29 septiembre, 2016 | 06:30

La preocupación por la jubilación, por saber si estamos ahorrando lo suficiente e invirtiendo bien nuestro dinero, aumenta a medida que nos vamos acercando a ese momento. Tener un buen plan financiero es importante y construir una cartera que nos proporcione la rentabilidad que necesitamos es fundamental. En torno a los 50 años, cuando, habitualmente, tenemos una situación económica más estable, pero aún nos quedan varios años de carrera, puede ser un buen momento para evaluar nuestras inversiones.

Vamos a ver la importancia de tener bien diseñado nuestro plan y la diferencia entre una u otra cartera (con más o menos rentabilidad) para conseguir nuestro objetivo con un ejemplo:

Pablo, un consultor de 50 años, llevaba un tiempo dando vueltas a si está preparando bien o no su jubilación. Para comprobarlo y determinar si necesitaba hacer algún cambio, decidió hacer un Financial Life Planning (FLP). El punto de partida es, como hemos visto en otras ocasiones, definir su objetivo: en este caso, Pablo quiere mantener su nivel de vida cuando deje de trabajar, para lo cual quiere disponer de una renta mensual de 4.000 euros.

En el siguiente paso, para determinar el coste del objetivo, hace una estimación de la pensión de jubilación que tendrá. Así, tras analizar sus cotizaciones a la Seguridad Social, calcula que recibirá una pensión de 16.000 euros netos al año.

Si Pablo quiere disponer de 4.000 euros al mes entre los 65 y los 90 años, el coste de su objetivo es de 1.729.551 euros, teniendo en cuenta el efecto de la inflación (se ha considerado que es del 2, excepto en el caso de la pensión pública, donde se ha tomado el mínimo, el 0,25% anual).

Financiar el objetivo de jubilación 

Cinco Dias Abante jubilacion cartera 1
(pincha para ampliar la imagen)

 Para financiar este objetivo, Pablo dispone de un patrimonio financiero de 480.000 euros y es capaz de ahorrar 10.000 euros anuales en los ocho próximos ejercicios y 22.000 euros anuales durante los siguientes (una vez finalice el pago de la educación de sus hijos). Dado que no tiene intención de vender la vivienda que tiene en propiedad, no se tiene en cuenta su valor para el plan. Dado que tiene un déficit que debe cubrir en los próximos años si quiere alcanzar su objetivo, Pablo deberá buscar rentabilizar su dinero en los mercados financieros.

La rentabilidad que necesita Pablo depende del patrimonio que quiera mantener al final del periodo para cubrir imprevistos o por si vive más de 90 años. Así, para terminar el periodo con 300.000 euros, como se ve en el gráfico, debe aspirar a un 4,26% (IPC+2,26%), pero si desea tener un ‘colchón’ de 600.000 euros, tendrá que buscar una rentabilidad del 4,88% (IPC+2,88%).

Cinco Dias Abante jubilacion cartera 2

¿Y si obtiene un punto más de rentabilidad?

Pablo considera que, teniendo en cuenta que le quedan quince años para jubilarse y que durante ese periodo no va a necesitar disponer de rentas, puede asumir algo más de riesgo hasta la jubilación. Así, plantea un escenario en el que durante los años que aún va a seguir en activo asumirá más riesgo para obtener mayor rentabilidad, con un objetivo de inflación+3% (es decir, el 5%), para poder permitirse menos rendimiento por su dinero tras la jubilación. Si durante la próxima década obtiene un 5% (IPC+3%), podrá, efectivamente, buscar rentabilidades inferiores después sin poner en riesgo su objetivo.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

¿Qué rentabilidad necesita para alcanzar su objetivo de jubilación?

 

 
 
 

22 septiembre, 2016 | 08:48

En otoño comienzan las campañas de pensiones de las entidades financieras, que aprovechan el tirón de la ventaja fiscal de los planes de pensiones para intentar captar ahorro. Los datos nos indican que la mayoría de ahorradores espera al último trimestre –y al último mes- del año para realizar las aportaciones a este tipo de productos de previsión social, cuando hacen sus cuentas anuales.

