16 noviembre, 2017 | 09:33

La planificación financiera para la jubilación es un ejercicio importante, como hemos visto en anteriores artículos. El dinero que acumulemos durante nuestra etapa laboral nos servirá para mantener el nivel de vida durante un periodo que se prolongará más de dos décadas, seguramente.

Vamos a ver en este artículo qué cuestiones debe plantearse una persona de mediana edad respecto a la planificación de este objetivo financiero. Una persona de 50 años, probablemente, pensaría que la pensión pública cubriría una parte importante de sus necesidades, pero en los últimos años le puede haber surgido la duda sobre este tema, dado que los mensajes advirtiendo sobre la necesidad de ahorrar para la jubilación se han multiplicado, al tiempo que el Gobierno ha llevado a cabo dos reformas (2011 y 2013) con el objetivo de reducir el gasto en pensiones.

Llegados a este punto, esta persona de 50 años todavía tiene cierto margen de maniobra, pero conviene que no retrase este ejercicio de planificación. Pongamos el caso de Juan, que hasta ahora ha ahorrado para la jubilación 50.000 euros. Calcula que puede ahorrar 5.000 euros anuales hasta los 57 años y 10.000 euros anuales en los diez años siguientes, teniendo en cuenta que se jubilará a los 67 años.

A Juan le gustaría tener una renta complementaria a la pensión de la Seguridad Social de 1.000 euros durante el tiempo que esté jubilado. Lo primero que debe hacer para saber si lo que tiene ahorrado más lo que conseguirá ahorrar en los próximos años será suficiente es tener en cuenta el efecto de la inflación sobre el dinero a lo largo del tiempo.

¿Cuánto cuesta el objetivo?

El coste de su objetivo es de 647.719 (por el efecto de la inflación), con lo que le faltarían más de 420.000 euros cuando se jubile para poder disponer de la renta que desea hasta los 95 años (esperanza media de vida en esa generación). Esta diferencia entre lo que tiene (lo acumulado hasta ahora más la capacidad de ahorro hasta la jubilación) con el coste del objetivo puede cubrirla acudiendo a los mercados financieros.

En este caso, para conseguir el objetivo deberá invertir en una cartera que le dé una rentabilidad media anual del 5,33%. Si Juan deseara que le sobrara algo de dinero -porque quiera dejar herencia o por si vive más años- debería plantearse asumir más riesgo con su cartera para buscar rentabilidades superiores.

Pero si una rentabilidad del 5,33% le parece demasiado, por el riesgo que le supondría, Juan deberá hacer el ejercicio de plantearse cuánto más esfuerzo de ahorro tendrá que hacer. Si la cartera le diese solo un 3% de rentabilidad media (un punto por encima de la inflación), deberá ahorrar desde hoy más de 10.000 euros anuales.

Otra cuestión que puede pensar si ninguna de las dos opciones se a bien pensar en gastar menos durante la jubilación. En cualquier caso y como decíamos al comienzo del artículo, para elegir la opción más adecuada para cada uno de nosotros, es necesario que nos sentemos, pensemos en este objetivo de jubilación y cómo queremos vivir cuando dejemos de trabajar y diseñemos nuestro plan financiero.

Guía Abante
"Jubilación, más que un plan de pensiones"

¿Cuándo debemos empezar a ahorrar? ¿Cómo será nuestra pensión? ¿Cuáles son los productos más indicados para cada uno?
Descargar Guía

02 noviembre, 2017 | 09:56

La semana pasada se publicó el V Barómetro del ahorro del Observatorio de Inverco, que refleja los hábitos de los ahorradores españoles y cómo invierte su dinero y por qué. Una de las conclusiones de la encuesta es que, aunque han aumentado los españoles que se definen como moderados a la hora de seleccionar productos financieros, la mayoría mantiene un perfil conservador -especialmente entre las mujeres-, a pesar de que ha crecido el número de personas que ahorran pensando en el largo plazo y la jubilación.

En concreto, el 58% mantiene un perfil conservador, según el barómetro de 2017 -frente al 62% de 2015 o 2013, pero por encima del 55% que se enmarcaba en este perfil el 2011). Los que se consideran moderados han crecido desde el mínimo de 2011, cuando representaban el 33%, hasta suponer el 37% del total de encuestados y los dinámicos representan solo el 5%, un porcentaje que se ha mantenido estable desde 2011, pero que en 2009 era del 17%.

Los inversores dinámicos invierten mayoritariamente en acciones y fondos de inversión, de acuerdo con los datos recogidos por Inverco, que ponen de manifiesto la caída del ahorro canalizado a través de depósitos y seguros de ahorro. Entre los moderados, los productos de inversión que ocupan los puestos 1 y 2 son los planes de pensiones y los depósitos, aunque el 45% invierte también en fondos de inversión, igual que sucede en el caso de los conservadores, donde los fondos ocupan el tercer puesto, con un 24% de la inversión.

