Sobre el autor

Socio en Shanghai de DaD Asia Consulting. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
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20 abril, 2012 | 17:10

He pasado por épocas de todo tipo en relación con el estudio del chino. Es bastante cíclico y hay que perseverar años. Además, suele decirse, y seguramente es cierto, que al empezar con un cerebro más añejo resulta complicado.

No hace mucho hubiera afirmado que no es imprescindible tener un nivel alto de chino para integrarse bien y “hacer negocios” en China, pero recientemente tuve la oportunidad de acudir al último SES en Shanghai, la conferencia sobre Internet itinerante que reúne a muchos actores del sector. En ella hay, como en muchas otras en Shanghai, un buen número de extranjeros y se ofrecía traducción simultánea. Hablamos, por lo general, de un perfil de extranjero por debajo de los 40 (incluso, de los 35) y en muchos casos se trata de personas que se orientaron profesionalmente a china desde muy jóvenes.

La traducción simultánea prácticamente no la utilizaba nadie. Ni chinos, ni extranjeros. Esa es la realidad estadística que se veía en las mesas donde apenas 20 de los más de 200 asistentes habían cogido el aparato en cuestión. El 10% aproximadamente.  Sorprendido, estuve un rato comentándolo con la empresa de traducción simultánea encargada del evento. Comentaron que era porque los extranjeros presentes eran, por lo general, gente relativamente joven y afincada en China.

Las tertulias de trastienda durante el evento se daban en chino y en inglés con un alto nivel de integración por las dos partes. Por un lado, en este ambiente una mayoría de chinos hablan inglés (aunque algunos empiezan incluso a descuidarlo por verlo prescindible), y, lo que resulta novedoso e impactante incluso viviendo aquí, cada vez muchos más extranjeros se manejan bien en chino. Por no mencionar, obviamente, los casos de hijos de la inmigración o la mezcla.

¿Qué implica esto? Implica que, en la práctica, hay perfiles en el mercado de personas bilingües en lo idiomático e integradas en ambas culturas al mismo tiempo. El mercado, a veces, iguala al alza y genera presiones e incentivos. Los que no son producto de la inmigración o la mezcla y viven aquí, están sometidos a una presión competitiva si es que no tienen ya una afición genuina para dedicarse con constancia al estudio del idioma. De forma que quien no es capaz, acaba quedándose fuera y se hace muy patente en este tipo de ocasiones. Si pueden tratar con alguien que habla su idioma, los chinos tenderán, de forma natural, a tener más relaciones con ellos.

A sabiendas de que muchas personas no coinciden con esta opinión, me parece insostenible a medio plazo el intentar hacer negocios en china sin dominar el idioma. Hasta ahora, ha sido viable, pero el paisaje y la dinámica competitiva están cambiando. También el progreso es rápido, y como contrapeso la tecnología de traducción simultánea escrita e incluso oral puede hacer prescindible el estudio del idioma. Se dirá que empresas inmensas de dueños que no han pisado China lo hacen muy bien aquí. Es cierto. Lo primero que hacen es, precisamente, dotarse de los perfiles mencionados más arriba.  

 

11 marzo, 2012 | 15:59

La caída de las exportaciones, según explicaban las crónicas de la semana que cerramos, explican el objetivo revisado de crecimiento para el PIB chino. El gobierno chino lo explica como consecuencia del cambio de modelo. De las exportaciones al consumo doméstico. Wen Jiabao citó de nuevo la reducción de los desequilibrios internos de riqueza como la ruta que se pretende seguir. Por otro lado fijó en el 4% el objetivo de inflación y otra vez citó el compromiso del gobierno para reducir la especulación inmobiliaria. Objetivo en el que los resultados ya se han visto este año y que, seguramente, está contribuyendo también junto con las menores exportaciones a que baje la cifra total de PIB.

En un mundo donde en Occidente se ha venido repitiendo como una necesidad el que China reequilibre su crecimiento, la menor velocidad y el foco en el consumo interno debiera ser, aparentemente, una noticia positiva. El déficit comercial chino volvió a batir récord en febrero, donde el año pasado ya tuvo déficit. Febrero es, por el año nuevo chino, un mes con una estacionalidad marcada y el primero donde asoma ya, de manera más bien estructural, dicho déficit.

Algunos analistas han sido optimistas durante la semana, señalando que el anuncio de Wen Jiabao apunta al cambio de un crecimiento “rápido” por otro “sostenible”. El mensaje del gobierno central es recogido por los gobiernos provinciales y locales en China donde la jerarquía y el alineamiento con el Pekín suele ser, hasta cierto punto, observada. En definitiva, el gobierno chino ha intentado (conseguido?) posicionar un menor crecimiento como una buena noticia: a sus ciudadanos, a terceros países, y casi, al medio ambiente. 