Así, en las próximas semanas veremos multitud de ofertas de planes de pensiones. Aunque ya hemos hablado en ocasiones anteriores sobre estos vehículos, creemos oportuno recordar los conceptos básicos para tenerlos claro cuando nos lleguen dichas ofertas.

Los planes de pensiones son vehículos específicamente diseñados para la jubilación, que también pueden ser rescatados en caso de incapacidad, dependencia y fallecimiento, así como en los supuestos excepcionales de liquidez (enfermedad grave, paro de larga duración y, a partir de 2025, si tienen más de diez años de antigüedad). Es decir, son productos poco líquidos, ya que tratan de favorecer que acumulemos el dinero que necesitaremos cuando dejemos de trabajar.

Se adaptan a distintos perfiles de riesgo, dado que pueden invertir en todo tipo de activos, por lo que antes de contratar uno, debemos tener claro cuáles son nuestros objetivos, que rentabilidad necesitamos para alcanzarlos y cuál es nuestro perfil.

Beneficio fiscal y límites a las aportaciones a planes

En la aportación ofrecen beneficios fiscales, para favorecer el ahorro: el dinero que invertimos a través de planes de pensiones se reduce de la base imponible, es decir, cuando hacemos la declaración de la renta, Hacienda devuelve el tipo marginal del IRPF de lo aportado.  Así, si su marginal es del 45% y aporta 8.000 euros a planes de pensiones, Hacienda le devolverá 3.600 euros. La única restricción es que dicha reducción no puede hacer negativa la base general.

Existen dos límites a las aportaciones de dinero a los planes de pensiones: el primero es el límite financiero, es decir, la cantidad máxima que podemos aportar (en total a todos los productos que tengamos contratados de este tipo), y es de 8.000 euros anuales (la cantidad era superior antes de la reforma fiscal aprobada a finales de 2014. El segundo, el fiscal o el tope que nos vamos a poder deducir (independientemente de que podamos aportar más por el límite financiero). En este caso, será la menor de las siguientes cantidades: 8.000 euros anuales o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas.

Por otra parte, en el caso de las personas cuyo cónyuge no obtenga rendimientos netos del trabajo o actividades económicas –o si estos son inferiores a 8.000 euros anuales- pueden hacer aportaciones al plan de este, hasta un máximo de 2.500 euros cada ejercicio.

En el caso de las aportaciones a planes de pensiones de personas con discapacidad, los límites son superiores: el conjunto de las aportaciones –entre la persona en concreto y sus familiares- no puede superar los 24.250 euros anuales, de los cuales la persona con discapacidad podría deducirse toda la cantidad, mientras que sus familiares pueden hasta 10.000 euros.

Diferimiento fiscal y rescate de los planes de pensiones

En el rescate, que puede hacerse en forma de renta, de capital (para las aportaciones anteriores a 2006 existe una reducción del 40%, con un límite temporal), mixta o libre tributa como rendimientos del trabajo.

En este sentido, es importante destacar que los planes de pensiones nos proporcionan el beneficio del diferimiento fiscal: normalmente, durante nuestra etapa laboral tenemos un tipo impositivo superior que durante la jubilación, por eso, deducirnos en la primera etapa las aportaciones y pagar durante la segunda, nos proporciona ahorro adicional.

 

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

 
 
 

15 septiembre, 2016 | 12:55

En los últimos años hemos visto cómo en países como Estados Unidos ha crecido la generación U (unretired) que la forman quienes no se jubilan (o no dejan por completo la actividad laboral), bien porque no quieren o porque no pueden. En el primer caso, suele ser porque dichas personas consideran que tienen aún mucho que aportar o porque les aburre dejar de trabajar. En el segundo grupo se encuentran quienes, como consecuencia de la crisis de 2008, tuvieron que buscar una segunda carrera profesional para poder mantener el nivel de vida.

La AARP, una entidad estadounidense sin ánimo de lucro que ayuda a las personas mayores de 50 años a mejorar la calidad de sus vidas, considera que 8 de cada 10 Baby Boomers trabajarán a tiempo completo o parcial durante su jubilación, una etapa que, ya no es lo que era, se está redefiniendo.

