30 junio, 2016 | 09:39

A lo largo de nuestra vida laboral, puede suceder que nos encontramos con momentos en los que por unas circunstancias u otras no coticemos. Aunque podemos realizar un convenio especial con la Seguridad Social para que no nos afecte a la pensión, este tiene un coste que no siempre interesa asumir o puede darse el caso de que no podamos afrontarlo.

Esos periodos en los que no cotizamos se denominan lagunas y, dependiendo del tipo de régimen en el que coticemos, el impacto es diferente. Por eso, cuando se ha cotizado en ambos, conviene saber cuál vincula.

A continuación mostraremos el impacto de las lagunas en el régimen general y la semana que viene lo haremos en el régimen de trabajadores autónomos.

Lagunas en el régimen general

Tras la reforma de la Seguridad Social aprobada en 2011, se está ampliando de manera paulatina el número de años utilizados para el cálculo de la pensión, desde los 15 que se computaban en 2013 hasta los 25 años que se tendrán en cuenta a partir de 2022.

Las lagunas que existan en el periodo de cálculo se contabilizarán de la siguiente manera:

   -Las de los últimos años (con un máximo de 4) se rellenan con la base de cotización mínima (del grupo 7 que es inferior a la del grupo 1 - Ingenieros y Licenciados-).

   -El resto de años,  se rellenan con la mitad de la base mínima.

Estas bases inferiores durante los últimos años reducen la pensión de la Seguridad Social.

En el caso de aquellos que se encuentren en el paro, durante los meses que dure la prestación por desempleo, se considerará la misma base de cotización que el inversor tenía antes de ser despedido.

Por ejemplo, a un trabajador (asalariado) de 58 años, con 33 años cotizados a la Seguridad Social, que fue despedido el 31 de diciembre de 2014 y, tras dos años en el paro, no cree que vaya a encontrar otro trabajo ni desea hacer convenio especial con la Seguridad Social. ¿Qué pensión le correspondería?

Abante lagunas pension asalariado
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A dicho importe habría que restarle el Factor de Sostenibilidad, que fue aprobado en 2013 y entrará en vigor a partir de 2019.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante

 

 

23 junio, 2016 | 09:44

El cambio de la tributación de la indemnización por despido con la última reforma fiscal fue una de las medidas más comentadas, ya que limitaba la cantidad exenta de impuestos y porque, además, entró en vigor de forma inmediata, a diferencia del resto de novedades.

Hasta el 1 de agosto de 2014, estas indemnizaciones -en la cuantía establecida con carácter obligatorio en el Estatuto de los Trabajadores- estaban exentas. Sin embargo, a partir de dicha fecha, solo lo están los primeros 180.000 euros y lo que se cobre por encima de esta cantidad tributa como renta del trabajo, lo que eleva de forma considerable la factura fiscal de los trabajadores con contratos ordinarios (la fiscalidad de los contratos de alta dirección es diferente) con salarios más elevados.

Este límite de 180.000 euros no se aplica cuando los despidos –posteriores al 1 de agosto de 2014- se deben a un expediente de regulación de empleo aprobado o un despido colectivo en el que se hubiera comunicado la apertura del periodo de consultas a la autoridad laboral, con anterioridad a dicha fecha

Exención para rentas irregulares

Las indemnizaciones no exentas pueden beneficiarse del régimen de rentas irregulares, si se han generado durante un plazo superior a dos años (es decir, si llevamos más de dos ejercicios contratados en la misma empresa) o si se han obtenido de forma notoriamente irregular. Así, se puede aplicar sobre estas una reducción del 30% (40% si es anterior al 1 de enero de 2015).

Pero debemos tener en cuenta que esta reducción se puede aplicar solo sobre cantidades hasta un máximo de 300.000 euros anuales, de forma general. Se imputará sobre un importe inferior (se va reduciendo la cantidad exenta de forma progresiva a medida que aumenta el pago por despido) para indemnizaciones comprendidas entre 700.000,01 y 1.000.000 euros (y no se podrá utilizar cuando se supere este último importe).

