Sobre el autor

CEO de 2 Open, empresa que se dedica al comercio electrónico en China. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
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21 octubre, 2010 | 11:25

MBA_enfrenta_examen_dificil Aprovechando que un meandro aproxima el curso del MBA a este asunto, comparto con vosotros una lectura: ¿Es bueno el confucianismo para la ética de negocios en China?

Keung Ip, doctor taiwanés y catedrático dedicado a ética, es el autor de un artículo que bucea en la influencia del confucianismo sobre la forma de hacer negocios en China. 

La ética del confucianismo puede considerarse humanística por su orientación a “este mundo”. Contrastaría en este sentido, con una ética divina o transcendental que se practica en otras religiones. Puede considerarse colectivista, por cómo priman los intereses del grupo sobre los del individuo, siendo la familia el colectivo de impacto más importante.

Se trata de una ética basada en obligaciones e intercambios de obligaciones. Y el sistema sólo puede funcionar a medida que los individuos buscan “la virtud” en tres elementos:

  1. Ren 仁: compasión. Se articula en la regla de oro de no hacer a los demás lo que no se quiere para uno mismo. Es la mega-virtud de la que penden las otras dos.
  2. Yi 义: sentido del bien.
  3. Li 禮: etiquetas, normas y protocolos.

Una de las implicaciones de la compasión es la obligación de ayudar al prójimo en su propio “desarrollo moral”.  La perfección y la virtud no acaban en uno mismo. Proyección hacia los demás que dista bastante del indvidualismo.

El objetivo primordial bajo este marco es lograr la “armonía”. Cada uno debería encontrarla consigo mismo y con los demás. Para quien teclea este blog, armonía es un concepto bastante ligado al de sumisión, aunque esto no se subraya en este artículo.

Junzi es la conjunción de todas las virtudes en una persona. No se da nunca, es una referencia y se utiliza para juzgar cuánto se separan los comportamientos individuales del ideal “virtuoso”. Sirve para sancionar comportamientos más alejados, y premiar los más cercanos a la virtud. Se supone que en la sociedad, las personas de mayor relevancia están más cerca del “junzi”. De la virtud.

Otro elemento clave en este sistema es el de la “piedad filial”, que subraya la lealtad al padre (o al patriarca) necesaria en el hijo. Para el autor del artículo, mina la igualdad entre las personas jerarquizando las relaciones. La “piedad filial” es una característica que, con origen en la familia, da forma a las relaciones en la sociedad.

La jerarquía, funcional en el ámbito familiar, tiene externalidades negativas cuando se proyecta como dominación en otros ámbitos sociales. El intercambio de obligaciones en el que se basa la ética confuciana se convierte de esta forma en asimétrico porque la familia es un modelo colectivista (donde no prima el individuo), y jerárquico.

El autor del artículo nos dice para concluir su descripción del confucianismo, que esta reciprocidad asimétrica es dañina para la dignidad y la autonomía individual.

LA EMPRESA CONFUCIANA

Como tal, no existe. Se trata de un tipo ideal. Es coherente con el esquema ren-yi-li, y basa sus relaciones en la búsqueda de la virtud ajustándose a las normas descritas más arriba.

Tales normas operan a nivel cultural. Consuetudinario. La vigencia de las normas escritas depende de que sean coherentes con el ren-yi-li, pues condiciona los comportamientos esperados.

Características de la organización confuciana son:

  1. Colectivismo. El bien individual se da sólo bajo el bien del colectivo.
  2. Particularismo. Predominio de los vínculos y relaciones que puede degenerar en nepotismo.
  3. Paternalismo. Asunción de que el padre (o… el jefe) actúa siempre en el mejor interés de su hijo (o subordinado). La falta de crítica se impone porque “el padre sabe más”. La jerarquía se acentúa.
  4. Armonía. La búsqueda de la armonía se puede imponer a los intereses de los individuos, desde luego, pero, lo que es peor, a los propios objetivos de la organización, degenerando en conservadurismo, complacencia y estancamiento.  

