Sobre el autor

CEO de 2 Open, empresa que se dedica al comercio electrónico en China. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
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30 octubre, 2010 | 04:57

100_1457Imagen: Tarará, Cuba. Ayer.

Desde que conocí a Xavi Fang he tenido mucha curiosidad por saber qué hace un estudiante universitario chino en Cuba. Cómo ha llegado hasta allí. Qué estudia. Dónde Vive. Cómo vive.

Xavi es sichuanés y habla muy bien español con acento cubano. Tiene gran empuje e iniciativa, y consiguió hacer prácticas de verano en una empresa de exportación en Hangzhou (cerca de Shanghai) así como alguna colaboración esporádica con empresas españolas. Se mueve mucho. Es uno de esos chinos que van a consolidar la salida de este país de la pobreza.

Como Xavi  en Cuba hay alrededor de 2.000 estudiantes universitarios chinos. Entre 1.800 y 2.574 en función de la fuente consultada. Estudian español, enfermería, medicina… Viven en la Ciudad Escolar de Tarará, al este de La Habana. Son los beneficiarios de, según las crónicas, un proyecto personal de Fidel Castro que empezó en 2.006 y acabará en 2.011. Realmente, es más que una erasmus, porque es una beca que cubre toda la enseñanza y la manutención básica durante toda la carrera.

Precisamente esta semana hemos visto que la Universidad de Almería ha traducido su página web al chino. Uno se pregunta si, aunque pueda haber otras motivaciones, la visión de becar a, ni más ni menos, dos mil chinos de las zonas más pobres de China, podría tener un sentido estratégico. Y, si Cuba es capaz, España también puede. No ya sólo por "solidaridad" y compartir parte de nuestro bienestar, que es una obligación moral, sino por un más mundano y prosaico interés transaccional a medio plazo. 

De momento, y gracias a Cuba, los empresarios españoles pueden contar con ese número considerable de talentos cultivados en aquella isla del caribe. España podría plantearse tener iniciativas de semejante calado. Ayudar a las personas, a los ciudadanos de a pie, es un gesto que nos puede hacer llegar al corazón de los chinos. Sería una buena forma construir nuestra imagen aquí a largo plazo. "El que regala, bien vende".

Basta una conversación con Xavi (Wei Fang), uno de los "erasmus" chinos de Cuba, para tener la sensación es que que ese programa puede que sea una iniciativa con poco ruido mediático, pero de gran calado. No dejamos de descubrir cosas sorprendentes.

 

27 octubre, 2010 | 10:39

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Topicazo: aprender chino no es fácil.

Llevo en la tarea, de forma intermitente, unos tres años y medio. Intermitente porque así evoluciona la motivación y la disponibilidad de tiempo para estudiar. Mi nivel es suficiente para comunicarme con relativa fluidez con los lugareños.  De hecho, en algunos casos, ya no es mucho peor que el de algún hijo de chinos nacido fuera.

Durante estos años, me he dedicado cinco meses de forma intensiva y exclusiva a ello. En esos periodos es cuando se consigue un progreso más contundente.

Cada vez se ve a más extranjeros que hablan chino de forma fluida. Está dejando de verse como algo imposible, hasta el punto de que, en realidad, sin chino no parece fácil abrirse ya un hueco en el mercado laboral de este país. Aunque también influye la mejora en cualificación de los propios chinos, y la capacidad de repatriar a ciudadanos educados en el extranjero e inmigrantes de segunda generación que hablan el idioma.

Como el número de emails que recibo preguntando por cómo encarar el estudio de chino va en aumento, voy a intentar dar, desde mi baja autoridad en la materia, consejos que suelo dar a quien me pregunta.

Lógicamente, se basan en mi experiencia personal, y no pretenden sentar cátedra.

1. Plantéate si realmente te merece la pena estudiar chino. Si tu ánimo es únicamente profesional debes tener en cuenta que la inversión en tiempo para llegar a un nivel aceptable es tremenda. Si multiplicas un número estimado de horas por un coste/hora que creas razonable según tu situación, puedes llegar a conclusiones sobre cuánto cuesta aprender chino. En tiempo, que al final es dinero. Y a ello hay que sumar cursos, viajes (no es posible hacerlo sin venir a China al menos una vez), clases particulares y exámenes.

