Sobre el autor

CEO de 2 Open, empresa que se dedica al comercio electrónico en China. Licenciado en Ciencias Políticas (S. de Compostela), Máster en Dirección de Sistemas de Información (Instituto de Empresa) y MBA (China Europe International Business School - CEIBS). Ha trabajado en desarrollo de negocio digital en Inglaterra, Francia, Alemania, España y China.
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16 mayo, 2016 | 05:36

No resulta  creíble la cantinela de que España crece al ritmo mayor de cualquier país de la OCDE. Ver las cifras macro en el periódico y luego la bandeja de entrada llena de correos de españoles buscando empleo resulta en un fuerte contraste. Los ciudadanos perdidos en el mar de Malasia y afortunadamente rescatados recientemente eran otro de esos testimonios de españoles por el mundo buscándose la vida.

Como curioso es el contraste al gestionar un equipo en Shanghai y Madrid. No podría ser mayor. En China el mercado laboral está  regido por la oferta de talento. Quien lo tiene, puede racionarlo y seleccionar, recibe ofertas y puede elegir. Algunos chinos, básicamente… que saben idiomas, tienen algún contenido técnico y algo de madurez intelectual disfrutan de un buen momento a nivel de empleabilidad.

Si a ese buen momento en su mercado laboral sumamos que muchos de ellos son hijos únicos en una sociedad de hijos únicos, tenemos un cóctel abiertamente explosivo. Insoportable... La arrogancia de algunos chinos formados resulta infumable para los que venimos de una sociedad hambrienta como es ahora mismo la nuestra, y con un problema generacional –azote de paro juvenil- impresionante.

No tiene mucho que ver la actitud ante el trabajo, en términos generales, que adopta un europeo, consciente de lo cruda que es la realidad actual, o un chino siendo ambos de nivel formativo medio o relativamente alto.

Sabiendo que no se puede generalizar y hay casos de todo tipo en todas partes, y aunque gusten miradas asépticas parece de recibo aseverar, desde la subjetividad, que es muy complicado encontrar en China los grados de compromiso, responsabilidad y lealtad que se pueden encontrar en Occidente… o digamos en España. No es muy científico hablar por sensaciones, por lo que no es más sino una opinión  más, :).

Y a esto se suma una diferencia de valores notable que dificulta la comunicación. Es como si quisiéramos conectar dos ruedas que dan vueltas a velocidades diferentes. El mecanismo chirría.

Las empresas intentan protegerse de las variaciones del entorno creando burbujas más o menos aisladas capaces de superar a su competencia. Intentas tener en otro país, el grado de productividad y la cultura de la empresa que pueda optimizar los resultados. Pero más difícil todavía… hemos de añadir que en China el proyecto suele ser aún incipiente. Un proyecto emprendedor y no una empresa madura. Luego, ahí llega otra dificultad añadida bajo el punto de vista de la cultura de empresa.

¿Puedes/Debes entonces transmitir la cultura ganadora de tu país de origen? ¿Es viable? ¿Es correcto? ¿Funcionará?

Un artículo reciente, en EL PAÍS pretendía ser la crónica de un nacimiento pero más bien parecía un obituario. Alma, una cadena de restaurantes que nace, frente a Telepizza, la churrería San Ginés y Lizarrán, que han sufrido ya los rigores de un país que nadie te tiende la alfombra roja. Hay personas que se extrañan de que no haya una charanga para recibirles a pie de pista.

Venidos en harapos de un país que niega a una o más generaciones una oportunidad razonable de vida, podemos imprimir a nuestros proyectos en China  la agresividad y tensión que se respira en España. Podemos suplir gran parte de la falta de capital que tenemos con la creatividad y la virtud que hacemos de la necesidad.

No soluciona nada el uso de esa energía para “buscarnos la vida” en beneficio de nuestros proyectos pero almenos será un ingrediente a nuestro favor a poner encima de la mesa. Como es obvio y por suerte, en España hambre real hay bastante poca.

01 marzo, 2016 | 17:33

Moisés Naím, El Observador Global, señala “raros” microacontecimientos con macroimplicaciones que suceden en China. Que derivan, total o parcialmente, según se puede deducir en el artículo, de la crisis económica que se manifiesta vía menor crecimiento económico.

El primer acontecimiento raro: aumento de la represión a la clase obrera, tiene como indicador clave el rápido aumento de las huelgas. Cuanto menos, resulta contra-intuitivo, pues un aumento del recurso a la huelga, más que represión, podría incluso significar lo contrario. La huelga es un recurso del obrero organizado colectivamente frente al patrón. El aumento del número de huelgas es consecuencia de que hay más empresas quebrando en ciertos sectores y dejan salarios por pagar. Esto provoca lógicas protestas. Desajustes de oferta y demanda laboral en un mercado dinámico donde llevamos años escuchando que debe aumentar el consumo y disminuir la inversión.

El segundo acontecimiento raro es la detención de empresarios sin información transparente al respecto, o que se han suicidado o emigran. Es decir, no es represión de la clase obrera sino al revés: represión a los patrones. Hasta el punto de que “la lista incluye a lo más granado del sector empresarial”. Se concluye que es lucha anticorrupción pero “sirve también para eliminar rivales y consolidar el poder”.