El debate sobre un aterrizaje suave, o un abrupto choque en la economía china seguirá su curso pese a este anuncio que resulta una clara apuesta por lo primero. Las dudas están en si realmente se podrá impulsar la red básica de seguridad personal ante el desempleo, la enfermedad, la vejez, o la ausencia de tiempo de ocio, que aún falta para que China se dote de un cinturón robusto de clase media que haga que el PIB se base menos en la inversión y el sector exterior y más en el consumo y en el gasto público. 

Mientras, tras el anuncio de menor crecimiento, y conocerse el récord de déficit comercial, esta misma semana se  afirmaba en Financial Times que el mercado parece haber perdido su apetito por los yuanes. El rmb podría estar cercano a un punto de equilibrio. Y lo afirmaba en base a un análisis en los mercados de futuros de divisas. Mucho ha cambiado en poco tiempo el escenario para que un analista occidental se exprese de forma tan directa en este sentido pues desmonta uno de los discursos más manejados en los últimos años.

Por último, ¿Cómo afectará un menor crecimiento chino a los mercados de materias primas? ¿Y su intento de cambio desde la inversión al consumo doméstico? Si los planes del gobierno chino se cumplen y está cambiando el modelo, el empresario que crea en estas dinámicas podrá tomar decisiones en consecuencia.

La semana que cerramos ha dejado una secuencia de noticias significativa en relación con tendencias de fondo en la economía china. Fechas donde se va viendo poco a poco el viraje de discurso.

 

23 enero, 2012 | 10:02

Portada informe 2012 observatorio de la política china
El informe de política china es un cuidado y relativamente extenso documento que bien merece una lectura por parte de los que seguimos la actualidad de China. Resulta admirable la labor que el Observatorio de la Política China realiza, y en particular Xulio Rios, cuyo trabajo estudiando “lo chino” es incansable.

En el archivo pdf, disponible en su página web, el Observatorio, actúa como un sismógrafo. Ante leves vibraciones que el vulgo jamás percibe, reacciona con un tintineo de aguja sobre el papel. Se va marcando así una silueta eterna que luego cada cual interpreta a su manera. Muy útil, en este sentido, la cronografía con titulares que se incluye al final.

Estas interpretaciones pueden tener, o pretender, efectos proféticos autocumplidos. De ahí que, sobre todo el objeto de análisis  (los chinos y su gobierno) así como otros observadores puedan activar las defensas incluso antes de tiempo.

Volviendo al informe, revisa muchos de los sucesos que marcaron 2011 en China como el 90 aniversario del Partido Comunista o el primer centenario de la República de China, lo acontecido con candidatos independientes en las elecciones locales, o el trasiego de la estatua de Confucio a lo largo de la plaza de Tiananmen en Pekín, a parte de muchos otros que, por el ritmo de la actualidad parece que sucedieron hace más tiempo.

En uno de sus pasajes se puede leer: “El discurso oficial ha reiterado que las prioridades políticas son la mejora del buen gobierno, el respeto a la ley, el aumento de la transparencia, la utilización “sana” de la Red, la lucha contra la corrupción y las injusticias, la eliminación de las interferencias en el sistema judicial… pero nada indica que una evolución democrática sustancial figure en la agenda”.  Prosigue diciendo que la invocación al marxismo en el discurso de Hu Jintao, responde al “populismo oportunista” sin entrar en una reforma política en profundidad.

¿Está China en transición? ¿Es una dictadura básicamente  inmóvil y que desprecia los derechos humanos? Este sería el meollo del asunto. La discrepancia esencial entre lo que se refleja en el informe contrapuesto al discurso “oficial” chino. En el informe, la diferencia entre dichos y hechos se subraya en varias ocasiones como una constante del panorama chino. Dicha distancia, existe en todos los sistemas, y es cierto que los discursos políticos, o las mismas leyes, a veces son declaraciones de intenciones cuando no, directamente, un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.  

La economía es política y la política, economía. Pretender que se puede realizar una escisión en dos compartimentos estancos es sumamente complejo. El proceso de reforma y apertura iniciado en 1978 por Deng Xiaoping se interpreta internamente en China, como el inicio de una transición. Económica, y, por tanto, política. Este tipo de afirmación, que puede chocar a no iniciados en el discurso gubernamental chino, se basa en que  depende de la definición de “democracia” que  manejemos. Tal concepto puede ser más formalista (incluso, meramente formalista), más materialista, o puede adoptar otras perspectivas que nada tengan que ver con el formalismo o el materialismo.

