríbor es el tipo europeo de oferta interbancaria, es decir, el tipo de interés al que las principales entidades se prestan dinero entre sí en el mercado interbancario.

El organismo encargado de calcularlo es el EMMI (European Money Markets Institute, en español el Instituto Europeo de Mercados Monetarios), que recibe diariamente el dato de los tipos de interés al que se prestan dinero 24 bancos europeos y calcula el valor del índice, haciendo una media de todos los datos recolectados eliminando el 15% mas alto y el 15% mas bajo. Es importante aclarar que los datos aportados por los bancos son estimaciones y no cifras reales.

Este índice es utilizado como referencia en diferentes contratos, en su mayor parte derivados, como swaps de tipos de interés y también en préstamos hipotecarios. Como señalábamos al principio, en España el 90% de las hipotecas están referenciadas el euríbor a 12 meses, lo que afecta a un tercio de los hogares españoles.

El siguiente gráfico muestra la evolución del euríbor desde el año 1998 hasta la actualidad. Como se puede observar, nos encontramos en mínimos históricos (-0,158%), mientras que en 2008 se encontraba en niveles superiores al 5%:

Euríbor 12 meses

Un índice representativo y fiable

Hasta hace poco, la publicación de estos índices era un ámbito sujeto a autorregulación. Debido a los casos de manipulación de este y otros índices de referencia, durante los años 2005 y 2008, organismos internacionales como el G-20 o el Financial Stability Board se pusieron como objetivo identificar las debilidades y eliminar los riesgos de abuso y manipulación de los índices de referencia asegurándose de que sean representativos y fiables mediante supervisión de dicha actividad. A nivel europeo, el Reglamento (UE) 2016/1011 del Parlamento Europeo regula los índices utilizados como referencia en los instrumentos y contratos financieros.

De esta manera, vemos que el cambio del euríbor no es una opción, sino una obligación. El objetivo fundamental de la reforma es que el índice sea representativo y fiable y, para ello, el cálculo del mismo deberá basarse en transacciones reales en lugar de estimaciones de los bancos de referencia. Sin embargo, conviene preguntarnos si es posible realizar el cálculo a través de transacciones reales. De acuerdo al EMMI, la nueva metodología de cálculo del euríbor basada en transacciones reales, en vez de estimaciones, no es viable.

La razón fundamental es que la actividad del mercado interbancario ha decrecido de forma sustancial y, por lo tanto, se considera que no hay transacciones suficientes para implantar una metodología de cálculo basada íntegramente en el mercado. El EMMI considera que esta situación es temporal, dada la política expansiva del Banco Central Europeo a través de la cual se dota de suficiente liquidez al mercado, de tal manera que los bancos no necesiten acudir al mercado interbancario. Se estima que una vez se reduzcan dichos estímulos por el BCE, el mercado interbancario volverá a la normalidad y, de esta manera, se generarán transacciones suficientes para basarse en la nueva metodología.

Euríbor híbrido

Sin embargo, el tiempo apremia, y el reglamento citado previamente establece que la nueva metodología deberá estar implantada antes del 1 de enero de 2020. De esta manera, según Guido Ravoet, secretario general del EMMI, se está estudiando una metodología híbrida que sí cumplirá con la nueva regulación y se espera que esté operativa a finales de 2018. Se trata de un sistema de tres niveles: en primer lugar, se estudiarán las transacciones reales, si el número de transacciones no es suficiente, se revisarán las transacciones históricas y, por último, el tercer nivel será el juicio de expertos.

Después de entender las razones del cambio, muchas personas se preguntan si la reforma se traducirá en un incremento o una reducción del nuevo euríbor respecto al actual. Todavía es pronto para prever las consecuencias del impacto de dicho cambio sobre los contratos referenciados a este índice, como lo son la mayor parte de las hipotecas en España.

Lo que está claro es que el objetivo fundamental del EMMI es que el cambio no sea disruptivo y tenga el menor impacto posible. Según Guido Ravoet, los cálculos que se hicieron en 2013 con la metodología que se quería sacar en su momento, daba un resultado mejor para el consumidor. Sin embargo, las condiciones del mercado han cambiado desde entonces y tendremos que esperar para poder establecer si las hipotecas serán más baratas o más caras.

