Sobre el autor

CEO de 2 Open, empresa que se dedica al comercio electrónico en China. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
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26 febrero, 2011 | 08:12

Experiencia y sensaciones durante un tránsito por la terminal 3 del aeropuerto de Pekín.

Resulta viable, con la tecnología disponible, vivir físicamente en un sitio evadiéndose de la mayoría de las cosas que allí suceden. Vivir en China no implica estar expuesto a mucho de lo que le pasa a aquel  vasto y complejo pueblo. 

La mezcla de vivencias en primera y tercera persona se junta en la imaginación con los prejuicios y sesgos que acarrea cada cual. De esta manera se conforma la realidad en la que uno se instala. Después, esa realidad creada constituye la primera y más importante fuente en la búsqueda de más inputs que sigan haciendo girar la rueda mental. Se tapa, a base de información deshilachada, la curiosidad. Se descubren más interrogantes. Posiblemente esto explica en parte lo adictivo de intentar acercarse a lo ajeno  hasta que es propio. En particular, al océano que aparentemente es China para los occidentales. 

Parece bastante acertada la reflexión anónima que afirma que se puede escribir mucho sobre China cuando se habita una semana, algo menos cuando se ha vivido seis meses, y mucho menos cuando se llevan 10 años en aquella tierra. En todo caso, alguna ventaja debiera tener pisar las antípodas de tu pueblo y respirar el aire donde revolotean las mariposas que generan huracanes en nuestras latitudes. Como, por ejemplo, cruzarte con retazos de relatos que sólo pueden llegarte por terceros. 

No por casualidad el encuentro con historias ajenas puede tener lugar con mayor frecuencia en el aeropuerto, uno de esos cuellos de botella donde aún tenemos la obligación de rozar con congéneres de vidas lejanas. Quien teclea este rincón de Internet acaba de volar directamente a España desde China con el vuelo que toma tierra en Barajas partiendo desde Pekín por vez primera. El aeropuerto de la capital china, al menos en su terminal 3, resulta familiar por  fotografías, descripciones y porque se parece a la T4 de Barajas. Impresiona. 

Fruto de su mochila de prejuicios, ignorancias y sesgos, opina quien camina que se trata de un aeropuerto “comunista”. Vaya tontería.  Las rectas del alto techo conducen al infinito y no se ven los confines de la nave diáfana. Como el comunismo, que nunca llega, es el proceso. Muy “trendy”. Uno cree ver esa arquitectura megalómana donde el individuo es sólo una parte insignificante de un todo imponente que escapa por completo a su control y comprensión.

Definir esta arquitectura rígida, perfecta, grandiosa, como “comunista” no tiene base real, ni conocimiento arquitectónico, más allá de ser una interpretación seguramente caprichosa. Importa poco. La realidad, como pone líneas arriba, no es más que esa subjetividad en la que nos hemos empadronado.

Del aeropuerto “comunista” pasamos a las prisas por llegar al siguiente vuelo. Los procedimientos fronterizos constituyen un ritual que también subraya la insignificancia del individuo frente al sistema. Serán ignorancias, sesgos y prejuicios, pero…  como el artista que sube al escenario, el ciudadano siente su estómago en el instante en el que pone su pasaporte, su destino, en manos del policía. Da igual que la experiencia se haya repetido cien veces. 

Tal vez, piensa el pedestre en tránsito, en eso consistiría el sistema perfecto. En que al desnudarse de documentación ante el sistema, uno no se sintiera vulnerable, débil e insignificante. Falta mucho por andar. 

Dos señoras de rasgos orientales han tenido peor suerte. Las sacan del redil para realizarles mayores pesquisas alrededor de sus perfiles ya fuera de la manada. Si fueran canes vivirían el momento con las orejas expectantes y levantadas. Los que pasamos dentro del grupo hacemos la “desatención cortés”. No va a más.

Y otro control de seguridad, el enésimo. Las reses nos bifurcamos por hileras para que seres vivos y objetos puedan someterse a escáneres. Otro sacramento aeroportuario que, una vez más, coloca al individuo frente al proceso. Este escalón adicional forma parte, al parecer, del legado de Bin Laden en nuestras vidas. 

Mecheros, botellas de agua, cortauñas y pastillas de jabón, van cayendo ante la inquisidora y agresiva actuación, en este caso, del personal de la empresa privada de seguridad. A China, como a América y Europa ha llegado la gestión privada del uso de la “legítima” violencia.

