Sobre el autor

CEO de 2 Open, empresa que se dedica al comercio electrónico en China. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
Perfil en LinkedIn.

Categorías

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

12 abril, 2014 | 09:21

Agnosticismo, escepticismo, relativismo, humildad intelectual. El choque frontal de ideas es comúnmente aceptado como positivo por nosotros occidentales. Asumimos que no estamos en posesión de verdad alguna. De la intersubjetividad mayoritaria pueden derivar decisiones mayoritarias, pero no necesariamente consenso. Puede haber minorías que no aceptan tal decisión y pueden seguir expresando de una manera más o menos frontal su oposición. Esa es, posiblemente, la mentalidad democrática. Puesto que vivimos todos en algún grado de error, cada cual aporta sus sesgos sin tener que llegar a un acuerdo puntual. 

Como "occidentales" en lo cultural podemos vivir en el radical desacuerdo. En el enfrentamiento incluso. Y hacerlo patente de modo más o menos civilizado en manifestaciones, en los parlamentos, en los medios, en las redes. Nos hemos puesto de acuerdo en estar en desacuerdo. Es más, creemos que este pluralismo nos hace, como sociedad, superiores. La libertad individual consiste en poder estar estar equivocado y convencido de una realidad subjetiva pintando cada cual el mundo a su manera.
 
Se trata de un concepto de libertad discutible bajo otras ópticas en general, y que en particular no se comparte de modo generalizado en China. Los chinos sostienen un paradigma que, tal vez, no es necesariamente inferior al expuesto líneas arriba. Algún día podríamos acabar considerándolo, si no superior, complementario al nuestro. 
 
Es el paradigma del consenso, de la certeza puesta en común. Del positivismo social. Desarrollo científico pueden llegar a llamarlo. En este modelo hay una verdad que podemos llegar a aprehender vía discusión y consenso y una vez llegamos a esa especie de acuerdo más o menos unánime, debemos alinearnos a pies juntillas y marcar el paso dentro de esa verdad aceptada (o impuesta). Algún día mutará la realidad aceptada pero mientras no sea así se circula sólo por ese carril. 
 
Esa es una de las explicaciones racionales detrás del concepto de responsabilidad individual sobre lo que se dice y lo que se hace por ejemplo en Internet. Puesto que hay una verdad unánime (momentánea, no eterna, pero aceptada o impuesta en el momento actual) ir contra dicha corriente, el disenso, las posiciones individuales, la hipérbole, la ironía, la sátira, el bufoneo, lo escandalizador... quedan fuera de una línea imaginaria de lo que se entiende como real. Poner en cuestión las bases de pensamiento es faltar a esa verdad de consenso. Y se sanciona.
 
En un panorama de menor relativismo el debate debe regirse por críticas que tienen que partir de esa realidad y encontrar agujeros en sus propias lógicas, pero sólo desde esas lógicas anteriores. No desde otras.
 
No significa que los chinos tengan que estar de acuerdo en lo que dicen de forma absoluta sino que para exponer desacuerdos deben desmontar primero la realidad aceptada desde las lógicas y sistemas (desde dentro del sistema) actuales, y proponer alternativas incrementales y no rupturistas. No se puede vivir en el desacuerdo. Así que el cambio es un proceso gradual con una evolución de acuerdos intermedios. Una negociación centímetro a centímetro donde las posiciones van cambiando sin que se note. Sin que nadie "pierda la cara" por el camino.
 
Es, tal vez, uno de los retos mayores para un occidental en China. Nosotros podemos mostrar el desacuerdo, teorías totalmente contrarias y nuevas sentadas sobre lógicas que nada tienen que ver. Puramente rupturistas. A nosotros, a veces, sencillamente nos gusta llevar la contraria por el mero placer de hacerlo. Decimos negro porque el otro dice blanco. Con vehemencia. Los chinos se ríen cuando les preguntas con contundencia ¿por qué? Te parafrasean sonriendo "¿por qué?".
 
¿Por qué? puede ser una pregunta a las bases racionales que sostienen una afirmación. A los cimientos. Se busca en qué se basa algún tipo de posición. Según se plantee no es tanto una pregunta de matiz sino de raíz. Para muchos chinos, ¿por qué? es demasiado directo. Es una muestra de disenso, de no aceptación del grueso de su teoría y, a veces, de enemistad no sólo hacia la teoría sino hacia el sujeto que la emite. Hecha en público, es una pregunta que puede hacer que el chino incluso "pierda la cara" llevando a difíciles laberintos de vuelta al consenso anterior, que se ha roto por preguntar eso. El hilo del consenso ha de mantenerse para no generar heridas en las relaciones. Si no quieres que se activen defensas emocionales hacia tus argumentos hay que mantener viva la llama de consenso en las bases lógicas y de un sistema comúnmente aceptado. El ejercicio para nosotros no es fácil en ocasiones y no pocos son los desencuentros personales y de negocios que genera esta diferencia de marcos conceptuales.
  
La para nosotros sagrada la libertad de expresión del que expresa el disenso, e incluso el error, puede ser vista en China como un reto deliberado, vano y nocivo a un consenso social colectivo, a una "armonía" que es superior a la supuesta libertad individual de pensamiento y expresión. Es un valor superior para ellos. Es una libertad entendida no de forma individual sino colectiva. Es la libertad no del individuo de expresarse como quiera, sino del grupo, de seguir de consenso en consenso sin excluir ovejas por el camino. 
 
En cierto modo ellos lo ven como algo generoso. Es un consenso inclusivo donde no se deja nadie fuera, pero del que tampoco puede salirse nadie. Es por tu propio bien por el que no puedes discutir las raíces. Es para no excluirte, para no apartarte como a una manzana podrida. Es para que te construyas dentro de ese órgano colectivo que es la sociedad que como tal sí es libre. Para que te integres de algún modo y participes de la alegría de compartir una visión del mundo.  
 
De igual manera que para nosotros el pluralismo, el "agree to disagree" (estar de acuerdo en estar en desacuerdo) forma parte del ADN de una conversación con  amigos. Para ellos es una secuencia de acuerdos y coincidencias lo que se practica. Nos puede resultar un abrurrida una conversación sin choques de ideas, pero para ellos aburrido puede ser lo contrario: un enfrentamiento de bases. Y agresivo.  
 
A veces con los chinos, y no por el idioma, es monótono conversar porque hay que discutir detalles por capas. Pelando la cebolla. Hasta llegar al corazón de la misma. Con los occidentales primero atacamos escandalósamente el núcleo argumental del otro, y luego damos paso, desgranándolos, a los detalles por los que negamos la teoría del prójimo.
 
Para mantener ese "hilo del consenso" con un chino hay que esforzarse en encontrar los puntos en común, en los que estamos de acuerdo. Así podemos subrayar que estamos en la misma página, en el mismo redil. Sólo con esa base de acuerdo podemos empezar a matizar. Dar una pincelada de color. Primero una, después otra. Es un desarrollo argumental de puntillismo. Punto a punto vamos pintando el cuadro. Trazo a trazo. Es muy cansado. No es poco común tener reuniones maratonianas, de un día entero. Reuniones donde te has pasado ocho horas en la mesa frente al tu interlocutor. 
 
Los chinos nos consideran cabezones, vehementes, agresivos, maleducados cuando mostramos nuestra capacidad de estar en desacuerdo en todo su esplendor. Nos consideran poco inteligentes, dogmáticos. Incapaces de discernir y progresar en ideas desde el punto de partida. Ignorantes. Consideran que no les entendemos. Y cuando nos consideran así, sencillaente nos ignoran y se cierran a nosotros.
 
