Sobre el autor

CEO de 2 Open, empresa que se dedica al comercio electrónico en China. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
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30 octubre, 2011 | 15:26

Este blog se viene centrando en temas relacionados  con China contados desde un punto de vista muy personal y sin intención alguna de ser “objetivo” a sabiendas de que no existe la objetividad y de que no merece la pena interpretar un personaje y autoengañarse para engañar a los demás. Pero no es China en particular el motivo que hace teclear hoy al que lleva algo más de un año publicando entradas con mayor o menor frecuencia, sino una reflexión común para quien ahora mismo se vea en un cruce de caminos. Si es que hay alguien que no lo está.

El mercado laboral, para determinados perfiles, no es en absoluto desolador. Al contrario. La crisis estructural que vivimos está arrojando a empresarios de verdad a buscar muy en serio personas en quien confiar proyectos potentes. No es para nada un mal momento. Es un momento óptimo. Máxime, para los que tengan un perfil algo diferencial. China, aunque esté “más vista que le tebeo” es factor diferenciador a día de hoy.

Pero no es el momento de echarse en brazos de un salario y un jefe por suculentas que puedan parecer a priori sus propuestas.

En los meses finales del MBA, la búsqueda de un bonito yugo con el que decorar el pescuezo, parece el destino obligado de la mayoría. Todo el programa en realidad está básicamente enfocado a ello. Las asignaturas suponen una estandarización a nivel global de ciertas habilidades que se suponen genéricas y aceptadas por las empresas multinacionales. Incorporando gente salida de los MBA aseguran unos mínimos de entendimiento mutuo con un lenguaje común que se combina con una necesaria diversidad en orígenes pre-MBA.

De hecho, esta fórmula no parece mala ni desaconsejable en todos los casos. Bien gestionada, seguro que también supone un punto de partida sólido para la carrera de muchos.

Lo que pasa es que esta concepción, posiblemente, no se corresponde demasiado con el mundo al que vamos de manera irremediable.

Estas son algunas de las razones por las que recomendaría dedicar los esfuerzos a buscar clientes y no empleadores:

La restricción crediticia. Suena rarísimo que salga esto como primera razón. Pero, veámoslo fríamente. Antes de la crisis, para muchos, ¡tampoco había crédito! Ahora, para quienes no había crédito, sigue sin haberlo. Es a los que tenían acceso al crédito a los que se les ha acabado, no a los que ya estábamos fuera de todas formas.

Por tanto, somos más iguales y ante la carencia de crédito, un ciudadano de a pie, o agrupado con otros con habilidades diferenciadoras ha reducido mucho su inferioridad finanaciera con un gran empresario. 

Los ingleses llaman a esto nivelación del campo de juego (level playing field). Ha cambiado el tablero. Y sólo dos cosas pueden suceder a futuro: 1) que salgamos de la crisis y se vuelva a desequilibrar el campo de juego y las barreras de entrada suban para los que no hayan dado el salto… o, 2) que la crisis sea, como personalmente creo, estructural y nos quedemos por muchos años en este campo más equilibrado, donde las barreras no se generarán tanto por acumulación de recursos sino por capacidad de ejecución y de adición de valor. Incluso en el segundo escenario, será quien tenga clientes y no nóminas el que saldrá mejor parado porque tendrá conocimiento directo de cuál es el agua que mueve su molino.

Visto en el extremo… si desapareciera el crédito al 100%, sólo tendríamos nuestras manos, nuestras habilidades y nuestra capacidad de sumar apoyos y trueques a nuestros proyectos. No hay que convencer al banco, sino que hay que convencer al socio potencial, y al prójimo, para que se sume a tu proyecto.

Para hacer un proyecto increíble no tengo que convencer al empleado de la oficina del BBVA de la esquina, sino que me basta convencer a otros cuatro compañeros del MBA. 

La certeza de que el empleo precario ha llegado para quedarse. Seamos serios. Si a nuestros padres los estamos prejubilando (equivocadamente) por la carestía de sus servicios y la posible obsolescencia de sus conocimientos aplicados... a una mayor velocidad de cambio, con la misma lógica, antes nos debería llegar la prejubilación a nosotros.

Con una ligera diferencia. Y es que no es sostenible ni viable hacer más veces prejubilaciones masivas ni retiros dorados. Este "chollo" se ha acabado. Por tanto ¿qué será de nosotros? Pues, seguramente, que la prejubilación serán los últimos 15 años de vida laboral trabajando en lo que se pueda. Esto será directamente proporcional a la capacidad de aportar valor en campo abierto, no bajo el paraguas de la ineficiencia disimulada en la mediocridad colectiva de una empresa que, no sabemos cómo, paga salarios a fin de mes.

