21 julio, 2016 | 09:38

La vejez no es lo que era. Vivimos más y el envejecimiento se retrasa. O dicho de otra forma, llegamos en mejores condiciones a edades más avanzadas. Esta buena noticia trae consigo la necesidad de prepararnos para ‘envejecer con éxito’, es decir, llegar en las mejores condiciones  -físicas, mentales, sociales y económicas- posibles para disfrutar de esta prolongación.

Para empezar, el concepto de vejez está cambiando. Los geriatras no consideran vieja a una persona de 70 años y según un estudio publicado por Sergei Scherbov y Warren Sanderson, el incremento de la esperanza de vida refleja un proceso de mejora de la salud de las personas. Los investigadores, como explicamos en nuestra web, sitúan la línea roja de la vejez cuando nos quedan 15 años de esperanza de vida y hablan de dos medidas de edad -real o años vividos ya y prospectiva o años que nos quedan por vivir-.

España, según los datos de la OCDE de 2015, es el segundo país más longevo de los que forman parte de esta organización. De hecho, en su informe Health at a glance, señala que “la esperanza de vida en España ha aumentado más rápido que en muchos otros países” de la organización y es ahora la segunda más alta, casi igual a la de Japón. Y según las estadísticas del INE, la esperanza de vida al nacer se situó en 2015 en 82,7 años (79,9 años en el caso de los hombres y 85,4, en el de las mujeres).

Todos tenemos deseos sobre qué haremos cuando seamos mayores y estemos jubilados, pero, más allá de los sueños, conseguirlo depende de que lo planifiquemos. Y para llegar a la vejez en las mejores condiciones y poder disfrutarla, cuanto antes empecemos a prepararnos, mejor.

Evitar la fragilidad

En Abante hemos celebrado varias conferencias sobre Envejecer con éxito. En la primera de ellas, el doctor Juan Ignacio González Montalvojefe de Servicio de Geriatría del Hospital Universitario La Paz, presidente de la Sociedad Madrileña de Geriatría y Gerontología y profesor asociado en la Universidad Autónoma de Madrid, explicaba que la vejez no debe percibirse como enfermedad y subrayó que “no se envejece ahora como se envejecía antes, ni desde el punto de vista físico, ni desde el cognitivo”.

Para evitar la fragilidad, que es la antesala de la incapacidad, González Montalvo recomendó: ejercicio (y, dentro de este, hay que trabajar la resistencia, la potencia, el equilibrio y la flexibilidad articular), actividad mental, cuidar la nutrición y llevar una vida social plena. “Las personas con una red social más amplia disfrutan de más tiempo en buen estado de salud”, destacó. Y también reconoció que “el dinero influye mucho”.

¿Qué debemos hacer para envejecer mejor? 

Por su parte, el doctor José Antonio Serra, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, destacó, en otra de las conferencias: “La calidad de nuestra vejez está en nuestras manos, un porcentaje altísimo de cómo envejecemos depende de nosotros, no solo de lo que hagamos con 15, sino de lo que hagamos con 65, 70, etc.”.

Nuestra dieta y la actividad física determinan en un 75% la forma en la que nos hacemos mayores. Así, cuando una persona pregunta: ¿merece la pena dejar de fumar a los 75 años? ¿Merece la pena empezar a hacer ejercicio con 82? La respuesta de este geriatra es: “¡Claro que merece la pena!”.

Nunca es tarde para adoptar hábitos saludables. Serra destacó que es bueno difundir el mensaje de que cada uno decida qué hacer con su vida, “somos dueños de nuestro futuro a cualquier edad”. “Esa época es tan interesante como cualquier otra”, dijo.

¿Cuánto cuesta la jubilación que queremos? 

Llegamos a la jubilación con muchas aspiraciones, pero en muchos casos infravaloramos lo que nuestro estilo de vida costará. Si queremos viajar más, estudiar algo, colaborar con alguna organización, etc. probablemente gastemos más que cuando trabajábamos. ¿Cuánto vamos a necesitar? Es la pregunta del millón.