Entre ellos, sigue siendo un gran activo el conocer la historia. Haber leído clásicos. Desde su lógica, solo desde el conocimiento profundo de realidades aceptadas anteriores se puede dar algún paso corto en alguna dirección. Nosotros nos regimos por la creatividad disruptiva y extraída de lógicas nuevas y paradigmas de nueva creación no necesariamente basados en un legado anterior.
 
En los debates que tenemos sobre la libertad de expresión, conciencia, pensamiento, nos basamos en una forma de ver el mundo y el ser humano que nos pertenece y entendemos como universal. Somos misioneros y aspiramos a compartir nuestra superioridad con los demás para que puedan disfrutar de nuestra profunda libertad individual. Al hacerlo somos contradictorios porque no entendemos que alguien ataque la raíz de nuestro dogma. No consentimos que nadie nos pregunte ¿por qué? Por qué es superior nuestra libertad de expresión individual y el pluralismo. Somos defensores de la libertad de expresión salvo para aceptar que alguien pueda discutir nuestra forma poliédrica de ver realidades diferentes. Para afirmar radicalmente nuestra libertad de expresión al final tenemos que negarla. Como los chinos... un consenso: el nuestro.

07 abril, 2014 | 22:45


La marca Gap se está expandiendo en el competitivo mercado chino donde está teniendo que adaptarse. Jeff Kirwan presidente de Gap China fue entrevistado por The Wall Street Journal en una entrevista publicada el pasado fin de semana. 

Se pueden ver razonamientos de cara a decidir qué marca lanzar y cómo:

- Facilidad de Entrada Vs Rentabilidad Esperada. Divide qué marca puede ser más fácil de introducir en el mercado de cuál podría arrojar mayor rentabilidad. Interesante a nivel de concepto cuando la escasez de recursos suele obligar a velar más por lo primero.  

-Amplitud de Cobertura Vs Nicho de Mercado. Justifica que su compañía lance primero Old Navy y no Banana Republic por su mayor cobertura en segmentos de clientes.

- El momento y lugar adecuados aparecen como pregunta de cara a introducir la marca Banana Republic.

Comercio electrónico:

- Cliente Conectado. Estima que entre el 90 y el 98% de su clientela usa las redes sociales. 

- Economías de Escala. Considera tener ventaja competitiva online por ser multimarca y multicanal. 

- Online antes de Offline. En Old Navy, la tienda online se lanzó antes que las tiendas físicas. 

Sobre el consumidor, destaca el impacto de la familia extendida y las visitas en grupo al centro comercial, que es el lugar de ocio por excelencia en la China urbanizada. Tallas más pequeñas, y alta variedad de productos. Apalancándose sobre los chinos que viajan, el marketing se ha basado en marketing social, digital, de exteriores y en cines. Han tenido la suerte de aparecer, sin pagar por ello, en series de televisión. 

En suma, se muestra una empresa que en primer lugar reflexiona sobre qué estrategia adoptar, cómo, cuándo y por qué, y que, por suerte, parece contar con recursos y marca como para abordar con cierta solvencia el mercado chino. Un documento en el que salen bastantes elementos clave a la hora de plantearse la introducción de una marca en el mercado chino.

05 abril, 2014 | 16:25

La presión por ganar más y pagar menos es muy fuerte en un país en crecimiento, con fuertes desigualdades y ambiciones, sin un Estado del Bienestar desarrollado y con un intenso crecimiento de precios de la vivienda como es China. Un empleado de cuello blanco con cierto nivel académico puede alcanzar un sueldo decente. Incluso muy decente si se compara con la coyuntura española pero que ni de lejos le da para afrontar el estilo de vida que ve en las series de televisión.


El iPhone es obligatorio, pagar algunas cenas, tal vez algún viaje, y en general mostrar capacidad de compra. Las plumas del Pavo Real se despliegan por doquier aunque a veces, en casa, apenas un poco de huevo revuelto y unos guisantes se puedan añadir al bol de arroz. No es tan distinto en este sentido, el comportamiento que muchos chinos tienen si lo comparamos con el de bastantes occidentales.

A eso se suma un mercado laboral que para los chinos nativos es relativamente fuerte. Hay necesidad de las aportaciones que pueden prestar personas con algún tipo de talento o con acceso a recursos escasos. Por ejemplo, la información de primera mano de empresas gigantescas. Es aquí donde cobra vida un fenómeno muy extendido a veces cancerígeno en el mercado laboral chino: el estraperlo de trabajo.

Una vez que cierto tipo de empleado cree haberse adueñado de un puesto de trabajo, el rendimiento puede decaer fuertemente y la diversificación en tareas aumentar. Incluso desde el propio puesto de trabajo se asumen proyectos ajenos. Llegar ofrecimientos de colaboración o se los busca.

De los que envían su currículum a una oferta de empleo, una porción no desdeñable en realidad para nada busca dejar su empresa. Al contrario: están muy bien donde están. Su oferta suele suceder a la constatación de qeu se trata de un perfil claramente no interesado en el puesto. Puedo hacerte trabajos como “freelance” y de hecho, ya los hago.

Empleados de las empresas más grandes del país están dispuestos a vender para ganar la milla extra, su experiencia, conocimiento, y a veces, lo que es más grave… información confidencial de su empresa a cambio de ese dinero extra que permita complementar un salario siempre insuficiente.

La pirámide de Maslow puede superar las fronteras de la ética y la legalidad. ¿Quieres conocer el volumen de ventas de tu mayor competidor? Rasca y toca las teclas adecuadas. A veces toca premio. No tiene por qué ser el estraperlista de esa empresa. Puede ser un proveedor, un logístico, una plataforma de comercio…

La práctica está bastante extendida. Mucho más de lo que se ve en la superficie. Para explotarla en todo su esplendor, nada mejor que círculos de conocidos que faciliten llegar a la persona adecuada, o redes de exalumnos. El estraperlo laboral puede caer dentro de los límites de lo razonable y lógico, puede ser totalmente normal. Pero dichos límites los marca una línea difícil de definir. Conocido el fenómeno, conviene tenerlo en cuenta a la hora de hacer negocios en China.

22 marzo, 2014 | 08:59

En este nuevo artículo de Erc X. Li, vemos que China parece haberse encontrado, una vez más, ante un dilema. Esta vez en Crimea. Como país que tiene también retos a su integridad territorial consigue apoyar en cierta forma a Rusia sin generar discrepancias con Occidente en un viraje hacia un mundo multipolar post-hegemonía estadounidense. Una Rusia menos amiga de Occidente puede tener una mayor necesidad de conexión con China. Es casi seguro que las autoridades chinas consideran que Ucrania está dentro de la esfera de influencia de Rusia.

Una nueva prueba para la diplomacia china que puede utilizar para seguir dibujando un escenario de futuro favorable a su pais.

---

La mayor parte de los expertos en relaciones internacionales parecen creer que los acontecimientos de Ucrania han puesto a Pekín en una especie de dilema. Generalmente se considera que Estados Unidos, con su giro manifiesto hacia la región de Asia-Pacífico, trata de contener el avance de China, por lo que para China la importancia estratégica de Rusia es cada vez mayor. Ello, a pesar de que las acciones de Rusia en Ucrania y su absorción de Crimea contravienen el principio largamente mantenido por China de no injerencia en los asuntos internos de los Estados soberanos.

El referéndum de secesión en Crimea tiene sensibles implicaciones para China, que afronta a sus propios problemas separatistas en Taiwán y el Tíbet. Como prueba de que China estaría en un aprieto se citan sus equívocos pronunciamientos públicos sobre Ucrania. Sin embargo, esta es una errónea interpretación de la conducta de China.

De hecho, China está explotando la situación con previsión estratégica y agilidad táctica. Su reacción también es coherente con su comprensión de los matices de las relaciones internacionales en general y de la crisis de Ucrania en particular.

