Fricciones en la última adquisición de Pearson en China
Hace unas semanas se anunció que Pearson compraba en China la compañía Global Education & Technology Group Ltd., que cotiza en el Nasdaq como GEDU, por casi 300 millones de dólares. Se trata de una empresa con centros a lo largo de China que imparte cursos y servicios anexos en China enfocándose a la enseñanza de inglés. Sin embargo, hace un par de días, cuatro personas han sido acusadas por el uso de información privilegiada realizando transacciones sobre las acciones antes de la operación.
La SEC (Securities and Exchange Commission) acusa a la presidenta del consejo de administración de GEDU y a su CEO en este caso. Al parecer, el volumen de transacciones y la oscilación de valor en días previos al anuncio de compra resultan evidentes. El mismo día de la adquisición el valor se dobló para los que tenían acciones. Ante este escenario, es posible que la empresa compradora deba replantearse no sólo el valor de la empresa sino también la operación en sí.
La compra debería cerrarse por ambas partes antes del final de este año. Ahora Pearson se enfrenta al dilema de cuánto vale lo que está comprando si la presidenta era uno de los activos valorados, y sobre cómo controlar los tiempos de la operación en base a la nueva información disponible.
De confirmarse las acusaciones, el asunto escapa a la casuística individual. La confianza en las adquisiciones en China y procedentes de China está en juego cuando este tipo de noticias salen a la luz. La actualidad está salpicada de ellas. El refuerzo del buen gobierno corporativo en las grandes empresas en China está siendo, por ello, una necesidad para que el mercado pueda madurar y con él, la integración de sus grandes empresas con el resto del mundo.
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