En cualquier caso, conviene que nos planteemos si las previsiones que estamos haciendo para nuestra jubilación son acertadas y si estamos haciendo una correcta planificación. Debemos analizar nuestros gastos, conocer el valor aproximado de nuestros objetivos y tener una idea clara de la situación de partida para diseñar la hoja de ruta hacia nuestra independencia económica.

 

 
 
 
 
 

 

14 julio, 2016 | 09:41

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Cuando hablamos de ahorro e inversión, muchas veces decimos que el tiempo es nuestro aliado, cuanto antes comencemos, mayor beneficio obtendremos. Esta afirmación se explica por el efecto del interés compuesto.

Hablamos de interés compuesto cuando lo que nos dan por nuestro ahorro o inversión se suma al capital principal –se van reinvirtiendo- y, por tanto, también generan intereses en años sucesivos. Es decir, se trata de la acumulación de los intereses generados en un período determinado, por un capital inicial (Ci) o principal, a una tasa de interés (i), durante (n) periodos de imposición; de tal manera que el beneficio que se obtenemos al final de cada periodo de inversión no se retiran sino que se reinvierten capitalizándose a dicha tasa (i).

El efecto que este interés del interés tiene en nuestras finanzas personales en el largo plazo puede llegar a ser muy importante, como vamos a ver con un ejemplo:

Supongamos que queremos invertir 100.000 euros en una cartera de fondos de inversión que esperamos que vaya a tener una rentabilidad media anual del 4% y que dicho dinero va a estar invertido durante los próximos 20 años.

Para calcular cuánto dinero tendremos al final del periodo, no podemos limitarnos a multiplicar el capital inicial por la tasa de interés y el número de periodos de cálculo (100.000 * (1+(4% * 20)) = 180.000 euros), ya que esto supondría que los intereses no se han reinvertido, sino que habrá que aplicar la siguiente fórmula:

Cf = Ci * (1+i)^n = 100.000 * (1+4%)^20 = 219.112,30 euros.

Donde:

    Cf es el capital al final del enésimo período

    Ci es el capital inicial

    i es la tasa de interés

    n es el número de períodos

Tal y como se puede ver, el reinvertir los intereses, en el plazo de 20 años, hace que la rentabilidad sea 39.112 euros superior sobre la opción de no reinvertirlos.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante.  

 

 
 
 

07 julio, 2016 | 09:41

La semana pasada comentamos cómo influyen los años que no cotizamos en el cálculo de la pensión de jubilación de la Seguridad Social en el caso de los trabajadores por cuenta ajena. En este post vamos a ver qué ocurre en el caso de los autónomos.

A diferencia del régimen de asalariados, los autónomos pueden elegir en cada momento qué base de cotización quieren tener (mínima, máxima o una base intermedia) y las lagunas que existan en el periodo de cálculo, si vincula el régimen de autónomos, se contabilizan a 0 euros, por lo que la base reguladora será inferior respecto al régimen de asalariados.

Imaginemos un autónomo de 61 años, con 36 años cotizados a la Seguridad Social que va a vender su empresa, no ha cotizado por prestación por desempleo y no tiene intención ni de volver a cotizar ni de hacer convenio especial con la Seguridad Social. ¿Qué pensión le correspondería?

Abante lagunas pension autónomo
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A dicho importe habría que restarle el Factor de Sostenibilidad que fue aprobado en 2013 y entrará en vigor a partir de 2019.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante

 

 

30 junio, 2016 | 09:39

A lo largo de nuestra vida laboral, puede suceder que nos encontramos con momentos en los que por unas circunstancias u otras no coticemos. Aunque podemos realizar un convenio especial con la Seguridad Social para que no nos afecte a la pensión, este tiene un coste que no siempre interesa asumir o puede darse el caso de que no podamos afrontarlo.

Esos periodos en los que no cotizamos se denominan lagunas y, dependiendo del tipo de régimen en el que coticemos, el impacto es diferente. Por eso, cuando se ha cotizado en ambos, conviene saber cuál vincula.

A continuación mostraremos el impacto de las lagunas en el régimen general y la semana que viene lo haremos en el régimen de trabajadores autónomos.