Bajo un punto de vista material, y entendiendo que no puede ser libre quien no tiene para comer, el desarrollo económico es condición previa y necesaria para el desarrollo político. Por tanto, y bajo esta óptica, se defiende una transición ya en marcha en la República Popular de China y este es un discurso con baja o ninguna transcendencia fuera de sus fronteras.

Dicha transición, no está exenta de una fuerte asimetría, y mientras algunos chinos han ascendido fuertemente en la pirámide de Maslow clamando por aumentar los márgenes a la libertad de expresión más rápido de lo que se está haciendo -sin ir más lejos, así se reconoce este informe donde el uso de Weibo se menciona haciendo referencia a una libertad “sin precedentes”- otros ciudadanos chinos aún pugnan por abandonar la base de esa pirámide. Ese es el dilema entre el desarrollo y una (más rápida) adopción de democracia. Un dilema que se refiere al ritmo del proceso, más que al proceso en sí mismo.

Señala el artículo que endógena o exógenamente podría haber tensiones que cuestionen la legitimidad del Partido Comunista. Nos encontramos ante un pronóstico clásico sobre China. Como apostar una equis en el pleno al quince de forma constante juegue quien juegue. Tarde o temprano, se producirá el empate en ese partido. Lo que tiene mérito es haber acertado las catorce casillas previas de la quiniela.

El término reforma para los Occidentales está claramente orientado hacia la democracia liberal que tenemos en nuestros países. Todo lo que no vaya en esa dirección y sentido, y como vimos antes, a la velocidad que nos gustaría, se ve de manera peyorativa como retrógrado y desalineado. Este es un equívoco conceptual recurrente cuando leemos sobre China. Los chinos también hablan de reforma, concepto que unen -o, han unido hasta no hace mucho- el de “apertura”. Su “reforma” no se corresponde con la que queremos nosotros. Por tanto, la negamos. Como no se reforman del modo en que queremos, sencillamente no se están reformando. Aquí difiere la lectura que hacemos de los movimientos de esa aguja del sismógrafo.

En el informe, el gobierno chino aparece, como en muchos artículos periodísticos, dubitativo y temeroso de las reacciones de su pueblo. El mito del gobierno chino caricaturizado como un gigante con pies de barro ha calado mucho en el imaginario de análisis sobre este país. Bajo ese halo, se interpretan acciones como la rápida censura como síntoma de inseguridad. Es posible que el efecto halo esté influyendo. De hecho, la misma contundencia en la respuesta y la velocidad de acción del gobierno chino, bien podría significar lo contrario: seguridad, asertividad y claridad de acción.  Es más, dicha “sensibilidad” del gobierno, lo situaría cercano y reactivo ante las demandas de su pueblo, aunque sea en una capa bastante cosmética, y no inmovilista, hierático o ajeno.

Más adelante en el informe, y tras narrar lo acontecido en varios casos de descontento social, se habla del “caldeado ambiente”. Siendo cierto que ha habido accidentes, negligencias y sucesos desagradables en China en 2011, entender como caldeado el ambiente, al menos en comparación con un año antes o lo que vendrá un año después, parece un poco exagerado. China es un país con mil cuatrocientos millones de habitantes donde pasan y seguirán pasando ese tipo de eventos: accidentes y sucesos. Conectarlos a posteriori dibujando entre esos puntos una línea imaginaria de creciente protesta social contra el gobierno en genérico es, una vez más, una construcción que aprovecha de forma ventajista la distancia cronológica y geográfica justificando de manera retrospectiva un punto de vista buscado de antemano. En otras palabras, no dista mucho de ser una fabulación con tintes conspiranoicos para reafirmar un prejuicio.

Sin llegar a ese nivel en este informe, es una práctica habitual en la narrativa foránea que cuenta en tiempo real la historia de China. Si hay una marcha para frenar una factoría, se trata de una peligrosa manifestación antisistema que pone en jaque la legitimidad de Pekín… si chocan dos vagones del metro, la gente se plantea el sistema político global en el que vive. Y, es más, según este discurso, el descontento se va agregando de un suceso a otro a lo largo y ancho de China. No resulta creíble, pero a base de repetirlo, este tipo de análisis parece  estar calando en el discurso.

No es así. Los chinos no se plantean la legitimidad global de su sistema tras cada suceso, accidente, o incluso grave corrupción o negligencia de su gobierno que observa. Mucho menos cuando tales noticas llegan desde el norte de África.  No hay, entre los descontentos puntuales que sí se producen, tal conexión antisistema generalizada que nos pueda llevar a afirmar que hay un caldeo creciente o especialmente relevante. Dicho sea esto, sin evangelizar y desde la humildad de otra perspectiva sometida a sesgos distintos.

