Sobre el autor

Socio en Shanghai de DaD Asia Consulting. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
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14 mayo, 2012 | 12:14

Dado que las relaciones económicas, políticas y estratégicas entre Europa y China no son proporcionales a su mutuo reconocimiento y atracción recíproca, un formidable potencial de sinergias entre los dos extremos del continente sigue en espera de ser liberado.

El nuevo presidente francés, François Hollande, está, obviamente, frente a enormes desafíos en el frente económico tanto en Francia como en la zona Euro, pero la naturaleza de las relaciones que se forjen con China, el más importante factor de cambio del siglo XXI, también definirá su presidencia.

En un momento en que la distribución del poder está cambiando rápidamente  - cuando Nicolas Sarkozy se convirtió en presidente de Francia, hace cinco años, el PIB de Francia fue el 73% del PIB de China, y será el 33% en 2012 y menos del 25% en 2017 - los líderes tienen que cuestionar sus supuestos y reevaluar sus prioridades.

El nuevo residente del Palacio del Elíseo y el liderazgo que surgirá del 18º Congreso Nacional del Partido Comunista de China puede abrir un nuevo capítulo en las relaciones chino-francesas, contribuir a la profundización de los vínculos entre Bruselas y Pekín y elevar a otro nivel la sinergia chino-occidental.

François Hollande, que no comparte la reverencia de su predecesor hacia Estados Unidos, se encuentra en posición de tener una política más independiente con respecto a China, y si la Casa Blanca sin duda ha ganado un socio en su búsqueda de crecimiento económico, no puede ver ya París como un aliado complaciente e incondicional. En la próxima 25ª Cumbre de la OTAN en Chicago que se centrará en el compromiso de la Alianza en Afganistán, François Hollande anunciará la retirada de las tropas francesas del país de Asia Central antes de que finalice el año.

Utilizando las palabras del ex ministro de Exteriores francés, Hubert Védrine, François Hollande considera Francia y los EE.UU. como "amigos, aliados, pero no alineados"  - " amis, alliés mais pas alignés".

Durante su larga campaña, el candidato socialista subrayó la importancia de las relaciones estables entre los dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -en contraste con las fluctuaciones de la era Sarkozy-, pero también, en referencia al déficit comercial de 27.000 millones de euros con China en 2011, llamó a unas relaciones económicas más equilibradas entre los dos países.

El presidente francés se reunirá con su homólogo chino, Hu Jintao en la Cumbre del G-20 en México, pero el 7 de mayo, sólo varias horas después de su histórica victoria, recibió a Kong Quan, el embajador de China en Francia, un encuentro al que siguió una conversación con Charles Rivkin, principal diplomático estadounidense en París. Después de una conversación telefónica con la canciller alemana Angela Merkel en el día de su elección, la serie de intercambios compuso una secuencia muy relevante en un siglo que se caracteriza principalmente por las interacciones entre Washington, Bruselas y Pekín. Además, al elegir a Paul Jean-Ortiz, un experto en China, como su principal asesor diplomático, tres días después de su victoria, François Hollande, indicó que ponía en marcha un equipo especial en fase con la dinámica de China.

En sus conversaciones con el enviado chino, François Hollande se comprometió a fomentar la cooperación entre China y Francia, invitó a ambos países a fortalecer la colaboración en el G-20 e insistió en la necesidad de impulsar los vínculos económicos.  Hay claramente un espacio considerable para la mejora, el comercio entre China y Francia en 2011 representó sólo el 40% del comercio entre China y Alemania cuyo monto alcanzó 144.000  millones de euros  - 1/3 del comercio total UE-China.

Una renovada relación bilateral sin duda puede contribuir a ampliar el horizonte de las relaciones chino-europeas, París puede actuar como un catalizador para una política exterior de la UE más autónoma hacia Pekín. Cada vez es más urgente que los políticos europeos diseñen mecanismos para atraer hacia Europa la inversión china - en los diez años próximos China va a invertir en el extranjero más de 1 billón de dólares -, ellos deberían otorgar a China el status de Economía de Mercado  - que en cualquier caso será concedido a Pekín desde el 11 de diciembre de 2016 según las normas de la OMC -, levantar un inoportuno y contraproducente embargo de armas, consultar estrechamente con China en materia de seguridad, y trabajar en ambiciosa cooperación chino-europea en terceros países, desde África hasta Asia Central.

Algunos comentaristas han señalado que las relaciones entre Pekín y la izquierda francesa han sido inestables en el tiempo – la venta de fragatas Lafayette a Taiwán por parte de París, ocurrió bajo François Mitterrand a principios de los años 90 - y otros han expresado su preocupación por la falta de experiencia internacional del nuevo presidente francés.