Lagunas en el régimen general

Tras la reforma de la Seguridad Social aprobada en 2011, se está ampliando de manera paulatina el número de años utilizados para el cálculo de la pensión, desde los 15 que se computaban en 2013 hasta los 25 años que se tendrán en cuenta a partir de 2022.

Las lagunas que existan en el periodo de cálculo se contabilizarán de la siguiente manera:

   -Las de los últimos años (con un máximo de 4) se rellenan con la base de cotización mínima (del grupo 7 que es inferior a la del grupo 1 - Ingenieros y Licenciados-).

   -El resto de años,  se rellenan con la mitad de la base mínima.

Estas bases inferiores durante los últimos años reducen la pensión de la Seguridad Social.

En el caso de aquellos que se encuentren en el paro, durante los meses que dure la prestación por desempleo, se considerará la misma base de cotización que el inversor tenía antes de ser despedido.

Por ejemplo, a un trabajador (asalariado) de 58 años, con 33 años cotizados a la Seguridad Social, que fue despedido el 31 de diciembre de 2014 y, tras dos años en el paro, no cree que vaya a encontrar otro trabajo ni desea hacer convenio especial con la Seguridad Social. ¿Qué pensión le correspondería?

Abante lagunas pension asalariado
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A dicho importe habría que restarle el Factor de Sostenibilidad, que fue aprobado en 2013 y entrará en vigor a partir de 2019.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante. 

 

 

23 junio, 2016 | 09:44

El cambio de la tributación de la indemnización por despido con la última reforma fiscal fue una de las medidas más comentadas, ya que limitaba la cantidad exenta de impuestos y porque, además, entró en vigor de forma inmediata, a diferencia del resto de novedades.

Hasta el 1 de agosto de 2014, estas indemnizaciones -en la cuantía establecida con carácter obligatorio en el Estatuto de los Trabajadores- estaban exentas. Sin embargo, a partir de dicha fecha, solo lo están los primeros 180.000 euros y lo que se cobre por encima de esta cantidad tributa como renta del trabajo, lo que eleva de forma considerable la factura fiscal de los trabajadores con contratos ordinarios (la fiscalidad de los contratos de alta dirección es diferente) con salarios más elevados.

Este límite de 180.000 euros no se aplica cuando los despidos –posteriores al 1 de agosto de 2014- se deben a un expediente de regulación de empleo aprobado o un despido colectivo en el que se hubiera comunicado la apertura del periodo de consultas a la autoridad laboral, con anterioridad a dicha fecha

Exención para rentas irregulares

Las indemnizaciones no exentas pueden beneficiarse del régimen de rentas irregulares, si se han generado durante un plazo superior a dos años (es decir, si llevamos más de dos ejercicios contratados en la misma empresa) o si se han obtenido de forma notoriamente irregular. Así, se puede aplicar sobre estas una reducción del 30% (40% si es anterior al 1 de enero de 2015).

Pero debemos tener en cuenta que esta reducción se puede aplicar solo sobre cantidades hasta un máximo de 300.000 euros anuales, de forma general. Se imputará sobre un importe inferior (se va reduciendo la cantidad exenta de forma progresiva a medida que aumenta el pago por despido) para indemnizaciones comprendidas entre 700.000,01 y 1.000.000 euros (y no se podrá utilizar cuando se supere este último importe).

Supongamos un ejecutivo que comenzó a trabajar en su empresa el 16 de mayo de 1993 y fue despedido el 15 de octubre de 2015, con un sueldo, a efectos de la indemnización, de 84.000 euros. La indemnización bruta a recibir serían 194.242 y la neta -teniendo en cuenta los 180.000 euros exentos, los 14.242 de parte no exenta, la exención por reducción del 30%, el importe que tributa y el IPRF sobre la parte no exenta- sería de 189.656 euros (con los tipos de 2015, que son los que debemos tener en cuenta en la declaración que presentamos este año entre abril y junio).