El tercer acontecimiento “raro” es una empresa, Ezubao, que llevó a cabo una estafa piramidal y escondió sus libros de contabilidad. La policía, es decir… el gobierno chino… usó excavadoras para acceder a ellos.Raro que esconda los libros de contabilidad una empresa que ha llevado a cabo una estafa piramidal, no parece.

El resto de acontecimientos hablan de otro tipo de represión: a la libertad de expresión. ¿Acaso no había censura antes de la crisis?

Al firmarlo una personalidad de peso como Mosiés Naím, muchos tenemos la tentación de buscar –tal vez sin encontrar- la razón en sus argumentos.

El observador local, desde China, puede concluir que la secuencia de acontecimientos “raros” seleccionados por Naím son en realidad banales e incluso loables dentro de la ardua reconversión del sistema productivo chino.

19 febrero, 2016 | 18:16

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En China la noticia del arresto de personal de la oficina del banco ICBC ha llegado ya a la prensa y a una muy pequeña parte de su opinión pública. A los españoles, y más aún, a personas que llevamos meses anunciando que vamos a comercializar productos españoles vía la plataforma de venta online de ICBC, ya nos empiezan a preguntar qué está sucediendo.

También hemos tenido que dar explicaciones a nuestro equipo. Clientes en activo y potenciales nos han preguntado si el caso tendrá algún tipo de impacto en nuestras ventas en China vía la plataforma del banco ICBC. Por tanto en nuestra empresa vivimos en primera persona y de forma colateral el impacto del registro de ayer en la oficina madrileña del banco.

Aunque a uno no le quepa la más mínima duda de que como organización el banco ICBC respeta las normas del juego en China y se supone también que en cada mercado en el que actúa, parece razonable que nos pregunten dada la situación. Y que tengamos que responder a dudas como es nuestra obligación hacerlo.

Saltarse las normas del juego no resulta escalable en sistemas donde el gato y el ratón llevan siglos uno detrás del otro. Y sí, todos nos saltamos algún semáforo en rojo o por dejadez, ignorancia, desidia, o por estar muy ocupados con otros cosas… y a veces no cumplimos con obligaciones básicas. Hasta por el mero hecho de que las regulaciones son contradictorias entre sí o por más que las leamos una y otra vez, resultan inteligibles. Es increíblemente difícil cumplir estrictamente todas las normas y el sistema parece conspirar para que en realidad estemos todos, por acción u omisión, fuera del mismo y seamos vulnerables a que nos encuentren las cosquillas.

Es tal y tan absurdo el entramado normativo, que como pyme, resulta inviable estar encima de tanta regla. Máxime si encima te dedicas y has nacido con adn multinacional y aún eres un "crío". De hecho, parece que las normas están pensadas para que los grandes (vía lobbies) mantengan su status quo. El Camino de Servidumbre ha sido largo para llegar aquí, y lo que nos queda…

Por eso, cabría distinguir entre violaciones flagrantes, continuadas y a propósito… de faltas ocasionales más o menos fortuitas y tal vez debidas a la ignorancia o a la mera incapacidad de estar en todo. Faltas que, en algún caso, pueden jugar hasta en contra. Por ejemplo, cuando uno se equivoca y paga más impuestos de la cuenta. O se le olvida o no es capaz de descontar ivas pagados por facturas no cobradas sin ir más lejos. Es decir, incumplir normas, en el complejísimo mundo de hoy, es lo más normal. Tanto a favor, como en contra. Aunque hablo de las pymes en este momento, no del banco más grande del mundo. 

Los chinos están obsesionados con las normas, o al menos con los procesos. Cuando lidiamos con ellos, es un auténtico infierno el absurdo cumplimiento normativo. Intentar abrir una cuenta para comprar publicidad en un buscador, para abrir una tienda online en una plataforma, para establecer un perfil público en alguna red social, es enfrentarse a un laberinto burocrático absurdo y eterno. La cantidad de documentación a entregar es tremenda. Podemos pasar meses, si es que lo conseguimos, para dar de alta la cuenta, para comprar al final palabras clave que apunten a la web de nuestro cliente. Algo que fuera de china hacemos en minutos.

Por este motivo, sabemos que los chinos están totalmente acostumbrados a pedir papeles y papeles, y a que estos tengan que ir con sellos y firmas. El grado de burocratización es altísimo y la disciplina de la población china en su sometimiento a ellas, aún bajo pero creciente. Sin que esto niegue la mayor de que China es una economía mucho menos formalizada en ciertas capas, menos fiscalizada, donde existe –como es lógico en un Estado menos desplegado- una tremenda economía sumergida. Y sin que esto niegue tampoco el que hay gente que presume –mucho fanfarroneo absurdo hay al respecto, dicho sea de paso- de contactos (guanxi) y poder para saltar por encima de las normas tomando atajos. El vulgo, al menos, sigue normas a rajatabla.

De estas reflexiones deriva que la mayor es que parece evidente que, como institución el banco ICBC no está en tela de juicio. De nuevo, sin que esto niegue que haya caso. Nuestra empresa, 2 Open, va a seguir con toda su energía empujando los proyectos que lleva a cabo con el banco ICBC tanto en España como en China y a trabajar con ellos. Y si ha habido prácticas incorrectas cabe acotarlas y depurar responsabilidades entre los implicados sin elevar a categoría lo que seguramente es un suceso.