Sin embargo, las elecciones presidenciales francesas de 2012 ofrecen al menos dos lecciones obvias. En primer lugar, François Hollande ha demostrado sistemáticamente el error de aquellos que le subestimaron, en segundo lugar, su victoria marca el retorno al campo de la política y, en medio de los inevitables momentos de turbulencia, que es la voluntad política de poner las relaciones chino-francesas en perspectiva estratégica y a largo plazo, lo que va a prevalecer.

En su mensaje de felicitación al nuevo líder francés, Hu Jintao menciona "la larga amistad y cooperación entre China y Francia, que es significativa en la protección y promoción de la paz mundial, la estabilidad y el desarrollo". En 1964, por decisión de Charles De Gaulle, Francia fue el primero entre los principales países occidentales en establecer relaciones diplomáticas con Pekín a nivel de embajadores y París y Pekín celebrarán el 50 aniversario de este momento histórico bajo la presidencia de François Hollande.

A menudo descuidada por las teorías de las relaciones internacionales, la química entre los líderes es fundamental para la realidad de los asuntos mundiales, y si el nuevo líder francés y su homólogo chino desean que esta dimensión cualitativa  desempeñe plenamente su papel, tendrán que multiplicar las ocasiones para las interacciones directas y relativamente largas en las condiciones apropiadas.

Mientras que Nicolás Sarkozy y Hu Jintao realmente nunca han sido capaces de trabajar como dúo – de hecho, sólo después de un período demasiado largo de desconfianza, se vieron forzados por la agitación financiera a, simplemente, normalizar los relaciones -, François Hollande y Xi Jinping, el próximo dirigente de China, cuyos caracteres y estilos parecen muy compatibles, podrían ser capaces de adaptar a su manera la comprensión que caracterizó la relación entre Jacques Chirac y Jiang Zemin.

El 31 de enero de 1964, en el Palacio del Elíseo, Charles De Gaulle concluyó una conferencia de prensa con una observación sobre lo que él llamó las "afinidades" entre Francia y China. Estas "afinidades" culturales e históricas tienen que ser reactivadas y servir como fulcro de una nueva ambición global conjunta.

El mundo se ha beneficiado enormemente de las tradiciones humanistas francesas y chinas, pero en un siglo de interdependencia sin precedentes, lo que puede marcar la diferencia es la calidad de su articulación.

David Gosset es director del Centro Euro-China de Relaciones Internacionales y Negocios CEIBS, Shanghai y Pekín, y fundador del Foro Euro-China.

(Copyright 2012 David Gosset.)

 

 

03 mayo, 2012 | 03:51

Con esta lectura provocativa iniciamos aportaciones a este blog de artículos de Eric X. Li con la esperanza de que nos ayuden a comprender la visión del momento actual desde el "lado chino". 

Esta semana [feb. 2012] el gobierno de Obama fue anfitrión de Xi Jinping, vicepresidente de China y al parecer heredero. La más poderosa democracia electoral del mundo y el mayor Estado partido único se reunieron en un momento de transición política para ambos.

Muchos han caracterizado a la competencia entre estos dos gigantes como un enfrentamiento entre la democracia y el autoritarismo. Pero esto es falso. Estados Unidos y China ven sus sistemas políticos de formas fundamentalmente diferentes: mientras Estados Unidos ve el gobierno democrático como un fin en sí mismo, China considera su actual forma de gobierno, o cualquier sistema político para el caso, simplemente como un medio para alcanzar grandes objetivos nacionales.

En la historia de la gobernanza humana, que abarca miles de años, se han realizado dos grandes experimentos de democracia. El primero fue Atenas, que duró un siglo y medio, y el segundo es el Occidente moderno. Si definimos la democracia como un ciudadano un voto, la democracia estadounidense tiene sólo 92 años. En la práctica son sólo 47 años si empezamos a contar después de la Ley de Derechos Electorales de 1965 - mucho más efímera que cualquiera, salvo un puñado, de las dinastías de China.

¿Por qué, entonces, muchos dicen con vehemencia que han descubierto el sistema político ideal para toda la humanidad y que su éxito está asegurado para siempre?

La respuesta está en el origen de la experiencia democrática actual. Todo comenzó con la Ilustración europea. Su esencia eran dos ideas fundamentales: el individuo es racional y el individuo está dotado de derechos inalienables. Estas dos creencias forman la base de una fe secular en la modernidad, de las cuales la manifestación política final es la democracia.

En sus primeros días, las ideas democráticas en la gobernanza política facilitaron la revolución industrial y condujeron al comienzo de un período de prosperidad económica y poder militar en el mundo occidental sin precedentes. Sin embargo, al principio, algunos de los que condujeron este impulso eran conscientes del defecto fatal incluido en este experimento y trataron de contenerlo.

Los federalistas estadounidenses dejaron claro que estaban estableciendo una república, no una democracia, y diseñaron una buen número de medios para constreñir la voluntad popular. Pero, como en cualquier religión, la fe resulta más fuerte que las normas.

