Sobre el autor

CEO de 2 Open, empresa que se dedica al comercio electrónico en China. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
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16 mayo, 2016 | 05:36

No resulta  creíble la cantinela de que España crece al ritmo mayor de cualquier país de la OCDE. Ver las cifras macro en el periódico y luego la bandeja de entrada llena de correos de españoles buscando empleo resulta en un fuerte contraste. Los ciudadanos perdidos en el mar de Malasia y afortunadamente rescatados recientemente eran otro de esos testimonios de españoles por el mundo buscándose la vida.

Como curioso es el contraste al gestionar un equipo en Shanghai y Madrid. No podría ser mayor. En China el mercado laboral está  regido por la oferta de talento. Quien lo tiene, puede racionarlo y seleccionar, recibe ofertas y puede elegir. Algunos chinos, básicamente… que saben idiomas, tienen algún contenido técnico y algo de madurez intelectual disfrutan de un buen momento a nivel de empleabilidad.

Si a ese buen momento en su mercado laboral sumamos que muchos de ellos son hijos únicos en una sociedad de hijos únicos, tenemos un cóctel abiertamente explosivo. Insoportable... La arrogancia de algunos chinos formados resulta infumable para los que venimos de una sociedad hambrienta como es ahora mismo la nuestra, y con un problema generacional –azote de paro juvenil- impresionante.

No tiene mucho que ver la actitud ante el trabajo, en términos generales, que adopta un europeo, consciente de lo cruda que es la realidad actual, o un chino siendo ambos de nivel formativo medio o relativamente alto.

Sabiendo que no se puede generalizar y hay casos de todo tipo en todas partes, y aunque gusten miradas asépticas parece de recibo aseverar, desde la subjetividad, que es muy complicado encontrar en China los grados de compromiso, responsabilidad y lealtad que se pueden encontrar en Occidente… o digamos en España. No es muy científico hablar por sensaciones, por lo que no es más sino una opinión  más, :).

Y a esto se suma una diferencia de valores notable que dificulta la comunicación. Es como si quisiéramos conectar dos ruedas que dan vueltas a velocidades diferentes. El mecanismo chirría.

Las empresas intentan protegerse de las variaciones del entorno creando burbujas más o menos aisladas capaces de superar a su competencia. Intentas tener en otro país, el grado de productividad y la cultura de la empresa que pueda optimizar los resultados. Pero más difícil todavía… hemos de añadir que en China el proyecto suele ser aún incipiente. Un proyecto emprendedor y no una empresa madura. Luego, ahí llega otra dificultad añadida bajo el punto de vista de la cultura de empresa.

¿Puedes/Debes entonces transmitir la cultura ganadora de tu país de origen? ¿Es viable? ¿Es correcto? ¿Funcionará?

Un artículo reciente, en EL PAÍS pretendía ser la crónica de un nacimiento pero más bien parecía un obituario. Alma, una cadena de restaurantes que nace, frente a Telepizza, la churrería San Ginés y Lizarrán, que han sufrido ya los rigores de un país que nadie te tiende la alfombra roja. Hay personas que se extrañan de que no haya una charanga para recibirles a pie de pista.

Venidos en harapos de un país que niega a una o más generaciones una oportunidad razonable de vida, podemos imprimir a nuestros proyectos en China  la agresividad y tensión que se respira en España. Podemos suplir gran parte de la falta de capital que tenemos con la creatividad y la virtud que hacemos de la necesidad.

No soluciona nada el uso de esa energía para “buscarnos la vida” en beneficio de nuestros proyectos pero almenos será un ingrediente a nuestro favor a poner encima de la mesa. Como es obvio y por suerte, en España hambre real hay bastante poca.

01 marzo, 2016 | 17:33

Moisés Naím, El Observador Global, señala “raros” microacontecimientos con macroimplicaciones que suceden en China. Que derivan, total o parcialmente, según se puede deducir en el artículo, de la crisis económica que se manifiesta vía menor crecimiento económico.

El primer acontecimiento raro: aumento de la represión a la clase obrera, tiene como indicador clave el rápido aumento de las huelgas. Cuanto menos, resulta contra-intuitivo, pues un aumento del recurso a la huelga, más que represión, podría incluso significar lo contrario. La huelga es un recurso del obrero organizado colectivamente frente al patrón. El aumento del número de huelgas es consecuencia de que hay más empresas quebrando en ciertos sectores y dejan salarios por pagar. Esto provoca lógicas protestas. Desajustes de oferta y demanda laboral en un mercado dinámico donde llevamos años escuchando que debe aumentar el consumo y disminuir la inversión.

El segundo acontecimiento raro es la detención de empresarios sin información transparente al respecto, o que se han suicidado o emigran. Es decir, no es represión de la clase obrera sino al revés: represión a los patrones. Hasta el punto de que “la lista incluye a lo más granado del sector empresarial”. Se concluye que es lucha anticorrupción pero “sirve también para eliminar rivales y consolidar el poder”.

El tercer acontecimiento “raro” es una empresa, Ezubao, que llevó a cabo una estafa piramidal y escondió sus libros de contabilidad. La policía, es decir… el gobierno chino… usó excavadoras para acceder a ellos.Raro que esconda los libros de contabilidad una empresa que ha llevado a cabo una estafa piramidal, no parece.

El resto de acontecimientos hablan de otro tipo de represión: a la libertad de expresión. ¿Acaso no había censura antes de la crisis?

Al firmarlo una personalidad de peso como Mosiés Naím, muchos tenemos la tentación de buscar –tal vez sin encontrar- la razón en sus argumentos.

El observador local, desde China, puede concluir que la secuencia de acontecimientos “raros” seleccionados por Naím son en realidad banales e incluso loables dentro de la ardua reconversión del sistema productivo chino.