Un nutrido grupo de hombres en la cuarentena avanzada, tez descaradamente morena y dedos obviamente trabajados, poco práctico en estas lides está pasando un mal rato. La mayoría lleva pastillas de jabón en los bolsos de mano. Sus lamentos  suben al compás de la bronca de los guardianes. Algún compositor brillante sería capaz de sacar una Ópera para este espontáneo orfeón. Puede que llegara a nivel de patetismo similar.  Sería necesario que rebosara disonancias.

En medio de ese panorama se rentabilizan las horas machacando el mandarín para no perder el vuelo. Recabando aprobaciones aleatorias para avanzar y forzando la solidaridad del grupo, el extraño va saltándose la cola para adelantar su paso por el arco. Al volver atrás la mirada ve que una de las señoras antes excluidas intenta lo mismo con menos suerte.  

Un escáner como el de los bolsos de mano se utiliza en China para copiar piezas de maquinaria y producirlas a precios bajos. Ingeniería inversa. El aeropuerto está haciendo ingeniería inversa con nosotros y nuestros archiperres.

El vuelo ya  está embarcando pero falta un pedazo de realidad ante la mirada del presuroso caminante por el pasillo eterno. Resulta que viaja un grupo de parejas con niños chinos recién adoptados. 

Un momento verdaderamente conmovedor. No se ve a nadie fotografiando el instante donde los inocentes van a subir a bordo de la aeronave que los ha de llevar a su futuro.  Algún adoptado es más bien chavalín que bebé. Habla en chino, o en algún dialecto, y su nueva madre le contesta en castellano. 

Los prejuicios, los sesgos, la imaginación, no saben cómo reaccionar ante el encuentro inesperado con el destino de los niños y sus padres adoptivos. La coctelera cerebral necesita tiempo. Resulta tierno, agresivo, desgarrador, y muy humano al mismo tiempo. Algunos padres nuevos parecen confundidos y se les nota viviendo intensamente el momento. Se puede ver el peso de la responsabilidad y la alegría en sus ojos. 

Es un caos de sensaciones. Absurdo. El colegio católico vuelve como un boomerang. Lo que es imposible es observar impasible e indiferente. La socialización nos entrena para conservar intacta la cáscara del huevo. Por dentro, la yema se revuelve de vez en cuando. Todavía estamos vivos. Sólo cabe desear lo mejor a las familias que han crecido con su viaje a China, y a sus nuevos miembros.

Tal vez, la escena del colectivo de adopción internacional llega en un cénit de sensaciones y, por contraste, resulta más intensa. El que acaba de estar caminando desorientado por pasillos sin llegar al final cree recordar para qué se levanta a diario y se pone en funcionamiento. O para qué debería hacerlo. Para algo más que comer migajas. Algo que tiene que ver con esa composición de lugar que asumimos como verdadera. Relacionado con cómo podemos, o debemos, desde nuestra insignificancia y desconocimiento, influir en tales certidumbres y modificarlas.

No todo es casualidad. Somos, en gran parte, responsables de lo que de lo que nos pasa. De lo que pasa. No somos víctimas. No todo este circo es  impuesto. Somos sujetos y objetos de lo que está sucediendo aunque preferiríamos y sería más cómodo ser  sólo los que observan. Pero no es así. No sólo observamos. Obramos. Viajar tanto para concluir, al menos de momento, que esto es tan simple y pequeño. 

19 febrero, 2011 | 08:17

Si el otro día pudimos pasar por la interpretación de Enrique Fanjul sobre los factores que explican la vigencia del sistema político chino, una cuestión que le sucedería es si supone una amenaza para Occidente. 

Pablo Bustelo, profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, facilita en su página web el audio y la presentación de una conferencia que ha pronunciado hace poco en la Fundación Juan March donde analizó la tesis de la amenaza china, la contrapuso a las tesis de su desarrollo pacífico, y concluyó que tal amenaza pudiera ser una profecía autocumplida. Su título era: China. ¿Hacia qué supremacía global?

Tras pasar por el auge económico chino, que según Bustelo podría durar 20 ó 30 años ubicándose así entre los más optimistas de los autores que pueden leerse, nos lleva a una pregunta clave ¿Va China a constituir una amenaza? 

La tesis de la amenaza de China, aunque viene de lejos, ha parecido reforzarse en algunas noticias recientes, como la destrucción de un satélite metereológico por parte de las fuerzas armadas chinas en 2007, o por la construcción de su primer portaaviones. Bustelo contesta que se ha exagerado la supuesta amenaza naval, China aún no tiene ningún portaaviones cuando Estados Unidos tiene 11. Incluso India tiene más.  