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30 junio, 2017 | 09:33

Las personas que tienen un familiar con discapacidad suelen preocuparse por cómo vivirá en el futuro, cuando no estén para ayudarle. Elaborar un plan financiero puede ayudarnos a preparar un capital del que pueda disponer esa persona con discapacidad más adelante. Vamos a verlo con un ejemplo simplificado.

Cristina quiere generar un ahorro para que su hijo Pablo, que actualmente tiene cinco años (y, además, tiene Síndrome Down), pueda mantener el nivel de vida deseado. A Cristina le gustaría que desde sus 80 años (40 años de Pablo) y hasta los 75 años de su hijo, este pueda disponer de una renta mensual de 400 euros al mes. Y se pregunta cuánto ahorro debe destinar a este objetivo, así como si encaja con mi estructura de ingresos y gastos.

Valoración económica del objetivo

Una vez definido el objetivo, lo primero que debemos hacer es valorarlo en términos económicos, teniendo en cuenta la edad actual de Pablo, el coste del objetivo, así como el efecto de la inflación (400 euros de hoy no es lo mismo que 400 euros de dentro de 36 años).

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Con esta información, y en un escenario de inflación del 2%, calculamos que su objetivo cuesta 499.118 euros. El siguiente paso será valorar qué opciones tiene para alcanzar su objetivo, y en ese caso elegir aquella con la que Cristina se sienta más cómodo.

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Primer escenario:

No dispone de capital en la actualidad para este objetivo... ¿Cuánto debo ahorrar?

Cristina le explica a su asesor financiero que, aunque dispone en la actualidad de cierta cantidad de dinero, quiere considerar la posibilidad de destinarla a la compra de una vivienda más grande y quiere saber cuánto debería ahorrar cada año para financiar el objetivo.

Básicamente, el ahorro necesario dependerá del riesgo que esté dispuesta asumir con las inversiones. A mayor rentabilidad, menor capacidad de ahorro necesitará, pero mayor nivel de riesgo asumirá.

A continuación, mostramos el ahorro anual que ha de generar en tres escenarios de rentabilidad distintos.

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Segundo escenario:

Destinar una parte del patrimonio financiero actual

Si en lugar de empezar a ahorrar ahora, Cristina prefiere separar una parte de su patrimonio actual para asegurar el futuro de su hijo Pablo, también deberá valorar qué rentabilidad buscará para su cartera financiera, como vemos en el siguiente gráfico.

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Tras valorar todas las opciones recogidas en el estudio, Cristina es consciente de que para conseguir el objetivo tiene que buscar cierta rentabilidad en los mercados financieros, con una cartera adecuada a sus circunstancias. Este plan lo irán revisando anualmente, para introducir las variables necesarias y para conseguir que su hijo Pablo tenga una renta extra cuando sea mayor.

 

Si quieres saber más, descarga la guía
"Discapacidad e independencia económica"

¿Cómo comenzar un plan financiero para el futuro económico de una persona con discapacidad? 
Te lo contamos con datos, leyes y testimonios. 

 

 
 
 
 

22 junio, 2017 | 10:15

El día 30 de junio termina el plazo para presentar la declaración de la renta correspondiente a 2016. Vamos a repasar algunas cuestiones básicas que conviene tener presentes a la hora de hacerla. 

Una de las principales novedades fue la generalización del sistema Renta Web, como explicábamos en este post de marzo. Esta plataforma permite tramitar el borrador o realizar la declaración de la renta directamente desde la sede electrónica sin que haga falta descargar los documentos, entre otras cosas. 

Es importante tener en cuenta que, aunque no todos los contribuyentes están obligados a presentar la declaración -en general, deben hacerlo quienes hayan recibido exclusivamente rendimientos del trabajo personal iguales o inferiores a 22.000 euros anuales-, puede interesar hacerlo si el resultado de la misma sale "a devolver". 

La información que incluyen el borrador y los datos fiscales puede contener errores, por eso hay que revisarlos antes de daros por válida, dado que el hecho de que haya errores no eximen de una posterior revisión de hacienda. 

Errores habituales son, entre otros:

-No aplicar las deducciones por el nacimiento en el ejercicio fiscal de un hijo.

-Seguir computando un inmueble vendido.

-No imputar las minusvalías de ejercicios anteriores.

-No aplicar las deducciones por la adquisición de la vivienda habitual o autonómicas.