10 febrero, 2016 | 22:46

Muchos Chinos resultan a veces contradictorios en sus pasiones. Por un lado muestran fascinación por la tradición y el pasado, a veces irracional superstición. Sin embargo, al mismo tiempo rechazan lo viejo, de segunda mano y rancio. Por eso son tan rápidos colonizadores de nuevos desarrollos urbanos, viven proyectándose hacia nuevos edificios, dispositivos, contenidos, modas y memes.

Volátiles. Raudos en sus virajes de opinión si reconocen algo como más moderno y muy exploradores. Invierten mucho en enrevesados envases difíciles de desenvolver que subrayan durante el ritual de apertura el privilegio de disfrutar de lo nuevo. Los platos en algunos restaurantes se ponen lavados y precintados en plástico. Utilizan a menudo, cada vez menos, palillos desechables… nuevos… para comer. En China se ve poco mercado de segunda mano y antigüedades.

Algunos chinos quieren ver lo viejo y vivir en lo nuevo. Podría decirse que disfrutan la tradición y el pasado no tanto en su preservación, sino incorporándolo en lo nuevo. El pasado, para nosotros, de esta forma parece perderse. En nuestra concepción tirar el "Edificio España" (de la Plaza de España en Madrid) y levantar otro en su lugar que rememore lo que había, puede ser borrar nuestro pasado. No hay incorporación de elementos que pueda suplir la pérdida de tal destrucción. Para ellos, sin embargo, es obvio que el pasado forma parte de lo nuevo. Lo nuevo no existiría sin pasado. Por tanto, no es para nada sorprendente el desacuerdo que al parecer ha surgido en este asunto. 

Viajar por China apenas tiene interés en cuanto a paisajes urbanos. Sus zonas antiguas o turísticas son reconstrucciones más cercanas al parque temático que a una vuelta al pasado. Los lugares conservados son excepciones y su modelo de conservación muy discutible. Sus ciudades son cada vez más parecidas. Mismas tiendas, marcas y centros comerciales. Incluso, diría, parecida trama urbana. Útil para los negocios y la administración. Cada vez más homogéneo todo.

Desconociendo en qué medida la discrepancia en relación con la demolición total o parcial del Edificio España responde a un posicionamiento técnico o político por parte del Ayuntamiento de Madrid es de suponer que ha predominado un enfoque técnico derivado de una tradición de preservar edificios que en España hemos mantenido durante mucho tiempo. Ha dado como resultado que aún tenga sentido ir de una a otra ciudad a dar un paseo entre construcciones que sí se diferencian entre sí y nos hacen tener memoria viva.

Cierto es que en Europa apenas nos da para conservar lo antiguo y estamos muy enfocados a reciclar. Muchas veces es más fácil partir de cero que gestionar el cambio. Empleamos mucha energía en conservar lo que hay para ir hacia lo que debería haber. Esto nos hace perder algo de ventaja competitiva en relación con los avances que se producen.

En este dilema, entre construir tras destruir... reciclar y preservar o si acaso construir por capas resulta preferible preservar el legado que podamos sin tirar abajo lo que pueda reutilizarse. Si el Edificio España aún tiene elementos utilizables lo mejor es no ceder ante el inversor. Pero ese debate debería ser de cálculo técnico y económico y es de esperar que el Ayuntamiento de Madrid haya tomado las decisiones en base a funcionarios y asesores cualificados en la materia y, por tanto, estén haciendo lo correcto.

Como precedente, hay gente que ve en el caso de Wanda y el Edificio España un contratiempo para posicionar España ante inversores chinos. Pero la mayoría de ciudadanos chinos saben muy bien que el gobierno manda y que las decisiones se toman sacrificando a los individuos por el conjunto. Lo hacen constantemente en China y lo entienden de sobra. Al contrario. Una posición firme del Ayuntamiento de Madrid… del gobierno, pues en China llaman “gobierno” a todo lo público sin demasiadas distinciones, podrá ser negativa para este caso concreto pero nos puede ayudar también a reforzar ante ellos la necesidad de contar con el apoyo “del gobierno”. Y puede ayudar a ordenar y poner claras las normas del juego. Exactamente lo que hacen ellos en China. Tal vez lo que perdamos en inversión, si mantenemos nuestro patrimonio, lo acabaremos recuperando vía turismo. Incluso con visitantes chinos.

13 julio, 2014 | 15:36

Que el caso GOWEX es un fuerte golpe para la marca España es algo ya repetido hasta la saciedad. Es cierto. Hoy mismo en China teníamos que escuchar comentarios de perplejidad e indignación ante un caso que no es solo el caso GOWEX. Por extensión es el caso MAB (Mercado Alternativo Bursátil) y por extensión Bolsas y Mercados Españoles.

No pretendiendo trazar paralelismo alguno entre estos sucesos, por razones distintas Gowex, Zinkia y Bodaclick están suspendidas en el MAB. Dos de las tres, Zinkia y Gowex, tenían o tuvieron un proyecto de expansión al mercado chino. Otra empresa similar, en el sentido de que proponía un esquema escalable sobre el papel y era empresa joven y dinámica fue Inout TV, que mantuvo un proyecto de expansión a China no mucho antes de acabar en un concurso de acreedores. Proyecto chino, el de Inout, en el que estuve ilusionado e implicado personalmente.

Ha habido otras empresas donde China ha sido un intento cuando no se veían soluciones más cercanas. Los profesionales de estas empresas suelen ser gente trabajadora y de alto nivel. Empujar ese tipo de proyectos es muy difícil resulta obvio. Sería fácil hacer leña del árbol caído a toro pasado.

Añadir China en la ecuación de un proyecto que requiera inversión puede ser muy goloso. Cuando arrastramos la fórmula en excel, salen muchos ceros a la derecha. Tal vez el hecho de que empresas en búsqueda de inversores quieran presencia en China pueda tener algo que ver con eso. La mística de los 1.300 millones de clientes potenciales. A los inversores les gusta ver ceros a la derecha en la excel.