Pekín ha adoptado una sutil posición oficial. Se ha afirmado en el principio de no injerencia y respeto a la integridad territorial de Ucrania, al mismo tiempo que resalta su reconocimiento tanto de  la complejidad de las condiciones históricas como del estado actual de los acontecimientos en Ucrania. En cualquier análisis realista de la política exterior, debe quedar bastante claro que el enfoque de China es mantener la neutralidad formal, prestando apoyo tácito a Rusia sin causar desavenencias con la con la Alianza Occidental.

Incluso con un veto de Rusia, China se abstuvo en la votación del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la resolución condenando el referéndum de Crimea, respaldada por Estados Unidos. Esta estrategia es concordante con los intereses geopolíticos a largo plazo de China.

Uno de los objetivos estratégicos primordiales de Pekín es fomentar el desarrollo de un mundo multipolar en el que sea frenada la hegemonía de EE.UU. y China gane gradualmente espacio para reclamar su papel de liderazgo en la región de Asia-Pacífico. Para ello es propicio el resurgimiento de Rusia como gran potencia 20 años después del colapso de la Unión Soviética. La dominación de Estados Unidos en los asuntos mundiales está en relativa decadencia. Dice mucho al respecto su, tan pregonado, "giro a Asia". Después de todo, uno sólo puede girar hacia un sitio cada vez. Incluso antes de lo de Ucrania, el giro de Estados Unidos parecía haber sido redirigido de vuelta hacia Oriente Medio. Ahora, sin duda, tiene que pivotar hacia Rusia. Una superpotencia pivotando continuamente sirve a los intereses de China. Desde el punto de vista chino, puede no ser un caso claro si las si las acciones de Rusia entran en contradicción con el principio de no injerencia de China.

El precipitado colapso de la Unión Soviética fue seguido por una caótica re-disposición del orden mundial, con un abrumador desequilibrio de poder en favor de la Alianza Occidental. Es un hecho que la gente de Rusia y de muchas ex-repúblicas Soviéticas sufrieron en las postrimerías de la guerra fría. Así, pudiera ser discutible la legitimidad de las fronteras que se establecieron en esas circunstancias. Crimea es un ejemplo de ello.

Los chinos también pueden haber visto que el derrocamiento del gobierno de Ucrania en gran parte fue causado por la activa interferencia occidental. Altos funcionarios estadounidenses y europeos estuvieron llamativamente presentes durante las protestas en la plaza principal de Kiev. Un destacado diplomático de EE.UU. fue grabado en una conversación telefónica, sobre un posible futuro gobierno, antes del derrocamiento del gobierno de Viktor Yanukovich. Así, como mínimo, hubo interferencias en ambos lados. El segundo aspecto del agravamiento del conflicto entre Rusia y Occidente tiene que ver con la importante relación entre Moscú y Pekín. La importancia estratégica de Rusia para China abarca tres dimensiones: el suministro energético, los objetivos estratégicos de China en la región Asia-Pacífico y los intereses de China en Asia Central.

Una Rusia con severas sanciones por parte de una hostil Alianza Occidental sería más dependiente de China. A cambio, los intereses chinos estarían mejor atendidos en los tres ámbitos. El suministro a China de gas natural de Rusia sería en mejores condiciones y las conducciones podrían construirse de manera más favorable a los intereses chinos. El papel de Rusia en la región de Asia-Pacífico, especialmente en relación con Japón, pudiera ser más orientado hacia las preferencias de China. Más espacio podría brindarse a los chinos en su presión para el desarrollo de una nueva "ruta de la seda" a través de Asia Central.

China desea que su ascenso sea pacífico. Y para que esto suceda se requiere un nuevo paradigma geopolítico. Esto es lo que el presidente Xi Jinping propuso al presidente de EE.UU., Barack Obama, durante su cumbre en California cuando hizo un llamamiento para un nuevo modelo de relaciones entre las grandes potencias. Una gran potencia, o daguo , es un gran Estado Nación con una esfera de influencia civilizadora. Bajo la visión de China, la emergencia pacífica de un nuevo orden mundial solamente puede asegurarse de la cooperación efectiva y la gestión de la competencia entre las grandes potencias.  Por supuesto, China ve a sí misma como una daguo. Los EE.UU. y Rusia también están, sin duda, en esa lista. De acuerdo con esta nueva doctrina, deben respetarse los intereses fundamentales y las esferas de influencia. China está de hecho afirmando progresivamente su propia Doctrina Monroe para la región de Asia-Pacífico.

Es casi seguro que las autoridades chinas consideran que Ucrania está dentro de la esfera de influencia de Rusia. Ucrania es, en el mejor de los casos, un interés periférico para Occidente, sin embargo, las medidas adoptadas por Occidente han perjudicado gravemente los intereses fundamentales de Rusia. A este respecto, el sutil apoyo de China a Rusia es coherente con su gran estrategia de política exterior a largo plazo. Sin duda, para poder llevar a cabo su estrategia con respecto a Ucrania, por parte de China se requerirá agilidad táctica y alguna destreza en las maniobras. Hay muchas fuerzas imprevisibles dando forma a los acontecimientos. Pero actualmente, salvo algún grave error, la desventaja para China es mínima.

¿Habría alguien en Taiwán o Tíbet pensando seriamente en que la aquiescencia de China a un referéndum de separación de Crimea significaría que podrían salirse también con alguno? Probablemente, no.  ¿Podrán los chinos andar sobre la cuerda floja con neutralidad para no provocar una confrontación con Occidente? Su historial indicaría un "sí".

---


Eric X. Li es inversor y politólogo en Shanghai. Publicado en español con su permiso.

25 enero, 2014 | 08:18

El escándalo Chinaleaks ha tenido, básicamente y en apariencia, un impacto nulo sobre la sociedad civil china. Es más, al hablar con personas de a pie que hayan llegado a conocerlo más bien parece que estos envites no hacen sino acabar reforzando al gobierno chino porque se produce cierto enroque mental ante lo que se pinta de forma un poco conspiranoica -un poco cierta- como un ataque externo no a sus gobernantes sino a China. La identidad entre los gobernantes y su pueblo es una herramienta fácil para azuzar el victimismo irracional para ganar el apoyo de los ciudadanos secuestrados. Cierto es esto. Lo mismo nos pasa en España con los nacionalismos. Si sale un escándalo que involucre a Jordi Pujol Jr se vestirá como ataque a Catalunya o si se sacan temas de la Casa Real hay quien quiere ver en ello un ataque a España.

La respuesta del gobierno chino ha sido censurar los medios extranjeros por una parte y por la otra dar un mensaje de que hay que separar el trigo de la paja. ¿Ha habido alguna repercusión a pie de calle de Chinaleaks en China? Aparentemente -si bien no tengo elementos objetivos ni científicos para asegurar tal cosa- no. No parece que haya transcendido en nada hacia el chino llano este escándalo. Hombre... es que se ha censurado. Tampoco es fácil que suceda lo contrario.

¿A qué capa de la sociedad china ha llegado Chinaleaks? Pues lo ha hecho a los chinos en el exterior o con contacto con el exterior. A la capa más ilustrada que tal vez encuentra, dentro de esta polarizada sociedad, una identidad de intereses con la élite aunque pueda estar a medio camino.

¿Cómo reacciona esta capa a algo tipo Chinaleaks? En primer lugar parecen tener anticuerpos ante las noticias venidas de fuera. Una resistencia a entrar al trapo del todo. Una prudencia bastante “china”. Un frío esperar y ver que a nosotros, latinos, a veces nos cuesta entender. Nosotros somos un poco más de levantarnos a arrear sopapos, o de quemarnos por dentro de indignación adoptando un juicio (prejuicio) rápido sobre las cosas. Ellos no. Paran y miran. Tal vez, observan. Tal vez, piensan algo. Escuchan. Y ya después, solo a veces y en confianza, se manifiestan. (Por cierto, esta actitud suelen tenerla también en proyectos en la empresa, y fastidia bastante su falta de asertividad y nos hace complicado trabajar con ellos).

