Volvemos en estas líneas a las luces largas de David Gosset, quien adopta una perspectiva global e histórica para poner en contexto los sucesos del día a día. Gosset presenta en este artículo un mundo en cambio hacia una multipolaridad con un papel central de China, país que ha conseguido, pese a pronósticos que preveían dificultades para ello, un gran crecimiento de su economía sin una disrupción a nivel político. Dicha centralidad es compatible con el papel de primero entre iguales que se reserva a Estados Unidos.
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"Tendencias Globales 2030", un
documento muy publicitado producido por el Consejo Nacional de Inteligencia de EE.UU.,
reconoce en su quinta edición que uno de sus principales retos es una mejor estimación
de la velocidad del cambio: "las anteriores Tendencias Mundiales previeron
correctamente la dirección de los vectores: ascenso de China, declive de Rusia.
Pero el poder de China ha aumentado considerablemente más deprisa de lo
esperado".
De hecho, en
el año 2000, los autores de “Tendencias Mundiales 2015” especularon de manera
espectacular sobre el futuro de China: "Actuando contra las aspiraciones de
China para sostener su crecimiento económico manteniendo su sistema político, hay
una serie de presiones políticas, sociales y económicas, que cada vez desafían
más la legitimidad del régimen, y quizás su supervivencia”.
Obviamente,
el informe sobreestimó las debilidades de Pekín. Desde su publicación, la
economía china se multiplicó por ocho y se
llevaron a cabo dos relevos - 2002 y 2012 – en la cúspide del poder en el país
más poblado del mundo.
Mientras los
últimos 10 años vieron el final de un orden mundial centrado en Occidente, la
próxima década dará forma a un sistema multipolar en el que el
"Mediterráneo asiático" - la Asociación de Naciones del Sudeste
Asiático (ASEAN) +3 (China, Japón y Corea del Sur) - afirmará su importancia.
En este
nuevo ambiente, sin ninguna hegemonía y caracterizado por un enorme auge de los
mercados financieros Sur-Sur y las relaciones comerciales y culturales,
Occidente, China, América Latina, el mundo musulmán y otros, comparten la
responsabilidad de gestionar un planeta hacinado e interconectado en el que las
oportunidades para el progreso de la humanidad son tan grandes como los
peligros que la amenazan.
Para el
Premio Nobel de la Paz de 2012, la Unión Europea (UE), todavía el mayor bloque
económico del mundo, 2013 será otro año de turbulencias, como la incertidumbre
política en Italia y también la complicación en España de una ya frágil
situación financiera y económica. A pesar de la adopción del Mecanismo
Europeo de Estabilidad y el esfuerzo colectivo para superar la crisis de la
deuda, un crecimiento del 0,2% en la zona euro no será suficiente para combatir
el 11,7% de desempleo.
Afrontando
elecciones en el otoño, la canciller alemana Angela Merkel no está en
condiciones de apoyar las políticas que podrían generar crecimiento en el
continente, por el contrario, para obtener el apoyo en su país tendrá que pedir
más rigor y disciplina dado que, como advirtió en su
discurso de Año Nuevo, "el ambiente económico no será más fácil sino,
de hecho, más difícil el próximo año."
A pesar de
que el euroescepticismo es más elocuente en los 27 miembros de la UE, el largo
camino hacia la integración política del continente europeo parece
irreversible, la mayoría de los ciudadanos de la UE acepta la idea de que mediante
la gradual transferencia de su soberanía a una entidad supranacional, los
países europeos mantienen un cierto nivel de influencia en un mundo de gigantes.
Mientras Irlanda asume la Presidencia del Consejo de la UE, es el momento para
meditar - sobre todo en París, Londres y Berlín - sobre las ideas de Jonathan
Swift sobre el poder y la dimensión, Lemuel Gulliver
era poderoso entre las miniaturas de Lilliput pero sin autoridad en
Brobdingnag, el reino de lo extragrande.
Los
resultados de las últimas elecciones en Cataluña, como también en los Países
Bajos, muestran que a pesar de las tentaciones nacionalistas los europeos
consideran que su unión se ha convertido en una condición necesaria para la
relevancia política del viejo continente.
En los
próximos meses, para evaluar la situación actual del proyecto de integración,
será interesante ver si Polonia, el único país de la UE que evitó una recesión
durante la crisis económica 2008-09, se mueve, como defendió su Primer Ministro
Donald Tusk, para acelerar su entrada en la zona euro.
