Sobre el autor

CEO de 2 Open, empresa que se dedica al comercio electrónico en China. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
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28 noviembre, 2010 | 05:31

El estudio justo antes de comenzar a grabar el debate.
En la grabación de un debate para un programa de televisión (CBN – China Business Network) participaron junto atres emprendedores y tres profesores de universidad chinos,  Kenichi Ohmae (más de 20 años socio en McKinsey), Finn E. Kydland (premio Nobel de economía en 2.004) y Pedro Nueno (profesor de IESE y presidente de CEIBS). Otra ocasión para acercarse de primera mano a visiones reputadas sobre el rumbo económico de China.

Ohmae, que fue el que más participó, habló sobre la descentralización hacia los ayuntamientos de 1.998 que se llevó a cabo en China. Con ella se consiguió que los municipios compitieran en desarrollo. Dicha descentralización es una de las claves de lo que ha pasado en China.

Al mismo tiempo, para el japonés, un factor clave en el futuro es cómo se gestionará la salida del campo de unos 693 millones de personas que faltan por salir del sector agrícola. Según sus estudios, para que China alcance la productividad agrícola de Estados Unidos, bastan 7 millones de personas trabajando en el campo, cuando hay ahora mismo 700 millones. Gestionar este inmenso cambio es un reto muy importante para China.

Otra de las observaciones en las que reparó fue la importancia del desarrollo de China para su propio país: Japón. El desarrollo de China constituirá un mercado aún más fuerte al lado de Japón, y esto constituye una gran oportunidad.

Advirtió también que la academia americana se pasó los años 80 diciendo que Japón dominaría el siglo 21 para luego segar la hierba bajo sus pies. Subrayó la misma tesis que se comentaba días atrás en este blog dando cuenta de una charla de Alfredo Pastor, y es que sólo en los últimos años históricamente China ha estado económicamente detrás de Japón, y lo que está sucediendo es una “vuelta a la normalidad”.

Por último Ohmae, muy explícito y cómodo en el escenario, nos recordó una idea recurrente cuando se habla de China. Su competencia no es ni Estados Unidos ni Japón, sino los países de gran población, joven, y emergentes. Es decir India y Brasil.

Por parte de los emprendedores chinos, llamó la atención cómo les parecía que el desarrollo tecnológico y en productividad puede generar paro, y debe, por tanto, hacerse de manera progresiva. Coincide esta preocupación con la que señalaba Ohmae sobre el excedente de mano de obra de 693 millones de personas que sigue en el campo.

Así que, por lo que observamos en las participaciones de los ponentes, la transformación de China es, una vez más, un problema de gestión del cambio pero de dimensiones colosales.

Breve vídeo antes de empezar a grabar el programa

Pedro Nueno considera que clave del éxito chino es que este país está muy bien gestionado.  Quedó en el aire una pregunta que no pude formular pese a tener el micrófono en mi mano mucho tiempo... cómo, si el factor “gestión” del país realmente juega un papel tan relevante, podemos garantizar que siga gestionándose bien en el futuro. Y cuál sería la prima de riesgo al respecto. Es decir, qué probabilidades hay de que la gestión se deteriore. Queda pendiente para próximas ocasiones.

Discrepó con Ohmae en que necesariamente se vaya a revalorizar tanto el Yuan, y, además, según su visión, China ya está innovando y creciendo en productividad sin necesidad de que sus productos sean más caros por tipo de cambio de forma repentina. Vemos aquí que es complicado llegar a consensos de análisis por lo que  el debate continúa.

El Estado y su liderazgo pueden llevarte a salir de la pobreza, pero en una fase posterior deben entrar en acción los emprendedores. Este fue un mensaje estructural de Finn E. Kydland que se puede aplicar directamente a China. Otro gran cambio a gestionar.

En términos generales, era llamativo y lo preguntaban los participantes chinos, el hecho de que el optimismo en relación a China es superior fuera que dentro del país. Los mismos chinos preguntaban a los tres ponentes extranjeros: por qué. ¿Por qué creéis tanto en las posibilidades de este país? ¿No creéis que la desigualdad, indicadores de calidad de vida, el uso ineficiente de recursos son graves problemas para el futuro de China?

Nueno contestaba con un programa que nos suena familiar a los españoles. China puede abrir su economía, privatizar progresivamente, y mantener unas finanzas públicas sólidas para asegurar la salud de su proyecto.

El mundo al revés en este debate. Un finlandés, un japonés, y un español defendiendo en un plató chino de televisión la capacidad de este país para seguir creciendo en el futuro ante 6 chinos. China no puede caer en la auto-complacencia. En ese punto  hubo cierto consenso. Un país no puede pasar del complejo de inferioridad a la autocomplacencia de forma descontrolada. En eso, precisamente, tal vez podemos explicarles algo los españoles a los chinos.

El programa se emitirá en China dentro de un par de semanas.

 

25 noviembre, 2010 | 01:09

Ambassador Liu XiaomingImagen del embajador de China en Reino Unido: Liu Xiaoming

Hace pocos días, la noticia en la que se decía que había habido un "secuestro" del 15% del tráfico online durante 18 minutos pasó sin contestación evidente por parte del gobierno chino . El mismo gobierno que había respondido con relativa diligencia ante la amenaza de cierre de Google en China en abril de 2010 (hace sólo 9 meses). Aquella crisis se cerró con cicatrices más bien escasas para las dos partes. De hecho, una de las alegaciones de Google fue, también, su sometimiento a ataques informáticos.