El riesgo de ser conservador

Como hemos explicado en este blog en otras ocasiones, muchas veces identificamos el riesgo sobre nuestro dinero con la volatilidad del mercado, es decir, con la posibilidad de sufrir pérdidas en momentos puntuales como consecuencia de las oscilaciones de los mercados.

Sin embargo, cuando el horizonte temporal de la inversión es largo, asumir algo de riesgo (exposición a la volatilidad de activos como la renta variable) para conseguir la rentabilidad necesaria para alcanzar nuestros objetivos puede ser necesario y marcar una gran diferencia. Es uno de los errores en la inversión en pensiones que explicábamos hace dos semanas en este blog.

En plazos largos, que la rentabilidad media anual no supere a la inflación media anual puede suponer un riesgo mayor, de pérdida de poder adquisitivo, que la posibilidad de sufrir volatilidad. Dos puntos de diferencia en la rentabilidad pueden suponer una diferencia en el capital final acumulado a lo largo de tres décadas de casi el 40% (para un ahorro anual de 1.500 euros anuales invertido al 2% o al 4%).

Entender la relación entre rentabilidad y riesgo, conocer el efecto de la inflación en nuestros ahorros y saber cuál es el efecto del interés compuesto sobre el dinero en el largo plazo son tres conceptos clave que debemos tener en cuenta cuando planificamos nuestro ahorro en el largo plazo. Una planificación que, como siempre decimos, debe comenzar por un análisis previo que nos ayude a identificar claramente los objetivos para diseñar la cartera de inversión más adecuada.

27 octubre, 2017 | 09:35

La jubilación será, para la mayoría, un periodo que se prolongará más de dos décadas. Teniendo en cuenta que cabe esperar por el efecto de la longevidad y por la estructura del mercado laboral, así como por el efecto de las últimas reformas del sistema de pensiones, que la pensión pública de jubilación se reduzca, prepararnos -no solo financieramente, por supuesto- nos ayudará a disfrutar de esa etapa vital.

Para ello, cuanto antes empecemos, mejor. El tiempo juega siempre en favor del inversor. Vamos a analizar en este artículo el caso de una persona en torno a los 30 años para ver la ventaja que supone ponerse a preparar la jubilación cuando se es joven.

Ana nació en 1982 y en su generación la esperanza de vida al nacer es de 79,26 años de media (en el caso de los hombres nacidos en el mismo año, la esperanza es de 73,18, según los datos del Instituto Nacional de Estadística). Pero estadísticas y expertos apuntan a que un número importante de las personas de esta generación probablemente alcance los 100 años.

Hasta ahora, Ana no ha pensado en la jubilación, estaba mucho más preocupada por la búsqueda de un buen trabajo, por la financiación de la casa o por cuadrar las cuentas de la familia ahora que son uno más. Pero se está empezando a plantear si debería comenzar a ahorrar ya para este objetivo.

Se plantea que le gustaría disfrutar de una renta complementaria a la pensión de la Seguridad Social de 700 euros mensuales entre los 67 años y los 100. Y cree que conseguirá ahorrar 2.400 euros anuales hasta los 45 años, 4.800 euros anuales (el doble) entre los 46 y los 55 años y 8.600 euros anuales desde los 56 hasta los 67 años. Con esto conseguiría un capital de 299.764 euros.

Lo primero que debe tener en cuenta Ana al diseñar su plan es el efecto de la inflación sobre el ahorro: los 700 euros de hoy equivaldrían, actualizados por la inflación, a 1.346 euros dentro de 32 años, momento en el que, en principio, se jubilará Ana (estimando un escenario del 2%, que es el objetivo de Banco Central Europeo).

Para poder tener una renta de 700 euros al mes (adicional a la pensión pública, como decíamos) desde los 67 hasta los 100 años, requiere acumular un capital de 744.552 euros. Así, necesitaría otros 444.787 extra para conseguir su objetivo. Para ello tendría que invertir el dinero en un producto que le proporcionase una rentabilidad media anual del 3,36%. Si Ana no empieza ya a ahorrar y retrasa esta decisión siete años, entonces tendrá que buscar una rentabilidad media del 3,76%.

Al reducir el plazo de acumulación tendrá que ir incrementando la rentabilidad objetivo (y, por tanto, el riesgo) o aumentando el esfuerzo de ahorro. O, plantearse vivir con menos en el futuro o trabajar durante más años. Por eso, el tiempo es fundamental y amplia las opciones a nuestro alcance.

Calcula tu caso personal
¿Qué rentabilidad necesitas para
alcanzar tu objetivo de jubilación?
Empezar simulación

20 octubre, 2017 | 09:16

El ahorro e inversión para acumular un capital para la jubilación es una decisión financiera de gran importancia a la que, sin embargo, no siempre dedicamos el suficiente tiempo. Ese dinero nos servirá para mantener el nivel de vida deseado durante la jubilación, que se prolongará, con probabilidad, más de dos décadas.