Para los trabajadores que cubren la última milla del trayecto en el mercado chino puede resultar letal una implicación en proyectos que se puedan desmoronar. Si los empleados en la sede no son conscientes de la debilidad del proyecto, menos puede serlo un empleado comercializando su solución en China. Aún menos una prestador de servicios contratado al efecto, o una oficina pública de apoyo a exportaciones.

Una parte del riesgo de este tipo de proyectos lo acaba asumiendo en el mercado chino quien pone la cara. Ante los clientes finales, ante el regulador... ante empleados sobre el terreno.

Un emprendedor vive obligado a transmitir ilusión por su proyecto y confianza por el futuro. Es muy difícil contratar y motivar talento, y el realismo “no vende”. También debe de ser capaz de imaginar soluciones a necesidades aunque no existan. Sabiendo que podrían existir y llevarse a cabo si se venden dichas soluciones y poyectos.

La división del trabajo y la presión por la eficiencia lleva a que cada cual se dedique a una taraea sin poder reparar en el escenario. Por obvio que lo veamos a posteriori. Cada uno cumple una función en una cadena que para estar al máximo de eficiencia no permite que el que comercializa la solución en un mercado extranjero como el Chino pueda estar analizando la contabilidad de cada cliente en su sede, y en profundidad las bondades de los productos o servicios vendidos.

El comercial en China, en estos casos, bien sea de la propia empresa, de una empresa subcontratada, o de una agencia pública de exportación, queda vendido y a los pies de los caballos de posibles contratos firmados en el mercado chino. Estos actores han de tomar nota al respecto y ser conscientes de las implicaciones que tiene comercializar en China soluciones, productos o servicios que pudieran verse afectados por problemas empresariales o estratégcos en la sede o errores de modelo no visibles desde lejos. Esperemos por el bien de todos que nuestro país sea capaz de tener empresas sólidas y mecanismos de control que nos permitan trabajar con tranquilidad la última milla desde China.

05 junio, 2014 | 15:06

A pesar del intenso ajetreo mediático de estos primeros días de Junio, con las agendas periodísticas ocupadas en  Ucrania, Siria, el gas de los rusos y los intereses de los europeos, además de la monárquica sucesión española, no ha cesado el murmullo de fondo sobre los luctuosos (tristes) sucesos de Tian'anmen  de hace un cuarto de siglo. Han sido numerosos los artículos cargados de razones que se han publicados en la prensa occidental, por este motivo llama la atención este artículo de ayer en la prensa china, en inglés, al que puede acceder cualquiera que siga este enlace.

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La democracia, como signo de civilización y progreso humano, es la búsqueda general del género humano. La voluntad del pueblo  y las condiciones nacionales juegan un importante papel en la determinación de qué tipo de sistema político resulta adecuado para un país y qué tipo de sistema democrático establecer. En lo que concierne a China, se está llevando a cabo la senda de la democracia socialista con características chinas.

En 1911, la revolución liderada por Sun Yat-sen derrocó a la monarquía autocrática que había gobernado China durante varios milenios. Pero, una vez que había desaparecido el viejo sistema, la cuestión era hacia dónde debería encaminarse China. El pueblo inició luego una larga y dura exploración de una senda adaptada a las condiciones nacionales de China. Experimentaron con la monarquía constitucional, la restauración imperial, el parlamentarismo, el sistema multipartidista y gobierno presidencial, sin embargo, realmente nada funcionó. Finalmente, China tomó la senda del socialismo.

En el proceso de establecimiento del socialismo, China ha obtenido muchos logros, y también ha cometido algunos errores y sufrió reveses. Gracias a la reforma y apertura lanzada hace más de tres décadas, China ha logrado un crecimiento económico sin precedentes y ha establecido el socialismo con características chinas, con especial énfasis en la construcción de la democracia socialista. Dada la singularidad de su tradición cultural, su historia y sus circunstancias, China tiene que seguir un camino a la democracia que se adapte a sus condiciones nacionales, y ese camino es el del socialismo con características chinas.

Para adherirse a la senda de la democracia socialista con características chinas, la clave es utilizar el liderazgo del Partido Comunista de China para hacer al pueblo dueño del país y establecer el imperio de la ley. Hacer al pueblo dueño del país es el propósito fundamental de la democracia socialista con características chinas. Y la democracia popular no puede llevarse a cabo sin el liderazgo del PCCh.

El estado de derecho es la estrategia básica general del Partido en el liderazgo de la supervisión popular de los asuntos del Estado. La combinación del liderazgo de PCCh, el imperio de la ley y la supervisión del pueblo, es una peculiaridad básica de la democracia socialista con características chinas, que la distingue de otros sistemas políticos.

El sistema democrático en China ha mejorado continuamente a lo largo de los años. Desde la adopción de las políticas de reforma y apertura, China ha hecho esfuerzos incondicionales para profundizar en la reforma de sus sistemas económicos y políticos con el fin de garantizar que las personas pueden ser las dueñas del Estado. La construcción de la democracia política con características chinas está avanzando con vigor y vitalidad.

La democracia de China es una democracia popular bajo el liderazgo del Partido, una democracia en la que una abrumadora mayoría de las personas actúan como dueños de los asuntos del Estado, una democracia con el centralismo democrático como principio básico de organización y modo de funcionamiento.

En la edificación de la democracia socialista, China siempre se ha adherido al principio básico de combinar de la teoría marxista de la democracia con la realidad de China, asimilado los elementos democráticos de su cultura tradicional y su civilización institucional, y tomado prestados los logros de otras sociedades. Esto no sólo ha hecho coherente su política nacional y ha garantizado la estabilidad social a largo plazo, sino que también garantiza a las personas el  disfrute de plena libertad y derechos. También ha satisfecho los deseos y demandas de la gente, y ha facilitado la rapidez en la toma de decisiones sobre las cuestiones importantes, reflejando la convergencia de la democracia y la centralización, y la división equitativa del trabajo y la cooperación.