2. No creas en cursos milagro. ¿Chino en dos tardes? ¿Chino antes de bajarte del avión? Chorradas. No existen.  Ves multitud de cursos que prometen un aprendizaje correcto en pocos cientos de horas lectivas. Mi estimación sería que son necesarias alrededor de 1.000 horas lectivas  para llegar a un nivel avanzado de chino. A lo que hay que sumar, al menos, otras tantas de estudio, y más de práctica.

En definitiva, y con una estimación de lo que me viene costando aprender caracteres y lecciones desde que he conseguido cierta cadencia y metodología, estaríamos en 2.000 horas en total tirando por lo muy bajo. Al precio que pago las lecciones de un profesor formado, 8 euros la hora en Shanghai, y valorando mi coste/hora en la conservadora cifra de 10 euros, la inversión realizada en aprender chino equivale a unos 28.000 euros. Si estimamos las clases particulares a los 15 ó 20 euros hora de Madrid, el equivalente en coste se alcanzaría los 40.000 euros. 

Cinco meses a tiempo completo en total. Dos vacaciones de verano enteras, y tres meses donde dejé mi trabajo con antelación para venir al MBA.  ¿cuánto vale eso? Para cada uno es diferente, pero es no dedicar los meses a tener vacaciones tras un año largo de trabajo, y perder tres meses de salario, sin ir más lejos.

3. La motivación profesional no justifica, a mi juicio, aprender chino. Trabajos hay en todas partes, y es más rápido y barato encontrar un buen socio en China para hacer negocios. Lo cual, no quita que un extranjero que sepa chino demuestra una capacidad de sacrificio y perseverancia (obsesión, visto por el lado negativo) dignos de mención.

Es imprescindible encontrar motivaciones personales, culturales, personales, humanísticas, que hagan sostenible a largo plazo el esfuerzo y que rodeen el aprendizaje del chino de curiosidad por su comida, historia, música, carácter… y diría que de afecto. Dudo mucho que alguien cargado de prejuicios y sesgos hacia china pueda sostener su motivación en el tiempo.

Si no estás dispuesto a desarrollar algún tipo de afecto hacia China, a comprender antes que a juzgar, aunque sea un afecto crítico en muchos aspectos, es muy difícil que puedas aprender chino. El arte está en que la motivación no esté en el objetivo a conseguir, sino en el propio camino que se recorre. Esto se dice de muchas cosas, y lo hemos oído mil veces. Es muy cierto en este caso.

4. Una vez asumido lo anterior, si decides que vas a dar el salto al vacío, hay que armarse de paciencia. Los resultados evidentes tardan en llegar. Si has tenido la suerte de estudiar antes algo que exija de semejantes niveles de constancia, podrás adoptar la misma filosofía. Por ejemplo, si has estudiado música.

El músico divide su estudio en dos partes: técnica e interpretación. El esquema se puede aplicar al chino. La parte mecánica de este idioma es muy importante, en pronunciación, audición y caracteres. Superada la técnica, se puede “interpretar”, que es practicar, expresarse a través del instrumento musical que es el chino. El chino es una herramienta de expresión, como un clarinete o un acordeón. Hay que dominar las posiciones, y luego podemos empezar a interpretar.

5. Estudiar técnica es una rutina, una disciplina, y sólo hay una forma: machacarse. Todos los días, rutina. Un tiempo concreto destinado a eso. Como el maratoniano. No puedes correr una maratón si no te vas entrenando. Rutina. Repetición. Rutina. Repetición.

La inmensa suerte de quien hoy empiece a estudiar, es que existen herramientas fantásticas, como skritter (que utilizo con una tableta digitalizadora Bamboo Wacom), o anki (con la ventaja que se puede usar offline).

Un dispositivo que aún no he añadido a mi estudio de la técnica es un móvil potente con sistema operativo Android, o un Iphone, donde se pueden usar estas herramientas. Para quien vive en gran ciudad, ayuda a rentabilizar los desplazamientos. A la larga puede ser de gran impacto.