Si analizamos las cifras de la industria de pensiones, observamos que los inversores españoles cometen algunos errores, cuyo efecto en el largo plazo puede provocar que no consigan su objetivo para la jubilación.

La inversión para la jubilación debe partir siempre de la elaboración de un plan en el que tengamos bien definidos nuestros objetivos, expectativas de ahorro, horizonte temporal, perfil de riesgo y rentabilidad objetivo. Esto nos ayudará a evitar los errores más comunes.

Para empezar, y como ponen de manifiesto los datos de la industria de pensiones, de media los españoles ahorramos poco para la jubilación. El patrimonio medio por partícipe en planes de pensiones ha ido incrementándose desde 2011, sin embargo, es todavía bajo, de 9.411 euros. Y la aportación media se ha recuperado desde los mínimos de 2012, cuando cayó hasta poco más de 333 euros, y al cierre de 2016 era de 498 euros. Si tomamos esta cantidad como referencia: una persona que ahorre durante tres décadas 500 euros al año para la jubilación no conseguirá acumular ni 20.000 euros para mantener el nivel de vida desde los 67 hasta los 100 años, por ejemplo.  

El riesgo del ahorro conservador para la jubilación

Por otra parte, la inversión de este ahorro es fundamentalmente conservadora. Más de dos tercios del patrimonio en planes de pensiones está invertido en activos de renta fija y del mercado monetario. Teniendo en cuenta la situación actual de tipos de interés y las previsiones de que estos no van a volver a los niveles anteriores a la crisis en el medio plazo, la rentabilidad que podemos esperar por el dinero invertido en renta fija es prácticamente nula.

El efecto de esta falta de rentabilidad en el largo plazo es muy nocivo, puesto que nuestro dinero pierde poder de compra. Por ejemplo, si tenemos 40.000 euros ahorrados para la jubilación y no obtenemos ninguna rentabilidad por ellos, dentro de 20 años nuestro dinero equivaldrá a 26.919 euros (actuales), teniendo en cuenta para este cálculo una inflación media del 2% anual, que es el objetivo del Banco Central Europeo.

La elaboración de un plan financiero que nos ayude a conocer nuestras posibilidades y qué rentabilidad objetivo debemos buscar nos ayudará a buscar la inversión adecuada para evitar esta pérdida de poder adquisitivo.

Buscar planes rentables y hacer aportaciones periódicas

Otra cuestión que se repite de forma constante entre los ahorradores españoles en planes de pensiones es que las aportaciones son puntuales: se concentran, básicamente, en el mes de diciembre. De nuevo, esto en el largo plazo puede jugar en contra de nuestros objetivos.

La diferencia entre realizar aportaciones a final de año o todos los meses podría llegar a ser incluso del entorno al 2% anual medio en la categoría de renta variable para el largo plazo.  Además, aprovechar el efecto del interés compuesto mes a mes contribuye a incrementar el capital acumulado final.

Finalmente, cabe destacar que la mayoría del dinero invertido a través de planes de pensiones no se encuentra en los más rentables. Como decíamos, hacer un plan de inversión, analizar nuestras opciones y elegir el plan que más se ajusta a nuestros objetivos es fundamental.

No obtener la rentabilidad necesaria por nuestro dinero puede provocar como hemos visto pérdida de poder adquisitivo, por eso es muy importante dedicar tiempo a buscar los planes que nos convienen. Existen planes de pensiones rentables, pero el patrimonio invertido en ellos rara vez supera el 5%, de acuerdo con las cifras de la industria.

Guía Abante
"Jubilación, más que un plan de pensiones"
¿Cuándo debemos empezar a ahorrar? ¿Cómo será nuestra pensión? ¿Cuáles son los productos más indicados para cada uno?
Descargar Guía

05 octubre, 2017 | 09:35

Existen diversos productos específicos para el ahorro para la jubilación, como explicamos hace unas semanas en este post. Hoy vamos a poner el foco en las ventajas fiscales que tienen estos vehículos de inversión.

Los vehículos de ahorro que ofrecen un beneficio fiscal para el inversor en el momento de la aportación son los planes de pensiones y los planes de previsión asegurados (PPA). Ambos tienen un límite financiero anual a la cantidad que se puede invertir a través de ellos: 8.000 euros. Además, existe un límite fiscal, que es la cuantía que el partícipe (el inversor) puede deducirse fiscalmente en su declaración del IRPF y es la menor de estas dos cantidades: 8.000 euros anuales o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas (que puede resultar una cantidad inferior).

Por ejemplo, un asalariado de 45 años con unos rendimientos netos del trabajo de 22.000 euros anuales podrá aportar a su plan de pensiones o a su PPA:

– Por el límite financiero: 8.000 euros.

– Por el límite fiscal: el 30% de 22.000 euros=6.600 euros.

