Sobre el autor

Socio en Shanghai de DaD Asia Consulting. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
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01 febrero, 2012 | 06:53

En su último artículo, que se publica a continuación, David Gosset reflexiona sobre la conveniencia de establecer un diálogo a tres bandas para concretar la multipolaridad que aún se está configurando.

¿Cómo crear las condiciones de un orden mundial más justo y equilibrado a partir de las grandes dinámicas que se dan en Estados Unidos, China y Europa? Se pregunta…

Sólo una estrecha relación entre Estados Unidos y Europa podría llevar a una influencia equilibrada entre las partes. En las relaciones a tres, la más problemática es la que se da entre Pekín y Washington. Un “G2” resulta inviable, pero sí es posible encontrar una sana “coopetición” entre las partes con un diálogo a tres bandas nos llevaría a  una “multipolaridad concreta” en la que Europa seguiría siendo uno de los motores de la  historia. 

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La elección presidencial que se avecina (N. del T.: en Francia) es una oportunidad para debatir la política exterior de la nación, el papel de Francia en Europa y su lugar en el mundo. Si la protección de los intereses inmediatos del país pasa por la consolidación de la construcción europea, a largo plazo, la paz y la prosperidad quedarán vinculadas a una mayor coordinación entre las políticas de la Unión Europea, Estados Unidos y China. En este contexto, la diplomacia francesa debe trabajar, tanto como sea posible, para dar un nuevo empuje a la alianza transatlántica y también contribuir a dar un nuevo sentido a las relaciones euro-chinas.

Tres dinámicas principales se desprenden de la complejidad de la vida internacional: los Estados Unidos, instalados en una posición de dominio, lo que ellos llaman su liderazgo, están ocupados en mantener el status quo, China está en movimiento para recuperar la centralidad que perdió en el siglo siguiente a la revolución industrial y Europa, en plena metamorfosis, trabaja para dotarse de los instrumentos de poder que le permitan seguir estando en la vanguardia de la historia. 

Nacidos con la modernidad económica y política, los Estados Unidos de América han logrado en poco más de dos siglos imponerse como la única superpotencia. Mientras que los imperios Romano, Tang, Mongol u Otomano sólo brillaron a una escala macro-regional, Washington extiende su influencia sobre todo el planeta y la diferencia de poder entre los Estados Unidos y los otros protagonistas, aunque no deja de disminuir desde 1945, no tiene equivalente en el pasado.

La excepcionalidad americana  - excepcionalidad política – se alimenta tanto de la explosión deslumbrante del gran teatro del mundo, como de la extensión de una potencia que en el momento del "siglo americano" parecía no conocer fronteras. 

Basándose en una capacidad única para la innovación tecnológica, el atractivo de sus universidades y su cultura, la ubicuidad del lenguaje que ya había sido ampliamente difundido por el Imperio Británico, en la vitalidad de sus empresas, y también en una fuerza militar sin igual, los Estados Unidos, cuya población superará los 400 millones de habitantes en 2050, tiene todos los puntos fuertes para seguir siendo un polo de gran potencia.

Mientras que los estrategas de Washington tratan de perpetuar la Pax Americana, 1/5 de la población mundial perteneciente a una civilización única y fuerte está trabajando para darse un lugar de primer rango del sistema- mundo. Para esto, China, debido a sus profundidades geográficas, demográficas, históricas, y culturales, representa un enorme desafío. En el pasado, el surgimiento de Rusia, Alemania o Japón, comparativamente de menor magnitud, fueron el origen de conflictos armados.

El renacimiento chino, que quiere ser pacífico, no es sólo la aparición en el juego internacional de un actor entre muchos, sino la reafirmación de una civilización que se ha formado fuera de Occidente y cuyas referencias y códigos constituyeron durante milenios un mundo. La entrada de China en un sistema del que no es originaria lo modifica tanto que lo transforma y, en cierto sentido, cinco siglos de dominación occidental sobre lo "universal" - la noción china de universal se expresa como "tianxia", "el Todo bajo el Cielo" – se terminan.

La excepcionalidad china – excepcionalidad cultural - se define por un sentimiento de pertenencia a una historia cuya continuidad inmemorial es tal que parece que nunca podrá romperse, a una cultura cuyos arraigos son tan estables que no puede devenir en otra. La excepcionalidad china es el mito de la China eterna.

Sobre el pequeño cabo occidental de Eurasia, la Unión Europea lucha contra los nacionalismos que nunca han dejado de atormentarla, se enfrenta a la grave crisis del Euro e intenta hacer oír su voz políglota y llena de matices en el mundo de Twitter y YouTube. Si bien no es justo subestimar los progresos realizados desde la Europa de Jean Monnet hasta la formación de una Unión Europea de 27 miembros, tampoco es necesario ignorar los obstáculos para la construcción de una Europa poderosa en la que más de 500 millones de ciudadanos exigirían de sus responsables políticos que supediten los intereses nacionales al europeo.

Ciertamente, el resurgimiento del mundo turco que, inspirado en el kemalismo, reconcilia modernidad e islam, la afirmación de la esfera chií, el desarrollo de las metástasis resultantes de la implosión del bloque soviético, los pesos de Brasil, India, Japón, Indonesia o Sudáfrica, son factores significativos en las relaciones internacionales, pero no es probable que determinen el curso de la historia como las ambiciones americanas y chinas o la metamorfosis europea.

Ahora bien, ¿cómo crear las condiciones de un orden mundial más justo y equilibrado a partir de estas tres tendencias de fondo? Para avanzar en la vía que lleva de la Pax Americana a la, más armoniosa, multipolaridad se imponen nuevas relaciones entre la Unión Europea, Estados Unidos y China.

Si se considera la Unión Europea como un inmenso laboratorio que supera los Estados nacionales, que también se creyeron durante siglos excepcionales e insuperables, los Estados Unidos como una fuente de vitalidad empresarial generadora de riqueza e innovación, y China como una referencia para los países en vías de desarrollo, se puede dar un nuevo sentido a las interacciones entre Bruselas, Washington y Pekín, cuyas economías combinadas constituyen cerca del 60% de la riqueza planetaria.

La comunidad atlántica, que reúne las fuerzas de Occidente, es uno de los pilares de las relaciones internacionales. Sin embargo, la aventura iraquí del 43º Presidente de los Estados Unidos ha hecho surgir graves divergencias entre Washington y Bruselas, y, Barack Obama, que se complace en recordar sus afinidades con la Región del Pacífico, con demasiada frecuencia ha ignorado la vieja Europa para la que personificaba, al principio de su mandato, una inmensa esperanza. Sin embargo, el peso creciente de Asia-Pacífico no debería conducir al debilitamiento del vínculo transatlántico, sino, al contrario, por el bien del equilibrio, a su refuerzo.