16 junio, 2016 | 09:44

En las últimas semanas os hemos comentado a través de este blog las cuestiones básicas que debemos tener en cuenta cuando hagamos la declaración de la renta de 2015: cómo pedir el borrador y quiénes pueden solicitarlo, errores más comunes y qué hacer si confirmamos un borrador incorrecto, las principales novedades de este año, cómo incluir los planes de pensiones o los inmuebles en la declaración, la tributación de las retribuciones en especie y en qué casos nos conviene hacer la declaración de forma individual o conjunta, entre otros.

Además, en Abante hemos preparado una guía sobre la tributación de los productos financieros (fondos de inversión, depósitos, acciones, etc.) para ayudaros a entender cómo incluirlos en la renta: si os interesa la podéis descargar a través de este link.

En este post, queremos destacar que hay que tener presente el régimen transitorio de los coeficientes reductores. En las ganancias patrimoniales o rendimientos del capital mobiliario obtenidos por la venta de inmuebles, acciones, fondos de inversión y determinados seguros comprados antes del 31 de diciembre de 1994, existe una exención, por la aplicación una norma transitoria, con un límite de 400.000 euros del precio de venta.

El cálculo del rendimiento o ganancia exento se hace de forma diferente según el tipo producto. Los coeficientes reductores son:

  • Inmuebles: 11,11%.
  • Fondos de inversión, seguros y acciones no cotizadas: 14,28%.
  • Acciones cotizadas: 25%.

09 junio, 2016 | 09:37

La declaración de la renta se puede hacer de forma individual o conjunta con las personas integradas en la unidad familiar (con el cónyuge o, en casos específicos, con los hijos). La tributación conjunta suele ser interesante cuando uno de los dos cónyuges no trabaja o tiene rentas bajas y en las familias monoparentales cuyos hijos no tienen rentas. Para tomar esta decisión, lo mejor es acceder al programa Padre (este año se puede hacer desde cualquier dispositivo a través de la plataforma Renta Web) y comprobar ambas opciones.

Si elegimos la tributación conjunta debemos recodar varias cuestiones:

-Las rentas de cualquier tipo obtenidas por todos y cada uno de los miembros de la unidad familiar se someterán a gravamen acumuladamente.

-Se establece una reducción en la base imponible de 3.400 euros anuales por tributación conjunta en la modalidad de unidad familiar compuesta por matrimonios no separados legalmente.

-No supone la ampliación de ninguno de los límites que afectan a determinadas partidas deducibles.

-Las partidas negativas de periodos anteriores no compensadas por los contribuyentes componentes de la unidad familiar pueden compensarse según las normas generales del impuesto, con independencia de que provengan de una declaración anterior individual o conjunta.

-Los límites máximos de reducción previstos por aportaciones a los distintos sistemas de previsión social, se aplican individualmente por cada mutualista o partícipe integrado en la unidad familiar.

-La cuantía del mínimo por contribuyente será de 5.550 euros anuales, con independencia del número de miembros integrados en la unidad familiar.

-En el caso de unidades familiares monoparentales (compuestas por el padre o madre no casado, viudo o separado legalmente con los hijos menores, o mayores incapacitados judicialmente sujetos a patria potestad prorrogada o rehabilitada, que convivan con él o con ella),  se establece una reducción de 2.150 euros anuales (no será aplicable si el contribuyente convive con el padre o la madre de alguno de los hijos de la unidad familiar).

-En el caso de tener derecho a aplicarse la deducción por inversión en vivienda habitual, si la tributación es individual, cada cónyuge (hasta un máximo de 9.040 euros) puede beneficiarse de esta desgravación (es decir, hasta 18.080 euros entre ambos), mientras que la tributación es conjunta solo podrá deducirse uno de los miembros.

-Hacer la declaración de la renta de forma individual o conjunta no vincula a la unidad familiar para ejercicios sucesivos.

Si te interesa conocer cómo tributan en el IRPF los productos financieros, como acciones, fondos de inversión, depósitos o bonos, puedes descargar gratis la guía que hemos preparado, Rentabilice al máximo sus inversiones con planificación fiscal.