La mirada sintética sobre la realidad china, y el intento de encontrar causas y efectos, de explicar lo que sucede, no debe llevarnos a teorizar simplificando y buscando una partitura que es seguida por las diferentes cuerdas de la orquesta de manera coordinada. No se percibe sobre el terreno. Los cabreos ciudadanos son muy puntuales y mundanos entre los chinos de a pie. Pekín les queda demasiado lejos.

La discrepancia con algunos enfoques de este informe no niega la mayor de que se trata de un documento de calidad que merece la pena para los que por profesión o pasión están pegados a la actualidad de China.

 

20 enero, 2012 | 08:27

El crimen de cuello blanco enardece al pueblo llano, y no es para menos. Máxime en sociedades sumamente polarizadas en relación a las nuestras: como en China. Aunque la polarización también ejerce en ocasiones de efectivo apaciguador, pues es demasiada la soga que pende del pescuezo del que está debajo.

A ello se suma un mundo horizontalizado donde los contrapesos (checks & balances) deben saltarse las fronteras y la mera huida de un país a otro ha servido para dotar de inmunidad a aquellos que pueden pagarse el traslado. Esto es lo que, según muchos articulistas y reporteros, ha pasado profusamente entre China y Canadá. Emigrantes de bolsillo lleno procedentes de China han sido, según cuentan, calurosamente aceptados en Canadá. Nada que ver, obviamente, con subsaharianos llegando a la península en patera.

El Washington Post relata una historia novedosa en el contexto anterior y que podría cambiar dicho escenario.  Un hombre de negocios se trasladó a Canadá en 1999 desde China con cuentas pendientes con la justicia de su país. Durante años intentó adquirir en Canadá el estatus de refugiado pero finalmente fue  deportado en febrero porque Canadá encontró injustificado su temor a torturas, un juicio injusto o la pena de muerte.

La importancia del caso radica en que, según la propia familia, sería paradigmático. Supondría una advertencia para chinos que han realizado operaciones similares. Ciertamente, en algunos casos, huirán tal vez de ajustes de cuentas difíciles de conocer. Pero en otros, se trata de meros corruptos que realmente escapan de la acción de la justicia de su país.

Una de las contrapartidas de la colaboración de China con otros Estados, por ejemplo, cuando compradeuda pública (y aunque se insista en que nada tiene que ver)… bien podrá venir por un mayor reconocimiento a su sistema judicial. Colaboración para extraditar a China los 600 presuntos delincuentes económicos que quedan fuera.

De hacerse, no será sólo por la presión ejercida por el ascenso de China. Alguna credibilidad deberá ganar el sistema judicial chino para que jueces de terceros países colaboren extraditando a estas personas. Este tipo de noticias reflejan la integración de China en el mundo, también por el lado judicial. 

 

05 diciembre, 2011 | 17:40

Groupones
Por más que la creatividad, la orignalidad, el llegar antes, y la genialidad del del garaje... son las características buscadas al que ha triunfado, sigue habiendo una realidad tozuda que impone su ley: las batallas empresariales en base a la profundidad del bolsillo. Aunque a veces esta batalla pueda consistir en comprar al creativo, original, que llegó primero y que trabajó desde el garaje. 

Cuando Groupon vino a China a replicar su propio modelo, ya no era el que movía primero, y tenía que venir a luchar contra los que le habían imitado. Replicar modelos de éxito es una constante en China. No suele ser una sino varias copias las que salen. Es posible que, estratégicamente, algunas empresas deban plantearse en un tablero global y en algunos casos nacer en China antes y no esperar tanto. O, tal vez, el no dar la batalla aquí. La barrera de entrada en el mercado parece ser cada vez más importante.

Una de las varias persoonas que conozco que han pasado por uno de los "groupones", contaba avergonzado la forma en que la empresa aprieta comercialmente para llevar a cabo sus agresivas promociones. También, que haciéndolo y frustrando a vendedores, el modelo resulta insostenible. Por otro lado, Groupon, o su forma de hacer las cosas, no es realmente "online". Su apuesta por una legión de comerciales pateando las calles posiblemente ha contribuido a complicarle las cosas. Venir a China a intentar ganar puerta a puerta más ofertas comerciales es una osadía importante. 

Al final, el cóctel ha resultado en una fragmentación espectacular del mercado de compras grupales, y una reducción progresiva del número de ofertas a medida que se van quemando comerciantes frustrados. Frustrados porque acaban cediendo ante ofertas que no les salen a cuenta, y porque ahora, al parecer ya ni cobran en tiempo y forma. 

En China crece el mercado, por lo que hay expectativas ascendentes, y hay capital para inversiones siguiendo esas expectativas. También hay ya un tejido de empresas de Internet propio que proporciona dinero, tráfico,  base de datos, y profesionales para alimentar estas carreras de fondo. Antes, los copycats resultaban gruesos y bastos, ahora son adaptaciones imaginativas. A veces, incluso, mejoran el modelo que imitan. La generación de una industria autóctona de Internet ha tenido ya sus efectos. Es más difícil, si cabe, venir a plantear una batalla de bolsillos profundos. 