A largo plazo, solamente un cierto grado de cohesión euro-americana podrá garantizar una transformación mutua entre China y el mundo occidental con efectos relativamente iguales. Occidente no debe sobreestimar su capacidad de influencia sobre la realidad china, y mucho menos ignorar la capacidad de China para crear dinámicas que la refuerzan. 

Aunque la Unión Europea y China no pertenecen a un mismo contexto histórico-filosófico, la URSS ha oscurecido, separando Europa y Asia, las numerosas continuidades que Eurasia alimenta. Ya Leibniz, veía las ventajas de una Eurasia cooperativa, recuperando el gran eje histórico de la Ruta de la Seda. Al profundizar en sus relaciones, Bruselas y Pekín no deben fingir ignorar que Rusia, el mundo turco, Asia Central, como también Oriente Medio, los conectan. Además, es considerando la relación transeurasiática sobre un eje continuo y estructurador, y no como una forma de contrarrestar la influencia estadounidense, como mejor podrán, Bruselas y Pekín, desviar a los Estados Unidos de la idea de dividir el gran tablero eurasiático en fuerzas que se cancelan y estimularles a participar en el proyecto de una Eurasia cooperativa.

Es evidente que en las interacciones tricontinentales entre la Unión Europea, los Estados Unidos y China, la relación entre Washington y Pekín es, por el momento, la más problemática. Diferentes por la cultura, separados por el más extenso de los océanos, con gran antagonismo ideológico y en su método de gobernanza, la hiperpotencia y el gigante chino parecen estar destinados a oponerse. El tema de la “amenaza china” no deja de agitar las conversaciones de la capital americana mientras que Pekín truena contra “la hegemonía americana” que cree ver en acción en sus fronteras.

Cuando el "regreso a Asia" de los Estados Unidos se traduce en la apertura de una nueva base militar americana en Darwin, en el norte de Australia, Pekín bien puede considerarse como objeto de una injustificada estrategia de contención. Sin embargo, sólo una asociación entre China y los Estados Unidos abriría en el Extremo Oriente un largo periodo de paz y prosperidad, surgido de las incertidumbres que pesan sobre la península coreana y el estrecho de Taiwán.

Entre un G2 imposible e incompatible con la realidad multipolar, y una oposición estratégica entre dos excepcionalidades, la interdependencia financiera y económica entre Washington y Pekín demuestra que les es posible crecer juntos en un medio ambiente que combina competencia y cooperación.

Para entender mejor los contornos de una triangulación constructiva entre la Unión Europea, los Estados Unidos y China, no es inútil compararla, por una parte, a la triangulación kissingeriana, y, por otra parte, a lo que el estratega nipón del mundo de la empresa, Kenichi Ohmae, llamó la “Tríada”. Era el antagonismo lo que caracterizaba las relaciones entre Washington, Moscú y Pekín; la triangulación kissingeriana que Mao sin duda interpretó como una nueva versión de los “tres reinos” sólo era táctica. El club trilateral que reunía Tokio, Washington y Bruselas, se situó bajo el signo de la exclusividad económica.

Con el triángulo Pekín/Washington/Bruselas, nos encontramos ante una configuración potencialmente más cooperativa - la Unión Europea produce normas, pero no trata de imponerlas por la fuerza - e incluyente - China es y seguirá siendo durante mucho tiempo, un conjunto que muestra a los países menos desarrollados un camino a la modernización económica y social. 

Con el fin de dar vida a este nuevo triángulo y hacer buen uso de todos los recursos, deben celebrarse consultas y cooperaciones triangulares a diferentes niveles, y las más altas autoridades de los tres polos deberían reunirse en cumbres regulares.

Por una parte, Barack Obama amplió el diálogo estratégico con China creando el “Diálogo Estratégico y Económico Chino-Americano”, y por otra, desde 2010 la Unión Europea y China lanzaron un “Diálogo Estratégico de Alto Nivel”. Por otro lado, el grupo de los BRICS estableció desde 2009 un foro al más alto nivel.

Ahora es el momento de iniciar un trílogo [diálogo a tres bandas] estratégico entre las tres mayores economías del mundo, un mecanismo que tendría la ventaja de estar en la intersección de las grandes dinámicas geopolíticas en los años venideros. Seguridad alimentaria, energías del futuro, estabilidad financiera, articulación del Dólar, el Euro y el Reminbi, relaciones entre la OTAN y Pekín, no proliferación nuclear, apoyo coordinado al continente africano, son algunas de los temas que el trílogo debería tratar prioritariamente.

Es evidente que este trílogo no tiene que sustituir ni al G-20 ni al sistema indispensable de Naciones Unidas - incluso aunque, en algún sentido, el trío se asemeja a un Consejo de Seguridad cuya composición habría tenido en cuenta la metamorfosis de Europa, el renacimiento de China y la realidad post-soviética - pero puede facilitar su funcionamiento e inspirarle nuevas acciones.

El antiguo cabo occidental de Eurasia, conectado por una parte con el mundo al otro lado del Atlántico por una base cultural, y que, por otra parte, se amplió pacíficamente a las llanuras de Europa Central y Oriental, debe desempeñar un papel de explorador en este esfuerzo hacia una multipolaridad concreta. Francia debe contribuir junto con los restantes 26 miembros de la Unión. Si la fuerza de iniciativa europea exige, ciertamente, una mayor unidad política de la Unión, un gran propósito equilibrado de política mundial puede ayudar a los europeos a unirse para servir una verdadera visión estratégica y, haciéndolo, a permanecer como uno de los motores de la historia.


David Gosset es director del Centro Euro-China de Relaciones Internacionales y Negocios CEIBS, Shanghai y Pekín, y fundador del Foro Euro-China.

(Copyright 2012 David Gosset.)

 

23 enero, 2012 | 10:02

Portada informe 2012 observatorio de la política china
El informe de política china es un cuidado y relativamente extenso documento que bien merece una lectura por parte de los que seguimos la actualidad de China. Resulta admirable la labor que el Observatorio de la Política China realiza, y en particular Xulio Rios, cuyo trabajo estudiando “lo chino” es incansable.