02 junio, 2016 | 09:37

Hijos cinco dias

Estamos en plena ‘temporada’ de comuniones y muchas veces los familiares no saben muy bien qué regalar a los niños. Lo mismo sucede con cumpleaños u otras ocasiones, desde el propio nacimiento: ¿le compramos juegos? ¿Una consola? ¿Una tableta? Si le queremos regalar dinero, ¿le damos unos billetes? ¿Le hacemos un ingreso en cuenta?

Si el dinero no se va a utilizar en el corto plazo, sino que estamos pensando en el futuro del niño y que pueda tener un ahorro en el futuro, es conveniente invertir dicha cantidad para obtener así por el dinero cierta rentabilidad, que al menos supere el efecto de la inflación y de los impuestos. En el momento en el que el niño rescate la inversión, la ganancia real que habrá tenido será: rentabilidad obtenida – inflación – impuestos.

Vamos a ver cada uno de estos tres conceptos para entender así la importancia de gestionar de manera adecuada el dinero del niño para que pueda tener un buen colchón cuando sea un joven. En este caso, el plazo, al ser largo, es realmente beneficios. Además, el hecho de ir construyéndole una cartera de, por ejemplo, fondos, cumplirá también con un objetivo más allá del propio dinero, el de la cultura financiera.

¿Qué rentabilidad necesita para financiar la educación de sus hijos? Calcule su caso:
abante-simulador-educacion
 
·La RENTABILIDAD OBTENIDA depende del:

-Perfil de riesgo, es decir, la capacidad del niño para asumir pérdidas con esa inversión, que, en realidad, depende de la decisión que tomen los padres. La rentabilidad y riesgo están muy relacionados: cuanto mayor sea la rentabilidad que deseemos obtener, mayor es el riesgo que tendremos que asumir. En el caso de un niño, y teniendo en cuenta que el horizonte temporal es largo, resulta más viable asumir riesgo.  

-Horizonte temporal: ¿de cuánto tiempo dispongo para alcanzar el objetivo? El plazo de la inversión u horizonte temporal es una variable muy importante. El tipo de inversión que hagamos depende, en parte, de si vamos a necesitar el dinero en cinco, en quince o en veinticinco años.  

Dentro de un mismo perfil de riesgo, el horizonte temporal hace que el porcentaje de la cartera que deba ser invertido en renta variable varíe: a mayor plazo, mayor porcentaje en bolsa deberíamos incluir en la cartera.

·A la hora de elegir un perfil de riesgo u otro, no debemos de olvidar el concepto de INFLACIÓN. Esta es el crecimiento sostenido y generalizado del nivel de precios. Una lata de refresco vale menos hoy de lo que valdrá dentro de quince años (si vemo cómo ha evolucionado el precio de un refresco, desde 1989 hasta 2016 se ha incrementado un 133%). Si la rentabilidad de la inversión es inferior a la inflación, perderemos poder adquisitivo.

Hay que tener en cuenta, cuando hagamos nuestros cálculos y previsiones para invertir en el largo plazo que el objetivo del Banco Central Europeo es que la inflación anual sea del 2%, aunque en el último año la misma ha sido inferior.

·La FISCALIDAD: Si con la inversión que realicemos ganamos dinero, Hacienda se va a quedar con un porcentaje de ese beneficio. Tras la reforma fiscal de 2015, lo que pagamos en impuestos oscila entre un 19 y un 23%.

Desde el punto de vista fiscal, lo recomendable es invertir en productos financieros sin resultados explícitos (aquellos productos en los que obtienes cierta rentabilidad manteniendo la titularidad del bien –como, por ejemplo, intereses, dividendos, cupones, etc.-) para no tener que pagar impuestos todos los años.

Si se invierte en productos con resultados implícitos (aquellos en los que tienes que vender el activo para obtener ingresos, como sucede en los fondos de inversión), se difiere el momento fiscal al momento de la operación, lo cual es beneficioso para el inversor, como se puede ver en el gráfico adjunto (considerando una rentabilidad anual del 4% - Inflación + 2%-):

Regalar inversion hijos cinco dias abante
Pinche para ampliar la imagen

Desde el punto de vista financiero, lo ideal es que se invierta en activos cuya rentabilidad supere la inflación para no perder poder adquisitivo. A día de hoy, la rentabilidad real de los depósitos en la mayoría de los casos es negativa, ya que no supera la inflación y el coste de los impuestos.