Tengo amigos y conocidos en el Partido Comunista Chino. Para qué vamos a negar lo obvio. Es inevitable si vives en China. Es inevitable si has estudiado como pude yo gracias a la beca de “la Caixa” y Casa Asia tu máster en CEIBS. ¿Son ogros que comen niños? No. Son ciudadanos normales con distintos niveles de involucración en el partido. Desde ninguno, hasta pasarse las semanas con reuniones, o incluso socializando con otros miembros.

Una de las cosas que siguen haciendo miembros jóvenes del Partido Comunista Chino es juntarse en grupos y debatir de diferentes cuestiones. Unas más mundanas; otras más abstractas y divinas. Normalmente no se cuelan extranjeros en sus debates, pero si hablas un poco de chino y pasas por ahí, tampoco te excluyen si te apetece pasar e incluso hablar.

La mayoría de los que conozco son del partido sin rol alguno ni como funcionarios ni en instituciones. Sus pensamientos están bastante menos encorsetados de lo que se podría esperar. Por haber, hay hasta defensores de la Escuela Austríaca dentro del Partido Comunista Chino. Los que esperen ver una roca infranqueable, acrítica y adoctrinada, creo que se equivocan en su análisis. No es tan raro para un chino que ha estudiado en la universidad y ha sacado buenas notas, pertenecer al Partido Comunista. Un sistema muy discutible de acceso a la política, de acuerdo. También me parece discutible el trepa hispano que se pasó sus estudios pegando carteles y haciendo de extra en los mítines de nuestros partidos. No sé, realmente, qué me repugna más porque conozco especímenes de sindicato de estudiantes y cachi de calimocho en nuestra tierra que... pero no desviemos el tema con el prejuicio latino que padezco.

Para esta capa que sí se ha enterado en algo de Chinaleaks, nada nuevo bajo el sol. De sobra conocidos son excesos y corruptelas en parte de la función pública, administrativa y política. La verbalización una vez más por parte de medios extranjeros no parece haber añadido mucho en concreto. Más allá de una serie de nombres, y ni si quiera tantos. China es un país inmenso y apenas han salido 37mil cuentas bancarias. Por ejemplo, la del fundador de Tencent, que vaya usted a saber si tiene ahí los ahorros "legales" (dentro del sistema de paraísos fiscales que debiéramos abolir por completo, pero ese es otro cantar). Hay una concienciación sobre este problema pero hay bastante confianza en que se están dando pasos al respecto.

La no negación del problema de corrupción… es más, su afirmación al decir que habrá que separar el trigo de la paja por parte del gobierno chino es una respuesta hábil. Con este movimiento, el propio gobierno chino ha tomado la iniciativa sobre la cuestión. Ha internalizado a nivel doméstico un problema de imagen pública, y ha ganado su apoyo por parte de las capas intermedias que son permeables a la cuestión, que ahora básicamente, y con la misma concienciación, confían en que se sigan dando pasos para limpiar la corrupción de China. Al final, y creo que con una respuesta "a la china" vía una obviedad "hay que separar el trigo de la paja" el problema parece momentáneamente solventado. A falta e que más titulares llenen de color nuestras portadas.

Autores fuera de China tienen que alimentar audiencias ávidas de encontrar culpables a nuestra crisis, a nuestro paro, a nuestra miseria. No. No son esos que pegaban carteles y después se iban al césped con el calimocho. Autores empujados a mirar con lupa y esperar reacciones de desestabilización rápida que nos den titulares y nos permitan por un lado reafirmar la superioridad moral, formal y funcional de nuestra amada democracia, y justificar nuestros males en terceros por el otro. En otras palabras: carnaza. Consuelo de tontos.

Aún así, el impacto positivo del marcaje a la élite china por parte de los medios extranjeros puede ser un gran instrumento para el propio gobierno chino y una palanca para seguir dando pasos en un progreso que es obvio que deberá producirse. Porque sí: hay corrupción. Sí, hay una desigualdad brutal a la que hacer frente en China y más vale que se haga algo al respecto, si es posible más rápido de lo que lo están haciendo.

22 enero, 2014 | 04:42

Desayunamos hoy en China con titulares nuevamente venidos de Occidente que traen revelaciones nuevas de viejos y conocidos problemas. La rampante corrupción en algunos casos, pero no solo, ha hecho amasar fortunas en paraísos fiscales a los que han podido y sabido arrimarse a buen árbol. Es triste constatar aunque lo sepamos que la sociedad es así, y que la personificación en gente como Bárcenas en España no es el problema, sino el síntoma de una enfermedad mucho más grave, profunda y sistémica. Estos escándalos no tienen exclusividad china ni española, sino que deben llevarnos nuevamente a una visión de la sociedad en capas (clases sociales) donde tengamos claro donde está cada cual. Así que no viene mal de vez en cuando un recordatorio contundente.

Haciendo negocios en China y manteniendo un blog en EL PAÍS, hoy será un día curioso. Orgulloso estoy, como no puede ser de otra forma, de que el que siempre ha sido mi periódico, EL PAÍS, saque sin tapujos estas informaciones. También, porque no se trata de problemas ajenos de gente en otros países, sino de problemas del sistema y de las clases, insisto. La nueva independencia que el periodismo está encontrando vía “yo te exploto este grano a ti, y tú me lo explotas a mi” es una sana tendencia. Recuerda mucho a los monos quitándose mutuamente los piojos. Snowden publica por aquí y se le protege en Rusia y China, en Occidente se publica sobre China y así llegamos a un nuevo y curioso pluralismo trasnacional que seguro sigue distando mucho de la objetividad pero nos acerca.

Tampoco se puede ignorar que el espectacular e indiscutible crecimiento chino genera recelos y enemigos fuera. Su control sobre activos cada vez más estratégicos, energéticos, humanos, de materias primas, de territorio –incluso la luna- a lo largo del mundo es muy evidente. La amenaza china como profecía auto-cumplida de la que nos han hablado autores importantes ya hace tiempo está ahí. Encima de la mesa. Por eso las revelaciones que están sucediéndose en medios extranjeros no van a cesar. Más bien por el contrario podríamos esperar que incluso se agudicen.

El sistema chino es mucho más sólido de lo que se hace ver cuando salen estas publicaciones. Los que estamos aquí relacionados con el mundo de los negocios, tal vez podemos percibirlo a muchos niveles. Estas revelaciones…  casos de corrupción que incluso acaban en ejecuciones, son parte de un proceso de maduración que no puede hacerse de forma más suave. Son fricciones necesarias de un sistema.

Cualquiera que viva en China verá que el propio respeto a las normas de tráfico, incluso de urbanidad por parte de la población es lamentable en muchos casos. Cómo se tiran al suelo los envases de las cosas tras comerlas o del paquete tabaco recién fumado. Cómo los semáforos se saltan por sistema y en el paso de peatones, aunque su código de circulación afirme lo contrario, la preferencia es del vehículo grande ante el pequeño. Los coches se interrumpen unos a otros como un buen futbolista metiendo el cuerpo para imponerse.

En China la bancarización es bajísima, se mueve una economía sumergida tremenda y se hacen pagos en metálico de cantidades que ya ni nos imaginamos en España se pueden pagar en billetes. No existe una economía tan formal todavía y falta muchísimo que hacer en fiscalización.