Supongamos un ejecutivo que comenzó a trabajar en su empresa el 16 de mayo de 1993 y fue despedido el 15 de octubre de 2015, con un sueldo, a efectos de la indemnización, de 84.000 euros. La indemnización bruta a recibir serían 194.242 y la neta -teniendo en cuenta los 180.000 euros exentos, los 14.242 de parte no exenta, la exención por reducción del 30%, el importe que tributa y el IPRF sobre la parte no exenta- sería de 189.656 euros (con los tipos de 2015, que son los que debemos tener en cuenta en la declaración que presentamos este año entre abril y junio).

16 junio, 2016 | 09:44

En las últimas semanas os hemos comentado a través de este blog las cuestiones básicas que debemos tener en cuenta cuando hagamos la declaración de la renta de 2015: cómo pedir el borrador y quiénes pueden solicitarlo, errores más comunes y qué hacer si confirmamos un borrador incorrecto, las principales novedades de este año, cómo incluir los planes de pensiones o los inmuebles en la declaración, la tributación de las retribuciones en especie y en qué casos nos conviene hacer la declaración de forma individual o conjunta, entre otros.

Además, en Abante hemos preparado una guía sobre la tributación de los productos financieros (fondos de inversión, depósitos, acciones, etc.) para ayudaros a entender cómo incluirlos en la renta: si os interesa la podéis descargar a través de este link.

En este post, queremos destacar que hay que tener presente el régimen transitorio de los coeficientes reductores. En las ganancias patrimoniales o rendimientos del capital mobiliario obtenidos por la venta de inmuebles, acciones, fondos de inversión y determinados seguros comprados antes del 31 de diciembre de 1994, existe una exención, por la aplicación una norma transitoria, con un límite de 400.000 euros del precio de venta.

El cálculo del rendimiento o ganancia exento se hace de forma diferente según el tipo producto. Los coeficientes reductores son:

  • Inmuebles: 11,11%.
  • Fondos de inversión, seguros y acciones no cotizadas: 14,28%.
  • Acciones cotizadas: 25%.

09 junio, 2016 | 09:37

La declaración de la renta se puede hacer de forma individual o conjunta con las personas integradas en la unidad familiar (con el cónyuge o, en casos específicos, con los hijos). La tributación conjunta suele ser interesante cuando uno de los dos cónyuges no trabaja o tiene rentas bajas y en las familias monoparentales cuyos hijos no tienen rentas. Para tomar esta decisión, lo mejor es acceder al programa Padre (este año se puede hacer desde cualquier dispositivo a través de la plataforma Renta Web) y comprobar ambas opciones.

Si elegimos la tributación conjunta debemos recodar varias cuestiones:

-Las rentas de cualquier tipo obtenidas por todos y cada uno de los miembros de la unidad familiar se someterán a gravamen acumuladamente.

-Se establece una reducción en la base imponible de 3.400 euros anuales por tributación conjunta en la modalidad de unidad familiar compuesta por matrimonios no separados legalmente.

-No supone la ampliación de ninguno de los límites que afectan a determinadas partidas deducibles.

-Las partidas negativas de periodos anteriores no compensadas por los contribuyentes componentes de la unidad familiar pueden compensarse según las normas generales del impuesto, con independencia de que provengan de una declaración anterior individual o conjunta.

-Los límites máximos de reducción previstos por aportaciones a los distintos sistemas de previsión social, se aplican individualmente por cada mutualista o partícipe integrado en la unidad familiar.

-La cuantía del mínimo por contribuyente será de 5.550 euros anuales, con independencia del número de miembros integrados en la unidad familiar.

-En el caso de unidades familiares monoparentales (compuestas por el padre o madre no casado, viudo o separado legalmente con los hijos menores, o mayores incapacitados judicialmente sujetos a patria potestad prorrogada o rehabilitada, que convivan con él o con ella),  se establece una reducción de 2.150 euros anuales (no será aplicable si el contribuyente convive con el padre o la madre de alguno de los hijos de la unidad familiar).

-En el caso de tener derecho a aplicarse la deducción por inversión en vivienda habitual, si la tributación es individual, cada cónyuge (hasta un máximo de 9.040 euros) puede beneficiarse de esta desgravación (es decir, hasta 18.080 euros entre ambos), mientras que la tributación es conjunta solo podrá deducirse uno de los miembros.