Aunque este fenómeno es más importante en Estados Unidos, en otros países, como España, también se observa que cada vez hay más personas que deciden no retirarse. En la actualidad, la mayoría de las personas que tienen 65 años están en plenas facultades intelectuales y sociales y, aunque no quieren mantener el mismo ritmo de trabajo, sí que están dispuestos a trabajar a tiempo parcial.

Por otra parte, cada vez son más las compañías que ven todo lo que les puede aportar la generación U. Probablemente, lo más importante es:

  • La experiencia: hay muchas cosas que pueden aprenderse, como la tecnología, sin embargo hay otras como la experiencia que no se aprenden y que solo con el paso de los años se van adquiriendo.
  • Las habilidades en las relaciones humanas: ayudando a los más jóvenes.

Es verdad que esa segunda carrera profesional depende en parte del tipo de trabajo que se haya realizado, pero con tiempo, es posible prepararse para ese momento. Todo depende de nuestro plan y objetivos vitales.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

 
 
 

08 septiembre, 2016 | 09:46

El sistema público de pensiones en España se apoya en los tres pilares del sistema de previsión social:

  Pilares seg soc

El tercero es el que agrupa el ahorro que acumulen voluntariamente los individuos a través de diferentes productos financieros, algunos de los cuales tienen beneficios fiscales en la aportación y otros en el rescate, como vamos a ver a continuación.

Con beneficios fiscales en la aportación

Abante ahorro jubilación 1

Estos productos, pensados para la jubilación, no pueden ser rescatados hasta que no ocurra alguna de las contingencias (jubilación, fallecimiento, invalidez o dependencia) o alguno de los supuestos excepcionales de liquidez (enfermedad grave, paro de larga duración, temporalmente por desahucio y a partir de 2025 tendrán liquidez aquellas aportaciones con más de 10 años de antigüedad).

Son deducibles de la base imponible general, lo cual significa que al hacer la declaración de la renta, Hacienda nos devolverá nuestro tipo impositivo. A cambio, en el momento del rescate, se tributará como renta del trabajo al tipo impositivo que tengamos en ese momento, que en la mayoría de los casos es inferior al actual al ser pensión de la Seguridad Social inferior a las rentas del trabajo. Las aportaciones realizadas antes de 2006 que se rescaten en forma de capital, tendrán derecho a aplicar una reducción del 40% limitada en el tiempo.

Existen ciertos límites sobre las cantidades que se pueden aportar cada año a este tipo de productos. Exactamente, la cantidad máxima es de 8.000 euros, aunque fiscalmente solo podremos deducirnos la menor de las siguientes cantidades: 8.000 euros o el 30% de los rendimientos netos del trabajo o actividades económicas. En este límite entrarían también las aportaciones que realicemos nosotros o nuestra empresa al Plan de Empleo o al Plan de Previsión Social Empresarial (segundo pilar).

Los productos que utilizan un sistema de capitalización, no tienen una rentabilidad garantizada. Pueden invertir en todos los activos financieros y permite realizar la inversión según el perfil de riesgo del inversor. Los productos que utilizan una rentabilidad mínima garantizada, al invertir en renta fija e inmuebles mayoritariamente, son adecuados para perfiles de riesgo muy conservadores.

Con beneficios fiscales en el rescate

Abante ahorro jubilación 2

Los PIAS pueden tener rentabilidad mínima garantizada o ser de capitalización. La rentabilidad generada desde el momento en que se realizan las aportaciones hasta la constitución de la renta vitalicia está exenta de tributación, siempre y cuando se cumplan los siguientes requisitos:

  • La suma de las aportaciones anuales a PIAS no supere el límite máximo anual de 8.000 euros.
  • La suma de las aportaciones acumuladas en PIAS no pueden superar el límite máximo de 240.000 euros.
  • Que haya transcurrido, antes del rescate, al menos, cinco años desde la primera aportación satisfecha.
  • Que a la finalización del plan se constituya una renta vitalicia.
  • El tomador y el beneficiario de la renta deben ser la misma persona.