China es un país “en desarrollo” donde se sigue dando un profundo tercermundismo con un rapidísimo crecimiento económico muy difícil de digerir tan rápido. Muchas instituciones que en Occidente damos por asumidas -instituciones en sentido sociológico del término- no existen todavía. Sus referencias de valores no tienen un anclaje en una religión extendida y de consenso, como pudiera ser el cristianismo de Occidente. Esto genera radicales desviaciones de comportamiento que solo un Estado de Derecho fuerte podría atajar. Lo que los anglosajones denominan “rule of law” y el sistema de” checks and balances”, algo así como división de poderes.

¿Cómo evoluciona el ser humano del estado de naturaleza pre-contractualista a la conversión en ciudadanos con derechos y obligaciones en común si no hay ente que centraliza el monopolio de la violencia y su distribución de forma efectiva? Es decir, ¿Cómo puede, realmente, un país del tercer mundo de la noche a la mañana tener un sistema político, jurídico, social y económico maduro al estándar occidental?

Sencillamente, no puede. No puede, por definición, China aspirar a los estándares que incluso tenemos en nuestra muy criticada España donde la renta per cápita supera los 30mil dólares anuales. No es viable. No hay una entidad tan desarrollada ni instituciones, como la familia, la educación, la religión, que hayan hecho mella profunda en unos valores de las personas que doten a la sociedad de un software que pueda hacerla rodar al nivel de las occidentales.

China no puede a corto plazo tener ni ser medida por nuestros patrones. Es un error etnocentrista evaluar China de esta forma. China ha de medirse por su progreso ante sí misma y por el rumbo tomado. En este sentido, está llevando a cabo progresos tremendos y a veces difíciles de percibir. Es como un bebé que su padre no ve crecer, pero cuando se da cuenta ya mide metro y medio.

El chino común, el taxista, la señora que limpia en la oficina, el recepcionista, el camarero, son conscientes de que viven en un sistema con un grado considerable de corrupción y tráfico de influencias. La gente no es inocente y confiada y no vive en el “mundo feliz” de Huxley todos puestos hasta arriba de soma. Los chinos no están tan alienados. Sin embargo, esa es la composición de lugar que nos gusta hacernos a los extranjeros, tan misioneros nosotros.

En España busqué piso allá por la cúspide de la burbuja en El Barrial (Getafe), en Las Tablas, en Coslada…. y no había más que llamar a un anuncio en idealista para que por viviendas sospechosamente baratas de programas de precio tasado o similar te pidieran en A lo que ponía en el anuncio, y en B cien mil euros en metálico. Familiares y amigos de responsables políticos de urbanismo. De forma directa y descarada. Hubiera bastado con poner a llamar a un juez y a un notario. Esto, lo hemos vivido todos, no veamos solo la paja en el ojo ajeno. Ni nos rasguemos las vestiduras porque el PP tenga cuentas en B en Suiza, como los chinos. El problema es de castas, y no tanto de países aunque hay diferencias significativas de grado de sometimiento en función del desarrollo institucional de las naciones.

Mi experiencia personal no es tan rica ni relevante en el gigante asiático. Sin embargo, estamos viviendo tiempos de reforzamiento de su estado de derecho, desde las propias normas de tráfico, donde Shanghái y ciudades de primer nivel se están poniendo muy exigentes y están pasando de la jungla a en pocos años convertirse en lugares de un estándar de cumplimiento casi occidental.

En lo que toca a la corrupción de bajo nivel, lo que el gobierno chino ha conseguido es espectacular. Industrias enteras, de bebidas, de lujo de cosméticos, de regalo, de decoración, de turismo y restauración, están gravísimamente afectadas por la forma en que el gobierno está cortando el tema de los “regalos”. Un tema, que, no olvidemos, es corrupción, pero que está íntimamente entrelazado con lo cultural. No es fácil lo que se ha logrado en un par de años.

En la corrupción de alto nivel hay también un fuerte componente cultural. El halo que se atribuye a descendientes de fundadores del régimen es casi religioso en un país con la religión reducida y mucha superstición. Un “descendiente de”, o “pariente de” puede ser un valioso florero que, aunque no tenga poder alguno baste para subrayar el del que utiliza ese jarrón para acentuar el propio. Así, por ejemplo, el otro día podíamos leer una entrevista a un descendiente de los Habsburgo de Austria, que mal no debe vivir, o incluso sé que hay descendientes de Cristóbal Colón mamando todavía de esa ubre.  Los hijosdalgo prefieren chupar del frasco de su apellido que trabajar.

Es decir, ese tráfico de influencias, ciertamente, a veces no se produce de forma tan directa. No hay una causa-efecto tan fácil de sacar entre que su pariente haya hecho algo en su apoyo de forma directa. Es casi una superstición de un apellido de la que se aprovechan los que lo tienen. Conozco personalmente al nieto de un presidente de país occidental haciendo muy buenos negocios por China. No es porque su antecedente (ya fallecido) le ayude. Solo porque para otros es cool tener en plantilla o cerca ese apellido. Somos así de estúpidos.  Esta gente de apellido ilustre, dadas las circunstancias, hace bien en aprovechar nuestra estupidez para lucrarse. Eso es lo que sucede en algunos casos, hasta la hipérbole, también en China. No es que el presidente ayude o deje de ayudar. Basta con ser su sobrino y dedicarse a vivir de ese cuento con habilidad para montárselo bien. Si me apellidara Borbón, me irían mejor los negocios en China sin que para ello tuviera que tuviera que mover un dedo Juan Carlos. Nos han pedido incluso meter fotos de la Casa Real en alguna web sin que venga a cuento. La meritocracia a medias de los sistemas se ve tremendamente distorsionada por este tipo de cosas.

Esto no niega la mayor de casos de corrupción. Pero si antes comentaba que el gobierno está atacando de forma intensa la corrupción de baja intensidad, la del “regalo”, la de alta intensidad aparece vía casos como el de Bo Xilai y otros. En Occidente nos gusta venderlos como meros chivos expiatorios, como si no significaran sino ajustes de cuentas entre la mafia en el poder.

China no puede hacer su progreso del estado de salvajismo tercermundista sin gobierno de las leyes al de ser un país puramente desarrollado en dos telediarios. En el camino hay muchas piedras que salvar. Los diferentes escándalos y la forma en que el gobierno chino va dando respuesta y progresando no son un síntoma de su debilidad y vulnerabilidad. Son prueba de su fortaleza. El sistema chino tiene un largo camino que andar y avanza viento en popa en la dirección correcta. Podría caer, como es lógico, pero tiene también muchas posibilidades de resistir y seguir asombrando al mundo durante mucho tiempo.

18 enero, 2014 | 08:36

Aunque los extranjeros nos regimos por el calendario “occidental” (1 de enero a 31 de diciembre) en China pesa mucho más el ciclo que media entre sus años nuevos, que se produce unas semanas después. En estos días estamos con cenas de Año Nuevo en China y las empresas agasajan a proveedores, clientes, o empleados, con un pequeño sobre rojo (hongbao) o algún otro detalle.

Muchos proyectos personales y empresariales comenzarán tras el año nuevo chino, cuando en plena cuesta de enero los motores han arrancado ya en Europa y se está llegando al pleno rendimiento. Se produce una disfuncionalidad importante que las empresas que operan en ambos mercados deben lidiar. Bajadas de actividad en muchos sectores, parada parcial o total de máquinas que para empresas en ambos mercados suponen un coste a equilibrar. Para organizaciones relativamente nuevas estas paradas son un importante agujero.

No se puede modificar el calendario porque suponga un coste empresarial. Acompasar a nivel mundial las fiestas sería bastante absurdo, aunque parece que va llegando de forma natural cierta imposición cultural de lo que hacemos en occidente. No cabe sino adaptarse y gestionar este “problema”.

Es de suponer que muchas empresas consolidadas han conseguido cierta madurez en la gestionarlo para que la actividad no se muera de diciembre a prácticamente marzo. El desastre de que eso suceda puede llegar a tener un impacto irreversible.