En el marco de la Tercera Mesa Redonda China-Reino Unido sobre Internet,  bajo el lema de “Colaboración y Beneficio Mutuo”, el Ministro de la Oficina del Consejo de Estado, en España algo parecido a un Ministro de Presidencia, ha dicho intentar hacer lo posible para explicar la controvertida y muy criticada desde fuera posición oficial de China al respecto. Esta reunión ha pasado prácticamente desapercibida en los medios occidentales, no por casualidad, pero ha alcanzado una repercusión mediática considerable dentro de su ámbito en China como se puede constatar buscando información al respecto, lo que tampoco parece casual.

Wang se apoyó en la necesidad de China, primera víctima de ataques informáticos según sus datos, de gestión y gobierno de la Red. 260 de los 439 millones de usuarios de Internet en China sufrieron virus informáticos durante 2010 según los datos que facilitó el ministro durante su charla. También, según las crónicas y su discurso publicado, insistió en lo que viene siendo el mensaje del gobierno chino al respecto: bienvenidas las empresas que se sometan a la ley local.  

Un matiz importante y diferenciador con otros regímenes políticos, es que no habiendo clara separación de poderes, someterse a la ley y someterse al gobierno son prácticamente sinónimos.

Decir esto es mera descripción y no un juicio de valor. La viabilidad de un régimen sin separación de poderes, o, más bien, con una separación de poderes, tibia o diferente a la nuestra si bien va contra nuestro marco de pensamiento occidental, es parte de la innovación política que, seguramente, está operando en China y cuyos resultados empiezan a vislumbrarse. 

El Estado, ese ente abstracto sustentado teóricamente en el contratuactualismo, es una realidad plena en nuestra vida física y "material" hace mucho. Está extendiendo su soberanía a Internet a base de avances tímidos, confusos, y exentos de liderazgo claro en ocasiones. Tal afirmación, seguramente sea cierta para casi todos los países del mundo, y menos cierta para China. En lo referente a Internet son meridianamente claros y concretos: “El gobierno chino considera que Internet es una infraestructura trascendental para la nación. Dentro del territorio chino Internet está bajo la jurisdicción de la soberanía china. La soberanía de la Internet de China debe ser protegida y respetada.”

Si hay paradigmas en relación a cómo los Estados deben asumir internet, posiblemente son tres, a día de hoy: 

- El modelo estadounidense, que se está aglutinando entorno a la neutralidad de la red.

- Un modelo europeo, tal vez top-down e impulsado desde las instituciones, donde se pretende un sistema algo más heterogéneo que la pura neutralidad.

- El modelo chino, donde, podríamos decir que el enfoque es algo así como la "colonización estatal de la red".

Me explico. En China se ha asumido Internet como el que de repente descubre un nuevo territorio dentro de sus fronteras. Como si fuera el subsuelo o el espacio aéreo. Internet es un territorio al que, de forma natural, se expande la soberanía del Estado.

El Libro Blanco de Internet, publicado por el Gobierno chino el 8 de junio de 2.010 concretaba las ideas en las que insisten ahora sus representantes:

Este libro blanco presenta los hechos de la situación de Internet en China y las políticas básicas sobre Internet, así como la visión de base sobre cuestiones relevantes, proporcionando así una visión de conjunto al pueblo chino y al resto de pueblos del mundo de la verdadera situación de Internet en China.”

Vinos la importancia de que China clarificara la decisión de someter a su gobernanza y administración al "cauce conversacional" (de compromisos, por tanto) para sus ciudadanos, protegiéndolos entre sí y frente a terceros. Visto así, carece de sentido hablar de “neutralidad” de un mero medio físico amorfo. La Internet es siempre tan neutral como el diccionario, sólo adquieren forma al combinar las palabras y otras señales codificadas en mensajes cuyos contenidos, siempre intencionalmente formalizados, pueden resultar ofensivos e incluso delictivos: Hay la Ley, y en China no se oculta, aunque el Gobierno de los chinos dice estar siempre alerta para su perfeccionamiento.

Dada la importancia del asunto, madrugamos en su día para leer Internet en China, en el castellano más claro que pudimos. 

China regula Internet por la ley. China ha promulgado, desde 1994, una serie de leyes y reglamentos relativos a la administración de Internet, en particular la Decisión del Comité Popular Permanente del Congreso Nacional de Vigilancia de la Seguridad de Internet, la Ley de la República Popular de China sobre la Firma Electrónica, las Reglamentaciones sobre Telecomunicaciones de la República Popular de China , Medidas sobre la Administración de los Servicios de Información en Internet, Reglamentos sobre la Protección de la Seguridad de los Sistema Computacionales de Informaciónde la República Popular de China, los Reglamentos sobre la Protección del Derecho a la Difusión Online de la Información, las Disposiciones sobre la Administración de Empresas de Telecomunicaciones de Inversión Foránea, Medidas sobre la Administración de la Seguridad de Protección de los Sistemas Internacionales de Redes Computacionales de Información, las Disposiciones sobre la Administración de los Servicios de Información de Noticias en Internet, y Disposiciones sobre la Administración de Servicios de Anuncios Electrónicos a través de Internet, entre otros. En el caso de la administración de Internet son aplicables, entre otras leyes, las Disposiciones pertinentes de la Ley Penal de la República Popular de China, los Principios Generales del Derecho Civil de la República Popular de China, la Ley de Propiedad Intelectual de la República Popular de China, la Ley de la República Popular de China sobre la Protección de los Menores, Ley de la República Popular de China sobre Punibilidad en el Orden Público y en la Seguridad de la Administración.

