Sobre el autor

CEO de 2 Open, empresa que se dedica al comercio electrónico en China. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
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01 marzo, 2016 | 17:33

Moisés Naím, El Observador Global, señala “raros” microacontecimientos con macroimplicaciones que suceden en China. Que derivan, total o parcialmente, según se puede deducir en el artículo, de la crisis económica que se manifiesta vía menor crecimiento económico.

El primer acontecimiento raro: aumento de la represión a la clase obrera, tiene como indicador clave el rápido aumento de las huelgas. Cuanto menos, resulta contra-intuitivo, pues un aumento del recurso a la huelga, más que represión, podría incluso significar lo contrario. La huelga es un recurso del obrero organizado colectivamente frente al patrón. El aumento del número de huelgas es consecuencia de que hay más empresas quebrando en ciertos sectores y dejan salarios por pagar. Esto provoca lógicas protestas. Desajustes de oferta y demanda laboral en un mercado dinámico donde llevamos años escuchando que debe aumentar el consumo y disminuir la inversión.

El segundo acontecimiento raro es la detención de empresarios sin información transparente al respecto, o que se han suicidado o emigran. Es decir, no es represión de la clase obrera sino al revés: represión a los patrones. Hasta el punto de que “la lista incluye a lo más granado del sector empresarial”. Se concluye que es lucha anticorrupción pero “sirve también para eliminar rivales y consolidar el poder”.

El tercer acontecimiento “raro” es una empresa, Ezubao, que llevó a cabo una estafa piramidal y escondió sus libros de contabilidad. La policía, es decir… el gobierno chino… usó excavadoras para acceder a ellos.Raro que esconda los libros de contabilidad una empresa que ha llevado a cabo una estafa piramidal, no parece.

El resto de acontecimientos hablan de otro tipo de represión: a la libertad de expresión. ¿Acaso no había censura antes de la crisis?

Al firmarlo una personalidad de peso como Mosiés Naím, muchos tenemos la tentación de buscar –tal vez sin encontrar- la razón en sus argumentos.

El observador local, desde China, puede concluir que la secuencia de acontecimientos “raros” seleccionados por Naím son en realidad banales e incluso loables dentro de la ardua reconversión del sistema productivo chino.

19 febrero, 2016 | 18:16

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En China la noticia del arresto de personal de la oficina del banco ICBC ha llegado ya a la prensa y a una muy pequeña parte de su opinión pública. A los españoles, y más aún, a personas que llevamos meses anunciando que vamos a comercializar productos españoles vía la plataforma de venta online de ICBC, ya nos empiezan a preguntar qué está sucediendo.

También hemos tenido que dar explicaciones a nuestro equipo. Clientes en activo y potenciales nos han preguntado si el caso tendrá algún tipo de impacto en nuestras ventas en China vía la plataforma del banco ICBC. Por tanto en nuestra empresa vivimos en primera persona y de forma colateral el impacto del registro de ayer en la oficina madrileña del banco.

Aunque a uno no le quepa la más mínima duda de que como organización el banco ICBC respeta las normas del juego en China y se supone también que en cada mercado en el que actúa, parece razonable que nos pregunten dada la situación. Y que tengamos que responder a dudas como es nuestra obligación hacerlo.

Saltarse las normas del juego no resulta escalable en sistemas donde el gato y el ratón llevan siglos uno detrás del otro. Y sí, todos nos saltamos algún semáforo en rojo o por dejadez, ignorancia, desidia, o por estar muy ocupados con otros cosas… y a veces no cumplimos con obligaciones básicas. Hasta por el mero hecho de que las regulaciones son contradictorias entre sí o por más que las leamos una y otra vez, resultan inteligibles. Es increíblemente difícil cumplir estrictamente todas las normas y el sistema parece conspirar para que en realidad estemos todos, por acción u omisión, fuera del mismo y seamos vulnerables a que nos encuentren las cosquillas.

Es tal y tan absurdo el entramado normativo, que como pyme, resulta inviable estar encima de tanta regla. Máxime si encima te dedicas y has nacido con adn multinacional y aún eres un "crío". De hecho, parece que las normas están pensadas para que los grandes (vía lobbies) mantengan su status quo. El Camino de Servidumbre ha sido largo para llegar aquí, y lo que nos queda…

Por eso, cabría distinguir entre violaciones flagrantes, continuadas y a propósito… de faltas ocasionales más o menos fortuitas y tal vez debidas a la ignorancia o a la mera incapacidad de estar en todo. Faltas que, en algún caso, pueden jugar hasta en contra. Por ejemplo, cuando uno se equivoca y paga más impuestos de la cuenta. O se le olvida o no es capaz de descontar ivas pagados por facturas no cobradas sin ir más lejos. Es decir, incumplir normas, en el complejísimo mundo de hoy, es lo más normal. Tanto a favor, como en contra. Aunque hablo de las pymes en este momento, no del banco más grande del mundo. 

Los chinos están obsesionados con las normas, o al menos con los procesos. Cuando lidiamos con ellos, es un auténtico infierno el absurdo cumplimiento normativo. Intentar abrir una cuenta para comprar publicidad en un buscador, para abrir una tienda online en una plataforma, para establecer un perfil público en alguna red social, es enfrentarse a un laberinto burocrático absurdo y eterno. La cantidad de documentación a entregar es tremenda. Podemos pasar meses, si es que lo conseguimos, para dar de alta la cuenta, para comprar al final palabras clave que apunten a la web de nuestro cliente. Algo que fuera de china hacemos en minutos.