El Plan Ahorro 5 fue aprobado en la reforma fiscal de 2015. La rentabilidad del mismo se encuentra exenta de tributación siempre y cuando se rescate a partir del quinto año. Pueden tener forma de depósito o de seguro y debe garantizar un 85% de la inversión. La aportación máxima en estos productos será de 5.000 euros anuales durante los cinco años y cada titular podrá contratar un solo Plan Ahorro 5 simultáneamente.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

 
 
 

01 septiembre, 2016 | 09:47

La educación de los hijos es una cuestión muy importante para los padres, tanto desde el punto de vista personal como desde el financiero. Elegir una u otra opción determinará el futuro de los niños, pero también condiciona las finanzas de la familia.

Apuntarle a clases de idiomas, pagarle un año en el extranjero o un máster cuando termine la universidad… cada elección implica unos costes y, en algunos casos, estos pueden ser elevados.  

¿Cuál es el coste real de la educación de los hijos? ¿Cuánto convendría ahorrar para poder pagarles un año en el extranjero? ¿Qué parte del patrimonio deberían los padres destinar a los hijos? Y, ¿cómo influyen estas decisiones en el resto de nuestros objetivos? 

En la siguiente infografía se ve un ejemplo del coste de la educación de los hijos. El cálculo se ha hecho a partir de precios medios. Se trata de una muestra, que puede servirnos para darnos cuenta de cuánto puede influir la educación que elijamos, no solo para la formación de los hijos, sino también para la planificación financiera de la familia

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Una correcta planificación financiera puede ayudarnos a cumplir nuestro objetivo con mayor facilidad, como vamos a ver en el siguiente ejemplo. Supongamos que queremos empezar a ahorrar para que nuestro hijo de dos años pueda ir, cuando cumpla 12 años, a estudiar un año al extranjero, una opción que hoy cuesta  40.000 euros. 

Valoración económica del objetivo

Dado que todavía faltan diez años, hay que aplicar al coste del objetivo el efecto de la inflación. Así, si estimamos que esta será del 2% -es el objetivo del Banco Central Europeo-, cuando el niño tenga 12 años,  un año en el extranjero costará casi 50.000 euros, como vemos en el gráfico.

Educación hijos ejemplo 1
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Ahorro anual necesario

El siguiente paso es determinar cuánto tenemos que ahorrar cada año para poder hacer frente a dicho importe en el futuro.  Esta cantidad puede variar en función de qué hagamos con el dinero: si lo invertimos con una rentabilidad mayor, el esfuerzo de ahorro será menor, aunque deberemos asumir más riesgo. Si la rentabilidad es igual a la inflación + 2%, necesitaremos ahorrar 3.346 euros al año.

Educación hijos ejemplo 2
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¿Cómo varía el esfuerzo de ahorro si cambia la rentabilidad? 

Si en lugar de obtener un 4% por nuestro dinero (inflación+2%), la rentabilidad que logramos es del 3%, el ahorro anual debería de ser de 3.521 euros. En el caso de que optemos por una cartera con mayor riesgo, que aspire a un rendimiento del 5% (inflación + 3%), cada año tendríamos que destinar a este objetivo 3.179 euros.

¿Y si retraso la decisión de ahorro? 

El tiempo es nuestro aliado y cuanto antes comencemos a ahorrar, menor será el esfuerzo que deberemos de realizar. En el caso de que decidamos comenzar a ahorrar dentro de cinco años, el esfuerzo que deberemos de realizar es muy superior, aunque la rentabilidad que obtengamos sea la misma. Así, si el objetivo de rentabilidad de nuestra cartera es del 4%, como veíamos en el ejemplo, si retrasamos la decisión deberemos ahorrar  6.474 euros actuales, en lugar de los 3.346.