La mesa redonda entre China y Reino Unido sobre Internet se ordena junto con la Oficina de Información del Departamento de Negocios de Reino Unido, decisión que sesga hacia el negocio, seguramente, su contenido. Sesgos así ejercen una influencia positiva y constructiva en un asunto que llevado por otras vías no conduciría sino al choque en valores esenciales y visiones demasiado distantes. Con 100 participantes, unos 50 de cada  uno de los países, esta reunión es un ejemplo, de los muchos que hay de colaboración empresarial, del pragmatismo en relación a China domina ciertas esferas en países occidentales. Entender lo que pasa, más que juzgarlo, para adaptarse y utilizar enfoques proactivos y constructivos resulta una habilidad fundamental en los tiempos que corren.

18 noviembre, 2010 | 02:29

Zhang wei
Siguiendo con la reforma sanitaria que se pretende para China, donde el objetivo es garantizar la cobertura del 90% de la población a finales de 2.011, el artículo "Perspectivas para la competencia regulada en el sistema sanitario: ¿qué puede aprender China de la experiencia rusa?" de Wei Zhang se propone como solución la competencia entre proveedores de servicios y aseguradoras regulada por el gobierno. 

Comentando con diferentes personas en China, resulta curioso cómo, posiblemente debido la ausencia de debate político en cuanto a los objetivos, se centran lo debates en cuestiones técnicas sobre cómo llevarlos a cabo. Es como si el pluralismo se  sacara del "qué" para llevarlo al "cómo". 

En el artículo se trazan los paralelismos entre los dos países, aprovechando las similitudes históricas de los sistemas sanitarios de Rusia y China. Trata de lecciones  aprendidas en la Federación de Rusia tras la aplicación en 1993 de la legislación destinada a estimular la competencia regulada en el sector de la atención sanitaria.

La experiencia rusa de 17 años ha dado lugar a una competencia deficiente porque no se dan las condiciones adecuadas, y es una lección para China. Condiciones como la elección del consumidor, la libertad de contratación y la apropiada regulación gubernamental.

Vía CEIBS Knowledge se puede leer un fragmento:

Si el gobierno chino decide emplear una competencia regulada en el sector sanitario, de la experiencia rusa pueden extraerse las lecciones siguientes:

  • En primer lugar, los pagos directos de las aseguradoras a los prestadores deben constituir una parte significativa del gasto total en salud, con el fin de aprovechar los beneficios de un sistema sanitario basado en seguros.
  • En segundo lugar, el gobierno debe estar dispuesto y preparado para permitir que actúen las fuerzas del mercado en el sector de la salud. Por otra parte, el gobierno central tendrá que contar con las herramientas adecuadas para imponer y supervisar la aplicación de la ley. 
  • En tercer lugar, a la hora de aplicar la competencia regulada en el sector de la salud, el gobierno tiene que cambiar su papel activo en el sistema de atención de la salud por el de un patrocinador colectivo que establece las reglas del juego y organiza las subvenciones cruzadas.
  • En cuarto lugar, la generación de recursos públicos suficientes es imprescindible en la aplicación de cualquier sistema de atención sanitaria que tenga por objeto mejorar la eficiencia y asegurar un nivel razonable de equidad. La falta de financiación por parte del gobierno conducirá inevitablemente a una gran cuota de gasto privado. En este contexto son difíciles de introducir a terceros con capacidad suficiente.
  • En quinto lugar, la introducción de incentivos adecuados es tan importante como las reformas estructurales.
  • Por último, es importante difundir información a los consumidores a través de múltiples canales. En China, para introducir con éxito mecanismos de competencia en el sector de la atención sanitaria, la generación y propagación de información sobre servicios y precios de aseguradoras y proveedores, por parte de entidades independientes, es un requisito indispensable.

15 noviembre, 2010 | 08:35

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Un barco llegando a puerto. Ayer.

Para hacerse una idea en primera persona de las dimensiones de lo que está pasando en China, resulta recomendable acercarse, si surge la ocasión, a alguno de los colosales proyectos que se están desarrollando. El inmenso volumen, y lo que implican en movilización masiva de recursos (capital, planificación, trabajo, territorio…), proyectos como el del puerto de Yangshan, resultan intimidantes para quien se acerca preguntándose cómo pueden llevarse a cabo.

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El parque eólico que aprovecha zonas no navegables junto al puente. Ayer.

Tras dejar atrás la nueva ciudad portuaria de Lingan y pasar por el puente de Dong Hai, ver el puerto de Yangshan deja una sensación desconcertante. Vuelves a casa como si has estado en el escenario de una película, o como si te acabas de despertar. No parece real. 