Además, el hecho de que en la mayoría de los casos, el niño no necesite el dinero hasta dentro de muchos años (10-15 años), hace recomendable que se asuma algo de riesgo, obteniendo a largo plazo rentabilidades positivas y superiores a la inflación.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante

 

26 mayo, 2016 | 09:46

La retribución en especie, como complemento al pago en dinero, es una fórmula extendida de remuneración a los trabajadores que, en ningún caso, podrá superar el 30% de las percepciones salariales. Tributa en la declaración de la renta, aunque en algunos casos puede estar exenta.

Se considera retribución en especie el uso, consumo u obtención de bienes, derechos o servicios de forma gratuita o por precio inferior al normal de mercado para fines particulares del trabajador. Este concepto engloba, entre otras cosas: la entrega de acciones a precios rebajados, la concesión o uso del vehículo, la utilización de una vivienda, la aportación a planes de pensiones, las primas para la cobertura de enfermedad y los préstamos a un tipo inferior al de mercado.

En cambio, no tienen esta consideración las cantidades destinadas a la actualización, capacitación o reciclaje del personal empleado, cuando vengan exigidos por el desarrollo de sus actividades o las características de los puestos de trabajo; ni las primas o cuotas satisfechas por la empresa en virtud de contrato de seguro de accidente laboral o de responsabilidad civil del trabajador.

¿Qué rentas en especie están exentas?

-Las entregas a empleados de productos a precios rebajados que se realicen en cantinas, comedores de empresa o economatos de carácter social.

-La utilización de bienes destinados a los servicios sociales y culturales del personal empleado. Se incluyen aquí, entre otros, los destinados a prestar el servicio de primer ciclo de educación infantil a los hijos de los trabajadores, así como la contratación de este servicio a terceros debidamente autorizados.

-Las primas satisfechas para la cobertura de enfermedad cumpliendo los siguientes límites:

        ·Cobertura de enfermedad el propio trabajador, cónyuge o descendientes.

        ·Que la prima no exceda de 500 euros anuales por cada persona señalada (1.500 en el caso de personas con discapacidad).

-Prestación de servicio de educación preescolar, infantil, primaria, secundaria obligatoria, bachillerato y formación profesional por centros educativos autorizados a los hijos de sus empleados.

-Las cantidades satisfechas para el transporte colectivo de viajeros para favorecer el desplazamiento (1.500 euros de límite).

-La entrega a los trabajadores en activo de acciones o participaciones de la propia empresa en la parte que no exceda de 12.000 euros, siempre que la oferta se realice en las mismas condiciones a todos los trabajadores y estos mantengan las acciones durante tres años.

¿Cómo se valoran las rentas en especie?

Las rentas en especie se valorarán por su precio normal en el mercado (al que se le sumará el ingreso a cuenta, salvo que su importe hubiera sido repercutido al trabajador), con las siguientes especialidades:

a) La utilización de una vivienda que sea propiedad del pagador se valora por el 10% del valor catastral (5% si este ha sido revisado en los 10 últimos años). El resultado no podrá exceder del 10% de las restantes contraprestaciones del trabajo.

b) En el caso de los automóviles:

   -En el supuesto de entrega, el coste de adquisición para el pagador, incluidos los tributos que graven la operación.

   -En el supuesto de uso, el 20% anual del coste de adquisición. En caso de que el vehículo no sea propiedad del pagador, dicho porcentaje se aplicará sobre el valor de mercado que correspondería al vehículo si fuese nuevo.

La valoración se podrá reducir hasta en un 30% cuando sean considerados eficientes energéticamente.

c) Los préstamos con tipos de interés inferiores al legal del dinero vigente en el periodo, se valoran por la diferencia entre ambos. 

d) Las siguientes rentas tendrán el valor del coste para el pagador, incluidos los tributos que graven la operación:

   -Las prestaciones en concepto de manutención, hospedaje, viajes y similares.