En el archivo pdf, disponible en su página web, el Observatorio, actúa como un sismógrafo. Ante leves vibraciones que el vulgo jamás percibe, reacciona con un tintineo de aguja sobre el papel. Se va marcando así una silueta eterna que luego cada cual interpreta a su manera. Muy útil, en este sentido, la cronografía con titulares que se incluye al final.

Estas interpretaciones pueden tener, o pretender, efectos proféticos autocumplidos. De ahí que, sobre todo el objeto de análisis  (los chinos y su gobierno) así como otros observadores puedan activar las defensas incluso antes de tiempo.

Volviendo al informe, revisa muchos de los sucesos que marcaron 2011 en China como el 90 aniversario del Partido Comunista o el primer centenario de la República de China, lo acontecido con candidatos independientes en las elecciones locales, o el trasiego de la estatua de Confucio a lo largo de la plaza de Tiananmen en Pekín, a parte de muchos otros que, por el ritmo de la actualidad parece que sucedieron hace más tiempo.

En uno de sus pasajes se puede leer: “El discurso oficial ha reiterado que las prioridades políticas son la mejora del buen gobierno, el respeto a la ley, el aumento de la transparencia, la utilización “sana” de la Red, la lucha contra la corrupción y las injusticias, la eliminación de las interferencias en el sistema judicial… pero nada indica que una evolución democrática sustancial figure en la agenda”.  Prosigue diciendo que la invocación al marxismo en el discurso de Hu Jintao, responde al “populismo oportunista” sin entrar en una reforma política en profundidad.

¿Está China en transición? ¿Es una dictadura básicamente  inmóvil y que desprecia los derechos humanos? Este sería el meollo del asunto. La discrepancia esencial entre lo que se refleja en el informe contrapuesto al discurso “oficial” chino. En el informe, la diferencia entre dichos y hechos se subraya en varias ocasiones como una constante del panorama chino. Dicha distancia, existe en todos los sistemas, y es cierto que los discursos políticos, o las mismas leyes, a veces son declaraciones de intenciones cuando no, directamente, un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.  

La economía es política y la política, economía. Pretender que se puede realizar una escisión en dos compartimentos estancos es sumamente complejo. El proceso de reforma y apertura iniciado en 1978 por Deng Xiaoping se interpreta internamente en China, como el inicio de una transición. Económica, y, por tanto, política. Este tipo de afirmación, que puede chocar a no iniciados en el discurso gubernamental chino, se basa en que  depende de la definición de “democracia” que  manejemos. Tal concepto puede ser más formalista (incluso, meramente formalista), más materialista, o puede adoptar otras perspectivas que nada tengan que ver con el formalismo o el materialismo.

Bajo un punto de vista material, y entendiendo que no puede ser libre quien no tiene para comer, el desarrollo económico es condición previa y necesaria para el desarrollo político. Por tanto, y bajo esta óptica, se defiende una transición ya en marcha en la República Popular de China y este es un discurso con baja o ninguna transcendencia fuera de sus fronteras.

Dicha transición, no está exenta de una fuerte asimetría, y mientras algunos chinos han ascendido fuertemente en la pirámide de Maslow clamando por aumentar los márgenes a la libertad de expresión más rápido de lo que se está haciendo -sin ir más lejos, así se reconoce este informe donde el uso de Weibo se menciona haciendo referencia a una libertad “sin precedentes”- otros ciudadanos chinos aún pugnan por abandonar la base de esa pirámide. Ese es el dilema entre el desarrollo y una (más rápida) adopción de democracia. Un dilema que se refiere al ritmo del proceso, más que al proceso en sí mismo.

Señala el artículo que endógena o exógenamente podría haber tensiones que cuestionen la legitimidad del Partido Comunista. Nos encontramos ante un pronóstico clásico sobre China. Como apostar una equis en el pleno al quince de forma constante juegue quien juegue. Tarde o temprano, se producirá el empate en ese partido. Lo que tiene mérito es haber acertado las catorce casillas previas de la quiniela.

El término reforma para los Occidentales está claramente orientado hacia la democracia liberal que tenemos en nuestros países. Todo lo que no vaya en esa dirección y sentido, y como vimos antes, a la velocidad que nos gustaría, se ve de manera peyorativa como retrógrado y desalineado. Este es un equívoco conceptual recurrente cuando leemos sobre China. Los chinos también hablan de reforma, concepto que unen -o, han unido hasta no hace mucho- el de “apertura”. Su “reforma” no se corresponde con la que queremos nosotros. Por tanto, la negamos. Como no se reforman del modo en que queremos, sencillamente no se están reformando. Aquí difiere la lectura que hacemos de los movimientos de esa aguja del sismógrafo.

En el informe, el gobierno chino aparece, como en muchos artículos periodísticos, dubitativo y temeroso de las reacciones de su pueblo. El mito del gobierno chino caricaturizado como un gigante con pies de barro ha calado mucho en el imaginario de análisis sobre este país. Bajo ese halo, se interpretan acciones como la rápida censura como síntoma de inseguridad. Es posible que el efecto halo esté influyendo. De hecho, la misma contundencia en la respuesta y la velocidad de acción del gobierno chino, bien podría significar lo contrario: seguridad, asertividad y claridad de acción.  Es más, dicha “sensibilidad” del gobierno, lo situaría cercano y reactivo ante las demandas de su pueblo, aunque sea en una capa bastante cosmética, y no inmovilista, hierático o ajeno.

Más adelante en el informe, y tras narrar lo acontecido en varios casos de descontento social, se habla del “caldeado ambiente”. Siendo cierto que ha habido accidentes, negligencias y sucesos desagradables en China en 2011, entender como caldeado el ambiente, al menos en comparación con un año antes o lo que vendrá un año después, parece un poco exagerado. China es un país con mil cuatrocientos millones de habitantes donde pasan y seguirán pasando ese tipo de eventos: accidentes y sucesos. Conectarlos a posteriori dibujando entre esos puntos una línea imaginaria de creciente protesta social contra el gobierno en genérico es, una vez más, una construcción que aprovecha de forma ventajista la distancia cronológica y geográfica justificando de manera retrospectiva un punto de vista buscado de antemano. En otras palabras, no dista mucho de ser una fabulación con tintes conspiranoicos para reafirmar un prejuicio.

Sin llegar a ese nivel en este informe, es una práctica habitual en la narrativa foránea que cuenta en tiempo real la historia de China. Si hay una marcha para frenar una factoría, se trata de una peligrosa manifestación antisistema que pone en jaque la legitimidad de Pekín… si chocan dos vagones del metro, la gente se plantea el sistema político global en el que vive. Y, es más, según este discurso, el descontento se va agregando de un suceso a otro a lo largo y ancho de China. No resulta creíble, pero a base de repetirlo, este tipo de análisis parece  estar calando en el discurso.

