El gobierno chino intentando influir en la tectónica de su economía
Cuando hacemos introspección en la piel de toro y nos lamemos las heridas en conversaciones de barra e incluso cuando Rubalcaba autoevaluaba qué se podría haber hecho mejor, salía el asunto de la gestión de la burbuja inmobiliaria.
La burbuja inmobiliaria española era algo así como el producto vaca lechera de una empresa. Puede estar maduro, ser cero innovador o incluso apuntar claramente a un modelo caduco, pero no hay gestor que se atreva a tirarlo a la basura de forma deliberada. Si acaso, se va dejando declinar y se descrema. El único problema de asistir a la larga agonía del producto es que la muerte puede llegar de forma abrupta, y aunque esperada siempre causa un trauma.
El gobierno chino viendo la experiencia ajena ha tomado medidas muy agresivas por el lado de la demanda para controlar su burbuja inmobiliaria. Por ejemplo, son necesarios dos años de residencia legal antes de poder comprar en algunas ciudades, existen prohibiciones de comprar segunda residencia en algunos supuestos, y ha subido paulatinamente la tasa de reserva de los bancos. Por el lado de la oferta se ha anunciado un plan de vivienda social. Actúa como el gestor que sabe que la vaca va a morir y va preparando la incineración del cadáver.
En lugar de alargar la fiesta huyendo hacia adelante para ver si hay suerte y el estallido se produce tras las próximas elecciones, ha encendido las luces del local en plena fiesta con su batería de medidas. No tiene un ciclo político como el Occidental con un constante horizonte electoral... y no tiene el sesgo ideológico en cuanto al equilibrio Estado/Mercado que tenemos nosotros. Por eso, los gobernantes chinos se pueden permitir hasta cierto punto atemperar la euforia y pretender manejar la economía como si fuera un guiñol.
En Occidente, el mercado ha dictado cuándo y cómo se acaba la fiesta inmobiliaria. Cómo y cuándo deben actuar los gobiernos. El "mercado" ha dictado las medidas a tomar (ojo, no ha sido el "demos"). En China el Estado tomó la inciativa y ahora tiene incluso margen para frenar su ímpetu. Tal vez necesitará relajar algunas medias para evitar una caída excesiva.
Esta sutil diferencia que nos recuerda que China se sigue auto-denominando comunista. No pocos observadores extranjeros insisten en que este es el más fiero capitalismo, pero siendo complicado utilizar terminología decimonónica para describir sistemas económicos actuales, alguna diferencia hay entre cómo se está gestionando a nivel gubernamental en China y, por ejemplo, en Estados Unidos.
La marca de "desarrollo científico" es la que está detras de la pretensión de conducir los designios de la economía por el redil que se estima adecuado. Acabada la fiesta, toca observar cómo impacta al crecimiento del PIB el que hayamos apagado varios motores. De ahí que se hable de una desaceleración cantada. Parece consenso entre los que pulsan teclas sobre China el que va a producirse una ralentización porcentual en el crecimiento . Es lógico, tras treinta años de subida.
Las diferencias de opinión están en el ritmo al que la deceleración se producirá y los impactos del cambio inevitable de modelo. El gobierno aspira a mantener la conducción “top-down” de un tren cuya inercia empieza a ser impresionante. El reto es muy complicado y creciente, más aún cuando al control del sector inmobiliario se suma el que China va a dejar de basarse tanto en el sector exterior... y el que hay que sujetar la inflación. Por más que quiera un gobierno, la economía no es como un televisor manejado a voluntad con un control remoto.
Los factores que empujan a la contención: sector inmobiliario residencial, sector exterior y control de la inflación, han de combinarse con medidas de fomento en otras zonas y sectores del país. Eso es lo que venía en el plan quinquenal. Un cambio de modelo que se pretende hacer sin que crujan las costuras del traje. De momento, por goteo, las medidas por parte del gobierno chino van llegando. Se promueven sectores nuevos y se le corta el grifo a la exportación subiendo poco a poco el yuan, para facilitar la adaptación y que los empreesarios vayan viéndole las orejas al lobo, restringiendo por la demanda al sector inmobiliario, y fomentando la inversión extranjera en sectores "estratégicos" sobre todo si hay aportaciones en propiedad intelectual y transferencia de tecnología. Movimientos tectónicos en la economía china que seguir muy de cerca.
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