La tesis de la amenaza china, que sería básicamente militar, se apoya en tres argumentos:

  • La ausencia de un régimen democrático y la carencia de ciertos recursos naturales, que empujaría a China contra el status quo.  Hay autores que dicen que China se parece a Alemania y Japón a comienzos del Siglo XX. Esta analogía, para Bustelo, no es pertinente porque el auge de aquellos países fue militar y el chino es fundamentalmente económico, y China no ha dado muestras de querer disputar territorios de otros países ni tiene tradición en este sentido.
  • China estaría dispuesta a modificar el “status quo” a su favor. El conferenciante en este punto dice que no se han visto, hasta ahora, grandes fricciones por parte de China.
  • Aunque aún no constituye una amenaza, puede llegar a serlo, lo que es imposible de conocer ahora mismo, según nos dice el profesor de la UCM.

La réplica es la tesis sobre el “desarrollo pacífico” de China que se basa en lo siguiente:

  • China necesita progreso económico. La ausencia de estabilidad afecta negativamente a tal objetivo.
  • Su desarrollo afecta positivamente al resto del mundo.
  • Aunque quisiera, no tiene capacidad para perturbar el orden internacional vigente. Además, para China es más fácil aceptar el orden actual que discutirlo.

Durante la conferencia, se entra en la compleja cuestión del gasto militar chino. El presupuesto chino de defensa es menos de la sexta parte del estadounidense.  Difícilmente puede constituir una amenaza.  La inquietud, por tanto, no se deriva de la cuantía del gasto militar, sino de su incremento y de la opacidad en su gestión. 

Parece probable que el interés de China es la estabilidad regional y global para profundizar en el rápido desarrollo económico y social. Aquí Pablo Bustelo argumenta que 500 millones de personas siguen en niveles de pobreza, con menos de dos dólares al día. (Aunque no es muy relevante, el gobierno chino cifra actualmente en 150 millones el volumen de población bajo el umbral de la pobreza, en este caso con menos de un dólar al día). 

Para mantener el régimen de partido único cuya contrapartida es el alto crecimiento  es necesaria dicha estabilidad. Bustelo menciona aquí un argumento que recuerda al de Fanjul al aludir al "acuerdo implícito entre el gobierno y la sociedad civil". 

Lo que nos expone al final Pablo Bustelo es que asumiendo que China no sea una amenaza en la actualidad ni en los próximos años… la tesis de la amenaza china podría actuar como una profecía autocumplida. 

Ante la eventualidad de que China no constituya una amenaza ahora, pero pudiera serlo en el futuro, la política de Estados Unidos y otras potencias es estar preparados por si acaso. Es precisamente este hecho el que podría acabar empujado a China a una carrera armamentística. No como consecuencia de su propia voluntad y razonamiento, sino como reacción de la posición de terceros.

Escuchar la conferencia da para la reflexión y para la opinión.Lo mejor, nuevamente, para quien pretenda profundizar en el asunto más allá de este resumen es acceder directamente.  

16 febrero, 2011 | 15:05

En contra de lo que se espera, no está conduciendo en este país el desarrollo económico al democrático. De momento. Es algo que se toma como una peculiaridad en la que Enrique Fanjul, antiguo consejero comercial de la Embajada española en Pekín, reflexiona en un un artículo de recomendable lectura (parte 1parte 2). En él expone una serie de claves para entender el sistema político chino.

Su estilo es claro y, sin entrar en polémicas estériles, con frialdad, resume algunos aspectos que tienen poca acogida en la opinión pública occidental para explicar por qué el sistema político chino actual es como es.

1. El Partido Comunista es continuista con la tradición china. Continuista con el confucianismo, donde el autor nos señala un interesante paralelismo con el leninismo (el partido ejerce de motor, de vanguardia dirigente y es jerárquico y centralizado). Continuista con el papel del gobernante supremo y benévolo de los emperadores que se reestableció con Mao y con la tradicional separación de los profesionales del gobierno.

2. Aunque su legitimidad se ha erosionado, tiene bases sólidas de legitimación: su legado de unidad nacional y salida de una larga crisis desde mediados del XIX, la aspiración a la unidad y soberanía del pueblo chino (un partido más nacionalista que comunista), y la espectacular mejora de las condiciones de vida. También, se trata del partido que está llevando a China la apertura y la reforma. Personalmente, añadiría aquí la esperanza que tienen en que la mejora continúe.