-Aportación a planes de pensiones a favor del cónyuge o familiar discapacitado.

-No tener en cuenta las donaciones.

-No tener en cuenta las deducciones autonómicas.

Respecto a la vivienda, tenemos que recordar que se incluye en la declaración de formas distintas en función del uso que se dé al inmueble, como explicábamos en este artículo

Desde el punto de vista de la declaración de la renta, hay que tener en cuenta que los padres pueden reducir la factura fiscal gracias a una serie de conceptos, como vimos en este post.

Los planes de pensiones -así como otros productos de previsión social- nos permiten también aplicarnos beneficios fiscales. Os lo contamos en este artículo

 

"Guía Abante "Productos financieros en el IRPF"

¿Cómo incluir productos financieros como acciones, fondos de inversión o planes de pensiones? Te lo contamos con casos prácticos

 

 
 
 
 

15 junio, 2017 | 09:46

La inversión de nuestro dinero en busca de una rentabilidad, como hemos explicado en otras ocasiones en este blog, conlleva riesgos que tenemos que valorar en función de nuestro perfil. Una vez que ya hemos decidido asumir dicho riesgo porque la inversión en determinado activo o producto encaja en nuestro plan financiero, es importante conocer las opciones que tenemos a nuestro alcance en el caso de que incurramos en pérdidas, como, por ejemplo, cuando vendemos acciones a un precio inferior al que las adquirimos.

Así, cuando algún producto financiero nos provoca una pérdida o rendimiento negativo, tenemos la posibilidad de compensarlo en la declaración de la renta, como explicamos a continuación.

Primero, analizamos el esquema de compensación de las rentas en la base del ahorro para determinar las opciones que tenemos para realizar dicha compensación. Después, veremos los pasos a seguir y, a continuación, un ejemplo.

Compensación bases venta acciones
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Paso 1: Compensación rendimientos del capital mobiliario
Se compensan entre sí los saldos positivos y negativos de los rendimientos del ejercicio incluidos en el cuadro superior de la base del ahorro (rendimientos del capital mobiliario: intereses, cupones, dividendos, venta de bonos, seguros…).

Si tras esa operación continúa habiendo saldo negativo, se puede compensar con el saldo positivo de las rentas del cuadro inferior de la base del ahorro, con un límite del 20% de dicho saldo positivo en 2017 y 25% en 2018 y siguientes.

Finalmente, si aún queda saldo negativo, tenemos los cuatro ejercicios siguientes para compensarlo, siguiendo el mismo orden descrito anteriormente.

Paso 2: Compensación ganancias y pérdidas patrimoniales

Por su parte, las pérdidas patrimoniales (de la venta de acciones, fondos, inmuebles, etc.) se pueden compensar con las ganancias patrimoniales de dicho año.

Si el resultado es negativo, se podría compensar con el saldo positivo de las rentas del cuadro superior (rendimientos del capital mobiliario), con un límite del 20% de dicho saldo positivo en 2017 y 25% en 2018 y siguientes.

Como en el caso de los rendimientos del capital mobiliario, si el saldo continúa siendo negativo, podemos compensarlo en los cuatro ejercicios siguientes, siguiendo el mismo orden.

Veamos un caso práctico que nos ayude a entender como se hace dicha compensación.

Un inversor ha vendido unas acciones. con unas pérdidas de 15.000 euros y se pregunta si podría compensarla con otras inversiones que tiene.

En primer lugar, deberíamos de ver si hemos generado o vamos a generar alguna ganancia o rendimiento positivo antes de que termine el ejercicio. En caso de que no vayamos a generar nada, deberíamos pensar si podemos generar algún tipo de rentas para así compensarlo:

¿Tiene otras acciones con ganancias? Si tuviese otras inversiones en acciones con ganancia, podría vender las mismas y compensar la pérdida. En caso de que quisiese seguir manteniendo las mismas podría vender y posteriormente comprarlas de nuevo. La venta de acciones con plusvalía no tiene retención. Cuando haga la declaración de la renta, podrá compensar la minusvalía (15.000 euros) con la plusvalía (vamos a considerar que tiene ganancias por valor de 3.500 euros). Tras hacer esta operación, la pérdida pendiente de compensar sería de 11.500 euros.