Emprender, en base a esta segunda razón, es un mecanismo de defensa personal y de supervivencia, no meramente un capricho por afán de protagonismo. 

La flexibilidad. El auto-empleo, o el emprendimiento buscando una relación mercantil y no laboral con el receptor de tus servicios o productos, puede hacer que otros nos elijan o se abstengan de hacerlo.

Esta elección es recíproca y también se puede trabajar en un proyecto o dejarlo. Elegir buen jefe es vital. "Qué buen vasallo si tuviera bien señor", se decía del Cid. Esta es una realidad importantísima para ese desarrollo que no es de hoy para mañana, sino estructural y de luces largas.

No nos podemos jugar nuestro futuro profesional a que nuestro jefe sea un mediocre, ni profesional ni éticamente. No podemos caer en el sumidero de la hipoteca y los costes fijos para tener que someternos a trabajar para quien no admiramos. Al menos, no de manera fija e irremediable.

También, se trata de flexibilidad para elegir sectores y países por la misma razón. Los capitales no entienden ni de sectores ni de países y se mueven allá donde los retornos pueden ser mayores. Las personas, no tendremos más remedio que emular dicho movimiento, pero esto no es algo nuevo.

Siempre han surgido los pueblos junto a los ríos y las zonas fértiles han tenido más vida que las áridas. Ahora pasa lo mismo. Con la mayor flexibilidad, aunque parezca que aumentan nuestros riesgos, en realidad disminuyen.

El empuje de la incertidumbre. La certeza de que el sueldo llegará a fin de mes se ha demostrado falsa para millones de personas en España sin ir más lejos. Esa ilusión, que nos hace adquirir compromisos de compra a larguísimo plazo y prometer lo que no podemos garantizar, es el opio en el que una parte de la población vive anestesiada creyendo que así seguiremos hasta el final.

Lo cierto es que hoy, ni funcionarios, y casi ni los pensionistas siguen instalados como antes en tal certeza.

Es más. Para el empleado, a los riesgos de que la empresa vaya mal se suman los de no ser capaz de dar los resultados esperados, o de que una circunstancia sobrevenida (como la lotería del jefe inepto) venga a machacar una vida entregada a cantar el himno de la empresa. Dicho de otro modo, el empleado tiene sus riesgos como empleado más los riesgos empresariales de su patrón. Mal negocio.

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Esta es nuestra crisis, la de la generación que está tomando el relevo. Políticamente la protesta está en la calle. Cierto que es más sencillo saber contra qué nos rebelamos que exponer una alternativa.

Profesional y empresarialmente, no hay más crédito que el que nos podamos dar unos a otros los de la generación que debe abrirse camino. También es hora de tomar el testigo en esto. La oportunidad de emprender cuando la sociedad te ha privilegiado con dos años de estudio cuando parecía agotado el ciclo académico hay que aprovecharla con la osadía rebelde de evitar el redil. 

Para los que ahora, por ejemplo, acaban su MBA y tienen las circunstancias adecuadas, atarse al mástil del barco con un parche en un ojo (para conservarlo) e intentar capear la tempestad sin escuchar los cantos de sirena del empleo fijo hasta que no quede más remedio, es el camino. (De ahí, las escenas de Piratas del Caribe que ilustran esta entrada).

Y esta es la decisión que, desde China, apoyado por quienes han decidido que tengo crédito para ellos, he tomado. Espero poder compartir el proyecto desde estas líneas, como un caso más de los miles que hay y para que otros puedan vivir la experiencia en piel ajena.

 

 

26 octubre, 2011 | 15:58

Microsoft en china
“Admiro lo que usted ha conseguido en Microsoft”, dijo Hu Jintao a Gates frente a los periodistas. “Usted, Sr. Gates, es un amigo de China, y yo soy un amigo de Microsoft”.

Hu Jintao hizo estas declaraciones en el año 2006, cuando Microsoft llevaba en China una larga trayectoria.  Tal vez, podemos considerar al camino recorrido para llegar a tal grado de sintonía, una “mejor práctica” en este terreno.  En 1993 se iniciaron los intentos de Microsoft para entrar en China. Desde ese momento, la paciencia de Microsoft ha dado sus frutos.

Microsoft constituye el ejemplo más palpable de simbiosis entre intereses empresariales y políticos en un país donde es el gobierno, pese al uso del mercado como herramienta de desarrollo, el que sigue sin soltar el timón de su historia.