3. El contexto de Extremo Oriente está regado de regímenes autoritarios.

4. Se da un avance progresivo en libertades  y derechos, aspecto que se infravalora en ocasiones desde occidente.

5. No hay alternativas reales al Partido Comunista. Aunque se magnifica desde fuera, la disidencia es mínima tanto en su número como en la contundencia de sus objetivos. Colectivos relevantes, como los empresarios, los emigrantes y los estudiantes en el exterior no están en absoluto en contra del sistema chino.

6. El concepto democracia se define de manera distinta. Se entiende como democrática la situación actual y cuando se habla de avance democrático, no se hace en referencia a un sistema de múltiples partidos. La satisfacción ciudadana con el gobierno y el sistema es alta.

7. El partido se ha dotado de mecanismos propios como el relevo de cargos, la meritocracia y el ejercicio colectivo del poder. Su capacidad de gestión es muy destacable, y no es ahora mismo una dictadura personalista. 

8. Un proceso democratizador. No se observa ni se reconoce desde Occidente, pero China ya está en transición. El país, sin que se pueda identificar en el tiempo el momento, pasó del socialismo a la economía mayoritariamente de mercado. Pasará algo similar con su sistema político. Sin ruptura y de manera progresiva y con características propias, se acabará homologando como democrático.

Si el asunto resulta de tu interés, lo mejor es leer directamente las dos entregas de Ocho Claves para comprender el Partido Comunista Chino. Están publicadas en la página del Real Instituto Elcano. (parte 1, parte 2) (vía Iberchina).

12 febrero, 2011 | 04:16

Hemos leído en la prensa española que el gobierno chino ha ejercido su control sobre la información publicada en relación a China. La Vanguardia y EL PAÍS, por ejemplo, se hicieron eco de cómo se estaba gestionando antes de la caída de Mubarak el asunto aquí en China. 

El resumen a nivel de censura es que no pueden realizarse dos búsquedas en el twitter chino: 穆巴拉克  mu-ba-la-ke, transliteración de Mubarak al chino, y 埃及 ai-ji, que es como se dice Egipto en mandarín. La plataforma de micro-blogging responde que de acuerdo con las normas, no se muestran los resultados. 

En inglés, en este momento, sí pueden hacer búsquedas con Egypt. 

Egypt weibo 2012 02 12 10 33


Por otro lado, los medios chinos están informando extensamente sobre el asunto, que es portada en la web Renmin Ribao, y en la de la televisión pública china (cctv).  Egypt renminribao 2012 02 12 9 38
El resumen es que el gobierno actúa, en principio, o sobre todo, en redes sociales con un enfoque "bottom-up" (de abajo hacia arriba), p2p (de persona a persona), en tiempo real y en chino. De forma bastante suave, pues en seguida los chinos encuentran indirectas o insinuaciones que convierten en etiquetas (hashtags) que o se consienten o se ignoran conscientemnte en un juego del ratón y el gato que lleva casi siempre a concluir el tópico mítico de que "no se pueden poner puertas al campo". 

Aún así, y si resulta tan vano el esfuerzo, ¿qué lógica, si hay alguna, puede tener el gobierno chino al censurar de esta forma y no de otra?

Las conclusiones podrían ser: 

1. Transmitir un mensaje de contención y de freno, una sensación de control y autosuficiencia. Tal vez, es un mensaje de autoconsumo para el partido, o incluso, para dar una sensación de inamovilidad. 

2. Al trazar una brecha entre el inglés y el chino, pues en inglés no se está censurando el término, podríamos ver una brecha cultural (y económica) entre los ciudadanos chinos. Los que tienen acceso al inglés, que estarían al otro lado de la censura para discutir la cuestión, y los que sólo pueden utilizar el chino, que están sometidos a una política diferente. Este sería el aspecto más curioso de la política de censura. Resulta ser, al final, un menú de niveles de información por capas sociales de modo que la capa "superior" de la población tiene acceso a más información que las capas más bajas, y más deprisa. No deja de ser muy parecido a la brecha digital que se da en cualquier parte, pero acentuada por una política pública. 

3. Al haber acceso a gran cantidad de información, incluidos medios extranjeros, y al reportar la noticia en sus medios públicos, según se puede leer sin que haya apreciables diferencias de detalle en su redacción, lo que hace es restringir el debate entorno a la noticia y la iniciativa de potencial desinformación. Se puede comprobar traduciendo sus noticias con nativos que básicamente hay la misma información volcada al chino que la que podemos encontrar en las crónicas de nuestro país.