Pero la técnica no se reduce a la mecánica de aprender caracteres. Escuchar y pronunciar es, en realidad, la parte más difícil del estudio del chino. Y eso hay que hacerlo a base de injertarse un reproductor de mp3 con las lecciones que estés manejando. Lugares como Chinesepod se han convertido en una buena fuente de lecciones para hacerlo progresivamente. Chinoesfera hace algo parecido en español.

6. La guía de cursos y profesores es importante. Pero hay que relativizarla. Los cursos y los profesores cambian, tu rutina de estudio y tu perseverancia, no debe cambiar. No puedes adaptar siempre tu estilo de vida a los profesores o cursos que surjan. El estudio del chino se debe adaptar a tu estilo de vida, y no al contrario.

Siendo un poco radical, una vez encuentres una colección de libros que te pueda servir para avanzar un tiempo largo, síguelos y sigue tu método. Sea quien sea el profesor. Que el profesor se adapte a tu método

Esto no es del gusto de los profesores porque parece que cercenas su autoridad en la parrilla de salida. Da igual. Tú, por tu carril. Y que no te desvíen.

He cometido el error de dar un par de giros por no “ofender” a algún profesor. Error. No caigas como he caído yo.

Entre los profesores se da incluso cierto ludismo. Muchos odian las herramientas que os he copiado más arriba porque creen que acaban con ellos. Se equivocan, porque haciendo relativamente más llevadero el estudio del chino, harán crecer su pirámide de clientes.  Evita profesores con ese perfil. En mi caso, conseguí que mi profesora me midiera y me ayudara a ir cambiando los settings de esos programas en la propia clase para estudiarla después.

7. La práctica. La interpretación. A medida que vayas pudiendo, intenta practicar.

Practicar chino es muy difícil porque los chinos están deseando hacer lo propio con su inglés. Lo mejor, en consecuencia, es irse donde ni hablan inglés. Venir a Shanghai a estudiar chino o ir a Pekín no es óptimo. China es inmenso, busca otro lugar.

Dicho lo anterior, si estás en los primeros pasos, Pekín y Shanghai son lugares llevaderos, para hacer una ruta más progresiva. Por mi parte, escapo del CEIBS cosmopolita y angloparlante a la china rural sentándome a comer con las señoras de la limpieza. Tengo guanxi en el comedor, lo que me reporta ciertas ventajas culinarias, que tampoco está de más. 

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Cada cual con su librillo. Aprender chino es una aventura para quijotes. Por tanto, bonita. Un camino sin fin. Cuanto más se estudia, más se ve uno como un completo ignorante.

Estudiar chino es como construir la escalera de Matthausen. Te morirás de extenuación antes de verla terminada.

Lo imperfecto e inacabado implica cierta frustración.  Todo lo humano es inconcluso. Por eso, a fin de cuentas, si algo no nos resulta frustrante, será porque no nos exigimos lo suficiente. De ahí puedes sacar otra pequeña arma, limita conscientemente el nivel de auto exigencia al aprender chino y acotarás el grado de frustración.

Emprender el camino del chino implica vivir en un estado perpetuo de frustración. Hay disfrutar esta frustración y sacar de ella la propia energía y motivación. Lleva tiempo, pero al final, y a largo plazo, se puede conseguir.

Sí merece la pena para algunos. Estudiar chino es otra de las muchas cosas interesantes que se pueden hacer.

21 octubre, 2010 | 11:25

MBA_enfrenta_examen_dificil Aprovechando que un meandro aproxima el curso del MBA a este asunto, comparto con vosotros una lectura: ¿Es bueno el confucianismo para la ética de negocios en China?

Keung Ip, doctor taiwanés y catedrático dedicado a ética, es el autor de un artículo que bucea en la influencia del confucianismo sobre la forma de hacer negocios en China. 

La ética del confucianismo puede considerarse humanística por su orientación a “este mundo”. Contrastaría en este sentido, con una ética divina o transcendental que se practica en otras religiones. Puede considerarse colectivista, por cómo priman los intereses del grupo sobre los del individuo, siendo la familia el colectivo de impacto más importante.