-Hacer la declaración de la renta de forma individual o conjunta no vincula a la unidad familiar para ejercicios sucesivos.

Si te interesa conocer cómo tributan en el IRPF los productos financieros, como acciones, fondos de inversión, depósitos o bonos, puedes descargar gratis la guía que hemos preparado, Rentabilice al máximo sus inversiones con planificación fiscal.

02 junio, 2016 | 09:37

Hijos cinco dias

Estamos en plena ‘temporada’ de comuniones y muchas veces los familiares no saben muy bien qué regalar a los niños. Lo mismo sucede con cumpleaños u otras ocasiones, desde el propio nacimiento: ¿le compramos juegos? ¿Una consola? ¿Una tableta? Si le queremos regalar dinero, ¿le damos unos billetes? ¿Le hacemos un ingreso en cuenta?

Si el dinero no se va a utilizar en el corto plazo, sino que estamos pensando en el futuro del niño y que pueda tener un ahorro en el futuro, es conveniente invertir dicha cantidad para obtener así por el dinero cierta rentabilidad, que al menos supere el efecto de la inflación y de los impuestos. En el momento en el que el niño rescate la inversión, la ganancia real que habrá tenido será: rentabilidad obtenida – inflación – impuestos.

Vamos a ver cada uno de estos tres conceptos para entender así la importancia de gestionar de manera adecuada el dinero del niño para que pueda tener un buen colchón cuando sea un joven. En este caso, el plazo, al ser largo, es realmente beneficios. Además, el hecho de ir construyéndole una cartera de, por ejemplo, fondos, cumplirá también con un objetivo más allá del propio dinero, el de la cultura financiera.

¿Qué rentabilidad necesita para financiar la educación de sus hijos? Calcule su caso:
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·La RENTABILIDAD OBTENIDA depende del:

-Perfil de riesgo, es decir, la capacidad del niño para asumir pérdidas con esa inversión, que, en realidad, depende de la decisión que tomen los padres. La rentabilidad y riesgo están muy relacionados: cuanto mayor sea la rentabilidad que deseemos obtener, mayor es el riesgo que tendremos que asumir. En el caso de un niño, y teniendo en cuenta que el horizonte temporal es largo, resulta más viable asumir riesgo.  

-Horizonte temporal: ¿de cuánto tiempo dispongo para alcanzar el objetivo? El plazo de la inversión u horizonte temporal es una variable muy importante. El tipo de inversión que hagamos depende, en parte, de si vamos a necesitar el dinero en cinco, en quince o en veinticinco años.  

Dentro de un mismo perfil de riesgo, el horizonte temporal hace que el porcentaje de la cartera que deba ser invertido en renta variable varíe: a mayor plazo, mayor porcentaje en bolsa deberíamos incluir en la cartera.

·A la hora de elegir un perfil de riesgo u otro, no debemos de olvidar el concepto de INFLACIÓN. Esta es el crecimiento sostenido y generalizado del nivel de precios. Una lata de refresco vale menos hoy de lo que valdrá dentro de quince años (si vemo cómo ha evolucionado el precio de un refresco, desde 1989 hasta 2016 se ha incrementado un 133%). Si la rentabilidad de la inversión es inferior a la inflación, perderemos poder adquisitivo.

Hay que tener en cuenta, cuando hagamos nuestros cálculos y previsiones para invertir en el largo plazo que el objetivo del Banco Central Europeo es que la inflación anual sea del 2%, aunque en el último año la misma ha sido inferior.

·La FISCALIDAD: Si con la inversión que realicemos ganamos dinero, Hacienda se va a quedar con un porcentaje de ese beneficio. Tras la reforma fiscal de 2015, lo que pagamos en impuestos oscila entre un 19 y un 23%.

Desde el punto de vista fiscal, lo recomendable es invertir en productos financieros sin resultados explícitos (aquellos productos en los que obtienes cierta rentabilidad manteniendo la titularidad del bien –como, por ejemplo, intereses, dividendos, cupones, etc.-) para no tener que pagar impuestos todos los años.