   -Las primas o cuotas satisfechas en virtud de contrato de seguro u otro similar.

   -Las cantidades destinadas a satisfacer gastos de estudios y manutención del contribuyente o de otras personas ligadas al mismo por vínculo de parentesco hasta el cuarto grado.

   -La utilización de una vivienda que no sea propiedad del pagador. La valoración resultante no podrá ser inferior a la que hubiera correspondido en el caso de que la vivienda sea propiedad del pagador (5 o 10% del valor catastral).

e) Por su importe, se valorarán:

   -Las contribuciones satisfechas por los promotores de planes de pensiones y por las empresas promotoras

   -Las cantidades satisfechas por empresarios para hacer frente a los compromisos por pensiones

   -Las cantidades satisfechas por empresarios a los seguros de dependencia.

f) Cuando el rendimiento de trabajo en especie sea satisfecho por empresas que tengan como actividad habitual la realización de las actividades que dan lugar al mismo, la valoración no podrá ser inferior al precio ofertado al público del bien, derecho o servicio de que se trate.

Las ganancias patrimoniales en especie se valorarán conforme a la Ley de IRPF.

Si te interesa conocer cómo tributan en el IRPF los productos financieros, como acciones, fondos de inversión, depósitos o bonos, puedes descargar gratis la guía que hemos preparado, Rentabilice al máximo sus inversiones con planificación fiscal.

19 mayo, 2016 | 09:39

La declaración de la renta puede resultar un ejercicio complejo para muchos contribuyentes y es recomendable revisar siempre bien los datos del borrador o la información fiscal que nos remite Hacienda porque, como comentábamos en el post sobre el borrador no siempre recogen todos los datos o, en algún caso, puede contener errores y estos no eximen de una revisión posterior por parte del organismo público. Es responsabilidad del contribuyente comprobar la información y corregirla si es necesario.

Algunos de los errores más frecuentes que podemos encontrar en el borrador suelen tener que ver con los cambios en las circunstancias personales, como el matrimonio, el nacimiento o adopción de hijos –que pueden reducir la cantidad a pagar a Hacienda entre 1.800 y 4.180 euros-, las separaciones o el fallecimiento de un familiar (si hubiera devolución, podría corresponder a los herederos).

Son comunes algunos errores sobre los inmuebles, como, por ejemplo, que el borrador no recoja la deducción por inversión en vivienda habitual si esta se compró antes de 2013. O que no aparezca la compra del inmueble si se ha realizado durante el último ejercicio. También conviene recordar que las plazas de garaje adquiridas a la vez que la vivienda habitual no tributan en el IRPF. En ocasiones, Hacienda las contabiliza por separado.

No hay que olvidar incluir las cuotas a sindicatos y colegios profesionales, que son deducibles (con un límite de 500 euros anuales) o los gastos de defensa jurídica derivados directamente de litigios suscitados en la relación del contribuyente con el empleador o la fuente que da origen a los rendimientos (hasta 300 euros), ni la cotización a colegios de huérfanos o entidades similares.

También son deducibles las donaciones a ONG (si no existen certificados, Hacienda no las incluye en el borrador), cuya deducción oscila entre el 10 y el 50%. Y hay que comprobar que incluimos las deducciones por maternidad o las autonómicas.

Si confirmamos un borrador incorrecto, la solución depende de si al incluir la información correcta el resultado es a favor de Hacienda o del contribuyente. Para determinarlo, debemos bajar el Programa Padre e introducir los nuevos datos. Si resulta a favor del erario público, tendremos que hacer una declaración complementaria. Si es a favor del contribuyente, deberemos presentar un escrito en la Agencia Tributaria comunicándolo.

Si te interesa conocer cómo tributan en el IRPF los productos financieros, como acciones, fondos de inversión, depósitos o bonos, puedes descargar gratis la guía que hemos preparado, Rentabilice al máximo sus inversiones con planificación fiscal.

 

 

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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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