¿Tiene fondos de inversión con ganancias? Si además tuviese fondos de inversión con ganancia podría esperar a final de año y venderlo y, si quiere mantenerlo, volverlo a comprar. ¿Por qué a final de año? Porque la ganancia tiene una retención del 19% que Hacienda no se la devolverá hasta que entre mayo y junio del año siguiente no tramite la declaración de la renta. Cuando haga la declaración de la renta, podrá compensar la minusvalía pendiente (11.500 euros) con la plusvalía (vamos a considerar que tiene ganancias por valor de 2.500 euros). Tras hacer esta operación, la pérdida pendiente de compensar sería de 9.000 euros.

¿Tiene intención de vender algún inmueble con ganancia? Si vendiese inmuebles con ganancia patrimonial podría compensar la pérdida de las acciones con la ganancia del inmueble. A diferencia de los fondos y las acciones, la venta de un inmueble es mucho más compleja e ilíquida y no permite la venta y la compra posterior.

¿Tiene otras rentas de productos financieros que generen rendimientos del capital mobiliario -ver cuadro superior-? Puede ser que a lo largo del año vaya a recibir intereses de alguna cuenta o dividendos. De la pérdida pendiente (15.000 euros – 3.500 euros de otras acciones– 2.500 euros del fondo de inversión= 9.000 euros) puede compensar el 20% de los rendimientos. Supongamos que entre intereses y dividendos recibe 2.000 euros (20%*2.000 euros = 400 euros).

Con todo ello, en el ejercicio 2017, compensaría 6.400 euros y los 8.600 euros restantes los podría compensar en los cuatro años siguientes con rentas que genere y siguiendo el esquema anteriormente expuesto, con la única diferencia que la compensación entre rendimientos y ganancias será el 25% a partir de 2018.

 

 Guía Abante "Productos financieros en el IRPF"

¿Cómo incluir productos financieros como acciones, fondos de inversión o planes de pensiones? Te lo contamos con casos prácticos

 

 
 
 
 

08 junio, 2017 | 09:50

Los fondos de inversión van ganando, poco a poco, el interés de los inversores, aunque sigue habiendo muchas personas que prefieren todavía la inversión directa en acciones, pese a que hacerlo a través de fondos tiene ventajas fiscales y financieras, entre otras cuestiones.

En cuanto a las ventajas financieras, nos gustaría resaltar las siguientes:

-Mayor diversificación: debajo de un fondo de inversión hay muchas acciones diferentes, por esta razón, elegir el primero siempre aporta mayor diversificación al inversor minorista, sobre todo, cuando las cantidades invertidas no son elevadas.  

-Los fondos nos permiten, en ocasiones, acceder a activos en los que como inversores particulares no podríamos invertir

-Los fondos permiten beneficiarnos de una gestión activa y profesionalizada de calidad.  

Sobre sus ventajas fiscales, cabe decir, para empezar, que en los fondos de inversión se difiere el pago de impuestos por las ganancias patrimoniales (se calculan restando al valor de transmisión el de adquisición), ya que solo tributa cuando se produce el reembolso y no mientras se mantiene el ahorro en el mismo. Así, se paga por la plusvalía o la minusvalía patrimonial de forma proporcional al reembolso. Es decir, cuando retiramos dinero del fondo, no todo es ganancia, sino que se calcula el beneficio atribuible a cada participación.

En el caso de las acciones, se tributa no solo en el momento de la venta de estas, sino también por los dividendos recibidos. En la venta se pagan los impuestos sobre la diferencia entre el precio de compra y precio de venta, pero en el caso de los dividendos se tributa por la totalidad recibida.

Además, en el caso de los fondos, no se tributa cuando se hace un traspaso a otro fondo (esta característica no se aplica a los fondos cotizados o ETF). Es decir, elegimos el momento en el que vamos a pagar los impuestos y podemos capitalizar, invertir, lo que estamos dejando de pagar ahora para obtener intereses, mientras que, en el caso de las acciones, si decidimos vender acciones de XXX para comprar acciones de YYY, tributaremos por lo que hayamos ganado con dicha venta.

Al diferir los impuestos, esa cantidad que dejamos de pagar hoy se puede invertir. El efecto acumulativo a lo largo de varios años puede provocar que nuestra rentabilidad final se incremente de forma notable, que es otra de las razones que hace más atractivos a los fondos de inversión.