Se trata de una ética basada en obligaciones e intercambios de obligaciones. Y el sistema sólo puede funcionar a medida que los individuos buscan “la virtud” en tres elementos:

  1. Ren 仁: compasión. Se articula en la regla de oro de no hacer a los demás lo que no se quiere para uno mismo. Es la mega-virtud de la que penden las otras dos.
  2. Yi 义: sentido del bien.
  3. Li 禮: etiquetas, normas y protocolos.

Una de las implicaciones de la compasión es la obligación de ayudar al prójimo en su propio “desarrollo moral”.  La perfección y la virtud no acaban en uno mismo. Proyección hacia los demás que dista bastante del indvidualismo.

El objetivo primordial bajo este marco es lograr la “armonía”. Cada uno debería encontrarla consigo mismo y con los demás. Para quien teclea este blog, armonía es un concepto bastante ligado al de sumisión, aunque esto no se subraya en este artículo.

Junzi es la conjunción de todas las virtudes en una persona. No se da nunca, es una referencia y se utiliza para juzgar cuánto se separan los comportamientos individuales del ideal “virtuoso”. Sirve para sancionar comportamientos más alejados, y premiar los más cercanos a la virtud. Se supone que en la sociedad, las personas de mayor relevancia están más cerca del “junzi”. De la virtud.

Otro elemento clave en este sistema es el de la “piedad filial”, que subraya la lealtad al padre (o al patriarca) necesaria en el hijo. Para el autor del artículo, mina la igualdad entre las personas jerarquizando las relaciones. La “piedad filial” es una característica que, con origen en la familia, da forma a las relaciones en la sociedad.

La jerarquía, funcional en el ámbito familiar, tiene externalidades negativas cuando se proyecta como dominación en otros ámbitos sociales. El intercambio de obligaciones en el que se basa la ética confuciana se convierte de esta forma en asimétrico porque la familia es un modelo colectivista (donde no prima el individuo), y jerárquico.

El autor del artículo nos dice para concluir su descripción del confucianismo, que esta reciprocidad asimétrica es dañina para la dignidad y la autonomía individual.

LA EMPRESA CONFUCIANA

Como tal, no existe. Se trata de un tipo ideal. Es coherente con el esquema ren-yi-li, y basa sus relaciones en la búsqueda de la virtud ajustándose a las normas descritas más arriba.

Tales normas operan a nivel cultural. Consuetudinario. La vigencia de las normas escritas depende de que sean coherentes con el ren-yi-li, pues condiciona los comportamientos esperados.

Características de la organización confuciana son:

  1. Colectivismo. El bien individual se da sólo bajo el bien del colectivo.
  2. Particularismo. Predominio de los vínculos y relaciones que puede degenerar en nepotismo.
  3. Paternalismo. Asunción de que el padre (o… el jefe) actúa siempre en el mejor interés de su hijo (o subordinado). La falta de crítica se impone porque “el padre sabe más”. La jerarquía se acentúa.
  4. Armonía. La búsqueda de la armonía se puede imponer a los intereses de los individuos, desde luego, pero, lo que es peor, a los propios objetivos de la organización, degenerando en conservadurismo, complacencia y estancamiento.  

“Virtud” es un concepto amorfo y subjetivo. Necesita desarrollarse en normas concretas.

Keung Ip argumenta que las normas occidentales de responsabilidad corporativa son incompatibles con la ética confuciana. Es más, que la ética confuciana es contraria a la Declaración Universal de Derechos Humanos. La radical quiebra de la igualdad que se deriva del colectivismo familiar y jerárquico es incompatible con muchos de las normas occidentales que se proyectan sobre China.

Para terminar, pide una revisión crítica de los aspectos más negativos del confucianismo. No está mal para empezar a acercarse a esta parte de la cultura China.

 

15 octubre, 2010 | 13:48

Según un estudio del ICEX china exporta 85 de cada 100 guitarras que produce, y fabrica más de 10 millones al año. A pesar de eso, España tiene una marca-país fuerte para este producto. Por eso, en Music China Expo, feria anual de instrumentos, partituras, y accesorios para músicos, estaban presentes once marcas españolas de guitarras y una firma de venta de madera para instrumentos.