Ves la maqueta, un mapa pintado… y luego subes a una colina y vuelves a ver la maqueta. Pero en real. Algún equipo de personas tiró líneas, estudió el lugar óptimo, usó razonamientos se supone que sesudos y válidos, y después se puso en marcha una maquinaria de ejecución imponente.

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Vista parcial del puerto tomada ayer, 14.11.2010

El puerto de Yangshan fue una respuesta a las limitaciones del puerto tradicional de Shanghai, por una parte, que necesitaba un constante dragado de su fondo para permitir el acceso de buques con cierto calado, y, por otro, al de Ningbo. Se está construyendo sobre dos islas del archipiélago Zhoushan a las que se ha añadido terreno ganado al mar. Y se ha conectado con China mediante el puente de Donghai, que es el segundo puente sobre el mar más largo del mundo con 32,5 kilómetros, estando el más largo del mundo también en China.

En la imagen de satélite parece una carretera que que muere en el mar.

Donghai bridge satelite 02Imagen de Google Maps

La travesía por el puente llega a hacerse aburrida. Alguno comentaba que  un puente que no tiene cables es monótono. No se ve nada en especial. Sólo el mar por las ventanas. Es como estar navegando en autobús.

En domingo, el tráfico es menor que en un día de diario, pero el tránsito de camiones con contenedores es incesante como se ve en el vídeo grabado ayer mismo.

Es un proyecto con un coste de 12.000 millones de dólares, planteado a 20 años vista, y que implica 3 macro-operaciones.

  1. El puerto que será el más grande del mundo. Yangshan.
  2. El puente Dong Hai, que con 32,5 kilómetros comunica el continente con dos islas.
  3. La nueva ciudad portuaria Lingang en terreno continental y justo antes del puente

En cuanto a la nueva ciudad, se trata de toda una ciudad diseñada para albergar la creciente masa de trabajadores que se espera en la infraestructura. Está diseñada en anillos concéntricos entorno a un lago artificial redondo. Pensada, teóricamente, como una ciudad modelo.

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Vista de la orilla del lago alrededor del que se ha levantado la nueva ciudad portuaria.

No puede este breve post tener una gran exhaustividad. Para quien esté interesado en el proyecto, puede buscar la abundante información que hay online al respecto.

El lugar como destino turístico vale poco. En todo caso, pensar en sus implicaciones, te puede llegar a emocionar. Se tratará de la principal válvula de escape por donde China canalizará su intercambio material con el resto del mundo. Hacia dentro y hacia fuera. Se trata de un nodo por el que van a pasar los millones de kilos en mercancías que unirán comercialmente los ciudadanos de aquí con los del resto del mundo. Se trata de un proyecto de impresionante planificación y uso de recursos que muchos opinan sería imposible de asumir por regímenes políticos diferentes. Ver para creer. Espectacular.

 

13 noviembre, 2010 | 01:47

No es muy habitual escuchar análisis que escapan a lo coyuntural levantando un poco la mirada. Casi todo lo que leemos últimamente se refiere a la situación del Yuan o a asuntos de carácter político de interés “micro”. Visiones más globales y a largo plazo sobre el escenario suelen ser más difíciles de encontrar. Seguramente porque la capacidad de abstracción y análisis y el conocimiento necesario para enunciar el escenario resulta aún más complejo que intentar explicar los acontecimientos del corto plazo.

En la última reunión en Shanghai de la red en China de antiguos alumnos de IESE, el profesor Alfredo Pastor ha dado una charla con el título de: “China y Occidente: vuelta a la normalidad” donde ha enunciado, precisamente, una visión del escenario. Ha desgranado cómo China, que durante 1.500 años de nuestra era fue la economía más grande y avanzada, vuelve a su lugar central en el mundo económico contemporáneo. 

Alfredo pasator Desde 1.945 se ha producido una integración de países en el orden mundial y ahora llega el momento de una hipotética integración de China. Las circunstancias y el volumen de China tienen poco o nada que ver con, por ejemplo las características que tenían países como España, cuyo acceso a la Unión Europea es una absorción en el sistema relativamente poco notable. China no se puede absorber de forma tan sencilla. La “digestión” de China en el orden económico y político mundial tendría consecuencias para las dos partes. Para China, y para Occidente.

En este retorno a la normalidad, ¿qué es “lo normal”? "Lo normal” sería la situación anterior a la expansión europea por el mundo. Lo anterior al siglo XVI aproximadamente (al año 1.500). Antes de la expansión europea China había sido un país rico en términos relativos, o, como mínimo, no tan diferente.

Características específicas de China, de la entidad que se supone habría de integrarse, serían:

- Su capacidad de adaptación a la escasez ya que esta ha sido estructural. El territorio, por ejemplo, ha sido siempre un recurso escaso para China que no se expandió por el mundo como hizo Europa. Otros ejemplos de adaptación a la escasez podrían ser Japón y Alemania, que han conseguido prosperidad relativa con limitaciones en territorio.

- Su capacidad de gobierno.  Lugares como Grecia o Egipto no han conseguido una continuidad de gobierno tan larga. Sus sistemas no han heredado tanto de su pasado como el chino ni han mantenido su cohesión de manera histórica.

Por otra parte, el mundo actual tiene diferencias notables con el anterior a 1.500:

-          Radical reducción de la privacidad y las distancias

-          Los Estados, “animales peligrosos”, son un actor totalmente establecido

-          El comercio ha cobrado una gran importancia

-          Algunos recursos podrían llegar a escasear en el futuro

-          La desigualdad, más que entre ciudadanos, se da entre países. A nivel global es más determinador de la riqueza el país de origen que la extracción social de un ciudadano.