Por ejemplo, para una inversión de 50.000 euros durante 10 años, la diferencia entre elegir acciones o fondos es de unos 2.700 euros. Es decir, con el fondo logramos un 5,4% más de rentabilidad gracias a ese efecto acumulativo, al pagar los impuestos al final, como se puede ver en la siguiente tabla. En el ejemplo hemos considerado que el fondo obtiene una rentabilidad del 6% y la de las acciones sería 3% por estas más 3% a través del dividendo.

Abante ejemplo acciones vs fondo
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01 junio, 2017 | 09:34

Una preocupación que comparte la mayoría de la gente es la de mantener el poder adquisitivo que desean durante la jubilación. A la hora de financiar el nivel de vida durante esa etapa, contamos con tres posibles fuentes de ingresos: la pensión de la Seguridad Social, las rentas generadas a través de la empresa a través de, entre otros, planes de empleo y el ahorro que hayamos acumulado hasta ese momento. La reducción de las dos primeras y el impacto de la longevidad están empujando muchas personas a disponer de ese ahorro acumulado.

En España existe una fuerte tendencia a invertir en ‘ladrillo’ y la mayoría de familias canaliza el ahorro que consiguen a lo largo de su vida en su vivienda habitual. Los inmuebles son un activo que tiene poca liquidez, por lo que una persona que necesitara disponer de dinero para mantener el nivel de vida durante la jubilación y que se encontrara en esta situación (la mayor parte de su patrimonio es su vivienda) podría optar por venderla o debería buscar una alternativa que le permita mantenerla y, además, sacar rentabilidad a la misma, como vamos a ver.

A la hora de plantear las opciones que permiten al inversor continuar disfrutando de su vivienda habitual mientras recibe unas rentas que le permiten mantener su nivel de vida durante la jubilación, existen dos alternativas: la renta vitalicia inmobiliaria y la hipoteca inversa. Si el inversor elige la primera, cederá la titularidad de su inmueble a cambio de una renta vitalicia, mientras que en la segunda el inversor mantendrá la titularidad hasta su fallecimiento. Vamos a ver en este artículo la segunda y, más adelante, explicaremos en este blog la primera.

La hipoteca inversa es un préstamo hipotecario garantizado con la vivienda habitual concedido a personas mayores de 65 años o que acrediten un grado de discapacidad (mayor del 33%) o dependencia (severa o gran dependencia). La concesión del préstamo se podrá hacer de una sola vez o mediante prestaciones periódicas (lo más habitual) y no será exigible hasta el fallecimiento de la persona que la contrata.

Este tipo de hipotecas tiene dos opciones, la hipoteca inversa simple y la hipoteca inversa combinada con un seguro de rentas vitalicias.

En la primera opción, se concederá un préstamo por un porcentaje del valor del inmueble que se materializará en pagos periódicos hasta que agote el importe concedido; es decir, eligiendo esta opción el inversor dejará de recibir rentas si supera una determinada edad y, por tanto, no cubrirá el riesgo de longevidad.

La segunda opción, el inversor, además de constituir una hipoteca sobre su vivienda habitual, contrata un seguro de rentas vitalicias que le asegurará el cobro de la renta fija hasta el fallecimiento. Vemos que esta opción sí cubre el riesgo de longevidad, pero, a cambio, el producto en su conjunto será más caro, es decir, los ingresos derivados de su vivienda serán menores porque tendrá que pagar la prima del seguro de vida.

Es importante distinguir tres etapas a la hora de este producto:

-Desde la contratación hasta finalización de la disposición de la hipoteca

-Desde ese momento hasta el fallecimiento

-El tiempo en el que los herederos pueden cancelar el préstamo

Si el inversor elige la opción de la hipoteca inversa combinada con un seguro de rentas vitalicias, no se distinguirá entre la primera y la segunda, puesto que el inversor estará cubriendo el riesgo de longevidad y recibirá rentas hasta el momento de su fallecimiento.

Es habitual que surjan dudas sobre qué pasará con el inmueble después del fallecimiento. En este sentido, es importante aclarar que la persona contratante nunca perdió la titularidad de su vivienda habitual y, por lo tanto, a los herederos les corresponderá, tanto la propiedad de la misma, como la deuda acumulada por la entidad.

Así pues, los herederos tendrán tres opciones:

-Mantener la propiedad de la vivienda y en este caso deberán devolver al banco el dinero que la entidad prestó al titular.