17 febrero, 2016 | 13:14

Vivimos en un mundo donde la competencia es tan agresiva, que a veces las mejores prácticas a nivel de negocio no lo son a nivel ético y legal. Los que nos dedicamos a hacer algún tipo de negocio, bien lo sabemos y sufrimos. El eterno dilema. 

Además, hay muchos incentivos hacia la omertá y pocos a defender lo que está bien frente a lo que sale rentable a corto plazo. Es un juego del gato y el ratón con competencia a veces desleal que hunde y machaca al honrado frente al que defrauda.

Por esa razón, que la justicia actúe rápido y con contundencia, suele ser una buena noticia, aunque a veces puedan cometerse errores y por tanto injusticias. El juicio mediático precede al real y el veredicto del pueblo, en su imaginario colectivo, llega por un titular amarillo y repentino. Raramente lo borra un posible desmentido posterior, o una matización. Por eso es peligroso el uso de efectismos que tan de moda se ha puesto en España a la hora de intervenir, cámaras mediante, en registros y detenciones como hoy mismo ha sucedido en la sede del banco chino ICBC en Madrid. Armados guardia civiles a sus puertas. 

Vaya por delante y por transparencia, que tengo cierta vinculación profesional con el banco ICBC en Madrid e intereses en esta materia. Nuestra empresa, 2 OPEN, comercializa un servicio de venta con ecommerce transnacional (cross-border) para vender por comercio electrónico, nuestra especialidad, en China dentro del portal de venta online del banco. Por eso puedo hablar en primera persona y dejar un testimonio muy reciente de mi experiencia con la sede en Madrid del banco chino ICBC.

Los profesionales con los que tenemos el placer de trabajar, en todo momento nos han atendido con la mayor amabilidad y rigor formal. Para abrir nuestras cuentas bancarias, se nos requirió abundante documentación y la burocracia no fue pequeña. Precisamente, me indicaron que se sentían sometidos a un muy estrecho marcaje. Es más, su nivel de advertencia fue tal, que hasta me sonó exagerado en aquel momento.

Las cautelas que tomaron fueron tan grandes, que incluso percibí que se excedían en su celo para el caso de una PYME como es la empresa en la que tengo el placer de trabajar. Por eso, la noticia de hoy, sin negar su verosimilitud me resulta muy chocante. En ningún momento vi el más mínimo síntoma de dejadez o falta de formas en su trabajo con nosotros. Todo lo contrario. 

Esperemos que la operación desarrollada hoy en la sucursal de Madrid del banco ICBC en España tenga realmente un contenido razonable y no sea una operación de fuegos artificiales sin sustancia que pueda tener cierto coste a nivel de confianza mutua entre España y China. Lo cierto es que si actúa de forma tan contundente nuestro aparato estatal, yo así lo sospecho, como hace un par de días cuando opinaba sobre la pertinencia de no ceder en el caso del posible derribo del edificio España. El asunto podría llegar a impactar a nivel emocional las relaciones entre España y China. Los españoles que trabajamos con China, deberemos seguir de cerca también esta noticia. 

10 febrero, 2016 | 22:46

Muchos Chinos resultan a veces contradictorios en sus pasiones. Por un lado muestran fascinación por la tradición y el pasado, a veces irracional superstición. Sin embargo, al mismo tiempo rechazan lo viejo, de segunda mano y rancio. Por eso son tan rápidos colonizadores de nuevos desarrollos urbanos, viven proyectándose hacia nuevos edificios, dispositivos, contenidos, modas y memes.

Volátiles. Raudos en sus virajes de opinión si reconocen algo como más moderno y muy exploradores. Invierten mucho en enrevesados envases difíciles de desenvolver que subrayan durante el ritual de apertura el privilegio de disfrutar de lo nuevo. Los platos en algunos restaurantes se ponen lavados y precintados en plástico. Utilizan a menudo, cada vez menos, palillos desechables… nuevos… para comer. En China se ve poco mercado de segunda mano y antigüedades.

Algunos chinos quieren ver lo viejo y vivir en lo nuevo. Podría decirse que disfrutan la tradición y el pasado no tanto en su preservación, sino incorporándolo en lo nuevo. El pasado, para nosotros, de esta forma parece perderse. En nuestra concepción tirar el "Edificio España" (de la Plaza de España en Madrid) y levantar otro en su lugar que rememore lo que había, puede ser borrar nuestro pasado. No hay incorporación de elementos que pueda suplir la pérdida de tal destrucción. Para ellos, sin embargo, es obvio que el pasado forma parte de lo nuevo. Lo nuevo no existiría sin pasado. Por tanto, no es para nada sorprendente el desacuerdo que al parecer ha surgido en este asunto. 

Viajar por China apenas tiene interés en cuanto a paisajes urbanos. Sus zonas antiguas o turísticas son reconstrucciones más cercanas al parque temático que a una vuelta al pasado. Los lugares conservados son excepciones y su modelo de conservación muy discutible. Sus ciudades son cada vez más parecidas. Mismas tiendas, marcas y centros comerciales. Incluso, diría, parecida trama urbana. Útil para los negocios y la administración. Cada vez más homogéneo todo.