Así, esta persona podría legalmente aportar 8.000 euros cada año, pero solo se deduciría 6.600 euros en la declaración de la renta, por lo que no debería aportar más, dado que cuando saque el dinero del plan pagará impuestos como rentas del trabajo en su totalidad.

Ambos ofrecen la posibilidad de cambiar de un plan a otro sin necesidad de pagar impuestos.

El Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS) y el Plan de ahorro a largo plazo (CIALP y SIALP) no tienen ventaja en la aportación, pero sí en el rescate y es importante recordar que ambos productos son ilíquidos hasta el quinto año, es decir, no se puede sacar el dinero de los mismos hasta que transcurran esos cinco años.

La ventaja fiscal del PIAS radica en que, en el momento del rescate, la rentabilidad que se haya obtenido con el producto está exenta de tributar, siempre y cuando se opte por una renta vitalicia. En el caso del Plan de ahorro 5, la rentabilidad obtenida está siempre exenta de tributación.

La principal diferencia de estos dos productos se encuentra en los límites en la aportación. En el PIAS, las cantidades aportadas anualmente no pueden superar los 8.000 euros y, además, hay un límite global que afecta a toda la vida del producto, de 240.000 euros. Para el Plan de ahorro 5, el límite financiero es de 5.000 euros al año.

Guía Abante: "Gestión del ahorro para tu jubilación"
¿Por qué no elegimos la mejor gestión para nuestra jubilación?¿Cómo podemos poner en práctica nuestro plan de ahorro para esta etapa?¿Cuáles son los mejores planes de pensiones para cada caso?
Calcular mi caso

 

28 septiembre, 2017 | 09:29

Montar un negocio como salida al paro ha sido una de las opciones por la que han optado muchas personas que se quedaron en paro en los últimos años, aprovechando la posibilidad de capitalizar la prestación por desempleo para emprender. Una medida para impulsar el autoempleo que ya existía, pero que se reforzó en 2015 -junto con otras, como la tarifa plana-, como consecuencia de la crisis. Vamos a ver los aspectos más importantes de esta opción.

Para empezar, pueden solicitar la capitalización de la prestación, es decir, pedir el pago único de la misma, las personas que quieran incorporarse de forma estable como socios en cooperativas o en sociedades laborales ya constituidas o constituirlas. También aquellas que deseen desarrollar una actividad como trabajadores autónomos -excepto si van a suscribir un contrato con la empresa con la que tuvieran vinculación contractual justo antes de quedarse en paro-. O quienes quieran realizar una aportación al capital social de una entidad mercantil de nueva constitución (o que lo hubiera hecho en los 12 meses anteriores), siempre y cuando se vaya a poseer el control efectivo de la sociedad, a ejercer una actividad profesional en dicha empresa y se produzca un alta en la Seguridad Social.

¿Qué requisitos hay que cumplir?

-Ser beneficiario de una prestación por desempleo de nivel contributivo y tener pendiente de percibir al menos tres meses de prestación (seis en el caso de cese de actividad).

-No haber obtenido el reconocimiento del pago único de una prestación por desempleo, en cualquiera de las modalidades posibles, en los cuatro años anteriores.

-Iniciar la actividad en el plazo máximo de un mes desde la resolución de concesión del derecho, y en todo caso, con fecha posterior a la solicitud.

-Si hubiera impugnado el cese de la relación laboral origen de la prestación por desempleo, la solicitud de pago único se debe presentar después de que se haya resuelto el procedimiento correspondiente.

-Quienes en los 24 meses anteriores a la solicitud del pago único hayan compatibilizado el trabajo por cuenta propia con la prestación por desempleo de nivel contributivo no puede capitalizar el paro para constituirse como trabajadores por cuenta propia o trabajadores autónomos socios de una sociedad mercantil.

¿Cuáles son las obligaciones?

Una vez que se ha recibido el pago único de la prestación, es necesario comenzar la actividad laboral en un plazo máximo de un mes. Además, hay que presentar ante la entidad gestora la documentación que acredite el inicio de esta actividad.

Y es necesario que la cantidad que se reciba se destine a la aportación social obligatoria, en el caso de cooperativas o sociedades, o a la inversión necesaria para desarrollar la actividad, en el caso de trabajadores autónomos con o sin discapacidad.

Otras cuestiones a considerar

Dependiendo de cuál sea el destino de la capitalización, se puede recibir en un pago único o mediante abonos mensuales para financiar la cotización a la Seguridad Social.

Es importante tener en cuenta que, si no obtienes la prestación en su totalidad, el importe restante lo podrás recibir mediante dichos abonos mensuales. Y también hay que tener claro que, si se opta por la capitalización y se percibe la prestación en un pago único, no se puede volver a cobrar paro hasta que no haya transcurrido un periodo igual al que te correspondía si lo hubieras recibido mensualmente. Y, como hemos visto, tampoco se podrá solicitar una nueva capitalización hasta que hayan pasado, al menos, cuatro años.