Si se invierte en productos con resultados implícitos (aquellos en los que tienes que vender el activo para obtener ingresos, como sucede en los fondos de inversión), se difiere el momento fiscal al momento de la operación, lo cual es beneficioso para el inversor, como se puede ver en el gráfico adjunto (considerando una rentabilidad anual del 4% - Inflación + 2%-):

Regalar inversion hijos cinco dias abante
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Desde el punto de vista financiero, lo ideal es que se invierta en activos cuya rentabilidad supere la inflación para no perder poder adquisitivo. A día de hoy, la rentabilidad real de los depósitos en la mayoría de los casos es negativa, ya que no supera la inflación y el coste de los impuestos.

Además, el hecho de que en la mayoría de los casos, el niño no necesite el dinero hasta dentro de muchos años (10-15 años), hace recomendable que se asuma algo de riesgo, obteniendo a largo plazo rentabilidades positivas y superiores a la inflación.

*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante

 

26 mayo, 2016 | 09:46

La retribución en especie, como complemento al pago en dinero, es una fórmula extendida de remuneración a los trabajadores que, en ningún caso, podrá superar el 30% de las percepciones salariales. Tributa en la declaración de la renta, aunque en algunos casos puede estar exenta.

Se considera retribución en especie el uso, consumo u obtención de bienes, derechos o servicios de forma gratuita o por precio inferior al normal de mercado para fines particulares del trabajador. Este concepto engloba, entre otras cosas: la entrega de acciones a precios rebajados, la concesión o uso del vehículo, la utilización de una vivienda, la aportación a planes de pensiones, las primas para la cobertura de enfermedad y los préstamos a un tipo inferior al de mercado.

En cambio, no tienen esta consideración las cantidades destinadas a la actualización, capacitación o reciclaje del personal empleado, cuando vengan exigidos por el desarrollo de sus actividades o las características de los puestos de trabajo; ni las primas o cuotas satisfechas por la empresa en virtud de contrato de seguro de accidente laboral o de responsabilidad civil del trabajador.

¿Qué rentas en especie están exentas?

-Las entregas a empleados de productos a precios rebajados que se realicen en cantinas, comedores de empresa o economatos de carácter social.

-La utilización de bienes destinados a los servicios sociales y culturales del personal empleado. Se incluyen aquí, entre otros, los destinados a prestar el servicio de primer ciclo de educación infantil a los hijos de los trabajadores, así como la contratación de este servicio a terceros debidamente autorizados.

-Las primas satisfechas para la cobertura de enfermedad cumpliendo los siguientes límites:

        ·Cobertura de enfermedad el propio trabajador, cónyuge o descendientes.

        ·Que la prima no exceda de 500 euros anuales por cada persona señalada (1.500 en el caso de personas con discapacidad).

-Prestación de servicio de educación preescolar, infantil, primaria, secundaria obligatoria, bachillerato y formación profesional por centros educativos autorizados a los hijos de sus empleados.

-Las cantidades satisfechas para el transporte colectivo de viajeros para favorecer el desplazamiento (1.500 euros de límite).

-La entrega a los trabajadores en activo de acciones o participaciones de la propia empresa en la parte que no exceda de 12.000 euros, siempre que la oferta se realice en las mismas condiciones a todos los trabajadores y estos mantengan las acciones durante tres años.

¿Cómo se valoran las rentas en especie?

Las rentas en especie se valorarán por su precio normal en el mercado (al que se le sumará el ingreso a cuenta, salvo que su importe hubiera sido repercutido al trabajador), con las siguientes especialidades:

a) La utilización de una vivienda que sea propiedad del pagador se valora por el 10% del valor catastral (5% si este ha sido revisado en los 10 últimos años). El resultado no podrá exceder del 10% de las restantes contraprestaciones del trabajo.

b) En el caso de los automóviles:

   -En el supuesto de entrega, el coste de adquisición para el pagador, incluidos los tributos que graven la operación.

   -En el supuesto de uso, el 20% anual del coste de adquisición. En caso de que el vehículo no sea propiedad del pagador, dicho porcentaje se aplicará sobre el valor de mercado que correspondería al vehículo si fuese nuevo.