Por este motivo, sabemos que los chinos están totalmente acostumbrados a pedir papeles y papeles, y a que estos tengan que ir con sellos y firmas. El grado de burocratización es altísimo y la disciplina de la población china en su sometimiento a ellas, aún bajo pero creciente. Sin que esto niegue la mayor de que China es una economía mucho menos formalizada en ciertas capas, menos fiscalizada, donde existe –como es lógico en un Estado menos desplegado- una tremenda economía sumergida. Y sin que esto niegue tampoco el que hay gente que presume –mucho fanfarroneo absurdo hay al respecto, dicho sea de paso- de contactos (guanxi) y poder para saltar por encima de las normas tomando atajos. El vulgo, al menos, sigue normas a rajatabla.

De estas reflexiones deriva que la mayor es que parece evidente que, como institución el banco ICBC no está en tela de juicio. De nuevo, sin que esto niegue que haya caso. Nuestra empresa, 2 Open, va a seguir con toda su energía empujando los proyectos que lleva a cabo con el banco ICBC tanto en España como en China y a trabajar con ellos. Y si ha habido prácticas incorrectas cabe acotarlas y depurar responsabilidades entre los implicados sin elevar a categoría lo que seguramente es un suceso.

17 febrero, 2016 | 13:14

Vivimos en un mundo donde la competencia es tan agresiva, que a veces las mejores prácticas a nivel de negocio no lo son a nivel ético y legal. Los que nos dedicamos a hacer algún tipo de negocio, bien lo sabemos y sufrimos. El eterno dilema. 

Además, hay muchos incentivos hacia la omertá y pocos a defender lo que está bien frente a lo que sale rentable a corto plazo. Es un juego del gato y el ratón con competencia a veces desleal que hunde y machaca al honrado frente al que defrauda.

Por esa razón, que la justicia actúe rápido y con contundencia, suele ser una buena noticia, aunque a veces puedan cometerse errores y por tanto injusticias. El juicio mediático precede al real y el veredicto del pueblo, en su imaginario colectivo, llega por un titular amarillo y repentino. Raramente lo borra un posible desmentido posterior, o una matización. Por eso es peligroso el uso de efectismos que tan de moda se ha puesto en España a la hora de intervenir, cámaras mediante, en registros y detenciones como hoy mismo ha sucedido en la sede del banco chino ICBC en Madrid. Armados guardia civiles a sus puertas. 

Vaya por delante y por transparencia, que tengo cierta vinculación profesional con el banco ICBC en Madrid e intereses en esta materia. Nuestra empresa, 2 OPEN, comercializa un servicio de venta con ecommerce transnacional (cross-border) para vender por comercio electrónico, nuestra especialidad, en China dentro del portal de venta online del banco. Por eso puedo hablar en primera persona y dejar un testimonio muy reciente de mi experiencia con la sede en Madrid del banco chino ICBC.

Los profesionales con los que tenemos el placer de trabajar, en todo momento nos han atendido con la mayor amabilidad y rigor formal. Para abrir nuestras cuentas bancarias, se nos requirió abundante documentación y la burocracia no fue pequeña. Precisamente, me indicaron que se sentían sometidos a un muy estrecho marcaje. Es más, su nivel de advertencia fue tal, que hasta me sonó exagerado en aquel momento.

Las cautelas que tomaron fueron tan grandes, que incluso percibí que se excedían en su celo para el caso de una PYME como es la empresa en la que tengo el placer de trabajar. Por eso, la noticia de hoy, sin negar su verosimilitud me resulta muy chocante. En ningún momento vi el más mínimo síntoma de dejadez o falta de formas en su trabajo con nosotros. Todo lo contrario. 

Esperemos que la operación desarrollada hoy en la sucursal de Madrid del banco ICBC en España tenga realmente un contenido razonable y no sea una operación de fuegos artificiales sin sustancia que pueda tener cierto coste a nivel de confianza mutua entre España y China. Lo cierto es que si actúa de forma tan contundente nuestro aparato estatal, yo así lo sospecho, como hace un par de días cuando opinaba sobre la pertinencia de no ceder en el caso del posible derribo del edificio España. El asunto podría llegar a impactar a nivel emocional las relaciones entre España y China. Los españoles que trabajamos con China, deberemos seguir de cerca también esta noticia. 

10 febrero, 2016 | 22:46

Muchos Chinos resultan a veces contradictorios en sus pasiones. Por un lado muestran fascinación por la tradición y el pasado, a veces irracional superstición. Sin embargo, al mismo tiempo rechazan lo viejo, de segunda mano y rancio. Por eso son tan rápidos colonizadores de nuevos desarrollos urbanos, viven proyectándose hacia nuevos edificios, dispositivos, contenidos, modas y memes.

Volátiles. Raudos en sus virajes de opinión si reconocen algo como más moderno y muy exploradores. Invierten mucho en enrevesados envases difíciles de desenvolver que subrayan durante el ritual de apertura el privilegio de disfrutar de lo nuevo. Los platos en algunos restaurantes se ponen lavados y precintados en plástico. Utilizan a menudo, cada vez menos, palillos desechables… nuevos… para comer. En China se ve poco mercado de segunda mano y antigüedades.