Desconociendo en qué medida la discrepancia en relación con la demolición total o parcial del Edificio España responde a un posicionamiento técnico o político por parte del Ayuntamiento de Madrid es de suponer que ha predominado un enfoque técnico derivado de una tradición de preservar edificios que en España hemos mantenido durante mucho tiempo. Ha dado como resultado que aún tenga sentido ir de una a otra ciudad a dar un paseo entre construcciones que sí se diferencian entre sí y nos hacen tener memoria viva.

Cierto es que en Europa apenas nos da para conservar lo antiguo y estamos muy enfocados a reciclar. Muchas veces es más fácil partir de cero que gestionar el cambio. Empleamos mucha energía en conservar lo que hay para ir hacia lo que debería haber. Esto nos hace perder algo de ventaja competitiva en relación con los avances que se producen.

En este dilema, entre construir tras destruir... reciclar y preservar o si acaso construir por capas resulta preferible preservar el legado que podamos sin tirar abajo lo que pueda reutilizarse. Si el Edificio España aún tiene elementos utilizables lo mejor es no ceder ante el inversor. Pero ese debate debería ser de cálculo técnico y económico y es de esperar que el Ayuntamiento de Madrid haya tomado las decisiones en base a funcionarios y asesores cualificados en la materia y, por tanto, estén haciendo lo correcto.

Como precedente, hay gente que ve en el caso de Wanda y el Edificio España un contratiempo para posicionar España ante inversores chinos. Pero la mayoría de ciudadanos chinos saben muy bien que el gobierno manda y que las decisiones se toman sacrificando a los individuos por el conjunto. Lo hacen constantemente en China y lo entienden de sobra. Al contrario. Una posición firme del Ayuntamiento de Madrid… del gobierno, pues en China llaman “gobierno” a todo lo público sin demasiadas distinciones, podrá ser negativa para este caso concreto pero nos puede ayudar también a reforzar ante ellos la necesidad de contar con el apoyo “del gobierno”. Y puede ayudar a ordenar y poner claras las normas del juego. Exactamente lo que hacen ellos en China. Tal vez lo que perdamos en inversión, si mantenemos nuestro patrimonio, lo acabaremos recuperando vía turismo. Incluso con visitantes chinos.

13 julio, 2014 | 15:36

Que el caso GOWEX es un fuerte golpe para la marca España es algo ya repetido hasta la saciedad. Es cierto. Hoy mismo en China teníamos que escuchar comentarios de perplejidad e indignación ante un caso que no es solo el caso GOWEX. Por extensión es el caso MAB (Mercado Alternativo Bursátil) y por extensión Bolsas y Mercados Españoles.

No pretendiendo trazar paralelismo alguno entre estos sucesos, por razones distintas Gowex, Zinkia y Bodaclick están suspendidas en el MAB. Dos de las tres, Zinkia y Gowex, tenían o tuvieron un proyecto de expansión al mercado chino. Otra empresa similar, en el sentido de que proponía un esquema escalable sobre el papel y era empresa joven y dinámica fue Inout TV, que mantuvo un proyecto de expansión a China no mucho antes de acabar en un concurso de acreedores. Proyecto chino, el de Inout, en el que estuve ilusionado e implicado personalmente.

Ha habido otras empresas donde China ha sido un intento cuando no se veían soluciones más cercanas. Los profesionales de estas empresas suelen ser gente trabajadora y de alto nivel. Empujar ese tipo de proyectos es muy difícil resulta obvio. Sería fácil hacer leña del árbol caído a toro pasado.

Añadir China en la ecuación de un proyecto que requiera inversión puede ser muy goloso. Cuando arrastramos la fórmula en excel, salen muchos ceros a la derecha. Tal vez el hecho de que empresas en búsqueda de inversores quieran presencia en China pueda tener algo que ver con eso. La mística de los 1.300 millones de clientes potenciales. A los inversores les gusta ver ceros a la derecha en la excel.

Para los trabajadores que cubren la última milla del trayecto en el mercado chino puede resultar letal una implicación en proyectos que se puedan desmoronar. Si los empleados en la sede no son conscientes de la debilidad del proyecto, menos puede serlo un empleado comercializando su solución en China. Aún menos una prestador de servicios contratado al efecto, o una oficina pública de apoyo a exportaciones.

Una parte del riesgo de este tipo de proyectos lo acaba asumiendo en el mercado chino quien pone la cara. Ante los clientes finales, ante el regulador... ante empleados sobre el terreno.

Un emprendedor vive obligado a transmitir ilusión por su proyecto y confianza por el futuro. Es muy difícil contratar y motivar talento, y el realismo “no vende”. También debe de ser capaz de imaginar soluciones a necesidades aunque no existan. Sabiendo que podrían existir y llevarse a cabo si se venden dichas soluciones y poyectos.

La división del trabajo y la presión por la eficiencia lleva a que cada cual se dedique a una taraea sin poder reparar en el escenario. Por obvio que lo veamos a posteriori. Cada uno cumple una función en una cadena que para estar al máximo de eficiencia no permite que el que comercializa la solución en un mercado extranjero como el Chino pueda estar analizando la contabilidad de cada cliente en su sede, y en profundidad las bondades de los productos o servicios vendidos.