En definitiva, esta política de información sería coherente con un sistema asimétrico, estratificado, donde rige un despotismo ilustrado de probada eficacia por ahora. Tampoco, aparentemente, se puede acusar al gobierno chino de no informar o de tapar la realidad a su pueblo por un hipotético temor de contagio. Una cuestión es que se dificulte la búsqueda de 2 términos en su twitter y otra diferente sería que se estuvieran difundiendo relatos contradictorios con los que vemos en nuestros países. Esta diferenciación es, posiblemente, fundamental y bajo esta primera lectura, en conclusión, parece ser la lógica operante en la política China de información que se está viendo durante la revolución en Egipto. 

En todo caso, esto no es sino una lectura optimista para intentar ver, tras sus actos, la lógica imperante en la política de informativa de China durante las últimas jornadas. 

09 febrero, 2011 | 03:55

China_imperio_PIB_creciente
Gracias a la moderación de precios que vino por China se ha contenido la inflación global durante la última década aproximadamente. Llevamos un tiempo en el que las noticias de inflación en China no dejan de preocupar al gobierno, que acaba de subirlos otra vez. Segunda vez en sólo 6 semanas, y tercera subida desde el 20 de octubre de 2010. Un cuarto de punto, alcanzando ya el 3% (para depósitos, para préstamos sube lo mismo llegando al 6,06%).

Al mismo tiempo, está subiendo el ratio de reserva. Se sitúa en el 19% para las grandes instituciones financieras, un 3% más que hace 12 meses, y en el 15,5% para las pequeñas, un 2% más que hace un año. 

La inflación oficial en China es del 4,6%, diciembre 2010, y alcanzó el 5,1% un mes antes de ese dato. Extraoficialmente se duda de los datos de inflación, y productores dedicados a la exportación con los que se puede hablar directamente comentan que sus costes están subiendo al ritmo del 30%. Ayer mismo pude ver cómo cambiaban en un McDonalds los carteles de precios para subirlos. Bastantes analistas dan por descontado que el dato de inflación de enero 2011 va a reportar una nueva subida del índice. Posiblemente del 5,2%.

Los costes de mano de obra se están incrementando en el este de China, más desarrollado, debido a que está cayendo la masa migratoria que trasladaba ciudadanos desde el oeste. Esto, posiblemente apunta a los grandes planes de estímulo que se están aplicando en el oeste, entre otras razones. En estos momentos, para empresas extranjeras en China, es fácil encontrar llamadas constantes a visitar provincias del occidentales como destino de inversión.  

El alza en los costes de materias primas tiene un impacto mucho más allá de China, y se espera que el llamado "gigante asiático" siga siendo un comprador fuerte. Por ahí impacta, además de por el coste de sus productos, la inflación china sobre otros países. Con su subida de tipos, apuntan, pueden moderarse precios en materias tales como el cobre.

Si comparamos la inflación oficial del 4,6% con el tipo de interés, del 3%, estaríamos realmente, en tipos negativos, por lo que el dinero en un depósito sigue perdiendo valor, y seguirá habiendo poco incentivo al ahorro. Este factor, conmbinado con un crecimiendo del PIB aún robusto, del 9,8%, da, según analistas citados por Bloomberg, margen de aún más subidas. 

04 febrero, 2011 | 15:37

En Occidente atravesamos una severa crisis, que entre otras cosas está afectando a nuestra deuda pública. Nos está llevando a pensar, y seguramente es cierto, que vivimos en un modelo insostenible. Nuestras poblaciones son relativamente ancianas y una parte relevante del gasto público está comprometido en servicios básicos: pensiones, sanidad y educación.

Hemos llegado así a un ajuste doloroso y a posteriori que nos está costando asumir desde un pretendido bienestar inicial que vamos a tener que matizar. Posiblemente, todo lo que está pasando forma parte de ese reajuste histórico que nos comentaba hace no mucho Alfredo Pastor, y que más recientemente se ha visto en una charla de Martin Jacques que está alcanzando un alto grado de difusión.

Parece que, para converger, nosotros hemos de dar un paso atrás y China debe plantearse cómo da el suyo hacia delante. China está viviendo nuestra crisis en la distancia, no sin temores y dudas sobre su propia coyuntura, que en ocasiones, y sobre todo en base a la rampante inflación que protagoniza, parece menos sólida de lo que aparenta. Demasiado caliente.