Algunas disfuncionalidades derivadas del calendario desacompasado suelen ser:  relajación de actividades en ambos periodos vacacionales (chino y español) duplicando de facto las temporadas de baja actividad, sobre-explotación de los “jefes”, que aprovechan vacaciones en un lado para trabajar en el otro (lo que también hacen con la diferencia horaria), incapacidad para reconocer bien ambas fechas haciendo sentir cómodos a unos y a otros si el personal es mixto.

Un problema suele ser la frustración e incomprensión que se sufre o protagoniza cuando hay proyectos en marcha. En España no se suele entender el parón de 10 días que tendremos en breve en China y los chinos suelen vernos como vagos entre el 24 y el 31 de diciembre. Es complicado de gestionar a nivel de comunicación.

La parada en China es algo más radical. En España las personas pueden mantener cierta atención parcial a algunos asuntos y no es raro trabajar los días del 26 al 31 de diciembre, lo que hace más liviano el asunto. En China, muchas empresas sencillamente cierran del todo.

Para los que están solo en uno de los dos lados, o bien en China o en España, el impacto es aún mayor porque va a costar más mantener encendida la llama de los proyectos en marcha durante esos periodos. Sin embargo, con recursos a ambos lados pueden reequilibrarse las cargas de forma que estos periodos no hagan perder comba haciendo a la empresa más resistente ante esta vulnerabilidad. Es en estos periodos donde, aquellos que tienen la actividad más repartida, pueden aprovechar para ganar algunos metros. Cada cual, con su librillo porque no parece haber un manua para optimizar, o perder el mínimo gas posible, con este reto en el calendario.

02 enero, 2014 | 21:25

Eric X. Li presenta una visión de Mao que se defiende en ciertos círculos en China. Entender la figura de Mao es fundamental para entender el estado actual de las cosas en China. Como sería, salvando las grandes distancias, De Gaulle para Francia. O como sería preciso entender el paso de Franco por España para conocer el porqué de algunas de las cosas que suceden.
El autor reconoce los "cimientos" construidos en tiempos de Mao: "la historia del mundo no es más que la biografía de los grandes hombres".

---------------

En estos días China celebra el 120º aniversario del nacimiento del padre fundador de la República Popular - el Presidente Mao Zedong. Nadie reviste mayor importancia en el relato de la China moderna. A medida que la nación continúa su ascenso para reclamar su posición como gran potencia, el legado de Mao es fundamental para su percepción por los ojos del mundo. El juicio definitivo dictado por la historia, si tal cosa es posible para un hombre de su importancia y complejidad, se mantiene lejano en el horizonte. Pero para comprender el estado de la China contemporánea y sus relaciones con el mundo, deben abordarse algunos conceptos erróneos fundamentales.

En Occidente, la narrativa convencional es que los 30 primeros años de la República Popular bajo el liderazgo de Mao fueron un desastre sin paliativos y el partido-Estado sólo fue capaz de salvarse a sí mismo repudiando su gobierno ideológico y llevando el país en una dirección opuesta.

Pero esto es falso. Muchos dividen los 64 años de liderazgo del partido en dos períodos de treinta años: el primero de 1949 a 1979, en su mayor parte bajo Mao, y el segundo de 1979 hasta el presente, iniciado con las drásticas reformas de Deng Xiaoping. Sin duda, las reformas de Deng corrigieron muchos errores de las políticas anteriores y proporcionaron éxitos enormes. Alrededor de 650 millones de personas han salido de la pobreza en una generación y el país pasó de una economía agraria pobre a ser una de las más prominentes potencias industriales del mundo.

Pero sin los cimientos constructivos de los 30 primeros años no habrían sido posibles los logros de los 30 segundos años. En los primeros, el Partido Comunista de China bajo el timón de Mao utilizó su autoridad política centralizada para movilizar los limitados recursos nacionales y construyó las infraestructuras industriales y humanas básicas de una nación moderna. Unas cuantas estadísticas demuestran la importancia de ese período. En 1949, la infraestructura industrial era insignificante. Salvo en pequeñas áreas urbanas, la disponibilidad de energía eléctrica era casi nula. La tasa de alfabetización era del 20 por ciento. La vacunación era prácticamente inexistente y el promedio de esperanza de vida era de 41 años.

En 1979, vísperas de las reformas de Deng, China había construido el marco de las infraestructuras industriales básicas, aunque aún muy limitado. Extensas redes nacionales y locales con cerca de 10.000 presas hidroeléctricas de nueva construcción aumentaron la cobertura de electricidad a más del 60 por ciento, incluso en las áreas rurales más pobres (ahora es casi del 100 por ciento). La tasa de alfabetización alcanzó un asombroso 66 por ciento con, muy significante, sobre el 80 por ciento de la juventud - entre los más altos de los países pobres en desarrollo (ahora es del 92 por ciento). Cientos de millones de personas fueron vacunadas, casi el 100 por cien de los niños de un año de edad, y el promedio de esperanza de vida alcanzó los 65 años (ahora 74 años). De hecho, en 1978, el índice de desarrollo humano de China ya se estaba acercando al de los países desarrollados mucho más ricos (PNUD, Informe de 1990 sobre Desarrollo Humano).

Una población aún pobre pero relativamente educada y saludable, con una infraestructura básica, constituía el escenario para el milagroso despegue del país. Y todo esto se logró con muy pocos recursos, bajo un embargo internacional. Ciertamente, ocurrieron desastres no mitigados, tal como el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural, pero definir como tal el período completo sería manifiestamente erróneo.

La más importante herencia política de Mao fue la independencia nacional de China. Tras un siglo de interminables conflictos civiles y desmembramientos en manos de agresores extranjeros, el establecimiento y consolidación de la República Popular bajo el liderazgo de Mao, puso firmemente, por fin, el destino de la nación en manos de los propios chinos. Esta aptitud permitió que, tras la Guerra Fría, China activase la globalización en sus propios términos. Muchos países en desarrollo no tuvieron tanta suerte y fueron tragados por la globalización en lugar de sacar ventaja de ella. No debe negarse que el pueblo chino pagó un alto precio por esta independencia, como los catastróficos desatinos de Mao que causaron profundos sufrimientos y graves crisis. Pero la República Popular sobrevivió. Los dividendos post-Mao han sido significativos y con toda probabilidad continuarán para las generaciones venideras.

Por último, pero no menos importante, la caracterización de Mao como un ideólogo extremista está fuera de lugar. La narrativa ampliamente aceptada en Occidente, y en cierta medida en el interior de China, es que los 30 primeros años, bajo Mao, fueron ideológicos y los 30 segundos años lanzados por Deng fueron pragmáticos. Y que esta transición de un ideología a una reforma puso a China en el camino hacia el éxito.

No hay duda de que China fue objeto de destructivos hechizos de fervor ideológico en varios puntos durante el gobierno de Mao. Pero el hecho es que Mao era un pragmático de pies a cabeza. El mundo no debe olvidar que fue Mao quien sacó a China de la dominación soviética tan pronto como a finales de los años cincuenta. Alejarse de la guía ideológica de una de una nación recién nacida que se encontraba en el cénit de su época de  superpotencia fue, como mínimo, atrevido. Pero Mao no se detuvo ahí. En el apogeo de la Guerra Fría, llegó a la separación ideológica y construyó una alianza de facto con los Estados Unidos para oponerse a los soviéticos. Esto a su vez pavimentó el camino para la vinculación de China con Occidente, que fue uno de los más fuertes impulsores de las reformas económicas de Deng.