El comercial en China, en estos casos, bien sea de la propia empresa, de una empresa subcontratada, o de una agencia pública de exportación, queda vendido y a los pies de los caballos de posibles contratos firmados en el mercado chino. Estos actores han de tomar nota al respecto y ser conscientes de las implicaciones que tiene comercializar en China soluciones, productos o servicios que pudieran verse afectados por problemas empresariales o estratégcos en la sede o errores de modelo no visibles desde lejos. Esperemos por el bien de todos que nuestro país sea capaz de tener empresas sólidas y mecanismos de control que nos permitan trabajar con tranquilidad la última milla desde China.

05 junio, 2014 | 15:06

A pesar del intenso ajetreo mediático de estos primeros días de Junio, con las agendas periodísticas ocupadas en  Ucrania, Siria, el gas de los rusos y los intereses de los europeos, además de la monárquica sucesión española, no ha cesado el murmullo de fondo sobre los luctuosos (tristes) sucesos de Tian'anmen  de hace un cuarto de siglo. Han sido numerosos los artículos cargados de razones que se han publicados en la prensa occidental, por este motivo llama la atención este artículo de ayer en la prensa china, en inglés, al que puede acceder cualquiera que siga este enlace.

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La democracia, como signo de civilización y progreso humano, es la búsqueda general del género humano. La voluntad del pueblo  y las condiciones nacionales juegan un importante papel en la determinación de qué tipo de sistema político resulta adecuado para un país y qué tipo de sistema democrático establecer. En lo que concierne a China, se está llevando a cabo la senda de la democracia socialista con características chinas.

En 1911, la revolución liderada por Sun Yat-sen derrocó a la monarquía autocrática que había gobernado China durante varios milenios. Pero, una vez que había desaparecido el viejo sistema, la cuestión era hacia dónde debería encaminarse China. El pueblo inició luego una larga y dura exploración de una senda adaptada a las condiciones nacionales de China. Experimentaron con la monarquía constitucional, la restauración imperial, el parlamentarismo, el sistema multipartidista y gobierno presidencial, sin embargo, realmente nada funcionó. Finalmente, China tomó la senda del socialismo.

En el proceso de establecimiento del socialismo, China ha obtenido muchos logros, y también ha cometido algunos errores y sufrió reveses. Gracias a la reforma y apertura lanzada hace más de tres décadas, China ha logrado un crecimiento económico sin precedentes y ha establecido el socialismo con características chinas, con especial énfasis en la construcción de la democracia socialista. Dada la singularidad de su tradición cultural, su historia y sus circunstancias, China tiene que seguir un camino a la democracia que se adapte a sus condiciones nacionales, y ese camino es el del socialismo con características chinas.

Para adherirse a la senda de la democracia socialista con características chinas, la clave es utilizar el liderazgo del Partido Comunista de China para hacer al pueblo dueño del país y establecer el imperio de la ley. Hacer al pueblo dueño del país es el propósito fundamental de la democracia socialista con características chinas. Y la democracia popular no puede llevarse a cabo sin el liderazgo del PCCh.

El estado de derecho es la estrategia básica general del Partido en el liderazgo de la supervisión popular de los asuntos del Estado. La combinación del liderazgo de PCCh, el imperio de la ley y la supervisión del pueblo, es una peculiaridad básica de la democracia socialista con características chinas, que la distingue de otros sistemas políticos.

El sistema democrático en China ha mejorado continuamente a lo largo de los años. Desde la adopción de las políticas de reforma y apertura, China ha hecho esfuerzos incondicionales para profundizar en la reforma de sus sistemas económicos y políticos con el fin de garantizar que las personas pueden ser las dueñas del Estado. La construcción de la democracia política con características chinas está avanzando con vigor y vitalidad.

La democracia de China es una democracia popular bajo el liderazgo del Partido, una democracia en la que una abrumadora mayoría de las personas actúan como dueños de los asuntos del Estado, una democracia con el centralismo democrático como principio básico de organización y modo de funcionamiento.

En la edificación de la democracia socialista, China siempre se ha adherido al principio básico de combinar de la teoría marxista de la democracia con la realidad de China, asimilado los elementos democráticos de su cultura tradicional y su civilización institucional, y tomado prestados los logros de otras sociedades. Esto no sólo ha hecho coherente su política nacional y ha garantizado la estabilidad social a largo plazo, sino que también garantiza a las personas el  disfrute de plena libertad y derechos. También ha satisfecho los deseos y demandas de la gente, y ha facilitado la rapidez en la toma de decisiones sobre las cuestiones importantes, reflejando la convergencia de la democracia y la centralización, y la división equitativa del trabajo y la cooperación.

La historia nos avisa de que ningún país puede prosperar a base de confiar en las fuerzas externas y el ciego seguimiento a los demás.  La democracia al estilo occidental puede ser adecuada para los países occidentales, pero no puede ser "trasplantada" a otros países. Las convulsiones políticas de Oriente Medio, Tailandia, Ucrania y algunos otros países, han dado la voz de alarma a los países en desarrollo en lo que a sistemas democráticos se refiere.  Por tanto, si China se adhiere a la senda de desarrollo que ha elegido, puede considerarse como un sistema institucional exitoso distinto del seguido por los países occidentales.