“Virtud” es un concepto amorfo y subjetivo. Necesita desarrollarse en normas concretas.

Keung Ip argumenta que las normas occidentales de responsabilidad corporativa son incompatibles con la ética confuciana. Es más, que la ética confuciana es contraria a la Declaración Universal de Derechos Humanos. La radical quiebra de la igualdad que se deriva del colectivismo familiar y jerárquico es incompatible con muchos de las normas occidentales que se proyectan sobre China.

Para terminar, pide una revisión crítica de los aspectos más negativos del confucianismo. No está mal para empezar a acercarse a esta parte de la cultura China.

 

10 julio, 2010 | 16:03

Viaje xibanya
Aprovechando que me han regalado un ejemplar y que he tenido 10 horas de tren Pekín-Shanghái, he leído "Viaje a Xibanya", un libro por el que tenía curiosidad desde que escuché una mención en rne. Eso sí,  la experiencia negativa con Breve diccionario chino-inglés para enamorados (aquí una crítica en positivo del libro que a mi no me gustó) me echaba un poco atrás al esperar ciertas similitudes. 

Quería ver cómo cinco autores chinos se enfrentaban a un breve viaje por España, y a escribir luego por encargo y con relativa celeridad cada uno su parte. Recuerda un poco a las sinfonías para un mecenas, y a las redacciones que los profesores mandan a los alumnos después de las vacaciones de verano. Los riesgos de la fórmula son evidentes.

También, como uno de los últimos libros que han pasado por mis manos es “Blink”, sí creo, en parte,  que en segundos se forma un concepto muy certero de las personas, cosas y lugares que tenemos ante nosotros. Que hay algo de mágico, de intuitivo, que nos hace saber con más calidad de lo que creemos, qué tenemos en frente sin necesidad de profundizar tanto. Incluso, que a veces profundizar añade más que nada ruido.

Yan Lianke lo ha resuelto bastante bien al inventarse un personaje cuya biografía explica bastantes fórmulas del pasado reciente en China. Toca fondo por una serie de circunstancias recurrentes y busca dónde suicidarse. El “destino” le envía a España. Asistimos a la evolución de un suicida chino por España, que se identifica con el toro agujereado de la plaza, la altura de la Sagrada Familia, o las Pinturas Negras de Goya.

La sección de Lao Ma resulta más descriptiva y se ajusta a un formato de diario con información que podría caber en el suplemento dominical de un periódico. Se complementa bien esta visión más divulgativa con la anterior. Algunas reflexiones que Lao Ma tenía sobre la marcha en su viaje, resultan sinceras y no exentas de comicidad, y ayudan a entender, o, tal vez, mejor, identificar cuando se intuyen previamente, matices culturales difíciles de describir.

Eso es lo que este libro consigue. Transmitir “esas cosas” que no podemos describir con palabras. Tiene una atmósfera indescriptible que no estoy seguro que capten igualmente los no iniciados en este cruce cultural.

Zhou Jianing se basa más en sensaciones. Además, su recorrido no es geográfico, sino por las personas del camino. Su subjetividad enfrentada a cuestiones como la “España inverterbrada”, o a la culpa y arrepentimiento por ver una corrida de toros, o disfrutar del cine de Almodóvar , resulta bastante fresca. Como en las empresas, los pueblos necesitamos gente que nos observe desde fuera. Es el relato del libro que más destacaría, por su estilo oral y espontáneo.

Como lectores podemos sospechar que se han puesto de acuerdo para no coincidir en su estrategia narrativa, pero puede que no sea  así. Aún así, las siguientes partes resultan un reto porque se han leído ya tres versiones. Empieza la temida e inevitable reiteración. Con Zhang Yueran viajamos  por notas de lugares e ideas. Ha recurrido a la historia y escribe sin un hilo argumental tan explícito. Sumado a lo reiterativo, el resultado es una lectura menos ágil en este capítulo.