Algunos chinos quieren ver lo viejo y vivir en lo nuevo. Podría decirse que disfrutan la tradición y el pasado no tanto en su preservación, sino incorporándolo en lo nuevo. El pasado, para nosotros, de esta forma parece perderse. En nuestra concepción tirar el "Edificio España" (de la Plaza de España en Madrid) y levantar otro en su lugar que rememore lo que había, puede ser borrar nuestro pasado. No hay incorporación de elementos que pueda suplir la pérdida de tal destrucción. Para ellos, sin embargo, es obvio que el pasado forma parte de lo nuevo. Lo nuevo no existiría sin pasado. Por tanto, no es para nada sorprendente el desacuerdo que al parecer ha surgido en este asunto. 

Viajar por China apenas tiene interés en cuanto a paisajes urbanos. Sus zonas antiguas o turísticas son reconstrucciones más cercanas al parque temático que a una vuelta al pasado. Los lugares conservados son excepciones y su modelo de conservación muy discutible. Sus ciudades son cada vez más parecidas. Mismas tiendas, marcas y centros comerciales. Incluso, diría, parecida trama urbana. Útil para los negocios y la administración. Cada vez más homogéneo todo.

Desconociendo en qué medida la discrepancia en relación con la demolición total o parcial del Edificio España responde a un posicionamiento técnico o político por parte del Ayuntamiento de Madrid es de suponer que ha predominado un enfoque técnico derivado de una tradición de preservar edificios que en España hemos mantenido durante mucho tiempo. Ha dado como resultado que aún tenga sentido ir de una a otra ciudad a dar un paseo entre construcciones que sí se diferencian entre sí y nos hacen tener memoria viva.

Cierto es que en Europa apenas nos da para conservar lo antiguo y estamos muy enfocados a reciclar. Muchas veces es más fácil partir de cero que gestionar el cambio. Empleamos mucha energía en conservar lo que hay para ir hacia lo que debería haber. Esto nos hace perder algo de ventaja competitiva en relación con los avances que se producen.

En este dilema, entre construir tras destruir... reciclar y preservar o si acaso construir por capas resulta preferible preservar el legado que podamos sin tirar abajo lo que pueda reutilizarse. Si el Edificio España aún tiene elementos utilizables lo mejor es no ceder ante el inversor. Pero ese debate debería ser de cálculo técnico y económico y es de esperar que el Ayuntamiento de Madrid haya tomado las decisiones en base a funcionarios y asesores cualificados en la materia y, por tanto, estén haciendo lo correcto.

Como precedente, hay gente que ve en el caso de Wanda y el Edificio España un contratiempo para posicionar España ante inversores chinos. Pero la mayoría de ciudadanos chinos saben muy bien que el gobierno manda y que las decisiones se toman sacrificando a los individuos por el conjunto. Lo hacen constantemente en China y lo entienden de sobra. Al contrario. Una posición firme del Ayuntamiento de Madrid… del gobierno, pues en China llaman “gobierno” a todo lo público sin demasiadas distinciones, podrá ser negativa para este caso concreto pero nos puede ayudar también a reforzar ante ellos la necesidad de contar con el apoyo “del gobierno”. Y puede ayudar a ordenar y poner claras las normas del juego. Exactamente lo que hacen ellos en China. Tal vez lo que perdamos en inversión, si mantenemos nuestro patrimonio, lo acabaremos recuperando vía turismo. Incluso con visitantes chinos.

13 julio, 2014 | 15:36

Que el caso GOWEX es un fuerte golpe para la marca España es algo ya repetido hasta la saciedad. Es cierto. Hoy mismo en China teníamos que escuchar comentarios de perplejidad e indignación ante un caso que no es solo el caso GOWEX. Por extensión es el caso MAB (Mercado Alternativo Bursátil) y por extensión Bolsas y Mercados Españoles.

No pretendiendo trazar paralelismo alguno entre estos sucesos, por razones distintas Gowex, Zinkia y Bodaclick están suspendidas en el MAB. Dos de las tres, Zinkia y Gowex, tenían o tuvieron un proyecto de expansión al mercado chino. Otra empresa similar, en el sentido de que proponía un esquema escalable sobre el papel y era empresa joven y dinámica fue Inout TV, que mantuvo un proyecto de expansión a China no mucho antes de acabar en un concurso de acreedores. Proyecto chino, el de Inout, en el que estuve ilusionado e implicado personalmente.

Ha habido otras empresas donde China ha sido un intento cuando no se veían soluciones más cercanas. Los profesionales de estas empresas suelen ser gente trabajadora y de alto nivel. Empujar ese tipo de proyectos es muy difícil resulta obvio. Sería fácil hacer leña del árbol caído a toro pasado.

Añadir China en la ecuación de un proyecto que requiera inversión puede ser muy goloso. Cuando arrastramos la fórmula en excel, salen muchos ceros a la derecha. Tal vez el hecho de que empresas en búsqueda de inversores quieran presencia en China pueda tener algo que ver con eso. La mística de los 1.300 millones de clientes potenciales. A los inversores les gusta ver ceros a la derecha en la excel.

Para los trabajadores que cubren la última milla del trayecto en el mercado chino puede resultar letal una implicación en proyectos que se puedan desmoronar. Si los empleados en la sede no son conscientes de la debilidad del proyecto, menos puede serlo un empleado comercializando su solución en China. Aún menos una prestador de servicios contratado al efecto, o una oficina pública de apoyo a exportaciones.