Asimismo, si solo solicitas la subvención de cuotas de Seguridad Social, no podrás acceder con posterioridad a la capitalización en pago único de la prestación pendiente de percibir.

En cualquier caso, como siempre decimos, antes de tomar cualquier decisión es importante analizar bien las opciones a nuestra disposición. Sobre la capitalización del paro se puede obtener más información a través del teléfono de atención al ciudadano: 901 119 999.

 

 

"La gestión de nuestra carrera profesional"Abante-carrera-profesional-portada
La guía Abante sobre casos prácticos y análisis acerca de la segunda carrera 
profesional, retribuciones a la carta, indemnización por despido y planes de compra de stock options.
Descargar guía

 

21 septiembre, 2017 | 09:49

Una de las preocupaciones cuando tenemos un familiar con discapacidad a nuestro cargo es cómo podemos asegurar su futuro, cuando no les podamos mantener o ayudar. En 2003 se modificó la ley para mejorar la protección patrimonial de las personas con discapacidad, objetivo para el que se puede recurrir a distintas opciones, desde planes de pensiones específicos para este colectivo hasta mejoras vía herencia o donación, pasando por los seguros. Pero también podemos recurrir al patrimonio protegido, figura sobre la cual hablaremos en este post.

El patrimonio protegido es un conjunto de bienes y derechos que se constituye a favor de la persona con discapacidad con el objetivo expreso de satisfacer sus necesidades vitales. Esta figura legal, que tiene algunas ventajas fiscales, está sometida a un régimen de administración y supervisión específico regulado por ley. Así, por ejemplo, si los padres de una persona con discapacidad quieren destinar determinados bienes, como podría ser una vivienda, para que sus necesidades vitales queden cubiertas, no será necesario que realicen una donación.

¿Quiénes pueden ser beneficiarios del patrimonio protegido?

Se pueden beneficiar del patrimonio protegido las personas con un grado de minusvalía física o sensorial igual o superior al 65 por ciento y psíquica igual o superior al 33 por ciento. El grado de minusvalía se deberá acreditar mediante certificado expedido conforme a la normativa aplicable o por resolución judicial firme.

¿Quiénes pueden constituir el patrimonio protegido?

Lo puede hacer la propia persona con discapacidad –si tiene la capacidad de obrar suficiente para ello– y también sus padres, tutores o curadores –cuando no la tenga–, así como el guardador de hecho, con ciertas limitaciones.

Además, cualquier persona con interés legítimo puede solicitar la constitución de dicho patrimonio, ofreciendo al mismo tiempo una aportación de bienes y derechos para dicho fin. En caso de negativa por parte de los padres o tutores se podrá acudir al fiscal, quien instará al juez lo que proceda atendiendo al interés de la persona con discapacidad.

¿Cómo constituye el patrimonio protegido?

Se constituye mediante una escritura pública ante notario, o por resolución judicial si los padres de la persona con discapacidad se oponen a que lo haga un tercero. El documento debe contener el inventario de los bienes y derechos que constituyan inicialmente el patrimonio protegido, las reglas de administración y fiscalización de este, así como cualquier otra disposición que se considere oportuna sobre su administración y conservación.

Aportaciones al patrimonio protegido

Las aportaciones se hacen a título gratuito y están sujetas a las formalidades establecidas en la constitución del patrimonio. La persona que realiza la aportación del bien o derecho puede decidir el destino que se le dará al mismo, incluso tras la extinción del patrimonio protegido.

¿Qué bienes se pueden aportar al patrimonio protegido?

La ley es muy amplia respecto al tipo de bienes y derechos que pueden agruparse bajo la figura del patrimonio protegido. Se pueden incluir desde dinero o depósitos, seguros, rentas vitalicias u otros productos financieros, fincas urbanas o rústicas, obras de arte, joyas, etc. para adaptarlo a las necesidades particulares de la persona con discapacidad.

Administración y supervisión

Cuando el patrimonio protegido lo constituye la propia persona con discapacidad, designa a quién llevará la administración, de acuerdo con las reglas establecidas en el documento de constitución y puede cambiar al administrador cuantas veces quiera.

En el resto de casos, cuando la persona que constituye el patrimonio no es la beneficiaria, las reglas de administración deberán prever la obligatoriedad de autorización judicial, excepto cuando el beneficiario tenga plena capacidad de obrar. No pueden ser administradoras las personas o entidades que no puedan ser tutores. Y cuando no se pueda designar administrado, el juez competente proveerá lo que corresponda. La supervisión corresponde al ministerio fiscal que realizará una supervisión periódica, así como supervisiones extraordinarias cuando lo considere oportuno.

Extinción

La extinción del patrimonio protegido se produce por la muerte del beneficiario, mediante decisión judicial. En este caso, los bienes y derechos englobados en esta figura pasan a formar parte de la herencia. Si la extinción se debe a que el beneficiario ha dejado de tener la condición de persona con discapacidad, el patrimonio le seguirá perteneciendo, quedando sujetos al régimen de dicho patrimonio. Los constituyentes o aportantes del patrimonio protegido podrán establecer el destino específico para tales supuestos.