La expansión de la franquicia política se tradujo en que un mayor número de personas participaran  en más y más decisiones. Como dicen en estados Unidos "California es el futuro". Y el futuro significa referendos sin fin, parálisis e insolvencia.

En Atenas, la siempre creciente participación popular en la política llevó a gobernar por demagogia. Y en los actuales Estados Unidos,  el dinero es ahora el gran facilitador de la demagogia. Como ha dicho el economista A. Michael Spence, ganador del Nobel, Estados Unidos ha pasado de "un hombre propietario, un voto; a un hombre, un voto; a una persona, un voto; tendiendo a un dólar, un voto". Como quiera que se mire, Estados Unidos es una república constitucional sólo de nombre. Los representantes electos no tienen mente propia y sólo responden a los caprichos de la opinión pública, ya que han de buscar la reelección, con interés especial de manipular a los votantes por cada vez menos impuestos y mayor gasto público, a veces incluso apoyando guerras auto-destructivas.

La competencia actual de Occidente con China no es tanto un enfrentamiento entre la democracia y el autoritarismo, sino más bien el choque de dos concepciones políticas fundamentalmente diferentes. El moderno Occidente ve la democracia y los derechos humanos como el pináculo del desarrollo humano. Es una convicción sentada como premisa sobre una fe absoluta.

China está en un camino diferente. Sus líderes están dispuestos a permitir una gran participación popular en las decisiones políticas siempre y cuando eso conduzca al desarrollo económico y favorezca los intereses nacionales del país, como lo han hecho en los últimos 10 años.

Sin embargo, los líderes chinos no dudarían en restringir estas libertades si las condiciones y las necesidades de la nación cambian. La década de 1980 fue una época de expansión de la participación popular en la política del país que ayudó a aflojar los grilletes ideológicos de la destructiva Revolución Cultural. Pero fue demasiado lejos y dio lugar a una amplia rebelión en la Plaza Tiananmen.

Esa rebelión se cortó con decisión el 4 de junio de 1989. La nación china pagó un alto precio por ese hecho violento, pero las alternativas habrían sido mucho peores.

La estabilidad resultante marcó el comienzo de una generación de crecimiento y prosperidad que impulsó a la economía de China a su posición como la segunda mayor del mundo.

La diferencia fundamental entre los puntos de vista de Washington y de Pekín está en si los derechos políticos se consideran dados por Dios y, por tanto, son absolutos, o si deben ser vistos como privilegios a negociar sobre la base de las necesidades y condiciones de la nación.

Occidente parece incapaz de ser menos democrático, incluso cuando su supervivencia pueda depender de tal cambio. En este sentido, los Estados Unidos de hoy son similares a la antigua Unión Soviética, que también veían su sistema político como el fin último.

La historia no augura nada bueno para el rumbo americano. En efecto, la fe basada en la arrogancia ideológica podría conducir pronto la democracia sobre el precipicio.

Publicado con permiso del autor. El original fue publicado en IHT

24 abril, 2012 | 05:29

Conforme se desarrolla de manera gradual el renacimiento de China y se modifica profundamente la estructura de las relaciones  internacionales, es la terminología del análisis de redes, más que el vocabulario habitual de la ciencia política, la que proporciona las herramientas para comprender la naturaleza de la postura global de China, ya que, mientras Washington persigue explícitamente el liderazgo, el concepto de centralidad explica las acciones de Pekín.

Aun cuando, especialmente protectora de su soberanía, Pekín se niega a ceder ante los imperativos de cualquier poder exterior, la gran estrategia de China no tiene por objeto remplazar a los EE.UU. como el líder de la comunidad de naciones, sino que, en una singular actitud coherente con los valores de su civilización y los patrones de su historia, es ya uno de los nodos más significantes de la red global de políticas, negocios e ideas, moviendo el centro de gravedad del mundo de manera gradual e inevitable.

Zhong  - 中,o centro -  es uno de los caracteres chinos más antiguos y comunes y su polisemia en el contexto histórico y cultural de China,  analogía que arroja una luz sobre el modus operandi global de China, refleja tres importantes medidas de centralidad en el campo de la teoría de grafos.

Zhong tiene primero una connotación espacial bien conocida. Mientras que los dos caracteres de Japón - riben, 日本 – que literalmente significan "origen del sol", de donde viene la expresión "Tierra del Sol Naciente", implican una ubicación en el este del continente chino, y mientras que Vietnam – Viet meridional – es denominada en referencia a su vecino del norte, China, zhongguo  - 中国 - se presenta a sí misma ante el mundo como el País del Medio. Con la perspectiva de la teoría de grafos, sinocentrismo es sinónimo de un alto grado de centralidad, el País del Medio permanece como un inmenso nudo geográfico con numerosos vínculos directos hacia una vasta periferia.