-Vender la vivienda y saldar la deuda.

-No reembolsar la deuda con sus intereses, pudiendo la entidad cobrar hasta donde alcancen los bienes de la herencia.

Por último, conviene señalar que existen importantes ventajas a hora de constituir la hipoteca, como las exenciones en los pagos de los documentos notariales y de los impuestos sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados. Además, las rentas generadas por la hipoteca inversa no tributan en el IRPF, pero sí lo harán cuando se agoten las rentas generadas por la hipoteca inversa y comience a recibir renta vitalicia, aunque con las reducciones que conlleva este tipo de rentas (para los mayores de 70 años solo tributa en la base del ahorro el 8% de la renta recibida).

En definitiva, antes de tomar una decisión a la hora de contratar este tipo de productos, recomendamos acudir a un experto independiente que nos ayude a interpretar las ventajas e inconvenientes de las ofertas recibidas por las entidades que comercializan estos productos y los factores externos que determinarán la idoneidad de estos productos como la situación de los tipos de interés o la evolución del mercado inmobiliario donde se encuentre el inmueble.

*Artículo escrito por Jaime Aguilar, del departamento de Planificación patrimonial y asesoramiento financiero de Abante.

 

Si quieres saber más sobre este tema, consulta el siguiente documento:

 

 
 

 

25 mayo, 2017 | 09:51

La plena propiedad, o pleno dominio de un bien, está compuesto del usufructo y de la nuda propiedad, que pueden recaer en la misma persona, que ostentaría el pleno dominio del bien o en personas distintas. En el post de hoy vamos a analizar ambos conceptos, desde el punto de vista del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD).

El nudo propietario es aquel que tiene el dominio sobre la cosa, pero no ostenta la posesión, que ha sido cedida al usufructuario. Y el usufructuario la persona que posee el uso y disfrute del bien de manera temporal o vitalicia, según lo que se haya estipulado.

Un claro ejemplo de cuándo ambas figuras recaen en diferentes personas sería el caso de una persona que fallece, dejándole el usufructo vitalicio de la vivienda habitual a su cónyuge y la nuda propiedad a sus hijos. El cónyuge podrá vivir en la misma hasta su fallecimiento, momento en el cual los nudos propietarios (es decir, los hijos) se convertirán en plenos propietarios del bien.

Cuando un bien se hereda o se dona separando el usufructo de la nuda propiedad, para valorar cada una de las partes de cara al cálculo del impuesto, habrá que corregir el valor del bien calculado según las reglas del Impuesto de transmisiones patrimoniales (ITP):

En primer lugar, habrá que calcular el valor del usufructo que dependerá de si el mismo es temporal o vitalicio: 

    -Usufructo temporal:

        ·Paso 1: 2% x Nº años duración usufructo (renta).

        ·Paso 2: ajustar límite máximo (70% >= 35 años) y mínimo (2% <= 1 año).

        ·Paso 3: valor del bien x valor del usufructo temporal calculado en paso 1 (si está dentro de los límites marcados en el paso 2).

    -Usufructo vitalicio:

        ·Paso 1: se hace la resta: 89 - edad usufructuario (perceptor de la renta).

        ·Paso 2: ajustar límite máximo (70% <= 19 años) y mínimo (10% >= 79 años).

        ·Paso 3: valor del bien x valor del usufructo vitalicio calculado en pasó 1 (si está dentro de los límites marcados en el paso 2).

En segundo lugar, se calculará el valor de la nuda propiedad: valor total – valor del usufructo imputado al usufructuario

Veamos un ejemplo. Juan (40 años) hereda un inmueble de naturaleza urbana en nuda propiedad, mientras que su madre (69 años) hereda el usufructo vitalicio del mismo. El valor de mercado del inmueble (asignado en el impuesto) es de 200.000 euros y el valor catastral es de 100.000 euros.

    Valor del inmueble a efectos del ISD: 200.000 euros.

    A continuación, calculamos el valor del usufructo y de la nuda propiedad:

   -Usufructo vitalicio:

    Edad de la madre 69 años: 89 – 69 años = 20%

    200.000 euros x 20% = 40.000 euros.

   -Nuda propiedad:

     100% - 20% = 80%

     200.000 euros X 80% = 160.000 euros.