¿Cómo tributa el patrimonio protegido?

El patrimonio protegido, como hemos comentado, ofrece una serie de ventajas fiscales, tanto para la persona con discapacidad (el beneficiario), como para aquellos que hacen aportaciones al mismo. Para la persona con discapacidad, las aportaciones tributan como renta del trabajo (aunque existe cierta cantidad exenta) hasta un máximo de 10.000 euros anuales por cada aportante y el exceso tributa en el Impuesto de donaciones. Para el aportante, son deducibles fiscalmente en el IRPF, aunque existen ciertos límites.

Como siempre, el notario podrá asesorarles en la constitución del mismo.

 

Si quieres saber más, descarga la guía 
"Discapacidad e independencia económica"
¿Cómo comenzar un plan financiero para el futuro económico de una persona con discapacidad? Te lo contamos con datos, leyes y testimonios. 
Descargar guía

 

 

14 septiembre, 2017 | 09:32

En los últimos meses del año, como hemos comentado en otras ocasiones, los ahorradores empiezan a pensar en las aportaciones o contratación de un plan de pensiones y las entidades que los comercializan lanzan sus mejores ofertas para captar clientes. Esta costumbre se explica, fundamentalmente, por el incentivo fiscal que ahorrar a través de determinados productos de previsión social.

Dentro de unas semanas repasaremos en este blog dichas ventajas fiscales. Hoy vamos a centrarnos explicar qué productos de ahorro para la jubilación tenemos a nuestra disposición. Conocer las opciones es el primer paso para elegir el vehículo que mejor se adapte a nuestras necesidades.

-Planes de pensiones (individuales, asociados y de empleo)

Son vehículos de inversión específicamente diseñados para el objetivo de jubilación, que es una de las contingencias que permiten el rescate del dinero (también puede hacerse en caso de incapacidad, dependencia o fallecimiento, que son las otras tres contingencias, o en los tres supuestos excepcionales de liquidez, es decir, por enfermedad grave, paro de larga duración o a partir del décimo año).

Los planes de pensiones pueden ser individuales, asociados (cuando lo promueve una asociación o colegio profesional, a las que los partícipes deben pertenecer) o de empleo (los promueven las empresas para sus trabajadores).

A través de los planes de pensiones se puede invertir en cualquier tipo de activo, desde activos del mercado monetario a renta variable, pasando por renta fija. Este es un aspecto relevante a tener en cuenta cuando elegimos plan, dado que antes de hacerlo, debemos tener claro nuestro perfil y el horizonte temporal, así como los objetivos, puesto que la rentabilidad que nos proporcione el plan dependerá -en parte- de los activos en los que invierta, que determinarán también el riesgo del producto.

Como hemos comentado, del beneficio fiscal, que en los planes de pensiones es en la aportación (se deduce, en función del tipo marginal, en la declaración de la renta), hablaremos más detalladamente en otro artículo.

Por otra parte, respecto al rescate, destaca que este se puede hacer en forma de capital, en forma de renta, puede ser mixto o libre.

-Planes de previsión asegurados (PPA)

Son seguros que garantizan, además del capital invertido, una rentabilidad mínima -por ley-, gracias a técnicas actuariales. La necesidad de garantía implica que la inversión no puede asumir determinados niveles de riesgo y que, por tanto, la rentabilidad objetivo que podemos esperar será limitada. Respecto al resto de características -fiscalidad, contingencias y supuestos excepcionales de liquidez, rescate- son iguales que las de los planes de pensiones.

-Plan de ahorro a largo plazo (CIALP y SIALP)

Este tipo de productos, que se aprobó en la reforma fiscal de 2014, puede comercializarse en forma de depósito (CIALP) o de seguro (SIALP).

La aportación anual máxima es de 5.000 euros y garantizan el 85% del capital, como mínimo, por ello, se ajusta a perfiles de riesgo conservadores y es previsible que invierta en renta fija. Por este motivo no se pueden esperar rentabilidades elevadas.

-Plan individual de ahorro sistemático (PIAS)

Son seguros cuyo objetivo es acumular un capital para la jubilación y que permiten construir rentas vitalicias aseguradas a partir de dicho momento y cuya ventaja fiscal se produce en el momento de constitución de la renta.

Los PIAS pueden ser de rentabilidad mínima garantizada, en cuyo caso se adaptaría a perfiles conservadores, o de capitalización, sin rentabilidad garantizada. En este caso la rentabilidad dependería de la política de inversión.  Tiene liquidez a partir del quinto año, como los planes de ahorro 5 y en las aportaciones existe un límite anual de 8.000 euros. En total –durante toda la vida del producto- solo se pueden acumular 240.000 euros.