En segundo lugar, zhong puede ser interpretado en un sentido metafórico, como un nexo o un puente. En la tradicional representación china del mundo, a menudo referido como los Cinco Elementos, madera, fuego, metal y agua corresponden a los cuatro puntos cardinales, mientras que un quinto elemento, tierra, se asocia con el centro, un medio a través del cual están en relación los principios fundamentales. En esta acepción, zhong es el equivalente de lo que el análisis de redes define como centralidad de intermediación, en donde la cantidad de enlaces importa menos que la capacidad para conectar los nodos que de otro modo estarían desconectados. En ese sentido, China es el país conector.

En tercer lugar, zhong envuelve una dimensión moral introducida por la Doctrina de la Medianía - Zhong Yong, 中庸 –, uno de los cuatro libros que constituyen los cimientos de la filosofía de Confucio: "El hombre superior cultiva la armonía sin ser débil - ¡cuán firme es él con la fuerza de su carácter! - Él se yergue en el centro sin inclinarse hacia ningún lado - ¡cuán firme es él con la fuerza de su carácter! –".

Cuando el análisis de redes mide en un nodo su acercamiento a la centralidad, comprueba sus relaciones simultáneas directas o indirectas con todos los otros nodos, eso modela qué es un nivel ético de imparcialidad, una capacidad para mantenerse relativamente cerca con todas las partes, sin duda la más importante cualidad de un mediador eficaz. Esta tercera variación sobre el tema del zhong muestra a China como el País Pivote.

Por lo tanto, el nombre de China - Zhongguo - puede ser analizado dentro de tres conceptos a lo largo de las líneas de polisemia de zhong que abarcan tres funciones, respectivamente: País del Medio, País de Conector y País Pivote.

Por definición, el País del Medio tiene una perspectiva de 360 ​​grados y sus relaciones exteriores son multidireccionales. China no se dirige hacia ninguna relación especial con Occidente ni con cualesquiera otros actores, pero está a gusto en un entorno en el que puede evolucionar conjuntamente con una pluralidad de fuerzas. En el polo opuesto del paradigma del G2, en donde Pekín entraría en una relación bipolar exclusiva con los EE.UU., China tanto apoya  como induce la multipolaridad, una concertación en la que puede maximizar las ventajas de su alto grado de centralidad.

Mientras que EE.UU. se ve a sí misma como la "nación indispensable", el País de Conector de ha convertido de hecho en la "nación necesaria" de la aldea global, en finanzas, comercio internacional, cadena de suministro, turismo o educación, China es un socio ineludible, catalizador esencial para el crecimiento económico y la actividad empresarial.

Después de la apertura de Deng Xiaoping, la globalización se define en gran medida por las interrelaciones entre la transformación de China y el mundo. En el documento publicado por la Oficina de Información del Consejo de Estado en septiembre de 2011, titulado El Desarrollo Pacífico de China, se subraya explícitamente esta interdependencia sin precedentes: "China no puede desarrollarse en forma aislada del resto del mundo, y la prosperidad y estabilidad mundiales no pueden mantenerse sin China ".

En la diplomacia, el País Conector funciona como potencia de intermediación. Capaz de mantener buenas relaciones tanto con Irán como con Israel, así como con Teherán y Riad, Pekín es percibido en el Medio Oriente cada vez cada vez más como un factor de estabilidad, al tener relaciones simultáneas con Corea del Norte, Corea del Sur y los EE.UU., China es el parámetro clave en la ecuación del noreste de Asia.

En las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, un sector que merece gran atención, el País Conector está desempeñando un papel cada vez mayor y trae consigo la inclusión y la imparcialidad.

El cultivo de la centralidad, idiosincrásico de China, contrasta con la estadounidense búsqueda proactiva del liderazgo. Mientras que, en nombre de los valores universales, el celo misionero de Occidente justifica la intromisión aunque con frecuencia resulte ser demasiado divisoria, el País Pivote, inspirado por los principios de la conciliación, desarrolla lo que puede denominarse neutralidad intencionada.

En 1951 el poeta y crítico estadounidense Ezra Pound (1885-1972) publicó una nueva edición en Inglés del Zhong Yong, en donde La Doctrina de la Medianía se convirtió en una penetrante interpretación de El Pivote sin Bamboleo. Seis años después, el entonces secretario general de Naciones Unidas, Dag Hammarskjöld, "el mayor estadista de nuestro siglo" en palabras de John F. Kennedy, envió una carta a Ezra Pound en la que reconocía una fuerte simpatía por los temas desarrollados en la obra clásica de Confucio.