Pasan los meses, y la batalla de groupones sigue en China. Sus contendientes rascándose los bolsillos. Parece que tres de ellos toman la delantera. Ninguno de esos es Groupon.

23 noviembre, 2011 | 16:27

Inversion sanitaria en china1
Hace poco más de un año que hablábamos sobre el examen de la Reforma Sanitaria de China realizado por un grupo internacional de expertos de la industria, dentro del VI Foro Anual de la Sanidad en China, celebrado en Shanghai los días 5 y 6 de junio de 2010.

El gobierno chino había manifestado su voluntad de  facilitar el acceso universal a los servicios sanitarios básicos y en el foro se debatió sobre las principales cuestiones a tener en cuenta para lograr universalizar los servicios sanitarios en un país como China.  Las principales conclusiones fueron que, aunque China cuenta con masa crítica suficiente para impulsar la costosa reforma sanitaria, el reto es de carácter político y administrativo para poder gestionar y coordinar el ingente volumen de recursos humanos y materiales a poner en juego. Es necesario el estricto control del gasto y la optimización de su uso, para conseguir implantar un modelo sanitario sostenible sobre una población enorme y bastante dispersa económica y geográficamente. Los chinos, a esas alturas ya tenían claro el "qué".

Posteriormente se fue revelando el "cómo" hacerlo, y en noviembre de 2010 publicamos la “Receta Rusa para el Sistema Sanitario Chino: Competencia Regulada” formulada con seis ingredientes necesarios, aunque en lo tocante a la salud nunca se alcanza la suficiencia. Era nuestra interpretación de un trabajo del que es co-autor nuestro profesor Wei Zhang de la escuela de negocios CEIBS.

Con la rapidez en que se ha dado el paso del "qué" al "cómo", China avanza en una de las líneas que podrían cargar de contenido lo "social" que debiera distinguir su particular economía de mercado. La universalización de servicios sanitarios básicos en China es preludio necesario para la verdadera universalización, es decir, para la mundialización de la atención sanitaria básica.

  Inversion sanitaria en china2
Como prueba de que el motor sanitario chino está en marcha baste decir que, según el diario China Daily la inversión de capital privado y capital riesgo en China durante los ocho primeros meses de 2011 se disparó a los 3.500 millones de dólares, una cifra mayor que la suma de inversiones durante los cuatro años anteriores y 2,7 veces el valor de la inversión total durante 2010. 
Podríamos decir que se ha iniciado ya el desplazamiento hacia China del centro de gravedad del desarrollo sanitario y farmacéutico.

 

21 noviembre, 2011 | 10:55

Cuando hacemos introspección en la piel de toro y nos lamemos las heridas en conversaciones de barra e incluso cuando Rubalcaba autoevaluaba qué se podría haber hecho mejor, salía el asunto de la gestión de la burbuja inmobiliaria.

La burbuja inmobiliaria española era algo así como el producto vaca lechera de una empresa. Puede estar maduro, ser cero innovador o incluso apuntar claramente a un modelo caduco, pero no hay gestor que se atreva a tirarlo a la basura de forma deliberada. Si acaso, se va dejando declinar y se descrema. El único problema de asistir a la larga agonía del producto es que la muerte puede llegar de forma abrupta, y aunque esperada siempre causa un trauma.


El gobierno chino viendo la experiencia ajena ha tomado medidas muy agresivas por el lado de la demanda para controlar su burbuja inmobiliaria. Por ejemplo, son necesarios dos años de residencia legal antes de poder comprar en algunas ciudades, existen prohibiciones de comprar segunda residencia en algunos supuestos, y ha subido paulatinamente la tasa de reserva de los bancos. Por el lado de la oferta se  ha anunciado un plan de vivienda social. Actúa como el gestor que sabe que la vaca va a morir y va preparando la incineración del cadáver.

En lugar de alargar la fiesta huyendo hacia adelante para ver si hay suerte y el estallido se produce tras las próximas elecciones, ha encendido las luces del local en plena fiesta con su batería de medidas. No tiene un ciclo político como el Occidental con un constante horizonte electoral... y no tiene el sesgo ideológico en cuanto al equilibrio Estado/Mercado que tenemos nosotros. Por eso, los gobernantes chinos se pueden permitir hasta cierto punto atemperar la euforia y pretender manejar la economía como si fuera un guiñol.