Una vez que el inversor comience a recibir la renta vitalicia, esta tributará en el IRPF, según unos coeficientes que se establecen en función de la edad del individuo en el momento de constitución de la renta.

Guía Abante: "Gestión del ahorro para tu jubilación"
¿Por qué no elegimos la mejor gestión para nuestra jubilación?¿Cómo podemos poner en práctica nuestro plan de ahorro para esta etapa?¿Cuáles son los mejores planes de pensiones para cada caso?
Calcular mi caso

 

 

07 septiembre, 2017 | 09:42

El término Millennial hace alusión a todos los que han crecido de la mano de Internet y de las nuevas tecnologías. La generación Millennial es aquella que ha nacido entre los años 1980 y 2000, según las definiciones más amplias, y entre 1982 y 1995, para los que acotan más el rango. Esta nueva juventud 2.0 se caracteriza, entre otras cosas, por vivir a caballo entre la inmediatez, los smartphones y la tecnología. 

Crecer en un mundo hiper digitalizado tienes sus pros y sus contras. La tecnología ha hecho que cambiemos nuestro día a día. La compra se hace por internet, las películas se ven desde el ordenador y el dinero físico pronto se convertirá en un recuerdo.

Mientras la tecnología daba pasos de gigante, muchos Millennials salían al mercado laboral en plena crisis financiera. Aquí conviene recordar que España cuenta con una tasa de paro juvenil del 39,2%, la segunda más alta de la eurozona, solo superada por Grecia. A esto hay que añadirle que los que están trabajando perciben un sueldo que es un 48% inferior al salario medio de nuestro país. Así, según el Instituto Nacional de Estadística, los menores de 25 años cobran de media 11.835 brutos al año, un contexto que lleva a plantearse cómo gestiona sus finanzas la generación Millennial.

¿Pueden ahorrar los Millennials?

El 42% de los Millennials ahorra el 10% de su salario, según un estudio elaborado por Bank of America. Del informe del banco estadounidense también se desprende que hay un 45% de los jóvenes que admite que las decisiones que afectan a sus finanzas las consultan siempre, o a menudo, con sus padres.

Además, la generación Millennial ahorra con la vista puesta en el corto plazo y sin mirar hacia horizontes lejanos como la jubilación.  En concreto, el 63% de los jóvenes encuestados declaró que ahorraba para vivir a su gusto, siguiendo así la filosofía del fear of missing out, o el miedo a quedarse sin nada, tal y como explican en el mismo informe.

Parece que la planificación financiera que hacen los Millennials busca satisfacer necesidades que se producen en un breve periodo de tiempo, ya que, según el estudio de Bank of America, viajar, comer fuera e ir al gimnasio, son el destino principal de los ahorros de esta generación.

 

"La gestión de nuestra carrera profesional"Abante-carrera-profesional-portada
La guía Abante sobre casos prácticos y análisis acerca de la segunda carrera 
profesional, retribuciones a la carta, indemnización por despido y planes de compra de stock options.
Descargar guía

 

Planificar el ahorro: cuanto antes, mejor

Mientras los más jóvenes centran su planificación financiera en cubrir necesidades a corto plazo, desde el Fondo Monetario Internacional consideran que precisamente la generación Millennial va a ser la primera que note el impacto del envejecimiento de la población sobre sus pensiones. Por ello, el FMI recomienda a los Millennials que comiencen a ahorrar cuanto antes y que piensen en alargar sus carreras profesionales.

En cuestiones de ahorro, el tiempo es un factor fundamental. Por ello, vamos a plantear el caso de un joven que, aunque no está pensando directamente en la jubilación, se plantea si empezar a ahorrar ahora o si esperar unos años, cuando cree que el esfuerzo será menor porque ganará más.  

Javier, con 30 años, quiere ahorrar para tener un capital a los 45 años por si quiere cambiar de profesión. Su objetivo es ahorrar 2.400 euros anuales, es decir, unos 200 euros al mes, y su perfil de inversor es moderado. Así, vamos a plantear los dos escenarios. Si ahorra durante 15 años desde los 30, y si ahorra durante una década desde los 35, esperando una rentabilidad por encima de la inflación del 1%, es decir una rentabilidad final del 3%, (sumando el 2% de inflación, objetivo del Banco Central Europeo).

0509 grafico 1

 

Si Javier empieza a los 30 años, dentro de 15 habrá logrado un capital final de 45.976 euros, frente a los 28.338 euros que obtendría si espera a los 35 años. Es decir, adelantar su planificación del ahorro cinco años le supone obtener 17.638 euros de más.

Además, si decide elevar un poco su nivel de riesgo y optar a una rentabilidad del 3% por encima de la inflación, es decir, una rentabilidad esperada del ahorro del 5%, Javier obtendría 54.377 euros si decide empezar a gestionar sus ahorros ahora, y 31.696 si opta por esperarse hasta los 35 años. Aquí la diferencia por esos cinco años de más de ahorro es de 22.681 euros.