Hoy era el último día de la feria, abierto para el público en general, por lo que parecía un gigante centro comercial de instrumentos musicales con el añadido de tener actuaciones gratis. Una buena alternativa gratuita de ocio.

Admira guitarras expo shanghaiJavier Ortega, de la marca de guitarras Admira comenta que la crisis ha afectado al sector de igual forma que al resto de la economía. China aún pesa relativamente poco en sus exportaciones pero la demanda de sus guitarras crece con el poder adquisitivo de la población. Llevan participando en la feria 6 años y desde la primera edición, hace 8, han estado presentes. Al principio sólo como visitantes. Javier es optimista en relación con el futuro del sector.

Maderas Barber S. L. es un proveedor de madera para fabricantes de instrumentos musicales. En su stand, Laura Tamarit cuenta cómo su empresa tiene clientes en todas las partes del mundo. En la feria pueden verse pasos intermedios para la fabricación de instrumentos, como los tacos en bruto de madera o las tablas donde se ve pintado el perfil de un violín que vemos en Maderas Barber.

Otra aportación de España al mundo de la música son los instrumentistas de viento de levante. El fabricante de Tianjin JINDAO se ha traído de España, concretamente de Lliria, un quinteto de metales. Dani, Pepe, Xano, Tico y Ximo, profesores de conservatorio. Están una semana en Shanghai actuando dos veces al día.  Para encontrarlos bastó seguir la música entre el jaleo de gente probando instrumentos. Amparito Roca.

Amparito roca en shanghai


 

14 octubre, 2010 | 18:19

Cena con carlos barrabes en shanghai peq
Paso fugaz pero muy intenso de Carlos Barrabés por CEIBS, en Shanghai. Carlos tuvo la gentileza de acercarse en visita privada a la escuela para compartir una tarde con un grupo de estudiantes. Un auténtico detalle. Si ciertos líderes sufren el "síndrome de la Moncloa" es, precisamente, por no intentar entender directamente a la gente. Y es una de las fuentes que permiten a Barrabés seguir creciendo en lo intelectual. Tan conectado a su blackberry, pero sobre todo, a las personas que tiene delante.

Pasó con nosotros la tarde hasta bien entrada la noche teniendo un vuelo muy temprano al día siguiente. Una velada que fue de lo más parecido a una sesión de brasero de picón con los amigos del pueblo. Barrabés es una de esas personas con las que al rato tienes la sensación de conocerle desde hace años. Tal vez ayuda haberle visto y seguido antes en alguna de sus apariciones en los medios.

Intelectualmente es un auténtico fórmula 1. Su capacidad para comprender y explicar la realidad que nos rodea es tan espectacular que se podía sentir la atención hacia su discurso.  Si alguien hacía un comentario o preguntaba, raro era que no encabezara su respuesta diciendo... "muy sencillo". Una coletilla leve que, además, era coherente con lo que venía a continuación ya que sus respuestas sintetizan increíblemente la realidad compleja. Su valor añadido no reside en datos ni, aparentemente, en el dominio de formales e inteligibles lenguajes matemáticos, sino en su capacidad para encontrar causalidades e interdependencias. Para identificar y relacionar fenómenos. Escucharle recuerda la literatura de los austriacos*, muchos de los cuales usan un lenguaje llano y apto para el vulgo.

A esa forma de razonar se debe que residentes en Shanghai acabemos preguntándole sobre China. ¿Sabe más de China que nosotros? No... pero sí. Al entender el todo se puede bajar para explicar las partes. Y es muy difícil, por el contrario, conocer realmente una parte sin entender el todo. Por eso podría decirse que también es un experto en China. 

Personas como Carlos Barrabés pueden conseguir que hasta el más apátrida se reconcilie un poco con su país. Transmite motivación y optimismo ante un futuro de claroscuros. En el fondo, algo tendrá un país capaz de engendrar, aunque no frecuentemente, este tipo de talentos. 

Mejor que intentar describir su discurso desvirtuándolo, es verle. Por ejemplo en esta entrevista de hace algún tiempo con Iñaki Gabilondo, o escucharle en esta otra de hace pocos días.