Además de preocuparse por la coyuntura, de poner el objetivo de reducir el crecimiento al 8%, y de gestionar lo coyuntural, el gobierno chino debe preguntarse cómo se puede anticipar a los traumas de gasto público que ahora acechan a Occidente. Puede acabar teniendo un problema mucho más grave que el nuestro como no tome medidas estructurales a tiempo.

Actualmente la población china es más joven que la de las economías occidentales, pero la política de un solo hijo está invirtiendo la pirámide poblacional. El experimento de ingeniería social, familiar, vital, que ha sido la limitación por ley de la fecundidad poblacional parece que va a traer cola. Se habla como concepto de la familia 4-2-1 donde hay cuatro abuelos, dos padres, y un hijo, que acabará soportando la depedendencia de sus mayores.

Desequilibrio demografico en china
Habrá que ver si se acaba solucionando de manera positiva para este pueblo. A la imaginación que llevó a imponer el único hijo como una de las soluciones para salir de la pobreza habrá de suceder, seguramente, más imaginación. El proceso no parece muy alejado de lo que preveía en su análisis Hayek en Camino de Servidumbre, donde narraba cómo cada medida intervencionista generaba desequilibrios que requerían de nuevas intervenciones. La espiral, para el mítico nobel de economía de la London School of Economics, nos abocaba sin remedio a más y más intervención, y hacia la esclavitud de los ciudadanos por la maquinaria estatal. Posiblemente, esa obra de Hayek constituye uno de los alegatos más contundentes contra la factibilidad del socialismo. Al parecer en su momento se hizo una traducción al chino de la obra que se divulgó sólo entre cuadros del partido comunista. Es de suponer que su obra está muy extendida por aquí a estas alturas, aunque no he podido pararme mucho a confirmar este punto. El off topic sobre Hayek no es tal, como veremos.

Sucede que el desmoronamiento de la pirámide demográfica china está siendo debidamente acompañado de la fragmentación social que se deriva, sobre todo, del régimen laboral de largas jornadas, alta flexibilidad y necesidad imperiosa de encajar dos salarios en una hipoteca. La consecuencia que tiene dicha fragmentación es que a una población cada vez más vieja se une la progresiva destrucción de la familia. Estos dos componentes sumados son una bomba de relojería. El gobierno chino, conocedor de ello, abrió un debate que parece bastante excéntrico: imponer por ley que los hijos se responsabilicen de sus padres. Es decir, empiezas dictando cuántos hijos se pueden tener, y acabas deletreando cómo deberán comportarse con sus progenitores.

En la televisión china al debatir anoche el asunto los comentaristas se preguntaban si la ley obligaría al empleador, al hijo, o al propio Estado. Se preguntaban cómo se gestionarían diferentes tipos de unión familiar cuyos vínculos no son los habituales como familias desestructuradas o con hijos adoptivos. Y concluían que, sin duda, no parece una solución. El gobierno deberá seguir trabajando duro para alcanzar algún tipo de salida viable aprendiendo de excesos ajenos. Los nuestros. El problema demográfico de China sigue ahí, y aunque falta algún tiempo, acabará llegando a causar problemas si no lo remedian.

02 febrero, 2011 | 14:00

ACTUALIZACIÓN: 15. marzo. 2011. Los blogs de EL PAÍS vuelven a ser accesibles desde China por lo que se ve.

Nada nuevo. El Gran Cortafuegos de China, como se conoce haciendo referencia a la Gran Muralla al filtro de contenidos accesibles desde Internet en este país, aparentemente no deja de crecer. La zona de blogs de EL PAÍS cumplirá pronto un mes, al menos,  de censura. El 8 de enero ya estaba en esa situación. Esto es lo que sale al intentar acceder al de Ramón Lobo, escena que se repite con cualquiera de los blogs de elpais.com.

Blogs el pais02Aunque sería demasiada casualidad que, tras haber intentado acceder desde muchos lugares y máquinas diferentes, y funcionando correctamente con vpn y por vtunnel, se trate de un error técnico, es posible que el corte sea fortuito o accidental pues hay blogs sin referencia alguna a China que también están censurados, y que caerán, por "error burocrático". O puede que se deba al uso de typepad como gestor de contenidos, ya que no pocas bitácoras que usan esta tecnología acaban al otro lado del muro. 

En general, al parecer, no se molestaban demasiado en censurar contenidos en español.

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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