No es así. Los chinos no se plantean la legitimidad global de su sistema tras cada suceso, accidente, o incluso grave corrupción o negligencia de su gobierno que observa. Mucho menos cuando tales noticas llegan desde el norte de África.  No hay, entre los descontentos puntuales que sí se producen, tal conexión antisistema generalizada que nos pueda llevar a afirmar que hay un caldeo creciente o especialmente relevante. Dicho sea esto, sin evangelizar y desde la humildad de otra perspectiva sometida a sesgos distintos.

La mirada sintética sobre la realidad china, y el intento de encontrar causas y efectos, de explicar lo que sucede, no debe llevarnos a teorizar simplificando y buscando una partitura que es seguida por las diferentes cuerdas de la orquesta de manera coordinada. No se percibe sobre el terreno. Los cabreos ciudadanos son muy puntuales y mundanos entre los chinos de a pie. Pekín les queda demasiado lejos.

La discrepancia con algunos enfoques de este informe no niega la mayor de que se trata de un documento de calidad que merece la pena para los que por profesión o pasión están pegados a la actualidad de China.

 

20 enero, 2012 | 08:27

El crimen de cuello blanco enardece al pueblo llano, y no es para menos. Máxime en sociedades sumamente polarizadas en relación a las nuestras: como en China. Aunque la polarización también ejerce en ocasiones de efectivo apaciguador, pues es demasiada la soga que pende del pescuezo del que está debajo.

A ello se suma un mundo horizontalizado donde los contrapesos (checks & balances) deben saltarse las fronteras y la mera huida de un país a otro ha servido para dotar de inmunidad a aquellos que pueden pagarse el traslado. Esto es lo que, según muchos articulistas y reporteros, ha pasado profusamente entre China y Canadá. Emigrantes de bolsillo lleno procedentes de China han sido, según cuentan, calurosamente aceptados en Canadá. Nada que ver, obviamente, con subsaharianos llegando a la península en patera.

El Washington Post relata una historia novedosa en el contexto anterior y que podría cambiar dicho escenario.  Un hombre de negocios se trasladó a Canadá en 1999 desde China con cuentas pendientes con la justicia de su país. Durante años intentó adquirir en Canadá el estatus de refugiado pero finalmente fue  deportado en febrero porque Canadá encontró injustificado su temor a torturas, un juicio injusto o la pena de muerte.

La importancia del caso radica en que, según la propia familia, sería paradigmático. Supondría una advertencia para chinos que han realizado operaciones similares. Ciertamente, en algunos casos, huirán tal vez de ajustes de cuentas difíciles de conocer. Pero en otros, se trata de meros corruptos que realmente escapan de la acción de la justicia de su país.

Una de las contrapartidas de la colaboración de China con otros Estados, por ejemplo, cuando compradeuda pública (y aunque se insista en que nada tiene que ver)… bien podrá venir por un mayor reconocimiento a su sistema judicial. Colaboración para extraditar a China los 600 presuntos delincuentes económicos que quedan fuera.

De hacerse, no será sólo por la presión ejercida por el ascenso de China. Alguna credibilidad deberá ganar el sistema judicial chino para que jueces de terceros países colaboren extraditando a estas personas. Este tipo de noticias reflejan la integración de China en el mundo, también por el lado judicial. 

 

11 enero, 2012 | 06:27

En este nuevo artículo, David Gosset reflexiona sobre el gran factor externo que ha influido la construcción europea, Estados Unidos, en sus momentos más críticos. Ahora que Europa se enfrenta con la crisis del euro a otro momento crucial, China podría cobrar un papel protagonista de influencia externa en la construcción europea. 

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La redistribución del poder global modifica las relaciones entre las grandes potencias y les invita a reconsiderar sus prioridades diplomáticas. Mientras que en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, el futuro de Europa ha sido modelado de forma proactiva por los EE.UU., o más precisamente, por un grupo de estadounidenses "sabios", China está ahora en condiciones de tener un impacto sin precedentes sobre la integración europea, y, a medida que Pekín desarrolla por completo su inmenso potencial y se convierte en la mayor economía del mundo en la próxima década, su capacidad de influencia sin duda crecerá. 

En este contexto rápidamente cambiante, los líderes de la Unión Europea y China deben reconsiderar la importancia de los vínculos trans-Euroasiáticos y abrir un nuevo capítulo en las relaciones entre dos de las civilizaciones más antiguas del mundo. El grado, así como los medios de la acción de China en Europa, compatible con las necesidades internas del país más grande del mundo en desarrollo y acorde con los principios tradicionales chinos de política exterior tendrá que ser seriamente discutido por las autoridades de Pekín. Al mismo tiempo, la realización y la mera evaluación de la capacidad de la nueva China para influir ocupará más espacio en los debates públicos europeos, y se convertirá en materia de campañas políticas.  

Con un intercambio comercial de bienes y servicios que alcanzó los 432 mil millones de euros en 2010, la Unión Europea y China forman el segundo ámbito de cooperación económica más grande del mundo. Este nivel de interdependencia económica se ha logrado en un período muy corto de tiempo y a pesar de la gran muralla de desconfianza que separa dos sociedades que han evolucionado de manera independiente desde hace milenios. Y, como la velocidad del cambio cuantitativo supera el ritmo de la transformación cualitativa, se necesitará tiempo para reducir la brecha entre comercio y confianza.  

Obviamente, es la creencia del pueblo chino en su renacimiento la que condiciona su éxito, y, de forma similar, la fe de los europeos en la renovación de Europa determinará su resultado. Sin embargo, al mismo tiempo que la confianza sigue siendo la fuerza interna más poderosa, la confianza mutua la refuerza, y bajo esta perspectiva  ambas partes deben no pasar por alto lo que la confianza mutua puede aportar a los dos polos de la civilización y, más allá, al mundo. 

El renacimiento de China debe ser visto por Europa como una fuente de sinergias. A nivel operativo, es hora de que los políticos europeos construyan mecanismos para facilitar las inversiones chinas en la Unión Europea - China va a invertir en el extranjero más de 1 billón de dólares hasta el 2020 - para garantizar el estatuto de economía de mercado a China - que será, de todos modos, concedido a Pekín bajo las normas de la Organización Mundial del Comercio desde el 11 de diciembre 2016 - para levantar un embargo inoportuno y contraproducente de venta de armas, consultar sistemáticamente a China en asuntos de seguridad - Oriente Medio, o proliferación nuclear - y poner en práctica una ambiciosa colaboración sino-europea en terceros países -. De África a Asia Central.

