Sobre el autor

CEO de 2 Open, empresa que se dedica al comercio electrónico en China. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
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Inicio | julio 2010 »

28 junio, 2010 | 18:18

Copycats 

 

“Copycats” es el último título de Oded Shenkar:  “How Smart Companies Use Imitation to Gain a Strategic Edge”. Ha pasado por Shanghái para presentarlo en una charla donde ha desgranado su visión al respecto.  China, donde muchas empresas se han basado en la copia para hacer negocios, es precisamente un sitio donde un libro como este cobra una especial relevancia.

Oded inicia su intervención con un “disclaimer”, no recomienda a ninguna empresa hacer nada ilegal. Vaya por delante. Acto seguido, comienza a explicar las ventajas de imitar frente a sólo innovar y explica cómo la imitación cada vez se produce mucho más deprisa. Las empresas necesitan encontrar un equilibrio entre imitar e innovar. Innovar puramente, puede no arrojar retornos de inversión positivos, por lo que yendo hacia un mix innovación+imitación, se pueden optimizar mejor los recursos y las estrategias de las empresas: imnovation.

La imitación reduce riesgos y costes hasta el punto de que algunos fondos de inversión muestran preferencia a invertir en empresas que no están siendo las primeras en hacer lo que proponen. Sin embargo, la imitación no siempre significa necesariamente “mejora” en un sentido estricto. Un producto inferior pero más económico puede añadir cierto tipo de valor a un cliente determinado. 

Imitar bien requiere habilidades diferentes en una empresa de las que se requieren para la innovación. Imitar es una actividad compleja que no puede hacer correctamente cualquiera.  Por ejemplo, requiere entender bien qué están haciendo bien los otros y cómo podría utilizarse de manera parecida o diferente.

Sobre la innovación existe multitud de literatura, se encuentran asignaturas e incluso másters en escuelas de negocio. Pero la imitación se ve como algo vergonzoso. Está estigmatizada. Se esconde, se hace por la puerta de atrás. Y así, es aún más difícil hacerla bien. Aunque muchas empresas tienen a gala decir “nosotros sólo innovamos”, es un enfoque erróneo. Y es imposible.

Las empresas americanas se han enfocado demasiado a la innovación, mientras que en las chinas se ha hecho hasta ahora el acento en la imitación. Seguramente ha llegado el momento en que las empresas americanas deben empezar a reconocer las ventajas de la imitación, y en el que a las chinas no les bastará y tendrán que incorporar cada vez más innovación.

Preguntado por la diferencia entre imitar y copiar, la respuesta resulta demasiado sofisticada. Mucho menos clara que las ventajas de enfocar la empresa, además de innovar, a imitar. Eso se entiende fácilmente, hasta el punto de que acaba pareciendo "de cajón".

26 junio, 2010 | 19:29

Paul Krugman reconoce en "La tomadura de pelo del yuan"  lo que es conocido por todos pero no se admite abiertamente de forma oficial. En realidad, “flexibilizar” el yuan no era más que el eufemismo para referirse a la exigencia de un yuan mucho más fuerte. Como tal circunstancia no parece que vaya a darse, acaba pidiendo sanciones comerciales en su último artículo.

Para ver la otra cara de la moneda, podemos leer la opinión, por ejemplo, de  Zhou Shijian del Centro de Relaciones China-USA de la Universidad Tshinghua. Dice que “los anuncios del Banco Central Chino pretenden que el valor del yuan se base en el mercado, no su apreciación”.  El mensaje del Banco Central Chino ha sido “malinterpretado” por algunos gobernantes estadounidenses.

Para Krugman el yuan barato es “como si China estuviese simultáneamente subvencionando sus exportaciones e imponiendo un arancel proteccionista a sus importaciones”. En definitiva, acusa a China de incurrir en proteccionismo utilizando para ello el tipo de  cambio. Y ¿cómo propone combatirlo? Con más proteccionismo: “habrá llegado la hora de hablar de sanciones comerciales”.  La propuesta consiste, por tanto, en combatir el proteccionismo con proteccionismo.

Los aranceles o las restricciones comerciales o cupos, son una transferencia de recursos de los consumidores, que podían acceder a productos más baratos, a los productores. Son, por tanto, una especie de impuesto que paga el consumidor final de los bienes. Antes de que Krugman publicara su último artículo, le contestaba un artículo titulado “It’s No Time for Proteccionism”: “Las pérdidas de los productores americanos proceden de las ganancias de millones de consumidores que prefieren pagar menos por los bienes que compran”.

Y antes aún, el capítulo 10 de  “La Economía en Una Lección” de Henry Hazlitt  (enlace al PDF)  ¿A QUIEN «PROTEGEN» LOS ARANCELES?  “Los partidarios del arancel piensan solamente en los intereses de los fabricantes directamente beneficiados por los derechos de que se trata. Olvidan, desde luego, el interés del consumidor, al que directamente perjudica el pago de tales gravámenes.”