La valoración se podrá reducir hasta en un 30% cuando sean considerados eficientes energéticamente.

c) Los préstamos con tipos de interés inferiores al legal del dinero vigente en el periodo, se valoran por la diferencia entre ambos. 

d) Las siguientes rentas tendrán el valor del coste para el pagador, incluidos los tributos que graven la operación:

   -Las prestaciones en concepto de manutención, hospedaje, viajes y similares.

   -Las primas o cuotas satisfechas en virtud de contrato de seguro u otro similar.

   -Las cantidades destinadas a satisfacer gastos de estudios y manutención del contribuyente o de otras personas ligadas al mismo por vínculo de parentesco hasta el cuarto grado.

   -La utilización de una vivienda que no sea propiedad del pagador. La valoración resultante no podrá ser inferior a la que hubiera correspondido en el caso de que la vivienda sea propiedad del pagador (5 o 10% del valor catastral).

e) Por su importe, se valorarán:

   -Las contribuciones satisfechas por los promotores de planes de pensiones y por las empresas promotoras

   -Las cantidades satisfechas por empresarios para hacer frente a los compromisos por pensiones

   -Las cantidades satisfechas por empresarios a los seguros de dependencia.

f) Cuando el rendimiento de trabajo en especie sea satisfecho por empresas que tengan como actividad habitual la realización de las actividades que dan lugar al mismo, la valoración no podrá ser inferior al precio ofertado al público del bien, derecho o servicio de que se trate.

Las ganancias patrimoniales en especie se valorarán conforme a la Ley de IRPF.

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19 mayo, 2016 | 09:39

La declaración de la renta puede resultar un ejercicio complejo para muchos contribuyentes y es recomendable revisar siempre bien los datos del borrador o la información fiscal que nos remite Hacienda porque, como comentábamos en el post sobre el borrador no siempre recogen todos los datos o, en algún caso, puede contener errores y estos no eximen de una revisión posterior por parte del organismo público. Es responsabilidad del contribuyente comprobar la información y corregirla si es necesario.

Algunos de los errores más frecuentes que podemos encontrar en el borrador suelen tener que ver con los cambios en las circunstancias personales, como el matrimonio, el nacimiento o adopción de hijos –que pueden reducir la cantidad a pagar a Hacienda entre 1.800 y 4.180 euros-, las separaciones o el fallecimiento de un familiar (si hubiera devolución, podría corresponder a los herederos).

Son comunes algunos errores sobre los inmuebles, como, por ejemplo, que el borrador no recoja la deducción por inversión en vivienda habitual si esta se compró antes de 2013. O que no aparezca la compra del inmueble si se ha realizado durante el último ejercicio. También conviene recordar que las plazas de garaje adquiridas a la vez que la vivienda habitual no tributan en el IRPF. En ocasiones, Hacienda las contabiliza por separado.

No hay que olvidar incluir las cuotas a sindicatos y colegios profesionales, que son deducibles (con un límite de 500 euros anuales) o los gastos de defensa jurídica derivados directamente de litigios suscitados en la relación del contribuyente con el empleador o la fuente que da origen a los rendimientos (hasta 300 euros), ni la cotización a colegios de huérfanos o entidades similares.

También son deducibles las donaciones a ONG (si no existen certificados, Hacienda no las incluye en el borrador), cuya deducción oscila entre el 10 y el 50%. Y hay que comprobar que incluimos las deducciones por maternidad o las autonómicas.

Si confirmamos un borrador incorrecto, la solución depende de si al incluir la información correcta el resultado es a favor de Hacienda o del contribuyente. Para determinarlo, debemos bajar el Programa Padre e introducir los nuevos datos. Si resulta a favor del erario público, tendremos que hacer una declaración complementaria. Si es a favor del contribuyente, deberemos presentar un escrito en la Agencia Tributaria comunicándolo.

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12 mayo, 2016 | 09:42

La indemnización por despido es una cuestión que nos afecta financieramente y que no siempre tenemos claro. ¿Cómo se calcula? ¿Cómo tributa? En este artículo vamos a responder a la primera pregunta y, más adelante, trataremos la segunda en otro post. 

El cálculo de la indemnización que una empresa debe pagar a sus trabajadores al rescindir el contrato cambió con la reforma laboral aprobada en 2012 y varía en función del tipo de despido. Para realizar este cálculo, tendremos en cuenta tres factores:

     -Tipo de despido.