0509 grafico 2

Como demuestran los gráficos, en ambos casos, adelantar la planificación del ahorro implica lograr un mayor capital en el momento deseado. Así, Javier, aunque adopte un perfil más o menos conservador, notará los beneficios de comenzar a ahorrar unos años antes.





 

 

 

 

 

 

 

 

31 agosto, 2017 | 09:49

La edad legal de jubilación se ha ido retrasando desde la reforma que entró en vigor en 2013, una de las medidas que se han tomado en los últimos años para tratar de garantizar el sistema público de pensiones. Así, cada ejercicio se incrementa en un mes, hasta que en 2027 se alcancen los 67 años de edad. 

Durante el periodo transitorio (2013-2027), habrá quien pueda jubilarse a los 65 años y cobrar la pensión completa -que depende también del número de años que se ha contribuido al Sistema de la Seguridad Social-. En concreto, en 2017 podrán hacerlo quienes tengan 36 años y 3 meses cotizados (este número de años irá aumentando paulatinamente hasta alcanzar los 38 años y seis meses en 2027).

En 2017, la edad legal de jubilación se sitúa en 65 años y cinco meses. Sin embargo, esta misma semana hemos visto publicado informaciones en varios medios que ponían de manifiesto que, en realidad, los españoles nos retiramos antes. En concreto, la edad media a la que lo hacemos, que apenas ha variado en los últimos tres años, es de 64,2 años, según los datos de la Seguridad Social. Además, la edad más frecuente es la de 65 años y hay casi un 20% de personas que dejan de trabajar a los 61.

La edad mínima para el acceso a la condición de pensionista puede rebajarse o anticiparse en algunos casos, por lo que a partir de los 60 años una persona puede optar por la jubilación anticipada si tiene la cotización de mutualista; en el caso de no tenerla, hasta 4 años antes a la edad legal si el cese es no voluntario, lo que explica que haya un grupo tan numeroso de españoles que dejen la vida activa a dicha edad. Por otra parte, se puede optar por la jubilación parcial, así como por la jubilación flexible

La edad para poder jubilarse de forma anticipada también se irá incrementando de forma paulatina hasta que sea de 63 años (la forzosa) o 65 (la voluntaria) y en 2017 es de 63 años y 5 meses si se ha cotizado un periodo mínimo de 35 años, de los cuales dos deben estar comprendidos entre los quince anteriores a la jubilación. 

El cálculo de la pensión 

Lo que conviene tener claro, además de la edad legal, es cómo afectan los años cotizados a nuestra pensión de jubilación. La cuantía de la pensión es el resultado de aplicar a la base reguladora el porcentaje que corresponda en función de los años cotizados (y, si se prolonga la vida laboral, se suma otro porcentaje). La base reguladora se calcula a partir de las bases de cotización de los últimos años trabajados (en la actualidad son los veinte años anteriores a la jubilación, aunque irán ampliándose hasta los veinticinco, también por la aplicación de la reforma). 

Así, para poder recibir el 100% de la pensión de la Seguridad Social, deberemos haber cotizado 35 años y medio en 2017. Si hemos cotizado menos, se aplicará sobre la base reguladora un porcentaje, que reduciría la cantidad que cobraríamos. El mínimo actual es de quince años de cotizaciones, que nos darían acceso al 50% de la base reguladora que nos corresponda. 

En el caso de anticipar la jubilación, como hemos visto que hacen muchos españoles, la cuantía de la pensión se reducirá: se aplican unos porcentajes por cada trimestre que adelantemos la jubilación (varían si esta es de forma voluntaria o forzada). Por ejemplo, si hemos cotizado menos de 38 años y seis meses, se rebajará la pensión un 8% por cada año que la adelantemos (un 2% trimestral, como se explica en la web de la Seguridad Social). 

Cuando planifiquemos nuestra jubilación, deberemos tener en cuenta estas consideraciones. Adelantarla nos puede limitar las opciones para mantener el nivel de vida que deseamos, pero, si es lo que tenemos en mente, con tiempo, podemos ir destinando una cantidad de ahorro adecuada e invertirla según nuestro perfil, para completar la pensión pública, por ejemplo. O, si no hemos conseguido ahorrar lo suficiente, tal vez debamos plantearnos no adelantarla o, incluso retrasarla. 

Como decimos, son muchos los factores que influyen en cómo será nuestra jubilación, de ahí la importancia de dedicar un tiempo a analizarlos todos y trazar una hoja de ruta que nos permita alcanzar nuestros objetivos en el futuro.

¿Sabes cuál será tu pensión cuando
te jubiles?
Calcula dónde estás ahora, qué pensión podrás recibir y qué alternativas tienes a tu alcance.
Calcular mi caso

Sobre el autor

Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

Categorías

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

© Prisa Digital S.L.- Gran Vía, 32 - Edificio Prisa - Madrid [España]