 

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18 mayo, 2017 | 09:56

Los datos sobre el aumento de la esperanza de vida son continuos en los medios de comunicación, cada vez hay más personas que alcanzan edades avanzadas y, además, tal y como vemos en las noticias, lo hacen en muchos casos en mejores condiciones que en el pasado. Sin embargo, hay que tener en cuenta que uno de los posibles efectos de este envejecimiento es el aumento de las personas con discapacidad o enfermedades crónicas, ya que la edad es un factor determinante en la aparición de este fenómeno.

De acuerdo a las cifras del INE, Instituto Nacional de Estadística, la esperanza de vida libre de enfermedad crónica al nacer es de 31,3 años en los hombres y de 26,2 en el de las mujeres. Y la esperanza de vida en buena salud es de 57,3 años en los hombres y 53,4 en las mujeres. Por su parte, la esperanza de vida libre de discapacidad es de 71,3 en los hombres y de 73,8 años en las mujeres.

Una preocupación que comparten muchas personas es que pasa si, en el futuro, tienen problemas de movilidad que les provoquen un desembolso económico para adaptarse y recibir los cuidados necesarios o qué ocurrirá si pierden capacidades cognitivas, qué sucederá si sufren un proceso degenerativo por enfermedad. Como en el resto de cuestiones vitales y profesionales, la planificación financiera también supone una ayuda importante. Y en este caso, además, hay que tener en cuenta algunos aspectos legales.

Así, podemos generar un ahorro específico para cubrirnos en el futuro si necesitamos más dinero como consecuencia de una enfermedad o discapacidad, podemos contratar determinados tipos de seguros o también podemos recurrir a figuras como el poder preventivo. Vamos a ver brevemente algunos de estos aspectos.

El poder preventivo presenta un amplio abanico de posibilidades para que la persona tome una serie de decisiones y estructure un sistema de protección. El poder es adecuado para atender los problemas de gestión y administración de una manera rápida, así como para aquellas personas que prevean una futura incapacidad o que deseen evitar un procedimiento de incapacidad judicial, más largo y costoso.

Respecto a los seguros, podemos valorar como parte de nuestro plan financiero es la contratación de este tipo de productos para cubrir esa caída de ingresos o incremento de los gastos que las enfermedades y la incapacidad pueden suponer.

Por un lado, podemos recurrir a los seguros de incapacidad. A la hora de contratarlos, es importante revisar en profundidad la póliza para no llevarnos sorpresas, debido a que, en ocasiones, no coinciden los tipos de incapacidad de la Seguridad Social con los cubiertos por la póliza. Antes de contratar un seguro, debemos de analizar cuales son las situaciones que nos gustaría proteger.

Los seguros de incapacidad más comunes son los temporales. Por otro lado, los seguros de incapacidad profesional para la profesión habitual, no son muy frecuentes. Normalmente exigen la realización de unas pruebas médicas que le permitan comprobar a la compañía de seguros que el asegurado tiene un riesgo normal de incapacidad (por ejemplo, prueba de esfuerzo).

Por otro lado, podemos recurrir a seguros de enfermedad, para cubrir enfermedades graves, degenerativas o asociadas a la edad, y también a seguros de vida, para dejar cubiertas las necesidades de nuestra familia si nos ocurriese algo.

Además, existe la posibilidad de contratar seguros de vida. Los seguros de vida pueden ser temporales, que proveen protección financiera por un período de tiempo limitado (un viaje, el plazo de amortización de un préstamo, etc.) o hasta que se cumpla una determinada edad (cuando el hijo cumpla 22 años). Si la muerte ocurre dentro del plazo establecido el beneficiario recibe el capital asegurado. En caso contrario, no recibiría nada, perdiendo el importe de las primas satisfechas. Por tanto, al no generarse acumulación de ahorro, generalmente, estos seguros son los más económicos.

O pueden ser seguros de vida permanentes, que ofrecen cobertura por tiempo indefinido. Al margen del periodo objeto de cobertura, las principales diferencias entre el seguro de vida temporal y permanente, son que estos últimos tienen derecho de rescate, derecho de reducción y derecho de anticipo.

Otros seguros que podemos valorar como parte de nuestro plan financiero son los de amortización, los de capital o los de renta de supervivencia. Como siempre decimos, en cada caso interesarán unas opciones u otras, en función de nuestras circunstancias y necesidades.

 

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Sobre el autor

Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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