Cuando en 1994 Bill Gates presentó el Windows localizado para China, dijo que el mercado debería fijar los estándares. En seguida, Jiang Zemin le recomendó que aprendiera algo sobre los 5000 años de historia china. Bill Gates recorrió China durante unas largas vacaciones en compañía de Warren Buffet para familiarizarse con el terreno, y, visto lo visto, supo encontrar el camino más adecuado para los intereses de su empresa.

Las dificultades para Microsoft no fueron pocas. Movimientos hacia software libre, o de hacer un sistema operativo chino fueron serias amenazas para Windows en este país. Pero hoy, lo cierto es que arrasa Windows.

Las razones de inteligencia, las mismas que hoy justifican sobradamente que China aspire a la soberanía nacional también controlando su “nube” eran las que se esgrimían cuando se enunciaba el proyecto de tener un sistema operativo local. 

Este era el panorama al que se enfrentaba Craig Mundie cuyo entorno llamó “Secretario de Estado de Microsoft”. El término, extraído del ámbito de la política, viene muy al caso de una compañía cuyo impacto económico es palpable (tiene beneficios similares a los de Apple con bastante menos ingresos hoy por hoy), y que tiene también un impacto económico y social sobre los países donde opera que son casi todos.

La estrategia para allanar el camino tuvo, además de la paciencia, hechos concretos que contribuyeron a alinear intereses empresariales con los políticos del gobierno chino:

-          Apertura de un laboratorio de I+D en Pekín, que no conseguía competir en costes, pero sí estuvo a la altura de los mejores de Microsoft y ha obtenido logros notables.

-          La firma del “Great Wall Plan”, que incidía sobre el mismo ámbito de contribución a la creación de conocimiento dentro de China.

-          Compartir con el gobierno, el código fuente del sistema operativo. Una medida de control por la que no están dispuestos a pasar bastantes actores que aspiran a hacer negocios digitales en China.

La historia de cómo Microsoft ha conseguido hasta ahora éxito en sus relaciones con el gobierno, se relata en algunos documentos que analizan el caso como ruta probada de éxito para lograr establecer un servicio en la nube china. Seguramente, en todo caso, muchas empresas no están dispuestas a tal grado de compromiso con el gobierno local, ni a demostrar semejante grado de implicación. 

 

17 octubre, 2011 | 11:09

En la escuela hemos estudiado el caso eBay-Taobao en varias asignaturas (aquí está en PDF) hasta el punto de que es uno de los clásicos al explicar China. Como lo es para narrar el éxito de una expansión localizada el de KFC que supera de largo a McDonalds en este mercado siendo con diferencia la cadena de restauración más grande de China, o el Danone-Wahaha (PDF previo pago) como paradigmático de empresa extranjera esquilmada en sus intentos de entrar aquí.

La fauna y flora variada de casos de negocio chinos son, posiblemente, lo más estimulante intelectualmente de estudiar un MBA en Shanghai. Casi, dignos de la imaginación de Cervantes con una buena dosis de picaresca. Advertencia en toda regla para el que se asoma a esta piscina.

Taobao

El eBay -Taobao es arquetípico de varias cosas, pero sobre todo, de cómo una empresa local consiguió taponar la entrada al líder global de compraventa p2p. La moraleja suele ser que Taobao mantuvo su gratuidad para proteger a Alibaba, el portal b2b que era ya cuando eBay intentó entrar en China una vaca lechera.

Hay fabricantes, o exportadores, que alegremente te comentan cómo pagan 10mil dólares al año por aparecer certificados en Alibaba. Es decir, el sistema funciona. Ayer mismo estuve hablando con fabricantes textiles que, incluso con la que está cayendo, no dudan de que es una gran inversión y de que es imprescindible mantenerla.

Alibaba consiguió reducir a eBay a base de mantener la gratuidad del servicio por más tiempo. Simplemente, tener los bolsillos más profundos para llevarse el mercado y no tener problemas de incompatibilidad con mercados foráneos, como tenía eBay. En China, en ciertos mercados, va hacer falta tener unos bolsillos casi como agujeros negros para ser el que haga cumbre más entero y más deprisa. El romanticismo del emprendedor en el garaje queda reducido al mago capaz de vender su plan de negocio a fondos de inversión que se la juegan en la empresa. 