Durante décadas, Occidente ha cuestionado el sistema político chino y su capacidad para traer progreso socio-económico para el pueblo chino, pero, en un giro sorprendente, mientras que la crisis financiera de 2008 expuso la hibris (desmesura) occidental, los analistas chinos están tratando de evaluar la naturaleza y la importancia de la Occupy Wall Street o las protestas de indignados. En 2011, los medios de comunicación chinos, su academia y think-tanks han expresado serias preocupaciones sobre la viabilidad del proyecto europeo y la efectividad del liderazgo de la UE. 

La confianza mutua se desarrollará a medida que Europa se esfuerza por comprender mejor las características específicas de la gobernanza de China y que China aprecia la complejidad de las interacciones entre la Unión Europea y sus 27 miembros. La historia de la construcción europea ha constado de una serie de decisiones colectivas tomadas frente a crisis, y, cuando inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, Europa Occidental tuvo que encontrar el camino hacia la reconciliación y enfrentarse a los desafíos de la Guerra Fría, entró en el primer momento de su integración política. Por un acuerdo en dos tratados fundamentales - los Tratados de París y Roma - que dio lugar a la creación de la Comunidad Europea, Francia, Alemania Occidental, Italia y el Benelux comenzó un experimento político sin precedentes, la integración pacífica de Estados Nacionales soberanos e independientes.

En esta etapa inicial de la integración europea, donde Monnet, Schuman, Adenauer, Spaak o De Gasperi, padres fundadores de Europa, demostraron notable visión y coraje, EE.UU. fue el principal apoyo externo de la renovación europea. En un momento de devastación, desesperación y vacío, " Stunde null "- la hora cero, como lo llaman los alemanes - el Plan Marshall contribuyó a la recuperación económica de Europa y alentó a una mejor coordinación entre las políticas europeas - la Organización para la Cooperación Económica Europea, predecesora de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) fue creada en 1948 para administrar el Plan Marshall. 

En el nacimiento de la Comunidad Europea, la joven República Popular de China estaba ocupada con su Primer Plan Quinquenal (1953-1957) y la Guerra de Corea ilustraba la relación conflictiva entre Occidente y la China maoísta. 

El colapso de la Unión Soviética marcó la segunda crisis que obligó al rediseño de la Europa moderna. El Tratado de Maastricht de 1992, que estableció la Unión Europea y proporcionó el marco jurídico para la unión monetaria fue la respuesta de Europa Occidental a los cambios en Moscú y la reunificación alemana. El presidente francés François Mitterrand condicionó su aceptación de una nueva Alemania a la adopción del euro por parte de Alemania. En este punto crucial de la historia de Europa el papel desempeñado por el Canciller alemán Helmut Kohl fue decisivo, y su capacidad de poner el interés europeo por encima, lo que era percibido por un gran segmento de la población alemana como su interés nacional y le valió merecer el título extraordinario de Ciudadano de Honor de Europa - sólo concedido antes a Jefes de Estado de Europa y a Jean Monnet.  

Si había minado la gran estrategia soviética del estadista Mijail Gorbachov para una "casa común europea", que tenía, entre otros, el apoyo de François Mitterrand, Washington no se opuso a la creación de la Unión Europea. Sin embargo, mucho antes de la existencia del euro, la narrativa anglosajona sobre la imposibilidad de aplicar esta importante decisión política ya era muy común, para algunos no se podía ni contemplar la idea de esta empresa verdaderamente post-nacional de transferencia a una institución supranacional de uno de los principales pilares del Estado moderno, su moneda. Desde 1 de enero de 2002, el euro circula, y lo han adoptado por ahora 17 miembros de la UE, es la segunda moneda de reserva más grande del mundo, y la segunda con la que más se comercia. La Europa continental dió forma a un sistema global en el cual la verdadera multipolaridad financiera podría ser una realidad. 

En la creación de la Unión Europea, una década después de la "reforma y apertura" de Deng Xiaoping, obligados a manejar las protestas de Tiananmen y sus consecuencias, la República Popular de China aún no estaba en condiciones de influir en el curso de la historia en el extremo occidental del continente euroasiático.  

Con la crisis de deuda del Euro, Europa está, sin duda en el tercero de sus principales puntos de inflexión desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, como ya hizo frente a los desafíos más graves, el continente no se des-europeizará sino, por el contrario, va a profundizar su unión mediante la operación de más transferencias de soberanía a las autoridades supranacionales en el campo de las políticas presupuestarias y fiscales. En ese sentido, para los federalistas europeos la crisis del euro es una oportunidad y Bruselas subordinará el debate sobre la ampliación a los imperativos existenciales de un primer círculo más cohesionado de la Unión Europea, la zona euro. 

Por lo menos dos nuevos elementos caracterizan la actual etapa de la construcción europea. A nivel interno, el peso relativo de Alemania - tanto un efecto de la reunificación y de los efectos positivos del euro sobre la economía alemana - y externamente, el factor China. Si el liderazgo chino opta por una política estratégica y orientada a apoyar el papel presente y futuro del Euro en el mundo, si anima a las empresas chinas a invertir y crear puestos de trabajo dentro de la UE - como una empresa como Huawei ya está haciendo -. Se convertirá en un contribuyente importante al éxito del proyecto europeo.

La defensa china del euro es también un instrumento para consolidar la multipolaridad y de allanar el camino a la internacionalización del yuan. En otras palabras, entrar en un mundo donde el dólar de EE.UU. ha perdido su preeminencia absoluta. En marzo de 2010, con ocasión de un discurso pronunciado en el Centro de Investigación Financiera Internacional Lujiazui de Shanghai sobre "El papel de la UE y China en la arquitectura financiera del mundo del siglo 21", el ex presidente de la Comisión Europea Romano Prodi hizo los siguientes comentarios:

Cuando empezamos con la idea del euro, los líderes chinos mostraron gran interés, cuando le pregunté por qué la creación del euro era tan importante para China, mencionando que el problema no era sólo cuestión económica, sino también política, el Presidente de China Jiang Zemin dijo, "Quiero vivir en un mundo multipolar".