La historia nos avisa de que ningún país puede prosperar a base de confiar en las fuerzas externas y el ciego seguimiento a los demás.  La democracia al estilo occidental puede ser adecuada para los países occidentales, pero no puede ser "trasplantada" a otros países. Las convulsiones políticas de Oriente Medio, Tailandia, Ucrania y algunos otros países, han dado la voz de alarma a los países en desarrollo en lo que a sistemas democráticos se refiere.  Por tanto, si China se adhiere a la senda de desarrollo que ha elegido, puede considerarse como un sistema institucional exitoso distinto del seguido por los países occidentales.

La democracia popular es la vida del socialismo. Está aumentando la comprensión de la democracia por el pueblo chino, y en el país ha ido mejorando el acomodo institucional de la democracia. Aunque la democracia socialista con características chinas puede no ser no perfecta en algunos aspectos, el desarrollo de una democracia popular más extensa y sólida se ha convertido en el consenso de la sociedad china.

El pueblo chino, bajo el liderazgo del Partido, seguirá el camino de la democracia socialista con características chinas, llevando en alto la bandera de la democracia popular, para ensanchar la senda china hacia la democracia.

El autor es investigador en la oficina de investigación de la literatura del partido CCCPC.

07 abril, 2014 | 22:45


La marca Gap se está expandiendo en el competitivo mercado chino donde está teniendo que adaptarse. Jeff Kirwan presidente de Gap China fue entrevistado por The Wall Street Journal en una entrevista publicada el pasado fin de semana. 

Se pueden ver razonamientos de cara a decidir qué marca lanzar y cómo:

- Facilidad de Entrada Vs Rentabilidad Esperada. Divide qué marca puede ser más fácil de introducir en el mercado de cuál podría arrojar mayor rentabilidad. Interesante a nivel de concepto cuando la escasez de recursos suele obligar a velar más por lo primero.  

-Amplitud de Cobertura Vs Nicho de Mercado. Justifica que su compañía lance primero Old Navy y no Banana Republic por su mayor cobertura en segmentos de clientes.

- El momento y lugar adecuados aparecen como pregunta de cara a introducir la marca Banana Republic.

Comercio electrónico:

- Cliente Conectado. Estima que entre el 90 y el 98% de su clientela usa las redes sociales. 

- Economías de Escala. Considera tener ventaja competitiva online por ser multimarca y multicanal. 

- Online antes de Offline. En Old Navy, la tienda online se lanzó antes que las tiendas físicas. 

Sobre el consumidor, destaca el impacto de la familia extendida y las visitas en grupo al centro comercial, que es el lugar de ocio por excelencia en la China urbanizada. Tallas más pequeñas, y alta variedad de productos. Apalancándose sobre los chinos que viajan, el marketing se ha basado en marketing social, digital, de exteriores y en cines. Han tenido la suerte de aparecer, sin pagar por ello, en series de televisión. 

En suma, se muestra una empresa que en primer lugar reflexiona sobre qué estrategia adoptar, cómo, cuándo y por qué, y que, por suerte, parece contar con recursos y marca como para abordar con cierta solvencia el mercado chino. Un documento en el que salen bastantes elementos clave a la hora de plantearse la introducción de una marca en el mercado chino.

05 abril, 2014 | 16:25

La presión por ganar más y pagar menos es muy fuerte en un país en crecimiento, con fuertes desigualdades y ambiciones, sin un Estado del Bienestar desarrollado y con un intenso crecimiento de precios de la vivienda como es China. Un empleado de cuello blanco con cierto nivel académico puede alcanzar un sueldo decente. Incluso muy decente si se compara con la coyuntura española pero que ni de lejos le da para afrontar el estilo de vida que ve en las series de televisión.


El iPhone es obligatorio, pagar algunas cenas, tal vez algún viaje, y en general mostrar capacidad de compra. Las plumas del Pavo Real se despliegan por doquier aunque a veces, en casa, apenas un poco de huevo revuelto y unos guisantes se puedan añadir al bol de arroz. No es tan distinto en este sentido, el comportamiento que muchos chinos tienen si lo comparamos con el de bastantes occidentales.

A eso se suma un mercado laboral que para los chinos nativos es relativamente fuerte. Hay necesidad de las aportaciones que pueden prestar personas con algún tipo de talento o con acceso a recursos escasos. Por ejemplo, la información de primera mano de empresas gigantescas. Es aquí donde cobra vida un fenómeno muy extendido a veces cancerígeno en el mercado laboral chino: el estraperlo de trabajo.

Una vez que cierto tipo de empleado cree haberse adueñado de un puesto de trabajo, el rendimiento puede decaer fuertemente y la diversificación en tareas aumentar. Incluso desde el propio puesto de trabajo se asumen proyectos ajenos. Llegar ofrecimientos de colaboración o se los busca.

De los que envían su currículum a una oferta de empleo, una porción no desdeñable en realidad para nada busca dejar su empresa. Al contrario: están muy bien donde están. Su oferta suele suceder a la constatación de qeu se trata de un perfil claramente no interesado en el puesto. Puedo hacerte trabajos como “freelance” y de hecho, ya los hago.

Empleados de las empresas más grandes del país están dispuestos a vender para ganar la milla extra, su experiencia, conocimiento, y a veces, lo que es más grave… información confidencial de su empresa a cambio de ese dinero extra que permita complementar un salario siempre insuficiente.

La pirámide de Maslow puede superar las fronteras de la ética y la legalidad. ¿Quieres conocer el volumen de ventas de tu mayor competidor? Rasca y toca las teclas adecuadas. A veces toca premio. No tiene por qué ser el estraperlista de esa empresa. Puede ser un proveedor, un logístico, una plataforma de comercio…

La práctica está bastante extendida. Mucho más de lo que se ve en la superficie. Para explotarla en todo su esplendor, nada mejor que círculos de conocidos que faciliten llegar a la persona adecuada, o redes de exalumnos. El estraperlo laboral puede caer dentro de los límites de lo razonable y lógico, puede ser totalmente normal. Pero dichos límites los marca una línea difícil de definir. Conocido el fenómeno, conviene tenerlo en cuenta a la hora de hacer negocios en China.