En Occidente, el mercado ha dictado cuándo y cómo se acaba la fiesta inmobiliaria. Cómo y cuándo deben actuar los gobiernos. El "mercado" ha dictado las medidas a tomar (ojo, no ha sido el "demos"). En China el Estado tomó la inciativa y ahora tiene incluso margen  para frenar su ímpetu. Tal vez necesitará relajar algunas medias para evitar una caída excesiva.

Esta sutil diferencia que nos recuerda que China se sigue auto-denominando comunista. No pocos observadores extranjeros insisten en que este es el más fiero capitalismo, pero siendo complicado utilizar terminología decimonónica para describir sistemas económicos actuales, alguna diferencia hay entre cómo se está gestionando a nivel gubernamental en China y, por ejemplo, en Estados Unidos.

La marca de "desarrollo científico" es la que está detras de la pretensión de conducir los designios de la economía por el redil que se estima adecuado. Acabada la fiesta, toca observar cómo impacta al crecimiento del PIB el que hayamos apagado varios motores. De ahí que se hable de una desaceleración cantada. Parece consenso entre los que pulsan teclas sobre China el que va a producirse una ralentización porcentual en el crecimiento . Es lógico, tras treinta años de subida.  

Las diferencias de opinión están en el ritmo al que la deceleración se producirá y los impactos del cambio inevitable de modelo. El gobierno aspira  a mantener la conducción “top-down” de un tren cuya inercia empieza a ser impresionante. El reto es muy complicado y creciente, más aún cuando al control del sector inmobiliario se suma el que China va a dejar de basarse tanto en el sector exterior... y el que hay que sujetar la inflación.  Por más que quiera un gobierno, la economía no es como un televisor manejado a voluntad con un control remoto.

Los factores que empujan a la contención: sector inmobiliario residencial, sector exterior y control de la inflación, han de combinarse con medidas de fomento en otras zonas y sectores del país. Eso es lo que venía en el plan quinquenal. Un cambio de modelo que se pretende hacer sin que crujan las costuras del traje. De momento, por goteo, las medidas por parte del gobierno chino van llegando. Se promueven sectores nuevos y se le corta el grifo a la exportación subiendo poco a poco el yuan, para facilitar la adaptación y que los empreesarios vayan viéndole las orejas al lobo, restringiendo por la demanda al sector inmobiliario, y fomentando la inversión extranjera en sectores "estratégicos" sobre todo si hay aportaciones en propiedad intelectual y transferencia de tecnología. Movimientos tectónicos en la economía china que seguir muy de cerca.

 

04 noviembre, 2011 | 08:26

Presidente_EE_UU_Barack_Obama_presidente_chino_Hu_Jintao_durante_ceremonia_bienvenida


Hu Jintao habló hace dos días de un “desequilibrio de la estructura económica mundial”. ¿A qué se refería?

La retórica de los líderes chinos suele ser deliberadamente ambigua y es el receptor que elabora e interpreta el mensaje. Eso sí, aquí no hay tanta opinión en la prensa para hacer dichas interpretaciones y muchas veces lo que se lee son meros volcados literales de las declaraciones sin descodificar.

El discurso de Hu dice además que se trata de un desequilibrio que tardaremos mucho en solucionar. Parece claro que se refiere básicamente a la distribución planetaria de la riqueza. Los países, dice Hu, deben reajustar conjuntamente su economía en un proceso a largo plazo para que la economía global tenga un crecimiento robusto.

Cuesta entresacar del mensaje la clave de bóveda que sujeta el discurso, pero aquí está: “el mayor desequilibrio de la economía mundial es el que separa los hemisferios norte y sur", recordó el presidente.

"Sólo por medio de la ayuda a los países en vías de desarrollo para acelerar su avance y compartir la prosperidad podremos expandir en mayor grado la demanda global y lograr un crecimiento sostenible de la economía mundial", recalcó.

Se trata de un discreto discurso, enunciado en tono muy bajo pero que no oculta la visión de las cosas que tiene el gobierno chino. La renaissance china a la que se refiere David Gosset es un proceso histórico en el que China se está reincorporando, no sin muchas dificultades, a la historia.

Uniendo el interés del hemisferio sur, de los países pobres, con el devenir de la economía global, Hu Jintao pone una cosmología de la economía que generaliza un interés particular. Eleva la necesidad de crecimiento  económico a categoría moral. Se trata de un desequilibrio planetario. De una injusticia humana. Esto es coherente con el hacer piña con Brasil y Rusia (BRICs), incoherente con el desequilibrio interno de la riqueza en china, pero se alinea también con las medidas -o, al menos, el discurso- dedicadas a corregirlo.

La salida de la crisis que busca el gobierno chino no parece ser, precisamente, a la que aspiramos los ciudadanos occidentales. Nosotros queremos, básicamente, perpetuar el desequilibrio y que el hemisferio sur siga estando al sur.