Todos los hombres de gran impacto histórico fueron complejos y sus herencias se entremezclan. Sin embargo, nosotros deseamos ardientemente que los juicios sean poco complicados e inequívocos. Como dijo Thomas Carlyle, "la historia del mundo no es más que la biografía de los grandes hombres". por lo que juzgarles mal es juzgar mal la historia y correr el riesgo de descarriar el futuro. Mao Zedong, cuya vida ha dejado marcas indelebles en la vida de más de mil millones de personas y cambió la trayectoria del mundo, debe ser estudiado con detenimiento y consideración, no ser juzgado con moral de conveniencia.

Eric X. Li es inversor y politólogo en Shanghai. Este artículo fue publicado en el South China Morning Post el 26 de diciembre de 2013. Publicado en español con permiso de su autor

11 diciembre, 2013 | 06:37

En el artículo, David Gosset señala cómo la velocidad del gobierno chino contrasta con la parálisis estadounidense. Sutilmente, China ocupa un papel central cada vez más relevante en la agenda internacional.

El tríptico de moderna (reformada), global y civilizadora, puede explicar la visión y el proyecto de Xi Jinping. Una visión que refuerza el liderazgo centralizador que David Gosset ha expuesto en otros de sus textos. En esa línea cabría entender el movimiento que China ha realizado en relación a la nueva Zona de Identificación de Defensa Aérea.

El mundo tras esta crisis, no será como antes de la misma y la presencia de China como eje es un factor fundamental de cambio global. Un mundo que no es nuevo, sino que, para China, es un renacimiento y la vuelta a una situación previa a su larga decadencia. Y es la vuelta a un mundo multipolar.

------------------------------

En otoño, el cierre del gobierno federal de los EE.UU. obligó al presidente norteamericano número 44 a cancelar una serie de viajes al extranjero. En la Cumbre sobre Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en Bali, en ausencia de Barack Obama, el presidente de China, Xi Jinping fue de hecho el hombre más poderoso en la sala, irónicamente, el giro estadounidense a Asia quedó reducido a postura meramente retórica.

Ciertamente, es Xi Jinping quien más ha influido en el año 2013. El constante movimiento de China contrasta con la falta de liderazgo en la Unión Europea y la parálisis política estadounidense, en el tablero de ajedrez global Occidente pierde la ventaja de la iniciativa, reaccionando a la nuevas medidas y rápidas acciones de China.

En doce meses, el máximo líder de China introdujo una poderosa narrativa adecuada para expresar el zeitgeist chino, el "Sueño Chino". Se las arregló para volver a conectar con el espíritu de reforma de Deng Xiaoping, y, de Sunnylands a Bali, ocupó el centro del escenario político mundial sin apartarse de su natural modestia.

A los 40 años de edad, cuando Xi se convirtió en secretario del Comité del Partido en Fuzhou, provincia de Fujian - uno de los 16 puestos de liderazgo que tuvo antes de convertirse en Presidente de China - pidió a sus ayudantes que colgaran en las paredes de la oficina cuatro caracteres chinos "Ma Shang Jiu Ban" - "Adoptar medidas inmediatas"; veinte años después, ha llevado a Zhongnanhai un estilo de gestión caracterizado por la rapidez y la eficacia.

El Sueño Chino de Xi es una síntesis dinámica que puede ser presentada como un tríptico. Las visiones interrelacionadas de la "China Moderna", la "China Global" y la "China Civilizadora".

"La China Moderna" compendia los logros conseguidos desde la República de Sun Yat-sen, pero también es la búsqueda de un avance socioeconómico aún mayor. La República Popular sacó de la pobreza a centenares de millones, liberó a las mujeres chinas - "Las mujeres sostienen la mitad del cielo", proclamó Mao Zedong -  y aumentó la esperanza de vida para todos - 41 años en 1950, 76 ahora -. Pero la "Reforma y Apertura" de Deng Xiaoping sigue siendo un catalizador para la mejora de la sociedad china.

Como centro de la quinta generación de líderes de la República Popular de China, Xi Jinping  tiene una doble tarea, necesita mantener cierto nivel de continuidad con la obra de sus predecesores - Mao Zedong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin y Hu Jintao - pero también tiene que introducir un nuevo impulso en los contextos interno y externo, rápidamente cambiantes.

Con motivo del tercer pleno del 18º Congreso del Partido, en una referencia directa a la histórica tercera sesión plenaria del 11º Comité Central del PCCh en 1978,  sólo ocho meses después de convertirse en Presidente de la República Popular China, Xi Jinping, reafirmó el espíritu de reformismo de Deng Xiaoping con el concepto de "extensa profundización de las reformas" - quanmian shenhua gaige.

El padre de Xi, Xi Zhongxun (1913-2002), quien desde 1978 trabajó durante casi tres años en la provincia de Guangdong, impulsó la idea de Deng de las Zonas Económicas Especiales. Por otra parte, el puesto de Xi Jinping en Xiamen, una de las Zonas Económicas Especiales, de 1985 a 1988, le puso en situación de apreciar especialmente la visionaria estrategia de Deng.

Como se estableció en el comunicado del pleno, Xi está llevando China sobre un nuevo rumbo: "A la vista de las nuevas circunstancias y nuevas tareas (...) la reforma debe ser exhaustivamente profundizada desde un nuevo punto de arranque histórico." La decisión de permitir claramente que las fuerzas del mercado jueguen un papel decisivo en la asignación de recursos ganó inmediatamente el apoyo de ilustrados reformistas como Wu Jinglian

La abolición del laojiao, o sistema de "reeducación a través del trabajo", el ajuste en la política de hijo único, la constitución de un grupo líder que lleva a cabo una amplia gama de reformas económicas y financieras, y el establecimiento de un Comité de Seguridad Nacional, conforman una serie de decisiones bien calculadas que perfeccionan la forma en que se gobierna China.

La "China Moderna" está interconectada con la "China Global",  el más importante factor de cambio del mundo. De China, las mercancías, tecnología, gente - la diáspora, hombres y mujeres de negocios, estudiantes, turistas -, el capital y la cultura, están llegando a todos los rincones del mundo a través de un número casi infinito de Rutas de la Seda del siglo XXI.

En una versión mejorada de la dinastía Tang (618-907), el País del Medio es cada vez más cosmopolita, pero también se proyecta a nivel mundial con la conciencia de que la interdependencia y la cooperación caracterizan el siglo XXI. En el Sueño de China, la paz es para la "China Global" lo que el progreso es para la "China Moderna", una referencia conceptual y un proyecto. 

El ensanchamiento de la "China Global" no va acompañado de ningún espíritu misionero, su horizonte no es la hegemonía o, incluso, el liderazgo mundial, sino el retorno de la ética de centralidad del País del Medio. 

El anuncio de una Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) que envuelve las islas Diaoyu debe interpretarse como lo que es, un mecanismo defensivo ya utilizado por EE.UU. o Japón y, ciertamente, no una operación ofensiva. Es, obviamente, un golpe maestro que altera el status quo geopolítico asiático, ya que invita al mundo a reconocer gradualmente la cartografía del Mar Oriental de China, y la administración estadounidense, pese al uso de una retórica espectacular, ya ha pedido a las aerolíneas comerciales de Estados Unidos a cumplir con la nueva política de Pekín.

La "China Global" no sólo es el aumento de la presencia exterior china, desde las estaciones en la Antártida a la Ruta del Mar del Norte del Ártico, sino que también es una época de viajes y descubrimientos espaciales. La década Xi Jinping se inició con el lanzamiento del Chang'e-3 y su vehículo lunar, otro paso importante en la exploración china del espacio profundo.

Es notable el contraste entre los intentos de Occidente para preservar el status quo y la construcción de un nuevo mundo por parte de China. El primero considera que periodo poscrisis de 2008 puede ser una copia de la situación pre-crisis, la última prevé un futuro que será cada vez más ajustado a sus intereses e intenciones. Como nunca antes, globalización rima con sinización.