22 marzo, 2014 | 08:59

En este nuevo artículo de Erc X. Li, vemos que China parece haberse encontrado, una vez más, ante un dilema. Esta vez en Crimea. Como país que tiene también retos a su integridad territorial consigue apoyar en cierta forma a Rusia sin generar discrepancias con Occidente en un viraje hacia un mundo multipolar post-hegemonía estadounidense. Una Rusia menos amiga de Occidente puede tener una mayor necesidad de conexión con China. Es casi seguro que las autoridades chinas consideran que Ucrania está dentro de la esfera de influencia de Rusia.

Una nueva prueba para la diplomacia china que puede utilizar para seguir dibujando un escenario de futuro favorable a su pais.

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La mayor parte de los expertos en relaciones internacionales parecen creer que los acontecimientos de Ucrania han puesto a Pekín en una especie de dilema. Generalmente se considera que Estados Unidos, con su giro manifiesto hacia la región de Asia-Pacífico, trata de contener el avance de China, por lo que para China la importancia estratégica de Rusia es cada vez mayor. Ello, a pesar de que las acciones de Rusia en Ucrania y su absorción de Crimea contravienen el principio largamente mantenido por China de no injerencia en los asuntos internos de los Estados soberanos.

El referéndum de secesión en Crimea tiene sensibles implicaciones para China, que afronta a sus propios problemas separatistas en Taiwán y el Tíbet. Como prueba de que China estaría en un aprieto se citan sus equívocos pronunciamientos públicos sobre Ucrania. Sin embargo, esta es una errónea interpretación de la conducta de China.

De hecho, China está explotando la situación con previsión estratégica y agilidad táctica. Su reacción también es coherente con su comprensión de los matices de las relaciones internacionales en general y de la crisis de Ucrania en particular.

Pekín ha adoptado una sutil posición oficial. Se ha afirmado en el principio de no injerencia y respeto a la integridad territorial de Ucrania, al mismo tiempo que resalta su reconocimiento tanto de  la complejidad de las condiciones históricas como del estado actual de los acontecimientos en Ucrania. En cualquier análisis realista de la política exterior, debe quedar bastante claro que el enfoque de China es mantener la neutralidad formal, prestando apoyo tácito a Rusia sin causar desavenencias con la con la Alianza Occidental.

Incluso con un veto de Rusia, China se abstuvo en la votación del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la resolución condenando el referéndum de Crimea, respaldada por Estados Unidos. Esta estrategia es concordante con los intereses geopolíticos a largo plazo de China.

Uno de los objetivos estratégicos primordiales de Pekín es fomentar el desarrollo de un mundo multipolar en el que sea frenada la hegemonía de EE.UU. y China gane gradualmente espacio para reclamar su papel de liderazgo en la región de Asia-Pacífico. Para ello es propicio el resurgimiento de Rusia como gran potencia 20 años después del colapso de la Unión Soviética. La dominación de Estados Unidos en los asuntos mundiales está en relativa decadencia. Dice mucho al respecto su, tan pregonado, "giro a Asia". Después de todo, uno sólo puede girar hacia un sitio cada vez. Incluso antes de lo de Ucrania, el giro de Estados Unidos parecía haber sido redirigido de vuelta hacia Oriente Medio. Ahora, sin duda, tiene que pivotar hacia Rusia. Una superpotencia pivotando continuamente sirve a los intereses de China. Desde el punto de vista chino, puede no ser un caso claro si las si las acciones de Rusia entran en contradicción con el principio de no injerencia de China.

El precipitado colapso de la Unión Soviética fue seguido por una caótica re-disposición del orden mundial, con un abrumador desequilibrio de poder en favor de la Alianza Occidental. Es un hecho que la gente de Rusia y de muchas ex-repúblicas Soviéticas sufrieron en las postrimerías de la guerra fría. Así, pudiera ser discutible la legitimidad de las fronteras que se establecieron en esas circunstancias. Crimea es un ejemplo de ello.

Los chinos también pueden haber visto que el derrocamiento del gobierno de Ucrania en gran parte fue causado por la activa interferencia occidental. Altos funcionarios estadounidenses y europeos estuvieron llamativamente presentes durante las protestas en la plaza principal de Kiev. Un destacado diplomático de EE.UU. fue grabado en una conversación telefónica, sobre un posible futuro gobierno, antes del derrocamiento del gobierno de Viktor Yanukovich. Así, como mínimo, hubo interferencias en ambos lados. El segundo aspecto del agravamiento del conflicto entre Rusia y Occidente tiene que ver con la importante relación entre Moscú y Pekín. La importancia estratégica de Rusia para China abarca tres dimensiones: el suministro energético, los objetivos estratégicos de China en la región Asia-Pacífico y los intereses de China en Asia Central.

Una Rusia con severas sanciones por parte de una hostil Alianza Occidental sería más dependiente de China. A cambio, los intereses chinos estarían mejor atendidos en los tres ámbitos. El suministro a China de gas natural de Rusia sería en mejores condiciones y las conducciones podrían construirse de manera más favorable a los intereses chinos. El papel de Rusia en la región de Asia-Pacífico, especialmente en relación con Japón, pudiera ser más orientado hacia las preferencias de China. Más espacio podría brindarse a los chinos en su presión para el desarrollo de una nueva "ruta de la seda" a través de Asia Central.

China desea que su ascenso sea pacífico. Y para que esto suceda se requiere un nuevo paradigma geopolítico. Esto es lo que el presidente Xi Jinping propuso al presidente de EE.UU., Barack Obama, durante su cumbre en California cuando hizo un llamamiento para un nuevo modelo de relaciones entre las grandes potencias. Una gran potencia, o daguo , es un gran Estado Nación con una esfera de influencia civilizadora. Bajo la visión de China, la emergencia pacífica de un nuevo orden mundial solamente puede asegurarse de la cooperación efectiva y la gestión de la competencia entre las grandes potencias.  Por supuesto, China ve a sí misma como una daguo. Los EE.UU. y Rusia también están, sin duda, en esa lista. De acuerdo con esta nueva doctrina, deben respetarse los intereses fundamentales y las esferas de influencia. China está de hecho afirmando progresivamente su propia Doctrina Monroe para la región de Asia-Pacífico.