El yuan barato, puede verse como un subsidio al importador y, a través de él, al consumidor final americano. En otras palabras, y siguiendo el razonamiento de Hazlitt, Krugman no propone sancionar a China, sino al consumidor americano a pagar productos más caros para que los empleos no salgan de Estados Unidos.  

Con su superávit comercial, China no ha comprado bienes al sector privado de Estados Unidos, sino deuda pública, nutriendo así de dólares a Estados Unidos (al igual que a otras economías occidentales). No corresponde a China evaluar dónde han destinado la deuda que han ido adquiriendo los Estados occidentales, y por eso insiste Pekín en que una modificación del tipo de cambio no va a la raíz del problema: la gestión de la deuda pública barata que han estado haciendo los gobiernos occidentales.

23 junio, 2010 | 03:47

En tiempos de crisis, palabra que básicamente significa “cambio”, que deberíamos verlo como la evolución natural de las cosas, se producen los necesarios ajustes para el futuro. Podemos ver cada vez de forma más clara reminiscencias del modelo que estamos abandonando y tendencias de futuro. La presión para que China haga flotar su moneda y la haga convertible, para que asuma de una vez su liderazgo económico, es creciente. China admitió (con matices) flexibilizar el  yuan. Dicho movimiento podría marcar el principio de la nueva era donde China tiene altísimas probabilidades de convertirse –incluso pareciendo que ellos no quieren tal protagonismo- en el norte económico del mundo. Flexibilizar el yuan podría ser el primer paso a su libre flotación, y su libre flotación marcaría la ruta hacia su convertibilidad pudiendo llegar el Yuan a ser "el dólar del futuro". Obviamente, esto es anticiparse demasiado, aunque esta forma de verlo es un lugar común de muchos analistas estos días. La transición hacia el nuevo orden económico mundial, en todo caso, requerirá ajustes incluso en China, y habrá que ver si tal ajuste se hace de modo que no genera rupturas sociales… y políticas. 

El viernes 18 de junio de 2010 en Pekín, Patrick Chovanec, profesor asociado de la facultad de Economía y Gestión de la Universidad Tsinghua, compartió su visión sobre la política monetaria en China y sus peculiaridades en relación con la gestión que realizan los bancos centrales de occidente. Resulta de interés, pues la política monetaria china aparece como una caja negra incomprensible más allá del ese “deben revaluar el yuan” en el que parece que coincide la mayoría de los que opinan de este asunto. Cabe subrayar que hay opiniones internas en China que piensan justo lo contrario, y que China debería devaluar, pero son muy minoritarias.

China tiene un banco central propio, moneda propia, sus propios datos de inflación y crecimiento económico. Tiene su propia soberanía económica y monetaria, pero está, como es obvio, fuertemente interconectada al resto del mundo fruto de una relación comercial muy intensa y creciente. Tampoco puede tomar decisiones aisladamente.

En 2.009 China vivió un boom del crédito sin precedentes, 30 billones de RMB, más del doble que el año anterior. ¿De dónde ha salido ese dinero? ¿Lo ha inyectado el banco central? ¿Se puede evitar el sobrecalentamiento?

http://www.cincodias.com/recorte.php/20050926cdscdsmer_1/XLCOH635/Ies/China_enfria_expectativas_yuan_flexible.jpg
 

POR QUÉ  CRECIÓ TANTO EL CRÉDITO EN CHINA EN 2.009

Una explicación al crecimiento en la oferta crediticia pudiera venir por una bajada de la tasa de liquidez exigida por el regulador. Los bancos chinos han tenido siempre una alta liquidez, muy por encima del mínimo exigido. Dicha tasa mínima de liquidez no ha sido hasta ahora límite para el volumen de dinero disponible para ser prestado, porque en China el límite procedía de las cuotas para prestar que venía imponiendo el gobierno a cada entidad financiera. En 2.009 prácticamente no hubo tope, y se disparó el crédito.

La tasa efectiva de reservas bajó del 21% al 17% , lo que liberaba reservas por valor de 2,1 billones de RMB, y a su vez, multiplicado por la nueva tasa de reservas, 0,17 ó 17%, resulta en un potencial de creación de dinero de 12 billones de RMB.

Pero todavía no explica que el crédito haya llegado  a los 30 billones de RMB. Lo que falta se explica por el superávit comercial. El banco central chino recoge los dólares del superávit comercial e incrementa las reservas de los bancos, que, a su vez, al tener más reservas, pueden dar más créditos. Así se está creando el dinero en China.

La política monetaria del gobierno chino pretende la neutralidad inflacionaria. Durante los años de bonanza, con una política monetaria restrictiva, se controlaba el crédito y su potencial impacto sobre la inflación. Ahora, con las políticas expansivas para evitar que se reduzca el crecimiento económico, la tasa de reservas en los bancos se parece cada vez más a la exigida, y de una limitación burocrática al crédito, con las peculiaridades crediticias regionales que tenía china, está progresando a una manera “más occidental” de gestión monetaria.