A diferencia del Sueño Americano, el Sueño de China no puede ser una narrativa de pura novedad, es la imaginación de un futuro mejor con el recuerdo de 4000 años de historia, un movimiento de renacimiento - concepto usado a menudo por Xi - expresado en la visión de la "China Civilizadora".

En la arquitectura, el diseño, la moda y en las artes, se está imponiendo poco a poco una renovada estética china, desde el té a la caligrafía, se han revitalizado los sabores y formas chinas. La apertura
del País del Medio no es la dilución de China en un orden centrado en Occidente, sino que es la reafirmación del carácter chino y, por tanto, la entrada en un mundo multipolar.

La "China Civilizadora" tiene como objetivo reinventar la cultura clásica china, pero también es la reinterpretación de los conceptos tradicionales. Al tiempo que el crecimiento cuantitativo está transformando la vida de los chinos, la armonía se ha convertido en el imperativo de tener en cuenta el factor medioambiental, la llamada a mantener el equilibrio entre el desarrollo material y la sostenibilidad.

El progreso, la paz y la armonía son los principios que dan substancia a la "China Moderna", la "China Global" y la "China Civilizadora".

En lo que puede interpretarse como una coincidencia, pero también como una reveladora sincronización, la primera dama de China, Peng Liyuan, se ha convertido en un símbolo de la confianza de China. La correspondencia entre el mensaje, el Sueño de China, y el medio, la Primera Pareja de China, la década de Xi Jinping también ha comenzado desde Moscú a Bali, a través de Sunnylands, con una clase magistral en comunicación global.

Pero es referente a Taiwan en lo que el año 2013 podría haber sido altamente significativo. Cuando,  en la Cumbre de la APEC, Xi se reunió con un enviado taiwanés de alto nivel, Vincent Siew, indicó explícitamente a la isla y al mundo que su década también podría marcar el fin de la división política china.

Si el genio político de Deng Xiaoping fue el origen del "Un País, Dos Sistemas", de Hong Kong, Xi Jinping está idealmente posicionado para diseñar un marco que tenga en cuenta las especificidades de la cuestión de Taiwán. Después de pasar 17 años ​​en Fujian, culturalmente un espejo de Taiwán, de los cuales estuvo tres años en Xiamen, fronterizo con el archipiélago de Jinmen administrado por la República de China, Xi ha obtenido comprensión verdaderamente única de la dinámica económica y política de Taiwán.

Él tuvo con certeza muchas ocasiones para reflexionar acerca del histórico Sueño de China de la integración y de meditar sobre el inicio de la inmortal novela Los Tres Reinos, de Luo Guanzhong: "El mundo bajo el cielo, después de un largo período de división, tiende a unificarse, después de un largo período de unión, tiende a dividirse".

David Gosset es director de la Academia Sinica Europaea en China Europe International Business School (CEIBS) de Shanghai, Pekín y Accra, y fundador del Foro Euro-China.

 

 

24 noviembre, 2013 | 14:30

Hay una industria que se dedica a vender el cielo por parcelas. La religión. La esperanza de que haya algo en el más allá, tras un juicio final que ha de llegar inexorablemente justifica una vida sacrificada en un sistema de infinito carnet por puntos. Millones de personas cuya vida consiste en perseguir la zanahoria que nunca llega. O tal vez, sí. Galgos a la carrera tras la liebre que ninguno cazará dispuestos a romperse las patas para ser el primero. Y si alcanza alguno a morderla, ni siquiera es una libre. La ficción consigue que apostantes se diviertan en la grada con un vaso de cerveza. Mientras los galgos crean que es una liebre y que la pueden alcanzar correrán como bestias.

Es de suponer que no todas las personas son iguales. No todas viven un presente que no es sino esperanza de alcanzar lo bueno por conocer. Pero ese conjunto de personas que vive básicamente en la pretendida construcción del futuro tiene cierto peso porque en parte sí lo modela. Algo hay de profecía auto-cumplida en mucho de lo que sucede.

Una zanahoria en la actualidad es China. El mercado chino. De bienes, de trabajo… de esperanza. China, con sus luces y sombras, se ha constituido en una esperanza a veces irracional en la mente de muchos. Así está en el imaginario colectivo. Si bien también está en el imaginario colectivo con otras acepciones.

El ejemplo de los galgos tras la liebre en la carrera con los espectadores aplaudiendo en la grada también es trasladable a la propia China. ¿Cómo se sostiene este sistema sin democracia formal? Seguramente se sostiene en una gran parte en base a esa esperanza. Es la zanahoria que nunca llega. Los padres se han sacrificado y piensan que los hijos tendrán una vida mejor. Otros, incluso pensarán que no serán sus hijos pero sí sus compatriotas, o su sistema, o su sociedad… Por eso es tan importante que siga habiendo crecimiento económico en China. Para que la esperanza siga fluyendo. La legitimación del sistema y del sacrificio terrenal. Cada vez más personas creen incorporarse con mundanas señas de identidad a una vida integrada. Cosas como el poder tener un iphone, aunque cueste dos meses de salario. Son señales de esa consecución parcial de la zanahoria, de haber tocado las  hojas del tubérculo. De formar parte del conjunto.

Las ferias sectoriales, o los eventos de asociaciones empresariales de diverso pelaje son otra cristalización de estas esperanzas. Contribuimos a alimentarlas los que somos parte interesada en este asunto. Divulgando las características de la China de los negocios, del trabajar en China, u otros aspectos regamos la maceta del mito. Después, cada cual se va sesgando a sí mismo hacia lo que quiere ver. Así vamos ayudando a que quien tiene esperanza, encuentre argumentos para reafirmarla. Este es un fenómeno que con Internet tiene un efecto látigo más agresivo que antes pues es más fácil encontrar y conectarse con los que piensan lo mismo.

Sin embargo, no está de más recordar que China es un país dificilísimo. Laboral y empresarialmente. Que un buen número de empresas que viene, fracasa de uno u otro modo. A veces el fracaso no es profesional ni empresarial y puede también ser personal. Se viene con fanfarria y cohetes y se sale por la puerta de atrás, discretamente. Nadie envía notas de prensa cuando cierra la empresa y rara vez publica su experiencia para aprendizaje ajeno.

La historia, se dice, la escriben los vencedores. Tal vez, los que quieren proyector imagen de vencedores pese a ser también derrotados. Los falsos “vencedores”.

No conviene informarse por la prensa. Tampoco por este blog, sobre las posibilidades de un proyecto personal o empresarial en China. Ni siquiera por lo que puedan publicar los organismos públicos pues también son parte interesada. Hay que hacer un ejercicio sereno y autocrítico de las posibilidades reales de tal proyecto. Hay que saber que, en la mayoría de casos, puede no salirnos bien. Y hay que intentar nadar y guardar la ropa para que incluso ante el fracaso, se pueda sacar algo en claro y pueda suponer un paso en alguna dirección.

Muchos de los que venden la fábula lo hacen alienados ellos mismos de la realidad, equivocados también en la vorágine. Otros, incluso conscientemente y animando de forma hasta negligente. Por más que estemos en esta industria, tenemos la obligación de intentar evitarlo.

He contemplado, para mi desgracia, varios dramas personales y empresariales que no se pueden desgranar al detalle en estas líneas. Nos ilusionamos con los proyectos, metemos nuestra vida en ellos, y cuando queremos sacar la pata del barrizal nos resulta muy difícil. Los costes después resultan terribles.

China es un espectáculo no apto para todos los públicos. Ojo con este mercado. Hay quien salta desde el trampolín y con cinco tirabuzones sale de la piscina sin ni que se le haya mojado el pelo. Pero los saltos desde el trampolín que acaban en barrigazo no son pocos. Y después como mínimo nos pica la panza.

© PRISA DIGITAL S.L. - Gran Vía, 32 - Madrid [España] - Tel. 91 353 79 00