En conclusión, el entorno al que este gigante país ha de integrarse es inestable, y el ente a integrar tiene características netamente diferentes. La “vuelta a la normalidad” no va a ser sencilla ni similar a los procesos de integración durante los últimos años. Las implicaciones políticas y económicas van a ser de una magnitud muy importante y hay bastante incertidumbre sobre cómo se va a materializar el proceso y cómo cambiará la integración a ese “orden mundial”.

 

 

05 noviembre, 2010 | 01:38

Managing director touchmediaNeil Ducray, director general de Touchmedia, enseñando cómo funciona la pantalla táctil que vemos en tantos taxis chinos.

Hace un par de días comentaba cómo China será más pronto que tarde un nido global de mejores prácticas. Surgen ocasiones para ver en primera persona a algunas de las personas que lideran iniciativas en esa dirección. Neil Ducray, director general de Touchmedia, dio anoche una charla donde contó la historia de la empresa que dirige y cómo ven el futuro.

Touchmedia se dedica a “in-taxi media”. Básicamente consiste en instalar y gestionar las pantallas táctiles que cuelgan del reposacabezas del copiloto de muchos taxis en Shanghai y otras ciudades chinas. Al parecer, son ya unas 20.000 las unidades instaladas.

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Las cajas que Touchmedia instala en los taxis tienen poco de “tontas”.  Neil ha descrito los problemas que han tenido que superar.  Una pantalla dentro de un taxi se somete a temperaturas extremas y la agresiva conducción urbana hace que esté en constante y fuerte vibración. Lógicamente, tienen que vendernos las dificultades de entrada para otros jugadores en el mercado. Aunque suena verosímil que una tecnología frágil pueda no servir para maximizar la rentabilidad por base instalada. Importa reducir costes de mantenimiento.

Los requerimientos de hardware son más potentes que los de un aparato de uso doméstico. En la charla nos ha contado que la inversión ha sido millonaria y dilatada en el tiempo porque han necesitado cuatro años de desarrollo de producto. Ha concluido con una verdad que suelen rechazar los que creen en lo de empezar empresas en un garaje: es muy importante tener un socio rico.

El producto funciona de forma parecida a las pantallas individuales de los aviones. Cambia por la diferencia de contexto en cuanto a contenidos. El viajero del taxi puede usarlo en un tiempo de recorrido donde, según Neil, posiblemente no tiene nada mejor que hacer. Además, su uso es voluntario. Esto es una novedad, ya que al principio no se podían ni apagar, ni quitarle el sonido.

Pantalla-tactil-en-taxiEl modelo de ingresos es, por tanto, una vez más, la publicidad. Ese pozo sin fondo. El mundo de la publicidad, si algo tiene, es de gente capaz de estudiar perfiles, actitudes. De segmentar a la población. Seguramente, pocos habían intentado antes conocer tan bien quién es el usuario de taxi, su posición social, su frecuencia, su edad… Un taxi en Shanghai hace una media de 36 viajes al día con una media de 1,1 pasajeros en el asiento trasero en cada trayecto. Neil ha desgranado bastante información sobre el perfil sociodemográfico del usuario común de taxi.

Además, los chinos son curiosos, les gusta jugar con el aparato. Sólo el 5% apaga el dispositivo. Consiguen, según Neil, 3 millones de teléfonos o direcciones de email al año. Está aún por ver cómo reaccionarán usuarios en otros países.

Los anunciantes pueden comprar iconos, spots, pequeñas posibilidades interactivas, y se están intentando añadir más capacidad transaccional e interactiva a las unidades. Por ejemplo, la capacidad de registrarse en algún servicio, o de enviar mensajes desde la propia unidad.

Como la oferta de "soportes" (de taxis) está concentrada en flotas, la negociación no es con el conductor del vehículo, sino con los dueños de las flotas. Touchmedia paga un alquiler por las bases instaladas. Según comenta la empresa, los taxistas tienen división de opiniones al respecto. Esta misma mañana he hablado sobre el asunto con  uno. No parece importarle demasiado, aunque, si tiene que decir algo, no le gusta escuchar tantas veces las mismas canciones. 

 

El lado regulatorio hay que trabajarlo bien. En el caso chino, como en otros lugares, son los gobiernos locales los que tienen más que decir en relación al servicio de taxi. China ha avanzado en la regulación, básicamente intentando que haya un número bajo de jugadores en el sector del "in-taxi media" para poder gestionar apropiadamente el servicio. En Pekín el gobierno local ha querido a provechar para introducir un sistema de trazabilidad en los taxis. En Shanghai la misma alcaldía ha sido cliente del sistema con una encuesta a través de las pantallas táctiles durante la Expo.

Algunas ciudades adjudican en exclusiva la licencia para operar…  así que llega la conquista del oeste. Hay que llegar más lejos, más rápido, y antes. Las batallas de negocio por crecer son competiciones donde quien tiene más profundo el bolsillo tiene más posibilidades de ganar. Se trata de invertir a máxima velocidad para ganar cuota,  siendo menos importante al principio la rentabilidad. Por eso caen preguntas sobre cuándo y dónde saldrá a bolsa. Aunque no está decidido posiblemente será en el Nasdaq. 