Al otro lado
del Atlántico, la segunda administración Obama asume el cargo en medio de una
débil recuperación, la Perspectiva Económica Mundial del Fondo Monetario
Internacional predice un crecimiento de 2,1% en 2013 frente al 2,2% en el
último año.
La deuda
pública sigue siendo para Washington una carga enorme, el "abismo
fiscal" fue evitado en las últimas horas de 2012, pero la vitalidad
demográfica de EE.UU., el vigor de sus negocios
- del listado Fortune Global 500, a EE.UU. pertenecen 132 referencias -,
sus capacidades globales diplomática y militar, el atractivo de sus principales
centros formativos y una revolución energética - la
fiebre del esquisto - son todos ellos sólidos fundamentos de la potencia
americana.
En ese
contexto, "Tendencias Globales 2030 (Global Trends 2030)", explica
que "lo más probable es que EE.UU. seguirá siendo 'primero entre iguales' entre
las otras grandes potencias". El uso de la expresión "primero
entre iguales" es estimulante, simultaneidad de esfuerzo de
conceptualización y establecimiento de la agenda, pero también debe advertirse que en la psicología social el "efecto primus
inter pares" describe un sesgo cognitivo, también conocido como la
superioridad ilusoria, que hace que la gente sobreestime sus fortalezas y
sistemáticamente subestime sus deficiencias.
Los
resultados inciertos de la Primavera Árabe en Libia, Siria, Egipto y también Túnez,
añaden tensiones en un Oriente Medio que, sin una solución definitiva al
trágico conflicto palestino-israelí, está condenado a los disturbios. El
primer ministro israelí Benjamin Netanyahu está a punto de ganar una elección parlamentaria
a finales del mes, pero la popularidad del partido de extrema derecha - Hogar
Judío de Naftali Bennett - no facilitará las relaciones con los palestinos y
con Irán.
En una
región marcada por la volatilidad, el resurgimiento de Turquía es un fuerte
factor de estabilidad y una fuente de esperanza. Hasta cierto punto, la
dinámica del "País del Medio" de Eurasia - Turquía – refleja, a menor escala, los
cambios del "País del Medio" del mundo – China -.
Establecida hace
sólo 90 años por Mustafa
Kemal Atatürk, el éxito de la República de Turquía señala a 1,6 millones de
musulmanes que el Islam es compatible con la modernidad. Mientras el país, de
74 millones de habitantes, creció a un ritmo promedio del 5,1% en la última
década, su liderazgo en torno al popular Recep Tayyip
Erdoğan ha sido capaz hasta ahora de encontrar un nuevo
equilibrio entre el neo-otomanismo y la prudencia kemalista. En la
cuestión kurda y también en la nueva ecuación de Siria el mismo sentido del
equilibrio requiere que Ankara no debilite su posición.
Estambul, la
capital de tres imperios, es una ciudad global del siglo XXI, un centro de
operaciones en medio de una macro-región que se extiende desde los Balcanes
hasta Asia Central y del Cáucaso a la Península Arábiga. En el otoño, el
Comité Olímpico Internacional anunciará si los Juegos Olímpicos del Verano
de 2020 se llevarán a cabo por el Bósforo -- Madrid y Tokio son los dos otros
candidatos.
El inmenso
continente africano y sus 54 países es una tierra de contrastes y diversidad
sin igual - entre los 166 millones de personas que viven en Nigeria hay más de
250 grupos étnicos. Mientras que en el Sahel, en la República Democrática del
Congo y en la República Centroafricana, la inestabilidad se erige como un grave
obstáculo en el camino hacia el desarrollo, los logros en Ghana, Angola,
Mozambique o Sudáfrica dan cuerpo a la idea de un Renacimiento
Africano desarrollado por el estadista africano Thabo Mbeki.
Con una
población en rápido crecimiento – el 20% de la población mundial para el año
2050 - África puede contemplarse como la última frontera con un potencial
único, pero el progreso en el continente está muy condicionado a una mayor
integración interna y, en ese sentido, es de suma importancia el papel de
Nkosazana Dlamini-Zuma, quien asumió el pasado Octubre
el cargo de presidenta de la Comisión de la Unión Africana.
Con el
Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos del verano de 2016 acercándose, los medios de comunicación internacionales
se centrarán en Brasil, un gigante que asegura la categoría de América Latina
en el siglo XXI. Con un PIB superando al de Rusia o la India, la producción
brasileña ya iguala las economías francesa o británica.