Y después, la lucha por ver quién gana se convierte en una partida de ajedrez entre fondos de inversión. Tal vez por eso Kai Fu Lee acabó dejando Google para trabajar directamente en un fondo de capital semilla. Y tal vez, también por eso, en realidad los perfiles superiores en empresas de Internet en China se asignan a personas directamente fichadas de fondos de inversión o que se manejan bien con un plan financiero y con la especulación sobre los flujos de caja que la empresa hará en el futuro si todo va bien. 

Resulta curioso, de hecho, el que en China no se hable de esa figura clásica del chaval universitario con pantalones raídos y camiseta de publicidad conectando servidores en un garaje. Las historias míticas de emprendedores en China suelen resultar mucho más prosaicas y cautivan menos a la audiencia. No se molestan en construir a posteriori y a base de medias verdades a pro-hombres hechos a sí mismos que nos recuerdan cómo es posible escalar en la pirámide, y cuán torpe es el pobre y cuánto merece su desdicha por no ser capaz de emular a semejantes iluminados.

Jack Ma, fundador de alibaba no era estudiante sino un profesor en el momento en que aprovechó su capacidad de expresión en inglés para hacer páginas webs para empresas chinas y acabar en el agregador que es alibaba. Lo cual, no significa que su historia no sea increíble, sino que no está sujeta a los cánones del paradigma estadounidense.

Taobao es espectacular en su servicio. Literalmente, se pueden comprar cosas por la noche, y tenerlas en casa el siguiente día por la mañana. Es espectacular el grado de profesionalización y de integración entre la transacción y la logística que hay detrás.

Grandes marcas, incluso, confían a Taobao su presencia transaccional online (que no de creación de marca, sino para finalización de transacciones únicamente). Renuncian ya, a cualquier intento de implementar una solución in-house. Esto, que al final resulta bastante lógico, a veces es algo que ni técnicos de la empresa, ni, frecuentemente, personas de marketing quieren. Es la “comoditización” del canal para dar el protagonismo, al producto, la promoción y el precio dentro de las famosas 4  P (Product, Place, Promotion, Price).

Al convertir el canal de distribución en commodity, los cuellos de botella u “order winners” son la promoción y el precio, también el producto, siendo el place “solamente” un “order qualifier”. Ni más ni menos. O lo que es lo mismo, ya puedes hacer lo que quieras en producto, precio y promoción que como no estés en Taobao, estás fuera del grueso de transacciones online en el mercado chino.

Y todo lo que precede es para intentar entender cómo el Ministerio de Comercio ha tenido que mediar en la disputa originada por el anuncio de multiplicar por 5, y hasta por 10, los precios para vendedores de la plataforma. En un “order qualifier” de una red tan fuerte, casi monopolística, estamos ante una fuerte asimetría de actores implicados: por un lado un vendedor más grande o pequeño, y por otro una de las pirámides de la inmensa nube china que se describía hace pocos días aquí.

El Ministerio de Comercio ha tenido que intervenir (volvemos al gobierno chino controlando su “nube”) para mediar en este conflicto donde no se sabe claramente si Taobao es patrono de los vendedores, o mero proveedor. O si, por su dominio, en realidad, Taobao es el cobrador de facto un impuesto por poder tener una tienda en el colosal zoco chino.

Desde el site del Mofcom (como se le conoce en inglés) se ha mediado pidiendo por un lado estabilidad en los precios (o tasas o impuestos, según se mire), y por otro que las protestas que están llevando a cabo los vendedores se produzcan dentro del redil que marca la ley.

Además de reafirmar la conducción permanente, atemperada, aparentemente sabia que hace el gobierno chino de su nube, este suceso remarca que la victoria de Taobao sobre el mercado chino está más que confirmada. La empresa se enfrentó a eBay para proteger el lucrativo negocio de Alibaba, ya está lista para constituirse ella misma en un negocio también muy rentable.

12 octubre, 2011 | 16:03

Siguen_incidencias
Sucesos como el corte de ciertos servicios en Blackberry demuestran la fragilidad y dependencia que tiene hoy la sociedad, la economía, de la comunicación y por extensión obviamente la política, que no es sino la organización común de una sociedad. Vivimos tiempos de escalabilidad.

De escalabilidad, digamos… brutal, bestial. Los negocios se replican del uno al infinito porque los costes marginales bajan, y cada vez se concentra más la capacidad de gestión.

Todas las organizaciones y empresas, absolutamente todas, son capaces de dar servicio a más gente con menos recursos. (Bueno, en realidad, todas menos una: los políticos. Son los únicos que no han logrado economías de escala. Pese a que el número de políticos por administrado debería haberse reducido por este mismo fenómeno de la escalabilidad, no parece que los políticos sean capaces de dar solución a más gente con los mismos recursos, o con menos recursos a la misma gente).