Es casi seguro que las autoridades chinas consideran que Ucrania está dentro de la esfera de influencia de Rusia. Ucrania es, en el mejor de los casos, un interés periférico para Occidente, sin embargo, las medidas adoptadas por Occidente han perjudicado gravemente los intereses fundamentales de Rusia. A este respecto, el sutil apoyo de China a Rusia es coherente con su gran estrategia de política exterior a largo plazo. Sin duda, para poder llevar a cabo su estrategia con respecto a Ucrania, por parte de China se requerirá agilidad táctica y alguna destreza en las maniobras. Hay muchas fuerzas imprevisibles dando forma a los acontecimientos. Pero actualmente, salvo algún grave error, la desventaja para China es mínima.

¿Habría alguien en Taiwán o Tíbet pensando seriamente en que la aquiescencia de China a un referéndum de separación de Crimea significaría que podrían salirse también con alguno? Probablemente, no.  ¿Podrán los chinos andar sobre la cuerda floja con neutralidad para no provocar una confrontación con Occidente? Su historial indicaría un "sí".

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Eric X. Li es inversor y politólogo en Shanghai. Publicado en español con su permiso.

25 enero, 2014 | 08:18

El escándalo Chinaleaks ha tenido, básicamente y en apariencia, un impacto nulo sobre la sociedad civil china. Es más, al hablar con personas de a pie que hayan llegado a conocerlo más bien parece que estos envites no hacen sino acabar reforzando al gobierno chino porque se produce cierto enroque mental ante lo que se pinta de forma un poco conspiranoica -un poco cierta- como un ataque externo no a sus gobernantes sino a China. La identidad entre los gobernantes y su pueblo es una herramienta fácil para azuzar el victimismo irracional para ganar el apoyo de los ciudadanos secuestrados. Cierto es esto. Lo mismo nos pasa en España con los nacionalismos. Si sale un escándalo que involucre a Jordi Pujol Jr se vestirá como ataque a Catalunya o si se sacan temas de la Casa Real hay quien quiere ver en ello un ataque a España.

La respuesta del gobierno chino ha sido censurar los medios extranjeros por una parte y por la otra dar un mensaje de que hay que separar el trigo de la paja. ¿Ha habido alguna repercusión a pie de calle de Chinaleaks en China? Aparentemente -si bien no tengo elementos objetivos ni científicos para asegurar tal cosa- no. No parece que haya transcendido en nada hacia el chino llano este escándalo. Hombre... es que se ha censurado. Tampoco es fácil que suceda lo contrario.

¿A qué capa de la sociedad china ha llegado Chinaleaks? Pues lo ha hecho a los chinos en el exterior o con contacto con el exterior. A la capa más ilustrada que tal vez encuentra, dentro de esta polarizada sociedad, una identidad de intereses con la élite aunque pueda estar a medio camino.

¿Cómo reacciona esta capa a algo tipo Chinaleaks? En primer lugar parecen tener anticuerpos ante las noticias venidas de fuera. Una resistencia a entrar al trapo del todo. Una prudencia bastante “china”. Un frío esperar y ver que a nosotros, latinos, a veces nos cuesta entender. Nosotros somos un poco más de levantarnos a arrear sopapos, o de quemarnos por dentro de indignación adoptando un juicio (prejuicio) rápido sobre las cosas. Ellos no. Paran y miran. Tal vez, observan. Tal vez, piensan algo. Escuchan. Y ya después, solo a veces y en confianza, se manifiestan. (Por cierto, esta actitud suelen tenerla también en proyectos en la empresa, y fastidia bastante su falta de asertividad y nos hace complicado trabajar con ellos).

Tengo amigos y conocidos en el Partido Comunista Chino. Para qué vamos a negar lo obvio. Es inevitable si vives en China. Es inevitable si has estudiado como pude yo gracias a la beca de “la Caixa” y Casa Asia tu máster en CEIBS. ¿Son ogros que comen niños? No. Son ciudadanos normales con distintos niveles de involucración en el partido. Desde ninguno, hasta pasarse las semanas con reuniones, o incluso socializando con otros miembros.

Una de las cosas que siguen haciendo miembros jóvenes del Partido Comunista Chino es juntarse en grupos y debatir de diferentes cuestiones. Unas más mundanas; otras más abstractas y divinas. Normalmente no se cuelan extranjeros en sus debates, pero si hablas un poco de chino y pasas por ahí, tampoco te excluyen si te apetece pasar e incluso hablar.

La mayoría de los que conozco son del partido sin rol alguno ni como funcionarios ni en instituciones. Sus pensamientos están bastante menos encorsetados de lo que se podría esperar. Por haber, hay hasta defensores de la Escuela Austríaca dentro del Partido Comunista Chino. Los que esperen ver una roca infranqueable, acrítica y adoctrinada, creo que se equivocan en su análisis. No es tan raro para un chino que ha estudiado en la universidad y ha sacado buenas notas, pertenecer al Partido Comunista. Un sistema muy discutible de acceso a la política, de acuerdo. También me parece discutible el trepa hispano que se pasó sus estudios pegando carteles y haciendo de extra en los mítines de nuestros partidos. No sé, realmente, qué me repugna más porque conozco especímenes de sindicato de estudiantes y cachi de calimocho en nuestra tierra que... pero no desviemos el tema con el prejuicio latino que padezco.