Una parte del riesgo de este tipo de proyectos lo acaba asumiendo en el mercado chino quien pone la cara. Ante los clientes finales, ante el regulador... ante empleados sobre el terreno.

Un emprendedor vive obligado a transmitir ilusión por su proyecto y confianza por el futuro. Es muy difícil contratar y motivar talento, y el realismo “no vende”. También debe de ser capaz de imaginar soluciones a necesidades aunque no existan. Sabiendo que podrían existir y llevarse a cabo si se venden dichas soluciones y poyectos.

La división del trabajo y la presión por la eficiencia lleva a que cada cual se dedique a una taraea sin poder reparar en el escenario. Por obvio que lo veamos a posteriori. Cada uno cumple una función en una cadena que para estar al máximo de eficiencia no permite que el que comercializa la solución en un mercado extranjero como el Chino pueda estar analizando la contabilidad de cada cliente en su sede, y en profundidad las bondades de los productos o servicios vendidos.

El comercial en China, en estos casos, bien sea de la propia empresa, de una empresa subcontratada, o de una agencia pública de exportación, queda vendido y a los pies de los caballos de posibles contratos firmados en el mercado chino. Estos actores han de tomar nota al respecto y ser conscientes de las implicaciones que tiene comercializar en China soluciones, productos o servicios que pudieran verse afectados por problemas empresariales o estratégcos en la sede o errores de modelo no visibles desde lejos. Esperemos por el bien de todos que nuestro país sea capaz de tener empresas sólidas y mecanismos de control que nos permitan trabajar con tranquilidad la última milla desde China.

28 mayo, 2014 | 11:48

Las rutas “de la Seda” y “de la Plata” conectaron durante siglos los territorios donde se asientan ahora las regiones de Shaanxi en China y Extremadura en España con otras regiones. Zonas de paso de mercancía y cultura.

Como Extremadura, Shaanxi es una región occidental de su eje económico y cultural de referencia. Ambas regiones están en el interior y sin salida al mar. Las dos viven un desarrollo económico relativamente menor que el de sus respectivos países.

La capital de Shaanxi, Xian, tiene en los Guerreros de Terracota su principal atractivo turístico. Mérida, la capital de Extremadura, encuentra su principal atractivo en el teatro romano, entre otros elementos históricos. Las dos ciudades se identifican con un símbolo del pasado que marca su posición ante el mundo. Ambas ciudades siguen desenterrando vestigios del pasado de su suelo.

Paralelismos, los hay entre todas las regiones del mundo. Buscar, acentuar, y aprovechar lo que nos une e iguala es una forma de conectar y sabernos más iguales que diferentes. De tender puentes entre gobiernos, empresas y ciudadanos. Hermanar pueblos y buscar conexiones remotas puede enriquecer las sociedades objeto del hermanamiento si logramos sustancia. A priori casi todas las regiones del mundo serían hermanables y tendrían interesantes elementos comunes. Sirvan tales casualidades como legitimador del loable fin de aumentar las relaciones mutuas.

El pasado fin de semana tuvo lugar en Xian (China) un evento con gran apoyo institucional de cooperación entre el este y el oeste, que giraba en torno al fortalecimiento del cinturón económico de lo que fue la Ruta de la Seda: 18th Investment and Trade Forum for Cooperation between East and West China.

Miguel cordoba y alwin vanderlinde en china

En el evento estaban representadas las asociaciones de cámaras de comercio de todos los países por los que discurría (discurre) la Ruta. Un encuentro donde los carteles estaban solamente en chino y ruso. El renacimiento chino podría desplazar en parte el foco del mundo hacia Oriente.

El evento sirvió de marco para varias actividades institucionales y comerciales paralelas, entre las que estaba la visita institucional de Extremadura.

En un mundo de grandes ciudades interconectadas, unir periferias puede parecer excéntrico. Los extremeños somos waidiren (forasteros) en Madrid o Barcelona. Como los de Shaanxi en Pekín o Shanghái. Los nacidos en localidades “tier 2” o “tier 3” somos diferentes de los arraigados en grandes capitales. Por otro lado Shaanxi y Extremadura son periferias de contextos y no viven aisladas de sus entornos. Tienen funciones dentro de los conjuntos a los que pertenecen. La relación de subconjuntos, de Shaanxi y Extremadura, debiera ser un lazo más entre China y Europa-España.

En la expedición extremeña hubo representantes del gobierno regional liderados por Miguel Córdoba y de empresas abiertas a explorar posibilidades en la zona. Un tándem muy útil en China. El gobierno facilita que se abran puertas y luego las empresas deben encontrar iniciativas concretas que generen valor añadido. La cordialidad, las buenas intenciones, las buenas palabras, deben llevar a acuerdos tangibles y concretos de creación de valor. Y esa responsabilidad ya es de las empresas.

El ejecutivo extremeño está apoyando la labor de vanguardia ejercida por el artista holandés afincado en Montánchez Alwin Vanderlinde. En su carrera artística ha acabado teniendo contactos intensos y crecientes con China. Resulta poético seguir la estela en China de un pintor holandés al frente de la comitiva extremeña. Tal vez, novelesco. Imaginativo. No es solo Extremadura, sino Europa, la que vía Alwin se persona en China.

Para los chinos que encabezan su burocracia, que suelen presumir de formación, la historia y la cultura son fines importantes que podemos emplear como medio para una aproximación. Así se consigue que Shaanxi, con treinta y siete veces más población que Extremadura abra hilo directo.