 

 

 
 
 
 
 

25 agosto, 2016 | 09:57

En septiembre, como en enero, tenemos el sentimiento de comienzo, tras las vacaciones volvemos a las rutinas del día a día y en muchas ocasiones nos planteamos una serie de propósitos para que el ‘nuevo curso’ sea mejor que el anterior, que pueden ir desde lo profesional al terreno de la salud, pasando por el plano económico.

En este último, en lo financiero, los buenos propósitos suelen pasar por ahorrar más o mejor, por reducir los gastos, etc. Pero sea cual sea el propósito, siempre conviene empezar por el objetivo. ¿Para qué ahorramos? ¿Para qué queremos o necesitamos el dinero? Porque partiendo del objetivo, del qué quiero, podremos diseñar el plan para alcanzarlo.

Tener un plan financiero para nuestros objetivos vitales, familiares y profesionales cobra especial importancia en un contexto como el actual, en el que el incremento de la esperanza de vida provoca la necesidad de contar con un mayor nivel de ahorro y en el que la inversión se vuelve más compleja.

Cada persona tiene unos objetivos, unas necesidades y unas circunstancias, por ello, los planes financieros deben ser personalizados e incluir todas las variables. Y por eso, también, deben ser revisados periódicamente, para ir adaptándolo en función de los cambios que vayamos viviendo. Como punto de partida, los pasos que debemos seguir para plantear nuestro plan son cinco, como se puede ver en la infografía.

Financial Life Planning
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18 agosto, 2016 | 09:54

La inflación (Índice de Precios de Consumo o IPC) es el crecimiento sostenido y generalizado del nivel de precios. Es, por tanto, algo, que nos afecta todos los días y una de las causas de que, por ejemplo, una lata de refresco valga hoy mucho más que hace quince o veinte años.

Inflación refresco
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Para no perder poder adquisitivo, la rentabilidad de nuestra cartera financiera deberá de superar a la inflación. Por eso siempre se ha hablado de la inflación como el enemigo silencioso del inversor conservador.

El objetivo del Banco Central Europeo es que la inflación de la euro zona sea del 2% anual. Así, una persona que vaya a gastar 1.000 euros al mes durante los próximos diez años puede pensar que va a gastar 120.000 euros (1.000 euros x 12 meses x 10 años). Sin embargo, si tenemos en cuenta el efecto de la inflación, el coste no será de 120.000 euros, sino de 131.397 euros (un 9,5% más), tal y como se ve en la siguiente tabla.

Inflación tabla

Por eso, la inflación es un factor muy importante que deberemos de considerar al realizar nuestro plan financiero, ya que los ingresos y gastos de nuestro plan a día de hoy nada tienen que ver con los que tendremos dentro de unos años.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

 
 
 

11 agosto, 2016 | 09:49

La jubilación es el inicio de una nueva etapa vital. La mayoría personas quieren dedicar este tiempo a actividades de ocio y a la familia, otras, sin perder de vista estos dos objetivos, desean, además, continuar realizando algún tipo de trabajo o actividad profesional. Si nos atrae esta opción, debemos tener en cuenta que hay determinadas actividades que no son compatibles con el cobro de la pensión de la Seguridad Social.

A continuación repasamos las compatibilidades e incompatibilidades de la pensión de jubilación ordinaria, para poder valorar las opciones.

Jubilación flexible, jubilación parcial y otras compatibilidades

En primer lugar, la pensión de jubilación se puede compatibilizar con trabajo a tiempo parcial, acogiéndose a la modalidad de jubilación flexible y jubilación parcial. En ambos casos, mientras dure la situación, se rebaja la pensión en proporción inversa a la reducción aplicable a la jornada de trabajo del pensionista (en relación a la de un trabajador a tiempo completo comparable).

Por otra parte, se pueden realizar trabajos por cuenta propia, cuando los ingresos anuales totales que recibamos por los mismos no superen el salario mínimo interprofesional en cómputo anual (en 2016 asciende a 21,84 euros al día o 655,20 euros al mes). En estos casos, no estamos obligados a cotizar por las prestaciones de la Seguridad Social y no se generan derechos sobre las prestaciones de la Seguridad Social.

