Interchina Consulting presentó en Shanghái a finales de noviembre sus previsiones sobre el entorno de negocios en China para el año 2.011 en el que acabamos de entrar. La presentación se realizó para empresarios, profesionales e instituciones radicadas aquí, sin acceso a la prensa. Además, compañías como Grupo Antolín o Tyson Foods Inc. compartieron algunos aspectos de su experiencia de negocios en China.
Jan Borgojon, presidente de la consultora, tuvo la gentileza de compartir con “A un clic de China” sus conclusiones, y de comentar sus aspectos más llamativos. En líneas generales el escenario que Interchina vaticina para el futuro próximo de China no difiere demasiado del consenso existente entre las muchas visiones que pueden leerse.
Jan lleva más de 20 años en China, habla muy bien el idioma chino y también un perfecto español. Responde con su actitud a la máxima de que cuánto más tiempo se lleva en el país, más cauteloso se es con la cantidad de opiniones vertidas sobre el mismo. Su pragmatismo no oculta su pasión por China. Más bien al contrario, la refuerza con una buena dosis de credibilidad.
Los puntos fuertes de China son su crecimiento económico que ha superado la previsión que había para 2.010 con un 10,4%, el crecimiento en el consumo interno, y la fortaleza de las exportaciones pese a la crisis global.
En cuanto a las principales debilidades se consideran la posibilidad de una quiebra de precios de la vivienda, y la inflación cuyo último dato supera el 5%. Adicionalmente, problemas estructurales a afrontar son el bajo consumo doméstico de sólo el 36% del PIB, y la escasa participación de los particulares en la riqueza que genera la economía del país.
China tendrá que reenfocarse, por necesidad, hacia la innovación. Deberá reformar el sistema financiero, y desarrollar los servicios dando más espacio a las empresas privadas y dejando que se incrementen los salarios.
Durante 2.011, teóricamente en marzo, se aprobará el Duodécimo Plan Quinquenal, el plan director de China a nivel nacional, que pretende un crecimiento más lento, y afronta parte de los problemas que se señalan en las previsiones del escenario dibujado por Interchina. Las líneas maestras del Plan Quinquenal serán el estímulo de la demanda doméstica reduciendo progresivamente el peso de las exportaciones, la innovación, el desarrollo de los servicios, la reducción de la desigualdad en ingresos y el control de la contaminación.
En las previsiones de Interchina se menciona lateralmente una “crisis” que, en algún momento, acabará por afectar a China. Jan Borgojon comenta, que, en todo caso, falta mucho para ese horizonte y que no se vislumbra en al menos los próximos diez años.
El año que ahora comienza deparará un fuerte crecimiento económico para China, por encima del 8% y seguirán creciendo tanto las exportaciones como las importaciones. El consumo, empezará a actuar como motor del crecimiento chino. China tendrá problemas de inflación, apreciará el yuan entre un 5 y un 10%, y no será inmune a la crisis global. Riesgos que, según el análisis de Interchina serían asequibles para el gobierno chino.
En 2.030, según vimos anteriormente, China superará en términos absolutos a Estados Unidos en PIB. El crecimiento vendrá dado, entre otras cosas, por el intenso proceso de urbanización, pues es aún muy baja en términos proporcionales. La urbanización está muy relacionada con la conversión de pobres en clase media. Dicha salida de la pobreza es, precisamente, parte esencial del combustible que alimenta el desarrollo chino.
En China existen 40 grandes centros urbanos de primer nivel, pero en la próxima década la importancia de las 600 localidades consideradas de segundo y tercer nivel aumentará. Las estrategias de entrada no pasan ya por conquistar siempre mercados bandera como Shanghai o Pekín y avanzar luego hacia el interior, práctica habitual hasta la actualidad. KFC la cadena de comida más grande de China, lo hizo así en su momento en una alabada y comentada estrategia de éxito. Cada vez más las entradas de “fuera a dentro” cobran mayor sentido de cara a acceder al mercado Chino. Es decir, desde ciudades de segundo y tercer nivel hacia los grandes núcleos.
El proteccionismo seguirá ejerciéndose en China. Compensa verlo como una circunstancia. Como hecho dado con el que convivir, adaptarse, y lidiar. Es parte del escenario, y más que buscar modificarlo, el inversor extranjero debe afrontarlo de la mejor manera posible.
Otra tendencia en el escenario es el crecimiento en costes, pese a lo cual, seguirán siendo relativamente bajos. Para Interchina, no hay aún un relevo en el mundo para la capacidad productiva de China. Pese a que otros analistas empiezan a descontar la capacidad de India como plan B para el mundo, en su análisis opinan que no hay aún un país con suficiente capacidad industrial ni recursos alineados y estabilidad en el que se pueda llevar a cabo la producción que en China se va a encarecer. ¿Acabará China exportando inflación? Parece problable.
El año próximo veremos el crecimiento en china en términos de desarrollo tecnológico. China tiene una masa impresionante de doctores, ingenieros y graduados de ciencias, y está en pleno boom de patentes. La automatización de procesos productivos y las exportaciones de mayor valor añadido van a crecer.
Resulta interesante su previsión de que China empezará a competir a nivel de marcas incluso en productos que han introducido en sus fronteras firmas extranjeras. Uno se da un paseo por las calles comerciales de Shanghai y no ve sino marcas extranjeras, lo que genera cierto escepticismo al respecto. Tal vez China necesitará aprender bastante de la capacidad de tener valor de marca que han desarrollado muchas empresas en Occidente, y, por otra parte, tendrá que comenzar a preocuparse por su marca país. En otras palabras, por su imagen exterior, con todo lo que implica más allá de lo puramente transaccional.
La última tendencia que señala Interchina es el crecimiento de la inversión china en el exterior. La ingente cantidad de dinero acumulado en las empresas chinas y el agotamiento probable de oportunidades de inversión en el interior acabará convirtiendo a China en un inversor en otros países. Este cambio de tendencia debe seguirse de cerca para no perder oportunidades relacionadas.
Por último, Interchina señala como sectores con posibilidades de desarrollo en China durante 2.011 los siguientes: infraestructura y transportes, medio ambiente y energías limpias, comida, distribución y franquicias, y sanidad. Sectores positivos pero con dudas son maquinaria, la construcción e inmobiliaria, y la industria del automóvil.
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