Los acuerdos y propuestas encima de la mesa entre Shaanxi y Extremadura, deberían cuajar en las próximas semanas en beneficio de Europa y China.

 

 

07 abril, 2014 | 22:45


La marca Gap se está expandiendo en el competitivo mercado chino donde está teniendo que adaptarse. Jeff Kirwan presidente de Gap China fue entrevistado por The Wall Street Journal en una entrevista publicada el pasado fin de semana. 

Se pueden ver razonamientos de cara a decidir qué marca lanzar y cómo:

- Facilidad de Entrada Vs Rentabilidad Esperada. Divide qué marca puede ser más fácil de introducir en el mercado de cuál podría arrojar mayor rentabilidad. Interesante a nivel de concepto cuando la escasez de recursos suele obligar a velar más por lo primero.  

-Amplitud de Cobertura Vs Nicho de Mercado. Justifica que su compañía lance primero Old Navy y no Banana Republic por su mayor cobertura en segmentos de clientes.

- El momento y lugar adecuados aparecen como pregunta de cara a introducir la marca Banana Republic.

Comercio electrónico:

- Cliente Conectado. Estima que entre el 90 y el 98% de su clientela usa las redes sociales. 

- Economías de Escala. Considera tener ventaja competitiva online por ser multimarca y multicanal. 

- Online antes de Offline. En Old Navy, la tienda online se lanzó antes que las tiendas físicas. 

Sobre el consumidor, destaca el impacto de la familia extendida y las visitas en grupo al centro comercial, que es el lugar de ocio por excelencia en la China urbanizada. Tallas más pequeñas, y alta variedad de productos. Apalancándose sobre los chinos que viajan, el marketing se ha basado en marketing social, digital, de exteriores y en cines. Han tenido la suerte de aparecer, sin pagar por ello, en series de televisión. 

En suma, se muestra una empresa que en primer lugar reflexiona sobre qué estrategia adoptar, cómo, cuándo y por qué, y que, por suerte, parece contar con recursos y marca como para abordar con cierta solvencia el mercado chino. Un documento en el que salen bastantes elementos clave a la hora de plantearse la introducción de una marca en el mercado chino.

05 abril, 2014 | 16:25

La presión por ganar más y pagar menos es muy fuerte en un país en crecimiento, con fuertes desigualdades y ambiciones, sin un Estado del Bienestar desarrollado y con un intenso crecimiento de precios de la vivienda como es China. Un empleado de cuello blanco con cierto nivel académico puede alcanzar un sueldo decente. Incluso muy decente si se compara con la coyuntura española pero que ni de lejos le da para afrontar el estilo de vida que ve en las series de televisión.


El iPhone es obligatorio, pagar algunas cenas, tal vez algún viaje, y en general mostrar capacidad de compra. Las plumas del Pavo Real se despliegan por doquier aunque a veces, en casa, apenas un poco de huevo revuelto y unos guisantes se puedan añadir al bol de arroz. No es tan distinto en este sentido, el comportamiento que muchos chinos tienen si lo comparamos con el de bastantes occidentales.

A eso se suma un mercado laboral que para los chinos nativos es relativamente fuerte. Hay necesidad de las aportaciones que pueden prestar personas con algún tipo de talento o con acceso a recursos escasos. Por ejemplo, la información de primera mano de empresas gigantescas. Es aquí donde cobra vida un fenómeno muy extendido a veces cancerígeno en el mercado laboral chino: el estraperlo de trabajo.

Una vez que cierto tipo de empleado cree haberse adueñado de un puesto de trabajo, el rendimiento puede decaer fuertemente y la diversificación en tareas aumentar. Incluso desde el propio puesto de trabajo se asumen proyectos ajenos. Llegar ofrecimientos de colaboración o se los busca.

De los que envían su currículum a una oferta de empleo, una porción no desdeñable en realidad para nada busca dejar su empresa. Al contrario: están muy bien donde están. Su oferta suele suceder a la constatación de qeu se trata de un perfil claramente no interesado en el puesto. Puedo hacerte trabajos como “freelance” y de hecho, ya los hago.

Empleados de las empresas más grandes del país están dispuestos a vender para ganar la milla extra, su experiencia, conocimiento, y a veces, lo que es más grave… información confidencial de su empresa a cambio de ese dinero extra que permita complementar un salario siempre insuficiente.

La pirámide de Maslow puede superar las fronteras de la ética y la legalidad. ¿Quieres conocer el volumen de ventas de tu mayor competidor? Rasca y toca las teclas adecuadas. A veces toca premio. No tiene por qué ser el estraperlista de esa empresa. Puede ser un proveedor, un logístico, una plataforma de comercio…

La práctica está bastante extendida. Mucho más de lo que se ve en la superficie. Para explotarla en todo su esplendor, nada mejor que círculos de conocidos que faciliten llegar a la persona adecuada, o redes de exalumnos. El estraperlo laboral puede caer dentro de los límites de lo razonable y lógico, puede ser totalmente normal. Pero dichos límites los marca una línea difícil de definir. Conocido el fenómeno, conviene tenerlo en cuenta a la hora de hacer negocios en China.