También es compatible el ejercicio de la actividad desarrollada por cuenta propia por los profesionales colegiados en alta en una mutualidad alternativa o exentos de causar alta en el RETA.

Otra actividad que podemos continuar desarrollando mientras cobramos la pensión pública de jubilación es mantener la titularidad de un negocio y desarrollar las funciones propias de la misma.

Finalmente, cumpliendo ciertos requisitos, los ingresos del trabajo son compatibles con un 50% de la pensión de jubilación desde el 17-03-2013 (jubilación activa).

Incompatibilidades

Sin embargo, la percepción de la pensión de jubilación es incompatible con cualquier trabajo  -por cuenta ajena o propia- que dé lugar a la inclusión en el Régimen General o en alguno de los Regímenes Especiales (con las excepciones legales que se determinen).

Tampoco se pueden simultanear la pensión de la Seguridad Social con un puesto de trabajo en el sector público delimitado en la Ley 54/1984 (excepciones: profesores universitarios eméritos y personal licenciado sanitario), ni se pueden desempeñar altos cargos.

En caso de realizar trabajos incompatibles con la percepción de la pensión, se producirán los siguientes efectos:

-Suspensión de la pensión y de la asistencia sanitaria correspondiente a esta condición.

-El empresario deberá solicitar el alta e ingresar las cotizaciones que correspondan. Las nuevas cotizaciones sirven para:

  • Incrementar, en su caso, el porcentaje ordinario de la pensión.
  • Devengar el porcentaje adicional que corresponda por prolongación de la vida activa laboral más allá de la edad ordinaria de jubilación.
  • Disminuir el coeficiente reductor aplicado, si se ha anticipado la edad de jubilación.

En ningún caso, las nuevas cotizaciones pueden modificar la base reguladora.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

 
 
 
 
 

04 agosto, 2016 | 09:42

Desde que comenzó la crisis financiera hemos visto en numerosas ocasiones como en un momento determinado o ante un hecho concreto el mercado se deja llevar por el pánico. A los inversores les entra miedo y buscan refugio en masa. Cuando la situación se relaja vuelven la mayoría a elegir activos con riesgo para aprovechar las subidas y ganar dinero. Detrás de este comportamiento ‘en bloque’ de muchos inversores decisiones emocionales.

Cuando se trata de dinero, no solo en lo que se refiere a las inversiones, sino también en las decisiones de gasto o ahorro, la mayoría de las veces no somos racionales. Y en estos casos, las emociones nos llevan a equivocarnos más de lo que nos gustaría. Esto es precisamente lo que estudia el behavioral finance (ciencia del comportamiento financiero).

En situaciones de crisis, de turbulencias, los expertos recomiendan resistirse a la urgencia, no tomar decisiones precipitadas. Por poner un ejemplo, es lo que sucedió en junio tras el brexit: la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea provocó fuerte volatilidad en los mercados y el miedo se apoderó de los inversores.

En ese momento, tal y como explicábamos en Abante, era básico mantener la calma, comprobar que el nivel de riesgo era el adecuado según nuestro perfil y nuestros objetivos y no vender llevados por lo que los demás estuvieran haciendo. Si tu cartera ha sido diseñada correctamente, se ajusta a tu perfil y está bien diversificada, en los momentos de pánico en los mercados, la mejor decisión podría ser no tomar decisiones en caliente. Debemos tener siempre presentes nuestros objetivos y horizontes temporales de inversión. Es fundamental no tomar decisiones precipitadas.

El peso de la pérdida y del ahora

Como destacaba el Nobel de Economía Daniel Kahneman, una pérdida produce un impacto 2,5 veces mayor que una ganancia de igual magnitud. Es decir, si perdemos 10.000 euros, el grado de sufrimiento será mayor al placer que obtendríamos por ganar esa cantidad. Para que el grado fuera igual, deberíamos obtener 25.000 euros. Es decir, estamos dispuestos a dejar de ganar dinero para evitar perder (Kahneman desarrolló la teoría prospectiva con Amos Tversky en 1979).