La democracia popular es la vida del socialismo. Está aumentando la comprensión de la democracia por el pueblo chino, y en el país ha ido mejorando el acomodo institucional de la democracia. Aunque la democracia socialista con características chinas puede no ser no perfecta en algunos aspectos, el desarrollo de una democracia popular más extensa y sólida se ha convertido en el consenso de la sociedad china.

El pueblo chino, bajo el liderazgo del Partido, seguirá el camino de la democracia socialista con características chinas, llevando en alto la bandera de la democracia popular, para ensanchar la senda china hacia la democracia.

El autor es investigador en la oficina de investigación de la literatura del partido CCCPC.

28 mayo, 2014 | 11:48

Las rutas “de la Seda” y “de la Plata” conectaron durante siglos los territorios donde se asientan ahora las regiones de Shaanxi en China y Extremadura en España con otras regiones. Zonas de paso de mercancía y cultura.

Como Extremadura, Shaanxi es una región occidental de su eje económico y cultural de referencia. Ambas regiones están en el interior y sin salida al mar. Las dos viven un desarrollo económico relativamente menor que el de sus respectivos países.

La capital de Shaanxi, Xian, tiene en los Guerreros de Terracota su principal atractivo turístico. Mérida, la capital de Extremadura, encuentra su principal atractivo en el teatro romano, entre otros elementos históricos. Las dos ciudades se identifican con un símbolo del pasado que marca su posición ante el mundo. Ambas ciudades siguen desenterrando vestigios del pasado de su suelo.

Paralelismos, los hay entre todas las regiones del mundo. Buscar, acentuar, y aprovechar lo que nos une e iguala es una forma de conectar y sabernos más iguales que diferentes. De tender puentes entre gobiernos, empresas y ciudadanos. Hermanar pueblos y buscar conexiones remotas puede enriquecer las sociedades objeto del hermanamiento si logramos sustancia. A priori casi todas las regiones del mundo serían hermanables y tendrían interesantes elementos comunes. Sirvan tales casualidades como legitimador del loable fin de aumentar las relaciones mutuas.

El pasado fin de semana tuvo lugar en Xian (China) un evento con gran apoyo institucional de cooperación entre el este y el oeste, que giraba en torno al fortalecimiento del cinturón económico de lo que fue la Ruta de la Seda: 18th Investment and Trade Forum for Cooperation between East and West China.

Miguel cordoba y alwin vanderlinde en china

En el evento estaban representadas las asociaciones de cámaras de comercio de todos los países por los que discurría (discurre) la Ruta. Un encuentro donde los carteles estaban solamente en chino y ruso. El renacimiento chino podría desplazar en parte el foco del mundo hacia Oriente.

El evento sirvió de marco para varias actividades institucionales y comerciales paralelas, entre las que estaba la visita institucional de Extremadura.

En un mundo de grandes ciudades interconectadas, unir periferias puede parecer excéntrico. Los extremeños somos waidiren (forasteros) en Madrid o Barcelona. Como los de Shaanxi en Pekín o Shanghái. Los nacidos en localidades “tier 2” o “tier 3” somos diferentes de los arraigados en grandes capitales. Por otro lado Shaanxi y Extremadura son periferias de contextos y no viven aisladas de sus entornos. Tienen funciones dentro de los conjuntos a los que pertenecen. La relación de subconjuntos, de Shaanxi y Extremadura, debiera ser un lazo más entre China y Europa-España.

En la expedición extremeña hubo representantes del gobierno regional liderados por Miguel Córdoba y de empresas abiertas a explorar posibilidades en la zona. Un tándem muy útil en China. El gobierno facilita que se abran puertas y luego las empresas deben encontrar iniciativas concretas que generen valor añadido. La cordialidad, las buenas intenciones, las buenas palabras, deben llevar a acuerdos tangibles y concretos de creación de valor. Y esa responsabilidad ya es de las empresas.

El ejecutivo extremeño está apoyando la labor de vanguardia ejercida por el artista holandés afincado en Montánchez Alwin Vanderlinde. En su carrera artística ha acabado teniendo contactos intensos y crecientes con China. Resulta poético seguir la estela en China de un pintor holandés al frente de la comitiva extremeña. Tal vez, novelesco. Imaginativo. No es solo Extremadura, sino Europa, la que vía Alwin se persona en China.

Para los chinos que encabezan su burocracia, que suelen presumir de formación, la historia y la cultura son fines importantes que podemos emplear como medio para una aproximación. Así se consigue que Shaanxi, con treinta y siete veces más población que Extremadura abra hilo directo.

Los acuerdos y propuestas encima de la mesa entre Shaanxi y Extremadura, deberían cuajar en las próximas semanas en beneficio de Europa y China.