En esta nueva fase histórica, las relaciones chino-europeas no sólo son mutuamente beneficiosas, sino que se han convertido en mutuamente transformadoras. Mientras un apoyo explícito y tangible de China a la integración europea ayudará a Europa a vencer su miedo a la globalización, la apertura de Europa al renacimiento de China podría debilitar las pulsiones chino-céntricas en Pekín. El diálogo entre China y Europa y la solidaridad no puede eliminar por completo el nacionalismo y el populismo de los debates públicos, pero puede mantenerlos en un nivel relativamente benigno. La posición central de Alemania dentro de Europa y el nuevo papel de Pekín en los asuntos europeos se refuerzan mutuamente. En 2010, Berlín y Pekín emitieron un comunicado conjunto sobre la "promoción integral de la asociación estratégica entre China y Alemania" elevando oficialmente sus relaciones a un nivel estratégico. El 5% de las exportaciones alemanas ya van al mercado chino mientras en 2010 el comercio entre China y Alemania alcanzó  los 130 mil millones de euros (aumentando un 35% respecto al año anterior y representando el 30% del comercio total de la UE y China) será de más de 200 mil millones de euros en los próximos cinco años. Desde una postura euroescéptica, David Cameron ya ha expresado que el Reino Unido no respaldará los esfuerzos de los países de la UE cuyo objetivo es transferir más poder a Bruselas y por lo tanto, a medida que la zona euro va a evolucionar hacia una mayor integración, la distancia entre Londres y círculo interno de la UE se incrementará. En estas condiciones, la "relación especial" entre los EE.UU. y el Reino Unido que ha sido en el pasado un factor limitante en la sinergia entre China y Europa perderá, en cierta medida, su capacidad para afectar las relaciones entre la UE y China. En el contexto de la Guerra Fría, la ayuda de Estados Unidos a Europa Occidental fue también un instrumento para contener a la URSS y la difusión de lo que se percibía como una ideología antagónica. En el siglo 21, el papel de China como un catalizador para la integración europea no debe verse como una manera de contener los EE.UU., sino como una acción estratégica a largo plazo para crear las condiciones de equilibrio en un sistema multipolar mundial y globalizado. En ese sentido, la disposición de China para contribuir a la consolidación de la construcción europea podría ser la respuesta más adecuada a la "vuelta a Asia" de EE.UU., cuyas intenciones no son, según Washington, la contención de nadie, sino sólo un compromiso renovado con una región de capital importancia.

 

David Gosset es director del Centro Euro-China de Relaciones Internacionales y Negocios CEIBS, Shanghai y Pekín, y fundador del Foro Euro-China.

(Copyright 2012 David Gosset.)


12 diciembre, 2011 | 18:11

El programa que presenta Francisco Bas en La 2 Emprendedores Innovadores ha pasado por China. Ha recogido la apasionante historia que están escribiendo Óscar Ramos y Mónica Muriel, fundadores de DaD Asia, de quienes ahora soy socio en la rama de consultoría

Emprendedores innovadoresCon el apoyo de DaD (que lidera Rodolfo Carpintier) y un gran esfuerzo personal lograron establecer un fondo de capital semilla que invierte en emprendedores de Internet en China. A día de hoy DaD Asia es de sobra conocido en los núcleos del sector en el llamado “gigante asiático”. Tradicionalmente, la familia es el soporte al emprendedor y lo que ha permitido ciertas acumulaciones de capital para crear proyectos donde incluso hoy no hay mecanismos financieros maduros.

Cuando no se trata de ideas traducibles en dinero a corto plazo, sino como en el caso de las empresas de Internet, servicios que añaden valor a la vida de la gente antes de que se conozca cómo podrán monetizarse es necesaria la existencia de este tipo de mecanismos de asignación de recursos.

Warren Buffet dice invertir en empresas cuyo  negocio entiende. Para invertir es preciso conocer el sector, y para hacerlo en China, el país. Es lo que vienen intentando hace años en DaD Asia. ¿Cuál es la empresa? ¿En qué negocio se está invirtiendo?

Si la inversión se limitara al conocimiento en abstracto de un país, de un sector, en realidad no sería tan complicado. Casi se podría “modelizar”. Pero no se invierte en sectores y países sino en personas.  ¿Cuál es la empresa? ¿En qué negocio se está invirtiendo? La “materia prima” más compleja que existe: el ser humano. La creatividad no puede modelizarse, ni el empuje, ni la presencia o carencia de la multitud de virtudes profesionales y personales que caracterizan a las personas. Un arte no medible de invertir en seres a los que no hay quien entienda.

 

09 diciembre, 2011 | 04:08

PearsonHace unas semanas se anunció que Pearson compraba en China la compañía Global Education & Technology Group Ltd., que cotiza en el Nasdaq como GEDU, por casi 300 millones de dólares. Se trata de una empresa con centros a lo largo de China que imparte cursos y servicios anexos en China enfocándose a la enseñanza de inglés.  Sin embargo, hace un par de días, cuatro personas han sido acusadas por el uso de información privilegiada realizando transacciones sobre las acciones antes de la operación.

La SEC (Securities and Exchange Commission) acusa a la presidenta del consejo de administración de GEDU y a su CEO en este caso. Al parecer, el volumen de transacciones y la oscilación de valor en días previos al anuncio de compra resultan evidentes. El mismo día de la adquisición el valor se dobló para los que tenían acciones. Ante este escenario, es posible que la empresa compradora deba replantearse no sólo el valor de la empresa sino también la operación en sí.

La compra debería cerrarse por ambas partes antes del final de este año. Ahora Pearson se enfrenta al dilema de cuánto vale lo que está comprando si la presidenta era uno de los activos valorados, y sobre cómo controlar los tiempos de la operación en base a la nueva información disponible.

De confirmarse las acusaciones, el asunto escapa a la casuística individual. La confianza en las adquisiciones en China y procedentes de China está en juego cuando este tipo de noticias salen a la luz. La actualidad está salpicada de ellas. El refuerzo del buen gobierno corporativo en las grandes empresas en China está siendo, por ello, una necesidad para que el mercado pueda madurar y con él, la integración de sus grandes empresas con el resto del mundo.

 

05 diciembre, 2011 | 17:40

Groupones
Por más que la creatividad, la orignalidad, el llegar antes, y la genialidad del del garaje... son las características buscadas al que ha triunfado, sigue habiendo una realidad tozuda que impone su ley: las batallas empresariales en base a la profundidad del bolsillo. Aunque a veces esta batalla pueda consistir en comprar al creativo, original, que llegó primero y que trabajó desde el garaje. 