En Occidente y en el tercer mundo, o en los países “emergentes”, pretendemos salidas diferentes de la crisis. Siendo común el interés de que la economía global crezca, lo complejo es enunciar dónde y cómo debe crecer más deprisa.  Para ellos, hay que corregir un desequilibrio estructural. Es ahí donde hay debate.

26 octubre, 2011 | 15:58

Microsoft en china
“Admiro lo que usted ha conseguido en Microsoft”, dijo Hu Jintao a Gates frente a los periodistas. “Usted, Sr. Gates, es un amigo de China, y yo soy un amigo de Microsoft”.

Hu Jintao hizo estas declaraciones en el año 2006, cuando Microsoft llevaba en China una larga trayectoria.  Tal vez, podemos considerar al camino recorrido para llegar a tal grado de sintonía, una “mejor práctica” en este terreno.  En 1993 se iniciaron los intentos de Microsoft para entrar en China. Desde ese momento, la paciencia de Microsoft ha dado sus frutos.

Microsoft constituye el ejemplo más palpable de simbiosis entre intereses empresariales y políticos en un país donde es el gobierno, pese al uso del mercado como herramienta de desarrollo, el que sigue sin soltar el timón de su historia.

Cuando en 1994 Bill Gates presentó el Windows localizado para China, dijo que el mercado debería fijar los estándares. En seguida, Jiang Zemin le recomendó que aprendiera algo sobre los 5000 años de historia china. Bill Gates recorrió China durante unas largas vacaciones en compañía de Warren Buffet para familiarizarse con el terreno, y, visto lo visto, supo encontrar el camino más adecuado para los intereses de su empresa.

Las dificultades para Microsoft no fueron pocas. Movimientos hacia software libre, o de hacer un sistema operativo chino fueron serias amenazas para Windows en este país. Pero hoy, lo cierto es que arrasa Windows.

Las razones de inteligencia, las mismas que hoy justifican sobradamente que China aspire a la soberanía nacional también controlando su “nube” eran las que se esgrimían cuando se enunciaba el proyecto de tener un sistema operativo local. 

Este era el panorama al que se enfrentaba Craig Mundie cuyo entorno llamó “Secretario de Estado de Microsoft”. El término, extraído del ámbito de la política, viene muy al caso de una compañía cuyo impacto económico es palpable (tiene beneficios similares a los de Apple con bastante menos ingresos hoy por hoy), y que tiene también un impacto económico y social sobre los países donde opera que son casi todos.

La estrategia para allanar el camino tuvo, además de la paciencia, hechos concretos que contribuyeron a alinear intereses empresariales con los políticos del gobierno chino:

-          Apertura de un laboratorio de I+D en Pekín, que no conseguía competir en costes, pero sí estuvo a la altura de los mejores de Microsoft y ha obtenido logros notables.

-          La firma del “Great Wall Plan”, que incidía sobre el mismo ámbito de contribución a la creación de conocimiento dentro de China.

-          Compartir con el gobierno, el código fuente del sistema operativo. Una medida de control por la que no están dispuestos a pasar bastantes actores que aspiran a hacer negocios digitales en China.

La historia de cómo Microsoft ha conseguido hasta ahora éxito en sus relaciones con el gobierno, se relata en algunos documentos que analizan el caso como ruta probada de éxito para lograr establecer un servicio en la nube china. Seguramente, en todo caso, muchas empresas no están dispuestas a tal grado de compromiso con el gobierno local, ni a demostrar semejante grado de implicación. 

 

17 octubre, 2011 | 11:09

En la escuela hemos estudiado el caso eBay-Taobao en varias asignaturas (aquí está en PDF) hasta el punto de que es uno de los clásicos al explicar China. Como lo es para narrar el éxito de una expansión localizada el de KFC que supera de largo a McDonalds en este mercado siendo con diferencia la cadena de restauración más grande de China, o el Danone-Wahaha (PDF previo pago) como paradigmático de empresa extranjera esquilmada en sus intentos de entrar aquí.

La fauna y flora variada de casos de negocio chinos son, posiblemente, lo más estimulante intelectualmente de estudiar un MBA en Shanghai. Casi, dignos de la imaginación de Cervantes con una buena dosis de picaresca. Advertencia en toda regla para el que se asoma a esta piscina.

Taobao

El eBay -Taobao es arquetípico de varias cosas, pero sobre todo, de cómo una empresa local consiguió taponar la entrada al líder global de compraventa p2p. La moraleja suele ser que Taobao mantuvo su gratuidad para proteger a Alibaba, el portal b2b que era ya cuando eBay intentó entrar en China una vaca lechera.