A pesar de que la centralidad de China y el liderazgo estadounidense operan de manera diferente en el gran tablero de ajedrez de la política mundial, la actual desconfianza que marca las relaciones entre China y Occidente no tiene por qué generar tensiones estériles o degenerar en conflictos. China estará atenta para conectar con la sociedad estadounidense empresarial e innovadora, mientras que para los EE.UU. sería un colosal error de cálculo estratégico tratar de conformar un mundo que excluyera lo que el renacimiento de los chinos tiene que ofrecer. En el siglo XX, la interdependencia era todavía contingente, en el siglo XXI se ha impuesto como una realidad vital e irreversible.

Si la tecnología ha reducido la distancia, la renovada vida de la civilización china dentro de la aldea global está ampliando su horizonte e invita a explorar nuevos territorios en donde todo el linaje humano pueda prosperar y vivir en paz. En un planeta pequeño pero dentro de un expansivo mundo de ideas, no sólo hay espacio para la coexistencia del intelecto chino de la centralidad y el impulso occidental para el liderazgo transformador, sino una creciente necesidad de ambos para un mutuo cultivo.

David Gosset es director del Centro Euro-China de Relaciones Internacionales y Negocios CEIBS, Shanghai y Pekín, y fundador del Foro Euro-China.

(Copyright 2012 David Gosset.)

 

20 abril, 2012 | 17:10

He pasado por épocas de todo tipo en relación con el estudio del chino. Es bastante cíclico y hay que perseverar años. Además, suele decirse, y seguramente es cierto, que al empezar con un cerebro más añejo resulta complicado.

No hace mucho hubiera afirmado que no es imprescindible tener un nivel alto de chino para integrarse bien y “hacer negocios” en China, pero recientemente tuve la oportunidad de acudir al último SES en Shanghai, la conferencia sobre Internet itinerante que reúne a muchos actores del sector. En ella hay, como en muchas otras en Shanghai, un buen número de extranjeros y se ofrecía traducción simultánea. Hablamos, por lo general, de un perfil de extranjero por debajo de los 40 (incluso, de los 35) y en muchos casos se trata de personas que se orientaron profesionalmente a china desde muy jóvenes.

La traducción simultánea prácticamente no la utilizaba nadie. Ni chinos, ni extranjeros. Esa es la realidad estadística que se veía en las mesas donde apenas 20 de los más de 200 asistentes habían cogido el aparato en cuestión. El 10% aproximadamente.  Sorprendido, estuve un rato comentándolo con la empresa de traducción simultánea encargada del evento. Comentaron que era porque los extranjeros presentes eran, por lo general, gente relativamente joven y afincada en China.

Las tertulias de trastienda durante el evento se daban en chino y en inglés con un alto nivel de integración por las dos partes. Por un lado, en este ambiente una mayoría de chinos hablan inglés (aunque algunos empiezan incluso a descuidarlo por verlo prescindible), y, lo que resulta novedoso e impactante incluso viviendo aquí, cada vez muchos más extranjeros se manejan bien en chino. Por no mencionar, obviamente, los casos de hijos de la inmigración o la mezcla.

¿Qué implica esto? Implica que, en la práctica, hay perfiles en el mercado de personas bilingües en lo idiomático e integradas en ambas culturas al mismo tiempo. El mercado, a veces, iguala al alza y genera presiones e incentivos. Los que no son producto de la inmigración o la mezcla y viven aquí, están sometidos a una presión competitiva si es que no tienen ya una afición genuina para dedicarse con constancia al estudio del idioma. De forma que quien no es capaz, acaba quedándose fuera y se hace muy patente en este tipo de ocasiones. Si pueden tratar con alguien que habla su idioma, los chinos tenderán, de forma natural, a tener más relaciones con ellos.

A sabiendas de que muchas personas no coinciden con esta opinión, me parece insostenible a medio plazo el intentar hacer negocios en china sin dominar el idioma. Hasta ahora, ha sido viable, pero el paisaje y la dinámica competitiva están cambiando. También el progreso es rápido, y como contrapeso la tecnología de traducción simultánea escrita e incluso oral puede hacer prescindible el estudio del idioma. Se dirá que empresas inmensas de dueños que no han pisado China lo hacen muy bien aquí. Es cierto. Lo primero que hacen es, precisamente, dotarse de los perfiles mencionados más arriba.  

 

12 abril, 2012 | 12:14

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Ayer mismo se abría el debate, por ejemplo aquí sobre si la salida de Bo Xilai, ex-alcalde de Chong Qing aspirante a la primera línea del poder en China, es una expulsión por corrupción o una purga. Y hoy, un editorial en el Diario Pueblo, el principal periódico chino, parece o confirmar todas las teorías aireadas estos días. Cuanto menos, logra los efectos contrarios a los que pretende.

Y es que el editorial  es realmente curioso. Su secuencia de argumentos, es la siguiente: 

1. Ha habido "fuertes reacciones" en el Partido Comunista y la sociedad china en relación con las investigasciones a Bo Xilai y al caso Neil Heywood, ciudadano británico asesinado en China. 