     -Salario: se consideraran los ingresos de carácter salarial recibidos por el empleado en el último año (salario fijo, variable…).

     -Antigüedad en la empresa. 

Despido disciplinario 

Es aquel en el que el empresario pone fin a la relación laboral debido a un incumplimiento por parte del trabajador (artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores). Cuando la empresa da los argumentos para un despido disciplinario, el juez puede determinar que es procedente o declararlo improcedente.

En el primer caso, cuando se considera procedente, tras demostrar las causas del mismo, el empleador no tendrá que pagar indemnización alguna al trabajador. 

Sin embargo, si es improcedente, es decir, cuando las causas no pueden ser demostradas o si no se han seguido los requisitos exigidos por ley, el empleado recibirá una indemnización cuyo importe que dependerá de la fecha de inicio del contrato: 

Cuando los contratos son posteriores a la reforma laboral (12/02/2012), la indemnización es de 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades. Al contabilizar los días, se prorratean por meses  los periodos inferiores a un año, mientras que las fracciones de mes, sea cual sea el número de días, se cuentan como un mes completo.  

En cambio, en los contratos anteriores a la reforma, se calculan dos indemnizaciones: una para el periodo anterior al 12 de febrero de 2012 y otra para el tiempo transcurrido desde entonces. Así, para el primer periodo, la indemnización es de 45 días por año trabajado hasta un máximo de 42 mensualidades. Para el segundo, corresponde una indemnización de 33 días por año trabajado y el máximo son 24 mensualidades. 

Una vez hechos ambos cálculos, se suman y el resultado tiene que ser inferior a 24 mensualidades –solo se puede superar si la indemnización correspondiente al primer periodo, es decir, antes de febrero de 2012, se sitúa por encima de las 24 mensualidades, en cuyo caso recibirá el importe calculado, con un máximo de 42 meses. 

Indemnizacion 1
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Para terminar con los despidos disciplinarios, existe la posibilidad de que se declare nulo, situación en la que se readmite al trabajador en el mismo puesto y, por tanto, no corresponde ninguna indemnización. 

¿Cómo calculo la indemnización por despido improcedente?

Vamos a ver con un ejemplo cómo se calcula la indemnización de una persona que empezó a trabajar en una empresa el 12 de enero de 1995 y fue despedido el 11 de abril de 2016. El sueldo fijo del último año ha sido de 50.000 euros y ha recibido, además, un variable de 10.000 euros. 

Indemnizacion 2
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Despido por causas objetivas 

Este tipo de despido puede aplicarse cuando el empresario puede justificar una disminución persistente del nivel de ingresos o ventas. Puede ser individual o colectivo en función del número de trabajadores afectados. En el despido objetivo individual, cuando el empresario pone fin al contrato por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción (artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores) debe indemnizar al empleado con 20 días por año trabajado, hasta un máximo de 12 mensualidades. 

El despido colectivo es aquel que afecta a un número determinado de trabajadores dentro de la empresa, como decíamos, una cifra que depende del número de empleados que tenga la compañía. En este caso, la indemnización también es de 20 días por año, con un máximo de 12 mensualidades. 

Por otra parte, entre los despidos recogidos en el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores, cabe destacar aquellos justificados por ineptitud del trabajador conocida o sobrevenida con posterioridad a su contratación efectiva, en primer lugar. En segundo, por falta de adaptación del trabajador a las modificaciones técnicas operadas en el puesto de trabajo, cuando dichos cambios sean razonables. Y, en tercero, por falta de asistencia al trabajo, aun justificadas, pero intermitentes, que alcancen el veinte por ciento de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos, siempre que el total de faltas de asistencia en los doce meses anteriores alcance el cinco por ciento de las jornadas hábiles o el veinticinco por ciento en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses. 

Además de la indemnización, la empresa liquidará el finiquito con el trabajador, con el que le pagará las vacaciones no disfrutadas, así como los días trabajados en el mes del despido. 

Cálculo de la indemnización en los despidos objetivos 

Con los mismos datos del ejemplo anterior, vamos a ver cómo se calcula la indemnización si el despido es objetivo. Recordemos: empezó a trabajar el 12 de enero de 1995 y fue despedido el 11 de abril de 2016. El sueldo fijo del último año ha sido de 50.000 euros y el variable, de 10.000 euros.