En la foto, de Javier Rodríguez, salimos varios de los que estuvimos con Carlos Barrabés.

 

*Disclaimer: la referencia a la escuela austriaca responde al método y forma de expresar ideas, y no al contenido de las mismas. Aclaración que hago para evitar posibles equívocos.

 

10 octubre, 2010 | 08:32

Liu_Xiaobo_Premio_Nobel_Paz_2010 ¿Qué piensan los chinos sobre lo que está sucediendo en relación con el Premio Nobel de la Paz? Con esa pregunta nos hemos sentado a conversar un par de horas el peruano Carlos Zapata, y tres compañeros chinos del MBA. La posición occidental al respecto, está bastante cubierta. La oficial china, también. Lo que piensan personas de la calle es algo más complicado de conocer.

Estamos ante asuntos que muchos consideran tabú, por una parte, y por otra, una gran parte de la población no tiene el suficiente nivel cultural (por desgracia) como para poder formar juicios medianamente informados al respecto. Por eso, aunque nuestra muestra es sesgada, no es por ello menos interesante. El “chino medio”, como el “español medio” sencillamente no existe, y es una abstracción que informa bastante poco.

Las tres personas que se han prestado a darnos con total libertad sus opiniones tienen una formación superior con un expediente académico muy por encima de la media en China. Dos ingenieros y una persona de formación cuantitativa en finanzas. Por tanto, no se trata de gente “de letras”. Seguramente a ello se debe el pragmatismo de sus respuestas. A ello, y al habitual utilitarismo que, citando a Bentham, ha salido durante la charla. No deja de ser curioso que un chino, ingeniero de formación, explique el carácter de China sacando en la conversación a Bentham.

La referencia al utilitarismo para intentar entender muchas de las cosas que suceden en China, no es para nada desafortunada. Si lo que pretendemos es entender a los chinos, más que juzgarles, es bueno tener referentes teóricos, marcos a los que poder enfrentar su comportamiento práctico. Que un chino, ingeniero, tenga tan claro un marco traído de la "ciencia social" es sorprendente, pero sólo hasta cierto punto si uno ha tenido la oportunidad de conversar con muchos de ellos.

Casi nadie conoce en China a Liu Xiaobo. Esta es la primera afirmación rotunda que los chinos hacen cuando se pregunta al respecto. Y si se le conoce es, por ejemplo, porque proactivamente se intentó encontrar información en relación a los disturbios de Tiananmen en 1.989. No era difícil hace algunos años encontrar un documental extranjero que entrevistara a Liu Xiaobo. Tal vez ahora es más difícil que antaño.

El equilibrio monitorización/bloqueo de información es una constante en casi todo el mundo, y no sólo en China. Podríamos entrar a discutir qué es más nocivo para la libertad, si la monitorización o el puro bloqueo. Hay gente que opina que la situación de no bloqueo informativo puede ser peor, porque el ciudadano “piensa que es libre porque anda suelto mientras arrastra la soga al cuello”.

Ayer, la situación informativa era la conocida por los que hayan indagado: se cortaba selectivamente en China la emisión de cnn y bbc cuando se hablaba del Premio Nobel, Google estuvo caído por, al parecer, no menos de una hora, y Baidu mostraba un mensaje que advertía que el contenido había sido filtrado. En el equilibrio monitorización/bloqueo, el enfoque del gobierno chino es más hacia lo segundo.  ¿Es acertada esta gestión? La duda está ahí, y de manera “utilitaria” se puede opinar que tal vez no es la mejor forma de abordar la cuestión.

Cuando hablamos de La Carta 08, su opinión es que fue iniciativa de dos personas y firmada por unas 300. De todos ellos, apenas 10 serían verdaderamente relevantes . Los dos iniciadores están en prisión, entre ellos Liu Xiaobo. ¿por qué? preguntamos...