25 enero, 2014 | 08:18

El escándalo Chinaleaks ha tenido, básicamente y en apariencia, un impacto nulo sobre la sociedad civil china. Es más, al hablar con personas de a pie que hayan llegado a conocerlo más bien parece que estos envites no hacen sino acabar reforzando al gobierno chino porque se produce cierto enroque mental ante lo que se pinta de forma un poco conspiranoica -un poco cierta- como un ataque externo no a sus gobernantes sino a China. La identidad entre los gobernantes y su pueblo es una herramienta fácil para azuzar el victimismo irracional para ganar el apoyo de los ciudadanos secuestrados. Cierto es esto. Lo mismo nos pasa en España con los nacionalismos. Si sale un escándalo que involucre a Jordi Pujol Jr se vestirá como ataque a Catalunya o si se sacan temas de la Casa Real hay quien quiere ver en ello un ataque a España.

La respuesta del gobierno chino ha sido censurar los medios extranjeros por una parte y por la otra dar un mensaje de que hay que separar el trigo de la paja. ¿Ha habido alguna repercusión a pie de calle de Chinaleaks en China? Aparentemente -si bien no tengo elementos objetivos ni científicos para asegurar tal cosa- no. No parece que haya transcendido en nada hacia el chino llano este escándalo. Hombre... es que se ha censurado. Tampoco es fácil que suceda lo contrario.

¿A qué capa de la sociedad china ha llegado Chinaleaks? Pues lo ha hecho a los chinos en el exterior o con contacto con el exterior. A la capa más ilustrada que tal vez encuentra, dentro de esta polarizada sociedad, una identidad de intereses con la élite aunque pueda estar a medio camino.

¿Cómo reacciona esta capa a algo tipo Chinaleaks? En primer lugar parecen tener anticuerpos ante las noticias venidas de fuera. Una resistencia a entrar al trapo del todo. Una prudencia bastante “china”. Un frío esperar y ver que a nosotros, latinos, a veces nos cuesta entender. Nosotros somos un poco más de levantarnos a arrear sopapos, o de quemarnos por dentro de indignación adoptando un juicio (prejuicio) rápido sobre las cosas. Ellos no. Paran y miran. Tal vez, observan. Tal vez, piensan algo. Escuchan. Y ya después, solo a veces y en confianza, se manifiestan. (Por cierto, esta actitud suelen tenerla también en proyectos en la empresa, y fastidia bastante su falta de asertividad y nos hace complicado trabajar con ellos).

Tengo amigos y conocidos en el Partido Comunista Chino. Para qué vamos a negar lo obvio. Es inevitable si vives en China. Es inevitable si has estudiado como pude yo gracias a la beca de “la Caixa” y Casa Asia tu máster en CEIBS. ¿Son ogros que comen niños? No. Son ciudadanos normales con distintos niveles de involucración en el partido. Desde ninguno, hasta pasarse las semanas con reuniones, o incluso socializando con otros miembros.

Una de las cosas que siguen haciendo miembros jóvenes del Partido Comunista Chino es juntarse en grupos y debatir de diferentes cuestiones. Unas más mundanas; otras más abstractas y divinas. Normalmente no se cuelan extranjeros en sus debates, pero si hablas un poco de chino y pasas por ahí, tampoco te excluyen si te apetece pasar e incluso hablar.

La mayoría de los que conozco son del partido sin rol alguno ni como funcionarios ni en instituciones. Sus pensamientos están bastante menos encorsetados de lo que se podría esperar. Por haber, hay hasta defensores de la Escuela Austríaca dentro del Partido Comunista Chino. Los que esperen ver una roca infranqueable, acrítica y adoctrinada, creo que se equivocan en su análisis. No es tan raro para un chino que ha estudiado en la universidad y ha sacado buenas notas, pertenecer al Partido Comunista. Un sistema muy discutible de acceso a la política, de acuerdo. También me parece discutible el trepa hispano que se pasó sus estudios pegando carteles y haciendo de extra en los mítines de nuestros partidos. No sé, realmente, qué me repugna más porque conozco especímenes de sindicato de estudiantes y cachi de calimocho en nuestra tierra que... pero no desviemos el tema con el prejuicio latino que padezco.

Para esta capa que sí se ha enterado en algo de Chinaleaks, nada nuevo bajo el sol. De sobra conocidos son excesos y corruptelas en parte de la función pública, administrativa y política. La verbalización una vez más por parte de medios extranjeros no parece haber añadido mucho en concreto. Más allá de una serie de nombres, y ni si quiera tantos. China es un país inmenso y apenas han salido 37mil cuentas bancarias. Por ejemplo, la del fundador de Tencent, que vaya usted a saber si tiene ahí los ahorros "legales" (dentro del sistema de paraísos fiscales que debiéramos abolir por completo, pero ese es otro cantar). Hay una concienciación sobre este problema pero hay bastante confianza en que se están dando pasos al respecto.

La no negación del problema de corrupción… es más, su afirmación al decir que habrá que separar el trigo de la paja por parte del gobierno chino es una respuesta hábil. Con este movimiento, el propio gobierno chino ha tomado la iniciativa sobre la cuestión. Ha internalizado a nivel doméstico un problema de imagen pública, y ha ganado su apoyo por parte de las capas intermedias que son permeables a la cuestión, que ahora básicamente, y con la misma concienciación, confían en que se sigan dando pasos para limpiar la corrupción de China. Al final, y creo que con una respuesta "a la china" vía una obviedad "hay que separar el trigo de la paja" el problema parece momentáneamente solventado. A falta e que más titulares llenen de color nuestras portadas.