Cuando Groupon vino a China a replicar su propio modelo, ya no era el que movía primero, y tenía que venir a luchar contra los que le habían imitado. Replicar modelos de éxito es una constante en China. No suele ser una sino varias copias las que salen. Es posible que, estratégicamente, algunas empresas deban plantearse en un tablero global y en algunos casos nacer en China antes y no esperar tanto. O, tal vez, el no dar la batalla aquí. La barrera de entrada en el mercado parece ser cada vez más importante.

Una de las varias persoonas que conozco que han pasado por uno de los "groupones", contaba avergonzado la forma en que la empresa aprieta comercialmente para llevar a cabo sus agresivas promociones. También, que haciéndolo y frustrando a vendedores, el modelo resulta insostenible. Por otro lado, Groupon, o su forma de hacer las cosas, no es realmente "online". Su apuesta por una legión de comerciales pateando las calles posiblemente ha contribuido a complicarle las cosas. Venir a China a intentar ganar puerta a puerta más ofertas comerciales es una osadía importante. 

Al final, el cóctel ha resultado en una fragmentación espectacular del mercado de compras grupales, y una reducción progresiva del número de ofertas a medida que se van quemando comerciantes frustrados. Frustrados porque acaban cediendo ante ofertas que no les salen a cuenta, y porque ahora, al parecer ya ni cobran en tiempo y forma. 

En China crece el mercado, por lo que hay expectativas ascendentes, y hay capital para inversiones siguiendo esas expectativas. También hay ya un tejido de empresas de Internet propio que proporciona dinero, tráfico,  base de datos, y profesionales para alimentar estas carreras de fondo. Antes, los copycats resultaban gruesos y bastos, ahora son adaptaciones imaginativas. A veces, incluso, mejoran el modelo que imitan. La generación de una industria autóctona de Internet ha tenido ya sus efectos. Es más difícil, si cabe, venir a plantear una batalla de bolsillos profundos. 

Pasan los meses, y la batalla de groupones sigue en China. Sus contendientes rascándose los bolsillos. Parece que tres de ellos toman la delantera. Ninguno de esos es Groupon.

29 noviembre, 2011 | 14:44

En China, donde negocios como Groupon están pasándolo mal para extenderse, Internet es materia obligada para el posicionamiento de marcas líderes. Hace meses tuvimos como invitado en CEIBS al director de estrategia online del Real Madrid, y hoy se ha anunciado que el FC Barcelona va a desarrollar actividades online en China con Tencent.

Pero los problemas de adaptación del modelo para empresas y marcas extranjeras no son exclusiva ahora de Groupon. eBay, Google, y otros líderes en nichos concretos han sido incapaces de acceder con éxito a China. A veces, ciertamente, se explica por barreras regulatorias derivadas de la necesidad china de controlar su nube. Pero no siempre es así. 

China tiene la población más grande del mundo en usuarios de Internet y la segunda en número de compradores utilizando la red. En un documento reciente, BCG concluye que las marcas que no están gestionando ya activamente su producto en Internet están de una u otra forma en la red de manera aún más incontrolable.

Los pagos han seguido una evolución peculiar debida, entre otras cosas, a la relativamente baja penetración de las tarjetas de crédito. El cobro contra-reembolso y el escrow han aparecido como solución viable en el mercado chino.

Internet en china2
El contraste entre una penetración urbana de Internet comparable a la de los países desarrollados, con un relativo subdesarrollo de la distribución minorista hace del comercio electrónico una herramienta fundamental . Esto constituye una ventaja en su desarrollo. No hay un freno tan claro como en España donde una distribución madura ha planteado fuertes retos.
Carencia, por tanto, de “conflicto de canales”. A ello se suma que el coste de expansión mediante comercio electrónico es muy inferior al de la expansión tradicional, y la desintermediación, que en un país tan grande puede afectar a más pasos intermedios en la cadena de valor.

Por el lado de la demanda, encontrar productos concretos, incluso marcas que aún no han entrado oficialmente en el mercado chino, son razones de peso para utilizar el comercio electrónico en China. Se trata de consumidores que rápidamente aprovechan las oportunidades de arbitraje por su alta sensibilidad a las diferencias de precio. Outlets online, como Vipstore, aprovechan descuadres en las cadenas de distribución tradicional para lanzar ofertas con precios de derribo que les están permitiendo aumentar su base de clientes con gran viralidad.

El dominio de Taobao mientras en otros países hay mayor grado de fragmentación, las dificultades logísticas que afectan a la credibilidad hasta el punto de que la presencia de centro logístico en la ciudad influye en la decisión de compra, la mayor propensión a escribir y leer opiniones sobre productos, la búsqueda de productos directamente desde de Taobao (y no desde Baidu ni desde las redes sociales)… son peculiaridades del mercado.

El segmento de usuarios “superheavy spender” toma las compras online como un pasatiempo. Se trata de un usuario que no busca algo concreto, sino que navega por categorías curioseando las estanterías. Hace 7 años, en eBay España cuando analizábamos categorías observábamos cómo en nuestro país la madurez también llevaba a los usuarios del “search” al “browse” y cómo optimizar categorías se convertía en una palanca interesante para elevar las tasas de conversión de visitas en ventas.

Otro segmento a seguir es el del comprador multicanal. Personas que utilizan diferentes canales para llegar al producto, pues pueden ser más rentables que la media para una marca como clientes. La presencia en los dos entornos, Internet y presencial, genera sinergias que refuerzan recíprocamente ambas estrategias.

En productos de margen más alto, sin embargo, tiendas online B2C están ganando terreno en China. Como eBay, Taobao resulta un entorno complicado para el comprador recién llegado que quiere una compra sin complicaciones y sin tener que desarrollar una experiencia de aprendizaje dentro del entorno de la plataforma. 

El grupo de personas que no accede a Internet desde un PC, sino que lo hace directamente desde el móvil constituye otra particularidad del comercio electrónico en China. Sobre todo en zonas rurales, un número de personas tiene potencial de iniciarse directamente en el comercio electrónico vía móvil sin haber pasado por un PC y sin tener conexión de banda ancha en casa.

La integración de las operaciones es un imperativo para empresas establecidas y entrantes en el mercado chino. Igual que los equipos de fútbol, las marcas se están posicionando para maximizar las economías de escala que se pueden lograr con Internet. En algunos casos, incluso, la entrada puede producirse como jugador online, siguiendo la senda a posteriori con los canales "tradicionales". Un artículo, el de BCG que sin señalar nada novedoso recopila de manera precisa el paisaje del comercio electrónico en China.