¿CÓMO IRÁ LLEGANDO LA INFLACIÓN A LA ECONOMÍA CHINA?

Con semejante expansión del crédito ¿dónde está la inflación? Seguimos con un crecimiento de precios al consumo no mucho mayor del 3% y con una subida de costes de producción en el entorno del 6%. La inflación, en este caso, es una inflación crediticia, y se irá trasladando a la economía real por donde la economía real está recibiendo los créditos.

Los créditos, en un volumen muy importante, están yendo a los grandes programas de estímulo. A inmensos proyectos de infraestructuras y urbanísticos. Por ahí se irá trasladando la inflación a la economía de China.

EXTERNALIDADES DE LA ASIGNACIÓN POLÍTICA DE LOS RECURSOS

A la inevitable inflación final se añade otra consecuencia del inmenso plan de infraestructuras en China. Las infraestructuras se están llevando a cabo conforme a un programa político de reequilibrio de la riqueza a nivel nacional y de vertebración de China. Es decir, se están aplicando en el interior, que es el granero de mano de obra del que se sirven las zonas desarrolladas. Esto provoca que los trabajadores de esas provincias (destaca mucho Sichuan, que además recibió ayudas adicionales por el terremoto acontecido en 2.008) tengan posibilidades laborales en su lugar de origen y menos incentivos para emigrar, resultando en una escasez relativa de mano de obra en las zonas más ricas del país. Hay que añadir que los proyectos de infraestructuras tienen un límite temporal, y no es seguro que tras su construcción haya un alineamiento en la ubicación y las habilidades de los trabajadores con la demanda de trabajo. (Interesante artículo muy reciente al respecto en Washington Post)

El superávit comercial no se está destinando en buena medida a la mejora de las condiciones de vida de los chinos. Para mantener el tipo de cambio, se invierte de vuelta en bonos americanos. Los chinos podrían mejorar sus condiciones de vida con datos de crecimiento de PIB inferiores a los actuales dedicando una mayor porción del superávit comercial a la adquisición con los dólares de bienes que puedan mejorar su vida. Pero esto es algo que sabe el gobierno chino y si no lo aplica es por la dificultad en el cambio de modelo que se explica a continuación.

DIFICULTADES PARA CAMBIAR DE UN MODELO DE EXPORTACIÓN A UN MODELO DE CONSUMO INTERNO

El gobierno chino sabe que no queda más remedio que ir a una economía de demanda. Pero le preocupa que China, que sabe producir... no sabe vender. Las habilidades necesarias son muy diferentes: patentes, diseños, marketing y capacidad de crear marcas, etc. Pasar de una economía de exportación a una economía basada en el consumo doméstico no es tan sencillo y  la reconversión puede ser muy compleja. Un aumento generalizado de la capacidad de compra de los ciudadanos chinos llevaría aparejada una menor competitividad para exportar (mano de obra más cara), y una falta de preparación para competir con las marcas y la distribución extranjera que ya ha tomado posiciones de manera muy contundente a lo largo del país. Basta darse una vuelta por el centro de las ciudades para ver a las marcas extranjeras copando ya el consumo de clase alta y media/alta.

Afrontar semejante reconversión requeriría un sistema de desempleo muy importante y un reajuste empresarial. (Artículo interesante al respecto)

CONCLUSIÓN: ENTENDIENDO LAS FUERZAS INTERNAS QUE INFLUYEN SOBRE LA POLÍTICA MONETARIA CHINA

En conclusión, para que el crecimiento económico en China siguiera siendo muy alto, el gobierno ha facilitado el crédito a los bancos, que lo han hecho llegar en forma de grandes infraestructuras a la economía. La regulación monetaria china no se hecho hasta ahora, ni con tipos de interés (pues la demanda de crédito con tipos bajos es más bien inelástica), ni con exigencias sobre el importe de reservas exigido, si no con el cupo máximo de crédito a otorgar.

Pero ese máximo, prácticamente, se ha eliminado y el gobierno ha perdido la capacidad de utilizarlo como herramienta de gestión monetaria, por lo que cada vez, la política monetaria en China se parecerá más a la occidental.

El Banco Central de China tiende a querer flexibilizar la cotización del Yuan porque es difícil, en el nuevo contexto de debilidad económica internacional, mantener el tipo de cambio a base de seguir atesorando dólares y comprando bonos de Estados Unidos.  Pero el gobierno, teme a la transición del modelo de exportación al modelo de consumo doméstico. El paro podría ser tremendo en las zonas dedicadas a la exportación y una parte demasiado grande del pastel se la comerían empresas de países más desarrollados. Por tanto, el ajuste sólo puede ser gradual para que sea social (políticamente) digerible por parte de China.

 

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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