La Carta 08 puede que no fuera sino la punta del iceberg de un movimiento que va más allá. Los chinos dicen que no se trata de “un documento” sino que es “otra cosa”. Sería una especie de texto seudo-legal, o para-legal. Ellos lo llaman 宪章 xian Zhang, cuya traducción más literal sería “estatuto o constitución”. ¿Cómo puede un ciudadano de a pie erigirse en soberano y redactar una constitución?

Parece que es la forma, junto con la importancia de las firmas recibidas, como la de  Mao Yushi fundador del Centro de Estudios de Mercado Unirule (Tianze en chino), lo que da al documento ese “algo más”. La especulación en el aire es que pudiéramos estar ante un incipiente intento cambio del sistema desde fuera. Es más, algunas de las organizaciones lideradas por los firmantes, como Tianze, al parecer, reciben financiación externa. Esa puede que sea la explicación a la aparentemente desmesurada medida de prisión adoptada con Liu Xiaobo en su momento.

¿Por qué Liu Xiaobo elegiría un cauce externo al “sistema” en vez de una vía de expresión por dentro del sistema? Nuestras preguntas iban cayendo casi de cajón. Es posible que la impermeabilidad del “sistema” sea lo que impulsara a promover este documento, que, como hemos dicho, era más que un “documento”.  Por tanto, y si las cosas fueran así, estaríamos más ante un conflicto de formas que de fondo. Un factor añadido sería la personalidad de Liu Xiaobo, que siendo más proactivo y expresivo, tendría difícil cabida ante el arquetipo de político en China, más reactivo y menos expresivo.

Pese a haber ejercido un papel importante en los altercados de 1989 en Tiananmen, pasaron casi 20 años hasta lo de La Carta 08, nos dicen en tono interrogativo.

En relación con la oportunidad del Nobel, el blog de chinochano expresa, creo, bastante bien las mismas ideas que han surgido en nuestra tertulia. Un razonamiento bastante interesante en relación a ello ha sido el siguiente:

-          Si el gobierno encarcela en primer lugar a una persona, la declara culpable, e ingresa en prisión, el jurado del Nobel se vio ante el dilema de otorgarle o no el premio. Es decir, es la organización del Nobel la que decidió traer el foco a esta cuestión.

-          Si, por el contrario, el Nobel hubiera precedido a La Carta 08 y posterior prisión, el dilema hubiera sido para el gobierno chino que hubiera tenido que optar entre encarcelar o no a un premio Nobel.

Por tanto, la conclusión del razonamiento es bastante clara. El jurado del Nobel ha querido, entre cientos de candidatos al premio, poner el foco en China. ¿Por qué? Se preguntan. ¿Estaremos ante un mercadeo más mundano de presión hacia China por motivos aparentemente no conectados?

¿Por qué puede, por otro lado, el gobierno chino, reaccionar bloqueando información? Precisamente porque este asunto, en China, es muy minoritario. La mayoría no da prioridad a esta cuestión ni a asuntos relacionados con este tema.

Estas observaciones son las que surgen de una conversación con ciudadanos chinos cuando el episodio aún está de actualidad. Los matices aumentan bastante desde la cercanía y el relativismo aumenta. La complejidad crece. No parece que se puedan hacer resúmenes para redondear este post de manera concluyente,  ni es fácil establecer la línea que divida a los buenos de los malos. 

 

06 octubre, 2010 | 17:33

Despierta_Expo_Shanghai_quita_pijama

La Expo pronto llegará a su fin. Un carrusel de líderes ha llegado de los confines del planeta. Concretamente, y en lo que nos toca, han sido habituales los actos de organismos de nuestro país. Seguramente la inercia, el imperativo por estar presentes, ha sido imparable y ha convertido a la Expo de Shanghai en un punto ineludible en la agenda de muchas instituciones. Inercia que se une a la estructura del Estado español. Quien teclea esto ha presenciado eventos de todos los niveles de gobierno: local, autonómico, estatal y europeo.  

A Nuñez Feijóo, Presidente de la Xunta de Galicia, le tocó pagar la novatada al venir de los primeros. Se puso en duda que incurriera en este gasto en plena crisis. Poco ayudó, de puertas adentro, que desfilara la Real Banda de Gaitas de la Diputación de Ourense ante Miguelín. Acabaron dando explicaciones hasta por el coste de los billetes de avión. Y lo que hizo la Xunta de Galicia no parece tan descabellado ya que 300.000 euros parecen poca cosa. Si bien, extrapolando el coste… estaríamos en algo más de 5 millones de euros para toda España. Sólo en visitas. 