Para el futuro, bastantes planes: expansión geográfica, desarrollos técnicos en las bases instaladas, geolocalización, utilización de las bases como medio de pago...

¿Mataría este negocio la proliferación de smartphones y tabletas, y el abaratamiento de la conectividad? Esta pregunta había que hacerla. La respuesta es de manual y razonable: cuantos más smartphones, mejor. Los smartphones pueden aumentar ciertas posibilidades de uso mixto de las unidades en los taxis. También, ayudan a “educar” al usuario final. Menciona algunas potencialidades del uso mixto. En esta empresa hay bastante materia gris.  Atentos a esta iniciativa. Parece que saben lo que hacen.

 

03 noviembre, 2010 | 01:55

Equipo cuatrecasas shanghai pImposible abordar proyectos importantes de forma aislada.  Concretamente, venir a China a hacer negocios. Los avances a pecho descubierto pueden evitarse. Para el viaje hay que armarse de formación, planificación, y socios adecuados. Era uno de los comentarios en el ambiente de los clientes de la firma Cuatrecasas & Gonçalves Pereira durante la reunión que celebró el 22 de octubre la consolidación de su oficina en Shanghai. Uno de los últimos eventos del Pabellón de España en la Expo.

El análisis que publicó en su día Mckinsey Quarterly sigue vigente.  China será uno de los mercados más competitivos del mundo. Marcará las mejores prácticas. Quien no sea competitivo aquí, no lo será a nivel global. No es una opción, sino un imperativo estratégico. No entrar es exponerse a que otros desarrollen mejores prácticas y algún día se planteen otros mercados. Probablemente el tuyo.

¿Cómo venir, ya que hay que hacerlo, al mercado más competitivo del mundo? Una tendencia natural que se observa en Shanghai es la formación de ecosistemas nacionales. El colectivo de empresarios españoles es uno, y aproximadamente hay uno por país. La marca-país, y la capacidad del microcosmos para generar conocimientos y un flujo interno de energía, influye en el éxito de las empresas. Dentro de cada círculo, la capacidad de sus componentes puede lastrar, o ser una ventaja competitiva para el resto. Interdependencia.

Esa es la razón por la que la consolidación de empresas como Cuatrecasas & Gonçalves Pereira sirve, hasta cierto punto, como  termómetro de la consolidación de nuestros proyectos en China. Tomando esta temperatura podemos vislumbrar la marcha de España en el sitio que marcará las mejores prácticas. Actúa como un pequeño indicador adelantado de nuestra capacidad para competir en este basto y complejo planeta.

Acto cuatre casas expo shanghai pHablar con abogados españoles en China “es una experiencia religiosa”. Da la sensación de que su papel transciende la fría y técnica asesoría legal. Exagerándolo, se convierten en un confidente con el que se compartir proyectos, incertidumbres, especulaciones, miedos, éxitos y fracasos.

Rafael Fontana, socio coordinador de práctica internacional, se refirió al carácter ibérico de la firma e hizo un recorrido breve por su historia. “Estamos aquí para ayudar a nuestros clientes y amigos en sus planes de inversión y expansión en China”.

Profesionales como Omar Puertas, director de la oficina en Shanghai, llevan tiempo expuestos a China. Acumulando conocimiento legal, empresarial y personal. Capital básico para el aterrizaje en un mercado como este.

Para quien lo ve desde fuera, la sensación es que su trabajo es más que una mera relación cliente-proveedor. Los clientes de la firma subrayaban esa ayuda cotidiana como otro importante valor añadido. Fina y segura. Contribuye a incrementar su confianza y a que se puedan concentrar en su negocio. 

Esperemos que la ilusión, el optimismo, y la relativa sensación de seguridad que transmitían los presentes sea un indicador real de un esperanzador futuro empresarial en China.

 

 

02 noviembre, 2010 | 15:06

David gosset El Premio Nobel de la Paz de 2.010 otorgado al activista chino encarcelado Liu Xiaobo, ciertamente se ha convertido en una  insigne causa internacional, pero también es una triste paradoja. Un premio sin ningún ganador real que genera desconfianza y perplejidad cuando el entendimiento y la claridad son muy necesarios.

AUTOR: DAVID GOSSET

Traducción: Luis S. Galán

En un asunto muy sensible – una persona ha sido privada de libertad, han hablado autoridades morales e intelectuales, los gobiernos están divididos -, han de reafirmarse dos axiomas. Dado el nivel de interdependencia que une a China con el mundo, ni el conflicto ni la separación son opciones aceptables entre ambos, nuestros discursos y acciones deben subordinarse al ideal de complementariedad, sinergia y armonía. Obviamente, muchos querrían ver una China radicalmente diferente antes de que se incorpore plenamente al sistema mundial en términos occidentales. Aquí interviene el segundo axioma: una China en modernización elegirá la cooperación en tanto que actriz de una gobernanza mundial actualizada.  Lo que sigue a continuación se deriva de estos dos postulados.

