10 septiembre, 2010 | 15:50
De Europa a África. Vía China
Romano Prodi, durante su intervención
Ver a un Ex
Presidente de la Comisión Europea cogiendo una bandeja plástico para comer el
menú que por 1,5€ degustamos los estudiantes de a pie en CEIBS ha sido
bastante especial. Como cualquier otro. Ni siquiera ha pasado una pequeña
barrera física con jardineras reservada a los profesores. Ha comido con los
estudiantes y después ha recogido su bandeja. Los que de una forma u otra hemos
visto la farándula, apreciamos muchísimo
estos gestos.
Romano Prodi estaba hoy
en CEIBS (escuela de negocios con sede en Shanghái, China) porque se ha
celebrado un seminario titulado "China, Africa, and the EU in the 21st
Century" donde el anteriormente Presidente de la Comisión Europea y Primer
Ministro Italiano en dos ocasiones, ha intervenido junto a John D Mahama
Vicepresidente de la República de Gana. En el seminario, liderado por David
Gosset, profesor y director del Centro EU-China de CEIBS, también ha estado el
Cónsul General de Sudáfrica en China, Vikha Kumalo.
John D. Mahama, vicepresidente de Gana
Mahama, Vicepresidente de Gana, cree que África no se puede desarrollar reinventando lo que ya existe, ni pasar por las etapas de desarrollo por las que han pasado los países desarrollados. Por el contrario, el crecimiento africano debería apoyarse en el conocimiento existente encontrando un modelo compatible con los retos globales (básicamente, medioambientales y de sostenibilidad).
Según su visión, ha llegado el momento de África porque están
saturados la mayoría de filones de inversión del mundo, y porque tras la guerra
fría y el mundo unipolar posterior, evolucionamos hacia un escenario multipolar
que supone una oportunidad para África.
Romano Prodi ha utilizado su turno de palabra para divulgar
varios mensajes bastante claros sobre su visión en relación con África. Aunque
es muy difícil lograrlo por su heterogeneidad, es necesario dotar a África de
una autoridad que gestione el continente como un todo. Bajo el paraguas de la
ONU existe la Unión Africana, mecanismo de integración con potencial para
llegar más allá y que apoyó financieramente desde la Comisión Europea.
China, por su parte, tiene relaciones con 50 de los 54 miembros
de la Unión Africana. Relaciones, en cualquier caso, que por su asimetría, no
pueden considerarse “bilaterales”. Por ello, su papel en relación con África,
es relevante.
Prodi ha asistido, estando en sus sucesivos cargos en Italia y
la UE a 10 cumbres del G8. En todas ellas, se comprometieron a aumentar su
apoyo a África. Jamás se cumplió.
China está llegando a África de una manera diferente, y es quien
finalmente parece penetrar de una manera diferente en el territorio africano.
Tal y como lo describe Romano Prodi, lo diferencial que están haciendo es
entrar al mismo tiempo con capital, mano de obra y tecnología. Según el Ex
Presidente de la Comisión Europea, se trata de algo único en la historia.
La visión de Prodi es muy clara. O África se une, o será,
nuevamente colonizada de una u otra forma. Es preciso implementar políticas a
nivel continental, y dar los pasos que permitan impulsar un mercado que supere
su fragmentación actual mediante el impulso del comercio y las
infraestructuras, de modo que la integración pueda crecer paulatinamente.
David Gosset, junto con Romano Prodi y John D. Mahama
Vikha Kumalo,
intentando explicar por qué China está consiguiendo acceder a África, donde no
han sido capaces de entrar antes países occidentales, ha señalado que desde
China se entra de forma más respetuosa con sus regímenes y sin tantos requisitos
de “democracia”, o infraestructuras. Ha llamado bastante la atención semejante
afirmación.
No da la impresión, a
priori, de que se puedan llevar a cabo triangulaciones viables y rentables
entre estos tres actores. Pero sí se puede encontrar un curioso paralelismo en su contraste: África es un continente fragmentado en muchos
países y tribus sin capacidad endógena de integración; China es formalmente un
país, pero su volumen es el de un continente, China; y la UE se integró
internamente y constituye, en cierto modo, un punto medio entre China y África
en términos de integración política.
Se dice que el siglo XXI será el de China, y aún se depositan esperanzas en África, donde China está poniendo cada vez más su mirada. La geopolítica a este nivel, parece que nos queda muy lejos, pero está ahí. Europa tendrá que plantearse qué pasa con África. Seguramente, por el camino, se encontrará con China.
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