Visión más “madura” en términos de conocimiento del objeto de escritura es la de Chen Zhongyi. Es el cierre. Cuenta cosas sobre España no surgidas del viaje. Complementa el contenido del libro. Su historia de amor épica y dramática al final recuerda algo a la que leímos en El Quijote y que protagonizaba Cardenio.

Formalmente, destaquemos la calidad de redacción y traducción. Es muy raro no encontrar erratas, aunque sea tipográficas, en la primera edición de ningún libro. La estructrua inicial nos hace vivir varios flashback que sin llegar a ser El día de la marmota sí podrían recordar el juego de historias entrelazadas que usa a veces Tarantino, por ejemplo en Four Rooms.

Iniciaba dubitativo esta lectura por la aparente, a priori, artificialidad de la propuesta. Acabo con la impresión de que es una obra de recomendable lectura. Tal vez, las personas que de algún modo vivimos la conexión China-España la disfrutaremos especialmente.  Es de suponer que para los chinos que quieren acercarse a una visión de lo inexplicable de nuestro pueblo, será incluso mejor, pues su idioma original es el chino.

Aplaudo que este tipo de contenidos, de difícil viabilidad por la iniciativa privada, encuentren algún respaldo público. Veremos si alcanza el nivel de éxito suficiente para aparecer en el top manta editorial de China.

28 junio, 2010 | 18:18

Copycats 

 

“Copycats” es el último título de Oded Shenkar:  “How Smart Companies Use Imitation to Gain a Strategic Edge”. Ha pasado por Shanghái para presentarlo en una charla donde ha desgranado su visión al respecto.  China, donde muchas empresas se han basado en la copia para hacer negocios, es precisamente un sitio donde un libro como este cobra una especial relevancia.

Oded inicia su intervención con un “disclaimer”, no recomienda a ninguna empresa hacer nada ilegal. Vaya por delante. Acto seguido, comienza a explicar las ventajas de imitar frente a sólo innovar y explica cómo la imitación cada vez se produce mucho más deprisa. Las empresas necesitan encontrar un equilibrio entre imitar e innovar. Innovar puramente, puede no arrojar retornos de inversión positivos, por lo que yendo hacia un mix innovación+imitación, se pueden optimizar mejor los recursos y las estrategias de las empresas: imnovation.

La imitación reduce riesgos y costes hasta el punto de que algunos fondos de inversión muestran preferencia a invertir en empresas que no están siendo las primeras en hacer lo que proponen. Sin embargo, la imitación no siempre significa necesariamente “mejora” en un sentido estricto. Un producto inferior pero más económico puede añadir cierto tipo de valor a un cliente determinado. 

Imitar bien requiere habilidades diferentes en una empresa de las que se requieren para la innovación. Imitar es una actividad compleja que no puede hacer correctamente cualquiera.  Por ejemplo, requiere entender bien qué están haciendo bien los otros y cómo podría utilizarse de manera parecida o diferente.

Sobre la innovación existe multitud de literatura, se encuentran asignaturas e incluso másters en escuelas de negocio. Pero la imitación se ve como algo vergonzoso. Está estigmatizada. Se esconde, se hace por la puerta de atrás. Y así, es aún más difícil hacerla bien. Aunque muchas empresas tienen a gala decir “nosotros sólo innovamos”, es un enfoque erróneo. Y es imposible.

Las empresas americanas se han enfocado demasiado a la innovación, mientras que en las chinas se ha hecho hasta ahora el acento en la imitación. Seguramente ha llegado el momento en que las empresas americanas deben empezar a reconocer las ventajas de la imitación, y en el que a las chinas no les bastará y tendrán que incorporar cada vez más innovación.

Preguntado por la diferencia entre imitar y copiar, la respuesta resulta demasiado sofisticada. Mucho menos clara que las ventajas de enfocar la empresa, además de innovar, a imitar. Eso se entiende fácilmente, hasta el punto de que acaba pareciendo "de cajón".

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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