Brasil se
asocia a menudo con los coloridos carnavales y la samba, pero también forman parte
de la realidad brasileña algunas de las mejores universidades del mundo - la
Universidad de São Paulo -, la posiblemente
más ambiciosa realización urbana del siglo XX - Brasilia -, polos de excelencia
como Embraer, el Centro Nacional de Tecnología Electrónica Avanzada, o el Laboratorio
Nacional Brasileño de Luz de Sincrotrón, y una diplomacia genuinamente autónoma.
Con el
extenso poder de Brasil en aumento (de menos de 200 millones de habitantes en
la actualidad, la población será de más de 250 millones en 2050), hay que apreciar
también el dinamismo de los Tigres de América Latina o el Cóndor Andino:
Colombia y Chile están creciendo rápidamente, mientras que Perú, la joya de los
Andes, creció a un promedio del 6,4% desde 2002.
En el Lejano
Oriente asiático, los analistas no deben dejarse engañar por las recurrentes disputas
retóricas provocadas por la demagogia y el populismo. De hecho, el noreste de
Asia está avanzando hacia una mayor integración mediante complejos polos
industriales e interdependencia económica. En el primer semestre de 2013
los ministros de comercio de Japón, Corea del Sur y China comenzarán las
negociaciones sobre un tratado trilateral de libre comercio.
Este año, el
líder norcoreano Kim Jong-un cumplirá 30 años, y para un hombre que estudió en
Suiza y que no puede ignorar las historias exitosas, incluyendo la ola mundial
del "estilo
Gangnam", que rodean su país, la apertura de Corea del Norte parece cada
vez más inevitable.
Los signos
de cambio son cada vez más obvios para el creciente número de visitantes de
Corea del Norte, y el reciente trabajo del director de orquesta alemán
Alexander Liebreich en Pyongyang es una reminiscencia del viaje a China de
Isaac Stern en los años 80. Cuando Park Geun-hye se convierta oficialmente
a finales de febrero en presidente de Corea del Sur, Seúl y Pyongyang podrían
estar en condiciones de co-escribir un nuevo capítulo de la península de Corea,
exactamente 60 años después de la firma del acuerdo de armisticio.
2013 será un
año de elecciones en Malasia, y la carrera más reñida de historia del país,
mientras Indonesia, la mayor economía del Sudeste de Asiático y miembro del
G-20, prepara sus votaciones de 2014 para elegir al sucesor de Susilo Bambang
Yudhoyono. El mundo malayo, su desarrollo económico y pluralismo político,
es un importante laboratorio en el que coexisten el progreso y el Islam.
El Noreste y
el Sudeste asiáticos se encaminan hacia una mayor cooperación económica en el
marco de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) +3 (China,
Japón y Corea del Sur) y, así, a la creación de una zona de prosperidad, un
"Mediterráneo asiático", girando en torno a la conurbación
Shanghai-Nanjing-Hangzhou en una configuración que, mutatis mutandis, sugiere las
glorias de la dinastía Song.
El año
pasado, el PIB conjunto del "Mediterráneo asiático" - la ASEAN +3 -
alcanzó los 17,3 billones de dólares y se convirtió en el mayor espacio
económico del mundo - el PIB de la UE fue de 16,4 billones de dólares, en 2012.
El nuevo eje
de este mundo multipolar, sin duda mejor representado por el G-20 que por el
G-8, y en el que las conexiones Sur-Sur tienen tanta importancia como las interacciones
Norte-Norte, es el País del Medio.
Cuando Xi
Jinping se convierta en marzo en el
presidente chino, tendrá, con una década entera de visibilidad estratégica, los
medios para servir al pacífico renacimiento de su país y, en la cumbre en Rusia
del G-20 a celebrar en 2013 en San Petersburgo, él será percibido como símbolo
de un re-equilibrio geopolítico.
En 2020,
tres años antes del final de sus dos períodos de mandatos quinquenales, China
se convertirá en la mayor economía del mundo, adquiriendo Asia, un continente
africano más cohesionado, América Latina, y también el Oriente Medio, otro
nivel de desarrollo, un poco más lejos de la influencia occidental.
David
Gosset es director de la Academia Europea Sínica en el China Europe
International Business School (CEIBS) de Shanghai, Beijing y Accra, y fundador
del Foro Euro-China.
Enlaces añadidos en la traducción.
Traducido y publicado con autorización del autor.
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