21 octubre, 2010 | 11:25
La cara oscura del confucianismo en los negocios, por Keung Ip
Aprovechando que un meandro aproxima el curso del MBA a este asunto, comparto con vosotros una lectura: ¿Es bueno el confucianismo para la ética de negocios en China?
Keung Ip, doctor taiwanés y catedrático dedicado a ética, es el autor de un artículo que bucea en la influencia del confucianismo sobre la forma de hacer negocios en China.
La ética del confucianismo puede considerarse humanística por su orientación a “este mundo”. Contrastaría en este sentido, con una ética divina o transcendental que se practica en otras religiones. Puede considerarse colectivista, por cómo priman los intereses del grupo sobre los del individuo, siendo la familia el colectivo de impacto más importante.
Se trata de una ética basada en obligaciones e intercambios de obligaciones. Y el sistema sólo puede funcionar a medida que los individuos buscan “la virtud” en tres elementos:
- Ren 仁: compasión. Se articula en la regla de oro de no hacer a los demás lo que no se quiere para uno mismo. Es la mega-virtud de la que penden las otras dos.
- Yi 义: sentido del bien.
- Li 禮: etiquetas, normas y protocolos.
Una de las implicaciones de la compasión es la obligación de ayudar al prójimo en su propio “desarrollo moral”. La perfección y la virtud no acaban en uno mismo. Proyección hacia los demás que dista bastante del indvidualismo.
El objetivo primordial bajo este marco es lograr la “armonía”. Cada uno debería encontrarla consigo mismo y con los demás. Para quien teclea este blog, armonía es un concepto bastante ligado al de sumisión, aunque esto no se subraya en este artículo.
Junzi es la conjunción de todas las virtudes en una persona. No se da nunca, es una referencia y se utiliza para juzgar cuánto se separan los comportamientos individuales del ideal “virtuoso”. Sirve para sancionar comportamientos más alejados, y premiar los más cercanos a la virtud. Se supone que en la sociedad, las personas de mayor relevancia están más cerca del “junzi”. De la virtud.
Otro elemento clave en este sistema es el de la “piedad filial”, que subraya la lealtad al padre (o al patriarca) necesaria en el hijo. Para el autor del artículo, mina la igualdad entre las personas jerarquizando las relaciones. La “piedad filial” es una característica que, con origen en la familia, da forma a las relaciones en la sociedad.
La jerarquía, funcional en el ámbito familiar, tiene externalidades negativas cuando se proyecta como dominación en otros ámbitos sociales. El intercambio de obligaciones en el que se basa la ética confuciana se convierte de esta forma en asimétrico porque la familia es un modelo colectivista (donde no prima el individuo), y jerárquico.
El autor del artículo nos dice para concluir su descripción del confucianismo, que esta reciprocidad asimétrica es dañina para la dignidad y la autonomía individual.
LA EMPRESA CONFUCIANA
Como tal, no existe. Se trata de un tipo ideal. Es coherente con el esquema ren-yi-li, y basa sus relaciones en la búsqueda de la virtud ajustándose a las normas descritas más arriba.
Tales normas operan a nivel cultural. Consuetudinario. La vigencia de las normas escritas depende de que sean coherentes con el ren-yi-li, pues condiciona los comportamientos esperados.
Características de la organización confuciana son:
- Colectivismo. El bien individual se da sólo bajo el bien del colectivo.
- Particularismo. Predominio de los vínculos y relaciones que puede degenerar en nepotismo.
- Paternalismo. Asunción de que el padre (o… el jefe) actúa siempre en el mejor interés de su hijo (o subordinado). La falta de crítica se impone porque “el padre sabe más”. La jerarquía se acentúa.
- Armonía. La búsqueda de la armonía se puede imponer a los intereses de los individuos, desde luego, pero, lo que es peor, a los propios objetivos de la organización, degenerando en conservadurismo, complacencia y estancamiento.
“Virtud” es un concepto amorfo y subjetivo. Necesita desarrollarse en normas concretas.
Keung Ip argumenta que las normas occidentales de responsabilidad corporativa son incompatibles con la ética confuciana. Es más, que la ética confuciana es contraria a la Declaración Universal de Derechos Humanos. La radical quiebra de la igualdad que se deriva del colectivismo familiar y jerárquico es incompatible con muchos de las normas occidentales que se proyectan sobre China.
Para terminar, pide una revisión crítica de los aspectos más negativos del confucianismo. No está mal para empezar a acercarse a esta parte de la cultura China.
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