Indemnizacion 3
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*Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera en Abante

 

 

 

05 mayo, 2016 | 09:46

En la declaración de la renta tenemos que incluir los inmuebles, incluso aunque estos no produzcan renta o ganancia, y la forma de tributar varía en función del uso del mismo o de si se trata de una venta.

Para empezar, destacamos que la vivienda habitual se incluye en la declaración (en el porcentaje del que seamos propietarios). Quienes la adquirieron antes de 2013 se pueden deducir las cantidades aportadas durante el ejercicio fiscal, con un límite de 9.040 euros.

Por otra parte, el concepto de imputación de rentas en la base general corresponde a los inmuebles que no son nuestra vivienda habitual, pero que tampoco generan rentas. En estos casos se tributa por el 2% del valor catastral (el 1,1% si se ha revisado a partir de 1994).

En el caso de que obtengamos rentas por el alquiler de un inmueble, estas se consideran rendimientos de capital inmobiliario y tributan los ingresos (a los que hay que restar los gastos deducibles) en la base general. Existe una reducción del 60% para aquellos inmuebles que se alquilen como vivienda.

Finalmente, en el caso de la venta, la ganancia (o pérdida) patrimonial que se genera se incluye en la base del ahorro en la declaración de la renta (restando los gastos asociados a la compra y a la venta). Esta ganancia tributa a un tipo de entre el 19,5 y el 23,5% en función de la cantidad (estos son los tipos correspondientes a 2015, en la declaración que hagamos el año que viene debemos tener en cuenta que en 2016 han bajado).

La venta puede estar total o parcialmente exenta, como sucede cuando un contribuyente menor de 65 años reinvierte la ganancia en comprar otra vivienda habitual (con límites en los plazos). Está totalmente exenta para los mayores de 65 años (vivienda habitual). Y, cuando se trata de viviendas adquiridas antes de 1994, se pueden aplicar los coeficientes de abatimiento, pudiendo estar parte de la ganancia exenta (hasta 400.000 euros de precio de venta).

 

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28 abril, 2016 | 09:39

Los planes de pensiones, en la declaración de la renta, no tributan en la base del ahorro, sino en la general y difiere cómo lo hacen las aportaciones y el rescate.

Las aportaciones las podemos deducir, lo que significa que nos devolverán cuando presentemos la declaración parte del dinero invertido, en función de nuestro tipo impositivo marginal. Por ejemplo, por cada 1.000 euros aportados en el ejercicio, Hacienda devolverá 195 euros a los contribuyentes que tengan un tipo marginal del 19,5% (en la declaración del año que viene, como desde el 1 de enero de 2016 se rebajaron los impuestos, se devolverán 190 euros a los que tengan el tipo más bajo, del 19%).

Hay que tener en cuenta que existen límites a estas aportaciones. El límite financiero es el máximo que podremos ingresar cada año en nuestros planes de pensiones: 8.000 euros.

Por su parte, el límite fiscal es lo que nos podemos deducir, que es la menor de las siguientes cantidades: 8.000 euros anuales o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas. Si aportamos por encima del tope fiscal –cuando es inferior al financiero- no solo no nos lo vamos a poder deducir, sino que, además, pagaremos por ello en el rescate.

El tope a las aportaciones a un cónyuge que no obtenga rendimientos netos del trabajo o actividades económicas –o si estos son inferiores a 8.000 euros anuales- es de 2.500 euros cada ejercicio. Y en los planes de pensiones de personas con discapacidad, el conjunto de las aportaciones no puede superar los 24.250 euros anuales, que es también la cantidad máxima que se puede deducir el beneficiario.

El rescate de los planes de pensiones en la declaración

El dinero que saquemos del plan con el rescate –como renta o en forma de capital- se considera rendimiento del trabajo, tributa en la base general del IRPF y está sujeto a retención.

La cantidad correspondiente a las aportaciones que se han hecho antes de 2006 disfruta de una reducción del 40% si se rescatan en forma de capital, aunque existen unos límites temporales para que el contribuyente se beneficie de la misma.

 

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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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