Para esta capa que sí se ha enterado en algo de Chinaleaks, nada nuevo bajo el sol. De sobra conocidos son excesos y corruptelas en parte de la función pública, administrativa y política. La verbalización una vez más por parte de medios extranjeros no parece haber añadido mucho en concreto. Más allá de una serie de nombres, y ni si quiera tantos. China es un país inmenso y apenas han salido 37mil cuentas bancarias. Por ejemplo, la del fundador de Tencent, que vaya usted a saber si tiene ahí los ahorros "legales" (dentro del sistema de paraísos fiscales que debiéramos abolir por completo, pero ese es otro cantar). Hay una concienciación sobre este problema pero hay bastante confianza en que se están dando pasos al respecto.

La no negación del problema de corrupción… es más, su afirmación al decir que habrá que separar el trigo de la paja por parte del gobierno chino es una respuesta hábil. Con este movimiento, el propio gobierno chino ha tomado la iniciativa sobre la cuestión. Ha internalizado a nivel doméstico un problema de imagen pública, y ha ganado su apoyo por parte de las capas intermedias que son permeables a la cuestión, que ahora básicamente, y con la misma concienciación, confían en que se sigan dando pasos para limpiar la corrupción de China. Al final, y creo que con una respuesta "a la china" vía una obviedad "hay que separar el trigo de la paja" el problema parece momentáneamente solventado. A falta e que más titulares llenen de color nuestras portadas.

Autores fuera de China tienen que alimentar audiencias ávidas de encontrar culpables a nuestra crisis, a nuestro paro, a nuestra miseria. No. No son esos que pegaban carteles y después se iban al césped con el calimocho. Autores empujados a mirar con lupa y esperar reacciones de desestabilización rápida que nos den titulares y nos permitan por un lado reafirmar la superioridad moral, formal y funcional de nuestra amada democracia, y justificar nuestros males en terceros por el otro. En otras palabras: carnaza. Consuelo de tontos.

Aún así, el impacto positivo del marcaje a la élite china por parte de los medios extranjeros puede ser un gran instrumento para el propio gobierno chino y una palanca para seguir dando pasos en un progreso que es obvio que deberá producirse. Porque sí: hay corrupción. Sí, hay una desigualdad brutal a la que hacer frente en China y más vale que se haga algo al respecto, si es posible más rápido de lo que lo están haciendo.

22 enero, 2014 | 04:42

Desayunamos hoy en China con titulares nuevamente venidos de Occidente que traen revelaciones nuevas de viejos y conocidos problemas. La rampante corrupción en algunos casos, pero no solo, ha hecho amasar fortunas en paraísos fiscales a los que han podido y sabido arrimarse a buen árbol. Es triste constatar aunque lo sepamos que la sociedad es así, y que la personificación en gente como Bárcenas en España no es el problema, sino el síntoma de una enfermedad mucho más grave, profunda y sistémica. Estos escándalos no tienen exclusividad china ni española, sino que deben llevarnos nuevamente a una visión de la sociedad en capas (clases sociales) donde tengamos claro donde está cada cual. Así que no viene mal de vez en cuando un recordatorio contundente.

Haciendo negocios en China y manteniendo un blog en EL PAÍS, hoy será un día curioso. Orgulloso estoy, como no puede ser de otra forma, de que el que siempre ha sido mi periódico, EL PAÍS, saque sin tapujos estas informaciones. También, porque no se trata de problemas ajenos de gente en otros países, sino de problemas del sistema y de las clases, insisto. La nueva independencia que el periodismo está encontrando vía “yo te exploto este grano a ti, y tú me lo explotas a mi” es una sana tendencia. Recuerda mucho a los monos quitándose mutuamente los piojos. Snowden publica por aquí y se le protege en Rusia y China, en Occidente se publica sobre China y así llegamos a un nuevo y curioso pluralismo trasnacional que seguro sigue distando mucho de la objetividad pero nos acerca.

Tampoco se puede ignorar que el espectacular e indiscutible crecimiento chino genera recelos y enemigos fuera. Su control sobre activos cada vez más estratégicos, energéticos, humanos, de materias primas, de territorio –incluso la luna- a lo largo del mundo es muy evidente. La amenaza china como profecía auto-cumplida de la que nos han hablado autores importantes ya hace tiempo está ahí. Encima de la mesa. Por eso las revelaciones que están sucediéndose en medios extranjeros no van a cesar. Más bien por el contrario podríamos esperar que incluso se agudicen.

El sistema chino es mucho más sólido de lo que se hace ver cuando salen estas publicaciones. Los que estamos aquí relacionados con el mundo de los negocios, tal vez podemos percibirlo a muchos niveles. Estas revelaciones…  casos de corrupción que incluso acaban en ejecuciones, son parte de un proceso de maduración que no puede hacerse de forma más suave. Son fricciones necesarias de un sistema.

Cualquiera que viva en China verá que el propio respeto a las normas de tráfico, incluso de urbanidad por parte de la población es lamentable en muchos casos. Cómo se tiran al suelo los envases de las cosas tras comerlas o del paquete tabaco recién fumado. Cómo los semáforos se saltan por sistema y en el paso de peatones, aunque su código de circulación afirme lo contrario, la preferencia es del vehículo grande ante el pequeño. Los coches se interrumpen unos a otros como un buen futbolista metiendo el cuerpo para imponerse.

En China la bancarización es bajísima, se mueve una economía sumergida tremenda y se hacen pagos en metálico de cantidades que ya ni nos imaginamos en España se pueden pagar en billetes. No existe una economía tan formal todavía y falta muchísimo que hacer en fiscalización.

China es un país “en desarrollo” donde se sigue dando un profundo tercermundismo con un rapidísimo crecimiento económico muy difícil de digerir tan rápido. Muchas instituciones que en Occidente damos por asumidas -instituciones en sentido sociológico del término- no existen todavía. Sus referencias de valores no tienen un anclaje en una religión extendida y de consenso, como pudiera ser el cristianismo de Occidente. Esto genera radicales desviaciones de comportamiento que solo un Estado de Derecho fuerte podría atajar. Lo que los anglosajones denominan “rule of law” y el sistema de” checks and balances”, algo así como división de poderes.