El economista de la Universidad de Duke Dan Arieley explica que en las finanzas, como sucede en otros campos de nuestra vida, la gratificación instantánea es mayor que la futura, por eso nos cuesta ahorrar para la jubilación.

En palabras de Ariely: “Ahorrar es una de las cosas más difíciles que puede hacer la persona, por varias razones. La primera es que prevalece el ahora sobre el futuro. Si le pregunto a varias personas si prefieren tener media tableta de chocolate ahora o una entera dentro de una semana, la mayoría de la gente prefiere la mitad ya. La segunda es que domina lo concreto sobre lo abstracto: si me compro ahora una bicicleta sé lo que estoy comprando; mientras que si ahorro para comprarla en el futuro, no estoy seguro de qué obtendré. El tercer punto a tener en cuenta es el peso de lo emocional sobre lo no emocional”. Ariely argumenta que esto se soluciona con la información adecuada.

Para ser un buen inversor, debemos evitar dejarnos dominar por los factores emocionales que nos impiden tomar decisiones objetivas y racionales. Contar con un asesor debería ayudarnos.

 

 
 
 

 

28 julio, 2016 | 09:58

El Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD) está cedido a las comunidades autónomas y la diferencia de tributación entre unas y otras, así como la posibilidad de que se vaya a modificar en el futuro, provoca en los inversores la duda sobre si es mejor hacer una donación en vida a sus familiares o esperar a la sucesión

Además de la comunidad autónoma que vincula, en el ISD influyen la relación con el donante/fallecido, el patrimonio preexistente del donatario/sucesor, las reducciones y el importe recibido, entre otras cuestiones.

Por estos motivos, antes de tomar una decisión sobre cuál es la mejor alternativa, debemos de realizar un análisis del impacto que tendría cada opción, no solo en el ISD, sino también en el IRPF y en el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos (más conocido como plusvalía municipal).

Así, los factores que nos sirven para optar por una opción u otra son, principalmente:

1-¿Qué legislación nos vincula? El hecho de que nos vincule una comunidad u otra puede provocar que el impacto fiscal sea completamente distinto, ya que hay algunas, como Madrid, que tienen en la actualidad una bonificación de 99% en los grupos 1 y 2 (ascendientes y descendientes).

 

Sucesión y donación
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2-En el caso de las donaciones, habrá que tener en cuenta la rentabilidad acumulada de los bienes que se van a donar, dado que el donante deberá de tributar en el IRPF al 19-23% por la ganancia generada desde la compra hasta el momento de la donación (excepto en el caso de la vivienda habitual de los mayores de 65 años). En activos con mucha rentabilidad acumulada desde la compra este impacto puede ser muy elevado.

En cambio, en el caso de las sucesiones, la ganancia generada desde la compra hasta el momento de fallecimiento no tributa (es lo que se conoce como ‘plusvalía del muerto’).

3-En lo que se refiere a los inmuebles, hay que hacer frente a la plusvalía municipal, que suele ser algo inferior en el caso de transmisiones mortis causa (sucesión) que inter vivos (donación).

Supongamos un inversor que tiene una vivienda y que no sabe si donársela a su hijo o si esperar a que la herede en el momento de fallecimiento. El inmueble está valorado en 300.000 euros (como mínimo se ha de coger la valoración que la comunidad donde esté situada le dé al inmueble) y fue comprada por 200.000 euros, siendo la plusvalía municipal de 14.000 euros en el caso de sucesión y de 15.000 euros en el caso de donación.

Tal y como se puede ver a continuación, el coste de la sucesión es menor debido a las reducciones personales, a la exención en el IRPF y al menor coste de la plusvalía municipal.

Sucesión y donación 2
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Sin embargo, podría ser interesante donar el bien en los siguientes casos:

-Si al realizar una donación vincula una comunidad con bonificación y en la sucesión no existe bonificación. 

-Cuando vincule, tanto en la sucesión como en la donación, una comunidad con bonificación, y ante una más que previsible homogeneización del impuesto a lo largo del territorio español, puede ser interesante realizar una donación, eliminando de esta manera el riesgo de que en el momento de la sucesión no exista dicha bonificación.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

 
 
 

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Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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