En un ingenioso artículo de opinión para The New York Times, Yoni Brenner jugó, hace un año, con la palabra noruega, “thorbjorn”, término que acuñó para referirse al presidente del comité del Premio Nobel de la Paz Thorbjorn Jagland. El comentarista pretendía sintetizar en este neologismo la combinación de extrañeza, incredulidad y vergüenza que sucedió a la decisión de  premiar al Presidente de los Estados Unidos Barack Obama tras 8 meses en la  Casa Blanca. Si se añade a la sensación de  “thorbjorn”  el sentimiento de lamentable inoportunidad, se retrata el estado de ánimo que domina en amplios segmentos  de la sociedad china tras el anuncio de 2.010.

Cuando, consciente de las ambigüedades que rodearon a su decisión, Thorbjorn Jagland subraya repetidamente el derecho de su comité a expresarse, las palabras esculpidas sobre el frontispicio de Uppsala, la prestigiosa Universidad sueca, vuelven a la mente: “Pensar libremente es una gran cosa, pensar correctamente es aún mejor”. El comité de 5 miembros de Jagland tenía innegablemente derecho a expresarse, pero simplemente tomó una decisión autodestructiva por, al menos, cinco razones.

Primero, la decisión implica una distorsión de la realidad china, una tergiversación irresponsable de la más importante historia de nuestro tiempo, el renacer chino. Dando el premio a Liu Xiaobo tal y como se hizo en el pasado con Von Ossietzky, Lutuli, Sakharov o Aung San Suu Kyi, el comité asocia de manera implícita la China post-maoísta con la época Nazi, el apartheid de Sudáfrica, el régimen soviético y el gobierno militar birmano. Tal falacia desacredita a la venerable institución noruega.

Imaginando una sociedad china paralizada, la lógica del comité contiene dos argumentos inválidos. De una disputa percibida como injusta pero particular, infiere la generalización de un régimen arbitrario, y, presuponiendo sin matices que la única alternativa a la democracia liberal occidental - ¡que nunca puede generar injusticias!- debe ser un régimen totalitario, está categorizando y juzgando al mismo tiempo al país más poblado del mundo. El comité se ha convencido a sí mismo de que Liu es, en una representación estática y maniquea, el símbolo de la oposición radical del bien con el mal, mientras que, en realidad, su situación personal sólo ilustra las contradicciones y vicisitudes de la modernización china.

El ex-presidente checo Vaclav Havel y el arzobispo Desmond Tutu, dos autoridades morales en sus respectivos países, explican que “este no tiene por qué ser un momento de insulto a China” (Washington Post, 22 de octubre), pero ¡cómo caracterizar tal magnificación de un caso particular combinada con semejante desprecio por lo que ha logrado el pueblo chino durante las últimas tres décadas!

Segundo, el comité pasa por alto las limitaciones del desarrollo económico cuando asume que un país en desarrollo con 1400 millones de habitantes y un PIB per cápita de 3.700 dólares americanos puede adoptar en bloque estándares socio-políticos del mundo desarrollado sin obstaculizar su progreso material. “Buscando la verdad en los hechos”, lo que uno ve es una mezcla de apertura, reformas y control estatal que está liberando a China de la tiranía sin rostro de la pobreza. Libertad que da fundamento a la de expresión, y no al contrario.

La riquísima Noruega (segundo PIB per cápita del mundo), con una población inferior a 5 millones de personas, que cuenta con importantes recursos naturales en un entorno geopolítico relativamente cómodo, no puede ser más distinta de la gigantesca sociedad en desarrollo china, pero el comité debería haber sido capaz de sentir empatía con las complejidades y condiciones únicas de China. Además, la historia occidental demuestra que, si los ideales políticos son fáciles de formular, su implementación requiere tiempo.

Tercero, la elección hecha bajo la presidencia del anterior Primer Ministro noruego y actual Secretario General del Consejo de Europa puede interpretarse como “politizada” y contra la República Popular China. Hasta cierto punto, lamentablemente, reaviva  un enfrentamiento ideológico innecesario. Liu Xiaobo promovió la Carta 08, y los que han leído el manifiesto político, entre los cuales suponemos figuran  los cinco miembros del comité, son conscientes de que llama a la desintegración revolucionaria de la República Popular China. Si bien la Carta 08 se inspira formalmente en la Carta 77 sus contenidos no son comparables porque el texto firmado por Vaclav Havel en 1.977 no defendía una revolución sino la mera aplicación de derechos legales.

El 18º objetivo de la Carta 08 –la noción de una federación de comunidades chinas democráticas constituida por Taiwan, Tibet, Xinjiang – generaría caos si no una larga guerra civil. Thorbjorn Jagland insiste: “queremos ver progreso continuo (en China), y esa es la razón por la que hemos dado el Premio de la Paz al Sr. Liu.” (The New York Times, 22 de octubre). El Sr. Jagland debería saber que una reorganización de las fronteras del territorio de China de tal magnitud retrotraería al país a la inestabilidad y  a las luchas internas en una trágica regresión.

Cuarto, y consecuencia lógica del anterior, el comité optó por una elección que causa enfrentamientos. Al contrario de la voluntad de Alfred Nobel, que apunta al reconocimiento de la persona “que debería haber hecho la mayor o mejor obra de fraternidad entre naciones”, el anuncio de 2.010 acarrea discordia, incomprensión y confusión entre China y Occidente cuando se deben crear condiciones para la armonía y la sinergia.