¿Cómo evoluciona el ser humano del estado de naturaleza pre-contractualista a la conversión en ciudadanos con derechos y obligaciones en común si no hay ente que centraliza el monopolio de la violencia y su distribución de forma efectiva? Es decir, ¿Cómo puede, realmente, un país del tercer mundo de la noche a la mañana tener un sistema político, jurídico, social y económico maduro al estándar occidental?

Sencillamente, no puede. No puede, por definición, China aspirar a los estándares que incluso tenemos en nuestra muy criticada España donde la renta per cápita supera los 30mil dólares anuales. No es viable. No hay una entidad tan desarrollada ni instituciones, como la familia, la educación, la religión, que hayan hecho mella profunda en unos valores de las personas que doten a la sociedad de un software que pueda hacerla rodar al nivel de las occidentales.

China no puede a corto plazo tener ni ser medida por nuestros patrones. Es un error etnocentrista evaluar China de esta forma. China ha de medirse por su progreso ante sí misma y por el rumbo tomado. En este sentido, está llevando a cabo progresos tremendos y a veces difíciles de percibir. Es como un bebé que su padre no ve crecer, pero cuando se da cuenta ya mide metro y medio.

El chino común, el taxista, la señora que limpia en la oficina, el recepcionista, el camarero, son conscientes de que viven en un sistema con un grado considerable de corrupción y tráfico de influencias. La gente no es inocente y confiada y no vive en el “mundo feliz” de Huxley todos puestos hasta arriba de soma. Los chinos no están tan alienados. Sin embargo, esa es la composición de lugar que nos gusta hacernos a los extranjeros, tan misioneros nosotros.

En España busqué piso allá por la cúspide de la burbuja en El Barrial (Getafe), en Las Tablas, en Coslada…. y no había más que llamar a un anuncio en idealista para que por viviendas sospechosamente baratas de programas de precio tasado o similar te pidieran en A lo que ponía en el anuncio, y en B cien mil euros en metálico. Familiares y amigos de responsables políticos de urbanismo. De forma directa y descarada. Hubiera bastado con poner a llamar a un juez y a un notario. Esto, lo hemos vivido todos, no veamos solo la paja en el ojo ajeno. Ni nos rasguemos las vestiduras porque el PP tenga cuentas en B en Suiza, como los chinos. El problema es de castas, y no tanto de países aunque hay diferencias significativas de grado de sometimiento en función del desarrollo institucional de las naciones.

Mi experiencia personal no es tan rica ni relevante en el gigante asiático. Sin embargo, estamos viviendo tiempos de reforzamiento de su estado de derecho, desde las propias normas de tráfico, donde Shanghái y ciudades de primer nivel se están poniendo muy exigentes y están pasando de la jungla a en pocos años convertirse en lugares de un estándar de cumplimiento casi occidental.

En lo que toca a la corrupción de bajo nivel, lo que el gobierno chino ha conseguido es espectacular. Industrias enteras, de bebidas, de lujo de cosméticos, de regalo, de decoración, de turismo y restauración, están gravísimamente afectadas por la forma en que el gobierno está cortando el tema de los “regalos”. Un tema, que, no olvidemos, es corrupción, pero que está íntimamente entrelazado con lo cultural. No es fácil lo que se ha logrado en un par de años.

En la corrupción de alto nivel hay también un fuerte componente cultural. El halo que se atribuye a descendientes de fundadores del régimen es casi religioso en un país con la religión reducida y mucha superstición. Un “descendiente de”, o “pariente de” puede ser un valioso florero que, aunque no tenga poder alguno baste para subrayar el del que utiliza ese jarrón para acentuar el propio. Así, por ejemplo, el otro día podíamos leer una entrevista a un descendiente de los Habsburgo de Austria, que mal no debe vivir, o incluso sé que hay descendientes de Cristóbal Colón mamando todavía de esa ubre.  Los hijosdalgo prefieren chupar del frasco de su apellido que trabajar.

Es decir, ese tráfico de influencias, ciertamente, a veces no se produce de forma tan directa. No hay una causa-efecto tan fácil de sacar entre que su pariente haya hecho algo en su apoyo de forma directa. Es casi una superstición de un apellido de la que se aprovechan los que lo tienen. Conozco personalmente al nieto de un presidente de país occidental haciendo muy buenos negocios por China. No es porque su antecedente (ya fallecido) le ayude. Solo porque para otros es cool tener en plantilla o cerca ese apellido. Somos así de estúpidos.  Esta gente de apellido ilustre, dadas las circunstancias, hace bien en aprovechar nuestra estupidez para lucrarse. Eso es lo que sucede en algunos casos, hasta la hipérbole, también en China. No es que el presidente ayude o deje de ayudar. Basta con ser su sobrino y dedicarse a vivir de ese cuento con habilidad para montárselo bien. Si me apellidara Borbón, me irían mejor los negocios en China sin que para ello tuviera que tuviera que mover un dedo Juan Carlos. Nos han pedido incluso meter fotos de la Casa Real en alguna web sin que venga a cuento. La meritocracia a medias de los sistemas se ve tremendamente distorsionada por este tipo de cosas.

Esto no niega la mayor de casos de corrupción. Pero si antes comentaba que el gobierno está atacando de forma intensa la corrupción de baja intensidad, la del “regalo”, la de alta intensidad aparece vía casos como el de Bo Xilai y otros. En Occidente nos gusta venderlos como meros chivos expiatorios, como si no significaran sino ajustes de cuentas entre la mafia en el poder.

China no puede hacer su progreso del estado de salvajismo tercermundista sin gobierno de las leyes al de ser un país puramente desarrollado en dos telediarios. En el camino hay muchas piedras que salvar. Los diferentes escándalos y la forma en que el gobierno chino va dando respuesta y progresando no son un síntoma de su debilidad y vulnerabilidad. Son prueba de su fortaleza. El sistema chino tiene un largo camino que andar y avanza viento en popa en la dirección correcta. Podría caer, como es lógico, pero tiene también muchas posibilidades de resistir y seguir asombrando al mundo durante mucho tiempo.

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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