El pabellón español contaba con un presupuesto de 18 millones. Dos movimientos de brocha gorda y superamos los 20 millones de euros (no olvidemos que tenemos 3 pabellones más en ese recinto).

Como al suceso de Feijóo se unió poco más tarde la noticia de fusión de las sociedades de acción cultural en el extranjero, saltó la alarma. Seguramente guiadas por la creencia sincera de que estos eventos merecen la pena y son rentables, circuló como la pólvora una consigna que no podíamos evitar comentar con sorpresa los ciudadanos de a pie: PERFIL BAJO.

Desde España, al parecer, las sedes autonómicas de los distintos organismos de acción exterior reclamaron a sus filiales en Shanghai mantener un “perfil bajo” ante sus futuras visitas. Es más, nombres que sonaban para pisar el recinto ferial, empezaron a ponerse en duda. El resto de presidentes autonómicos se lo pensaron dos veces. Se pretendía continuar con la programación con más exposición hacia medios chinos que españoles.

Esta situación no es exclusiva de España. La Expo ha supuesto un imperativo de “estar presentes” en un año donde la situación económica ha sido muy dura y se han cortado hasta los sueldos de los funcionarios. Ayer mismo pude estar en una “actuación privada” de Juan Luis Guerra costeada por la República Dominicana. 

Que España debe estar presente en China, es obvio. Nos jugamos gran parte de nuestro futuro económico y social en este país de indiscutible potencial y crecimiento. Que el Estado podría jugar un papel de animador y guía para nuestras empresas, está fuera de toda duda. Es más, en un país como China, donde el Estado aún pesa bastante, a un empresario puede ayudarle tener a un gobernante a su lado. No olvidemos que aquí muchas puertas se abren por ese lado.

Por lo tanto, no se puede descalificar genéricamente la acción exterior que hemos llevado a cabo durante la Expo.  No se trata de la oportunidad de esta inversión, sino del control de su dirección y de su gestión. Máxime, si vamos a seguir realizando un esfuerzo institucional en China en los próximos años. Por ello, la evaluación de lo que ha pasado este año en Shanghai es clave para que España enfoque correctamente las ganas que está demostrando en China. España está seguramente más visible a nivel institucional que la mayoría de potencias mundiales de mayor tamaño.

Como contribuyentes, tenemos derecho a la transparencia, y a poder comprender cuánto nos ha costado la Expo de Shanghai, y sobre todo, qué retorno de inversión hemos sacado de ella. Es de suponer que el Estado aplicará sus mecanismos habituales de auditoría, y esperemos que en un tiempo prudencial después de la Expo se lleven a cabo un par de informes que serían obligados en cualquier empresa privada: 

  1. Coste exacto de todas y cada una de las acciones
  2. Retorno de inversión de las mismas
  3. Premio a los mejores gestores, y penalización y aprendizaje para los que no hayan gestionado nuestros recursos con la diligencia suficiente

Por fortuna, España goza de un cuerpo de funcionarios de muy alto valor profesional y ético. No hay más que tener la ocasión de hablar con alguno de los técnicos de la administración civil del Estado o comerciales, que hay por aquí. Ellos, los que están por oposición y no a dedo de una administración seudo-pública, seguramente son los más interesados en hacer bien esta evaluación.

Eludo un posicionamiento antes de leer informes serios sobre los millones de euros que nos ha costado la Expo a los españoles. No llegarán hasta 2.011 como mínimo. A priori tras haber palpado de cerca el ambiente, así como las opiniones de personas que han visto las acciones realizadas, la impresión es pesimista. Ojalá nos equivoquemos los que pensamos así y realmente lo que nos hemos gastado en la Expo de Shanghai, haya merecido la pena.

Independientemente de su resultado, necesitamos dicha evaluación para continuar optimizando la inversión de los recursos públicos en China durante los próximos años. 

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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