 

 

12 abril, 2014 | 09:21

Agnosticismo, escepticismo, relativismo, humildad intelectual. El choque frontal de ideas es comúnmente aceptado como positivo por nosotros occidentales. Asumimos que no estamos en posesión de verdad alguna. De la intersubjetividad mayoritaria pueden derivar decisiones mayoritarias, pero no necesariamente consenso. Puede haber minorías que no aceptan tal decisión y pueden seguir expresando de una manera más o menos frontal su oposición. Esa es, posiblemente, la mentalidad democrática. Puesto que vivimos todos en algún grado de error, cada cual aporta sus sesgos sin tener que llegar a un acuerdo puntual. 

Como "occidentales" en lo cultural podemos vivir en el radical desacuerdo. En el enfrentamiento incluso. Y hacerlo patente de modo más o menos civilizado en manifestaciones, en los parlamentos, en los medios, en las redes. Nos hemos puesto de acuerdo en estar en desacuerdo. Es más, creemos que este pluralismo nos hace, como sociedad, superiores. La libertad individual consiste en poder estar estar equivocado y convencido de una realidad subjetiva pintando cada cual el mundo a su manera.
 
Se trata de un concepto de libertad discutible bajo otras ópticas en general, y que en particular no se comparte de modo generalizado en China. Los chinos sostienen un paradigma que, tal vez, no es necesariamente inferior al expuesto líneas arriba. Algún día podríamos acabar considerándolo, si no superior, complementario al nuestro. 
 
Es el paradigma del consenso, de la certeza puesta en común. Del positivismo social. Desarrollo científico pueden llegar a llamarlo. En este modelo hay una verdad que podemos llegar a aprehender vía discusión y consenso y una vez llegamos a esa especie de acuerdo más o menos unánime, debemos alinearnos a pies juntillas y marcar el paso dentro de esa verdad aceptada (o impuesta). Algún día mutará la realidad aceptada pero mientras no sea así se circula sólo por ese carril. 
 
Esa es una de las explicaciones racionales detrás del concepto de responsabilidad individual sobre lo que se dice y lo que se hace por ejemplo en Internet. Puesto que hay una verdad unánime (momentánea, no eterna, pero aceptada o impuesta en el momento actual) ir contra dicha corriente, el disenso, las posiciones individuales, la hipérbole, la ironía, la sátira, el bufoneo, lo escandalizador... quedan fuera de una línea imaginaria de lo que se entiende como real. Poner en cuestión las bases de pensamiento es faltar a esa verdad de consenso. Y se sanciona.
 
En un panorama de menor relativismo el debate debe regirse por críticas que tienen que partir de esa realidad y encontrar agujeros en sus propias lógicas, pero sólo desde esas lógicas anteriores. No desde otras.
 
No significa que los chinos tengan que estar de acuerdo en lo que dicen de forma absoluta sino que para exponer desacuerdos deben desmontar primero la realidad aceptada desde las lógicas y sistemas (desde dentro del sistema) actuales, y proponer alternativas incrementales y no rupturistas. No se puede vivir en el desacuerdo. Así que el cambio es un proceso gradual con una evolución de acuerdos intermedios. Una negociación centímetro a centímetro donde las posiciones van cambiando sin que se note. Sin que nadie "pierda la cara" por el camino.
 
Es, tal vez, uno de los retos mayores para un occidental en China. Nosotros podemos mostrar el desacuerdo, teorías totalmente contrarias y nuevas sentadas sobre lógicas que nada tienen que ver. Puramente rupturistas. A nosotros, a veces, sencillamente nos gusta llevar la contraria por el mero placer de hacerlo. Decimos negro porque el otro dice blanco. Con vehemencia. Los chinos se ríen cuando les preguntas con contundencia ¿por qué? Te parafrasean sonriendo "¿por qué?".
 
¿Por qué? puede ser una pregunta a las bases racionales que sostienen una afirmación. A los cimientos. Se busca en qué se basa algún tipo de posición. Según se plantee no es tanto una pregunta de matiz sino de raíz. Para muchos chinos, ¿por qué? es demasiado directo. Es una muestra de disenso, de no aceptación del grueso de su teoría y, a veces, de enemistad no sólo hacia la teoría sino hacia el sujeto que la emite. Hecha en público, es una pregunta que puede hacer que el chino incluso "pierda la cara" llevando a difíciles laberintos de vuelta al consenso anterior, que se ha roto por preguntar eso. El hilo del consenso ha de mantenerse para no generar heridas en las relaciones. Si no quieres que se activen defensas emocionales hacia tus argumentos hay que mantener viva la llama de consenso en las bases lógicas y de un sistema comúnmente aceptado. El ejercicio para nosotros no es fácil en ocasiones y no pocos son los desencuentros personales y de negocios que genera esta diferencia de marcos conceptuales.
  
La para nosotros sagrada la libertad de expresión del que expresa el disenso, e incluso el error, puede ser vista en China como un reto deliberado, vano y nocivo a un consenso social colectivo, a una "armonía" que es superior a la supuesta libertad individual de pensamiento y expresión. Es un valor superior para ellos. Es una libertad entendida no de forma individual sino colectiva. Es la libertad no del individuo de expresarse como quiera, sino del grupo, de seguir de consenso en consenso sin excluir ovejas por el camino. 
 