Hay fabricantes, o exportadores, que alegremente te comentan cómo pagan 10mil dólares al año por aparecer certificados en Alibaba. Es decir, el sistema funciona. Ayer mismo estuve hablando con fabricantes textiles que, incluso con la que está cayendo, no dudan de que es una gran inversión y de que es imprescindible mantenerla.

Alibaba consiguió reducir a eBay a base de mantener la gratuidad del servicio por más tiempo. Simplemente, tener los bolsillos más profundos para llevarse el mercado y no tener problemas de incompatibilidad con mercados foráneos, como tenía eBay. En China, en ciertos mercados, va hacer falta tener unos bolsillos casi como agujeros negros para ser el que haga cumbre más entero y más deprisa. El romanticismo del emprendedor en el garaje queda reducido al mago capaz de vender su plan de negocio a fondos de inversión que se la juegan en la empresa. 

Y después, la lucha por ver quién gana se convierte en una partida de ajedrez entre fondos de inversión. Tal vez por eso Kai Fu Lee acabó dejando Google para trabajar directamente en un fondo de capital semilla. Y tal vez, también por eso, en realidad los perfiles superiores en empresas de Internet en China se asignan a personas directamente fichadas de fondos de inversión o que se manejan bien con un plan financiero y con la especulación sobre los flujos de caja que la empresa hará en el futuro si todo va bien. 

Resulta curioso, de hecho, el que en China no se hable de esa figura clásica del chaval universitario con pantalones raídos y camiseta de publicidad conectando servidores en un garaje. Las historias míticas de emprendedores en China suelen resultar mucho más prosaicas y cautivan menos a la audiencia. No se molestan en construir a posteriori y a base de medias verdades a pro-hombres hechos a sí mismos que nos recuerdan cómo es posible escalar en la pirámide, y cuán torpe es el pobre y cuánto merece su desdicha por no ser capaz de emular a semejantes iluminados.

Jack Ma, fundador de alibaba no era estudiante sino un profesor en el momento en que aprovechó su capacidad de expresión en inglés para hacer páginas webs para empresas chinas y acabar en el agregador que es alibaba. Lo cual, no significa que su historia no sea increíble, sino que no está sujeta a los cánones del paradigma estadounidense.

Taobao es espectacular en su servicio. Literalmente, se pueden comprar cosas por la noche, y tenerlas en casa el siguiente día por la mañana. Es espectacular el grado de profesionalización y de integración entre la transacción y la logística que hay detrás.

Grandes marcas, incluso, confían a Taobao su presencia transaccional online (que no de creación de marca, sino para finalización de transacciones únicamente). Renuncian ya, a cualquier intento de implementar una solución in-house. Esto, que al final resulta bastante lógico, a veces es algo que ni técnicos de la empresa, ni, frecuentemente, personas de marketing quieren. Es la “comoditización” del canal para dar el protagonismo, al producto, la promoción y el precio dentro de las famosas 4  P (Product, Place, Promotion, Price).

Al convertir el canal de distribución en commodity, los cuellos de botella u “order winners” son la promoción y el precio, también el producto, siendo el place “solamente” un “order qualifier”. Ni más ni menos. O lo que es lo mismo, ya puedes hacer lo que quieras en producto, precio y promoción que como no estés en Taobao, estás fuera del grueso de transacciones online en el mercado chino.

Y todo lo que precede es para intentar entender cómo el Ministerio de Comercio ha tenido que mediar en la disputa originada por el anuncio de multiplicar por 5, y hasta por 10, los precios para vendedores de la plataforma. En un “order qualifier” de una red tan fuerte, casi monopolística, estamos ante una fuerte asimetría de actores implicados: por un lado un vendedor más grande o pequeño, y por otro una de las pirámides de la inmensa nube china que se describía hace pocos días aquí.

El Ministerio de Comercio ha tenido que intervenir (volvemos al gobierno chino controlando su “nube”) para mediar en este conflicto donde no se sabe claramente si Taobao es patrono de los vendedores, o mero proveedor. O si, por su dominio, en realidad, Taobao es el cobrador de facto un impuesto por poder tener una tienda en el colosal zoco chino.

Desde el site del Mofcom (como se le conoce en inglés) se ha mediado pidiendo por un lado estabilidad en los precios (o tasas o impuestos, según se mire), y por otro que las protestas que están llevando a cabo los vendedores se produzcan dentro del redil que marca la ley.

Además de reafirmar la conducción permanente, atemperada, aparentemente sabia que hace el gobierno chino de su nube, este suceso remarca que la victoria de Taobao sobre el mercado chino está más que confirmada. La empresa se enfrentó a eBay para proteger el lucrativo negocio de Alibaba, ya está lista para constituirse ella misma en un negocio también muy rentable.

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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