En este primer punto, y tras los rumores que incluso se referían a un golpe de Estado en China, su propio órgano más importante de comunicación parece admitir que algo habría de cierto. 

2. Esos hechos, es decir, las investigaciones a Bo Xilai y su esposa, demuestran la voluntad de esclarecer la verdad y de mantener la limpieza del Partido. 

Este argumento, intenta decir a las claras que no hablamos de purga, sino de corrupción...  Lo cierto es que si el editorial de People's Daily pretende demostrar que es un mero caso de corrupción y no una purga, lo hace torpemente. Tan torpemente que resulta difícil de entender y casi da que pensar si no estará hecho a propósito.  Lo curioso viene en los argumentos siguientes:

3. El país progresa adecuadamente, no ha sido fácil llegar aquí, y se debe comprender la importancia de la autoridad central en conformidad con el Comité Central y el camarada Hu Jintao, unificar la ideología y la acción.

4. Se deben aunar fuerzas para proteger la buena marcha de las reformas, para preservar el desarrollo y la estabilidad. Debemos unirnos en el Comité Central presidido por Hu Jintao.

Esos cuatro serían los argumentos, muy resumidos, del editorial. Es decir, los casos son corrupción. Pero es el propio editorial el que remata con una retahíla en relación con la unidad de acción. Si lo que pretenden es, con este tipo de editoriales, demostrar que se no se trata de una purga a un excentrico, sino de un caso de corrupción más, este tipo de argumentaciones son perfectamente evitables. En plenos rumores de luchas intestinas en el Partido, este tipo de editoriales, donde no suele darse puntada sin hilo, más bien parecen un aviso para navegantes ante la marejada que según se dice de forma muy insistente hay en estos momentos.

09 abril, 2012 | 16:39

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Sólo el 8%  cree que sus ingresos en 2012 serán inferiores a los del ejercicio anterior en China. De hecho, el 76% espera un incremento aunque el 32% ve que sus márgenes en China serán inferiores a la media de los de su empresa en todo el mundo. Estos son algunos de los datos reflejados en la última encuesta de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en China

La escasez de recursos humanos en niveles de gestión ha adelantado a la burocracia como principal problema a la hora de gestionar en China. Le sigue la ambigüedad regulatoria. Por otra parte, el proteccionismo está dejando de ser una preocupación, en donde se ve una gran diferencia de percepciones entre China donde el 8% cree que este es un problema importante y el extranjero, donde se sigue hablando de forma recurrente del enfoque mercantilista del gobierno chino. Hay que subrayar, sin embargo, que se sigue viendo si no como un reto actual, sí como uno de los principales riesgos. La protección a las empresas locales no se cree que sea en este momento un reto para el negocio pero sí se ve como un riesgo potencial.

En otro orden de cosas, los costes indirectos derivados de la contratación de personal se están incrementando a medida que el Estado chino se moderniza y suponen una preocupación creciente en la opinión de los encuestados. Ha subido en un 20% el porcentaje de ejecutivos entrevistados que señalan esta cuestión. La encuesta también señala las necesidades de licencias para operar, el optimismo en relación con la evolución de la defensa de la propiedad intelectual y ls críticas a la velocidad de acceso a Internet. 

 

24 marzo, 2012 | 14:52

El precio de la vivienda sigue cayendo en China, en 45 de las 70 ciudades más importantes, según la agencia oficial de estadísticas, esa es la situación. Si bien es cierto que la caída de precios el mes anterior se producía en 48 de esas 70 ciudades, por lo que hay tres en las que el precio ha dejado de caer. Las fuertes medidas que se han tomado por el lado de la demanda para enfriar el mercado inmobiliario no parece que se vayan a relajar.

Ello, pese a que la previsión de crecimiento económico sigue matizándose a la baja, a lo que está contribuyendo el menor superávit comercial chino. El mundo en crisis en general saldría beneficiado de que China siga creciendo al ritmo que lo hace y mientras está cambiando claramente su modelo económico. Pero el aumento de la demanda vía consumo, sigue sin llegar con la fuerza que debería para tomar el relevo como motor de crecimiento.

A nivel político, la crisis que ha traído la desaparición del mapa de Bo Xilai como candidato al Comité Permanente del Politburó, subraya, según algunos analistas, por un lado las dificultades de que modelos diferentes al “normal” desarrollo de la maquinaria china cuajen. Realmente, parece que se cae en contradicciones al analizar este punto, pues, por un lado se pone como una prueba de pluralismo interno en el partido, y por otro, como una demostración de que no es posible dicho pluralismo. 

El caso se ha seguido de manera muy cercana por los chinos, pero también por los observadores extranjeros como una prueba del algodón de la posibilidad de fisuras en el Partido Comunista Chino. Todo alrededor está siendo muy observado: las páginas que le adulaban anteriormente, o que no lo hacían, los movimientos en redes sociales… esperando externalidades que pudieran pasar a mayores. Incluso a un golpe de Estado.