El comité cree que la estricta referencia a principios abstractos consagrados por acuerdos internacionales lleva a la convergencia pero su elección no integra el equilibrio sutil entre la existencia de valores universales y la no menos real diferencia en niveles de desarrollo. En cierto sentido, el puro idealismo excluye a la historia cuando es la combinación de ambas, una filosofía política genuina, la que tiene significado y relevancia.

Por último, dados los últimos dos siglos de China y su recuerdo del imperialismo occidental, la decisión es, hasta cierto punto, contraproducente. Las fuerzas más conservadoras de Pekín opuestas a la profundización en reformas sacan partido siempre  de cruzadas contra lo que se percibe como una interferencia pública y directa en asuntos internos de China.

Desaprobar la decisión del comité no es exhortar  a la inmovilidad a Pekín, sino que se basa en el convencimiento de que han de diseñarse de forma responsable ajustes graduales en relación con China, y, dada la situación objetiva de la RPC, con el propio Partido Comunista.

Como prueba fehaciente, la transformación política ya está en marcha y ocupa una posición cada vez más central en los debates internos del Partido. En agosto, durante una visita a Shenzhen para celebrar el 30º aniversario de la Zona Económica Especial, el Primer Ministro de China, Wen Jiabao explicaba: “Sin la protección de la reforma política, se perderían los frutos de la reforma económica y no se materializaría el objetivo de modernización”. Luego, en una insólita entrevista con CNN, insistió: “La libertad de expresión es indispensable para cualquier país”, añadiendo que “los deseos de democracia y libertad del pueblo son irresistibles”. Ya en 2.008 en el mismo programa con Fareed Zakaria, Wen Jiabao anunció: “Creo que mientras avancemos con las reformas económicas, necesitaremos avanzar con las reformas políticas, en la medida que nuestro desarrollo es de naturaleza integral, nuestra reforma también debe serlo”.

El ideal de Jefferson, expresado elocuentemente en su discurso inaugural, puede servir como fuente universal de inspiración: “Si hay alguien entre nosotros que quiere disolver esta Unión o cambiar su forma republicana, dejémosle reposar como un monumento a la seguridad de que el error de opinión puede ser tolerado allí donde esté la razón para combatirlo”. Sin embargo, el tercer presidente de los Estados Unidos de América fue también el autor principal de la Declaración de Independencia y el pueblo chino, y sólo él, definirá los términos exactos y el ritmo de la democratización de Pekín. En el siglo 21, la influencia de occidente no puede imponerse con lecciones espectaculares de gobierno sino que sólo puede ser proporcional a su capacidad para perfeccionarse a sí mismo.

Liu Xiaobo, protagonista de esta insigne causa global, ciertamente ha ganado fama pero, dada la controversia que rodea a la decisión del comité, está lejos de aparecer como ganador indiscutible. Reflexionando sobre un caso moral y legal particular, se puede defender la liberación de Liu Xiaobo y, al mismo tiempo, teniendo en cuenta la dinámica de un panorama más completo, desaprobar la decisión del comité.

El drama que se está desarrollando también está afectando al modo en que se percibe a Pekín por parte de la opinión pública mundial. El Premio Nobel de la Paz de 2.010 no sólo ha neutralizado los esfuerzos de China para mejorar su imagen sino que,  una vez más, demuestra su relativa debilidad externa en capacidad de comunicación. ¿Era apropiado amenazar al comité antes de sus deliberaciones finales? ¿Era necesario calificar de “obsceno” el resultado, usar el término “blasfemia”? ¿Por qué pedir una disculpa – y arriesgarse a una escalada- cuando es evidente que el comité no puede disculparse y no se disculpará? La falta de sensibilidad en la  comunicación también contribuye al déficit de imagen de China.

Como demostración de la escasa influencia (soft power) de China, baste señalar que hasta ahora no se ha escrito un solo artículo de opinión por parte de los líderes de opinión política en los medios occidentales más importantes para explicar la percepción y posición china.

El Premio Nobel de la Paz sigue siendo una institución respetable y se puede esperar que en un futuro próximo presente al mundo una imagen más precisa del renacimiento de China como motor del crecimiento económico global, como un polo de estabilidad y fuente de sabiduría.

El comité podría reconocer, por ejemplo, esfuerzos de individuos chinos que trabajan pacientemente por la mejora del sistema legal, por la protección del medio ambiente, por unos medios de comunicación más abiertos y sofisticados sin adoptar enfoques radicales de la disidencia.

La ceremonia en Oslo el 10 de diciembre que pudiera ser útil y significativa, una celebración inclusiva de las mejores esperanzas mundiales, será  un ritual solmene de acusación que elevará la mutua desconfianza y la falta de entendimiento entre Occidente y China a nivel de tragedia. Sin embargo, a pesar de la torpe decisión del comité, en medio de una serie de monólogos egoístas, el diálogo debe continuar.

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David Gosset es director del Centro Euro-Chino para Relaciones Internacionales y de Negocios (ECCIR) de CEIBS, Shanghai&Beijing, fundador del Foro Euro-China. Condecorado con la Gran Cruz de la Orden del Mérito civil por Juan Carlos I.

Traducción de Luis S. Galán Lozano bajo la autorización de su autor.

Revisado por Alfredo Pastor, profesor de economía de IESE.

Texto en inglés

 

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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