Sobre el autor

Socio en Shanghai de DaD Asia Consulting. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
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12 octubre , 2011 | 16 : 03

Desconexión Blackberry. Un Estado sólo puede ser soberano si controla su "nube" (como pretende China)

Siguen_incidencias
Sucesos como el corte de ciertos servicios en Blackberry demuestran la fragilidad y dependencia que tiene hoy la sociedad, la economía, de la comunicación y por extensión obviamente la política, que no es sino la organización común de una sociedad. Vivimos tiempos de escalabilidad.

De escalabilidad, digamos… brutal, bestial. Los negocios se replican del uno al infinito porque los costes marginales bajan, y cada vez se concentra más la capacidad de gestión.

Todas las organizaciones y empresas, absolutamente todas, son capaces de dar servicio a más gente con menos recursos. (Bueno, en realidad, todas menos una: los políticos. Son los únicos que no han logrado economías de escala. Pese a que el número de políticos por administrado debería haberse reducido por este mismo fenómeno de la escalabilidad, no parece que los políticos sean capaces de dar solución a más gente con los mismos recursos, o con menos recursos a la misma gente).

El resto sí. Donde antes había un móvil, ahora hay millones. Con los contenidos, igual. Antes, una película había que meterla en un vhs físico e ir en coche al videoclub, cuando ahora baja golpe de clic. 

¿Qué tiene que ver esto con China? Mucho. Porque China es uno de los países donde, actualmente, pueden darse escalabilidades más potentes. 

China, por volumen, tiene una capacidad fortísima de lograr economías de escala. Por eso para empresas en la economía digital esta es la tierra prometida. Pero también tiene que ver porque, a más escalable, más vulnerable y débil es la sociedad y su gobierno ante semejantes pirámides invisibles. Generamos monstruos incontrolables, o tal vez controlados desde sedes lejanas, que pueden acabar comiéndose a sus hijos.

Es posible que, en principio, fuera la asumida capacidad por parte del gobierno chino de establecer sus propios límites a la libertad de expresión (todos los países tienen, en mayor o menor grado) un motivo mundano y poco loable para muchos por el que querer llevar su control normativo a Internet. Eso no obvia que todo indica a que su ruta de extensión de la soberanía estatal con todas sus consecuencias al ciber-espacio ha sido un camino pionero que puede que haya puesto a China, gubernamentalmente, a la vanguardia del mundo no alineado con Estados Unidos. Han sido otros países, reconociendo que la Red no puede ser la toma del lejano Oeste, los que han tenido que ir de forma más o menos visible reculando en la alegría anárquica de los primeros tiempos de Internet. El lenguaje de "no alineado" que suena a guerra fría no parece tan desencaminado para los derroteros que puede acabar tomando el particular.

Internet es parte de la sociedad, como el espacio aéreo, el subsuelo, o los ríos de un país. Sencillamente, había que hacer un desarrollo normativo primero, y dar después una capacidad de facto para aplicar tales normas. Es decir, mal que nos pese, es mejor que sea el Estado el que lo haga, porque si no, no habrá anarquía sino que habrá un rey de la selva, que es diferente. Esta analogía sirve para entender el caso de Google y China. No se permitió que viniera alguien de fuera a hacerse el rey de la selva, sino que para entrar en este jardín, hay que pasar por caja y aceptar que no se pueden pisar las plantas bien creamos que son flores o cardos. 

China quiere innovación “indígena” y tiene unas normas bastante estrictas para la prestación de servicios “en la nube”. Lo que empezó con mera censura se ha ido sofisticando y el discurso estatal, publicado en sus White papers, se ha armado de manera sólida. Tal vez, la armadura del discurso parte más de la justificación a posteriori, lo que en todo caso no debería restar al argumento en sí. Hechos que nos recuerdan lo vulnerable de un Estado ante los prestadores de servicios no hacen sino reafirmar la necesidad que tienen los Estados, para seguir siendo tales, de ser capaces de primero regular y luego hacer cumplir las normas sobre este nuevo territorio de autopistas de la información. Si se ponen normas sobre el contrabando, habrá que poner guardacostas y lanchas rápidas. Si no, las normas son sólo declaraciones de intenciones como el derecho a un trabajo o vivienda digna en la Constitución para un buen número de ciudadanos.

El argumento central es que las sociedades que dejen que su “nube” sea gestionada por un extranjero, o por un ente nacional privado fuera de control, habrá sido invadida de facto. Habrá negado su capacidad soberana y habrá privatizado su gobierno. Habrá vuelto al vasallaje del feudalismo. 

Ayer y todavía hoy, el error de Blackberry pudo haber sido fortuito, inocente, humano, no intencionado, y casual.

Mañana, errores similares pueden ser, sencillamente, armas de guerra. Parecido a lo que dice el titular de EL PAÍS, bastaría con que "alguien" pulse el conmutador para que se apague no sólo Blackberry, sino un país, su sociedad,su economía, su gobierno, de un plumazo. (Un conmutador apaga Blackberry).

Podemos entonar un discurso del “todo el mundo es bueno”. Pero haría mal nuestro gobierno, de no plantearse y anticiparse al margen de error sobre ese axioma con el que personalmente no coincido.

Volviendo al principio de esta entrada, a mayor escalabilidad, mayor bola de nieve. A mayor tamaño en población y usuarios de la red, mayor vulnerabilidad ante la amenaza de que la red la gestionen otros. China, por volumen de usuarios y por crecimiento, es el país más amenazado del mundo en este sentido. Algo de razón en querer gestionar sus servicios en la nube, tienen.

Comentarios

Nathalia

El apagón de BlackBerry nos ha dejado a todos los usuarios con la misma cara.
Leí una crónica de un usuarios sin BlackBerry aquí http://www.nortonfanclub.com/?p=1140
Me moría de risa. Me gustó mucho.
¡Un saludo!

Toni Silva

“¿La disputa Google contra el Gobierno chino fue una disputa sobre la soberanía nacional en China?”

Como es habitual, estupendo tu artículo y el espacio de reflexión que abres.
Aceptando tu encabezamiento como un axioma difícilmente refutable:
“Un Estado sólo puede ser soberano si controla su `nube´ ”, deduzco que aquéllas empresas que dominan hegemónicamente diversos ámbitos y aspectos de la nube globalizante están ejerciendo, de hecho, verdadera soberanía sobre los aspectos que `controlan´ de la vida social en los estados donde sobrevuelan.

Si imaginamos que este fallo de la Blackberry se hubiera producido sobre los sistemas operativos Windows, podemos hacernos una idea de la paralización y desconcierto que se produciría en numerosos hogares, oficinas y, desde luego, en los organismos administrativos sometidos a la soberanía de Microsoft sobre sus máquinas más neurálgicas.

A partir de tu artículo me surge una duda que planteo a cualquiera que haya llegado a estas líneas en algún recóndito lugar de la nebulosa en la que pululamos bastantes personas.
“¿La disputa Google contra el Gobierno chino fue una disputa sobre la soberanía nacional en China?”

No creo, desde luego, que haya algún político español preparado para responderla coherentemente, además de que en estos días deben estar demasiado ocupados en la redacción de los (democráticos) `planes cuatrienales´ con los que dicen resolvernos la vida social.

Esperar a ver

romina

quiero ya mi wifi funcionando en mi black berry

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Muy bueno!!!

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