El resto sí. Donde antes había un móvil, ahora hay millones. Con los contenidos, igual. Antes, una película había que meterla en un vhs físico e ir en coche al videoclub, cuando ahora baja golpe de clic. 

¿Qué tiene que ver esto con China? Mucho. Porque China es uno de los países donde, actualmente, pueden darse escalabilidades más potentes. 

China, por volumen, tiene una capacidad fortísima de lograr economías de escala. Por eso para empresas en la economía digital esta es la tierra prometida. Pero también tiene que ver porque, a más escalable, más vulnerable y débil es la sociedad y su gobierno ante semejantes pirámides invisibles. Generamos monstruos incontrolables, o tal vez controlados desde sedes lejanas, que pueden acabar comiéndose a sus hijos.

Es posible que, en principio, fuera la asumida capacidad por parte del gobierno chino de establecer sus propios límites a la libertad de expresión (todos los países tienen, en mayor o menor grado) un motivo mundano y poco loable para muchos por el que querer llevar su control normativo a Internet. Eso no obvia que todo indica a que su ruta de extensión de la soberanía estatal con todas sus consecuencias al ciber-espacio ha sido un camino pionero que puede que haya puesto a China, gubernamentalmente, a la vanguardia del mundo no alineado con Estados Unidos. Han sido otros países, reconociendo que la Red no puede ser la toma del lejano Oeste, los que han tenido que ir de forma más o menos visible reculando en la alegría anárquica de los primeros tiempos de Internet. El lenguaje de "no alineado" que suena a guerra fría no parece tan desencaminado para los derroteros que puede acabar tomando el particular.

Internet es parte de la sociedad, como el espacio aéreo, el subsuelo, o los ríos de un país. Sencillamente, había que hacer un desarrollo normativo primero, y dar después una capacidad de facto para aplicar tales normas. Es decir, mal que nos pese, es mejor que sea el Estado el que lo haga, porque si no, no habrá anarquía sino que habrá un rey de la selva, que es diferente. Esta analogía sirve para entender el caso de Google y China. No se permitió que viniera alguien de fuera a hacerse el rey de la selva, sino que para entrar en este jardín, hay que pasar por caja y aceptar que no se pueden pisar las plantas bien creamos que son flores o cardos. 

China quiere innovación “indígena” y tiene unas normas bastante estrictas para la prestación de servicios “en la nube”. Lo que empezó con mera censura se ha ido sofisticando y el discurso estatal, publicado en sus White papers, se ha armado de manera sólida. Tal vez, la armadura del discurso parte más de la justificación a posteriori, lo que en todo caso no debería restar al argumento en sí. Hechos que nos recuerdan lo vulnerable de un Estado ante los prestadores de servicios no hacen sino reafirmar la necesidad que tienen los Estados, para seguir siendo tales, de ser capaces de primero regular y luego hacer cumplir las normas sobre este nuevo territorio de autopistas de la información. Si se ponen normas sobre el contrabando, habrá que poner guardacostas y lanchas rápidas. Si no, las normas son sólo declaraciones de intenciones como el derecho a un trabajo o vivienda digna en la Constitución para un buen número de ciudadanos.

El argumento central es que las sociedades que dejen que su “nube” sea gestionada por un extranjero, o por un ente nacional privado fuera de control, habrá sido invadida de facto. Habrá negado su capacidad soberana y habrá privatizado su gobierno. Habrá vuelto al vasallaje del feudalismo. 

Ayer y todavía hoy, el error de Blackberry pudo haber sido fortuito, inocente, humano, no intencionado, y casual.

Mañana, errores similares pueden ser, sencillamente, armas de guerra. Parecido a lo que dice el titular de EL PAÍS, bastaría con que "alguien" pulse el conmutador para que se apague no sólo Blackberry, sino un país, su sociedad,su economía, su gobierno, de un plumazo. (Un conmutador apaga Blackberry).

Podemos entonar un discurso del “todo el mundo es bueno”. Pero haría mal nuestro gobierno, de no plantearse y anticiparse al margen de error sobre ese axioma con el que personalmente no coincido.

Volviendo al principio de esta entrada, a mayor escalabilidad, mayor bola de nieve. A mayor tamaño en población y usuarios de la red, mayor vulnerabilidad ante la amenaza de que la red la gestionen otros. China, por volumen de usuarios y por crecimiento, es el país más amenazado del mundo en este sentido. Algo de razón en querer gestionar sus servicios en la nube, tienen.

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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