Y es que el cambio del Politburó está dando bastante que hablar. El proceso político chino tiene, a diferencia del de otros sistemas no democráticos, una compleja rotación de élites que ahora toca. Estas transiciones periódicas son un proceso delicado de equilibrios internos entre la facción más reformista y la más conservadora del partido. Del buen funcionamiento de este proceso depende, en gran medida, la factibilidad de perpetuar (o, al menos, mantener en el tiempo) el régimen político en China. Por eso, no resulta exagerada la literatura que se está desarrollando en torno al mismo.

Las complejidades del momento son muchas, y los retos necesitarán reformas que dependerán bastante de quiénes van a liderar el futuro de China. Su perfil marcará tendencias en un país que, aunque cada vez con más matices, sigue siendo muy vertical y de arriba abajo.

Las habilidades que requieren los nuevos líderes de China difieren bastante de las que necesitaban líderes anteriores. Ahí radica, en parte, la relativa fuerza conflicto del caso “Bo Xilai”. Su habilidad “mediática”, por llamarlo de alguna forma, parece más propicia de otros regímenes que del chino. Pero tal vez China sí empieza a necesitar líderes carismáticos y mediáticos en oposición a burócratas de perfil más bien bajo. Sería opinable esta cuestión.

Wen Jiabao ha dicho una frase que se ha repetido esta semana hasta la saciedad en prensa y que podría pasar a la historia "tragedias como las de la Revolución Cultural podrían reproducirse"... "sin una reforma política exitosa, es imposible culminar la reforma económica y se podrían perder los réditos de la primera".

 

14 marzo, 2012 | 16:18

Kevin roberts
Hoy ha estado Kevin Roberts vendiendo su libro en Shanghai "Lovemarks: the future beyond brands". Roberts es el CEO global de Saatchi & Saatchi. El neocelandés no ha defraudado a las expectativas que un perfil como el suyo levanta en una audiencia ávida de soluciones fáciles a problemas complejos o irresolubles. Muy inspirador, provocativo, casi polémico y un poco vehemente en sus posturas, ha dejado citas de distinto calado a lo largo de su discruso. Alguna de las cuales ha matizado en el turno de preguntas. La charla tenía por título: “Winning with Creative Leadership in the Age of Now”.

En el fragor de los primeros minutos del discurso y repitiéndolo varias veces, Roberts afirma que "ha llegado la verdadera democracia"... "el poder está en la gente". La grandilocuencia de la frase, supongo, sonará a broma pesada a quienes, abandonen este blog para seguir leyendo el día a día de recortes impuestos por "los mercados". Matizó en el turno de preguntas tanto qué entendemos por "verdadera democracia" como el que se haya alcanzado, ya que estaríamos en un proceso de avance en esa dirección.

Ha comenzado su charla relacionando la innovación con un esquema más horizontal. Menos jerarquizado y sin miedos. Después ha enunciado una interesante visión del mundo: volátil, incierto, complejo, ambiguo, vibrante, irreal, loco, asombroso... bajo el acrónimo inglés de VUCA. (SUPER-VUCA, que es lo mismo pero más). Nada es nuevo, pero queremos las cosas ahora. El paradigma anterior de lo nuevo se caracterizaba por "atención, interrupción, infromación, retorno de inversión, bombeo a los mercados". Sin embargo, el ahora consta de "participación, inspiración, interacción, retorno de involucración y creación de movimientos". 

Como aspiramos al "ahora", la killer app empresarial es la ejecución. Y, precisamente, las grandes corporaciones suelen ser demasiado lentas. 

El objetivo de la empresa es inspirar a los clientes a que se una a ella, a que difundan el mensaje. En definitiva: a que actúen.

Después, la pócima para ser un líder creativo. Dispone entre otros de estos ingredientes:

- Tiene un sueño

- Está enfocado hacia las emociones, que llevan a acciones. No hacia la racionalidad que lleva a conclusiones

- Tiene muchas (pequeñas) ideas. Las lanza a los consumidores para que ellos la acojan y desarrollen. "Fracasar rápido - aprender rápido - mejorar rápido" sería el proceso, donde lo difícil es aprender y mejorar, y no tanto fracasar. El riesgo es no ser auténtico. La falta de fe y valor.

- Cambia el marco de forma permanente

- Sorprende con lo obvio

- Consigue que las cosas pasen

Por último, y después de abordar la cuestión del líder creativo para ganar (porque lo que no es ganar, es perder) ha pasado brevemente por su concepto de Lovemarks. Marcas que son patrimonio de la gente, respetadas y amadas y con una fidelidad que transciende lo racional. Irresistibles. Construidas en base a misterio, sensualidad e intimidad.