Autores fuera de China tienen que alimentar audiencias ávidas de encontrar culpables a nuestra crisis, a nuestro paro, a nuestra miseria. No. No son esos que pegaban carteles y después se iban al césped con el calimocho. Autores empujados a mirar con lupa y esperar reacciones de desestabilización rápida que nos den titulares y nos permitan por un lado reafirmar la superioridad moral, formal y funcional de nuestra amada democracia, y justificar nuestros males en terceros por el otro. En otras palabras: carnaza. Consuelo de tontos.

Aún así, el impacto positivo del marcaje a la élite china por parte de los medios extranjeros puede ser un gran instrumento para el propio gobierno chino y una palanca para seguir dando pasos en un progreso que es obvio que deberá producirse. Porque sí: hay corrupción. Sí, hay una desigualdad brutal a la que hacer frente en China y más vale que se haga algo al respecto, si es posible más rápido de lo que lo están haciendo.

22 enero, 2014 | 04:42

Desayunamos hoy en China con titulares nuevamente venidos de Occidente que traen revelaciones nuevas de viejos y conocidos problemas. La rampante corrupción en algunos casos, pero no solo, ha hecho amasar fortunas en paraísos fiscales a los que han podido y sabido arrimarse a buen árbol. Es triste constatar aunque lo sepamos que la sociedad es así, y que la personificación en gente como Bárcenas en España no es el problema, sino el síntoma de una enfermedad mucho más grave, profunda y sistémica. Estos escándalos no tienen exclusividad china ni española, sino que deben llevarnos nuevamente a una visión de la sociedad en capas (clases sociales) donde tengamos claro donde está cada cual. Así que no viene mal de vez en cuando un recordatorio contundente.

Haciendo negocios en China y manteniendo un blog en EL PAÍS, hoy será un día curioso. Orgulloso estoy, como no puede ser de otra forma, de que el que siempre ha sido mi periódico, EL PAÍS, saque sin tapujos estas informaciones. También, porque no se trata de problemas ajenos de gente en otros países, sino de problemas del sistema y de las clases, insisto. La nueva independencia que el periodismo está encontrando vía “yo te exploto este grano a ti, y tú me lo explotas a mi” es una sana tendencia. Recuerda mucho a los monos quitándose mutuamente los piojos. Snowden publica por aquí y se le protege en Rusia y China, en Occidente se publica sobre China y así llegamos a un nuevo y curioso pluralismo trasnacional que seguro sigue distando mucho de la objetividad pero nos acerca.

Tampoco se puede ignorar que el espectacular e indiscutible crecimiento chino genera recelos y enemigos fuera. Su control sobre activos cada vez más estratégicos, energéticos, humanos, de materias primas, de territorio –incluso la luna- a lo largo del mundo es muy evidente. La amenaza china como profecía auto-cumplida de la que nos han hablado autores importantes ya hace tiempo está ahí. Encima de la mesa. Por eso las revelaciones que están sucediéndose en medios extranjeros no van a cesar. Más bien por el contrario podríamos esperar que incluso se agudicen.

El sistema chino es mucho más sólido de lo que se hace ver cuando salen estas publicaciones. Los que estamos aquí relacionados con el mundo de los negocios, tal vez podemos percibirlo a muchos niveles. Estas revelaciones…  casos de corrupción que incluso acaban en ejecuciones, son parte de un proceso de maduración que no puede hacerse de forma más suave. Son fricciones necesarias de un sistema.

Cualquiera que viva en China verá que el propio respeto a las normas de tráfico, incluso de urbanidad por parte de la población es lamentable en muchos casos. Cómo se tiran al suelo los envases de las cosas tras comerlas o del paquete tabaco recién fumado. Cómo los semáforos se saltan por sistema y en el paso de peatones, aunque su código de circulación afirme lo contrario, la preferencia es del vehículo grande ante el pequeño. Los coches se interrumpen unos a otros como un buen futbolista metiendo el cuerpo para imponerse.

En China la bancarización es bajísima, se mueve una economía sumergida tremenda y se hacen pagos en metálico de cantidades que ya ni nos imaginamos en España se pueden pagar en billetes. No existe una economía tan formal todavía y falta muchísimo que hacer en fiscalización.

China es un país “en desarrollo” donde se sigue dando un profundo tercermundismo con un rapidísimo crecimiento económico muy difícil de digerir tan rápido. Muchas instituciones que en Occidente damos por asumidas -instituciones en sentido sociológico del término- no existen todavía. Sus referencias de valores no tienen un anclaje en una religión extendida y de consenso, como pudiera ser el cristianismo de Occidente. Esto genera radicales desviaciones de comportamiento que solo un Estado de Derecho fuerte podría atajar. Lo que los anglosajones denominan “rule of law” y el sistema de” checks and balances”, algo así como división de poderes.

¿Cómo evoluciona el ser humano del estado de naturaleza pre-contractualista a la conversión en ciudadanos con derechos y obligaciones en común si no hay ente que centraliza el monopolio de la violencia y su distribución de forma efectiva? Es decir, ¿Cómo puede, realmente, un país del tercer mundo de la noche a la mañana tener un sistema político, jurídico, social y económico maduro al estándar occidental?

Sencillamente, no puede. No puede, por definición, China aspirar a los estándares que incluso tenemos en nuestra muy criticada España donde la renta per cápita supera los 30mil dólares anuales. No es viable. No hay una entidad tan desarrollada ni instituciones, como la familia, la educación, la religión, que hayan hecho mella profunda en unos valores de las personas que doten a la sociedad de un software que pueda hacerla rodar al nivel de las occidentales.