23 noviembre, 2011 | 16:27

Inversion sanitaria en china1
Hace poco más de un año que hablábamos sobre el examen de la Reforma Sanitaria de China realizado por un grupo internacional de expertos de la industria, dentro del VI Foro Anual de la Sanidad en China, celebrado en Shanghai los días 5 y 6 de junio de 2010.

El gobierno chino había manifestado su voluntad de  facilitar el acceso universal a los servicios sanitarios básicos y en el foro se debatió sobre las principales cuestiones a tener en cuenta para lograr universalizar los servicios sanitarios en un país como China.  Las principales conclusiones fueron que, aunque China cuenta con masa crítica suficiente para impulsar la costosa reforma sanitaria, el reto es de carácter político y administrativo para poder gestionar y coordinar el ingente volumen de recursos humanos y materiales a poner en juego. Es necesario el estricto control del gasto y la optimización de su uso, para conseguir implantar un modelo sanitario sostenible sobre una población enorme y bastante dispersa económica y geográficamente. Los chinos, a esas alturas ya tenían claro el "qué".

Posteriormente se fue revelando el "cómo" hacerlo, y en noviembre de 2010 publicamos la “Receta Rusa para el Sistema Sanitario Chino: Competencia Regulada” formulada con seis ingredientes necesarios, aunque en lo tocante a la salud nunca se alcanza la suficiencia. Era nuestra interpretación de un trabajo del que es co-autor nuestro profesor Wei Zhang de la escuela de negocios CEIBS.

Con la rapidez en que se ha dado el paso del "qué" al "cómo", China avanza en una de las líneas que podrían cargar de contenido lo "social" que debiera distinguir su particular economía de mercado. La universalización de servicios sanitarios básicos en China es preludio necesario para la verdadera universalización, es decir, para la mundialización de la atención sanitaria básica.

  Inversion sanitaria en china2
Como prueba de que el motor sanitario chino está en marcha baste decir que, según el diario China Daily la inversión de capital privado y capital riesgo en China durante los ocho primeros meses de 2011 se disparó a los 3.500 millones de dólares, una cifra mayor que la suma de inversiones durante los cuatro años anteriores y 2,7 veces el valor de la inversión total durante 2010. 
Podríamos decir que se ha iniciado ya el desplazamiento hacia China del centro de gravedad del desarrollo sanitario y farmacéutico.

 

21 noviembre, 2011 | 10:55

Cuando hacemos introspección en la piel de toro y nos lamemos las heridas en conversaciones de barra e incluso cuando Rubalcaba autoevaluaba qué se podría haber hecho mejor, salía el asunto de la gestión de la burbuja inmobiliaria.

La burbuja inmobiliaria española era algo así como el producto vaca lechera de una empresa. Puede estar maduro, ser cero innovador o incluso apuntar claramente a un modelo caduco, pero no hay gestor que se atreva a tirarlo a la basura de forma deliberada. Si acaso, se va dejando declinar y se descrema. El único problema de asistir a la larga agonía del producto es que la muerte puede llegar de forma abrupta, y aunque esperada siempre causa un trauma.


El gobierno chino viendo la experiencia ajena ha tomado medidas muy agresivas por el lado de la demanda para controlar su burbuja inmobiliaria. Por ejemplo, son necesarios dos años de residencia legal antes de poder comprar en algunas ciudades, existen prohibiciones de comprar segunda residencia en algunos supuestos, y ha subido paulatinamente la tasa de reserva de los bancos. Por el lado de la oferta se  ha anunciado un plan de vivienda social. Actúa como el gestor que sabe que la vaca va a morir y va preparando la incineración del cadáver.

En lugar de alargar la fiesta huyendo hacia adelante para ver si hay suerte y el estallido se produce tras las próximas elecciones, ha encendido las luces del local en plena fiesta con su batería de medidas. No tiene un ciclo político como el Occidental con un constante horizonte electoral... y no tiene el sesgo ideológico en cuanto al equilibrio Estado/Mercado que tenemos nosotros. Por eso, los gobernantes chinos se pueden permitir hasta cierto punto atemperar la euforia y pretender manejar la economía como si fuera un guiñol.

En Occidente, el mercado ha dictado cuándo y cómo se acaba la fiesta inmobiliaria. Cómo y cuándo deben actuar los gobiernos. El "mercado" ha dictado las medidas a tomar (ojo, no ha sido el "demos"). En China el Estado tomó la inciativa y ahora tiene incluso margen  para frenar su ímpetu. Tal vez necesitará relajar algunas medias para evitar una caída excesiva.

Esta sutil diferencia que nos recuerda que China se sigue auto-denominando comunista. No pocos observadores extranjeros insisten en que este es el más fiero capitalismo, pero siendo complicado utilizar terminología decimonónica para describir sistemas económicos actuales, alguna diferencia hay entre cómo se está gestionando a nivel gubernamental en China y, por ejemplo, en Estados Unidos.

La marca de "desarrollo científico" es la que está detras de la pretensión de conducir los designios de la economía por el redil que se estima adecuado. Acabada la fiesta, toca observar cómo impacta al crecimiento del PIB el que hayamos apagado varios motores. De ahí que se hable de una desaceleración cantada. Parece consenso entre los que pulsan teclas sobre China el que va a producirse una ralentización porcentual en el crecimiento . Es lógico, tras treinta años de subida.  

Las diferencias de opinión están en el ritmo al que la deceleración se producirá y los impactos del cambio inevitable de modelo. El gobierno aspira  a mantener la conducción “top-down” de un tren cuya inercia empieza a ser impresionante. El reto es muy complicado y creciente, más aún cuando al control del sector inmobiliario se suma el que China va a dejar de basarse tanto en el sector exterior... y el que hay que sujetar la inflación.  Por más que quiera un gobierno, la economía no es como un televisor manejado a voluntad con un control remoto.

Los factores que empujan a la contención: sector inmobiliario residencial, sector exterior y control de la inflación, han de combinarse con medidas de fomento en otras zonas y sectores del país. Eso es lo que venía en el plan quinquenal. Un cambio de modelo que se pretende hacer sin que crujan las costuras del traje. De momento, por goteo, las medidas por parte del gobierno chino van llegando. Se promueven sectores nuevos y se le corta el grifo a la exportación subiendo poco a poco el yuan, para facilitar la adaptación y que los empreesarios vayan viéndole las orejas al lobo, restringiendo por la demanda al sector inmobiliario, y fomentando la inversión extranjera en sectores "estratégicos" sobre todo si hay aportaciones en propiedad intelectual y transferencia de tecnología. Movimientos tectónicos en la economía china que seguir muy de cerca.

 

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