En cierto modo ellos lo ven como algo generoso. Es un consenso inclusivo donde no se deja nadie fuera, pero del que tampoco puede salirse nadie. Es por tu propio bien por el que no puedes discutir las raíces. Es para no excluirte, para no apartarte como a una manzana podrida. Es para que te construyas dentro de ese órgano colectivo que es la sociedad que como tal sí es libre. Para que te integres de algún modo y participes de la alegría de compartir una visión del mundo.  
 
De igual manera que para nosotros el pluralismo, el "agree to disagree" (estar de acuerdo en estar en desacuerdo) forma parte del ADN de una conversación con  amigos. Para ellos es una secuencia de acuerdos y coincidencias lo que se practica. Nos puede resultar un abrurrida una conversación sin choques de ideas, pero para ellos aburrido puede ser lo contrario: un enfrentamiento de bases. Y agresivo.  
 
A veces con los chinos, y no por el idioma, es monótono conversar porque hay que discutir detalles por capas. Pelando la cebolla. Hasta llegar al corazón de la misma. Con los occidentales primero atacamos escandalósamente el núcleo argumental del otro, y luego damos paso, desgranándolos, a los detalles por los que negamos la teoría del prójimo.
 
Para mantener ese "hilo del consenso" con un chino hay que esforzarse en encontrar los puntos en común, en los que estamos de acuerdo. Así podemos subrayar que estamos en la misma página, en el mismo redil. Sólo con esa base de acuerdo podemos empezar a matizar. Dar una pincelada de color. Primero una, después otra. Es un desarrollo argumental de puntillismo. Punto a punto vamos pintando el cuadro. Trazo a trazo. Es muy cansado. No es poco común tener reuniones maratonianas, de un día entero. Reuniones donde te has pasado ocho horas en la mesa frente al tu interlocutor. 
 
Los chinos nos consideran cabezones, vehementes, agresivos, maleducados cuando mostramos nuestra capacidad de estar en desacuerdo en todo su esplendor. Nos consideran poco inteligentes, dogmáticos. Incapaces de discernir y progresar en ideas desde el punto de partida. Ignorantes. Consideran que no les entendemos. Y cuando nos consideran así, sencillaente nos ignoran y se cierran a nosotros.
 
Entre ellos, sigue siendo un gran activo el conocer la historia. Haber leído clásicos. Desde su lógica, solo desde el conocimiento profundo de realidades aceptadas anteriores se puede dar algún paso corto en alguna dirección. Nosotros nos regimos por la creatividad disruptiva y extraída de lógicas nuevas y paradigmas de nueva creación no necesariamente basados en un legado anterior.
 
En los debates que tenemos sobre la libertad de expresión, conciencia, pensamiento, nos basamos en una forma de ver el mundo y el ser humano que nos pertenece y entendemos como universal. Somos misioneros y aspiramos a compartir nuestra superioridad con los demás para que puedan disfrutar de nuestra profunda libertad individual. Al hacerlo somos contradictorios porque no entendemos que alguien ataque la raíz de nuestro dogma. No consentimos que nadie nos pregunte ¿por qué? Por qué es superior nuestra libertad de expresión individual y el pluralismo. Somos defensores de la libertad de expresión salvo para aceptar que alguien pueda discutir nuestra forma poliédrica de ver realidades diferentes. Para afirmar radicalmente nuestra libertad de expresión al final tenemos que negarla. Como los chinos... un consenso: el nuestro.

07 abril, 2014 | 22:45


La marca Gap se está expandiendo en el competitivo mercado chino donde está teniendo que adaptarse. Jeff Kirwan presidente de Gap China fue entrevistado por The Wall Street Journal en una entrevista publicada el pasado fin de semana. 

Se pueden ver razonamientos de cara a decidir qué marca lanzar y cómo:

- Facilidad de Entrada Vs Rentabilidad Esperada. Divide qué marca puede ser más fácil de introducir en el mercado de cuál podría arrojar mayor rentabilidad. Interesante a nivel de concepto cuando la escasez de recursos suele obligar a velar más por lo primero.  

-Amplitud de Cobertura Vs Nicho de Mercado. Justifica que su compañía lance primero Old Navy y no Banana Republic por su mayor cobertura en segmentos de clientes.

- El momento y lugar adecuados aparecen como pregunta de cara a introducir la marca Banana Republic.

Comercio electrónico:

- Cliente Conectado. Estima que entre el 90 y el 98% de su clientela usa las redes sociales. 

- Economías de Escala. Considera tener ventaja competitiva online por ser multimarca y multicanal. 

- Online antes de Offline. En Old Navy, la tienda online se lanzó antes que las tiendas físicas. 

Sobre el consumidor, destaca el impacto de la familia extendida y las visitas en grupo al centro comercial, que es el lugar de ocio por excelencia en la China urbanizada. Tallas más pequeñas, y alta variedad de productos. Apalancándose sobre los chinos que viajan, el marketing se ha basado en marketing social, digital, de exteriores y en cines. Han tenido la suerte de aparecer, sin pagar por ello, en series de televisión. 

En suma, se muestra una empresa que en primer lugar reflexiona sobre qué estrategia adoptar, cómo, cuándo y por qué, y que, por suerte, parece contar con recursos y marca como para abordar con cierta solvencia el mercado chino. Un documento en el que salen bastantes elementos clave a la hora de plantearse la introducción de una marca en el mercado chino.

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