China no puede a corto plazo tener ni ser medida por nuestros patrones. Es un error etnocentrista evaluar China de esta forma. China ha de medirse por su progreso ante sí misma y por el rumbo tomado. En este sentido, está llevando a cabo progresos tremendos y a veces difíciles de percibir. Es como un bebé que su padre no ve crecer, pero cuando se da cuenta ya mide metro y medio.

El chino común, el taxista, la señora que limpia en la oficina, el recepcionista, el camarero, son conscientes de que viven en un sistema con un grado considerable de corrupción y tráfico de influencias. La gente no es inocente y confiada y no vive en el “mundo feliz” de Huxley todos puestos hasta arriba de soma. Los chinos no están tan alienados. Sin embargo, esa es la composición de lugar que nos gusta hacernos a los extranjeros, tan misioneros nosotros.

En España busqué piso allá por la cúspide de la burbuja en El Barrial (Getafe), en Las Tablas, en Coslada…. y no había más que llamar a un anuncio en idealista para que por viviendas sospechosamente baratas de programas de precio tasado o similar te pidieran en A lo que ponía en el anuncio, y en B cien mil euros en metálico. Familiares y amigos de responsables políticos de urbanismo. De forma directa y descarada. Hubiera bastado con poner a llamar a un juez y a un notario. Esto, lo hemos vivido todos, no veamos solo la paja en el ojo ajeno. Ni nos rasguemos las vestiduras porque el PP tenga cuentas en B en Suiza, como los chinos. El problema es de castas, y no tanto de países aunque hay diferencias significativas de grado de sometimiento en función del desarrollo institucional de las naciones.

Mi experiencia personal no es tan rica ni relevante en el gigante asiático. Sin embargo, estamos viviendo tiempos de reforzamiento de su estado de derecho, desde las propias normas de tráfico, donde Shanghái y ciudades de primer nivel se están poniendo muy exigentes y están pasando de la jungla a en pocos años convertirse en lugares de un estándar de cumplimiento casi occidental.

En lo que toca a la corrupción de bajo nivel, lo que el gobierno chino ha conseguido es espectacular. Industrias enteras, de bebidas, de lujo de cosméticos, de regalo, de decoración, de turismo y restauración, están gravísimamente afectadas por la forma en que el gobierno está cortando el tema de los “regalos”. Un tema, que, no olvidemos, es corrupción, pero que está íntimamente entrelazado con lo cultural. No es fácil lo que se ha logrado en un par de años.

En la corrupción de alto nivel hay también un fuerte componente cultural. El halo que se atribuye a descendientes de fundadores del régimen es casi religioso en un país con la religión reducida y mucha superstición. Un “descendiente de”, o “pariente de” puede ser un valioso florero que, aunque no tenga poder alguno baste para subrayar el del que utiliza ese jarrón para acentuar el propio. Así, por ejemplo, el otro día podíamos leer una entrevista a un descendiente de los Habsburgo de Austria, que mal no debe vivir, o incluso sé que hay descendientes de Cristóbal Colón mamando todavía de esa ubre.  Los hijosdalgo prefieren chupar del frasco de su apellido que trabajar.

Es decir, ese tráfico de influencias, ciertamente, a veces no se produce de forma tan directa. No hay una causa-efecto tan fácil de sacar entre que su pariente haya hecho algo en su apoyo de forma directa. Es casi una superstición de un apellido de la que se aprovechan los que lo tienen. Conozco personalmente al nieto de un presidente de país occidental haciendo muy buenos negocios por China. No es porque su antecedente (ya fallecido) le ayude. Solo porque para otros es cool tener en plantilla o cerca ese apellido. Somos así de estúpidos.  Esta gente de apellido ilustre, dadas las circunstancias, hace bien en aprovechar nuestra estupidez para lucrarse. Eso es lo que sucede en algunos casos, hasta la hipérbole, también en China. No es que el presidente ayude o deje de ayudar. Basta con ser su sobrino y dedicarse a vivir de ese cuento con habilidad para montárselo bien. Si me apellidara Borbón, me irían mejor los negocios en China sin que para ello tuviera que tuviera que mover un dedo Juan Carlos. Nos han pedido incluso meter fotos de la Casa Real en alguna web sin que venga a cuento. La meritocracia a medias de los sistemas se ve tremendamente distorsionada por este tipo de cosas.

Esto no niega la mayor de casos de corrupción. Pero si antes comentaba que el gobierno está atacando de forma intensa la corrupción de baja intensidad, la del “regalo”, la de alta intensidad aparece vía casos como el de Bo Xilai y otros. En Occidente nos gusta venderlos como meros chivos expiatorios, como si no significaran sino ajustes de cuentas entre la mafia en el poder.

China no puede hacer su progreso del estado de salvajismo tercermundista sin gobierno de las leyes al de ser un país puramente desarrollado en dos telediarios. En el camino hay muchas piedras que salvar. Los diferentes escándalos y la forma en que el gobierno chino va dando respuesta y progresando no son un síntoma de su debilidad y vulnerabilidad. Son prueba de su fortaleza. El sistema chino tiene un largo camino que andar y avanza viento en popa en la dirección correcta. Podría caer, como es lógico, pero tiene también muchas posibilidades de resistir y seguir asombrando al mundo durante mucho tiempo.

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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