Este tipo de charlas son una experiencia difícil de transmitir por una entrada en un blog, por lo que, sierva este breve resumen como introducción a una persona que merece la pena seguir: Kevin Roberts.

 

11 marzo, 2012 | 15:59

La caída de las exportaciones, según explicaban las crónicas de la semana que cerramos, explican el objetivo revisado de crecimiento para el PIB chino. El gobierno chino lo explica como consecuencia del cambio de modelo. De las exportaciones al consumo doméstico. Wen Jiabao citó de nuevo la reducción de los desequilibrios internos de riqueza como la ruta que se pretende seguir. Por otro lado fijó en el 4% el objetivo de inflación y otra vez citó el compromiso del gobierno para reducir la especulación inmobiliaria. Objetivo en el que los resultados ya se han visto este año y que, seguramente, está contribuyendo también junto con las menores exportaciones a que baje la cifra total de PIB.

En un mundo donde en Occidente se ha venido repitiendo como una necesidad el que China reequilibre su crecimiento, la menor velocidad y el foco en el consumo interno debiera ser, aparentemente, una noticia positiva. El déficit comercial chino volvió a batir récord en febrero, donde el año pasado ya tuvo déficit. Febrero es, por el año nuevo chino, un mes con una estacionalidad marcada y el primero donde asoma ya, de manera más bien estructural, dicho déficit.

Algunos analistas han sido optimistas durante la semana, señalando que el anuncio de Wen Jiabao apunta al cambio de un crecimiento “rápido” por otro “sostenible”. El mensaje del gobierno central es recogido por los gobiernos provinciales y locales en China donde la jerarquía y el alineamiento con el Pekín suele ser, hasta cierto punto, observada. En definitiva, el gobierno chino ha intentado (conseguido?) posicionar un menor crecimiento como una buena noticia: a sus ciudadanos, a terceros países, y casi, al medio ambiente. 

El debate sobre un aterrizaje suave, o un abrupto choque en la economía china seguirá su curso pese a este anuncio que resulta una clara apuesta por lo primero. Las dudas están en si realmente se podrá impulsar la red básica de seguridad personal ante el desempleo, la enfermedad, la vejez, o la ausencia de tiempo de ocio, que aún falta para que China se dote de un cinturón robusto de clase media que haga que el PIB se base menos en la inversión y el sector exterior y más en el consumo y en el gasto público. 

Mientras, tras el anuncio de menor crecimiento, y conocerse el récord de déficit comercial, esta misma semana se  afirmaba en Financial Times que el mercado parece haber perdido su apetito por los yuanes. El rmb podría estar cercano a un punto de equilibrio. Y lo afirmaba en base a un análisis en los mercados de futuros de divisas. Mucho ha cambiado en poco tiempo el escenario para que un analista occidental se exprese de forma tan directa en este sentido pues desmonta uno de los discursos más manejados en los últimos años.

Por último, ¿Cómo afectará un menor crecimiento chino a los mercados de materias primas? ¿Y su intento de cambio desde la inversión al consumo doméstico? Si los planes del gobierno chino se cumplen y está cambiando el modelo, el empresario que crea en estas dinámicas podrá tomar decisiones en consecuencia.

La semana que cerramos ha dejado una secuencia de noticias significativa en relación con tendencias de fondo en la economía china. Fechas donde se va viendo poco a poco el viraje de discurso.

 

06 marzo, 2012 | 02:59

La teoría de profecía autocumplida en relación con la "amenaza china", va y viene en la actualidad. Y lo hace en titulares más que en cuerpos de noticia. Titular, avisan, es lo más complicado al escribir algo. Y tanto que lo es.

Es lo más importante. Lo único importante. En una gran mayoría de casos, a base de microblogs y feeds de rss nos quedamos cada vez más en la superficie. Al leer algo en profundidad tenemos la ansiedad de perdernos la película del tiempo real... la inmediatez. En la cosmética de lo ajeno nos atrincheramos retroalimentando posiciones. El proceso de tribalización digital cuyo final no podemos predecir, como es lógico, ha sido ya largamente tratado por parte de sociólogos.

Los ingresos fiscales en China crecieron, según sus datos, entorno al 15% (y el gasto militar en el último año iba a crecer según se anunció un 12,7%). Es bastante lógico que las partidas presupuestarias crezcan. Cierto que se ponen en duda las cifras por parte de algunos que, es de suponer, manejarán más información y fuentes. 

El año pasado exactamente el 4 de marzo, el titular era prácticamente el mismo. Anotemos 4 de marzo como efeméride. 

Gastodef

"Se dispara el gasto militar chino". Como la lotería de navidad. Una tradición más que se está instalando en nuestras vidas. El 4 de marzo, "disparo" anual del gasto militar chino. 

Actualización: ilumina bastante sobre este asunto este artículo en Zai China

 

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